La agencia Europa Press publicó
ayer el siguiente informe sobre la situación previa a las
elecciones congoleñas del próximo domingo: "La Misión de la ONU
en la República Democrática del Congo (RDC) ha asegurado, en un
informe presentado a pocos días de la celebración de las
elecciones generales del próximo domingo, que el Ejército y la
Policía son responsables del "aumento significativo" en los
últimos meses de las violaciones de Derechos Humanos, tales como
detenciones arbitrarias e ilegales, uso de la violencia física o
acosos a los periodistas.
Por su parte, Médicos Sin
Fronteras recordó hoy que la RDC sufre "una de las crisis
humanitarias más olvidadas del mundo", pese al "discurso oficial
que habla de una 'transición democrática en medio de una
situación normalizada'", y denunció que en regiones como Ituri y
los Kivus, en el este, los grupos armados continúan atacando a
poblaciones civiles.
El informe de la MONUC, de 24
páginas, apunta directamente al Ejército y a la Policía como
responsables del incremento de las violaciones de Derechos
Humanos. En el documento se denuncia que los atentados a la
libertad de prensa llegan al extremo de que incluso algunos
presentadores de radio han sido "amordazados" en aplicación de
una estricta ley sobre libertad de expresión procedente de la
dictadura de Mobutu Sese Seko.
La MONUC lamenta también "la
incapacidad y la falta de voluntad" del Gobierno para
"investigar y perseguir" las graves violaciones de Derechos
Humanos, aun reconociendo que ha habido algunos "avances
positivos" en este sentido. Este clima de impunidad, según el
informe, se debe en gran parte a las "injerencias" de las
autoridades políticas y militares en la justicia militar, con la
consiguiente "parálisis de esta institución".
La Misión está presente en la
RDC desde 2000, pero desde entonces, señala el informe, "no han
cesado" las ejecuciones sumarias, los golpes y heridas y las
violaciones por parte de las fuerzas armadas congoleñas contra
civiles acusados de complicidad con los grupos armados activos o
en el curso de operaciones militares contra estos movimientos
rebeldes.
El informe de la MONUC invita a
los partidos políticos a incluir en sus programas electorales
"una agenda clara y realizable" en materia de Derechos Humanos a
fin de mejorar la situación del país y de reforzar la lucha
contra la impunidad.
UNA CRISIS SIN RESPUESTA
Por su parte, la organización
Médicos Sin Fronteras (MSF) manifestó hoy que los testimonios
tanto de las víctimas como de los trabajadores humanitarios que
operan en las regiones del este del país revelan que la RDC
"sufre una de las crisis humanitarias más olvidadas del mundo".
Asimismo, denunció que los grupos armados continúan atacando a
la población civil y que "incluso en algunos centros de atención
donde está presente MSF se siguen realizando sin descanso
cirugías de guerra".
La malaria, la desnutrición y
las barreras existentes para el acceso a los servicios de salud
("gran parte de la población tiene que pagar por recibir
atención") son parte de las causas de la alta mortalidad
existente en el país, según la organización.
"Se trata de una emergencia que
está detrás de un discurso oficial que habla de una 'transición
democrática en medio de una situación normalizada' en espera de
las elecciones del próximo 30 de julio", advirtió MSF, que "ha
urgido numerosas veces a las autoridades nacionales e
internacionales para que, sin menoscabo de los proyectos de
desarrollo ni de los esfuerzos que conlleva el período de
transición, se atienda urgentemente la enorme crisis humanitaria
que causa la mortalidad y la violencia que sufre la población
del este de RDCongo".
En las últimas dos semanas un
equipo sanitario de emergencia de MSF está asistiendo en el sur
de Bunia, en el distrito de Ituri, a 39.000 personas en una
localidad que ha duplicado su población debido a la llegada de
miles de desplazados en los últimos días que han huido a esa
zona del país a causa de la violencia.
Según MSF, la situación de los
desplazados es muy precaria y las condiciones sanitarias muy
graves, especialmente en el caso de los niños, cuya tasa de
mortalidad es elevadísima. En un solo día murieron 16 niños de
desnutrición y otras enfermedades en un área de 16.000 personas.
En una semana, 130 niños con desnutrición severa fueron
trasladados al hospital de Bunia --donde trabaja MSF-- para ser
atendidos de urgencia.
KATANGA
En la región de Katanga, en el
sureste del país, la situación de inseguridad se ha incrementado
en los últimos meses a raíz de un operativo militar del Ejército
congoleño --llevado a cabo sin la debida coordinación con la
MONUC-- en la zona en contra de los grupos armados locales
conocidos como Mai-Mai. "Es un capítulo más en la historia de un
conflicto que continúa, a pesar de la firma de los acuerdos de
paz que dieron fin en 2002 a una guerra que había dejado más de
tres millones de muertos en seis años", denunció MSF.
En Katanga, según la
organización, se han registrado en los doce últimos meses cerca
de 92.000 desplazados, todos ellos víctimas de las agresiones de
los grupos armados y de la falta de alimentos, de abrigo y de
asistencia médica. La mortalidad, tanto en la población
desplazada como en la local, es "alarmante", según MSF.
Según la Oficina para la
Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU, miles de
civiles desplazados por la violencia han empezado a regresar a
sus aldeas en Katanga. Estos regresos, según el director de la
OCHA en Kinshasa, Daniel Augstburger, se están produciendo de
forma espontánea, sin el apoyo de los agentes humanitarios.
El director de la división de
Derechos Humanos de la MONUC, Fernando Castañón, informó hoy de
que este regreso de desplazados se ha incrementado desde la
reciente rendición del líder de los Mai Mai, conocido como 'Gedeón',
y de 400 de sus combatientes. En cualquier caso, la OCHA estima
en 170.000 el número de personas que siguen desplazadas en el
centro de Katanga, también conocido como el 'triángulo de la
muerte'.
ACUERDO EN ITURI
Por otra parte, el Gobierno de
Kinshasa ha llegado a un acuerdo con el último grupo armado de
Ituri, el Movimiento Revolucionario Congoleño (MRC), para que se
permita a los electores de esta convulsa provincia del noreste
del país acudir a las urnas en las elecciones generales, según
informaron fuentes locales a la agencia misionera de noticias
MISNA.
El MRC reúne a todos los
elementos armados que no habían participado en el programa de
desarme y reintegración dirigido por la ONU y por Kinshasa el
año pasado, que prevé una amnistía para los acusados de crímenes
contra el Estado a cambio de un tregua durante todo el periodo
electoral.
Según MISNA, de momento no
están claros los contenidos del acuerdo, pero según algunas
fuentes debería conducir al fin definitivo de las hostilidades y
a la integración de los combatientes del MRC en el nuevo
Ejército unificado congoleño.
La provincia de Ituri es una de
las zonas más inestables de la RDC y ha sido escenario de
continuos enfrentamientos armados y actos de violencia contra la
población civil desde el final "oficial" de la guerra de
1998-2003. Hasta la fecha, 15.578 antiguos combatientes han
participado en el programa de desarme, pero en la provincia
sigue habiendo entre 3.000 y 4.000 hombres armados.
Según MISNA, muchos de ellos
son milicianos que han abandonado las viejas rivalidades étnicas
para unirse entre sí y hacerse con las riquezas que aporta el
sector minero, con la complicidad y apoyo de empresas
internacionales --algunas europeas-- y de los Gobiernos de los
países vecinos".