HOJAS INFORMATIVAS
7
de junio de 2007
La visita a
Malabo de una delegación de parlamentarios españoles
La próxima visita a
Guinea, a partir del día 11, de una delegación de parlamentarios
españoles ha dado lugar a un comunicado de la plataforma DECAM
("Demócratas por el Cambio") que encabeza el empresario
ecuatoguineano Germán Pedro Tomo, Mayo. La agencia
Europa Press ha difundido un amplio despacho en el que se
reseña ese comunicado. Dice así: "La Plataforma opositora del
exilio Demócratas por el Cambio (DECAM), que aglutina a partidos
políticos y asociaciones opuestos al régimen de Guinea
Ecuatorial, se dirigió ayer al presidente del Congreso de los
Diputados, Manuel Marín, para expresar su "gran preocupación y
enérgica protesta" por el viaje que tiene previsto efectuar a
Guinea Ecuatorial un grupo de diputados a partir del día 11 de
junio.
A juicio de DECAM, dicho
viaje "pone en entredicho la buena voluntad política mostrada
por los grupos parlamentarios que el día 15 de noviembre de
2006 boicotearon la visita del déspota Teodoro Obiang al
Congreso de los Diputados", se lee en la carta, firmada por el
coordinador general de DECAM, Germán Pedro Tomo Mangué.
"Los mismos parlamentarios que en su día y en clara
solidaridad con el pueblo guineano, ignoraron y rechazaron la
presencia en España de un tirano de la estirpe de Teodoro
Obiang, se prestan a homenajearle pocos meses después, como si
hubiese producido un cambio radical en su comportamiento
autocrático", prosigue la carta.
A juicio de DECAM, nada es "tan triunfalista para un régimen
dictatorial de las características de Guinea Ecuatorial que
vanagloriarse del reconocimiento de prestigiosas instituciones
democráticas occidentales como el Congreso de los Diputados de
España, por otra parte, la antigua metrópoli".
"La caótica situación sociopolítica de Guinea Ecuatorial,
caracterizada por un régimen tiránico y criminal, es de sobra
conocida por el Congreso Español de los Diputados", afirma
DECAM en referencia a "los escándalos de violación sistemática
de los Derechos Humanos, corrupción política y económica,
represión descabellada contra la disidencia política,
secuestros, asesinatos y juicios sumarísimos a los opositores,
ejecuciones sumarísimas, ausencia de un Estado de derecho y
del respeto de las libertades públicas, que son monedas de
curso legal en el régimen guineano".
EL
PAPEL DE ESPAÑA
Por ello, la Plataforma pide al Congreso de los Diputados "que
reconsidere el papel cada vez más embarazoso que desempeñan
tanto el Gobierno como otras instituciones españolas en las
relaciones con Guinea Ecuatorial, un país que desde 1968, no
ha conocido un solo día de Libertad".
"Los países democráticos occidentales se muestran cada vez más
tolerantes con una de las dictaduras más corruptas y
sangrientas que hoy perviven en África negra", denuncia DECAM.
"En complicidad con sus gigantescas multinacionales y otros 'lobbies',
el occidente democrático y opulento parece vivir a espaldas
del drama guineano, donde la violencia gubernamental, el
terrorismo de Estado y la corrupción generalizada son los
principales idearios sociopolíticos del régimen, como muestran
numerosos informes de organizaciones pro Derechos Humanos
internacionales", prosigue.
"El caso particular de España, en tanto antigua colonia, es
para DECAM y el pueblo guineoecuatoriano el más preocupante",
ya que "el pueblo creía y sigue creyendo que España
desempeñaría un papel decisivo en la transformación política
de Guinea Ecuatorial, sobre todo, en los últimos 16 años,
marcados por una transición democrática que nunca acaba de
empezar, a pesar de su decretazo oficial y su aprobación por
el pueblo en el Referéndum de 1991", se lee en la carta.
"DECAM considera que la implicación de España y de cualquier
otra potencia democrática en la caótica situación política de
Guinea Ecuatorial debe anteponer los intereses del pueblo en
su conjunto por encima de cualquier simpatía ideología con
determinados individuos o grupos políticos", afirma la carta
firmada por Germán Pedro Tomo.
"El apoyo al proceso de democratización de Guinea Ecuatorial
debe realizarse mediante acciones concretas y precisas,
encaminadas a crear un clima político favorable al juego
democrático conforme a los compromisos suscritos y ratificados
por el régimen de Malabo en materia del respeto de los
Derechos Humanos y la democratización", según DECAM.
"Una mayor presión de España y de otros países democráticos
occidentales con intereses en el país en este sentido y cuando
fuera necesario adoptar sanciones contra la dictadura y sus
agentes, puede ser la mejor, si no la única vía para
cristalizar una transición política efectiva en Guinea
Ecuatorial", asevera.
"Creer que el próximo viaje a Guinea Ecuatorial de los
parlamentarios del Congreso de los Diputados va a contribuir
en algo en la ya fracasada transición democrática de nuestro
país es impensable", según la Plataforma.
En la carta, DECAM reclama que la puesta en libertad inmediata
e incondicional de todos los presos políticos, una amnistía
general inmediata y retorno incondicional de los exiliados
políticos y la legalización de todos los partidos políticos y
organizaciones sociales.
Asimismo, exige la organización de un censo fiable, revisado
por observadores internacionales independientes; la
organización de elecciones municipales, legislativas y
presidenciales, asistidas, desde el inicio hasta el final, por
observadores internacionales independientes; y la celebración
de una conferencia nacional, supervida por la comunidad
internacional, para pactar la transición política".
Hasta aquí el despacho de Europa Press.
A.
Nuestra opinión: La visita
de los diputados españoles a Guinea Ecuatorial puede ser un
hecho importante en el momento actual de las relaciones entre
los dos países, en cualquier caso no creemos sea un hecho
trascendental y no implica ningún nivel de reconocimiento
especial del régimen ecuatoguineano. La política española está
con demasiada frecuencia muy alejada de los problemas de
Guinea. Una visita como la que ahora se plantea puede
contribuir a una mayor atención hacia su realidad, sus cambios
(unos reales y otros meramente propagandísticos) y sus
problemas. La visita de una delegación del Congreso español no
es contradictoria con el apoyo a los necesarios cambios
democráticos en Guinea.. No nos parece muy atinado criticar
permanentemente a la política española por su inhibición ante
los problemas que afectan a los ecuatoguineanos y hacerlo
también ante cualquier manifestación de interés.
Creemos que la DECAM exagera la importancia de este viaje, es
evidente que no va a tener una significación histórica en la
democratización del país. No podría tenerla en ningún caso.
Aquí, como ha sucedido recientemente con el viaje de la
Secretaria de Estado norteamericana a Madrid, a la que DECAM
pidió expulsase a Obiang del poder, creemos que se equivocan
los papeles. Hay que exigir mayor interés y mayor implicación
a España. a los países de la UE y a los Estados Unidos en el
proceso de democratización de Guinea, pero sin olvidar que la
máxima responsabilidad, el mayor esfuerzo en esta tarea
corresponde a los propios guineanos. Cada cual tiene su papel
en este proceso. Las organizaciones políticas ecuatoguineanas
deben ser capaces de levantar alternativas mayoritarias,
democráticas, dentro del país y deben exigir apoyo a esas
alternativas. Su trabajo político no puede resumirse en
repartir responsabilidades a diestro y siniestro entre los
agentes externos mientras ellos se pierden en el verbalismo,
los ataques furiosos a la oposición democrática del interior
del país y, cada poco, acciones aventureras que, creen, van a
entregarles el poder de manera milagrosa.
Vamos a esperar con tranquilidad, al menos nosotros vamos a
hacerlo, el resultado del viaje de esta delegación
parlamentaria que esperamos no sea la última. Esperamos que su
trabajo, el de ahora y el futuro, contribuya al mantenimiento
de las relaciones entre los dos pueblos, a la libertad y el
bienestar de ambos. En cualquier caso seguiremos puntualmente
lo que suceda, lo contaremos y tomaremos posición sobre ello.
DECAM escribe desde unas posiciones de aislamiento político
que no son generalizables a toda la oposición ecuatoguineana,
ni la del interior (a la que tanto calumnian), ni la del
exilio. Este aislamiento no es el resultado de la mala fe de
nadie, sino el fruto de años de trabajo político desnortado,
confuso, plagado de errores y muy supeditado a las ambiciones
y el personalismo de sus dirigentes.
Este podría ser un buen tema para escribir uno de estos
días...
El Tribunal Supremo zimbabuano
no resolverá sobre el recurso de Simon Mann en los próximos
dos meses
"El mercenario sudafricano
Simon Mann permanecerá en una cárcel de Zimbabue durante los dos
próximos meses después de que un tribunal de este país anunciara
que no pudo estudiar la apelación contra su extradición a Guinea
Ecuatorial.
'El Tribunal Superior dijo que está ocupado
todo este mes, y probablemente también hasta finales de julio',
dijo hoy a Efe el abogado de Mann, Jonathan Samkange. 'Ahora
estamos esperando la fecha', agregó el letrado.
Mann, de 54 años, ex oficial de las fuerzas
especiales del Ejército británico, ha sido acusado de encabezar
la intentona golpista que en marzo de 2004 pretendía derrocar al
presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema.
Simon Mann cumplió el pasado mes tres años
de condena en la cárcel de Chikurubi acusado de violar las leyes
de seguridad de Zimbabue, intentar tomar posesión de armas de
guerra e intentar comprarlas sin los permisos correspondientes.
Fue apresado en la capital de Zimbabue en
2004 cuando, junto a un grupo formado por más de sesenta
personas, todas ellas con pasaporte sudafricano, hicieron una
escala en Harare para comprar armas, con destino final Malabo,
la capital guineana.
Los compañeros de Mann fueron liberados
hace un año después de haber cumplido sus condenas respectivas
en la cárcel.
El Gobierno de Zimbabue rechazó liberar a
Mann antes de que éste cumpliese su condena y lo mantuvo en
prisión mientras se tramitaba la petición de extradición a
Guinea Ecuatorial, donde el acusado se enfrenta al cargo de
traición y a una posible pena de muerte en el caso de ser
declarado culpable".
Fuente: Agencia EFE, 6 de junio.
Un sistema
continental de "seguridad e información"
Está celebrándose en
Jartum una conferencia del Comité de Servicios de Información Y
Seguridad de África (CISSA). Este Comité se ha organizada a
partir de la experiencia de cooperación entre los servicios de
información de Zimbabwe y Suráfrica durante la intercepción del
avión que transportó desde Suráfrica hasta Harare al grupo de
mercenarios que, finalmente, tenía intención de llegar hasta
Malabo y hacerse con el control de Guinea Ecuatorial.
Desde entonces hasta hoy, son
46 los países que han solicitado incorporarse al CISSA. A los
dos primeros países se unieron después Angola y Ruanda y entre
ellos firmaron un memorando de actuación conjunta (MOU). A
partir de 2005 las actividades de coordinación de los servicios
de información y seguridad contaron con el apoyo de la UA. Desde
entonces CISSA cuenta con una sede central en Addis Abeba. Su
secretario ejecutivo es el surafricano Dennis Dlamini.
En una rueda de prensa celebrada
coincidiendo con la reunión de Jartum, Dlamini afirmó que no
existía todavía cooperación entre CISSA y los servicios de
información de países ajenos al continente africano pero que
estaban en elaboración los criterios de actuación que
permitirían establecerla. Indicó también que entre las tareas
primordiales del Comité están las de asesorar a países que no
cuentan con infraestructura suficiente para mantener un
verdadero sistema de información y señaló que se dedicarán a
elaborar informes sobre conflictos entre estados africanos y
también conflictos internos en esos estados para ser utilizados
por la UA, expresamente por la Comisión de la UA.
Fuente: diario surafricano The
Star, 6 de junio de 2007.
http://www.int.iol.co.za/index.php?set_id=1&click_id=68&art_id=vn20070606062324963C562762
La reunión
del G-8 y el desarrollo agrícola africano
La agencia IPS
difundió el pasado día 31 el siguiente despacho del que es
autor Julio Godoy: "BERLÍN, 31 may (IPS) - La ayuda para
África encabeza la agenda de la cumbre del Grupo de los Ocho
(G-8) países más poderosos del mundo, que se celebrará del 6
al 8 de junio en la ciudad báltica alemana de Heiligendamm.
Pero se evitará introducir los subsidios agrícolas en el
debate.
La canciller (jefa de gobierno) de
Alemania, Angela Merkel, aseguró en reiteradas ocasiones que los
países del G-8 (el suyo, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran
Bretaña, Italia, Japón y Rusia) cumplirán su compromiso de
duplicar la asistencia al desarrollo de África para 2010.
Merkel y otros altos
funcionarios alemanes insisten en que la inversión del G-8 en
África debe aumentar para mejorar las oportunidades económicas
que el continente ofrece al sector privado.
Lo mismo dicen
numerosos activistas, desde la estrella de rock Bob Geldof a
directivos de importantes organizaciones de fomento al
desarrollo.
Pero pocos mencionan
la que quizás sea la cuestión clave para el desarrollo de
África: la necesidad de una reducción de los subsidios y
aranceles con que la mayoría de los países del G-8 amurallan sus
mercados para proteger a sus agricultores.
Numerosos estudios
advierten que esas barreras contribuyeron en gran medida,
durante los últimos dos decenios, a socavar el desarrollo de ese
continente y de otras regiones pobres del planeta.
No se trata de un
asunto desconocido para políticos y analistas radicados en los
países del G-8. Ya en 2005, el Informe de Desarrollo Humano del
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) tenía
como título: "Cooperación internacional en la encrucijada:
Asistencia, comercio y seguridad en un mundo desigual."
"El problema básico
que deben atender las negociaciones agrícolas de la Organización
Mundial del Comercio (OMC) pueden resumirse en cinco palabras:
subsidios de los países ricos", indicaba el informe.
"En la última ronda
de negociaciones comerciales multilaterales (lanzada en Doha,
Qatar, en 2001), los países ricos prometieron cortar los
subsidios agrícolas", pero, según remarcaba el informe, esos
mismos subsidios han crecido constantemente.
Los países más ricos
gastaron en 2005 1.000 millones de dólares en asistencia a la
agricultura en los países pobres, mientras asignaban la misma
suma, pero cada día, a varias formas de subsidios a la
producción agrícola interna. "Es difícil de imaginar un orden de
prioridades menos adecuado", indicaba el informe del PNUD.
La situación no ha
cambiado mucho desde entonces.
A este "orden de
prioridades" representado por las barreras comerciales de la
Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y Japón a la producción
agrícola de países pobres de África, Asia y América Latina, se
suman algunos elementos de la asistencia al desarrollo y de
emergencia a esas mismas regiones.
En ese sentido, cabe
destacar el aporte financiero estadounidense al Programa Mundial
de Alimentos (PMA).
Washington es el
principal donante de esta agencia de la Organización de las
Naciones Unidas (ONU), con 1.200 millones anuales. Pero la ayuda
está condicionada: con ese dinero debe comprarse alimentos
producidos en Estados Unidos, por lo que constituye un subsidio
oculto a los agricultores de ese país y una barrera insuperable
para los productores del Sur pobre, incluso en periodos de
emergencia.
"La buena práctica en
casos de emergencia es suministrar apoyo en efectivo al PMA,
para que la agencia pueda comprar cereales a un costo adecuado",
dijo Alice Wynne Wilson, de la organización no gubernamental
ActionAid.
"Llevar grandes
cantidades de alimento a una región donde existen áreas con
superávit puede conducir a una situación en la que haya escasez
en algunas áreas de un país dado y comida, producida allí,
pudriéndose en otras", explicó Wilson.
Los países europeos también exportan a África, y a precios de
dumping, sus grandes superávit agrícolas, apoyados por el
Estado. Los mercados africanos se ven inundados por productos
que se comercializan más barato que los producidos a nivel
local, lo cual condena a los agricultores de esos países.
Los países de la
Unión Europea exportaron 1.150 toneladas de leche en polvo a
Burkina Faso en 2005. "Eso condenó a la ruina a los productores
lácteos del país y llevó al país por una carretera rápida a la
violencia política", dijo a IPS Wilhelm Thees, colaborador de la
organización católica alemana Misereor.
"Si los productores
burkinabés pudieran vender su leche, vivirían de su propio
trabajo y el país disfrutaría de paz y estabilidad política",
agregó Thees.
Por toda África se
escuchan quejas similares.
En Senegal, una
democracia bastante sólida en un continente plagado de
dictadores corruptos y guerras brutales, los productores de
tomate y otros alimentos han sufrido durante más de una década
las consecuencias de más de una década de relaciones comerciales
injustas con el mundo rico.
El mercado senegalés
está saturado de productos del Norte rico baratos y subsidiados:
tomate de Italia, cebolla de Holanda, arroz de Japón, algodón de
Estados Unidos y pollo de toda Europa.
Mientras, los
senegaleses pagan el costo de los programas de ajuste
internacional dictados por instituciones financieras
multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial.
Hasta 1984, los
países más pobres del mundo, la mayoría de ellos en África
subsahariana, disfrutaron de un superávit comercial agrícola con
el resto del mundo. Pero desde entonces el flujo cambió de
dirección: el déficit es creciente y constante, y llegó a 6.000
millones de dólares en 2005.
En ese año, según el
Informe sobre Desarrollo Humano, África subsahariana, con 689
millones de habitantes, representa una proporción menor de las
exportaciones mundiales que Bélgica, con 10 millones.
Si esta región
disfrutara hoy la misma porción de las exportaciones mundiales
que en 1980, sus beneficios equivaldrían a ocho veces la
asistencia que recibió en 2003. (FIN/IPS/traen-mj/jg/ld/wd af dv
md if wt g8/07) (FIN/2007)
Editado y distribuido por ASODEGUE
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