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HOJAS
INFORMATIVAS OCTUBRE
1999
- Secuestran a ex-militares guineanos refugiados en Camerún y los
trasladan a Malabo (2-10-99).
- Nsobeya no quiere condiciones (4-10-99).
-
Distintas caras de un acuerdo (18-10-99).
-
Muere en Black Beach uno de los detenidos por los incidentes de
enero del 98 (21-10-99).
SECUESTRAN
A EX-MILITARES GUINEANOS REFUGIADOS EN CAMERÚN Y LOS TRASLADAN A
MALABO.
Noticias
procedentes de fuentes totalmente fiables en la capital guineana nos
informan que un grupo de exmilitares, cuatro al parecer, refugiados
en Camerún han sido secuestrados la pasada semana en ese país por
agentes de la policía guineana y trasladados en canoa hasta Malabo.
Entre los secuestrados se encuentra Alfonso Mba Nzogo Ntongono,
ex-comandante de las fuerzas armadas guineanas.
Alfonso
Mba Nzogo Ntongono formaba parte de un grupo de militares guineano
que fue confinado en su día por el gobierno camerunés en una base
cercana a la ciudad de Ebolowa, cercana a la región guineana de Río
Muni. Más tarde pasaron a residir en Yaundé y, finalmente, en
Douala. Entre ellos se encontraba Pedro Esono Masié conocido por
haber actuado como fiscal en el proceso contra los empresarios
Villarrasa y Hanna a los que el Obiang acusó de intento de golpe de
estado y más tarde por haber sido juzgado y condenado a fuertes
penas de prisión en el proceso contra Severo Moto celebrado en 1994
en Guinea. No podemos precisar en este momento cual es la situación
del señor Esono Masié y si se encuentra entre los cuatro
secuestrados, dado que, por otra parte, fuentes del exilio nos
indican que en los últimos tiempos se habrían producido
diferencias políticas entre ambos militares.
Noticias
recientes de ACNUR indicaban que iba aumentando el número de
guineanos, refugiados en Camerún, que pedían se les reconociese el
estatuto de refugiado político para poder abandonar este país
con la protección de Naciones Unidas. Como se recordará entre
estos refugiados están también los cuatro máximos dirigentes del
intento insurreccional bubi de enero de 1998 (Atanasio Bita, Remigio
Mete, Gabriel Salomon Echuaca y Epifanio Moaba), huidos
clandestinamente de Guinea en julio de 1998 y que permanecen en una
prisión de Yaundé desde febrero de este año ("para su
protección", según las autoridades camerunesas. Estas cuatro
personas tienen ya la condición de refugiados y esperan su
salida de Camerún a un plazo medio
NSOBEYA
NO QUIERE CONDICIONES.
En
la tarde del miércoles, día 29, llegaba a Malabo procedente de los
Estados Unidos el presidente Obiang. La recepción en el aeropuerto
no contó con los cánticos y la parafernalia habitual en los viajes
del dictador guineano. En los medios oficiales de la capital se habían
comentado, sin desmentirlas, las noticias relativas a su enfermedad
aparecidas recientemente en la prensa española. La agencia France
Presse describía el aspecto de Obiang al bajar del avión como
"enflaquecido pero relajado".
Mientras,
en Madrid, se han producido declaraciones de los responsables de política
exterior españoles y guineanos. El ministro Matutes afirmó al ser
interpelado ante la Comisión de Exteriores del Congreso que no
estaba prevista la firma de ningún acuerdo entre España y Guinea.
Sin embargo, según nuestras fuentes la fecha prevista para la firma
del nuevo Acuerdo de Cooperación entre los dos países es el 26 de
octubre en Malabo. Las autoridades guineanas hubieran preferido que
el acto tuviera lugar en Madrid para lograr mayor repercusión
internacional, pero finalmente se ha impuesto el criterio español,
favorable a una mayor discreción. En el día de ayer, 3 de octubre,
debe haber llegado a Madrid una delegación guineana para negociar
algunos "flecos" pendientes y para entrevistarse con otras
instituciones de nuestro país. En la tarde de hoy será recibida
por responsables de cooperación de la Comunidad de Madrid.
Las
declaraciones de Santiago Nsobeya del pasado día 30 a las agencias
EFE y Europa Press son sin duda las más interesantes. El nuevo
Ministro de Asuntos Exteriores guineano afirmó que la cooperación
entre ambos países no debía estar "sujeta a condiciones de
ningún tipo", aludiendo sin duda a la condicionalidad
democrática. El señor Nsobeya, hasta hace unos meses embajador
de su país en Madrid, ha venido realizando multitud de reuniones
(quincenales o, como poco, mensuales) a lo largo de los últimos años
con el actual equipo de Exteriores español en las que, teóricamente,
se le iba convenciendo de la conveniencia de impulsar el proceso
democrático en Guinea. Los acontecimientos de los últimos meses en
su país y estas mismas declaraciones indican el escaso
aprovechamiento con que siguió esas conversaciones y, en general,
el fracaso de la política de "dialogo y persuasión"
hacia el régimen de Obiang planteada por el equipo Alabart desde
1996.
Las
declaraciones de Nsobeya vienen a coincidir en fecha con la primera
comparecencia de Placido Micó, secretario general del CPDS, en
Bata, ante la jurisdicción militar, sin que sepa todavía las
razones por las que permaneció detenido entre los días 10 y 13 del
pasado mes, y por las que ahora está en libertad condicional y
también con el secuestro en Camerún y posterior traslado a Malabo
de un grupo de exmilitares guineanos exilados en aquel país...
Sin
embargo, la confianza de Nsobeya y los suyos no está en sus propias
razones, sino en las debilidades de lo que llamamos "comunidad
internacional". Los responsables de los países de la UE, y en
general de los países occidentales, en Malabo han expresado
reiteradamente la necesidad de que sea la diplomacia española, la
política española, la que marque la pauta sobre lo que la
"comunidad internacional" debe hacer al respecto de
Guinea. Las ambigüedades de los últimos tiempos de bastantes
instancias internacionales al respecto de la dictadura guineana no
hacen sino reflejar, ampliándolas, las ambigüedades de la política
española. Prescindir de la condicionalidad democrática en
los futuros Acuerdos es un paso nuevo ese sentido. No vamos a
discutir ahora sobre la importancia de los principios democráticos
en la política de la "comunidad internacional", en
cualquier caso sería ingenuo por nuestra parte no ver (y no
denunciar) el riesgo que para el pueblo de Guinea y su futuro democrático
tiene el que se considere "normal", o casi normal, lo que
sucede a diario en su país (opresión, explotación, hostigamiento,
empobrecimiento... de sus ciudadanos) y se "abra la veda"
para las políticas de acercamiento a un régimen dictatorial,
corrompido y torpe, pero que puede ser fuente de "interesantes
negocios", como el que ahora existe en Malabo.
Reiteramos
nuestra posición respecto a los Acuerdos de Cooperación: ni
un duro más, ni un programa más de cooperación si no existe una
contrapartida democratizadora por parte del gobierno guineano que
pueda ser controlable.
Reiteramos
también nuestro llamamiento a las todas las fuerzas políticas y
sociales de nuestro país y a los partidos guineanos tanto del
exterior como del exilio a manifestar ante el gobierno español su
oposición a estos acuerdos y a defender la condicionalidad
democrática como elemento fundamental de la cooperación entre
los dos paises y garantía de las relaciones futuras entre los dos
pueblos.
DISTINTAS
CARAS DE UN ACUERDO.
Vistos
los datos de la Cooperación España-Guinea que damos en las páginas
anteriores podría pensarse que caminan en contra de lo que hemos
venido diciendo en las últimas hojas informativas.
Parece que no suben las cantidades anuales dedicadas a la cooperación,
aunque podría cambiar su distribución y, eso sí, salvo cambio de
última hora, el Acuerdo que piensan firmar en Malabo el próximo día
26 representantes de la administración guineana y española no
contendrá más que en términos genéricos (conscientemente inútiles)
la condicionalidad democrática.
Repasemos,
sin embargo, qué ofrece la posición oficial española a los
distintos factores políticos implicados tanto en lo que hace a su
discurso como a las cantidades económicas que supone.
De
cara a la opinión pública y a los partidos españoles, las
negociaciones se han llevado "con una gran discreción",
se han llegado a negar por el propio señor Matutes y todavía no se
conocen los términos definitivos previstos en el Acuerdo. El
argumento central del Ministerio para la opinión española será
que los acuerdos no suben de precio, que van a costar lo mismo.
Para
la opinión guineana la actitud ha sido muy distinta. Han menudeado
las declaraciones de los funcionarios españoles, realizadas siempre
desde el mismo Malabo, y anunciando un "relanzamiento" de
la cooperación que, finalmente, no se refleja en las cantidades que
se prevén para los años siguientes. Dado que no sería razonable
suponer que la parte guineana de la negociación ignorase este
hecho, hay que deducir que lo que importaba a todos era la otra
parte del discurso: el aval que un acuerdo sin condicionalidad
democrática supondrá para el gobierno de Obiang tanto dentro
como fuera de su país.
Y
aquí está la clave de este Acuerdo; se presenta como aceptable
ante los partidos españoles insistiendo en sus aspectos de
"continuidad" y se hace aceptable al gobierno guineano no
por los fondos implicados si no porque, piensan, les permitirá
presentarlo a distintas entidades internaciones de las que podrán
obtener, allí sí, beneficios sustanciosos. (Con la oposición
democrática no creen que haya que andar con muchos cuidados,
suponen se darán por satisfechos si continua la cooperación española
cualesquiera que sean sus circunstancias).
El
pasado día 13, el presidente Obiang recibió a una delegación de
la Unión Europea con el fin de analizar la posible reanudación de
su cooperación con el gobierno guineano. Hace dos años el
presidente guineano se desplazó a Bruselas para anunciar una amplia
batería de medidas democratizadoras destinadas a abrir las vías de
cooperación cerradas desde 1991 por la ausencia de libertades en
Guinea. Obiang fue recibido en las más altas instancias de la
Comisión Europea y de la Cooperación de la UE. Como en otras
oportunidades de esos planes democratizadores nunca más se ha
sabido. Ahora, según el despacho de France Presse que reseña la
entrevista de Malabo, Obiang y Nigel Friederich, representante de la
UE para Guinea Ecuatorial y Camerun, han tratado preferentemente de
un antiguo proyecto relativo a la conduccion de aguas a Malabo y a
Bata.
Se
trata, sin duda, de una autentica necesidad pues en los últimos años
se han venido produciendo con mucha frecuencia filtraciones de aguas
fecales en las conducciones del agua destinada al consumo humano,
que han acarreado numerosos casos de enfermedad e incluso de muerte
entre los ciudadanos de las dos ciudades más importantes del país.
Si
no se tratase de una situación sobradamente conocida cabría decir
que nos sorprende que el gobierno guineano no haya invertido ni un
duro en todos estos años, más de diez, para solucionar esta
necesidad primaria sobradamente conocida. La desidia de este
gobierno se hace más patente si se tiene en cuanta las importantes
remesas de dinero que procedentes del petróleo han entrado en el país
y que se desvían hacia los bolsillos del Presidente y sus amigos o
la realización de gastos suntuarios como ha sucedido en las
recientes cumbres de la CEMAC y CEEAC.
Si
volvemos a los datos de la cooperación española habría que
plantearse cual es la legitimidad de un sistema que se arrastra de
fraude electoral en fraude electoral, que priva de las mínimas
libertades a la población y que es incapaz de hacer frente a sus
necesidades más básicas: la educación y la sanidad básicas
dependen de la cooperación española; la llevada de aguas a las
principales ciudades quieren hacerse depender de la cooperación
europea; las pocas obras públicas útiles las realiza, a cuenta,
Mobil Oil; el servicio de luz eléctrica sigue sin normalizarse en
la propia capital del país...
Tampoco
en este caso, como decimos en el español, vamos a plantear una
oposición cerrada a cualquier tipo de cooperación, mucho más si
afecta a temas tan esenciales. Queremos sin embargo insistir en que
el verdadero problema de Guinea es la minoría que usurpa desde hace
años el poder, expolia al país y lo mantiene conscientemente en la
miseria y la opresión. Con un sistema de esta catadura solo cabe
hacer cooperación condicionada a medidas liberalizadoras y cooperar
alternativamente con aquellas formaciones que representan una
alternativa a la actual situación. Una fórmula contraria será
mera complicidad y acabará por exigir responsabilidades a quienes
la asuman.
De
acuerdo con nuestras noticias el grupo parlamentaria del PNV ha
presentado una interpelación a los responsables del Ministerio de
Asuntos Exteriores español al respecto de los Acuerdos de cooperación
España-Guinea. Otra interpelación en el mismo sentido ha sido
presentada por el PDNI en el Parlamento español; esta misma formación
ha realizado una pregunta ante la Comisión Europea sobre sus políticas
hacia Guinea Ecuatorial y el eurodiputado Carlos Carnero formulará
en el día de hoy una interpelación verbal en el Parlamento Europeo
sobre la entrevista del día 13- El PSOE e IU presentarán una
interpelación en el Parlamento español en un doble sentido: exigir
que el Acuerdo de cooperación aparezca condiciones de democratización
similares a las que aparecen en los Acuerdos de Lomé (y que han
sido suscritos por España y Guinea Ecuatorial) y que se explique
sobre los datos las modificaciones que piensan introducirse en el
destino de las partidas de la cooperación española.
MUERE
EN BLACK BEACH UNO DE LOS DETENIDOS POR LOS INCIDENTES DE ENERO DEL
98.
Estamos
en condiciones de añadir datos importantes a la noticia difundida
por la agencia EFE en el día de ayer relativa a la muerte en extrañas
circunstancias en el penal de Black Beach de uno de los
presos del 21 de enero de 1998.
Dino
Elako, de 21 años, natural de Basakato, pertenecía a ese grupo de
detenidos tras los incidentes de Luba que no fue juzgado en junio
del pasado año (y por tanto tampoco pudo ser condenado) pero que
continuaba retenido en el penal en contra de cualquier norma legal.
Su situación no era de las más duras, "estaba en las
naves" y, como otros presos, podía salir alguna vez a su casa.
Todavía en 1998, Dino Elako no volvió tras de una de esas salidas.
Fue de nuevo detenido y cambió su situación en Black Beach.
Pasó a "régimen de celda" y desde entonces era
reiteradamente interrogado y golpeado por sus carceleros. La ultima
sesión de golpes la recibió a principios de octubre y tras ella se
sintió enfermo. Se le hincharon varias partes del cuerpo y pidió
ser hospitalizado. No se aceptó su petición y el día 14 de
octubre sus familiares consiguieron que un médico del Hospital de
Malabo conociese su situación. El médico solicitó también la
hospitalización que, de nuevo, fue negada. Finalmente el padre de
Dino la consiguió para el día 19. Cuando llegó a Black Beach
a las 7 de la mañana, se le comunicó que su hijo había muerto a
las 3 de esa madrugada. El cadáver fue entregado a la familia a las
7 de la tarde y se le enterró a primeras horas del día 20. La
familia afirma que testimonios de algunas personas presentes en el
momento del fallecimiento les indican que estuvo precedido de vómitos
de sangre.
Hace
aproximadamente tres semanas se produjeron también incidentes en la
barrida de Campo Yaundé tras la detención de un grupo de personas,
integrantes de una familia de origen bubi. La situación se hizo
especialmente grave cuando uno de los detenidos hirió de cierta
gravedad a un policía que, a su vez, acababa de golpear a su madre.
La policía consideró que no estaba en condiciones de controlar la
situación y pidió refuerzos a la Comisaría Central de Malabo.
Llegados estos policías decidieron "vengarse de los
bubis" e iniciaron una autentica expedición punitiva por el
barrio en la que golpearon y detuvieron a todos los que creían
pertenecientes a este grupo étnico. El número final de detenidos
superó los 70 que fueron de nuevo golpeados en comisaría y
tuvieron que pagar multas para conseguir la libertad. Todos
estuvieron en comisaría, al menos, dos días completos.
Finalmente,
queremos recordar que el día 26 de octubre el gobierno español
firmará con el gobierno guineano un Acuerdo de cooperación. Las
autoridades españolas no han considerado conveniente mantener la
condicionalidad democrática en ese Acuerdo...
Editado y
distribuido por ASODEGUE
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