HOJAS INFORMATIVAS
30 de junio de 2003
¡¡¡
ESCRIBE A MARATHON OIL !!!
Algunas compañías petroleras dicen disponer de
un Código de Conducta que regiría su
comportamiento, y el de sus empleados, en los
aspectos relativos a los derechos humanos y al
respeto al medio ambiente.
Es el caso de Marathon Oil Corporation, la
empresa más activa del "off-shore"
guineano, cuya página web dedica un apartado a
la Bussiness Integrity Office, encargada de
impulsar la aplicación de este "código
ético".
¿Puede ser compatible este código
con el apoyo permanente que las petroleras
norteamericanas, entre ellas Marathon Oil,
dedican a la dictadura guineana? Nos
ha parecido oportuno plantear que todas las
organizaciones políticas y sociales, y, en
general, todas las personas interesadas y
solidarias con los pueblos de Guinea Ecuatorial
se lo pregunten directamente a Marathon
Oil.
El
correo de la Bussines Integrity Office es integrity@marathonoil.com. En archivo adjunto os
enviamos un posible texto de carta que podéis
utilizar o sustituir por otro que vosotr@s
redactéis.
Os
agradeceríamos que nos reenviaseis las
respuestas que recibáis de Marathon (en
principio este tipo de departamentos contestan
todos los mensajes). Os agradecemos también que
difundáis esta iniciativa entre todas las
personas u organizaciones que creáis puedan
estar interesadas o que, en su caso nos
facilitéis sus direcciones de correo para entrar
en contacto con ellas.
Los
envíos a Marathon podrían durar hasta el
próximo 1 de septiembre. A lo largo de
estos dos meses iremos informando de las
situaciones importantes que pudieran producirse.
Para cualquier
contacto, para cualquier información, podéis
dirigiros a Asodegue, amarugan@mi.madritel.es.
Bussines
Integrity Office
Marathon
Oil Corporation
Los medios de
comunicación en general, la prensa especializada
y los propios ciudadanos de Guinea Ecuatorial
hablan de Marathon Oil Corporation como la más
activa de las empresas petroleras con concesiones
en aquel país africano.
Como ustedes
bien saben Guinea Ecuatorial, un hermoso país
dotado de importantes recursos naturales, está
lejos de ser un paraíso:
A partir del
14 de marzo de 2002 el gobierno guineano,
pretextando un intento de golpe de estado que
nunca pudo probarse, desató una oleada represiva
que llevó a las cárceles a unas 400 personas.
La gran mayoría de ellas fueron objetos de
torturas y de todo tipo de vejaciones; 144 fueron
llevadas ante un tribunal entre los días 23 de
mayo y 9 de junio del pasado año. Buena parte de
ellas mostraban signos evidentes de torturas.
Unos 60 encausados denunciaron estos hechos ante
el tribunal y describieron las torturas a las que
habían sido sometidos.
El juicio
careció de todo tipo de garantías. Los abogados
defensores sólo dispusieron de una parte del
sumario y ello 24 horas antes del comienzo de las
sesiones. El ministerio fiscal fue incapaz de
probar ni una sola de las acusaciones que se
hacían a los detenidos. Los observadores
asistentes, entre ellos los representantes de la
embajada norteamericana en Yaundé, calificaron
al juicio de auténtica farsa.
Los
condenados en el cine Marfil fueron llevados al
penal de Black Beach, cercano a Malabo, donde
volvieron a ser víctimas de tratos vejatorios y
en algunos casos fueron nuevamente torturados. Se
impidió que fueran alimentados por sus
familiares y la falta de alimentación se
convirtió en un instrumento más de tortura. El
5 de julio murió en el hospital de Malabo, a
donde había sido conducido desde Black Beach,
Juan Ondó Nguema; llevaba cuatro días sin comer
ni beber. El 31 de agosto murió Juan Asumu Sima,
tenía 80 años, murió víctima de las torturas
y la desatención médica. En la actualidad
continúan en prisión sesenta y cuatro de los
condenados en aquel juicio. Aunque las
condiciones de la prisión han mejorado en las
últimas semanas, el pasado día 4 de junio, fue
secuestrado en la propia cárcel uno de los
principales dirigentes políticos allí
encerrado, Felipe Ondó Obiang. Se le trasladó,
en condiciones inhumanas, a una prisión situada
a miles de kilómetros, en el centro de la
región continental. Las razones del traslado hay
que buscarlas en el miedo que le producen al
dictador guineano, una persona especialmente
cruel y supersticiosa, los supuestos poderes de
Ondó Obiang.
En diciembre
de 2002 visitó Guinea el Relator Especial de
Naciones Unidas para la Libertad de Expresión,
Ambeyi Ligabo. Su informe, hecho público en
febrero de 2003, denuncia la situación en que se
encuentran los medios de comunicación guineanos,
pide la libertad de los presos políticos y es
especialmente crítico con las autoridades del
país.
El 15 de
diciembre tuvieron lugar en Guinea elecciones a
la Presidencia de la República. La convocatoria
se hizo sin respetar los plazos marcados por la
ley y utilizando en favor del dictador todos los
recursos que le proporciona su control del Estado
guineano. La campaña electoral fue una
auténtica reivindicación por el dictador y los
suyos de los métodos del "partido
único". Las numerosas irregularidades
producidas en el inicio de la jornada electoral y
denunciadas también por todos los observadores
asistentes, forzaron la retirada de todos los
candidatos, con la excepción del propio dictador
que terminó así como "candidato
único". Se adjudicó el 97% de los votos.
En los
primeros meses de este año medios de difusión
norteamericanos desvelaron uno de los secretos
mejor guardados de la dictadura guineana: las
compañías petroleras, en su gran mayoría
también norteamericanas, pagan en cuentas
particulares, situadas en una sucursal de la
banca Riggs en Washington a nombre de Obiang y su
familia, buena parte de los ingresos debidos al
petróleo que solo deberían hacerse efectivos en
cuentas del Estado guineano. En realidad, estas
compañías, entre las cuales se encuentra
Marathon Oil, otorgan un aval internacional
permanente a la dictadura guineana y ello a
despecho de todo lo anteriormente expuesto que
ustedes, sin duda, no ignoran.
En realidad,
la explotación de sus recursos petroleros no
está resultando un buen negocio para la gran
mayoría de los guineanos. Se inició en la
segunda mitad de los años 90, en una situación
de especial aislamiento de la dictadura de
Obiang. Fueron las empresas petroleras las que
vieron "una oportunidad de negocio" en
ese aislamiento y en la torpeza de los
funcionarios guineanos: los contratos firmados en
aquellos años, y a pesar de algunas correcciones
posteriores, son los más favorables a las
empresas petroleras que hay en todo el continente
africano. En 1995 el 5% de los guineanos (unas
20.000 personas) controlaban el 80% de las
riquezas del país y más del 60% de sus
conciudadanos (unas 240.000 personas) vivían en
condiciones de extrema pobreza (son datos del
Banco Mundial y del PNUD respectivamente), nada
indica que estos datos hayan mejorado en los
últimos años.
Leo en su
página web que Marathon Oil Corporation dispone
de un Código de conducta
(Code of Business Conduct) de cuya aplicación
son ustedes, la Bussines Integrity Office, los
principales impulsores. Quiero hacerles, en esta
primera oportunidad, una sola pregunta: ¿Creen
ustedes compatible su código de conducta con las
relaciones que mantienen con un régimen tan
ominoso como la dictadura guineana?
Reciban un
cordial saludo
Firmado:
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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