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11 de junio de 2005

La reunión del G8 y África (1)

   El próximo mes de julio tendrá lugar en Escocia la reunión del G8, el club de los países más poderosos del mundo. Desde hace semanas abundan los artículos y las noticias referidos a esta cita. Empezamos a publicar algunos que nos parecen especialmente interesantes: 

Puntos más importantes del Informe de la Comisión para África

   Ciudad del Cabo, 3 jun (EFECOM).- La Cumbre Económica Africana cerrada hoy en Ciudad del Cabo, después de tres días de debates, ha expresado su pleno apoyo al informe de la Comisión para África, un documento fundamental en los esfuerzos para que África supere el subdesarrollo.

   El informe fue presentado el 11 de marzo simultáneamente en Londres y en Adis Abeba, y recoge las conclusiones de diecisiete líderes y expertos, la mayoría de ellos africanos, que analizaron los principales problemas del continente para ofrecer soluciones.

   De 464 páginas, incluidos anexos y referencias, el informe que generó la Comisión para África sintetiza las vertientes políticas, sociales y económicas de los problemas de África, y ofrece también soluciones concretas para superarlos.

   Este informe ha sido el documento base utilizado por la Cumbre Económica Africana clausurada hoy y será analizado en la cumbre del Grupo de los Ocho (siete países más industrializados y más Rusia) que se realizará el mes que viene en Escocia.

   El promotor de la iniciativa, el primer ministro británico Tony Blair, se propuso que los problemas de África serían uno de los ejes prioritarios durante la presidencia británica del Grupo de los Ocho.

   Calificado como la propuesta más concreta conocida hasta ahora para una solución global de los problemas de África, las recomendaciones más importantes que hace la Comisión son las siguientes:

   - Propone que los países donantes dupliquen la ayuda financiera para Africa subsahariana con 25.000 millones de dólares adicionales por año entre 2006 y 2010, en una primera etapa. La financiación debe ser complementada con recursos locales por 12.500 millones de dólares.

   - En una segunda etapa, después de analizar las experiencias de la primera fase, la comisión propone mantener la misma financiación entre 2010 y 2015, tanto en los niveles locales como en los de los países donantes.

   - Para el sector de infraestructura, uno de los que tiene más carencia en el continente, la Comisión recomienda una inversión de 10.000 millones de dólares anuales hasta el año 2010 y de otros 20.000 millones hasta el 2015.

   - Las naciones ricas deben comprometerse a destinar el 0,7% de su ingreso anual para los países en desarrollo. La Unión Europea se ha fijado como meta el año 2015 para alcanzar ese propósito.

   - Los acreedores deben condonar "lo antes posible" la deuda de las naciones más pobres de África subsahariana.

   - Los líderes africanos deben fortalecer sus instituciones, como los Parlamentos, los sindicatos o el sistema judicial. Los gobiernos deben elaborar presupuestos creíbles, la administración debe ser transparente y se debe combatir la corrupción.

   - El dinero y los bienes públicos conseguidos por líderes corruptos de África deben ser repatriados y los bancos extranjeros deben estar obligados por ley a informar de cuentas sospechosas. Se calcula que esos fondos representan la mitad de la deuda africana.

   - Los países y organizaciones donantes deben apoyar los esfuerzos de África para crear fuerzas de paz e instituciones que eviten conflictos bélicos y refuercen la mediación.

   - La comunidad internacional debe financiar los esfuerzos para brindar una educación básica gratuita, reconstruir los sistemas de salud pública y de las redes de agua potable y de alcantarillado. La prioridad de salud debe ser el combate del Sida.

   - Las autoridades africanas deben comprometerse a crear un clima político y económico favorable para la inversión.

   - Los Gobiernos del continente deben aplicar cambios para bajar sus tarifas arancelarias dentro de la región, reducir su "excesiva burocracia" y perseguir a los funcionarios corruptos.

   - Las naciones ricas, por su parte, deben desmantelar sus barreras arancelarias y no arancelarias para los productos de África, abolir los subsidios a la agricultura y comprometerse a que la actual ronda comercial de Doha no incluya concesiones recíprocas de los países más pobres de África subsahariana". EFECOM

 

   El Institut de relations internationales et stratégiques (IRIS), publicó el día 8 de junio la nota siguiente:

África: los límites de la influencia británica

   París (IRIS).- Decididamente George W. Bush no hace gran cosa para facilitarle la vida a su amigo Tony Blair. Este último, pese a conseguir unos excelentes resultados económicos, ha sido reelegido por un margen ajustado, los británicos le han reprochado especialmente su excesiva proximidad - calificada por algunos como docilidad - respecto al presidente norteamericano.

   Tony Blair que necesita dar brillo a sus blasones de dirigente de izquierdas, ha hecho de la ayuda a África uno de sus caballos de batalla. Creó hace un año una comisión para África que acaba de publicar un ambicioso informe traducido a varios idiomas y ampliamente distribuido..

   De esta forma, Londres quiere aparecer como el campeón de la ayuda para el desarrollo y asumir una papel que han venido jugando tradicionalmente los países Escandinavos, Francia o Bélgica. Quiere  mostrar también que puede ejercer una influencia decisiva sobre los Estados Unidos y que su implicación, muy criticada, en la guerra de Irak ha tenido consecuencias positivas, permitirle influir en la política norteamericana. Si el Primer Ministro británico lograse que los Estados Unidos asumiesen el principio de ayuda al desarrollo de los países pobres, esto constituiría una indudable victoria política para Blair. De ahí su visita a Washington antes de la cumbre del G8 que tendrá lugar en Gran Bretaña en julio.

   Por desgracia, con independencia de los comunicados comunes, George W. Bush de manera nada sorprendente, no ha aceptado el proyecto de su amigo británico de aumentar  la ayuda a África en 50.000 millones de dólares al año.

   Efectivamente, los Estados Unidos no dedican mas que el 0,16 % de su PNB a la Ayuda Pública para el desarrollo, frente al 0,7 % que era el objetivo fijado por la comunidad internacional. Los 674 millones de dólares que el Presidente norteamericano acaba de anunciar, estaban ya incluidos en los presupuestos. En total, la ayuda norteamericana para África se valora en 1.400 millones de dólares, lo que muchos tienen la crueldad de comparar con los 87.000 millones que costará este año la ocupación militar de Irak.

   Y  Tony Blair no ha sido más afortunado en su intento de convencer a la Casa Blanca de las bondades del protocolo de Kyoto sobre la limitación de los gases de efecto invernadero. Tendrá que trabajar mucho para demostrar que su implicación total junto a los Estados Unidos tiene repercusiones positivas para la posición internacional del Reino Unido. 

   Pascal Boniface

   Director del Institut de relations internationales et stratégiques (IRIS).

 

   El periódico mexicano La Jornada ha publicado el articulo siguiente de Naomi Klein en el que, por cierto, se alude a Guinea Ecuatorial: 

Sobre la cumbre del G-8

Una soga, no un brazalete

   Gordon Brown tiene una nueva idea de cómo hacer que "la pobreza pase a la historia" a tiempo para la cumbre del G-8 en Escocia. Como Washington se ha negado hasta ahora a duplicar su ayuda a África para 2015, el canciller británico llama a "los ricos estados productores de petróleo" de Medio Oriente a llenar el hueco. "Instan a los acaudalados petroleros a salvar a África", reza el titular del Observer de Londres.

   He aquí una idea mejor: en vez de usar la riqueza petrolera de Arabia Saudita para "salvar a África", ¿por qué no usar la riqueza petrolera africana para salvar a África...junto con su riqueza en gas, en diamantes, oro, platino, acero y carbón?

   Ahora que la nobleza obliga se enfoca en salvar a África de su miseria, parece buen momento para recordar a alguien que también trató de hacer que la pobreza pasara a la historia: Ken Saro-Wima, quien un noviembre de hace 10 años murió en la horca por orden del gobierno nigeriano junto con otros ocho activistas de la tribu ogoni. Su crimen fue atreverse a insistir en que Nigeria no era pobre, sino rica, y que las decisiones políticas tomadas en interés de las corporaciones trasnacionales occidentales eran las que mantenían a su pueblo en desesperada pobreza. Sato-Wima dio la vida por la idea de que la vasta riqueza petrolera del delta del Níger debería dejar algo más que ríos contaminados, tierra labrantía arruinada, aire putrefacto y escuelas derrumbadas. No pidió caridad, piedad ni "socorro", sino justicia.

   El Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni exigió que la Shell compensara a la gente de cuyas tierras había estado extrayendo petróleo por 30 mil millones de dólares desde el decenio de 1950. La compañía invocó la protección del gobierno, y el ejército nigeriano lanzó sus armas contra los manifestantes. Antes de ser colgado, Saro-Wima dijo al tribunal: "Mis compañeros y yo no somos los únicos sujetos a juicio. La Shell está también bajo proceso... De hecho, la compañía se ha escapado de este juicio en particular, pero su día llegará sin duda".

   Diez años después, 70 por ciento de los nigerianos viven aún con menos de un dólar al día y la Shell todavía obtiene enormes ganancias. Guinea Ecuatorial, que tiene un importante acuerdo petrolero con ExxonMobil, "conservará menos de 12 por ciento de los ingresos en el primer año del contrato", según un reporte de 60 Minutos: una porción tan baja que habría resultado escandalosa aún en los tiempos en que el pillaje colonial estaba en su apogeo.

   Esto es lo que mantiene a África en la pobreza: no la falta de voluntad política, sino la tremenda rentabilidad del acuerdo vigente. África subsahariana, la región más pobre de la Tierra, es también el destino de las inversiones más rentables: según el Informe Anual de Desarrollo Global 2003 del Banco Mundial, ofrece "los mayores rendimientos a la inversión extranjera directa de cualquier región del planeta". Africa es pobre porque los inversionistas y sus acreedores son tan indeciblemente ricos.

   La idea por la que Saro-Wima murió combatiendo -que los recursos de la tierra deben utilizarse en beneficio de la gente que la habita- yace en el centro de toda lucha anticolonial en la historia, desde la Merienda del Té en Boston, Estados Unidos, hasta la ocupación de la Compañía Anglo-Iraní del Petróleo en Abadán. Esta idea ha sido declarada muerta por la Constitución de la Unión Europea, por la Estrategia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (que describe el "libre comercio" no sólo como política económica, sino como "principio moral") y por incontables acuerdos de libre comercio. Y sin embargo se niega a morir.

   Se le puede ver con la mayor claridad en las incontables protestas que llevaron al presidente de Bolivia, Carlos Mesa, a ofrecer su renuncia. Hace una década Bolivia fue obligada por el FMI a privatizar sus industrias del petróleo y el gas a cambio de la promesa de que con eso incrementaría el crecimiento y extendería la prosperidad. Cuando no funcionó, los acreedores demandaron que el país redujera su déficit presupuestario elevando impuestos a los pobres. Los bolivianos tuvieron una idea mejor: recuperar el gas y utilizarlo en beneficio del país. El debate relativo a cuánto gas había que recuperar ha terminado. El Movimiento al Socialismo de Evo Morales propone imponer un gravamen de 50 por ciento a las ganancias petroleras. Grupos indígenas más radicales, que han visto sus tierras despojadas de su riqueza mineral, exigen nacionalización total y mucha mayor participación, lo que llaman "nacionalizar el gobierno".

   También lo podemos ver en Irak. El 2 de junio Laith Kubba, vocero del primer ministro iraquí, dijo a los periodistas que el FMI había obligado a su país a incrementar el precio de la electricidad y del combustible a cambio de cancelar deudas del pasado: "Irak tiene deudas por 10 mil millones de dólares, y me parece que no podemos evitarlo". Pero días antes, en Basora, una histórica reunión de sindicatos independientes, en su mayoría afiliados a la Unión General de Empleados Petroleros, insistió en que el gobierno podía evitarlo. En la primera conferencia antiprivatización en suelo iraquí, los delegados demandaron que el gobierno se niegue a pagar las "odiosas" deudas de Saddam Hussein y se opusieron a todo intento de privatizar los bienes del Estado, entre ellos el petróleo.

   El neoliberalismo, ideología tan poderosa que intenta hacerse pasar por "modernidad" mientras sus maniacos adeptos se disfrazan de tecnócratas desapasionados, no puede ya sostener que tenga consenso. Fue rechazado en definitiva por los votantes franceses cuando dijeron no a la Constitución de la UE, y podemos ver cuán odiado se ha vuelto en Rusia, donde grandes mayorías odian a quienes se beneficiaron de las desastrosas privatizaciones de los noventa y pocos lloraron al recientemente sentenciado oligarca petrolero Mijail Khodorkovsky.

   Todo esto ocurre en momentos muy oportunos para la cumbre del G-8. Bob Geldof y los militantes de Que la Pobreza Pase a la Historia han convocado a que decenas de miles de personas a vayan a Edimburgo y formen un enorme cerco blanco en torno al centro de la ciudad el 2 de julio, en referencia a los brazaletes de su movimiento, que ahora se ven por todas partes.

   Sin embargo, parece una vergüenza que un millón de personas hagan un viaje tan largo para ser una baratija gigante, un acceso colectivo del poder. Qué tal si cuando todas personas se tomen de las manos, declaren ser no un brazalete, sino una soga, una soga alrededor de las letales políticas económicas que ya han segado tantas vidas, por falta de medicamentos o de agua limpia, por falta de justicia.

   Una soga como la que mató a Ken.

Artículo publicado antes en The Nation ( www.thenation.com)

Traducción: Jorge Anaya


   

Editado y distribuido por ASODEGUE

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