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HOJAS INFORMATIVAS
27
de junio de 2008
No era verdad
No era verdad (era
mentira por tanto) que Obiang abandonase la reunión de la CEMAC
para atender compromisos ineludibles motivados por una
enfermedad de la "primera dama". Obiang no volvió a Guinea y
Costancia parece estar en Suiza asistiendo a la "graduación" de
uno de sus hijos. Posiblemente "la simpática pareja" (como la
llama una de las páginas oficiales ecuatoguineanas) se haya
reunido en ese país por las razones familiares antes indicadas o
por cualquier otras.
"Lambert o el optimismo en
África", una crítica a El metro, la última novela de
Donato Ndongo-Bidyogoa
Marco Kunz, revista Quimera
nº 293, 2008
"Mientras que
la novelística africana de expresión francesa, inglesa y
portuguesa se ha conquistado una posición importante respecto a
las literaturas de las antiguas potencias coloniales, la escasa
y poco conocida narrativa del África hispanohablante todavía no
ha conseguido hacerse escuchar más allá del reducido círculo de
personas que en España se interesan por este continente
atormentado por un sinfín de calamidades. La voz más original y
poderosa que nos llega desde Guinea Ecuatorial - o, mejor dicho,
desde diversos lugares del exilio político y profesional en
Europa, América y África- pertenece a Donato Ndongo-Bdyogo [Niefang,
1950], autor de varias novelas sobre la época colonial y
poscolonial, como Las nieblas de tu memoria negra (1987),
y de ensayos sobre la historia de su país natal, y también
editor de una antología pionera de la literatura ecuatoguineana
(1984).

En El metro,
su última obra de ficción, Ndongo-Bidyogo cuenta la vida del
inmigrante Lambert Obama Ondo desde su infancia en un pueblo del
interior de Camerún hasta su asesinato en el metro de Madrid a
manos de unos cabezas rapadas. El metro es una especie de
Bildungsroman de envergadura épica con aires de novela de
tesis, llena de reflexiones sobre las causas de la miseria de
África y las vías para sacarla del atolladero. La detallada
narración abarca la juventud en el campo, casi idílica si no
fuera por el conflicto entre las rígidas tradiciones tribales y
la urgente necesidad de modernización, las experiencias
desalentadoras de Lambert en las grandes ciudades de su país, el
viaje a Marruecos con escala involuntaria en Senegal, la
peligrosa travesía en patera a Lanzarote, el traslado a la
Península, el trabajo en la agricultura en el sur y finalmente
la subsistencia como vendedor ambulante en el metro de la
capital: son éstas las etapas típicas de la biografía de un
emigrante subsahariano, las mismas que, por ejemplo, documentó
José Naranjo en su reportaje Cayucos (2006) o que
noveló el marroquí Mahi Binebine en Cannibales (1999).
Tras docenas de
novelas, casi siempre mediocres, de autores españoles que
escribieron sobre el drama de las pateras con más buena
intención que calidad literaria, El metro constituye hasta el
momento la novela más lograda y mejor informada sobre la
inmigración africana. Ndongo no pinta el mundo en blanco y
negro, sino que evita el maniqueísmo denunciando, por un lado,
la corrupción de las élites africanas y la represión política
como factores principales del fomento de la emigración, y por
otro, diferenciando entre la xenofobia de los skinheads,
la indiferencia de los funcionarios, la solidaridad de las ONGs
y otras muchas reacciones que se encuentran los inmigrantes en
Europa. Ahora bien, el esfuerzo de ser justo y equitativo en sus
críticas y elogios repercute en un didactismo excesivamente
explícito, un afán de explicar, en ocasiones incluso de
aleccionar. A través de la peripecia de la vida del
protagonista, Ndongo quiere enseñar a los europeos algo sobre
África, al mismo tiempo que las dudas de Lambert y la evolución
de su análisis de los problemas de su continente de origen
también a un público lector africano para señalarle lo que
habría que cambiar para que África tenga un futuro mejor.
Lambert es retratado como un chico cándido de buen corazón, un
hombre débil pero positivo, demasiado quizás para ser
representativo, a veces algo ingenuo, que nunca abandona su
optimismo y cuyo único defecto, fácilmente perdonado, es cierta
propensión a la poligamia, dificultada por su incapacidad
económica de asumir la responsabilidad de la paternidad y por
los obstáculos que impone el sistema social tradicional. El
optimismo de Lambert ni siquiera se pierde en el desenlace
trágico cuando a pesar de desangrarse en el metro, sigue
confiando en su suerte eterna, y lo último que percibe son las
caras luminosas de sus antepasados y las palabras del espíritu
del difunto jefe del clan que lo acogen en el reino de los
muertos: "al fin has llegado al puerto de destino, y tu muerte
no será una muerte anónima". Este optimismo contra viento y
marea es lo único que sobrevive en un mundo que dista mucho de
ser el mejor posible".
Guinea quiere atraer empresas
españolas de los sectores pesquero, maderero, hotelero,
constructor y bancario
La página
XornalGalicia.com publicaba ayer la noticia siguiente: "El
presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, ha mantenido esta
mediodía una reunión con el embajador de la República de Guinea
Ecuatorial en España, Ignacio Milam Tang, que le trasladó el
interés de su país por captar inversiones españolas y gallegas.
Ignacio Milam Tang incidió en el deseo de Guinea Ecuatorial de
normalizar sus relaciones con España y también con sus distintas
comunidades autónomas.
En particular, el embajador
ecuatoguineano abordó con el máximo mandatario autonómico la
posibilidad de que empresas españolas de distintos ámbitos como
la pesca, la madera, la banca o del sector hotelero o
constructor, inviertan en Guinea que cuenta, según señaló
Ignacio Milam Tang, cuya ley de inversiones ofrece estabilidad
al país.
El embajador señaló también la
ventaja de Guinea en sus relaciones comerciales con España
puesto que su idioma oficial es precisamente el español. Asi
mismo, Ignacio Milam Tang insistió en que Guinea es la puerta de
entrada para la Comunidad Económica y Monetaria de África
Central (CEMAC), de la que forman parte seis países: Camerún,
República del Congo, Gabón, República Centroafricana, Chad y la
propia Guinea Ecuatorial.
Durante su entrevista con el
máximo mandatario gallego, el embajador mostró su interés
especial por mantener relaciones institucionales y comerciales
con Galicia puesto que, en su país, los gallegos son
considerados gente trabajadora y honrada. Le comunicó también
que se han iniciado ya contactos en esta dirección.
Por último, Ignacio Milam Tang
le trasladó a Emilio Pérez Touriño los saludos del Gobierno de
Guinea, encabezado por su presidente, Teodoro Obiang Nguema".
http://xornalgalicia.com/index.php?name=News&file=article&sid=33147
A:
Al redactor (o redactora) de la
noticia, entusiasmado con las declaraciones de Milam Tang, se le
olvida contarnos lo que opina de todo esto el presidente de la
Xunta. Convencido (o convencida) de que habla del "país de las
maravillas", se le olvida contar que Guinea es un país en el que
la seguridad jurídica es inexistente y la corrupción (las
mordidas) marcan el día a día de las empresas. La inclusión de
la casposa opinión que le merecen "los gallegos" al embajador es
eso: pura caspa.
Editado y distribuido por ASODEGUE
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