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los activos de Devon Energy en Guinea Ecuatorial
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Detienen
en Zimbabwe al lider de la oposición
HARARE (AFP) — El líder de
la oposición de Zimbabue, Morgan Tsvangirai, fue interrogado
por la policía este miércoles durante varias horas por su
participación en un acto público, antes de ser puesto en
libertad sin cargos.
"Es el acoso habitual, no
va a servirles de nada", explicó a la AFP Tsvangirai,
que el 27 de junio se enfrentará al presidente Robert Mugabe
en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
"Hemos visto cosas peores", agregó.
El máximo dirigente del
Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) fue detenido a
medio día junto a otros responsables de su partido, antes de
"ser todos liberados hacia las 21H45" (19H45 GMT), precisó
el abogado del partido, Job Sibanda.
Tsvangirai, líder del
Movimiento del Cambio Democrático (MDC), fue detenido junto
a otros dirigentes del partido en un control de carretera en
el sudoeste del país, señaló a la AFP el portavoz de
la formación, Nelson Chamisa.
El grupo fue retenido
durante dos horas antes de ser trasladado a la comisaría de
la localidad de Lupane, oficialmente porque Tsvangirai había
"tomado la palabra en un mitin" en la zona "sin contar con
autorización", dijo el abogado del partido, Job Sibanda.

Morgan Tsanvagirai
"De hecho habían visitado
un hospital" y "a la salida les esperaba un grupo.
Intercambiaron bromas e ideas. Eso es lo que la policía
llama una reunión ilegal", agregó el abogado.
La retención de Tsvangirai
creó alarma. A través del portavoz del departamento de
Estado, Sean McCormack, Estados Unidos la calificó como
"profundamente inquietante" y exigió su "liberación
inmediata", como hicieron después la presidencia eslovena de
la Unión Europea y Berlín.
Tsvangirai, de 56 años,
derrotó en la primera vuelta del 29 de marzo a Mugabe --de
84 años, en el poder desde la independencia en 1980-- aunque
sin alcanzar la mayoría necesaria para evitar una segunda
vuelta.
El mismo día se celebraron
las legislativas en las que el partido de Mugabe perdió por
primera vez el control de la asamblea nacional en favor del
MDC.
Desde entonces el ambiente
no ha dejado de empeorar, multiplicándose las agresiones de
carácter político, perpetradas en su mayoría por los
partidarios de Mugabe, según las organizaciones
internacionales.
El MDC denunció este
miércoles el último episodio conocido de violencia, en el
que tres personas murieron, cuatro desaparecieron y dos
resultaron heridas graves cuando un grupo de hombres armados
atacó una oficina del partido en el sur del país.
Según el MDC, 60 de sus
partidarios han sido asesinados desde finales de marzo.
En este contexto,
Tsvangirai llegó a irse del país durante seis semanas,
oficialmente para realizar una gira diplomática, aunque en
ese periodo el régimen había amenazado con juzgarlo por
"traición" por proclamar su victoria antes de la difusión de
los resultados oficiales.
No son sus primeros
problemas con la autoridad, cuyos representantes le pegaron
una paliza en marzo de 2007.
Por otro lado, el gobierno
ha ordenado a las organizaciones no gubernamentales Save
The Children, Care International y ADRA
(Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales),
que pongan fin inmediatamente a sus actividades pese a las
malas condiciones de vida que sufre la población.
El régimen acusa
regularmente a estos organismos de hacer campaña encubierta
a favor de la oposición repartiendo su ayuda de manera
selectiva.
La Casa Blanca pidió a
Harare que reconsidere su decisión mientras la alta
comisionada de la oficina de Naciones Unidas para los
derechos humanos, Louise Arbour, calificó la decisión de
"inmoral".
La economía de Zimbabwe,
que un día abastecía de cereales a la región, es un
desastre, con una inflación del 165.000% y una alta
dependencia de la asistencia extranjera para comer.
La esperanza de vida de los
zimbabuanos ha caído hasta los 36 años".
"Es mejor ser vaca en Europa
que pobre en Burkina Faso"
de Danielle Bleitrach, Revista
Rebelión, 20 abril 2008
"La
frase del título es la amarga afirmación que hacía Joseph F.
Stiglitz en 2006, al constatar que «la vaca europea media
recibe una subvención de 2 dólares al día (el umbral de la
pobreza, según el Banco Mundial). Más de la mitad de los
habitantes de los países en desarrollo viven con menos. Por
lo tanto, parece que es mejor ser una vaca en Europa que un
pobre en un país en desarrollo».
La
crisis agrícola y el subdesarrollo
Stiglitz añadía que «el cultivador de algodón de Burkina
Faso vive en un país cuya renta media anual apenas supera
los 250 dólares. Se gana la vida penosamente cultivando
pequeñas superficies semiáridas. No dispone de ningún tipo
de riego y es demasiado pobre para adquirir abonos, un
tractor, o semillas de buena calidad. En cambio el
cultivador de algodón californiano labra una inmensa
explotación de varios cientos de hectáreas con ayuda de toda
la tecnología agrícola moderna: tractores, semillas de alta
calidad, abonos, herbicidas, insecticidas… La diferencia más
impresionante es el riego, el agua que utiliza para este fin
está fuertemente subvencionada, por lo que le cuesta mucho
más barata de lo que le costaría en un mercado competitivo.
Pero a pesar del agua subvencionada y todas las demás
ventajas, el agricultor californiano no podría ser
competitivo en un mercado mundial justo; además tiene que
recibir ayudas directas del Estado que garantizan la mitad
de su renta, o más. Sin dichas ayudas, producir algodón en
Estados Unidos no sería rentable; gracias a ellas, Estados
Unidos es el primer exportador mundial.

Vaca
Veinticinco mil cultivadores de algodón estadounidenses muy
ricos se reparten 3.000 ó 4.000 millones de dólares de
subvenciones que les incitan a producir todavía más.
Naturalmente, la subida de la oferta provoca una bajada de
los precios mundiales que repercute en 10 millones de
agricultores en Burkina Faso y otros países de África. En
los mercados, integrados a escala mundial, los precios
internacionales influyen en los precios internos de los
países. Cuando los precios agrícolas mundiales caen debido a
las enormes intervenciones estadounidenses y europeas, los
precios agrícolas interiores también bajan y esto afecta a
todos los agricultores, incluso a los que no exportan y sólo
venden en su propio mercado. Y la reducción de los ingresos
de los agricultores implica una reducción de los ingresos de
todos los que abastecen a los agricultores: sastres,
carniceros, tenderos, peluqueros... Todo el mundo sufre las
consecuencias en el país. Esas subvenciones seguramente no
tenían por objeto hacer tanto daño a tanta gente, pero esta
situación era una consecuencia previsible (1).
Lo que
supone que las medidas temporales de compra masiva de
alimentos en países cuya producción agrícola se ha arruinado
sólo pueden empeorar la situación si no se acompañan de un
análisis y medidas para ayudar a la reconstrucción de la
agricultura.
A
unos, en efecto, se les persigue, más allá de la caridad de
un día, con la dura ley del mercado y la imposición de las
políticas del FMI y del Banco Mundial, que desmantelan los
Estados prohibiéndoles apropiarse de sus recursos mineros; y
a otros, si se niegan a entregar sus recursos, se les
imponen la guerra y la desestabilización. Si se niegan, se
emprenden contra ellos «separatismos», se orquestan campañas
mediáticas que claman contra las dictaduras y se crean las
condiciones ideológicas del derecho de injerencia -el deber
de injerencia-. Es este orden internacional, el de un
imperialismo sumido en una crisis profunda, lo que hay que
reconsiderar.
China tiene la culpa
Porque
no hay que olvidar el contexto real, el de una crisis del
sistema financiero que ya ha sobrepasado la de las
subprimes para convertirse en la crisis total del
sistema. Desde hace años el monstruoso endeudamiento de
Estados Unidos se transporta por todo el planeta,
actualmente estamos frente a una crisis de confianza en lo
que pasó a ser en los años setenta la moneda universal, el
dólar (2). Todo el sistema aparece como un monstruoso cáncer
financiero. Todos los escolares de Francia han visto la
popular imagen de la Revolución Francesa en la que un
campesino lleva sobre sus hombros al aristócrata y al cura;
imagínense al campesino de Burkina Faso cargando en su
espalda, además, a las monstruosas instituciones
financieras, todos los foros de Davos, las salas donde los
expertos juegan con los «productos derivados»... y él tiene
una tierra árida, sin abonos, su sudor y su miseria... como
aquí los obreros despedidos de sus empleos.
Añadan
a eso los biocombustibles... el relator especial de la ONU
para el Derecho a la Alimentación, el suizo Jean Ziegler,
declaró el 13 de abril de 2008 en Alemania que la producción
masiva de biocombustibles es «un crimen contra la humanidad»
por su impacto en los precios de los alimentos a escala
mundial. El 14 de abril los campesinos de América Latina
solicitaron una moratoria sobre las bioenergías. En poco
tiempo, lo que parecía una obsesión de Fidel Castro contra
dichas bioenergías aparece, efectivamente, como uno de los
factores que agravan la penuria. Porque se añade a todos los
demás.
Pero
no hay nada mejor que la manipulación de la opinión pública
para hacer que el coste de la crisis financiera lo paguen
los trabajadores de los países ricos y los pueblos
miserables del Tercer Mundo y, sobre todo, para impedir que
se unan, que se den cuenta de que se va a intentar
socializar las pérdidas y hacerles pagar el coste de la
crisis financiera enfrentándolos a unos contra otros.
Así,
parece que la moda es acusar de todos los males a los
chinos: si actualmente hay revueltas por el hambre es, más o
menos, por su culpa. En ese sentido Pascal Lamy, el director
general de la OMC, ante la Asociación de periodistas
económicos y financieros (Ajef) cuestionó la emergencia de
clases medias en China y la India, donde la demanda estalla
por la mejora de la calidad de su alimentación. «Cada vez
consumen más pollo y cerdo, derivados de la transformación
de los cereales», añade. Definitivamente los socialistas
franceses, cualesquiera que sean sus tendencias, tienen esto
en común: incriminan a China para hacerle carantoñas al
imperialismo estadounidense.
Por lo
tanto, si creemos a Lamy y otros economistas del mismo
pelaje, la gran escalada de la demanda de los países
emergentes sería la causa de las revueltas del hambre.
Elemental, queridos amigos, hay que ponerles freno porque si
pretenden vivir un poco mejor, será la debacle definitiva. Y
esto lo vemos surgir incluso en las filas de la extrema
izquierda, en la LCR y el PCF, que siguen las huellas
erráticas del PS en materia internacional, los defensores de
la «contención», no para ellos, sino siempre para esos
malditos chinos.
Muchos
de ustedes son demasiado jóvenes para haber conocido la
aguda crisis del dólar de 1971. Entonces el Club de Roma
achacó la vertiginosa subida del precio de las materias
primas y lo que se convirtió en «el choque petrolero» al
agotamiento de los recursos naturales. Solución: crecimiento
cero. No vivieron aquel sorprendente momento en el que nos
invitaron a apagar las luces de nuestras ciudades. Todos los
medios de comunicación cantaban la misma canción: los
recursos se agotan; y desviaron la atención del hecho de que
Estados Unidos activó la máquina de fabricar billetes
lanzando un montón de dólares, especialmente para librar su
guerra de Vietnam, dólares que ya no tenían ningún patrón de
referencia. Por todas partes la clase obrera y los países
del Tercer Mundo tuvieron que asumir su parte. Entonces nos
explicaron que el planeta se agotaba y era necesario
apretarse el cinturón. Nos hicieron gritar «Viva la crisis».

Miembros de una cooperativa de
algodón en Burkina Faso
Actualmente todo es culpa de los chinos que, no contentos
con ir en sus ratos libres a mortificar a ese gran
espiritualista, el Dalai Lama, además quieren comer más
carne. Fíjense bien, el chino que ayer consumía 1 kilo de
cereales hoy consume 5 kilos transformados en carne. Tienen
la culpa de todo, fíjense bien, pronto contaminarán tanto
como Estados Unidos.
Desde
hace tiempo tengo mis sospechas de que todos esos recién
enamorados del espiritualismo tibetano se están diciendo que
ya es hora de acabar con los chinos voraces porque si no,
pronto no dejarán nada para nosotros. Que el Tíbet sin China
sea intolerable y sus habitantes vuelvan a la esclavitud y
al subdesarrollo les importa poco. Hace falta que los chinos
dejen de consumir para que el mundo viva. Viva el monje
ascético que tiende su platillo.
Una
magnífica argumentación para los papanatas que somos. Pero
si el trigo se ha triplicado desde enero de 2006, como
señala de pasada Paul Fabra en su crónica del periódico
económico Les Echos, que denuncia a la vez la
idea de la escasez y la culpabilización de China y la India:
«Hay que mirar más bien hacia los grandes mercados del
trigo, la soja y el maíz, el Chicago Mercantile
Exchange. Los bancos inversionistas están tomando
posiciones fuertes. En ausencia de un mercado organizado del
arroz, ciertos fondos de inversión financian el
acaparamiento. El mismo razonamiento vale para el petróleo
(o los metales). La subida de los precios sólo en parte se
explica por la debilidad de las inversiones de los últimos
años. La verdad es más bien que esas inversiones parecen
totalmente irrisorias frente a las posiciones que, con
respecto a la subida, han tomado… los bancos sobre el
Nymex (Mercado de materias primas) en Nueva
York o sobre el International Petroleum Exchange
en Londres. Los mercados se descontrolan porque el oro negro
y hasta los productos agrícolas se han convertido en
«valores refugio» (3).
Sí,
han leído bien; y si se nos organiza la escasez, ¿quienes
son los especuladores? Ni el campesino de Burkina Faso, ni
el asalariado francés, sea obrero o profesor, ni el chino en
su fábrica, ni siquiera el campesino que se beneficia de las
subvenciones; son los bancos, las multinacionales
financieras que han creado los valores refugio...
He
aquí porqué y por quién los miserables fluyen, se presienten
a las puertas del mundo desarrollado; y tengan la seguridad
de que nada los detendrá porque los han colocado en
condiciones de supervivencia.
También hay que señalar en este contexto el otro aspecto que
describe Mike Davis en Le pire des mondes possibles
(el peor de los mundos posibles), es decir, el paso
masivo del mundo rural al urbano. Los agricultores,
expulsados por las políticas del FMI y el Banco Mundial,
vienen a engrosar los suburbios, gigantescos núcleos urbanos
donde no hay empleo ni condiciones de vida que garanticen un
mínimo vital. Según los economistas liberales esta
afluencia, al enfrentarse a la falta de empleo, debería
detenerse. Y de eso nada (4).
Ese
contexto es, finalmente, el africano que huye del control de
nuestra policía lanzándose al agua y muriéndose literalmente
de miedo porque, no contenta con asfixiar al Tercer Mundo,
no contenta con apoyar con su ejército a las dictaduras, la
Francia de los derechos humanos pretende cribar la
inmigración, arrebatar a los países a los que asfixia las
pocas personas que dichos países consiguieron formar con
grandes esfuerzos y tratar a los demás como infrahumanos.
Y
cuando al día siguiente se ve a esta Francia egoísta y
estúpida manifestar su odio contra un país, un gran país que
no hace daño a nadie y que intenta salir de la maldición del
subdesarrollo, da vergüenza ser francés. Vergüenza por
tantas enormes banalidades vertidas a lo largo del día en
nuestros serviles medios de comunicación sobre la
«espiritualidad» tibetana; vergüenza de la idealización
metafísica de la liberación humana para encubrir mejor la
pretensión esencial de todas esas hermosas almas: seguir
explotando, actuar como sanguijuelas, predicar el statu quo
con el fin de frenar el crecimiento de China.
En el
fondo, qué representa para esta banda de cretinos fascistas
el Tíbet de sus sueños: llevar la cuestión social, que
empuja a miles de millones de seres humanos del planeta a
rebelarse contra el hambre, a un proceso interior y una
liberación por la vía de la restricción mental. No hay
realización humana más económica que ésta, dirige al hombre
inculto para que la vida se convierta en el misterio de la
reencarnación perpetua para obviar mejor la vergonzosa
cuestión de la explotación, de la supervivencia de la
humanidad. Una vez más, enfrentado a su crisis, el capital
necesita «misterios», oscurantismo y chivos expiatorios, en
este caso los chinos, con la excusa de defender una cultura
milenaria.
Ese es
el fundamento de lo que hicimos el día que la antorcha
olímpica pasó por París, la imagen que dimos, bajo la batuta
de un histrión que dirigía el baile desde lo alto de Notre
Dame de París, mientras en la calle los chiflados
disfrazados de tibetanos de opereta gritaban de dolor; este
Goebbels que son nuestros medios de comunicación, la mayor
empresa de lavado de cerebros que se pueda imaginar,
practica la política según el modelo del anuncio comercial;
y es el becerro de oro, el de los grandes magnates de la
prensa y los publicistas, quien dirige el baile de la
explotación planetaria y la búsqueda de la liberación
metafísica, de los derechos humanos y los de la raza
superior, la única que tiene derecho, impunemente, a
rapiñar, violar y sembrar la miseria y el odio. Ese día,
allí, París se entregó a los jinetes del Apocalipsis del
imperialismo.
Durante este tiempo la mayoría de la humanidad grita que
tiene hambre y nos juzga como lo que somos, cerdos que
imparten lecciones, ignorantes y estúpidos. Mientras no
adquiramos conciencia de la explotación planetaria, mientras
no elijamos nuestro bando, mientras no comprendamos que
nuestras balas deben ser para nuestros propios generales y
que debemos unirnos y no dejarnos dividir por la propaganda,
seremos juzgados como cómplices.
(1)
Extracto de Joseph E. Stiglitz Un autre monde
contre le fanatisme du marché Fayard, 2006.
(2) Ya
anunciamos esta situación en nuestro libro: Danielle
Bleitrach, Viktor Dedaj, Maxime Vivas, les
Etats-Unis de Mal Empire, ces leçons de résistance qui nous
viennent du sud, Aden 2005.
En español: Estados Unidos o el imperio de mal en
peor, Ed. José Martí, La Habana, 2006, traducido por
Aurora Fibla Madrigal.
(3)
Les Echos, viernes 11 y sábado 12 de abril de
2008. La crónica de Paul Fabra:
«Matières premières et inflation mondiale».
(4) Mike
Davis, Le pire des mondes possibles, Ed. La
Découverte, 2006, París.
Original en
francés :
http://socio13.wordpress.com/2008/04/11/
mieux-vaut-etre-une-vache-en-europe-quun-pauvre-au-burkina-faso-ou-le-veritable-contexte-des-droits-de-letre-humain-a-la-survie
La
traducción del francés es de Caty R.