|
HOJAS INFORMATIVAS
17
de junio de
2002
GUINEA
NO HA SUSCRITO LA CONVENCIÓN CONTRA LA TORTURA
Cuando
a finales de mayo la Comisión de Derechos Humanos de
Naciones Unidas suprimía la figura del Relator Especial
para Guinea Ecuatorial se esgrimió, como prueba de la buena
voluntad del gobierno de aquel país respecto a los derechos
humanos, el que hubiese suscrito la Convención
contra la tortura y otras penas o tratos crueles, inhumanos
o degradantes.
El señor Gallón
Giraldo desmintió entonces tales informaciones que, sin
embargo, han seguido repitiéndose y aparecen con frecuencia
en escritos del gobierno guineano y en distintas
declaraciones hechas o inspiradas por la administración
española. En una comunicación reciente el señor Gallón
Giraldo nos dice lo que sigue:
"El motivo de la confusión puede deberse a que el
gobierno de Guinea Ecuatorial informó públicamente ante la
Comisión de Derechos Humanos a finales de marzo que ese
mismo mes había presentado a consideración del Parlamento
ecuatoguineano un proyecto para la aprobación de la
convención contra la tortura. Puede ser que eso sea cierto
aunque no hay confirmación al respecto. Pero aún en caso
de que dicho proyecto de ley hubiese sido presentado, eso no
significa que haya sido efectivamente aprobado.
Para que Guinea Ecuatorial adhiera a la Convención contra
la tortura se necesita además que el gobierno de Guinea
Ecuatorial deposite el instrumento de ratificación en la
secretaría del Comité contra la tortura. Es absolutamente
seguro que eso no había ocurrido a finales de abril cuando
concluyó sus sesiones la Comisión de derechos
humanos".
Confirmando sus palabras y si consultamos la página www.unhchr.ch/pdf/reportfr.pdf
del Alto Comisariado de Naciones Unidas para los Derechos
Humanos, actualizada a 13 de mayo de 2002, puede verse que
Guinea Ecuatorial no ha suscrito los siguientes pactos
internacionales:
- el Pacto relativo a la eliminación de la pena de muerte,
- el Pacto relativo a la eliminación de todas las formas de
discriminación racial,
- las convenciones relativas a la eliminación de todas las
formas de discriminación contra la mujer,
- la Convención contra la tortura y otras penas o
tratos crueles, inhumanos o degradantes,
- la Convención
relativa a los derechos de los niños en conflictos armados
y la relativa a su venta, prostitución y contra la
pornografía infantil,
- la Convención internacional que protege los derechos de
los trabajadores inmigrantes y sus familias.
La confusión parece originarse en una acción de
marketing político de la dictadura guineana que encuentra
eco fácil en círculos determinados de la administración
española.
COMUNICADO
DE AMNISTÍA INTERNACIONAL SOBRE EL JUICIO DE MALABO
Índice
AI: AFR 24/009/2002/s (Público)
Servicio de Noticias 100/02
13 de junio de 2002
Guinea Ecuatorial: Juicio injusto
caracterizado por la tortura y la
imposición de severas penas
Amnistía Internacional pide
a las autoridades de Guinea Ecuatorial que
juzguen de nuevo, con las debidas garantías y
en un plazo razonable a las casi 70 personas a las el
domingo 9 de julio impusieron severas e injustas condenas
sobre la base de declaraciones
obtenidas con tortura durante periodos de detención en régimen
de incomunicación.
Estas condenas, que
oscilan entre los 6 y 20 años de
prisión, fueron impuestas por un tribunal
civil de Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, que
juzgó sumariamente a 144 personas acusadas de
menoscabar la seguridad del Estado y detenidas desde marzo
de 2002. Felipe Ondó Obiang y Guillermo Nguema Elá, líderes
del partido de oposición todavía ilegal Fuerza Democrática
Republicana (FDR), fueron condenados a 20 y 14 años
de prisión, respectivamente, y Plácido Miko, secretario
general del principal partido ilegal de oposición,
Convergencia para la Democracia Social (CPDS), a 14 años.
Un delegado de Amnistía
Internacional que asistió al juicio en calidad de
observador ha manifestado hoy: «Estas
condenas se impusieron en un juicio injusto, en
el que no se presentaron
pruebas contra ninguno de los acusados,
muchos de los cuales habían sido
torturados para obligarlos a confesar».
El juicio se caracterizó
por la comisión graves violaciones de derechos humanos
y abusos de procedimiento, como el empleo de confesiones
obtenidas con tortura y de las que los acusados
se retractaron ante el tribunal, la indiferencia de éste
ante las denuncias de tortura de los acusados a pesar de
que presentaban marcas de ello en el
cuerpo, la falta de una defensa adecuada como
consecuencia de que los abogados sólo hubieran tenido un día
para examinar los cargos específicos
presentados contra sus clientes y la falta de
independencia del tribunal por haber sido nombrados sus
miembros
por las autoridades.
Todo el juicio estuvo basado en la
tortura. Algunos de los acusados tenían las muñecas
fracturadas por haber sido torturados durante los dos meses
que habían pasado recluidos en régimen de
incomunicación. Las torturas habían consistido en prácticas
como colgar a los detenidos de una barra de hierro con las
manos atadas a los pies. Amnistía Internacional tiene
constancia de que la tortura continuó durante
el juicio. Algunos de los acusados que se retractaron
ante el tribunal de sus
declaraciones fueron torturados posteriormente
en la prisión,
aparentemente como represalia. Las
condiciones de reclusión que
soportaron durante el juicio constituían
tortura, pues estaban hacinados,
desnudos, en pequeñas celdas. Ninguno recibió
atención médica, y a algunos no les entregaron
los alimentos que les habían llevado sus familias.
Amnistía Internacional pide que se lleve
a cabo una investigación sobre las torturas denunciadas por
los acusados y que se ponga a disposición judicial a
los responsables para que sean sometidos a juicio de
conformidad con las normas internacionales de justicia
procesal.
Aunque hayan sido
condenados en un juicio sumario, los acusados
tienen derecho a interponer una
apelación. Amnistía Internacional insta a la
comunidad internacional a que ejerza
presión sobre las autoridades de Guinea
Ecuatorial para que celebren un nuevo juicio en el que
se respeten las normas internacionales de justicia procesal
y se proteja a los acusados de las torturas y los malos
tratos. Amnistía Internacional ha añadido: «Esta presión
será una señal positiva de
la comunidad internacional, especialmente
necesaria tras la decepcionante decisión tomada por
la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas hace
unas semanas, cuanto optó por poner fin al mandado
del representante especial sobre Guinea
Ecuatorial tras casi 20 años de vigilancia de
la situación de los derechos humanos en este país».
\FIN
Documento público
Editado
y distribuido por ASODEGUE
Índice Noticias
|