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HOJAS INFORMATIVAS

 

19 de junio de 2008

La versión oficial

   "Malabo, 18-06-2008: CIDGE.- Simon Francis Mann, el mercenario británico acusado por la Fiscalía General del Estado, de varios delitos contra la seguridad del Estado de Guinea Ecuatorial, ha prestado este miércoles, sus primeras declaraciones en el juicio publico que se sigue contra él y otros varios implicados nacionales y extranjeros desde ayer martes, en esta capital y por el que se pide en su contra 31 años de cárcel.

   Mann, quien ha pasado los últimos cuatro años en las cárceles de Chicuribi, Republica de Zimbabwe y Black Beach en Malabo, ha sido interrogado por el Ministerio Publico sobre su implicación en la frustrada trama golpista del 7 de marzo de 2004, en la que un grupo de mercenarios, a las ordenes del multimillonario libanés de nacionalidad británica Ally Kallil, pretendía derrocar al Presidente de la Republica S. E. Obiang Nguema Nbasogo para sustituirle por el opositor y prófugo de la justicia ecuatoguineana Severo Moto Nsa, encarcelado actualmente en España, acusado de trafico ilícito de armas.

   A diferencia de los países mencionados en la jornada de ayer, martes, por la acusación, Simon Francis Mann ha aportado hoy, en su testimonio, otros nuevos escenarios donde se llevaron a cabo los contactos para preparar la invasión mercenaria, en una conspiración que comenzó en Libreville, capital de la Republica Gabonesa, donde conoció por primera vez a Ally Kallil, a través de otro ciudadano libanés de nombre Gary Hassan.

   En aquella reunión, en la que hablaron sobre las guerras de Angola y Sierra Leona, el multimillonario libanés, no incluía en agenda a nuestro país, hasta en abril de 2003, cuando en Londres, empieza ha desvelar sus ambiciones de convertirse en el Rey de Guinea Ecuatorial, una pretensión que, dijo, conseguiría con la eliminación física del Jefe de Estado o mediante la provocación de una guerra civil en el país y, para lo cual necesitaba la implicación de Simon Mann, debido a su experiencia y éxitos en algunos conflictos de países africanos.

   En sus declaraciones, el experimentado mercenario británico ha dicho, por otra parte, que no llego a conocer a Severo Moto hasta en mayo de 2003, cuando se reunieron, por primera vez, en los hoteles Santo Mauro e Intercontinental de Madrid, juntamente con otros inversores libaneses, británicos y españoles, interesados en la operación, tales como Ally Kallil, Karim Falaja, Eric Mawar y Antonio Sánchez, así como un súbdito ecuatoguineano exiliado en España, apodado “El General Zaragoza”. Kallil y Moto Nsa viajaron a una conferencia en Beirut, Líbano, acompañados de un grupo de abogados, para preparar la formación de un nuevo Gobierno en Guinea Ecuatorial y la redacción.de una nueva constitución,

   El acusado, que por la duración del interrogatorio, ha sido autorizado a declarar sentado en el juicio, se ha referido también a los contactos que el grupo mercenario mantuvo con los Gobiernos y empresarios de países como España, Inglaterra, Estados Unidos, Sudáfrica, Nigeria y Líbano para recabar sus impresiones sobre la administración de las riquezas que genera el país y la intención de llevar a cabo un golpe de Estado y el reconocimiento del hipotético nuevo Gobierno de Severo Moto, afirmando que hubo un consentimiento positivo unánime por parte de todos, a excepción de Nigeria, cuya posición no ha sido aclarada por el interrogado.

   En el caso de España, si bien Simnon Francis Mann ha dicho que no tuvo contactos directos con sus autoridades, tal como habían sido los casos de Sudáfrica, cuyos servicios de inteligencia habían dado luz verde a la operación, Estados Unidos, a través del Departamento de Estado daba la bienvenida a un nuevo gobierno e Inglaterra, cuyo Ministro de Exteriores manifestó públicamente el apoyo de su país a la trama golpista, ha revelado sin embargo que sus Jefes Ally Kallil y Severo Moto le manifestaron que el Gobierno popular español de entonces, ante la posibilidad de perder las elecciones de 2004, les exhortaba a una rápida ejecución de la operación, en evitación de perder su garantía ante un nuevo Gobierno socialista.

   Relativo a la adquisición de armas, aeronaves y demás material bélico, el acusado ha manifestado que el encargado para la compra de armas y reclutamiento de mercenarios era el sudafricano Nik Doutoi, ex comandante del batallón 32 de una organización del antiguo ejercito sudafricano, dirigía la compañía de Servicios de Técnicas Militares y que las armas se podían obtener en Uganda, Zambia y Zimbabwe, habiendo optado por este ultimo país, donde su empresa ya había llevado a cabo compras de armas de guerra en fechas anteriores.

   Precisamente, durante el fracaso de la operación, el día 7 de marzo de 2004, Simon Mann se encontraba en Zimbabwe para inspeccionar el cargamento de armas adquirido, para aterrizar en Malabo el mismo día, a bordo del Boing 727, un aeronave adquirido con sus propios fondos, a titulo de préstamo al grupo que llegó a Sudáfrica dos día antes, procedente de Texas, Estados Unidos, bajo licencia de una compañía aérea americana, debido a las restricciones que ya imponía el Gobierno Federal para la compra de aviones de esas características, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre 2002.

   Por otra parte, Simon Mann ha confirmado que hubo dos planes para dicha invasión mercenaria, el primero, el de junio de 2003 y el segundo, el del 7 de abril de 2004, y ha atribuido el fracaso de ambos a las dificultades de financiación y cambios constantes de estrategias, a la vez que ha reconocido que la creación de las empresas, la compañía aérea PANAC y el Proyecto de Vigilancia Marítima, a través del cual conoció al también procesado en el mismo juicio Mohamed Salam, súbdito libanés residente en Guinea Ecuatorial, habían servido para camuflar la ejecución del golpe de Estado con la infiltración en el país del personal y material procedente del exterior.

   Hablando de la modalidad de la ejecución de la operación que iba a transcurrir en la noche del día 7 de marzo de 2004, el mercenario inglés ha dicho que existieron dos planes alternativos, el primero, conocido como el Plan A, que iba a ser ejecutado con la ayuda de algunos ecuatoguineanos y el grupo de mercenarios de la avanzadilla que se encontraba en Malabo, mientras que el segundo plan, conocido como Plan B, preveía la ocupación de los lugares estratégicos como el aeropuerto, los palacios presidenciales, la comisaría central de policía, los centros de Radio televisión, los bancos y las telecomunicaciones.

   Sin embargo, el acusado ha dicho desconocer a los nacionales que iban a colaborar en la intentona golpista, mientras ha manifestado su deseo de que todos los implicados, ausentes en el juicio y en el país, sean procesados.

   Cabe señalar que tanto la Prensa Internacional como las Representaciones Diplomáticas acreditadas en Guinea Ecutorial están viviendo insitu el desarrollo".

   Fuente: Pagina oficial del gobierno guineano.

 

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