6 de julio de 2004
COMUNICADO DE PRENSA DE AMNISTÍA
INTERNACIONAL
Guinea Ecuatorial: Los homicidios, las
violaciones y las detenciones arbitrarias tienen que acabar
El
gobierno de Guinea Ecuatorial debe poner fin de inmediato a
las ejecuciones extrajudiciales, torturas y violaciones
cometidas por miembros de las fuerzas de seguridad, ha
afirmado hoy 5 de julio Amnistía
Internacional.
Tras
un ataque perpetrado el 29 de mayo de 2004 por varios
individuos contra el cuartel militar de la isla de Corisco, el
gobierno puso en marcha una campaña de detenciones en Bata,
la ciudad más importante en territorio continental.
Familiares y personas relacionadas con quienes participaron en
la incursión de Corisco eran el objetivo principal de las
autoridades. La campaña de detenciones también iba dirigida
contra las personas relacionadas con el Partido del Progreso
de Guinea Ecuatorial (PPGE), partido prohibido, y contra sus
familiares y amigos.
Los
informes recibidos parecen indicar que, tras ser descubiertos
por soldados, los asaltantes se dispersaron e intentaron
escapar. Al menos cinco, según informes, lograron llegar a un
barco y huyeron a Libreville. Los que se quedaron fueron
acorralados por los soldados, quienes, según informes, los
mataron a tiros en el acto. Los que se rindieron también
fueron ejecutados sumariamente. Según informes, las
ejecuciones no pararon hasta la llegada a la isla de un alto
mando del ejército. Cinco sobrevivientes fueron detenidos y
se cree que han sufrido torturas y violaciones.
El
número de muertos se situó, según cálculos, entre 12 y 16.
Tras
el asalto a la isla de Corisco, las fuerzas de seguridad
gabonesas emprendieron la persecución de ciudadanos de Guinea
Ecuatorial en Libreville, así como de amigos y familiares de
los participantes en el ataque. Se detuvo a un número
indeterminado de personas, entre ellas el presunto cabecilla
de la incursión, Adolfo Obiang Bicó. Parece ser que la
mayoría de los detenidos quedaron en libertad a los pocos
días. Sin embargo, cinco personas que habían huido de la
isla de Corisco fueron detenidas y "extraditadas" a
Guinea Ecuatorial. Se cree que actualmente están encarceladas
en la prisión de Black Beach, en Malabo. Ni las autoridades
de Gabón ni las de Guinea Ecuatorial han ofrecido
información pormenorizada sobre estos detenidos, el lugar de
su detención y los cargos formulados en su contra.
Al
no existir tratado de extradición entre Guinea Ecuatorial y
Gabón, Amnistía Internacional considera que esa extradición
es ilegal y conculca las normas internacionales de derechos
humanos.
Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades de Guinea
Ecuatorial que pongan fin a la detención ilegítima de
personas que no han cometido delito alguno por estar
emparentadas con personas buscadas por las fuerzas de
seguridad.
"Es preciso que investiguen todos los informes sobre
abusos contra los derechos humanos que han sucedido al asalto
a la isla de Corisco" indica la organización.
"Más aún, deben permitir el acceso inmediato de
abogados, familiares y personal médico a todos los detenidos
y emprender con carácter urgente una investigación
exhaustiva, independiente e imparcial sobre el homicidio de
los presuntos asaltantes de la isla de Corisco y sobre los
disparos efectuados deliberadamente contra Marcelino Nguema
Esono, ex miembro del Partido del Progreso de Guinea
Ecuatorial, así como los numerosos informes de tortura y
violación. Las conclusiones de dicha investigación se deben
dar a conocer públicamente" ha manifestado Amnistía
Internacional.
Información
general
El
30 de mayo de 2004, las autoridades de Guinea Ecuatorial
anunciaron que la noche anterior un grupo de ecuatoguineanos
residentes en Libreville había asaltado la isla de Corisco y
que los soldados destinados allí habían matado a cinco de
los asaltantes y capturado a otros cinco. Según informes,
cuatro hombres y una mujer fueron exhibidos por la televisión
nacional "confesando" que el asalto a la isla de
Corisco era un primer paso para lanzar desde allí ataques
contra Malabo, la capital, situada en la isla de Bioko, y
Bata, la ciudad más importante en el continente.
En
marzo de 2004, las autoridades de Guinea Ecuatorial acusaron a
Severo Moto, ex líder del Partido del Progreso de Guinea
Ecuatorial (PPGE) en el exilio, de conspirar para derrocar al
gobierno con un grupo de presuntos mercenarios detenidos en
Malabo. Varios miembros del partido pasaron a la
clandestinidad para evitar ser detenidos. Familiares próximos
a ellos fueron detenidos como medida de fuerza para que se
entregaran.
Amnistía Internacional ha expresado gran inquietud por la
salud y la seguridad de Marcelino Nguema Esono, otro miembro
del partido. Fue detenido por razones desconocidas la noche
del 27 de junio en el domicilio de su cuñado, cuando veían
un partido de fútbol por televisión. Estaba escondido desde
marzo. Agentes de seguridad vestidos de civil y armados
irrumpieron en la vivienda y dispararon intencionadamente
contra Marcelino Nguema, que fue alcanzado en el estómago. A
continuación la policía lo condujo, junto a su cuñado y
otras dos personas, a la jefatura de policía de Bata. El 29
de junio los cuatro fueron trasladados a la prisión de
Malabo, donde no tienen acceso a personal médico ni a un
abogado.