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HOJAS INFORMATIVAS
20
de junio de 2005
Manuel
Pedro Tomo en pronostico reservado
Manuel Moto Tomo ha
salido del quirófano en torno a las nueve de la noche. Las puñaladas
recibidas le han afectado al hígado y el bazo y el pronostico
médico es reservado.
Agresión
contra Manuel Moto Tomo
A primera hora de la
tarde de hoy ha sido agredido en el barrio de Alcorcón,
Manuel Moto Tomo, antiguo embajador de Guinea en la China
Popular que en la actualidad reside en Canadá. Manuel Moto
Tomo conducía el vehículo de su hermano Germán Pedro Tomo,
máximo responsable de la organización de la FDR (Fuerza
Democrata Republicana) en el exilio, y la agresión se ha
producido en las inmediaciones de la casa de este último.
Los agresores eran un grupo de tres personas, de raza blanca,
jóvenes, que no hablaban correctamente el español. Uno de
ellos llevaba una pistola y los otros dos llevaban cuchillos.
Los familiares de Manuel Moto Tomo han conseguido detener a
uno de los agresores y llevarlo a la policía. Según las
primeras versiones el detenido ha reconocido haber sido
encargado de la agresión por alguien de Guinea Ecuatorial.
A las 5 de la tarde Manuel Moto Tomo está siendo operado en
el Hospital de Alcorcon de las heridas recibidas. Su estado es
grave.
Las últimas noticias indican que los agresores serían de
nacionalidad marroquí.
La agencia Europa Press ha difundido en torno a
las siete de la tarde un despacho en el que, entre otras cosas
se dice lo siguiente: "Manuel Moto Tomo, hermano de un
dirigente de la oposición guineana en el exilio, Germán
Pedro Tomo Mayo, se encuentra "muy grave" después
de haber sido agredido esta tarde en el municipio madrileño
de Alcorcón por un grupo de tres personas, según informó a
Europa Press el propio hermano del agredido. Tanto el Gobierno
de Guinea Ecuatorial en el Exilio como Germán Tomo Mayo han
atribuido esta agresión a "sicarios" del presidente
de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema.
Manuel Moto Tomo, antiguo embajador de Guinea Ecuatorial en
China y quien pasaba unos días en España para visitar a su
familia residente en Alcorcón, está ingresado desde las
17:00 horas en el Hospital de Alcorcon para ser atendido de
sus heridas, fundamentalmente de una cuchillada en el estómago.
Su estado es "muy grave", está siendo operado en
estos momentos y se teme por su vida, según añadió el
hermano del agredido a Europa Press.
Moto Tomo conducía el vehículo de su hermano Germán Pedro
Tomo, máximo responsable de la organización ilegal Fuerza
Democrata Republicana (FDR) en el exilio. La agresión se
produjo en las inmediaciones de la casa de este último.
"Venía de El Corte Inglés, donde había hecho algunas
compras, y había abierto el capó para recoger las bolsas,
cuando un Renault Megan dio marcha atrás", explicó Tomo
Mayo.
De este automóvil salieron los agresores, que le cayeron
encima, prosiguió. "Alguien había dado los datos del
coche, seguramente pensaban que era yo", añadió el
dirigente opositor, quien no duda de que los atacantes fueron
"sicarios" de Obiang.
Los agresores eran un grupo de tres personas, de raza blanca,
jóvenes, que no hablaban correctamente el español, según la
Asociación para la Solidaridad Democrática con Guinea
Ecuatorial (ASODEGUE). Uno de ellos llevaba una pistola y los
otros dos llevaban cuchillos.
Los familiares de Manuel Moto Tomo consiguieron detener a uno
de los agresores y entregarlo a la Policía. "Yo estaba
en el porche, con mi hijo, lo seguimos cuando se daba a la
fuga y conseguimos atraparlo", explicó Tomo Mayo, quien
aseguró que el detenido era "colombiano" y estaba
armado con un cuchillo. Según las primeras versiones, el
detenido aseguró que había sido encargado de la agresión
por "alguien" de Guinea Ecuatorial.
El agresor detenido se encuentra ingresado en el Hospital de
Alcorcón con pronostico reservado, bajo custodia
policial".
"Se
ha pasado ya de la intención al hecho". Confirmada la
suspensión de Fabián Nsue
La
agencia Efe ha difundido un despacho en la mañana de hoy en
el que se confirma la suspensión de los abogados Fabián Nsue
y Jose Manuel Ndjoku. El despacho dice:í: "Nsue,
quien informó de su propia suspensión, dijo a EFE por teléfono
desde Malabo que el decano 'tiene presiones en su entorno y
quiere conseguir mi renuncia a toda costa'.
Según Nsue, de 58 años,
licenciado en derecho por las universidades de Kiev y
Salamanca, la orden de suspensión fue dada por el decano de
los abogados, Juan Olo Mba, cuñado del Jefe de Estado
guineano, quien se remite a 'algunos artículos del estatuto'.
'La suspensión es para un año
sin que pueda ejercer como abogado. Todo ello, sin que incoará
expediente alguno', se quejó Nsue, que recordó que todavía
no ha recibido 'una notificación formal con escrito de sanción'.
También ha siso suspendido a
un año el abogado José Manuel Ndjoku Bondjale".
Los abogados se enfrentan a una situación de indefensión.
En la medida en la que no se les notifique las causas de la
sanción no podrán recurrir contra ella, pero sus efectos se
están haciendo notar ya porque son rechazados por los
tribunales cuando se presentan para defender a sus clientes.
Obiang dice
que era una empresa pirata
La página AfriqueCentrale publica la noticia
siguiente: "Las autoridades ecuatoguineanas han
indemnizado con unos 365 millones de francos CFA (550.000
euros) a casi 500 asalariados estafados por sus empleadores,
una empresa británica de trabajos públicos que se ha
demostrado inexistente.
Los empleados ecuatoguineanos de esta empresa, bautizada
como Fitzpatrick-Guinée équatoriale, venían
reclamando desde hace tres meses sus salarios no pagados
tras la desaparición de los directivos de la entidad.
Oficialmente británica, la empresa había conseguido el año
pasado un contrato de en torno a 100 mil millones de francos
CFA (152 millones de euros) para la construcción de una
autopista de más de 30 kilómetros que enlazará el
aeropuerto de Malabo (noreste) con Elá Nguema, un barrio
popular situado al este de la capital ecuatoguineano. Sin
embargo, tras haber recibido una primera entrega de 27 mil
millones de francos CFA, la empresa interrumpió bruscamente
sus actividades el pasado enero.
Tras una investigación, la justicia ecuatoguineana ha
informado que se trataba de una empresa totalmente ficticia
y ha citado a declarar a su principal responsable.
El presidente ecuatoguineano, Teodoro Obiang Nguema, ha
calificado recientemente de "pirata" a esa
sociedad, indicando que se había "presentado como un
grupo importante. Creímos en ellos y se han embolsado más
de 55 millones de dólares".
"Israel
entra en Guinea Ecuatorial: el régimen de Obiang se
acerca a su fin
"
Agustín
Velloso, profesor de la UNED
El diario israelí Haaretz
publicó el 3 de junio pasado que vendedores de armas
y compañías de seguridad israelíes se encuentran
negociando un acuerdo para adiestrar a la guardia presidencial
de Guinea Ecuatorial. Esos
mismos agentes están organizando una visita del presidente de
este país, Teodoro Obiang, a Israel para entrevistarse con su
presidente, Moshe Katsav, y su primer ministro, Ariel Sharon.
Según este diario la empresa Israel Military Industries es la
que negocia ese contrato y la que vendió el año pasado
lanchas patrulleras rápidas al gobierno de Obiang por un
valor de 10 millones de dólares. Otra empresa israelí que
fabrica aviones sin piloto, Sistemas de Defensa Aeronáutica
de Yavne, también se encuentra
activa en Guinea Ecuatorial.
El origen de estas relaciones en el ámbito militar está, según
el diario, en el propio presidente de Guinea Ecuatorial, quien
a partir del fallido golpe de estado de marzo de 2004 se
dirigió a las empresas citadas con el fin de obtener ayuda
para aumentar su seguridad.
Se completa la información con la advertencia realizada por
varias organizaciones de derechos humanos internacionales de
que Obiang puede usar la nueva guardia presidencial bien
pertrechada y mejor formada para lanzar una campaña mortífera
contra sus oponentes. Haaretz
no menciona qué organizaciones son las que realizan la
advertencia, aunque no debería ser difícil citarlas pues no
es costumbre de las mismas ocultar su identidad a la hora de
hacer declaraciones, más bien al contrario.
Tanto si es cierto que las organizaciones han hecho
declaraciones como si no, los que temen un aumento de la
represión tienen razón, pero no porque Israel provea de
armas y formación militar a los sicarios de Obiang. Resulta
llamativo que el autor del reportaje no se refiera al uso que
puede dar Obiang a un avión sin piloto. Estos aparatos, que
emplea el ejército de Estados Unidos y el de Israel, que no
han servido en absoluto para doblegar la resistencia de los
iraquíes ni de los palestinos, no parecen muy útiles para su
empleo en la selva tropical y resultan innecesarios para
reprimir aún más a una población a la que se trata desde
hace muchos años a base de bastonazos, cárcel y torturas
crueles.
En Haarezt se deja
bien sentado que es Obiang y no agentes israelíes el que ha
iniciado los contactos. Esto es tan difícil de creer como que
van a aparecer las armas de destrucción masiva de Irak. La
historia muestra que Israel ha llevado a cabo esos contactos
en todo el mundo por su propio interés en multitud de
ocasiones y antes de que Obiang se convirtiese en el segundo
dictador de su país tras dar un golpe de estado contra el
primero, tío suyo, en 1979. También enseña que los
gobernantes que han firmado este tipo de contratos con Israel
no sólo son acusados por parte de esas organizaciones de
violar gravemente los derechos humanos de sus compatriotas,
sino que a pesar de esa colaboración han acabado mal, muertos
o expulsados del poder de forma violenta.
Que empresas israelíes, con la colaboración del gobierno
israelí, convenzan –léase engañen- a Obiang para que éste
ponga en sus manos su seguridad personal, no es sino una
muestra de la pericia de aquellos en el comercio internacional
de las armas –léase de la muerte y la violación de
derechos humanos- y del desconocimiento de la historia –léase
necedad- de éste, que no le permite prever el destino que le
aguarda.
Israel vende armas y entrena militarmente a todo el que pague
por ello, bien sea en especie, por ejemplo diamantes
(africanos), que Israel no produce pero exporta, bien con
dinero contante y sonante, e incluso con judíos, como cuando
vendió armas a Irán durante la guerra de éste contra Irak
en 1980 a cambio de que Irán permitiese emigrar a ciudadanos
judíos a Israel. Aquellos sí que eran buenos tiempos: se
alimentaba una guerra en la que los dos contendientes eran a
la vez enemigos de Israel y rivales importantes en Medio
Oriente y a la vez se aumentaba la población judía de
Israel.
Además de actuar por iniciativa propia, cuando el congreso de
Estados Unidos prohíbe al presidente de este país que
facilite “ayuda” militar –material y técnica- a algún
país o grupo político, Israel realiza más o menos
discretamente el trabajo de aquél sin que ni el congreso
estadounidense ni el propio, o sea, la Knesset, diga una
palabra. Si la discreción es escasa o la cosa se tuerce por
alguna razón y algún intermediario es pillado in fraganti,
el gobierno israelí se desentiende del asunto y listo.
El gobierno de Israel no se pronuncia sobre este asunto, al
parecer ni siquiera el ministro de defensa, responsable junto
con el primer ministro del comercio de armas y la formación
militar, informa al de exteriores al respecto, mientras que la
Knesset aparenta no estar interesada y el poder judicial menos
aún. Por su
parte los estadounidenses hacen como que se enfadan cuando los
israelíes mejoran los misiles que aquellos les han entregado
y los revenden a China, como ocurrió en los años 90 con los
misiles Patriot, supuestamente destinados a defender Israel de
los Scud iraquíes. El negocio, como siempre, es redondo:
Israel recibe de Estados Unidos las baterías de misiles como
ayuda a fondo perdido, sus técnicos especialistas aumentan
sus conocimientos gracias a la nueva tecnología que aportan y
la reventa les proporciona una ganancia además de información
importante sobre otro país.
En todo caso no ha de extrañar la negativa oficial a tratar
de la cuestión ni a reconocer su responsabilidad, ya que es
algo habitual en un país donde millones de palestinos son
tratados como seres humanos inferiores y que cuando se rebelan
son masacrados, con ayuda militar estadounidense, sin que
apenas se comente la cuestión como no sea para acusar a las víctimas
de terroristas y fanáticos islamistas. Es el caso de los 24
helicópteros artillados Halcón Negro, valorados en más de
200 millones de dólares, fabricados por Sikorsky Aircraft en
Connecticut a comienzos de la década del 2000, desde los que
se lanzan misiles contra viviendas y habitantes de las
ciudades palestinas. El silencio y la ocultación forman parte
de la esencia del Estado de Israel a pesar de que se define a
sí mismo como “la luz para otras naciones”.
Por mucho que Israel niegue su participación en el comercio
internacional de armas, los traficantes no aparecen de repente
de la nada. Antes de serlo han pasado por el Ejército Israelí,
donde han hecho largas y brillantes carreras. De vez en cuando
se lee en la prensa que tal o cual ex coronel o ex general
israelí ha sido detenido en Rumanía (por ejemplo, Shimon
Naor en 1999) o en Jordania, o incluso en Estados Unidos.
Después se publica que han sido expulsados de esos países, o
juzgados en ausencia, y vuelta a empezar.
A finales de 2004 el gobierno francés protestó ante el
israelí porque su venta de armas en Costa de Marfil pone en
peligro las tropas francesas estacionadas aquí. Si hay algo
en lo que los israelíes sobresalen, además de en la venta de
armas, es en no prestar ninguna atención a lo que dice el
resto de países del mundo entero, ya sea en conjunto, o sea,
mediante las resoluciones de Naciones Unidas, o de forma
individual. Es preciso recordar aquí una de las máximas
sionistas: “los judíos hacen lo que quieren, no lo que
dicen los gentiles”.
Es difícil saber el volumen de negocios de Israel en el
sector armamentístico. Para no ser tildado de
“antisemita” se puede citar la cifra que da Haaretz
para el año 2003: tres mil millones de dólares y cuatro mil
estimados para 2004 (edición de 23 de diciembre de 2004), el
diez por ciento de la venta mundial de armas, lo cual no está
nada mal para un país tan pequeño y con tan pocos
habitantes. Las cifras que se conocen, no obstante, ni son las
verdaderas, ni muestran el cuadro completo en cuanto a los
efectos internacionales que ocasiona. Conviene echar mano de Haaretz
una vez más para evitar ser calificado de anti-israelí,
ya que el diario reflexiona sobre “la desatada política de
exportación de armas del Ministerio de Defensa, basada en la
ambición de vender todo lo posible, a cualquier precio, a
cualquier comprador interesado. Esto sin tener en cuenta el
serio daño que el negocio causa a la imagen de Israel al
asociarse con regímenes siniestros que violan con brutalidad
los derechos humanos”.
Haaretz termina afirmando que miles de integrantes
retirados del ejército, los servicios de seguridad y el
Mossad se han reconvertido en traficantes de armas. Si esas
tres instituciones son bien conocidas por su brutal violación
de los derechos humanos de los palestinos y por sus
transgresiones constantes de la ley internacional, cuesta
entender por qué el diario se lamenta y preocupa de que
Israel adquiera una mala imagen. En primer lugar la que tiene
por su ocupación durante décadas de los territorios
palestinos y otras tierras árabes apenas puede ser peor. En
segundo lugar, lo que hacen los traficantes israelíes en
diversos países no es ni más ni menos que lo que cabe
esperar de los que antes se ganaron la vida violando los
derechos humanos de los palestinos. Si les importa un comino
la vida de sus vecinos ¿por qué habría de importarles la de
africanos e hispanoamericanos? Esto sin contar con que hablar
de imagen no es sino ocultar algo mucho más grave: que Israel
obtiene beneficios por apoyar militarmente a dictadores y
opresores sanguinarios, por lo que su responsabilidad en la
violación de derechos humanos en diversos países es evidente
y ha de responder por su colaboración en crímenes contra la
humanidad, actos de genocidio y otras barbaridades en que ha
participado.
Tampoco le importa a Obiang la vida y la suerte de los ecuato-guineanos.
A diferencia de Israel, sin embargo, lo más probable es que
haga muy mal negocio si firma acuerdos militares con este país
a tenor de lo que enseña la historia. Basta con recordar el
caso de Nicaragua. Cuando la Guardia Nacional de Somoza mató
a varios periodistas en 1978, el presidente Carter cortó la
ayuda estadounidense a Nicaragua. Israel tomó el relevo y
suministró a Somoza armas hasta el dos de julio de 1979,
justo dos semanas antes de que los sandinistas ganaran la última
batalla. Israel ha jugado un papel importante en la guerra de
Reagan contra el comunismo en Centroamérica: Nicaragua, El
Salvador, Honduras, Guatemala. Ahora lo juega en la guerra de
Bush contra el terrorismo en Irak y Oriente Medio. Son los
mismos perros con distintos collares.
En 1977 el presidente Carter suspendió la colaboración
directa de Estados Unidos con el régimen represivo de
Guatemala, con lo que Israel tomó el relevo inmediatamente.
Después siguió la etapa más negra de la historia de
Guatemala, en la que la represión salvaje de la población y
el asesinato de sus líderes eran la norma de actuación política.
El general Rios Monnt, que hacía política como cristiano y
anticomunista, responsable máximo de las atrocidades, fue
derrocado en un golpe de estado y se le ha intentado procesar
por crímenes contra la humanidad tanto en su país como en
España. Su trayectoria es similar a la de Pinochet. Israel
también colaboró militarmente con El Salvador, de nuevo
cuando en 1977 Carter suspendió su colaboración militar con
ese país a causa de sus violaciones de los derechos humanos.
Durante los años setenta y ochenta del siglo XX los países
americanos del centro y del sur se convirtieron en el
principal mercado para las empresas militares israelíes, ya
que a los anteriores hay que añadir Chile y Argentina. Cuando
este mercado se agotó, China pasó a ser su principal
cliente. Además, Israel tiene desde 1996 un acuerdo de
cooperación militar con Turquía, que incluye formación y
tecnología. Es la misma Turquía que la Unión Europea no
quiere admitir en su seno con la excusa de que desprecia los
derechos humanos, pero que concede a Israel un estatuto
privilegiado único de asociación económica, científica,
cultural y militar con la Unión. Además de dinero, Israel
obtiene el uso del enorme espacio aéreo turco para los
entrenamientos de sus aviones de combate fabricados en Estados
Unidos F-16. Estos aparatos, capaces de transportar armamento
nuclear, superan las 200 unidades, lo que hace de Israel el país
que más F-16 tiene tras el propio fabricante.
El historial de las empresas militares de Israel denota una
especial predilección por los regímenes más criminales de
la tierra. Esas empresas llegaron a la Sudáfrica del
apartheid cuando las sanciones internacionales en los años 70
y 80 del siglo pasado hacían algo más difícil las
transferencias internacionales de armas y equipos militares.
En 1983 Sudáfrica recibe el primero de los misiles nucleares
israelíes Jericó I, es el comienzo de una larga amistad. No
es hasta diciembre de 1989 cuando la Asamblea General de
Naciones Unidas, en su resolución 44/113, manifiesta su
“gran preocupación por la colaboración entre Israel y Sudáfrica,
que ha llevado a ésta a desarrollar un misil nuclear”.
También alimentaron las guerras en parte del continente
africano, donde las armas se pagan con materias primas,
diamantes y otros recursos naturales.
Obiang está demasiado ocupado con su dinero para leer libros
de historia, pero si lo hiciera quizás no estaría tan
entusiasmado con sus nuevos juguetes bélicos y sus nuevas
amistades. Cree estar asegurando su poder sobre la población,
que vive en la miseria y atemorizada por sus matones, sean los
marroquíes que formaban hasta hace poco la guardia
presidencial, sean los militares fang, la etnia a la que
pertenece Obiang, sean los nuevos consejeros militares israelíes.
Lo que éstos saben perfectamente es que ningún poder
dictatorial se mantiene fácilmente. En Palestina ellos han
tenido que matar a miles, encarcelar a miles, ocupar y
apropiarse de miles de kilómetros cuadrados de tierra,
dinamitar miles de casas y subyugar a cientos de miles de
personas durante más de cincuenta años y a pesar de ello los
palestinos resisten y aumentan su población, lo cual es ya
una victoria importante.
Los israelíes saben también que aunque el destino de todos
los dictadores no sea como el de Somoza, no tienen dinero
suficiente para comprar la protección contra la violencia legítima
de sus víctimas mientras están en el poder o contra la
persecución de los jueces cuando lo han dejado, como le
ocurre a Pinochet. Qué
listos son los israelíes: hacen negocio con lo que no tienen.
No tienen seguridad en
su país y la venden a diestro y siniestro. Ninguno de los regímenes
ni grupos armados que ha colaborado con Israel ha permanecido
en el poder gracias a esa colaboración. Antes o después se
han hundido. Esto ha causado miles y miles de muertos y enorme
destrucción, pero ¿a qué israelí le importa si su libro
sagrado dice que la vida de un gentil no vale lo que la uña
de un judío y además cobra bien?
Hace unos pocos años militares de la armada estadounidenses
se encontraban en Malabo, capital de Guinea Ecuatorial,
formando a las fuerzas armadas ecuato-guineanas. Estados
Unidos no está tan interesado en seguir con esa formación en
estos momentos, así que es hora de un relevo, es hora de que
Israel entre en juego una vez más. Comienza un nuevo capítulo
de “el timo de los israelíes”. Bien es cierto que para
que se produzca hace falta un tonto útil. Obiang no sabe en
qué gastarse los millones y millones de dólares que obtiene
del petróleo y que guarda en bancos estadounidenses. Ya tiene
mansiones, terrenos, aviones, coches, así que pagará gustoso
la factura que le presenten los israelíes sin pedir
referencias de sus “éxitos” anteriores.
Lo único bueno de esta relación es que su comienzo anuncia
el fin de Obiang y de su régimen. Que este final se parezca
al de su tío Macías, ejecutado, o al de Pinochet, perseguido
por la justicia hasta la tumba, depende en gran parte de lo
bien que entrenen los israelíes a la guardia presidencial.
Cuanto mejor lo hagan peor para Obiang, aunque él crea lo
contrario, perderá mucho más que el dinero que les paga.
Editado y distribuido por ASODEGUE
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