HOJAS INFORMATIVAS
5
de junio de 2005
Indultados
los seis armenios
La radio nacional guineana anunció en la noche de ayer el
indulto, "por razones humanitarias" de los seis
ciudadanos armenios condenados a mas de veinte años de cárcel
en el "juicio de los mercenarios" concluido en
Malabo en noviembre de 2004.
Samuel Davrinian, Ashot
Karapetyan, Samuel Matshkalian, Razmik Khachatryan, Suren
Muradyan y Ashot Simonyan residían en Guinea con sus familias
desde principios del pasado año, trabajaban
en la empresa alemana Central Asian Logistic GBMH (CAL),
dirigida por
Gerard Eugen Merz, y pilotaban un avión Antonov. Aunque
se les acusó de complicidad con los mercenarios surafricanos,
en ningún momento de la instrucción, ni de la vista pública,
pudo demostrarse su participación en el intento de invasión
de marzo de 2004.
En su condena a más de veinte años de cárcel jugó un papel
fundamental la muerte en la prisión de Black Beach de Gerard
Eugen Mertz. Aunque la versión oficial dada por las
autoridades guineanas hablaba de "ataque agudo de
paludismo cerebral", distintos testimonios han indicado
que su muerte se produjo como consecuencia de las torturas de
las que fue objeto. En el momento de dictar sentencia, Obiang
y los suyos opinaron que la única forma de
"justificar" la muerte del responsable de la Central
Asian Logistic era acusarle de gravísimos delitos y, aunque
Eurgen Mertz desapareció de la sentencia, sus empleados
fueron condenados a penas muy duras, de más de veinte años
de prisión.
Conocida la sentencia el gobierno armenio consideró el
encarcelamiento de sus conciudadanos un verdadero problema
nacional. A lo largo de estos meses se han repetido los viajes
(algunos de ellos públicos y otros más discretos) a Malabo
de importantes personalidades armenias.
Cualesquiera que hayan sido las gestiones últimas llevadas a
cabo por las autoridades armenias, y cuyo detalle no conocemos
todavía, no deja de ser sorprendente que la justicia de
Guinea Ecuatorial indulte a personas condenadas a veinte años
de cárcel cuando continúan en prisión otros condenados en
el mismo juicio con penas que no alcanzan tan siquiera los dos
años. Parece claro que ellos son los primeros en no creerse
las sentencias que dictan.
Recientemente el diario israelí Haaretz publicó un
amplio reportaje sobre la personalidad de Eugen Mertz en la
que se aludía a los resultado de la autopsia practicada a su
cadáver por las autoridades alemanas. Según este diagnostico
la causa de su muerte habrían sido problemas cardíacos. (más
información)
Editado y distribuido por ASODEGUE
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