ACTA DE LA DECIMOQUINTA SESIÓN
PLENARIA
En Madrid, a veintisiete de
mayo de mil novecientos sesenta y ocho, en el Salón de
Embajadores del Ministerio de Asuntos Exteriores, tiene
lugar la XV Sesión Plenaria de la II Fase de la Conferencia
Constitucional de Guinea Ecuatorial, bajo la presidencia del
Vicepresidente de la misma, Excmo. Señor Don Ramón Sedó
Gómez, Subsecretario de Política Exterior, y con la
asistencia de las Delegaciones del Gobierno español y de la
Guinea Ecuatorial.
La Mesa queda constituida
por el Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, el Excmo. Señor
Don Gabriel Mañueco de Lecea, Director General de África y
Próximo Oriente, y el Excmo. Señor Don Gabriel Cañadas
Nouvilas, Secretario General del Consejo Superior de Asuntos
Exteriores y de la Conferencia.
El Presidente de la Mesa
abre la sesión a las diecinueve horas y cinco minutos; y
dice:
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Voy a conceder la palabra
al Señor Cabanas, que la tiene solicitada desde hace varios
días y que ha de elevar una propuesta concreta en nombre de
la Delegación española. El Sr. Cabanas tiene la palabra.
EL SEÑOR CABANAS:
Muchas gracias, Señor
Presidente.
Señor Presidente: Durante
tres semanas, como usted sabe, he estado ausente de esta
Conferencia, precisamente por asistir a otra celebrada por
las Naciones Unidas en Teherán, sobre Derechos Humanos.
A mi regreso, el sábado día
19, me sorprendió vivamente el hecho de que esta
Conferencia, después de un mes de trabajo - ahora son ya
seis semanas a punto de cumplirse-, no solamente no hubiese
avanzado lo suficiente para entender que su cometido había
sido cumplido, sino que ni siquiera se hubiese establecido
un texto de trabajo, sobre el que centrar las discusiones.
En Teherán, Señor
Presidente, con la asistencia de 85 Delegados
gubernamentales y de 40 Representantes de Organizaciones no
gubernamentales, se adoptaron, durante sus tres semanas de
trabajo, 25 Resoluciones y una Declaración final, aunque ni
la situación internacional ni el temario de la Conferencia
facilitaban la tarea. Sin embargo, los resultados están a
la vista...
Me pregunté inmediatamente
el por qué del estancamiento de nuestra Conferencia y pedí
la palabra el primer día de mi llegada para manifestar, a
título puramente personal, mi sorpresa y, ¿por qué no
decirlo? decepción, por la situación en que encontraba
nuestros trabajos. Por razones de orden, mi intervención
quedó diferida hasta que los oradores previstos para hablar
sobre la posición de la Delegación española respecto a las
garantías de la salvaguarda de la personalidad de Fernando
Póo hubiesen terminado. Este retraso, unido al tono que pude
percibir durante la pasada semana, en alguna de las
intervenciones que, en cierto momento, parecían alejarnos
todavía más de la meta final deseable, me ha permitido
contrastar mi opinión con la del resto de la Delegación
española y convertir, por encargo suyo, mi personal
declaración en la oficial de la Delegación peninsular.
Permítame, Señor
Presidente, pues parece oportuno en este momento, que haga
en primer lugar un somero examen de las vicisitudes por las
que ha pasado la Conferencia en esta su segunda fase:
1º.- Las reuniones de la
Conferencia Constitucional se iniciaron el día 17 de abril
con un discurso del Señor Ministro de Asuntos Exteriores en
el que se fijó la posición del Gobierno español, explicando
como éste entendía cuál había de ser el cometido de la
Conferencia y cuál era el marco jurídico-político dentro del
que la misma debía moverse.
Al iniciarse las reuniones
de trabajo de la Conferencia, la Mesa invitó a la Delegación
guineana a presentar el proyecto o proyectos de Constitución
que la misma hubiera podido preparar. La Delegación guineana
declaró no estar en condiciones de presentar ningún
.proyecto, pidiendo a la española que fuese ella quien
explicase cómo entendía el Gobierno español que debía
redactarse una Constitución para Guinea.
La Delegación española,
para evitar que pudiera pensarse que quería influir en la
orientación política del futuro texto constitucional, quiso
reducir su participación a la mera asistencia técnica y, en
consecuencia, invitó a un experto en cuestiones
constitucionales, para que expusiese cuáles podían ser, a su
juicio, las ideas fundamentales a tener en cuenta en un
texto constitucional para Guinea. Fruto de esa exposición
fue un documento en el que se fijaban diez puntos en torno a
los que podría redactarse una Constitución. Aceptado ese
documento como base de trabajo y con la asistencia de otro
experto en procedimientos electorales, ambos especialistas
celebraron una serie de reuniones con Delegados procedentes
de la Isla de Fernando Póo y con otros de Río Muni, con el
fin de encontrar una fórmula que respete la personalidad de
la Isla dentro de la unidad de todo el país. Como
conclusión de todas esas reuniones, el día 29 de abril se
distribuyó un borrador de Constitución articulado en el qué
se pretendía tener en cuenta las posiciones mantenidas por
los diversos sectores. Dicho borrador fue preparado por un
grupo hispano-guineano integrado por seis Representantes de
la Delegación guineana y los dos Técnicos españoles antes
citados.
2º.- En la reunión
celebrada el día 30 de abril fue presentado un documento
firmado por 29 miembros de la Delegación guineana
solicitando un aplazamiento de siete días de los trabajos de
la Conferencia con el fin de poder estudiar detenidamente el
anterior borrador de Constitución que le había sido
repartido.
3º.- El día 9 de mayo se
reanudaron los trabajos del Pleno de la Conferencia
Constitucional. Ante la Secretaría habían sido entregadas
con anterioridad a esa fecha unas enmiendas formales al
borrador constitucional, presentadas una por el Presidente
del Consejo de Gobierno, Sr. Ondó; otra por Unión
Democrática; otra por el grupo MONALIGE; y finalmente otra
por un grupo de Representantes de la Isla de Fernando Póo
encabezados por el Sr. Gori y compuesto por diez personas.
En la misma sesión, un grupo bajo la denominación de
"Secretariado Conjunto Guineano" presentó, a su vez, una
enmienda a la totalidad del proyecto constitucional, firmada
por 23 miembros de la Delegación guineana.
Considerando que ante todo
debían ser estudiadas las enmiendas a la totalidad, en esa
misma sesión, el Sr. Gori, en nombre de los diez firmantes
de Fernando Póo, defendió su enmienda.
4º.- En la sesión del día
10 de mayo la Conferencia consideró que la enmienda
presentada por el grupo encabezado por el Sr. Gori se oponía
a la declaración del Gobierno español, que fijaba como marco
político la necesidad de que Guinea Ecuatorial accediera a
la independencia como un Estado unitario; por tal razón la
Mesa rechazó la enmienda y se pasó a estudio de la
presentada por 23 firmantes.
La sesión del día 23, que
duró hasta las primeras horas de la madrugada, se dedicó
íntegramente a la discusión de la enmienda de los 23,
poniéndose de relieve a lo largo de la discusión que tampoco
dicha enmienda podía ser aceptada en su totalidad por
desconocer las Bases de la Declaración del Gobierno español,
sin perjuicio de utilizar los elementos constructivos que
ambas contienen.
Esta enmienda fue duramente
combatida por algunos Representantes guineanos que mostraron
su disconformidad con ella antes de que en la sesión
celebrada el día 14 fuera rechazada al mantener la mesa el
mismo criterio que había seguido anteriormente con respecto
a la enmienda del grupo de Fernando Póo, ya que se consideró
que ninguna de las dos respetaba - y por razones totalmente
antagónicas - la declaración oficial del Gobierno español
hecha al iniciarse la Conferencia.
5º.- Un miembro de la
Delegación española hizo una larga exposición señalando los
puntos de vista de entendimiento que existían y la
posibilidad de que, con un criterio de equilibrio, fuese
posible encontrar una vía media que pudiera dar satisfacción
a los justos deseos de salvar la unidad de Guinea respetando
al mismo tiempo la personalidad de Fernando Póo. Por
petición de la Delegación de Guinea se acordó que tal
exposición fuese reducida a unos puntos concretos en los que
se señalasen las posibles competencias que habrían de
corresponder, en el futuro, al Estado y a las provincias de
Guinea.
En la sesión del día 16 fue
presentado el esquema que había solicitado la Delegación de
Guinea y, tras un análisis del mismo, la Delegación guineana
solicitó que se ampliara el contenido del documento,
precisándose, aparte de las competencias del Estado y de las
provincias, cuales podrían ser las garantías políticas que
conducirían a la salvaguarda de la personalidad de Fernando
Póo. El 17 se presentó el nuevo documento que fue repartido
a todos los miembros de la Delegación guineana.
6º.- En la sesión del día
20, en la que ya estuve presente, el Sr. Gori leyó un
documento en el que se comentaban las bases fijadas en la
declaración de la Delegación española. Varios miembros de la
Delegación guineana se opusieron a la declaración del Sr.
Gori, mientras otros apoyaron su posición.
7º.- La minoría que habita
la Isla de Annobón y el grupo étnico ndowe, manifestaron sus
deseos de obtener una consideración parecida a la que
pudiera conseguir la Isla de Fernando Póo declarando que, si
bien en principio se hallan en favor del estado unitario, se
ven obligados a defender sus derechos minoritarios.
8º.- El pasado día 21,
varios miembros del grupo firmante de la enmienda de los 23,
iniciaron una serie de intervenciones que, bajo diversas
formas, presentan como denominador común su disconformidad
con el borrador elaborado por los Técnicos
hispano-guineanos, con los puntos de vista sugeridos por la
Delegación española sobre las garantías de la personalidad,
al tiempo que insistieron sobre el texto, por ellos
entregado calificándolo como, el único aprovechable entre
los presentados. Posteriormente, algunos oradores se han
mostrado más flexibles en cuanto a este último punto.
Hecho este examen de la
marcha de la Conferencia debo añadir que para conocer a
fondo el desarrollo, de las sesiones, he examinado
detenidamente las actas y toda la documentación producida
por la Conferencia y las he examinado desapasionada y
fríamente como las examinará el historiador de mañana: sin
conocer ni los gestos, ni el tono de voz, ni la posible
pasión que el orador haya puesto en sus intervenciones.
He aquí, en resumen, el
resultado de dicho examen:
1º.- Durante seis semanas,
todos los Delegados que lo han deseado han expresado
libremente sus opiniones y sus puntos de vista sobre cuantas
cuestiones han considerado oportuno plantear, algunas de
ellas directamente relacionadas con los trabajos de la
Conferencia, y otras referentes a cuestiones que no les
afectaban, o les afectaban menos.
2º.- La Presidencia ha sido
siempre respetuosa con la libertad de expresión de los
delegados y ha hecho gala de una gran paciencia, que hemos
de alabarle, porque iba dirigida a buscar lo aprovechable
que hay siempre en toda declaración.
3º.- La Delegación
peninsular, cuando fue requerida para ello por la Delegación
guineana, manifestó sus opiniones, y cuando lo hizo
espontáneamente, nunca tomó partido en las cuestiones que
dividían a la Delegación guineana a consecuencia de sus
discrepancias, sino que siempre procuró ayudarles a
encontrar el camino de la aproximación.
4º.- En la Delegación
guineana, se han afirmado y negado representaciones; se han
manifestado diversas tendencias y particularismos, pero casi
todas las intervenciones están inspiradas en la más noble de
las ideas; construir una nueva Patria, respetada en el
concierto de las naciones y vinculada afectivamente a la
nación que con el pueblo guineano comparte la
responsabilidad de su nacimiento.
Habrá observado, señor
Presidente, que para lograr la mayor objetividad en la
exposición del balance de seis semanas de esta Conferencia,
me he limitado casi exclusivamente a recoger los hechos,
evitando, en lo posible, toda apreciación subjetiva de los
mismos.
Al principio, señalamos que
parecía oportuno traer aquí, en este momento, un resumen de
lo acaecido; permítasenos añadir ahora que no sólo era
oportuno sino necesario.
Y es necesario, porque el
resumen de hechos que acabamos de hacer nos va a permitir, a
modo de examen de conciencia, fijar las posiciones
mantenidas por cada una de las Delegaciones; hacer una
selección del material aportado a los trabajos de la
Conferencia, rechazando el inservible a nuestra finalidad y
recogiendo el que sea útil para los fines del trabajo
futuro; y preponer, por último, con finalidad constructiva,
un procedimiento de trabajo que nos pueda conducir -con
garantía y eficacia- al cumplimiento de nuestra tarea.
¿Cual ha sido, hasta el
momento, la posición de las Delegaciones presentes en la
Conferencia?
Por lo que a la Delegación
de Guinea se refiere, aquí hemos escuchado de labios de sus
componentes que no existe -propiamente una Delegación por
carecer de una Jefatura. No es ello lo grave, sino la falta
de unidad, unidad que no quiere decir uniformidad, sino
falta de espíritu de- comprensión y de tolerancia, y
renuncia a todo personalismo.
Que falta unidad es claro,
pues incluso grupos que en la primera fase de la Conferencia
se presentaron aquí aparentemente unidos, ahora se nos
presentan separados; y sin embargo, debo decir que cuando el
27 de abril me ausenté de la Conferencia, me felicitaba
porque incluso las graves divergencias manifestadas en la
primera fase de la Conferencia, parecían ceder ante un
espíritu de tolerancia, de comprensión y de renuncia de
personalismos. Me parecía percibir la voluntad de todos Vds.
de no escatimar esfuerzos para la aproximación indispensable
y de que no se negarían a realizar concesiones en sus
personales posiciones. Sin embargo y según demuestran las
Actas -cuyo estudio les recomiendo como tema de meditación y
de conocimiento de la responsabilidad histórica que
contraen- las posturas se han hecho, cada vez más radicales:
De un lado, las
pretensiones de quienes sólo, toman de la declaración del
Gobierno español la parte que se refiere a la salvaguardia
de la personalidad de la Isla de Fernando Póo y la exageran,
hasta el extremo de que si bien formalmente declaran
aceptarla y abandonan su inicial posición de separación,
siguen empeñados en llegar lo más lejos posible
desconociendo, prácticamente, que Guinea es una unidad de
destino o no tiene posibilidad de pervivir en el mundo de
hoy y menos aún en el del futuro.
De otro lado, existe un
grupo que incide en idéntico radicalismo aunque de signo
opuesto. Entienden la declaración de unidad - que el
Gobierno español ha precisado - como una uniformidad
totalmente alejada de la realidad viva y evidente de la
conformación social de la comunidad guineana.
No faltan quienes - y ello
también se comprueba en las Actas - que expresan sus temores
ante las intransigencias de los unos y de los otros.
Omito - para no prolongar
demasiado esta necesariamente larga intervención y por ello
les pido disculpa - la serie de posiciones personales que
Uds. conocen y que fácilmente pueden comprobar en las Actas
de la Conferencia a las que continuamente me remito.
Un hecho es cierto y
evidente: los componentes de la Delegación guineana han
llegado a presentar a la Conferencia un texto que enmarcado
en la Declaración del Gobierno español, que es premisa
indispensable, reciba el consenso general de los miembros de
la Delegación de Guinea.
La Delegación española, por
su parte, y a las Actas me remito, ha mantenido una actitud
de prudente expectativa y sus escasas intervenciones han
estado inspiradas por dos ideas fundamentales:
a) Máxima libertad a la
Delegación guineana para que sea ella quien señale las
directrices políticas de su futuro texto constitucional,
evitando cuidadosamente toda interferencia en lo que sólo a
los guineanos compete: La ordenación interna de su propia
casa. Buena prueba de ello es que cuando al principio de la
Conferencia la Delegación guineana declaró no estar en
condiciones de presentar ningún proyecto y pidió a la
española que fuese ella quien explicase como entendía debía
ser el texto constitucional, la Delegación española quiso
reducir su participación a la mera asistencia técnica y
remitió la cuestión a unos expertos, cuyos conocimientos y
buena voluntad de ayuda están fuera de toda duda y el texto
que ellos, en unión de ciertos Delegados guineanos
prepararon, texto sobre el que, por cierto, la Delegación
española no se ha manifestado, ha tenido, al menos, la
virtud de permitir conocer las opiniones de muchos Delegados
guineanos.
b) Máxima colaboración para
buscar fórmulas de compromiso que pudieran satisfacer al
mayor número de las tendencias políticas de Guinea
manifestadas en la Conferencia.
Ejemplo de este esfuerzo
fue la exposición, y consecuente presentación, en una serie
de puntos, de las posibles competencias, que, dentro de un
Estado Unitario, podían corresponder a las provincias. Sobre
este aspecto debo hacer una puntualización: la Delegación
española, para facilitar el camino de la eficacia, afirmó su
vinculación a los puntos presentados para el caso de que
fuesen aceptados; pero ello no quiere decir, ni mucho menos,
que no puedan ser modificados o alterados. No hay sobre ello
ninguna postura inflexible.
Sólo sobre un punto es
inflexible nuestra posición y es, el absoluto respeto al
contenido de la Declaración del Gobierno español, es decir:
Independencia Unitaria con salvaguarda de la personalidad de
Fernando Póo. La base de esta posición tiene un fundamento
claro pues responde al sentido de responsabilidad histórica
de España y es consecuencia de las aspiraciones expresadas
en esta Sala, durante la primera fase de la Conferencia
Constitucional, por las Representaciones guineanas.
España les entrega su
solar, pero tiene la responsabilidad y la asume, que
en él se construya un hogar sólido en el que puedan convivir
todos los guineanos. Un hogar, cuyos cimientos y cuyas
paredes maestras han de poder resistir todos los vientos y
todos los embates, tanto los que puedan venir del exterior,
y por ello la exigencia de un Estado Unitario, como los que
puedan venir del interior, y por ello la exigencia de la
salvaguarda de la personalidad de la Isla.
En todo lo demás que no
incida en ella, que es señores, nada más y nada menos que en
la organización de la Comunidad política y en el
establecimiento de las formas de convivencia, es decir, en
la arquitectura y en la distribución de su hogar, son
ustedes muy dueños, lo que quiere decir que son ustedes los
responsables. Asuman Vds. con plena conciencia esa
responsabilidad como nosotros asumimos la nuestra.
Veamos ahora, señores, qué
elementos tenemos para construir ese hogar, un hogar
ajustado a las peculiaridades y a las necesidades de la
sociedad guineana, ese hogar que no salte a pedazos a la
menor convulsión de la comunidad que lo habita, como dije en
la primera fase de la Conferencia; y puesto que mis palabras
de entonces han merecido el honor de la cita en una de las
últimas sesiones por parte de un Delegado guineano,
permítanme señalar como ya entonces quedó establecido, por
nuestra parte, la absoluta necesidad de contar con las
particulares específicas de Guinea.
El material que tenemos a
nuestra disposición es: un proyecto de texto preparado por
los técnicos españoles y Delegados guineanos, que ha
cumplido su misión a pesar de que no satisface a un numeroso
grupo de Delegados; otro, presentado como enmienda a la
totalidad por algunos Delegados de la Isla, que fue
rechazada por la Mesa por no ajustarse al marco de la
Conferencia y que los propios firmantes han reconocido que
era una mera tentativa para ver qué suerte corría; otro,
presentado por un grupo de 23 Delegados, que también ha sido
rechazado por la Mesa en cuanto no respetaba la personalidad
de la Isla de Fernando Póo; las enmiendas parciales antes
citadas, y numerosas intervenciones de todos los Delegados,
entre las que figura una exposición del punto de vista de la
Delegación española sobre el problema de las garantías de la
personalidad de Fernando Póo, que se sometió a la
consideración de los guineanos sin más pretensiones que las
de que, aún siendo vinculante para la Delegación española si
era aceptado, fuese objeto de discusión.
Todo este material puede
ser inútil si continúa siendo una mera acumulación amorfa de
opiniones y de repulsa para la de los demás. Pero pienso
que, si somos capaces de ordenarlo y entresacar lo
aprovechable, será útil y la Conferencia no habrá perdido el
tiempo, como parece. Para ello, tenemos que eliminar los
factores que no han sido útiles, o que han sido
perturbadores.
Ha sido perturbador, por
ejemplo, la falta de diálogo directo entre las dos
Delegaciones. No ha sido suficiente la buena voluntad y la
gran preparación de los Técnicos para evitar que la
Conferencia se transformara en un diálogo entre asesores que
ha retrasado nuestro trabajo y cuyo acento ha ido empeorando
paulatinamente.
Ha llegado el momento de
que hablemos clara y directamente las dos Delegaciones para
aprovechar lo constructivo del material que tenemos a
nuestra disposición. Ustedes señores, son hombres
responsables y conscientes de que, en estos momentos, están
creando una Patria para sus hijos, una Patria que será lo
que ustedes los fundadores, y los que les sigan en el
necesario esfuerzo colectivo, quieran que sea. No hay vida
nueva sin dolor, sin sacrificios y renunciar, pero éstas
serán lo menos duras posible, cuando se parte de una base
clara y precisa como la contenida en la Declaración del
Gobierno español que nos hace coincidir a todos, y repito
todos, desde el Gobierno hasta el pueblo de Guinea, pasando
por cuantos nos sentamos en esa mesa. Lo que deseamos es que
Guinea Ecuatorial sea lo antes posible, un país
independiente, próspero y progresivo, orgullo de los
guineanos y también orgullo de los españoles.
Frente a ese designio común
no puede haber dificultades insuperables. Técnica y
políticamente es posible superarlas. Sólo es preciso que
todos Uds. se den cuenta de que los problemas que hoy
parecen acuciarles, perderán fuerza cuando la empresa común
se ponga en marcha. Y que piensen en su responsabilidad
frente a las futuras generaciones de guiñéanos. ¿Qué
importarán a las nuevas generaciones los personalismos de
hoy? Tengan la seguridad de que serán más por sus recíprocas
concesiones que por sus personalismos.
Señores Delegados, creo que
es hora de poner fin al debate general. Todo se ha dicho ya
y todo está en los documentos de la Conferencia. Adoptemos
sin demora un procedimiento de trabajo; ello supondrá
eficacia y garantía; y eficacia con garantía es, creo yo, lo
que todos deseamos.
Ya se ha dicho aquí, por la
Delegación española, y yo me honro en repetirlo, que habrá
independencia para Guinea sea cual fuere el resultado de
esta Conferencia. Pero esa independencia debe ser con
garantías para todos y no sin garantías para nadie, pues ni
la mera superposición, ni la uniformidad, ni la fuerza
numérica racial, son elementos de unión nacional sino
fermento de destrucción.
Para lograr las garantías
de pervivencia en la unidad, esta Conferencia debe elaborar
un texto constitucional, dejando a un lado, si fuera
preciso, a los intransigentes y a los personalistas y que
cada uno asuma su propia responsabilidad. Porque,
señores Delegados, las garantías de todos los guineanos,
especialmente las de los grupos minoritarios, descansan en
el equilibrio de las instituciones políticas y
administrativas, y en que Guinea nazca a la vida
independiente con orden y respeto para todos los ciudadanos
y no con una lucha fratricida en la que el fuerte intente
aplastar al débil, sucumbiendo ambos en una hecatombe
política, económica, y social, que hay que evitar a toda
costa.
Para evitarlo, necesitan
ustedes, no nosotros, una Constitución; necesitan
ustedes, no nosotros, una estabilidad política que
haga posible la ayuda técnica y económica imprescindible
para ustedes, no para nosotros, y necesitan ustedes,
no nosotros, aglutinarse bajo el interés común del
estado unitario de la Guinea Ecuatorial, pero no por
ello menos respetuoso con la personalidad de la Isla de
Fernando Póo, con la de las minorías étnicas y con la de
todos sus ciudadanos. Tengo la esperanza, y casi la
seguridad, de que la propuesta que voy a hacer no ha de ser
rechazada por ninguno de ustedes, pues en otro caso
demostrarían que más que la independencia, lo que les
interesa es, por las razones que sean, el fracaso de la
Conferencia.
Repito, señores, que sea
cual fuere la actitud de Uds. en la Conferencia, habrá
independencia y la habrá dentro de un orden
jurídico-político, pues sean cuales fueren las
representaciones que Uds. ostenten, y que no ponemos en
duda, nadie debe olvidar que al final, será el pueblo
guineano, origen de toda representación que Uds. puedan
ostentar, el que, mediante una libre consulta electoral,
aceptará o rechazará el texto constitucional, y ése será el
juicio definitivo de la actitud de los unos y de los otros.
Tengo también la esperanza
de que si adoptamos y cumplimos con espíritu constructivo la
propuesta que voy a presentar, lograremos un texto
constitucional, que ciertamente no será, ni podría serlo, el
ideal de cada uno, pero que debe ser el instrumento de la
puesta en marcha de una joven nación, que irá escribiendo su
propia historia, hoy con el sacrificio de Uds. y mañana con
el de sus jóvenes generaciones, para lograr así la grandeza
y la prosperidad que nosotros, los miembros de la Delegación
española y todos los españoles le deseamos de todo corazón.
Señor Presidente, en nombre
de la Delegación española me honro en someter formalmente a
la Mesa la siguiente propuesta:
La Conferencia
Constitucional para la Guinea Ecuatorial, teniendo en
cuenta, que desde la iniciación de su segunda fase el día 17
de abril ha escuchado declaraciones generales de cuantos
Delegados han deseado hacerlo; que durante este tiempo han
sido presentados a la Conferencia diversos textos de Ley
Constitucional, puntos, enmiendas y observaciones; y que la
Mesa se ha pronunciado ya sobre aquellos extremos que
afectan al marco político-jurídico en que el texto
constitucional ha de ser elaborado;
Convencidos los asistentes
de que son suficientemente conocidos los puntos de vista de
los diversos Delegados y de que existe presentado material
suficiente para elaborar el texto constitucional objetivo de
la Conferencia;
Deseosos de acelerar el
proceso de Independencia de la Guinea Ecuatorial mediante la
adopción de un texto Constitucional que ponga en marcha -
con garantía y seguridad - la vida libre, independiente y
progresiva de la Nación guineana;
Establece:
1°.- Que se clausure el
debate general
2º.- Que se declare
formalmente que todos los textos hasta ahora presentados, y
exclusivamente ellos, constituyen, junto con las enmiendas y
manifestaciones que constan en Acta, los elementos de
trabajo de la Conferencia. No podrán ser objeto de
consideración los puntos concretos que han sido ya objeto de
decisión por la Mesa.
3º.- Que se constituya un
grupo de trabajo formado por Representantes de ambas
Delegaciones, e integrado por los Delegados de Guinea que
hayan presentado formalmente y por escrito propuestas o
enmiendas para un texto constitucional. Cuando tales
propuestas o enmiendas hayan sido formuladas por más de un
Delegado, los interesados designarán la persona que ha de
formar parte del grupo de trabajo. La Delegación española
designará idéntico número de miembros que la Delegación
guineana.
4º.- El grupo, teniendo a
la vista los elementos de trabajo especificados en el
apartado segundo , elaborará por capítulos, que someterá
diariamente al Pleno de la Conferencia que seguirá
reuniéndose todos los días, un texto de Ley Constitucional.
5º.- A cada uno de los
capítulos podrán ser formuladas observaciones verbalmente o
por escrito, mediante una intervención por Delegado. Después
de cada sesión y antes de ser debatido el siguiente
Capítulo, la Mesa se pronunciará sobre las presentadas.
6º.- Una vez acordada la
redacción de cada Capítulo, no podrá ser enmendado ni
examinado nuevamente; a menos que razones de concordancia en
los textos que se vayan elaborando, que apreciará la
Presidencia, lo aconsejen.
7º.- Una vez elaborado el
texto completo y adoptado por la Mesa, no podrá ser
modificado, pero todo Delegado podrá formular cuantas
observaciones o reservas considere oportuno, y se harán
constar en Acta.
Muchas gracias, señor
Presidente.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Tenemos una propuesta
concreta que en todas las conferencias y en todas las
reuniones en las que participen Delegaciones, sean del
carácter que sean, merece siempre consideración preferente,
que es la petición de clausura del debate. Esta propuesta
siempre tiene primacía en toda reunión. Si se acepta, no ha
lugar a seguir el debate y, por lo tanto, no puedo conceder
ahora la palabra a ningún delegado si no es para opinar
sobre la misma.
EL SEÑOR NGOMO NANDONGO
(DON FEDERICO):
Para aclarar la
intervención de la Presidencia. ¿Qué enmiendas son las
admitidas?
EL SEÑOR CABANAS:
Sugiero que, punto por
punto, el señor Presidente vaya examinando las propuestas
formuladas.
EL SEÑOR NGOMO NANDONGO
(DON FEDERICO):
Para iniciar el trabajo hay
que partir de unas enmiendas. Desearía saber cuales son las
enmiendas admitidas.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Se puede leer la relación
de enmiendas admitidas, que son todas las presentadas. No se
excluye ninguna de las presentadas formalmente por escrito.
EL SEÑOR NGOMO NANDONGO
(DON FEDERICO):
¿Ha habido diferencias
entre las entregadas formalmente y no formalmente?
EL SEÑOR PRESIDENTE:
He dicho formalmente y por
escrito. De manera que todas las enmiendas presentadas al
Secretariado formalmente y por escrito constituyen la base
de trabajo. El señor Secretario va a leerlas.
EL SEÑOR SECRETARIO (SEÑOR
CAÑADAS):
Las enmiendas entregadas
son: una firmada por el Excelentísimo Señor Presidente del
Consejo de Gobierno; otra firmada en nombre de la Unión
Democrática; otra en nombre del Movimiento Nacional de
Liberación de la Guinea Ecuatorial, otra firmada por 23
Delegados de la Delegación de Guinea; otra firmada por un
grupo de diez Delegados que encabeza don Enrique Gori y no
hay más.
EL SEÑOR NGOMO NANDONGO
(DON FEDERICO):
Entonces, abundo en la
propuesta del señor Cabanas de que se puede empezar.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Entonces vamos a leer,
párrafo por párrafo, el contenido de la propuesta del señor
Cabanas, que hace en nombre de la Delegación española, para
poder establecer la acogida que merece en la Delegación
guineana.
La primera propuesta es que
se clausure el debate general. Se han razonado extensamente
los motivos que nos inducen a hacer esa propuesta y nos
parece no solamente plausible, sino quizá la única que nos
permitiría avanzar de una manera constructiva. ¿Queda
aprobada? Esta propuesta de la Delegación española de que se
clausure el debate general quiere decir que de aquí en
adelante la Mesa cortará todas las intervenciones que
planteen problemas anteriormente discutidos y que no tengan
relación con el orden del día.
EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON
JOSÉ):
Yo tengo que agradecer, tal
vez con un sentido personal, al señor Cabanas, por haber
dado contestación a una pregunta que he hecho el último día.
Y quisiera ampliar ahora en el sentido que antes de que
aprobemos lo que yo creo que vamos a aprobar la propuesta
esta todos, que la Mesa nos aclare si es para todo el cuerpo
de la Constitución, según el discurso del señor Ministro, se
entiende el grupo este que va a trabajar. Me refiero
concretamente a que el señor Ministro indicó en su discurso
que en parte como disposiciones transitorias o adicionales
se hablaría de un Gobierno provisional, y nosotros tenemos
todavía eso pendiente, que es una declaración en cuanto a la
subsistencia o no del Gobierno provisional ese.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
El clausurar el debate
general excluye en este momento entrar en consideración de
este tema, el cual, una vez aprobada la Constitución, puede
discutirse. De hacerlo ahora, complicaríamos los debates de
la Conferencia, cuando lo que deseamos es avanzar. Hemos
dispuesto de seis semanas para discutir libremente, tal como
lo ha puntualizado el señor Cabanas. Los delegados han
tenido oportunidad de exponer ampliamente sus puntos de
vista. Por lo tanto, es razonable que, si queremos progresar
de verdad, consideremos clausurado el debate general y nos
apliquemos concretamente a la tarea de redactar la
Constitución.
EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON
JOSÉ):
No llego a captar bien la
contestación. Quiere decir que ya no se puede hablar sobre
el Gobierno constitucional.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Se podrá hablar de él en su
momento.
EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON
JOSÉ):
Exactamente.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Ahora no vamos a entrar en
discusión de ningún tema que pueda interferir la redacción
del texto constitucional.
EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON
JOSÉ):
De acuerdo, muchas gracias.
EL SEÑOR BEHOLI (DON
LUCAS), DE CORISCO:
En la lectura del señor
Cabanas he observado que ha omitido el nombre de Corisco y
los dos Elobeyes.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Pero he hecho una
referencia general a todas las minorías étnicas.
EL SEÑOR BEHOLI (DON
LUCAS):
Pero ha distinguido la Isla
de Annobón. Por lo tanto, tenía que distinguir también a
Corisco.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Al redactar la Constitución
se tendrán en cuenta todas las intervenciones que se han
producido, además de los textos presentados por escrito. Los
delegados procedentes de Corisco podrán intervenir y
defender sus puntos de vista. No hay ninguna discriminación
respecto a ellos.
EL SEÑOR JONES NIGER (DON
ALFREDO)-:
Muchas gracias, señor
Presidente. Tengo que dar las gracias al señor Cabanas por
su acertado resumen que ha hecho de toda la reunión a lo
largo de esta Conferencia. Pero me parece el tema tan
grande, que no quisiera tomar la palabra como quien toma un
tranvía, posiblemente por ser un vehículo barato y de
circulación lenta. Aquí, como ha dicho el señor Cabanas, ha
habido un constante barajar de palabras y de hechos,
apoyados en la pedantería humana y en personalismos que sólo
nos dan, a veces, seriedad de postulados teóricos. Nosotros,
en nuestro itinerario, muchas veces nos debemos al sentido
primitivo de nuestros propósitos, y se convierten entonces
las palabras y las frases pronunciadas por los labios y
salidas de los corazones, se evaporan en irrealidades. Aquí
sabemos que ni la Constitución ni ninguna ley puede cambiar
los corazones de las gentes. Las leyes se han hecho para
prohibir realizar determinados actos. Todos aquí perseguimos
el mismo fin. Todos los que estamos aquí, creo que
perseguimos el mismo fin, y si perseguimos el mismo fin,
aunque por diversos caminos, yo no sé por qué no ha podido
haber entendimiento hasta ahora. Si Dios vino al mundo, no
vino, como decía San Agustín, a formar matemáticos, ni a
formar teólogos, ni a formar ingenieros. Vino para formar
hombres buenos, y yo creo que aquí, todos los que estamos
reunidos, somos buenos, en un sentido o en otro, y, por lo
tanto, siendo buenos, debemos tener fe, y en esa fe en el
Gobierno español, en la confianza para nosotros mismos,
creer que toda la exposición que ha hecho el señor Cabanas
no es -mas que un contenido de seriedad y de ímpetus nobles.
Yo estoy de acuerdo y
aplaudo la idea de pedir que se suspendan los debates. Estoy
de acuerdo en que se suspendan los debates y que empecemos a
trabajar. Nada más. Muchas gracias.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
En las próximas
intervenciones que vayan teniendo lugar, pediría que los
oradores se limitasen a expresar lo más escuetamente posible
la opinión que les merece la propuesta de dar por concluido
el debate general y que no aprovechen la ocasión para
renovarlo.
Tiene ahora la palabra el
Sr. Macías.
EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON
FRANCISCO):
Muchas gracias, señor
Presidente.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Antes quisiera decir que si
la intervención de cualquier delegado no se refiere al punto
que sometemos en este momento a la consideración de la
Delegación guineana, me veré en la obligación de
interrumpirle y pedirle que manifieste concretamente si está
de acuerdo o no en que se suspenda el debate general.
EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON
FRANCISCO):
Señor Presidente, siguiendo
las manifestaciones de mis compatriotas don Luis Maho
Sicacha, Consejero de Información y Turismo, y del Sr. Nsue,
del Munge y Procurador en Cortes, nos adherimos en rechazar
el Gobierno provisional.
A este respecto voy a leer
un escrito con el fin de que se incorpore al documento de
trabajo que vamos a hacer.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Pregunto a la Delegación
guineana si cree que es procedente que en el mismo instante
en que intentamos superar una situación desfavorable un
delegado pida leer un documento que no está precisamente
dentro del orden de cosas que estamos debatiendo. Tenemos la
evidencia de que la lectura de este documento se desvía de
la propuesta que hemos sometido a la Delegación guineana, a
la que pedimos se pronuncie sobre si el debate general debe
continuar o no. Si se lee un escrito sobre el Gobierno
provisional lectura que podrá tener lugar en su día- nos
encontraremos en la imposibilidad de avanzar.
Yo pido al Sr. Macías que
se limite a dar su opinión sobre si considera que el debate
general debe clausurarse o no. .
Señor Macías: se lo pido
amistosamente cumpliendo con mi misión de asegurar el buen
orden y la eficacia en los trabajos de esta Conferencia.
EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON
FRANCISCO):
Señor Presidente, no se
trata de debatir únicamente el documento, sino para que vaya
a unirse a todo lo que hemos entregado, y está firmado por
varias personas.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Un momento…
EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON
FRANCISCO):
Es únicamente para
incorporarlo, con arreglo al procedimiento que ha expuesto
ahora el señor representante del Ministerio de Justicia.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Si no se lee este documento
y por tanto no abrimos debate, cualquiera que sea su
contenido, no hay inconveniente por parte de la Mesa en que
quede incorporado a las Actas. Pero no puede procederse a su
lectura, ya que nos alejaríamos de la cuestión preferente
que estamos debatiendo.
EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON
FRANCISCO):
Va firmado por casi la
mayoría.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Pero es sobre un tema que
no estamos considerando ahora.
EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON
FRANCISCO):
Es tomar en consideración
que el Sr. Maho lo rechazó y que nos adherimos a sus
palabras.
(EL SEÑOR MACLAS HACE ENTREGA
DEL DOCUMENTO, QUE FIGURA AL FINAL DEL TEXTO TAQUIGRÁFICO).
EL SEÑOR PRESIDENTE:
¿Algún delegado quiere
pronunciarse exclusivamente respecto a si se clausura el
debate general?
EL SEÑOR KING (DON TOMÁS
A.):
Señor Presidente, yo me
refiero a lo dicho por Vd. en cuanto a la forma de adherirse
a la propuesta del Sr. Cabanas. A mi juicio, sólo se refirió
a una forma activa, expresándose. Debe entenderse también
que nosotros -en este caso me excluyo-, al no tomar la
palabra también nos adherimos.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Si no hay propuesta en
contrario, se entiende que todos se adhieren. Si alguno
quiere poner de manifiesto su adhesión se recoge en Acta; si
nadie habla en contra, es que se acepta.
El Sr. Don Átanasio N'Dongo
tiene la palabra.
EL SEÑOR N'DONGO MIYONE
(DON ÁTANASIO), DEL MONALIGE:
Muchas gracias, señor
Presidente. En nombre del Monalige agradezco al
representante do la Delegación española Sr. Cabanas, la
exposición que ha hecho referente a nuestros trabajos, Nos
adherimos a que se cierre ya el debate general y empecemos
ya a trabajar. Muchas gracias.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
¿Alguien más quiere
manifestar su opinión respecto a este punto? El Sr. Gori
tiene la palabra.
EL SEÑOR GORI MOLUBELÁ (DON
ENRIQUE):
Para dar las gracias al Sr.
Cabanas por su intervención.
Yo, personalmente, como ha
dicho el amigo King, plenamente satisfecho. Nunca es tarde
si la dicha es buena. Si hace dos o tres semanas se hubiese
dado este salto, seguramente hubiésemos avanzado mucho. Ya
es hora.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Queda clausurado el debate
general. El Sr. Bote tiene la palabra.
EL SEÑOR BOTE EBOLA (DON
ADOLFO), del Grupo NDOWE:
Voy a hablar, según lo han
hecho los demás delegados, para decir que aceptamos la
propuesta del Sr. Cabanas. Pero antes quiero recordar a la
Mesa que el grupo Ndowe presentó en su día una enmienda al
grupo técnico, y, si mal no recuerdo, creo que los señores
técnicos dieron su palabra de honor al representante del
grupo Ndowe que la enmienda tendría sus consecuencias y se
tendría en cuenta en el momento decisivo.
Otra manifestación que
quisiera hacer a la Mesa, referente a la cuestión de esta
última redacción. Creo que será preciso que todos los
señores que tengan carteles enfrente tomasen parte, si no en
forma directa, por lo menos como espectadores para aportar
ideas. Conste que este es el momento decisivo.
Muchas gracias.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Toda vez que la Mesa
declara formalmente clausurado el debate general, pasamos a
examinar el segundo punto de la propuesta presentada por el
señor Cabanas, el cual se refiere a los textos que se van a
tener en cuenta.
Se ha dado una relación de
los mismos, y no hay inconveniente, al menos por nuestra
parte, de que el documento a que se refiere el Sr. Bote,
presentado por escrito a los técnicos españoles, figure
también como documento a considerar en la redacción de la
Constitución. De manera, Sr. Bote, que su propuesta queda
aceptada con todas las garantías.
EL SEÑOR BOTE EBOLA (DON
ADOLFO):
Muchas gracias.
EL SEÑOR EDU MBUY (DON
JOVINO):
Yo quisiera que el Sr.
Cabanas nos leyera el punto 62.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Vamos a ir considerando
punto por punto. ¿Alguna sugerencia respecto a la lista que
ha sido leída por el Secretario de la Conferencia aparte del
problema que el Sr. Bote ha planteado sobre un texto que
presentó a los técnicos? Si existe algún texto que no haya
sido enumerado en la lista en cuestión éste es el momento de
señalarlo. ¿No hay otros textos que los reseñados? (PAUSA).
Pasamos al tercer punto; la
formación del Grupo de Trabajo. En la propuesta del Sr.
Cabanas se dice que funcionará un Grupo de Trabajo, pero que
seguirá reuniéndose el Pleno de la Conferencia. Sobre el
Grupo de Trabajo hay una propuesta sobre la constitución del
mismo. Parece lógico que los delegados guineanos o los
grupos de opinión que se han tomado la molestia de presentar
por escrito unas enmiendas a la totalidad o al articulado
sean los que formen parte de este Grupo para matizar y
defender sus puntos de vista.
EL SEÑOR NGOMO NANDONGO
(DON FEDERICO):
Yo quisiera que los
técnicos del Gobierno español trabajaran con ahínco a la
vista de tantas enmiendas como hay presentadas.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Tengo que decir que los
técnicos del Gobierno español desde este momento dejarán de
aparecer en la Conferencia, dejando de ejercer sus funciones
como técnicos de la misma. Si algún miembro de la Delegación
guineana, no obstante, necesita acudir a ellos, pueden
hacerlo libremente, pues quedan a su disposición. Su
función, en cuanto técnicos de esta Conferencia, termina
ahora. Repito que la Delegación guineana puede solicitar su
consejo fuera de esta Sala cuando lo estime conveniente para
aclararles conceptos o para ayudarles a expresar cualquier
idea política en lenguaje apropiado.
EL SEÑOR NGOMO NANDONGO
(DON FEDERICO) :
Yo creo que para hacer un
borrador está bien claro que la Delegación española puede
hacerlo ella sola, pues sabe de sobra lo que vincula al
Gobierno español.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
En la mente del Sr. Cabanas
está muy claro el sistema de trabajo a seguir. Voy a darle
la palabra para que lo explique, y les ruego que presten
atención, no porque tenga que aceptarse necesariamente lo
que diga, sino para que quede bien claro lo que el Sr.
Cabanas propone. Cedo la palabra al Sr. Cabanas.
EL SEÑOR CABANAS:
Mi propósito al proponer la
constitución de un Grupo de Trabajo, como afirmé en el curso
de mi intervención, era que se entablase un diálogo directo
entre los representantes de Guinea y los representantes de
la Administración española; un diálogo directo entre los que
nos sentamos en una y otra mesa, un diálogo codo con codo
entre todos, y que nos pongamos a trabajar, puesto que
tenemos tanto que hacer. Esto no quiere decir que si los
trabajos se organizan de forma conveniente, no pueda cada
Delegado consultar con la almohada o con quien les parezca
oportuno, pero -repito- trabajando codo con codo, hablando
clara y directamente. Por otra parte, se han resuelto ya
todos los problemas técnicos que pudieran presentarse. Se
trata ahora de decisiones políticas. Vds. son políticos y.
esas decisiones políticas les competen a Vds. Las Asesorías
técnicas, vuelvo a repetir, están a su disposición, y el
señor Presidente lo acaba de decir. Las decisiones son de
hombres políticos y eso es lo que fundamentalmente son Vds.,
y por eso, precisamente, están Vds. aquí.
EL SEÑOR NGOMO NANDONGO
(DON FEDERICO):
Las decisiones políticas
tienen muchos aspectos jurídicos. Se trata de una cosa que,
desde luego, nosotros no hemos acabado de comprender: la
salvaguarda de la personalidad de la Isla de Fernando Póo.
Yo estimo que la Delegación española debe hacer un borrador
de Constitución.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
La Delegación española so
opone en este momento a que se presente un borrador de
Constitución a la sola petición del Sr. Ngomo.
EL SEÑOR ECONG ANDEME (DON
PEDRO):
Quiero apoyar las palabras
de don Federico en el sentido de que aquí todo el mundo ha
presentado una serie de enmiendas donde se han reflejado
nuestras opiniones políticas; por tanto, España nos conoce
muy bien después de 190 años de contacto con nosotros, y
aprovechando nuestro proyecto, en el que reflejamos de una
manera clara nuestra postura política, nosotros creemos que
le compete a la Delegación española el trabajar con estos
elementos que les damos.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
La Delegación española
propone que Vds. y ella trabajen con estos elementos. Esto
es lo que propone la Delegación española.
EL SEÑOR ECONG ANDEME (DON
PEDRO):
Aquí, desde el principio,
se produjo un malentendido al llamarse la Comisión que se
formó hispano-guineana, y este error lo hemos estado
achacando a la Mesa. Por tanto, para evitar que el
espectáculo se repita por segunda vez, es conveniente que la
Delegación española trabaje independientemente de la
Delegación guineana, teniendo en cuenta los proyectos que
hemos presentado.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Estos proyectos que han
sido presentados son precisamente el material de trabajo.
Vds. han formulado ya sus opiniones por escrito sobre lo que
puede ser una Constitución. Ahora de lo que se trata es de
saber si la Delegación guineana quiere cooperar con la
Delegación española a fin de que los principios que ha
presentado queden plasmados de una forma armónica,
recogiendo y sintetizando las opiniones emitidas hasta donde
sea posible, y que esta Constitución se pueda presentar al
Gobierno español y al pueblo de Guinea como fruto de esta
Conferencia Constitucional. De esto es de lo que se trata.
¿No desean trabajar con la Delegación española? (VOCES DE:
¡NO! ¡NO!).
EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON
JOSÉ):
Ya tenemos el arranque.
Hemos escuchado al Sr. Cabanas todas las grandes verdades,
pero hay cosas que tienen un límite y ya hemos llegado al
límite. Que la Delegación española, por favor, con todo el
material que les hemos dado que nos diga, como árbitro, qué
piensa y que nos presente el texto, como dice don Federico,
recogiendo todo lo que hemos hecho. No es que no queramos
trabajar con ellos, es que queremos una cosa como la que se
acaba de indicar. Se han manifestado posturas rígidas de una
y otra parte. A ver qué piensa España de esto. Todavía no
tenemos cerrada la puerta. Se nos acaba de demostrar que la
labor que se realice podemos discutirla entre todos y cada
uno libremente podrá seguir diciendo lo que le parece. Yo
opino que en este tercer cuerpo, que va a ser el cuerpo
imparcial en que no va a haber ningún recelo, vamos a quedar
en el mismo sitio.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Si eso puede contribuir al
entendimiento, quiero manifestar que la Delegación española
está abierta a todos los firmantes de enmiendas que quieran
trabajar con ella. Los que no desean hacerlo son
naturalmente libres de proceder así; allá ellos con su
responsabilidad.
EL SEÑOR NGOMO NANDONGO
(DON FEDERICO):
Esta declaración de la Mesa
no la encuentro correcta. Eso de que la Delegación española
puede servir de arbitro no lo admito. Eso se debe hacer con
documentos y no con personas.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Los que quieran pueden
defender sus enmiendas dentro -del Grupo de Trabajo.
Contrastando opiniones
dentro de la Comisión se puede conseguir una armonía, y la
Delegación española está abierta a este trabajo.
EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON
FRANCISCO):
Muchas gracias, Señor
Presidente. Me adhiero totalmente a las palabras del Señor
Ngomo, como asimismo a la última intervención del diputado
Señor N'Dongo. Ya existe abundante material, con el fin de
que el Gobierno español pueda elaborar una Constitución que
armonice los deseos del pueblo de la Guinea Ecuatorial y no
me parece mal la propuesta del Señor Cabanas, de que
evitemos ya todas las discusiones. Yo creo que con todas las
opiniones que se han podido expresar y los escritos que se
han entregado a la Presidencia, ya es suficiente para hacer
una Constitución formal para la Guinea Ecuatorial; ya que,
además, en la intervención del Señor Cabanas, se insiste en
la cuestión de la salvaguarda de Fernando Póo, queremos que
con todo el material de que se dispone hay suficiente para
que el Gobierno español elabore una Constitución, teniendo
en cuenta lo que también ocurrió en la primera fase de la
Conferencia Constitucional, que después de que el Gobierno
español, o la Delegación española, había escuchado a los
miembros de la Delegación guineana, han sacado un juicio
fundamental que en el Decreto de 17 de febrero del año
actual, -no sé si me equivoco- se ha recogido la opinión de
la mayoría que quieren la independencia, por lo cual, creo
que, con todos los elementos ya entregados, es suficiente
para que los técnicos españoles hagan una cosa en beneficio
de un pueblo que España ha educado en África Ecuatorial para
que pueda progresar.
Señor Presidente: en Guinea
Ecuatorial se está yendo a la ruina. Por favor. El capital
se ha extinguido y todo aquél que tiene capital en Guinea
Ecuatorial, hoy día, con esta tirantez, con esta tardanza,
se ven obligados a retirar su capital y a invertir en la
Península, y en Guinea queremos que siga el capital español.
Por lo tanto, ruego que ya no admitamos a los técnicos
hispano-guineanos, para evitar discusiones. No quiero atacar
a los técnicos de mi país; de eso ya hablaremos fuera. Pero
ruego que la Delegación española, que asume la
responsabilidad ante la Historia de la gran nación española,
ante las Naciones Unidas, ante Dios y ante el pueblo de
Guinea, considere que ya es suficiente el material que se le
ha entregado. Muchas gracias.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Creo que las palabras del
Señor Cabanas no dejan lugar a dudas. La Delegación
guineana tiene que reconocer que el Gobierno español, la
Delegación española y esta Mesa arrostran sus
responsabilidades plenamente. Esto no tiene absolutamente
nada que ver para que no nos esforcemos en alentar toda
posibilidad de trabajo en común. Se es libre de adoptar,
respecto a esta propuesta de formación de un Grupo de
Trabajo, la actitud que cada uno estime conveniente.
Mientras haya un grupo de guineanos o un delegado guineano
que quiera colaborar en dicho Grupo, tendrá abierta la
posibilidad de hacerlo. Si no hay nadie a quien le interese
trabajar en el seno de la Comisión -y agradezco mucho la
prueba de confianza que eso representaría para la Delegación
española- esta Delegación propondrá un texto, para cuya
redacción se tendrán en cuenta todas las opiniones que aquí
han sido emitidas; y los puntos de vista constructivos que
los distintos grupos han reflejado en los documentos. Este
proyecto de Constitución, naturalmente, lo discutiremos en
la Conferencia, pero con menos posibilidades de modificarlo.
Una vez que la Delegación española haya establecido un texto
tendrá la suficiente flexibilidad para aceptar correcciones
que crea oportunas, pero no se permitirá que por
divergencias de opinión dentro de la Delegación guineana se
perpetúen los debates. Deseo que esto quede claro desde este
momento.
EL SEÑOR N'DONGO MIYONE (D.
ATANASIO), del MONÁLIGE:
El tercer punto de la
declaración del Señor Cabanas nos interesa, y creo que es lo
que estamos discutiendo. Nuestra postura es ésta:
Posiblemente, aquí nos encontramos ante una duda sobre los
términos elaboración o recopilación. Yo insisto sobre la
recopilación y en ese sentido le agradeceríamos que, antes
de que se retirasen los técnicos, nuestros técnicos de esta
Conferencia, nos presentaran primero un trabajo de
recopilación.
Por otra parte, Monalige,
como parte integrante de la nación guineana, acepta el
diálogo directo, como político, con la Delegación española,
para defender sus enmiendas. Y nosotros aceptamos el diálogo
directo, una vez que los técnicos realicen esa recopilación,
y entonces podrán retirarse. En ese sentido, decimos que
apoyamos el que exista un documento recopilado y después,
entonces, cada uno que haya presentado sus enmiendas, cada
grupo dentro de la Delegación guineana, que las defienda
políticamente.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
¿Por recopilación se
entiende repartir todos los textos, uno al lado del otro?
EL SEÑOR N'DONGO MIYONE (D.
ATANASI0), del MONALIGE:
Quiero decir que lo real y
lo constructivo dentro de cada texto presentado.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Estimo conveniente que la
Delegación española hable de vez en cuando para ir
precisando sus puntos de vista, facilitando la consideración
exacta de los mismos.
EL SEÑOR CABANAS:
Agradezco mucho su
intervención (dirigiéndose a Don Atanasio) que es
verdaderamente constructiva. En efecto, una compilación de
los textos es absolutamente indispensable para que el grupo
de trabajo lo tenga a la vista. Sin ella, se nos escaparían
detalles verdaderamente constructivos que han sido aquí
expuestos en las intervenciones producidas. Es un trabajo
que el grupo tendrá a la vista, como elemento de trabajo e
incluso aquí, en la Plenaria, cuando se discuta, vamos a
necesitar. Es una labor del grupo de trabajo, para la cual,
supongo que la Mesa nos facilitará los elementos precisos
para ello. Otra cosa diferente es la elaboración, pues en
vista de la compilación, el grupo elaborará su texto.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
El Señor Barreiro tiene la
palabra.
EL SEÑOR BARREIRO MOURENZA:
Muchas gracias, Señor
Presidente. Ante todo, quisiera felicitarme y felicitarnos a
todos nosotros porque, según me parece haber percibido,
estamos en el camino correcto. Creo que las vacilaciones que
pesaban sobre la Delegación guineana van cediendo y que hay
una coincidencia fundamental respecto a la propuesta que,
por boca del Señor Cabanas, acaba de formular la Delegación
española.
Para ayudar a la toma de
postura de todos los Delegados, me permito recalcar algún
extremo que está ya implícito y en muchos casos explícito en
la declaración del Señor Cabanas pero que tal vez por la
lectura no reposada, no percibida directamente por ustedes,
no ha sido debidamente recogido por todos los Delegados.
Me parece conveniente
puntualizar el alcance del grupo de trabajo. El grupo de
trabajo, esta vez tiene una mera función de facilitar el de
la Conferencia; es un grupo de trabajo exclusivamente, que
tiene una misión absolutamente subordinada a la Conferencia
que diariamente someterá a ésta el fruto de su trabajo y que
facilitará nuestra tarea común, porque aquellas cuestiones
que requieran un mero trabajo de elaboración, quedarán
resueltas ya en el seno del grupo de trabajo.
Por consiguiente, el grupo
no tiene más que ventajas, porque no presenta ningún
inconveniente, ni siquiera el de su constitución, que nos
será dada ya objetivamente por el Presidente, de
participación en los textos sometidos a esta Mesa.
Naturalmente que como el Señor Cabanas ha señalado muy bien,
el grupo ayuda a destacar la responsabilidad común que nos
corresponde a todos nosotros; la responsabilidad en cuanto a
las pareces maestras del edificio que vamos a levantar
--según frase del Señor Cabanas- que asume la Delegación
española, y la responsabilidad en cuanto a la distribución
interna del edificio, que les corresponde a ustedes y que no
permite una actitud que pudiera calificarse, por muy
favorable que resulte para nosotros, de cómoda, de inhibirse
de ninguna de las labores que tenemos pendientes.
Naturalmente que si fuera preciso, y en los puntos que
resulte necesario, la Delegación española asumirá la
responsabilidad de su función de arbitro, como ha sido
reclamada en esta Delegación, pero en donde no sea
necesario, tendrán que ser ustedes los que se pronuncien y
para eso conviene lo hagan también al redactar los textos,
para evitar que temas previos dificulten el diálogo
posterior que no quedará impedido, en modo alguno, por la
participación previa en el grupo de trabajo. Con esto, yo
creo que quedan desvanecidos algunos de los recelos
manifestados por algunos de los Delegados que acaban de
hablar y que está perfectamente claro que la participación
del grupo influirá de manera decisiva en los trabajos, y
dejo muy claro cual es la actitud guineana, que no es una
actitud de inhibición frente a las responsabilidades que las
circunstancias y la evolución histórica les ha hecho caer
sobre sus espaldas, sino que asuman, con perfecta conciencia
de la realidad de la labor encomendada, todas sus
responsabilidades. Muchas gracias.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
El