LOS CUATRO DETENIDOS DEL DOMINGO HAN SIDO
TRASLADADOS A MALABO
(difundida a las seis de la tarde)
Marcelino Nguema
Esono, Jerónimo Mba Obama y las otras dos personas detenidas
el pasado domingo en Bata por un grupo de militares que
asaltaron la casa del segundo de ellos, han sido trasladados a
Malabo.
La esposa de
Marcelino [profesor de francés en el Colegio Diocesano de
Bata], Pilar Angué Andjimi, que había sido detenida para
chantajear a su marido, fue puesta en libertad pocas horas
después de la detención de aquel.
Fuentes familiares
nos indican que Marcelino está en malas condiciones físicas
[como se recordará fue tiroteado por los militares] y que no
ha recibido atención médica suficiente.
Parece que otro de
los detenidos podría ser José Antonio Nguema.
NO CABE
SOLIDARIZARSE CON EL GOBIERNO GUINEANO
En el plazo de muy
pocas horas se han producido en Guinea dos hechos que
establecen a grandes rasgos los términos de un debate que
debería producirse sobre la actualidad última en aquel
país.
En Bata, un grupo de
militares de paisano asaltó un domicilio particular mientras
sus habitantes se entregaban a la peligrosa actividad de ver
los goles de la República Checa a Dinamarca. Los militares
dispararon contra uno de ellos, evidentemente desarmado y lo
detuvieron junto con otras tres personas más.
En Malabo, unas
pocas horas antes, se clausuraba la vigésimo primera reunión
sobre la Paz y la Seguridad en África Central, patrocinada
por Naciones Unidas. En el curso de esta reunión el gobierno
guineano ha recibido expresiones de solidaridad por parte de
otras administraciones de la zona y de la propia Organización
de las Naciones Unidas ante "los intentos de
desestabilización" que han tenido lugar en el país en
los últimos meses.
Las autoridades
guineanas han hecho más frecuentes desde principios de año
sus actitudes de extrema violencia. Citemos el secuestro por
un grupo de enmascarados del dirigente bubi Weja Chicampo; la
acometida contra residentes extranjeros (cameruneses en su
mayoría) tomando como pretexto la supuesta acción militar de
un grupo de mercenarios; los disparos contra personas en las
barreras de control con el saldo de, al menos, una mujer
muerta; el asesinato de más de una docena de personas todas
ellas evidentemente desarmadas ["conforme se entregaban
los iban matando"] en la isla de Corisco y estos hechos
recientes de Bata en torno a la detención de Marcelino Nguema
Esono.
Para justificar todo
esto, Obiang y los suyos pretenden arroparse con el discurso
"antiterrorista" y más recientemente con el
rechazo, y el desconcierto, que en la opinión pública
africana e internacional suscita el empleo, por parte de
algunas fuerzas opositoras, de mercenarios sobradamente
conocidos por su acción delictiva en distintas partes del
continente africano.
Salir bien librados
de toda esta operación, ser admitidos en los círculos de las
personas decentes, aparecer como campeones de la lucha contra
el terrorismo son los objetivos de Obiang y los suyos para los
próximos tiempos. Los juicios a celebrar en Harare y en
Malabo van a jugar un papel importante en esta estrategia.
Desde nuestra
organización hacemos un llamamiento a todas organizaciones
políticas y sociales interesadas en los problemas de Guinea
para que contribuyan a hacer inútil esta operación de
marketing político destinada a ocultar una de las
características fundamentales del régimen guineano: el
ejercicio permanente de la violencia contra su pueblo.
No vamos a ocuparnos
ahora de lo que dicen los gobiernos de la zona, siempre
autoritarios, defensores de todas las arbitrariedades contra
sus pueblos y ganados por una solidaridad de dictadores. Nos
preocupan, sin embargo, que sus mismas palabras aparezcan en
boca de los representantes de Naciones Unidas y del propio
Kofi Annan y creemos que hacer luz una vez más [ante ellos y
ante otras personas y organizaciones confundidas sobre la
situación en Guinea] sobre la verdadera naturaleza del
régimen de Obiang y los suyos, es en este momento una tarea
importante en la solidaridad con el pueblo
guineano.