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HOJAS INFORMATIVAS

 

2 de julio de 2008

"Doble rasero para los dictadores africanos"

   La página norteamericana FPIF [Foreing Policy In Focus] publicó ayer un artículo del que es autor Stephen Zunes, analista de esa organización y profesor de la Universidad de San Francisco con el título "African Dictatorships and Double-Standards".

   El artículo está dedicado a mostrar las diferencias de la política norteamericana hacia dos dictadores africanos: Robert Mugabe en Zimbabwe y Teodoro Obiang Nguema en Guinea Ecuatorial. El profesor Zunes señala que los EEUU no tienen relaciones especiales con Zimbabwe pero si las tiene con otros países en los que las elecciones tampoco son libres y donde la oposición política es victima de todo tipo de hostigamientos. Se refiere en concreto a Swazilandia, Congo, Camerún, Togo, Chad, Costa de Marfil, Ruanda, Gabón, Egipto y Túnez. Señala también que "la peor de todas las tiranías africanas es la del régimen de Teodoro Obiang Ngumea Mbasogo en Guinea Ecuatorial" y hace referencia a un artículo reciente del periódico británico The Independent, según el cual Mugabe parecería "alguien equilibrado y benévolo" si se le compara con Obiang.

   Pasa a referirse a resultados electorales habidos en Guinea Ecuatorial en los que (oficialmente) el dictador habría "conseguido" el 97 o el 99,5% de los votos. Ese fue el caso de las elecciones presidenciales de 2002 y aunque en aquel caso el Departamento de Estado norteamericano  reconoció que el proceso electoral estuvo caracterizado por "el fraude y la intimidación", ni el Congreso ni la Administración USA se pronunciaron con la misma vehemencia con la que lo han hecho respecto a las recientes elecciones de Zimbabwe.

   "La razón principal de esta diferencia hay que buscarla en el petróleo", dice el profesor Zunes. Las enormes reservas de petróleo localizadas y explotadas durante la pasada década han hecho de Guinea uno de los países del mundo con mayor incremente en el producto nacional bruto. "Prácticamente todos los beneficios del petróleo van a parar a Obiang y su entorno", afirma más adelante. Algunos cálculos sitúan la fortuna del dictador en mil millones de dólares mientras la gran mayoría de los ecuatoguineanos viven con "sólo unos dólares por día" y casi la mitad de los niños menores de cinco años están desnutridos. "Las principales ciudades del país carecen de saneamiento básico y de agua corriente mientras las condiciones de vida en el campo son todavía peores".

   En su última visita a Washington, en 2006, sigue diciendo, Obiang fue  calurosamente recibido por la Secretaria de Estado Condoleezza Rice que se refirió a él como "buen amigo" de los Estados Unidos y no hizo ni una sola referencia a la situación en su país de los derechos humanos o la democracia. En la misma rueda de prensa Obiang afirmó que su régimen tiene relaciones "sumamente buenas con los Estados Unidos" y que su expectativa era que "seguirían creciendo la amistad y la cooperación" entre los dos países. Ninguno de los periodistas asistentes preguntó sobre la situación en Guinea Ecuatorial, aunque si lo hicieron sobre la presunta amenaza de Irán.

   El profesor continúa señalando que Guinea Ecuatorial recibe financiación del gobierno norteamericano para el adiestramiento de sus fuerzas armadas a través del International Military Education and Training Program (IMET) y actúan también en Guinea compañías de instrucción militar privadas como  el Military Professional Resources Incorporated, fundado por antiguos altos cargos del ejercito USA. El mantenimiento de estrechos lazos entre la administración norteamericana y la dictadura de Obiang ha llevado a que políticos republicanos como Frank Ruddy, que fue embajador en Guinea Ecuatorial con el presidente Reagan, a mediados de los años ochenta, haya denunciado a la administración de Bush por manifestarse "entusiastas del gobierno, pese a ser un gobierno horrible". Por último, un informe del Fondo Monetario Internacional, señala Stephen Zunes, indica que las condiciones de explotación de las empresas petroleras norteamericanas en Guinea Ecuatorial son, con mucho, las más favorables [para ellas] de toda la región.

   Para el profesor de la Universidad de San Francisco, resulta irónico que los Estados Unidos pretendan influir en la política de un país como Zimbabwe con el que tienen pocas relaciones mientras hace oídos sordos ante la dictadura de Obiang pese a que su implicación en los temas ecuatoguineanos es mucho más alta y cabría esperar que su interés por la democracia y los derechos humanos sería mucho más eficaz. El artículo termina diciendo que la credibilidad del papel de los Estados Unidos como defensores de los derechos humanos y las elecciones libres queda seriamente comprometida mientras siga apoyando a dictaduras como la de Obiang, mientras mantenga raseros distintos a la hora de relacionarse contra unas u otras dictaduras.

   http://www.fpif.org/fpiftxt/5333

  

 Editado y distribuido por ASODEGUE

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