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HOJAS INFORMATIVAS
19
de junio de 2008
Proceso de Malabo: Mann asigna
responsabilidades e intenta ocultar las suyas
El mercenario
británico Simon Mann declaró ayer en Malabo, en el proceso que
se sigue contra él y un supuesto grupo de colaboradores
ecuatoguineanos, sobre la participación en la intentona de
invasión de marzo de 2004 de personajes como Mark Thatcher y Ely
Calil y de gobiernos como los de Estados Unidos, Suráfrica y
España.
Frente a la tesis
mayoritaria que le atribuye la condición de "cerebro" y
dirigente máximo de la operación, Mann (vestido con "traje de
preso", "con voz pausada y los brazos cruzados a la espalda") ha
manifestado que el dirigente máximo era el libanés Ely Calil y
que Thatcher no era un simple financiador sino que era un
miembro activo del complot y había pagado, en concreto, el vuelo
que debía trasladar a Moto desde Canarias a Malabo y que se
interrumpió en Bamako cuando conocieron su detención (la de
Simon Mann) en Harare y la de Du Toit en Guinea.

Un momento del juicio
Respecto a los
gobiernos, insistió en lo manifestado por otros de los
mercenarios en los distintos juicios a los que han sido
sometidos en Zimbabwe y Suráfrica: los gobiernos de Estados
Unidos, España y Suráfrica estaban al corriente desde hacía
meses de la operación y, en la medida en la que no se habían
opuesto a ella, hay que interpretar que estaban a favor. "El
gobierno español estaba dispuesto a apoyar la operación al cien
por cien. Estados Unidos y las compañías petroleras contactadas
habían manifestado que la situación en Guinea Ecuatorial era
inestable y verían con buenos ojos un cambio de gobierno", dijo
Mann. Respecto a los servicios secretos surafricanos (los
verdaderos responsables del fracaso del complot tanto en Harare
como en Malabo) Mann dijo que estaban "perfectamente al
corriente de la operación" y que su responsable "le había hecho
llegar un mensaje en el que daba luz verde". [No nos resistimos
a recordar lo manifestado por este responsable del espionaje
surafricano ante la justicia de su país cuando le preguntaron
porqué interrumpió el complot en el último momento y no varios
meses antes cuando tuvieron conocimiento del mismo: "cada uno
tiene su método de cazar ratones", dijo].
Mann aseguró también
que había sido "bien tratado". "No he sido torturado, ni
amenazado, ni he padecido malos tratos", dijo. "Siento mucho,
mucho lo que he hecho y estoy muy feliz por haber fracaso (...)
Creo que quienes estaban muy implicados en este asunto y no se
ha enfrentado a la justicia, deberían hacerlo".
Editado y distribuido por ASODEGUE
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