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HOJAS INFORMATIVAS
18
de junio de 2008
¿Tu quoque...Laurentino?
El último
número de la publicación oficialista La Gaceta de Guinea
Ecuatorial dedica un amplio espacio a Laurentino Nsue,
durante años representante en España de la formación opositora
Unión Popular. Le hacen una entrevista con el título "Entrevista
con el ingeniero y Master Universitario en Gestión de Empresas,
D. Laurentino Jesús Nsue Esono Mibuy" y publican un articulo
con su firma: "El desarrollo sostenible, o el reto de
compaginar el desarrollo económico con la protección del medio
ambiente".
La entrevista dice lo
siguiente: "Laurentino
Jesús NSUE ESONO MIBUY es un conocido Ingeniero Electromecánico
ecuatoguineano que acaba de volver a Guinea Ecuatorial después
de una larga estancia fuera del país. Un viejo conocido por
buena parte de los habitantes de Malabo capital y también los de
la ciudad de Bata, donde trabajó durante algunos meses. Estuvo
muchos años en la Sociedad de Electricidad de Guinea Ecuatorial
SEGESA, empresa en la que ocupó diversos puestos de
responsabilidad.
Enterados en la GACETA de su vuelta, hemos querido entrevistarle
para recoger sus impresiones como profesional experimentado que
es y conocedor del sector de la electricidad en nuestro país,
sobre los problemas energéticos que siguen afectando a éste a
pesar de los incuestionables esfuerzos que está realizando el
Gobierno de la Nación para poder paliar esta situación.
La Gaceta: Señor Laurentino, ante todo nuestros saludos y la
bienvenida de nuevo a Guinea Ecuatorial, nuestro país, el país
de todos los ecuatoguineanos. Suponemos que esta vuelta a casa
no será ocasional sino que ha venido para quedarse y por
consiguiente volver a trabajar y establecerse en Guinea
Ecuatorial.

Laurentino.- Muchas gracias. Efectivamente mi intención en
principio al volver aquí, es quedarme definitivamente a trabajar
en mi país. Pero como todos sabemos, todo eso no depende
exclusivamente de mí sino también de las circunstancias y la
situación coyuntural. Mi propósito es ése, establecerme e
intentar trabajar, pero siempre y cuando que exista esa
posibilidad, me refiero a la posibilidad de poder trabajar y
ejercer digna y libremente mi profesión dentro de mi país.
La Gaceta.- Dicen que antes de salir para Guinea era usted
funcionario de la administración española, concretamente que
había estado trabajando en el gobierno autonómico de la
Comunidad Valenciana.
Laurentino.- En efecto, eso es cierto. Después de una primera
residencia en Madrid donde además de algunos trabajos
esporádicos estuve haciendo cursos de postgrado en la
Universidad Politécnica de Madrid y la Carlos III, la mayor
parte de mi estancia en España la he pasado en Valencia, ciudad
en la que he dejado muy buenos amigos En los últimos años,
concretamente entre los años 1998 y 1999 estuve estudiando y
colaborando con la Universidad Politécnica de Valencia en la
realización de actividades socioculturales. A partir del año
2000 hasta el mismo momento de mi salida para Guinea a
principios del año pasado 2007 he estado como Funcionario
Interino de la Generalitat Valenciana. De hecho, cuando me vine
a Guinea era todavía funcionario y les dije que me volvía a
Guinea.
La Gaceta.- ¿Cuál es la impresión que le ha producido esta nueva
Guinea Ecuatorial y más concretamente esta nueva ciudad de
Malabo?.
Laurentino.- Pues usted ya lo ha dicho, ¡impresionante!. Todo es
extraordinario. Si bien es cierto que durante este periodo de
tiempo que he estado fuera resulta lógico que se hayan producido
cambios en cualquier entorno social, aquí resulta que estos
cambios son de tal magnitud que casi todo me parece desconocido.
Las casi innumerables novedades que se detectan. Desde la propia
ciudad de Malabo que, además de las múltiples infraestructuras
que evidencian su modernización, casi se ha duplicado en
extensión, con nuevos barrios y nuevas construcciones, la
absorción de algunos de los poblados limítrofes, todo eso
constituye una prueba evidente de la magnitud del cambio
experimentado por la ciudad de Malabo. La verdad es que me he
quedado gratamente sorprendido al observar la gran cantidad y
sobre todo, la calidad de las reformas estructurales que se han
producido en la ciudad de Malabo.
La Gaceta.- Hablemos de su antigua empresa SEGESA. Como supongo
sabrá, pues en el tiempo que lleva aquí es de suponer que ya lo
habrá vivido en propia carne, los cortes de luz, los apagones y
las averías de SEGESA constituyen uno de los mayores puntos
oscuros del proceso de modernización y desarrollo en el que está
sumido nuestro país en general y la ciudad de Malabo en
particular. ¿Cree usted que puede haber alguna solución para
este problema, a corto y medio plazo?.
Laurentino.- Bueno, en principio permítame hacerle una aclaración,
un pequeño inciso: en este momento oficialmente soy un empleado
de SEGESA y por lo tanto debería considerarme como parte
responsable de ése problema que alude. Aunque también es cierto
que tras mi reincorporación en la empresa a primeros de febrero
del presente año 2008 y destinado a la agencia de Mongomo, En
este destino sólo estuve un mes haciendo labores de inspección y
verificación de servicios y proyectos, tras lo cual me
comunicaron la suspensión de los trabajos y no sólo no he vuelto
a trabajar sino que ni siquiera me han asignado nuevo destino.
Eso, obviamente no me exime de responsabilidades pero me permite
alegar a mi favor que no he tenido tiempo para hacer nada. No
obstante, por mi propia experiencia le puedo asegurar que los
apagones, los cortes y las averías vienen produciéndose en
Malabo desde los tiempos en esta empresa se llamaba SEMU
(Servicio Eléctrico Municipal), luego ENERGE (Empresa Nacional
de Electricidad de la República de Guinea Ecuatorial) pasando
por SEBSA (Servicio Eléctrico de Bioco) hasta llegar a la actual
SEGESA. A pesar de todas las limitaciones con las que hemos
tenido que trabajar, sobre todo en años anteriores, en la
actualidad prometemos hacer todo lo que está a nuestro alcance
para solucionar el problema. Todo en base a nuestras
disponibilidades..
La Gaceta.- Señor Laurentino, nos alegra saber que usted ha vuelto
a SEGESA. Es una buena noticia para todos, sobre todo para la
propia empresa SEGESA que estamos seguros sabrá aprovechar su
más que demostrada experiencia y profesionalidad para encontrar
esa solución definitiva que todos esperamos para nuestro sistema
eléctrico. No obstante, le recuerdo que no está usted obligado a
contestar a la pregunta si no quiere, porque reconocerá que no
nos ha respondido a lo que le hemos preguntado.
Laurentino.- Está bien, ruego me disculpe si no he sabido
explicarme. Mire usted, durante mi corta estancia en Mongomo y
tras un análisis más bien superficial de la situación la primera
conclusión a la que he llegado es que la mayor parte de los
problemas de SEGESA tienen que ver con la gestión y la
organización. Como sabe todo el mundo, el sector eléctrico es un
sector altamente especializado y una empresa de electricidad no
es una simple empresa de servicios que se dedica a la
comercialización de un producto sino un complejo proceso
industrial que empieza en la producción o generación de la
electricidad, continúa en su transporte y distribución y
finalmente acaba en su comercialización. Dentro de este proceso,
podemos decir que la comercialización es la parte más simple,
puesto que es la que exige menos rigor en la cualificación y
profesionalización de los operarios. Tanto en una planta de
generación eléctrica, como en las líneas de transporte y
distribución, lo mismo que en las labores de inspección y
comercialización del producto final generado, debe trabajar
personal cualificado y con buenos conocimientos técnicos de
acuerdo a la sección y a la especialidad. En el momento en que
todos asumamos este principio básico y simple, estructurando la
organización de acuerdo al mismo, tenga usted la seguridad de
que el cambio será visible tanto a nivel interno como en la
calidad del servicio al público ofrecido por SEGESA..La solución
que me pide, por tanto, pasa por una mejora en la organización y
la gestión. Una vez conseguido esto, los problemas técnicos se
resolverán en cuestión de meses y la puedo asegurar que a muy
corto plazo.
La Gaceta.- Por último señor Laurentino. Frecuentemente se habla de
proyectos de futuro en SEGESA, aunque sabemos que acaba usted de
llegar, ¿qué puede decirnos de estos proyectos?.
Laurentino.- Como bien lo ha dicho, de momento no puedo hablar con
propiedad de ningún proyecto de SEGESA- Pero, efectivamente
cuando hay un problema como el que tenemos en el sector es
lógico que se busquen soluciones de futuro en forma de
proyectos. A nivel nacional creo es de todos conocido el
proyecto DJIBLOHO destinado a proporcionar electricidad a toda
la parte continental del país y aquí en la isla,
independientemente de la inestimable aportación de la TURBOGÁS,
tenemos la posibilidad de aprovechar las grandes potencialidades
energéticas que ofrece nuestra naturaleza sobre todo a nivel de
energías renovables. Creo que seríamos culpables ante las
futuras generaciones si no sabemos aprovechar estos momentos de
bonanza económica para abordar soluciones energéticas
perecederas que garanticen el suministro energético no sólo a
corto y mediano plazo sino, incluso a largo plazo.
La Gaceta.- Muchas
gracias D. Laurentino por el tiempo que nos ha dispensado y
esperamos que con su aportación pronto podamos apreciar mejoras
en el servicio eléctrico de SEGESA".
El artículo dice: "El
término “desarrollo sostenible” es relativamente nuevo y
moderno. Su aceptación más generalizada es la formalizada en el
Informe Brundtland, fruto de los trabajos realizados por la
Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones
Unidas en el año 1987. Según este informe, el desarrollo
sostenible es “AQUÉL DESARROLLO QUE ASEGURA LA SATISFACCIÓN DE
LAS NECESIDADES DEL PRESENTE SIN COMPROMETER LA CAPACIDAD DE LAS
FUTURAS GENERACIONES PARA ENFRENTARSE A SUS PROPIAS
NECESIDADES”.
En base a éste planteamiento, el desarrollo sostenible tiene que
satisfacer las necesidades del presente fomentando una actividad
económica que suministre los bienes necesarios a toda la
población y al mismo tiempo garantizar la satisfacción de las
necesidades de las generaciones futuras, reduciendo al mínimo
los efectos negativos que la actividad de hoy puede ocasionar en
el futuro. En este contexto, cuando nuestra actuación supone
costos inevitables para el futuro, es necesario buscar formas de
compensar estos efectos negativos con acciones que lo
sustituyan, aplicando tecnologías o mejorando la organización
social de forma que al mismo tiempo que se satisfacen las
necesidades actuales de la sociedad se creen alternativas
tecnológicas que garanticen la regeneración de los recursos
perecederos y de esta forma minimizar los efectos del desarrollo
industrial sobre el ecosistema. Se trata de asegurar que el
medio ambiente puede recuperarse a un ritmo más o menos similar
al que es afectado por la actividad humana.
Conceptualmente las políticas de desarrollo sostenible así como su
aplicación pueden subdividirse en tres partes: Una que
representa el desarrollo económico, otra el desarrollo social y
por supuesto la que exige la protección del medio ambiente.
Estos tres pilares han de estar en estricta interdependencia y
se refuerzan mutuamente. Otra de las raíces del desarrollo
entendido ya no en términos de crecimiento económico, sino como
un medio para lograr un balance más satisfactorio intelectual,
afectivo, moral y espiritual es la diversidad cultural que a su
vez constituye uno de los grandes pilares en las políticas del
desarrollo sostenible. Resulta evidente por tanto, que el
desarrollo sostenible no puede centrarse única y exclusivamente
en las cuestiones medioambientales.
Algunos discursos políticos como el que propugnan las ideologías
liberales enfatizan la posibilidad de compatibilizar el
crecimiento económico con la preservación del medio ambiente, el
aumento de la productividad y el bienestar social para la mejora
efectiva de las condiciones de vida de las sociedades. Otras,
sobre todo las calificadas como de “izquierdas” como es el caso
del ecosocialismo, sostienen que el problema está en el
capitalismo, ya que al estar este sistema basado en la
acumulación constante de bienes y al incremento del ritmo de
crecimiento económico, es incompatible con la protección del
medio ambiente constituyendo una de las mayores fuentes
depredadoras del ecosistema. Por tanto, la solución para los
ecosocialistas está en la abolición del sistema capitalista
paralizando el crecimiento económico y la adopción de un sistema
económico basado en el crecimiento cero.
Es evidente que un sistema económico basado en el consumo y la
explotación descontrolada de bienes y recursos no puede ser
sostenible, puesto que nuestros recursos naturales no son
ilimitados. Está demostrado que el desarrollo económico no
necesariamente implica una mejora de las condiciones generales
de vida de una sociedad, ni siquiera garantiza el crecimiento
económico. En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, estamos todavía en
la fase de cimentación de las bases para el desarrollo
económico. En la fase de creación e implantación de
infraestructuras, las cuales supuestamente deberán conducirnos a
un desarrollo económico y social caracterizado por la
autosuficiencia productiva y a la mejora de nuestras condiciones
de vida. Una vez culminada la fase de desarrollo estaremos en
condiciones de afrontar la fase de crecimiento.
Es incuestionable que cualquier medida relativa a actividades
productivas de tipo industrial lleva indisociablemente unos
efectos que pueden ser positivos o negativos tanto para la
economía del país como para la empresa o el tejido social en
general. En ese sentido está claro que el modelo actual de
desarrollo industrial no puede ser sostenible en términos
medioambientales porque genera contaminaciones tanto de forma
directa como a nivel indirecto provocando los consabidos daños
sobre nuestro ecosistema que a su vez dan lugar al
reiteradamente anunciado y temido cambio climático. Pero, no es
menos cierto que éste desarrollo, absolutamente indispensable
para la mejora de las condiciones de vida de la mayoría de las
sociedades más pobres del planeta, es imparable. El derecho
legítimo de los países denominados subdesarrollados o en vías de
desarrollo para alcanzar un estado de prosperidad similar o en
su defecto lo más aproximado posible al de los más
desarrollados, basándose en unos elementales principios de
equidad e igualdad es también incuestionable.
Por todo ello, resulta imperativa la necesidad de compaginar o
compatibilizar como dicen los liberales las políticas de
crecimiento económico con la preservación del medio ambiente, el
aumento de la productividad y el bienestar social. Es por tanto
necesario definir proyectos viables y reconciliar los aspectos
económicos, sociales y medioambientales de cualquier actividad
humana destinada al desarrollo. Teniendo en cuenta que los
recursos naturales son limitados y una creciente actividad
incontrolada como las señaladas, basada únicamente sobre
criterios de rentabilidad económica, puede producir graves e
irreversibles efectos medioambientales perniciosos tanto a
escala local como nacional y planetaria.
Como reglas básicas para garantizar un desarrollo sostenible
podemos recoger las siguientes:
1- Ningún recurso renovable deberá utilizarse a un ritmo superior
al de su generación.
2- Ningún contaminante deberá producirse a un ritmo superior al que
pueda ser reciclado, neutralizado o absorbido por el medio
ambiente
3- Ningún recurso no renovable deberá aprovecharse a mayor
velocidad de la necesaria para poder ser sustituido por un
renovable, utilizado de manera sostenible.
Además de estas reglas, es preciso un cambio de mentalidad. Debe
cambiarse la visión actual que sitúa al ser humano como el dueño
y señor de todo lo creado y cuyo éxito personal o colectivo se
basa en el mayor o menor control y dominio que pueda ejercer
sobre la naturaleza. Tenemos que asumir que la Tierra tiene una
limitada cantidad de recursos que están a nuestra disposición
pero que también deben estar a disposición de los demás hombres
y de las generaciones futuras. Éste cambio de mentalidad por
supuesto que no es nada fácil, pero es necesario e
imprescindible. Debe ser lento pero profundo, porque requiere
afianzar unos principios y valores nuevos. Se requiere por tanto
unos programas educativos y divulgativos con ejemplos de
actuaciones sostenibles y asumir compromisos sociopolíticos.
Y en todo momento, debemos procurar no olvidar nunca la famosa
Declaración de Dublín: “El medio ambiente de hoy depende de
nuestras acciones de ayer y el medio ambiente de mañana de
nuestras acciones de hoy”. ¿Estamos en la posibilidad de asumir
el reto de de compaginar el desarrollo económico con la
protección del medio ambiente? ¿Estamos en posibilidad de
garantizar un DESARROLLO SOSTENIBLE?"
A:
No vamos a
hacer ningún comentario. Sólo decir que el resumen de las
teorías ecológicas que hace Laurentino es demasiado tendencioso
para ser tomado en consideración. Lo demás tiene todavía menos
interés.



Editado y distribuido por ASODEGUE
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