HISTORIA DE GUINEA ECUATORIAL

 
   

 

 

 

 

 

ACTA DE LA DECIMOSEGUNDA SESIÓN PLENARIA

 

En Madrid, a veintiuno de mayo de mil novecientos sesenta y ocho, en el Salón de Embajadores del Ministerio de Asuntos Exteriores, tiene lugar la XII Sesión Plenaria de la II Fase de la .Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial, bajo la presidencia del Vicepresidente de la misma, Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, Subsecretario de Política Exterior, con la asistencia de las Delegaciones del Gobierno español y de la Guinea Ecuatorial.

La Mesa queda constituida por el Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, el Excmo. Señor Don Gabriel Mañueco de Lecea, Director General de África y Próximo Oriente y el Excmo. Sñor Don Gabriel Cañadas Nouvilas, Secretario General del Consejo Superior de Asuntos Exteriores y de la Conferencia.

El Presidente de la Mesa abre la sesión a las diecinueve horas y treinta minutos y dice:

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Se abre la sesión.

En la Secretaría de la Conferencia se ha presentado una lista de oradores inscritos para la sesión de hoy. Como supongo que esta lista ha sido confeccionada previo acuerdo entre los interesados, vamos a respetarla.

Según esta lista, el primer orador sería Don Alfonso Jeús Oyono. Puede hacer uso de la palabra.

 

EL SEÑOR OYONO (DON ALFONSO JESÚS):

Muchas gracias, Señor Presidente.

La gran mayoría de la Delegación guineana quedó entristecida el pasado día 13 al escuchar el dictamen leído por el Sr. Condomines sobre nuestro proyecto constitucional. Nos sorprendió entonces la pasión y el interés puesto en ese dictamen contra la persona que se suponía haberlo redactado, impresión que hemos ratificado hoy al poder leer por primera vez este dictamen que tanto tiempo se ha tardado en hacer   llegar a nuestras manos.

   Como es natural hemos pedido a nuestro asesor que nos ayude una vez más para que podamos contestar dignamente y serenamente a este dictamen técnico.

Nuestro asesor se ha negado a contestar todas aquellas afirmaciones contenidas en el dictamen que no van acompañadas de algún razonamiento. Y como las afirmaciones gratuitas son muchas, y los razonamientos muy pocos, por esto contestaremos brevemente a los Señores del Comité Técnico Asesor. En nombre propio y en el de mis compañeros guineanos, quiero hacer constar nuestra pesadumbre por haber podido provocar contra nuestro asesor las desconsideradas palabras que hemos leído atentamente en el dictamen, impropias de una Delegación diplomática, e impropias de verdaderos intelectuales.

I.- Los Señores del Comité Técnico dicen en su dictamen que el apartado a) del Artículo 45 de nuestro proyecto constitucional, según el cual "los asuntos municipales corresponden al Municipio, los provinciales a la Diputación, los de la Nación al Estado", es una simple tautología carente de significación.

Nuestro asesor ha tenido la amabilidad de ofrecer a los señores del Comité Técnico, por mi conducto, la siguiente explicación: "La redacción del apartado a) del Artículo 4-5 se inspira en la filosofía política de los Movimientos regionalistas, filósofos, juristas, políticos y sabios tan conocidos en la Historia de las Ideas Políticas, como Broglie, Montalembert, Casimir Périer, Duvergier de Hauranne, Prevost Paradel, Jules Simón, Jules Favre, Garhier-Pagés, Falloux, Laboulaye... y muchos más llegaron a sintetizar en 1865, al redactar el programa regionalista de Nancy, en una fórmula que se ha hecho célebre allí donde hay la más pequeña aspiración regionalista, el difícil problema de la división de competencia entre el Estado y las colectividades provincia­les, regionales o locales. Aquella célebre formulación ha pasado a ser, a través de Charles-Brun y sus seguidores, la verdadera Ley de bases de los estatutos de competencias. Esa fórmula tan fecunda en consecuencias de Derecho Positivo, está llena de significación y de contenido. Recogida dicha fórmula en un texto constitucional la convierte en un criterio legislador y en un criterio jurisprudencial, y como todo criterio normativo, jamás puede ser una simple tautología. La fórmula del programa de Nancy es la siguiente: "los asuntos del Municipio al Ayuntamiento, los de la región a la Región, los de la nación al Estado".

II.- Los señores del Comité Técnico dicen en su dictamen que el Plan de Acomodo Territorial es "una categoría desconocida por la ciencia política y por el Derecho Comparado", calificando así a dicho Plan de "misterioso".

Nuestro asesor se complace en facilitar a los señores Técnicos la información adecuada: "En 1911, Charles-Brun empleó por primera vez la expresión AMENAGEMENT DU TERRITOIRE, en su obra "Le Régionalisme", página 192; en la revista técnica, "L'Action régionaliste", que dejó de aparecer en diciembre de 1961, se pueden encontrar numerosos artículos que desarrollan el concepto político de "Lfamenagement du territoire", y especialmente un artículo de Claude Barathon en el número de julio-septiembre de 1956 en el que demuestra la continuidad lógica entre el concepto regionalismo económico y el de "amenagement" del territorio.  En 1965 Olivier Guichard, en su obra "Amenager la France", página 51 define así el "Amenagement" del territorio: "es ante todo un esfuerzo de coordinación y de síntesis de operaciones diversas a fin de alcanzar un objetivo de conjunto en una región determinada", "L'amenagenent del territorio nos hace pasar de la ocupación espontánea inmediata y económica a la organización voluntaria de una ciudad, de una región o de un territorio; él es pues percepción, él es pues acción", de aquí la necesidad de una planificación legal. En Francia hoy la planificación regional es desde el punto de vista político y administrativo el tema más debatido y conocido, no ya de los especialistas de la ciencia política, sino del simple lector de la prensa diaria.

En España el concepto y el término de Management del territorio ha sido introducido por los profesores y especialistas del Derecho Político y Constitucional, traducido con la expresión de "Ordenación del Territorio". Pero esta traducción no es muy feliz pues, además de no comprender con el término ordenación esa función primordial de humanizar el espacio territorial y esa necesidad de valorizar el territorio, la palabra ordenación lleva aparejada en nuestro idioma, cuando va unida a la idea territorial, local o municipal, una significación de ordenanza que puede inducir a confusión.  Por esta, razón hay que buscar otro término que, significando directamente la idea del orden, es decir, la de poner cada cosa en su lugar propio, signifique además la idea de habilitación, instalación, disposición, preparación de algo para el hombre, No parece haber en la lengua castellana ningún otro vocablo más adecuado que el de "acomodación" o el de "acomodo", que incluso con mucha más precisión y casticismo que el término francés "amenagement" expresan, junto a la idea primaria académica del orden, la idea de hacer el territorio cómodo para el hombre.

Es cierto que en España el Gobierno no se ha preocupa» do todavía de legislar sobre esta materia, aunque parece ser que en la Comisaría del Plan de Desarrollo Económico existe ya el propósito de abordar pronto la Ordenación Territorial, como Política Económica Regional más equilibrada y natural que la que se deriva, un poco artificialmente de la política basada en los polos de desarrollo. Siento sinceramente que el "misterio" y el "desconocimiento" de esta categoría política y económica, si existe por parte de alguien sea sólo por parte de un Comité Técnico que debe asesorar nada menos que a la Delegación Oficial Española en la Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial".

III.- Los señores del Comité Técnico dicen también en su dictamen que muchas de las disposiciones del proyecto de constitución de los 23 se refieren a otra categoría descono­cida por la ciencia política y por el Derecho Comparado, como es la "democracia inmediata a través de elección indirecta”.

En esto sí que estamos de acuerdo los guineanos con el dictamen técnico, puesto que nuestro asesor ya nos advirtió , que el concepto de democracia inmediata no ha sido expresado todavía por la ciencia política ni por el Derecho Comparado, aunque muchos nos tememos que los guineanos que hemos, elaborado el proyecto constitucional sobre el que el Comité Técnico dictamina, sin embargo hemos comprendido y asimilado la idea de nuestro asesor sobre la democracia inmediata, de una manera mucho más clara, práctica y profunda, que los señores Técnicos han dictaminado. En efecto, para nosotros , los guineanos que tenemos una tradición de vida política local y tribal, el concepto de democracia inmediata responde a la vez a nuestros hábitos tradicionales de ver al Jefe en contacto directo con su pueblo, sin intermediarios, y a nuestros deseos de futura convivencia democrática nacional. Guinea es muy pequeña, tiene muy pocos habitantes, y con los medios técnicos modernos de comunicación y de información, con la Televisión, la Radio, el Cine, la Prensa, la Revista Ilustrada, etc., no es difícil que la democracia vuelva a ser entre nosotros verdaderamente original. Original por nueva, ya que como muy bien dicen los Técnicos, esta idea está inédita, pero mucho más original por vieja, ya que, como debían saber los Técnicos, la democracia inmediata fue la que existió en Atenas mucho antes de que los filósofos y pensadores del siglo XVIII inventaran la democracia representativa. Para nosotros la democracia inmediata supone la participación del pueblo sin intermediarios en el máximo número posible de las decisiones políticas que le afecten como gobernado. Por eso jamás podremos cometer el error de unir la idea democracia inmediata con la de elección indirecta como han hecho los señores Técnicos del Comité que ha dictaminado. En sólo dos ocasiones se utiliza la palabra inmediata en nuestro proyecto constitucional: en el artículo 6, en forma de adverbio dentro de la frase "bajo sistema político inmediatamente democrático"; y en el artículo 45, letra b) en forma de adjetivo calificativo, ordenando que en la vida política municipal, donde todas las elecciones son directas, se aplica el mismo régimen de democracia inmediata que establece la constitución para la vida política nacional, donde también la elección del Presidente de la República y la de los Diputados de la Asamblea Nacional, son elecciones directas.

Por último, quisiéramos indicar a los señores Técnicos aquí presentes que, el concepto de democracia inmediata tam­bién encierra una idea de urgencia temporal por alcanzarla, y de proximidad temporal inalcanzable. Porque la democracia para nosotros, no es una ideología, ni un dogma, ni una situación de hecho que se puede adquirir de una vez para siempre, sino un camino, un proceso, un modo de recorrer juntos los ciudadanos de Guinea Ecuatorial tras el ideal de justicia, de libertad y de responsabilidad, que en sí mismo, como tal ideal, es inalcanzable.

IV.- Los Señores Técnicos del Comité que han dictaminado nuestro proyecto, asombrados por la redacción del mismo, se resisten a creer que proceda realmente de los Delegados de Guinea, y el Comité Técnico llega a “sugerir que una comisión de expertos en gramática castellana, en lógica, en teoría general de Derecho y en Derecho Público, dictamine sobre si el proyecto constitucional comentado reúne las mínimas condiciones de rigor lingüístico y racional para hacerlo inteligible y poder tomarlo como base de cualquier discusión" Hasta ahora hemos tenido que utilizar los servicios de nuestro asesor para informar a los señores Técnicos que tales cosas escriben, de sus lagunas técnicas en materia de teoría general del Derecho y en Derecho Público, pero para las cuestiones gramaticales ilógicas nos bastamos nosotros mismos para responder adecuadamente a la mala fe evidente, y a la deshonestidad intelectual de que ha hecho gala el Comité Técnico al señalar las supuestas contradicciones ilógicas de nuestro proyecto.  Leamos despacio loi que sobre este extremo dice el dictamen:

"En algunos de estos casos, las disposiciones contenidas en el proyecto dictaminado son lógicamente contradictorias; así el Vicepresidente, segunda autoridad del Estado, se ocupará de las tareas de promoción económica, cultural o política de la Nación, sin poder asumir las tareas ejecutivas del Gobierno de la Nación".¿Qué contradicción lógica existe entre poder asumir una función de promoción bajo la directa inspiración del Presidente y no poder asumir una función de ejecución bajo su propia responsabili­dad? Esto, señores, se llama mala fe en castellano y hasta en nuestros dialectos bantúes.

Añaden los señores Técnicos otra contradicción lógica en el caso del Vicepresidente al examinar el párrafo b) del artículo 22, que según ellos dice: "sin poder ser destituido, salvo en los casos de destitución", cuando en realidad lo que nuestro proyecto dice textualmente es que "no podrá dimitir, ni ser destituido, salvo en los .casos de incapacidad o destitución constitucionalmente previstos". Esto, señores, es más grave; aquí no se trata ya sólo de mala fe, sino de una elemental falta de ética...

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Por favor. No, en absoluto, Ningún proceso de intenciones es admisible. Usted ataque la redacción del escrito y argumente con la dureza que estime oportuno. Pero es impropio atacar a las personas; repito que tenemos que evitar los procesos de intención.

 

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA (DON LUIS):

Para un punto de orden. E1 punto de orden es para rogar a los Honorables miembros de la Delegación guineana que se atuviesen a lo que estaba previsto para hoy, que era la respuesta a la oferta que se hizo por parte de la Delegación española de una serie de consideraciones y no a polemizar sobre cosas pasadas, de hace ocho días ya. O sea,¿quien tiene aquí prisa? Decía el otro día aquí un señor, cuyo nombre no recuerdo, que estábamos dando largas. Y yo pregunto: ¿Quién quiere que dialoguemos de verdad, sin prisas pero sin pausas; quién quiere el diálogo de verdad, unos con otros, alrededor de una mesa, sin textos prefabricados, sin escritos retardados de ocho días, sino que dialoguemos unos con otros, que esto es el diálogo? Esto es lo que pido a la Presidencia.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El Sr. Macias ha pedido la palabra. Yo apoyo las manifestaciones del Sr. Gómez de Aranda de que procuremos, en lo posible, atenernos al orden del día establecido para hoy, que es discutir la distribución de competencias y las garantías. Esta sesión está destinada a eso. Procuren los oradores atenerse a ese contenido. El Señor Macías.

 

EL SEÑOR MACÍAS NGUEMA (DON FRANCISCO):

Creo que para la mejor marcha de la Conferencia, aunque el orador sea malo o bueno, como Presidente de la Mesa, usted va a aceptar antes su intención, porque si no, sería como coaccionar a la Delegación guineana.

Yo, por eso, quiero pedir al Sr. Presidente que aguante. Es situación política. Cuando ese señor haya acabado, se le corrige. Ahora, Sr. Gómez de Aranda, usted ha hecho uso de la palabra sin permiso del Presidente. Por favor. Yo tengo pleno derecho a hablar. Yo he hablado con la Presidencia, Por eso yo digo, Señor Presidente: Por favor, estamos en una situación difícil, que creo que ya la comprende S.E. La mejor fórmula sería que el orador termine y después que se le corrija. Yo muchas veces he sido atacado en esta Conferencia y me he aguantado siempre y he pedido la palabra para más tarde. Muchas gracias, Señor Presidente.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Macías: quiero que tenga usted en cuenta que yo no le retiro la palabra al orador. Yo le he rogado que evite los epítetos e insultos, que no tienen nada que ver con su argumentación y su libertad de expresión. Le he rogado que de aquí en adelante, cuando surjan adjetivos que ofendan, los evite, con lo cual en ninguna manera queda disminuida la fuerza dialéctica de sus tesis. Creo que es un deber de la Mesa censurar los insultos. No creo que usted, Macías, los abone. Rogaría al Sr. Macías que me ayudara y pidiera a los Delegados guineanos que expusieran libremente sus puntos de vista sin palabras improcedentes. Ayúdeme, porque usted tiene autoridad y puede hacerlo.

 

EL SEÑOR MACÍAS NGUEMA (DON FRANCISCO):

Quisiera colaborar, pero S.E. ya ve que se va a descolonizar a un país y ese es un problema para todos nosotros. Habrá, ataques, pero tiene usted que aguantar, como entre hijos y padre. Muchas gracias. Señor Presidente.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Una cosa es comprenderlo y otra cosa alentarlo. Lo que no podemos es establecer que ya que estamos en un proceso de descolonización es bueno y deseable el insultarse unos a otros.

 

EL SEÑOR CAÑADAS NOUVILAS (DON GABRIEL):

Punto de orden.  Se está empleando y abusando de la palabra "mala fe" y lo que la Secretaría General no puede consentir bajo ningún concepto es que un documento que ha sido repartido a toda la Conferencia, que está en posesión de todos los Delegados y contra el que los Delegados podían haber presentado en tiempo útil las correcciones que considerasen oportunas, sea modificado arbitrariamente esta tarde haciendo una cita que no corresponde a la realidad.

El documento a que me refiero se titula "Conferencia Constitucional de Guinea", "Proyecto de Constitución de Guinea Ecuatorial", fue repartido hace más de ocho días y en la página 10, en el apartado b) dice textualmente, y todos ustedes tienen una copia idéntica.

"SEA POLITICAMENTE IRRESPONSABLE, NO PUDIENDO ASUMIR TAREAS EJECUTIVAS EN EL GOBIERNO DE LA NACIÓN.  NO PODRA DIMITIR NI SER DESTITUIDO - repito,- DESTITUIDO - SALVO EN LOS CASOS DE INCAPACIDAD O DESTITUCIÓN CONSTITUCIONALEENTE PREVISTOS". Nada más; muchas gracias.

 

EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON FRANCISCO):

Señor Presidente: Por favor. Yo creo que la forma con que ha sido interrumpido el Señor Oyono no va con la buena marcha de la Conferencia.  Por favor ¡que os atajamos! Estamos pidiendo la independencia de nuestro país. Aquí, ayer, el Sr. Gori leyó un documento. En ese documento había cosas buenas y cosas malas. Me parece que aquí guardamos todos silencio. ¿Por qué hoy le molestan las palabras del camarada Oyono, que está leyendo otro documento? Sí, además esto que él lee, ha de constar en Acta. Para la buena marcha de la Conferencia, conviene llevar la cosa en silencio en beneficio de todos. Yo ruego a la Presidencia nos admita todo cuanto vamos a decir, sea bueno o sea malo y que aguanten ustedes. Porque también nosotros estamos aguantando lo malo. Porque llevamos pidiendo la independencia desde 1939 y hasta ahora no la tenemos. Nos han hecho varios compromisos, varias promesas y no se han llevado a cabo. Por lo tanto, si insistimos y ahora tenemos que emplear palabras deshonestas u honestas, como quieran llamarlas, tenemos que aguantar y buscar una solución entre guineanos y españoles, porque somos una misma cosa, seguro que somos una misma cosa.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El Señor Ateba tiene la palabra.

 

EL SEÑOR ATEBA NSON (D CLEMENTE) (IPGE):

Señor Presidente: Se ve actualmente una imparcialidad de la Mesa en el sentido de que hace muy poco que el Señor Ibongo leyó una intervención que estaba insultando a la Delegación guineana, pero el Presidente de la Mesa no intervino. Es absurdo, que ahora el Presidente nos diga que no admite tal intervención porque no va en el Orden del Día.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Hasta hoy no he interrumpido a ningún orador por este motivo; pero recuerdo - me parece que fue en la penúltima sesión - que pedí a la Delegación guineana si autorizaba a la Mesa a cortar toda querella personal. Mi petición obtuvo asentimiento general. En este momento he usado de tal facultad por primera vez. Por tanto, no es pertinente que se aleguen precedentes. La Mesa está ahora obligada a interrumpir a cualquier orador que se manifieste fuera del Orden del Día, que plantee problemas personales o que proceda de una forma inapropiada. El Sr. Oyono podrá leer hasta el final su documento, pero le ruego suprima todos los calificativos molestos y que no se empeñe en llevar a cabo procesos de intención fáciles de hacer pero difíciles de probar. Atribuir mala fe, si no se prueba, es una calumnia. Que lea el documento que trae escrito, suprimiendo de él toda alusión ofensiva para las personas.

 

EL SEÑOR OYONO (DON ALFONSO JESUS) (MONALIGE)

Yo voy a continuar leyendo, pero es que aquí no ataco a personas, sino que ataco a los señores Técnicos que dictaminaron. (Risas) Yo no ataco a las personas, ataco al dictamen que redactaron los señores Técnicos. Por lo tanto, aquí no nombro a nadie ni quiero saber quién fue, si fue Gómez o si fue Emiliano. Así que le doy muchas gracias, una vez más Señor Presidente. Y continuando la lectura he dicho que…

“La falta de ética, que coloca en muy difícil postura, ante nuestro pueblo, desde luego, y ante el Gobierno español, la Autoridad de esta Mesa, que no ha debido permitir que se difundan por escrito y que se digan en esta Conferencia ligerezas y torpezas semejantes, para que no parezcan que estas palabras puedan estar producidas por una falta de comprensión o de tolerancia de nuestra parte, quiero añadir una prueba más de este ilícito dialogo que el Comité Técnico, en su dictamen, quiere entablar con nosotros. También refiriéndose al Vicepresidente el dictamen continúa así: “Asumiendo personalmente el Gobierno de la República en caso de remoción del Presidente, sin perjuicio de ser removido a la vez que el mismo Presidente (artículos 22, 19 apartado b)". Esto sigue siendo intolerable, señores Técnicos aquí presentes; Uds. falsean las evidencias, sin importarles que sus falsedades sean inmediatamente comprobadas, con pruebas documentales, que están en sus manos y en las nuestras. El artículo 19, inciso b) de nuestro proyecto regula la dimisión obligatoria del Presidente si pierde la cuestión de confianza, dimisión obligatoria que, naturalmente, tiene que acarrear también la del Vicepresidente, pues su elección ha sido conjunta, y la elección del nuevo Presidente debe hacerse también con la del nuevo Vicepresidente. En cambio, el artículo 22 regula otro supuesto completamente diferente al decir en el apartado c) que el Vicepresidente asumirá personalmente el Gobierno de la República, ocupando la Presidencia, en los casos de muerte o remoción del Presidente previstos en esta Constitución hasta la terminación del mandato presidencial  No sólo las palabras "dimisión" y "remoción" son diferentes, sino que además los supuestos a los que se aplica una y otra están claramente diferenciados.

Con estos pocos ejemplos, y con estas claras demostraciones que hemos realizado, por nuestra propia dignidad y por la dignidad de nuestro pueblo, exigimos encarecidamente a esta Mesa que se nos de una inmediata explicación, y que de aquí en adelante se lleven las conversaciones, para bien o para mal, con el respeto debido a la verdad y a las elementales reglas que rigen el trato entre hombres en situaciones como éstas.  Muchas gracias Señor Presidente.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Tiene la palabra el Señor Clemente Ateba.  Ruego a los .oradores sucesivos que procuren atenerse al Orden del Día señalado para hoy; es decir, a la discusión de las competencias y garantías.

 

EL SEÑOR ATEBA (DON CLEMENTE) (IPGE):

Muchas gracias, Señor Presidente. Pero antes de leer mi intervención, Señor Presidente y Señores Delegados, quisiera demostrarle que desde el dictamen del Proyecto constitucional, presentado por los 23 miembros de la Delegación guineana, hasta ahora, nunca nos hemos permitido hacer objeción al dictamen de los Técnicos. Por consiguiente quisiera rogar a la Mesa conferencial que nos aguante un momento.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Una aclaración. La Mesa no les impondrá a ustedes nada. Solamente les pide más colaboración. A la conciencia de sus Delegados dejo que con estos debates adelantemos nuestros trabajos o los retrasemos. Si la independencia de Guinea tiene que esperar más de lo necesario, no será precisamente por culpa de la Mesa, que en todo momento trata de evitar discusiones innecesarias, esforzándose en que nuestras tareas progresen.

 

EL SEÑOR ATEBA NSON (DON CLEMENTE) (IPGE):

Señor Presidente. Más vale hacer una cosa buena que ir corriendo.

Señor Presidente, Respetuosos Delegados: Me permito dirigirme a Uds. en nombre del pueblo guineano, del Partido Político IPGE, como Secretario General del mismo, y en nombre del Secretariado Conjunto guineano como miembro de su dirección colegiada, para expresarles primero mi sincera gratitud por haberme concedido la palabra en la Sesión de esta tarde de esta Conferencia Constitucional.

Mi exposición, Señor Presidente y honorables Delegados, consistirá en exponerles las razones por las que la mayoría de esta Delegación guineana, y sin duda alguna el Pueblo de Guinea Ecuatorial, considera intolerable e inadmisible el proyecto constitucional que nos ha propuesto la Delegación española.

RAZÓN DE PROCEDIMIENTO

La Conferencia Constitucional que se desarrolla en Madrid y precisamente en esta Sala de Embajadores para tratar de fijar el texto constitucional, la ley electoral y las modalidades de la transmisión del poder que han de regir el acto de la independencia total de Guinea Ecuatorial, está compuesta de dos partes, la Delegación española y la Delegación guineana. Los resultados de esta Conferencia, lo creo yo, tienen que ser fruto del acuerdo de estas dos partes, y no fruto de la imposición de la parte española. Si no fuera así, ¿para que estamos aquí los componentes de la Delegación guineana? Porque para escuchar las órdenes de la parte española, no teníamos que habernos separado de nuestro pueblo ni de nuestras familias.

Ahora bien; así como la Delegación guineana no le importa, ni le interesa las posibles diferencias de opinión que puedan existir entre los miembros de la Delegación española, o incluso entre los miembros del Gobierno español, del mismo modo anhelamos que a la Delegación española no deben interesarle nuestras diferencias internas, siempre que en nuestro seno presentemos una posición apoyada tanto activa como moralmente por la mayoría absoluta de los miembros de nuestra Delegación. Permítanme, Señor Presidente y respetuosos Delegados, hacer la siguiente pregunta; ¿a quién regirá esta Constitución que en esta Conferencia estamos para elaborar? ¿Al pueblo español o al pueblo guineano? La respuesta es clara y está a la luz de todos; la Constitución que será uno de los frutos de esta Conferencia regirá no al pueblo español, sino al pueblo guineano que aquí representamos; esto, Señores, significa que los únicos responsables somos nosotros y no la Delegación española; por lo tanto, mal o bien cual fuere nuestra Constitución, dejadnos porque somos los únicos responsables.

Quisiera continuar con interrogaciones. ¿Cómo se nos puede decir de buena fe que el rechazo del proyecto constitucional propuesto por la Mesa, por parte de 33 miembros de los 44 que componemos la Delegación guineana, no es válido porque no está apoyado por una mayoría estructurada? ¿Es que acaso el Sr. Barreiro y los demás Técnicos españoles que intervienen en esta Conferencia desconocen el concepto de mayoría negativa, tan vulgarizado en el lenguaje político periodístico, y tan conocido en la práctica y en la teoría democrática? ¿Cómo se nos puede decir de buena fe que el texto constitucional propuesto bajo la firma de 23 de los 44 miembros de nuestra Delegación no está apoyado por una mayoría positiva, absoluta y estructurada?

Por aquí teníamos que haber empezado la Conferencia Si la Delegación española pretende imponer a la Delegación guineana que sus acuerdos sean tomados por unanimidad, y que si no existe entre nosotros esta unanimidad, la Mesa asumirá la responsabilidad de fijar por sí sola el texto constitucional, la ley electoral y las modalidades de transmisión del poder, entonces sobramos aquí los guineanos y tendremos que marcharnos después de haber sido entretenidos y engañados por la declaración oficial de la Mesa, contenida en el primer documento que se nos entregó con el título de "Puntos básicos para un borrador de Constitución". En efecto, el primer párrafo de este documento dice literalmente así: "La Constitución será el resultado de un acto de libre voluntad del pueblo de Guinea y no un acto legislativo del Estado Español".

Nosotros creímos de buena fe que estábamos aquí como Representantes del pueblo de Guinea Ecuatorial, para llegar a un acuerdo libre sobre todos los puntos a tratar en esta Conferencia. ¿Cómo nos amenaza ahora el Señor Presidente de la Mesa con excluirnos de la Conferencia si no tomamos nuestros acuerdos por unanimidad? La Mesa sabe muy bien como nosotros también, que la unanimidad no existe nunca y que, por tanto, al exigirnos una cosa imposible para concedernos el derecho de participar en la elaboración de nuestra propia Constitución, es lo mismo que negarnos de entrada y por principio este derecho. O ¿es que acaso entiende la Mesa que el simple refrendo popular de los guineanos, limitados a decir si o no globalmente, a un texto constitucional elaborado unilateralmente por el Gobierno español y de espaldas a la Delegación guineana, no sería un acto legislativo del Estado Español? La iniciativa en la preparación del texto constitucional, la elaboración de este texto y las discusiones previas a su redacción, son actos legislativos más importantes y decisivos que la simple y formal solemnidad de su sanción popular. Pero que no se engañe aquí nadie, si el pueblo guineano dice no a la Constitución española, en ese mismo no dirá sí a la independencia y a nuestro propio derecho a constituirnos. Si aceptamos el diálogo y los acuerdos posibles con el Gobierno español es porque reconocemos que España tiene el derecho y la obligación de defender los intereses españoles, en Guinea Ecuatorial, como nosotros tenemos el derecho y la obligación de defender los intereses de nuestro pueblo.

Por otra parte, la Delegación guineana desconoce y rechaza el carácter hispano-guineano que la Mesa quiere dar al proyecto de Constitución elaborado por los Técnicos del Ministerio de Asuntos Exteriores. En la redacción y en la elaboración de ese texto, no han intervenido Técnicos guineanos, porque el pueblo guineano está representado exclusivamente por esta Delegación, y porque sólo esta Delegación puede designar, si quiere, técnicos para que la asesoren, y ustedes pueden ver que entre nosotros no hay nadie que tenga delante un cartel de técnico.  Es cierto que algunos guineanos (Señores Ibongo, Nsi, King, Morgades) han asistido como espectadores a la redacción del texto constitucional realizado unilateralmente por los técnicos españoles del Ministerio de Asuntos Exteriores, pero he de hacer constar aquí la profunda sorpresa que ha tenido la Delegación guineana para que estudiasen el posible acuerdo entre los Representantes de Fernando Póo y de Río Muni con respecto a la salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo, pero nunca fueron designados ni para presenciar pasivamente, ni para participar activamente, en la elaboración de un texto constitucional para Guinea Ecuatorial.  Quede pues bien claro que la Delegación de Guinea no se considera partícipe del texto constitucional presentado por la Mesa y que lo henos rechazado por una abrumadora mayoría.

Para terminar, Señor Presidente, respetuosos Delegados, la Constitución del pueblo de Guinea Ecuatorial, debe ser como lo había manifestado la Delegación española, fruto de la libre voluntad del pueblo guineano, y no un acto de legislación del Estado Español; además, si la Delegación española está consciente de que la Constitución que nazca de esta Conferencia, regirá no al pueblo español sino al pueblo guineano, ruego por lo tanto a todos los españoles aquí presentes, que dejen a la Delegación guineana determinar el futuro político de nuestro país como lo es la Constitución presentada por la mayoría de esta Delegación, porque somos los únicos responsables de nuestro porvenir.

Muchas gracias, Señor Presidente.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El Señor Ondó tiene la palabra para una cuestión incidental.

 

EL SEÑOR ONDO EDU (DON BONIFACIO):

Muchas gracias, señor Presidente.

Señores Delegados y queridos guineanos. Voy a hacer unos comentarios. Ruego a ustedes que me escuchen y mediten bien lo que digo, puesto que no estoy seguro que lo que voy a decir es verdad; puede ser un engaño y puede ser verdad. No lo sé.

Hace unos días, en el periódico ABC leímos que en una ciudad no muy lejana de aquí -cuyo nombre no recuerdo en este momento- se derrumbó un edificio de 24 pisos. Consideren ustedes el fallo que representa el derrumbamiento de un edificio de 24 pisos y los millones que se habían invertido en su construcción. El fallo, indudablemente, fue del arquitecto. Falló el proyecto del arquitecto y todos los millones invertidos se han perdido. Yo quiero hacer una comparación entre este suceso y lo que ocurre con nuestra pobre Guinea, que España colonizó con mil amores, haciendo cosas buenas y también cosas malas, pero llegó el momento de la evolución que exige que todos los países sean independientes, palabra cuyo verdadero significado nosotros no conocíamos.

El que tiene el gusto de hacer uso de la palabra, con mi compañero Atanasio, Maho y otros, fuimos los primeros peticionarios que fuimos a New York para pedir la independencia. Yo quiero deciros que conocíamos solamente el nombre de independencia, no el de autonomía. No pedimos, pues, la autonomía, pedimos la independencia, sin conocer sus ventajas y sus desventajas. España, con su buena fe, dijo que la Guinea Ecuatorial, antes de llegar a la etapa de la independencia, debía tener una autonomía, y la autonomía tuvo un mal fundamento, pues la autonomía fue el principio del hundimiento de nuestra Guinea. A1 arquitecto que hizo sus bases le falló el proyecto, y todos nosotros hemos aguantado, especialmente el que llevaba la batuta del Gobierno seguramente ha quedado sin sangre. Es difícil acabar un trabajo que no tiene píes ni cabeza y, milagrosamente, hemos podido desembocar al momento presente, en que nos encontramos discutiendo la independencia de nuestra Guinea.

Los fallos nacen de una iniciación. Ruego a la Delegación española, al señor Presidente de la Mesa y a todos mis hermanos que consideren que hay que partir de esta base. ¿Por qué fracasó la autonomía? Por mala iniciación. Ahora bien, todo lo que ocurrió ya ha pasado. Ahora estamos empezando a acceder a la independencia, que es un beneficio para todos, tanto para los españoles como para los mismos guineanos. Si la base, si la iniciación de nuestra independencia vuelve a ser mala, vuelve a ser un fracaso, seguramente que va a ser un desastre para la supervivencia del pueblo de Guinea, y la honra de nuestra Madre Patria tampoco existirá.

Cuando una iniciación es mala, nada puede salir bien. Yo quiero aclarar aquí algunos puntos; yo no sé si acertaré o me equivocaré, ustedes sabrán.

La iniciación al venir a negociar con España, yo creo que ha sido una equivocación, porque no puede ser acertado que hayan venido, no ya cuarenta y dos, como decía mi hermano, o cuarenta y cuatro, sino más de cincuenta hombres, a negociar con España, y a mi esto no me parece una negociación, sino más bien una equivocación, porque no se trata de una Delegación, sino de muchas delegaciones dentro de los que ustedes llaman la Delegación de Guinea. La gente dice que hay una Delegación guineana en España para hacer negociaciones con la Madre Patria, pero, a mi modo de ver, no hay una Delegación, sino muchísimas delegaciones. Y esto ¿por qué? Dentro de lo que llamamos Delegación, hay formados grupos individualistas, grupos belicosos, guerreros, grupos que atacan, incluso a nosotros mismos, grupos que atacan sin querer ofender a la Delegación española. Y esto ¿quién lo ha iniciado? ¿Por qué no copiamos de los demás Estados africanos que para negociar eligen dos, cuatro, cinco o seis representantes a lo sumo? Son hombres que cargan con la responsabilidad de su país. Nosotros hemos venido cincuenta, aunque la intención y la idea no ha sido nuestra, sino que ha sido de otros, de enemigos que todos conócenos, enemigos de España, enemigos del Gobierno español, que son los que quieren hacer su independencia en la Guinea Ecuatorial. Ustedes han podido comprobar que dentro de nuestra Delegación hay grupo bubi, grupo fernandino, grupo annobonés, etc.

Señores, cada uno a su camino, pues ya llevamos muchos días y no hacemos nada práctico ¿Como creen ustedes que son más sabios, más técnicos, que pueden ir bien las cosas si no hemos tenido ni un consejo, ni siquiera un Presidente en la Delegación de la Guinea Ecuatorial? Yo creo que debíamos haber tenido, por lo menos, una persona que nos presidiera, ¿La Delegación española? Hay uno puede haber, más de veinte, pero hay uno que preside; y en la Delegación de Guinea, cada uno preside, cada uno emite su opinión.

Nuestros hermanos tienen buenas intenciones, sí; las buenas intenciones que tienen, que quieren tener su Guinea independiente; quieren ver la independencia dentro de Guinea. Pero esto les hace ofuscar. Nosotros nos ofuscamos porque, yo no quiero echar culpas; ustedes sabrán dónde ha nacido esa confusión. Nosotros todavía dependemos de España. El Gobierno español manda en Guinea Ecuatorial y el Gobierno español por mediación de la Asamblea o del Consejo podía haber dicho: Elegid cuatro, seis u ocho hombres que puedan venir a negociar con España; hombres moderados, hombres que puedan discutir a buenas. Pero no ha pasado esto y se han formado grupos; porque yo me admiro, me quedo sin habla, porque mis buenos hermanos que yo he presenciado en Guinea gentes de valor y aquí han perdido su prestigio. Y esto ¿por qué? Porque los enemigos del Gobierno de España, que también son enemigos de los guineanos, se han metido en follones.

Yo, cono no entiendo castellano, creo que Delegación es el conjunto de hombres que tiene que hacer un trabajo, una ideología firme, y se discute a "buenas; pero aquí, entre insultos, entre presiones, yo creo que esto viene porque se han formado grupos no de los mismos guineanos, no los mismos guineanos -vuelvo a repetir- sino aquéllos que quieren destruir a la Guinea Ecuatorial y dejar avergonzado al Gobierno español.

Ya llevamos un mes; de manera que allá están que si fracasó la autonomía; ahora, si fracasa también la independencia, porque la iniciación de formar una Delegación no ha sido una Delegación, han sido grupos para fomentar la separación, la enemistad y todo lo que no existe en Guinea. Fomentar malos pensamientos. Esto es lo que estoy viendo que hay y ustedes lo saben muy bien. Uno, por eso ruego a ustedes que consideren que no hay Delegación; hay muchas delegaciones, pero muchas delegaciones no pueden hacer una negociación para un país.

Ese es el error. Grupos étnicos. En nuestra provincia no conocíamos esto. Tal como yo aprendí la palabra de la autonomía, aprendo en esta Conferencia las palabras "étnicas", "minorías". Yo sabía que somos guineanos y para buscar la independencia tenía que haber unos cuantos hombres de cada sitio que vinieran a hacer negociaciones, formar la Constitución y someterla a votación. Y ahora no sé de donde sale esta jugada. Hemos de pensar, ustedes perdonen que siga hablando; hay que preguntar: ¿qué es lo que vamos a hacer? ¿Formar una casucha, o formar un Estado? Y dentro de África, un Estado, y los que forman un Estado ¿qué conciencia deben llevar? ¿qué conciencia hay que fomentarles? Yo creo que una conciencia nacional, una conciencia de comprensión, una conciencia de unidad. El Gobierno español ha dicho que nos concede la in dependencia unitaria. La primera vez que yo vine aquí pregunté de dónde salía esta cosa de separación. A través de los siglos hemos vivido en Guinea sin saber que somos dos personas. Ahora se ha fomentado, como en la I Fase se habló de separación. Esto no nació de los guineanos, ni mis hermanos de Fernando Póo ni mis hermanos de Río Muni; pero ha nacido de enemigos, o unos enemigos que son del Gobierno de Franco y son también enemigos de nuestra Guinea. Se ha extendido y ha podido coger o aprovechar corazones débiles, con dinero -Dios me libre- o con palabras de un hombre sabio, o cualquier otra cosa.

Dividir la Guinea Ecuatorial. Estábamos divididos en dos partes, continente y Fernando Póo. En la segunda fase nacen ya divisiones; ya no es cuestión de Fernando Póo y Río Muni; Annobón, otra minoría; Corisco, Ndowe y todos. Yo voy a recordar -y perdonen- pero allá arriba tenemos una tribu de ocho hombres. ¡También presentará, son minoría! Yo no sé que clase de Estado vamos a formar aquí dentro de un Estado, con otros estados, grupillos. Dice el refrán que lo que dicta el corazón es lo que viene a la boca.

Si nosotros, como nos consideran que somos capaces o que no sabemos expresar, claro está que tenemos que ofender, porque no tenemos palabras sabrosas, no tenemos palabras políticas, y aquí vendrán ofensas porque se han admitido más de cincuenta hombres y dentro de esos cincuenta hombres se dice que por una parte hay asesores españoles. ¿Dónde están esos asesores? ¿Ayudan al Gobierno español? ¿Ayudan a formar un Estado en Guinea? ¿O ayudan a destruir nuestra Guinea?

Yo no creo que esa sea la fórmula para formar un Estado. No creo que haya nadie aquí que pueda señalar el caso de que un continental haya matado a un isleño, a pesar de tantos años de convivencia. Ninguno. Todos los que iban, menos yo, los que iban a Santa Isabel, como mis tíos-padres y todos aquéllos que viven, siempre tenían una idea, una alabanza: que la tribu Bubi es una tribu pacífica, amable. Y se comportaron bien con ellos. ¿Por qué ahora, en el momento de formar nuestro Estado, ese Estado que no será solamente para nosotros, el Estado será también para los españoles, ahora aquí se meten las gentes que no nos pueden dar la independencia? Las gentes que no nos pueden dar a los guineanos la independencia y dicen cuarenta mil cosas, porque están en contra del Gobierno de Franco. Señores, precaución. Aun tenemos tiempo. Formar un Estado. Sí. Fomentar la conciencia nacional. Es lo que yo pido a ustedes. Por eso ruego a la Delegación española que ustedes no tienen que mirar ni escuchar; no dar por ofensivas las pobres palabras que salen de nuestra boca. Es que no hemos aprendido la política. Si fuera nuestro idioma, ustedes verían oradores. Hay oradores. Pero lo que pasa es que hablamos vuestro idioma, que no hemos aprendido, y la culpa no la tenemos. Ustedes tienen que perdonar. Yo ruego a la Delegación española, tiene que perdonar. Si ustedes han recibido unas ofensas directas, si ustedes han recibido un desprecio, no es un desprecio, señores, es porque estamos confundidos. Yo pasé un día a mi Gobierno y otro día yo les dije: Yo no sabía el cargo que me han dado. Porque ustedes, en vez de ayudarme, me ponen más peso. Una persona, cuando lleva una carga de más peso que el, no hará más que tropezar. Lo mismo ocurre. Si aquí no hay una orientación amorosa, una orientación científica, aquí no podemos hacer nada. Ustedes esperan que digamos lo que pensamos. Un guineano no piensa mal, pero lo que debía expresar no lo expresa, porque no lo sabe expresar. Y expresan lo que no debemos expresar. Los guineanos son especialistas que aman a los españoles. Los continentales también, aunque parece que nosotros odiemos, a los españoles. Es que hemos tenido una desgracia. Que todos aquéllos que fueron a la Guinea nos han tomado personas, maquinaria, para trabador en favor de otros. Hemos tenido peso, ya lo digo, más que nuestros hermanos de Fernando Póo. Hemos llevado el peso de la Guinea Ecuatorial, de todos los trabados duros, de toda la persecución, de todo mal trato, de todo desprecio. Incluso sin formación. Si hay alguno aquí que ustedes vieran que captase un poco bien, es porque fue al Seminario de Santa Isabel. Nosotros hemos evolucionado al aire libre, porque queremos evolucionar. Y nos han calificado cono enemigos de los españoles. No lo somos. Aprendan la situación, ¿Ustedes quieren formar una Guinea? Es un derecho que ustedes nos darán, la Constitución, cono espéranos. Yo espero que hemos de discutir artículo por artículo. Lo que ustedes esperan de nosotros es la ruina, Cada día hay gente mala de fuera, gentes que van contra Franco, gentes que quieren servirnos de instrumento para luchar, para ir en contra del Generalísimo Franco. Yo digo la verdad con toda tranquilidad; que sé muy bien que aquel señor a mi no me puede engañar porque ese señor no me dará la independencia que pido. Espero que el Gobierno español me dará la independencia y haremos la negociación. Y tendremos su ayuda. No es cosa de hoy. Muchos años o hasta la consumación. Dejar de escuchar las ofensas. Pensar lo que tenéis que hacer Señor Presidente: escuchar las pobres palabras del señor Ondó, que estos señores no han tenido mala intención. Ni los isleños ni los continentales. Pero, desgraciadamente, hemos caído en la red de los enemigos de España y han sido enemigos de nuestra Guinea. Olviden las ofensas. Ahora ustedes han dicho que quieren hacer una independencia buena en nuestra Guinea. Pero yo vuelvo a insistir que no hay Delegación. Ustedes ya lo ven. Todos se quieren hacer aquí los sobresalientes. Y esto no es que mi pensamiento sea ese. Quizás hay uno que me dice dentro que eso tiene que llevar a lo mejor al fracaso. Vean ustedes la fórmula que pódenos discutir. Ahora, si han venido cincuenta o sesenta hombres, yo creo que hay que admitir a todos, y que digan si es necesario ¿por qué la gente que obra detrás de nosotros es la que detalla los planes? La gente que creen ustedes que pueden ser asesores no lo son. Ruego que ustedes me perdonen que yo he charlado mucho y que toméis la nota que yo. A esto hay que llegar. Hacerlo bien. Todos nosotros somos católicos. Yo creo que la primera lección que aprende un católico es que sabe que va a morir, va a dejar el mundo y Dios le va a pedir cuentas ¿saben ustedes, que, como católicos que son, Dios les va a pedir cuentas? Nosotros también, que somos vuestros hijos. Dios nos va a pedir cuentas. Si sabemos que vanos a dejar el mundo, lo que debe contar es la buena historia. Así contribuyamos a la independencia de Guinea honradamente, con un Gobierno presidencial y un Estado. Yo no veo todas esas cosas que ustedes señalan. No digo que esté mal ¡Dios me libre! Yo diré cuando discutamos esto: no me parece bien porque mi país es así y así. Las atribuciones provinciales que vienen en esta hoja son cosa que no comprendo.

Así que ruego a usted, señor Presidente, que, si esta voz puede extenderla al Gobierno, le diga que el señor Ondó dice que ha sido un fracaso el que para venir a negociar aquí hayan tenido que venir más de cincuenta hombres.

El presupuesto de la Guinea Ecuatorial se va a agotar ya. Viene la gente y yo no sé quien lo autoriza. Cada día viene uno. ¿Quién les autoriza y les paga el pasaje?

Yo no quiero decir nada. Ya lo saben de sobra. Ustedes me han puesto ahí. Guinea me votó. Sabían lo que yo valgo, Ahora, el Gobierno español no me ha ayudado. Y por eso no tengo ni, ganas; seguramente no las tengo; prefiero ir a trabajar a mi pueblo, a "chapear", que llevar ese Gobierno que va a fracasar dentro de poco tiempo.

Ruego a usted, por favor, señor Presidente, que no se dé por ofendida la Delegación española, ya que no son palabras ofensivas, sino que son las que lanzan seguramente los enemigos por mediación de los guineanos. Muchas gracias.

 

EL SEÑOE PEESIDENTE:

Creo que acabamos de escuchar un importante discurso del señor Ondó que tiene que hacer reflexionar a todos.

Podemos continuar el debate, si ustedes quieren, o sus­pender la sesión y los oradores que estar inscritos podrán continuar mañana. Si suspendemos la sesión quisiera que se meditara lo que ha dicho el señor Ondó, en cuyas apreciaciones hay mucho de constructivo y positivo, que reflejan su deseo de que lleguemos a una solución satisfactoria.

Espero que ustedes manifiesten si quieren continuar el debate o si se suspende.

 

EL SEÑOR ATEBA NSON (DON CLEMENTE), del IPGE:

Queremos continuar el debate, señor Presidente.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Que continúe el debate. El señor don José Nsue tiene la palabra.

 

EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON JOSÉ):

Muchas gracias señor Presidente. Yo no he querido insistir? tal vez para que tengan continuidad los debates, sobre algún interés de tipo personal, ya que lo que ocurre es que vamos suspendiendo las cosas y esto se hace interminable.

Antes de entrar en lo que queremos contestar, quisiera abundar -permítamelo, señor Presidente- en las palabras pronunciadas por don Bonifacio referentes al sentido de que estamos empezando. Creo que esto tiene una amplitud tal que esta iniciación debe de hacernos pensar bastante., como acaba usted de decir. Además, esta iniciación se ve prácticamente en el desarrollo de esta Conferencia cuando muchas veces ni siquiera sabemos al día siguiente cómo hemos quedado ayer.

Mi representación es bastante conocida aquí porque soy Procurador en Cortes, pero no es tan conocida en estos momentos en que Guinea está pidiendo independencia. Parece que estamos un poco en Guinea cuando en octubre se presentaron estas elecciones. Quiero con esto, no justificar los grupos y cosas de este tipo, sino como se dice romper la lanza a favor de alguien» Si aquí varios grupos políticos están en esta Mesa; si aquí estamos los Procuradores en Cortes; si aquí están todos los demás, nosotros lo hemos acogido con mucho gusto. Porque posiblemente en Guinea, a lo largo de cuatro años de régimen autónomo, a alguien se le ha ido de las manos las personas y no ha podido tener sobre ellas el debido control. Yo soy testigo, porque además participé en la elaboración de la Ley de Bases. Tanto a Fernando Póo como a Río Muni no les importó en aquél entonces quiénes eran mayoritarios y quiénes minoritarios. Y, la división que hoy tenemos, si miramos un poco las cosas por atrás, ha empezado desde arriba, desde los más altos gobernantes, que han envenenado al pueblo. Este pueblo, claro está, ha visto con satisfacción que todos los grupos que existiesen en el pueblo pudiesen venir aquí a dialogar con España. Claro, la división se hace más grande todavía, por desgracia. Sólo porque estamos iniciando, señor Presidente.

Por lo tanto, yo sin querer atacar a nadie, sino con el fin de iluminar mi intervención -se va a limitar, más o menos, a iluminar la lista de competencias que nos han presentado- diré que adoptamos o adoptaremos tales posturas o cuales . Y nada más. Así que voy a dar lectura a un escrito que es muy breve.

"Excmo. Señor Presidente de la Mesa, señores Delegados todos: Después de un mes de discusiones en esta Sala de Embajadores del Ministerio de Asuntos Exteriores, al objeto de intentar dar feliz término a los trabajos que la responsabilidad nos ha impuesto, tenemos que confesar que hemos tropezado todos con grandes dificultades, en su mayor parte de orden personal. Ayer, cuando después de once días, se nos ha hecho entrega del Acta que contiene el dictamen emitido por los técnicos españoles al proyecto constitucional presentado por una mayoría de la Delegación de Guinea, se ha comprobado de una manera oficial la incomprensión intencionada e impuesta por motivos muy ajenos al verdadero espíritu que, desde el primer día, debiera animar a todos los delegados de esta Conferencia al objeto de que ésta, cumpla los fines propuestos: elaboración de una Constitución, Ley Electoral y fijación de las modalidades de traspaso de poderes para el pueblo de la Guinea Ecuatorial, sujeto de tales cuerpos legales. Y no en buscar a expertos en Gramática Castellana, en Lógica, en Teorías Generales del Derecho y en Derecho Público, como se nos recomienda en el mismo; porque para ello no hubiéramos venido aquí en este Ministerio, sino a la Real Academia de la Lengua Española, o a cada una de las Facultades de las disciplinas que refieren los técnicos de este Departamento.

Estamos para hacer una Constitución para Guinea y no un diccionario ni cosa por el estilo.

Por tanto, sea en el idioma que fuese, sabemos todos que una Constitución no es una Ley de circunstancias ni tampoco un asunto que pueda despacharse en el plazo de 24 horas, plazo que tan amablemente nos concedió la Mesa para adherirnos a un proyecto, que también por su oscuridad, su complejidad, sus contradicciones y su excesiva terminología técnica tal vez, resulta ininteligible incluso para los mismos entendidos en la materia.

Ahora bien, sabemos todos que la Constitución debe de ser la piedra maestra de la futura vida política del pueblo guineano. De forma y manera que nos tendría sin cuidado la persona que, en su día, suba al poder, ya que el pueblo sabe y tiene confianza en lo que mediante la Constitución ha de hacer. Por lo que ha de estar concebida por el pueblo, construida y redactada por el mismo, en lenguaje que él entienda, sencillo, claro y directo, aunque para extraños no tan puro. Ya que es el mismo pueblo el que, en definitiva ha de votarla, juzgarla, quererla y defenderla a través de los tiempos.

La Constitución es la regla de juego que nos imponemos los hombres políticos de Guinea Ecuatorial, pero es también, y sobre todo, el libro de texto en el que han de aprender a convivir y a educarse las futuras generaciones de una Guinea que quiere desarrollarse y estar presente en el mundo, a tra­vés de su afirmación en el porvenir africano.

Tal como se encaminan los trabajos actuales de esta Conferencia, nos damos perfecta cuenta de que el texto constitucional preparado por los técnicos de la Delegación española gravita sobre nosotros y tratan de metérnoslo como sea, aunque variándole de colores. Quiero hacer constar que no podría nunca servir de base para construir una Constitución que pudiera cumplir ese gran objetivo de educación política de nuestro pueblo, al que antes me refería.

Para no cansar a este auditorio basta que cite algunos ejemplos que muestran, por sí solos, lo fundado de la crítica que estoy haciendo:

El artículo 3º, bis, habla de "libertad de la propiedad'1 (entonces los pobres como yo hemos de agradecer que no nos hayan dicho "obligación a la propiedad"). Lo mismo habla de "libertad de derecho a la educación"(¿es que acaso nos prohíben la enseñanza obligatoria?).

El artículo 7 habla del idioma español (por lo visto tendremos que aprender ahora el vasco o el catalán que tam­bién son españoles).

El artículo 10 dice que "el Estado soberano es competente en las siguientes materias" (no sabíamos que la soberanía fuese un concepto divisible.

El artículo 12 atribuye al Estado "la coordinación del ejercicio de las atribuciones provinciales"(cuando en el artículo 12 habíamos leído "la salvaguarda de la autonomía provincial) o

El artículo 13 dice que "la interdelegación de competencias se decidirá por el Presidente de la República de acuerdo con la Diputación correspondiente" (Y, si no hay acuerdo, ¿qué pasa?).

El artículo 21, nº 5, dice: "El sistema electoral será el proporcional de lista completa, con prohibición de combinación de candidaturas. El reparto de restos en cada circunscripción se hará según el sistema de mayor resto". ¡Señores, esto si que no hay guineano que lo entienda!

Hay cosas que los expertos incluso tienen que imaginárselas por ejemplo, el artículo 27, nº 4, que habla de "la selección técnica de los funcionarios" (yo, profano, enseguida pensaría que habría que emplear algún cerebro electrónico) El mismo artículo 27, nº 4, habla de "la progresiva nacionalización de los cuadros" (y yo me pregunto ¿de qué pintor serán estos cuadros?). Y, dicho sea de paso ¿por qué no hablar de africanización de los cuadros que entendemos han de ser los administrativos?, ¿es que hay miedo de ello?  Como este artículo está pero que muy bien, seguimos con él y vemos que en su nº 6 dice que "será materia de Ley los principios generales de la defensa nacional" (¡caramba!, yo me pregunto ¿esto querrá decir que si nos atacan, por ejemplo con machetes hemos de. saber, por Ley, que tendremos que responder sólo con machetes y no con palos?). Fíjense también señores, que el mismo artículo éste tan divertido, en su letra f), donde habla en su apartado 12 de "gastos no susceptibles de imputación geográfica" (entonces, ustedes quieren insinuar que Guinea Ecuatorial, una vez independiente, deberá limitarse a su propia geografía, porque fuera de ella tendrá que seguir pasando por "el tubo" de España?).

El artículo 36, en su último párrafo dice literalmente así; "Una vez que se haya agotado la delegación legislativa, las disposiciones dadas en virtud de la misma sólo pueden   ; ser verificadas por Ley" (Y ustedes, señores, creen que esto lo va a entender el pueblo guineano? Lo hemos preguntado a más de un abogado español y todavía estamos esperando que alguno de ellos nos aclare de qué se trata este galimatías.

El artículo 37, en su párrafo 2º parece consagrar un "meritorio" derecho de "voto en equilibrio" (¡Qué risa! Nos imaginamos a la Asamblea Nacional votando en pleno a la pata coja).

En fin, ya nos henos divertido bastante, sin necesidad de llamar a los expertos en Gramática castellana, etc., prometí no cansar a este auditorio y voy a terminar aquí, hablando un poco en serio, para rogar a todos ustedes que nos comprendan, que no somos tontos ni niños grandes como se nos llama en el lenguaje colonial. Por éstas, entre otras muchísimas razones, no sólo de forma, nos vemos obligados a rechazar rotundamente el proyecto constitucional que nos ha presentado la Mesa. Mantenemos, pues, firmes que el único proyecto que nos va es el elaborado por la mayoría de esta De­legación guineana y presentado ante esta Conferencia el día 9 de este mes, por ser el que, a nuestro juicio, responde a las exigencias de nuestro pueblo.

Sin necesidad de utilizar medios raros que a nada positivo conduce si no es a enconar las posiciones de algunos de nosotros, como el caso que hemos escuchado ayer de nuestros hermanos de Fernando Póo, yo invito a la Mesa a que adopte una postura más seria, y en consonancia con el acto trascendente que estamos tratando.

Se trata, señores, de dar la libertad a un pueblo y ésto es algo digno de ser considerado en toda su magnitud. La Delegación española debe ser más consecuente y hacer honor a la tantas veces oída responsabilidad española. Si sigue en esta táctica de crear fantasmas inexistentes, buscando artilugios técnicos para crear y fomentar la división entre los guineanos, nada bueno saldrá de aquí. Creo que ante esta postura equívoca del Gobierno español, nosotros los guineanos debemos ser conscientes y seguir a nuestra mayoría".

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Tiene la palabra don Agustín Grange.

 

SEÑOR GRANGE (DON AGUSTÍN DANIEL):

Señor Presidente, Excelentísimos e Ilustres delegados:

Intervengo en esta Conferencia como representante oficial de la minoría étnica Fernandina de Fernando Póo, lo que no me impide hablar, sentir y obrar como guineano. Mi misión es la de velar por la personalidad fernandina para su presencia en las fuerzas nacionales que trabajan por la independencia de Guinea Ecuatorial pueda procurarle un porvenir dichoso en un marco político verdaderamente nacional. Y como entiendo que la Constitución es la suprema garantía de todos los, guineanos, y por tanto, también la suprema garantía de la minoría Fernandina, por ello, en nombre de los fernandinos, declaro formalmente mi oposición total al proyecto constitucional elaborado por los técnicos españoles en esta Conferencia, y mi aprobación y ratificación total del proyecto que hemos elaborado los guineanos y presentado con el aval de 23 firmas.

Cuando el Gobierno español declara la salvaguarda de -Fernando Póo, evidentemente quiere decir la salvaguarda de la población de Fernando Póo-, es decir, la salvaguarda de la población bubi y la salvaguarda de la población fernandina, puesto que los demás habitantes de Fernando Póo, continentales de Río Muni y annoboneses, no se han sentido preocupados por la superior demografía y quizás el superior dinamismo de los guineanos de Río Muni al encontrarse juntos en un solo marco de convivencia nacional.

Pues bien, si el Gobierno español está preocupado de garantizar constitucionalmente a la comunidad étnica bubi y a la comunidad étnica fernandina, no comprendo cómo todavía pretende interpretar nuestro recelo y nuestros deseos mejor que nosotros mismos, obligándonos aceptar un proyecto constitucional que no sólo es inútil para esas minorías étnicas, sino que lo que es más grave, las perjudica y las hiere en sus más delicados e íntimos sentimientos. Quiero suponer que este tratamiento que inflige a las minorías étnicas de Fernando Póo y lo mismo digo para las de Río Muni, el proyecto constitucional de la Mesa, es fruto de la ignorancia o desconocimiento que de la realidad de nuestro pueblo tienen los redactores de tal proyecto. Me es imponible imaginar otra hipótesis.

Las minorías étnicas de Guinea Ecuatorial no estamos avergonzadas de pertenecer a grupos o comunidades diferenciadas, ni por ello renunciamos ni renegamos de nuestro pasado, de nuestra historia, de nuestra raza, de nuestras familias y en definitiva, de nuestra personalidad. Somos las minerías étnicas las que defendemos ese para Vds. extraño concepto de "comunidades diferenciadas”, porque aunque los técnicos españoles pretendan ignorar la realidad diferenciada de los grupos étnicos o comunidades de Guinea Ecuatorial, evitando cuidadosamente en su proyecto pronunciar la palabra "tabú” que las designe, con ello no borrarán ni nuestras diferencias étnicas ni nuestras diferentes personalidades. O construimos la nación y el Estado guineanos reconociendo y respetando, las realidades de nuestros pueblos, para superarlas en su encuentro dialéctico, único modo de transformar y modificar sus peculiares estructuras, y alcanzar una nueva estructura comunitaria de carácter nacional, o no habrá nación ni Estado guineano sino violencia tribal, o en el mejor de los casos, pacífica y paulatina degeneración de nuestros respectivos pueblos.

Los señores del Comité Técnico que han tenido la grave responsabilidad de dictaminar sobre nuestro proyecto guineano de Constitución política, parecen haber estado más preocupados en ridiculizar ante nuestros ojos al técnico español que nos ha asesorado, que del verdadero contenido de la obra guineana que hemos presentado. No, no señores; cuando en los artículos 4 y 14 de nuestro proyecto se hace referencia a las comunidades diferenciadas naturales que constituyen Guinea Ecuatorial, se debe no a una razón de "insistencia" en la composición tribal del Estado, sino a una razón de "existencia" tribal del Estado. La existencia tribal es un punto de partida de la inexistencia nacional que nos reclama. La insistencia tribal seria el punto de llegada al tribalismo. Nuestro proyecto constitucional es, desde este punto de vista esencial para nosotros, un proyecto ideal realizable. Es ideal porque no nos condena para siempre a la servidumbre de la realidad actual, y nos traza el camino de la idea nacional. Es realizable porque es positivo y humano, es decir, porque partiendo de la realidad nos propone una meta posible, la vida nacional.

Por otra parte, resulta verdaderamente extraño y anormal que el Comité Técnico de la Delegación española se exprese con tanta repugnancia y desprecio hacia nuestros sentimientos tribales, cuando el proyecto constitucional de esta misma Delegación española nos condena, sin decirlo, a un descarado y cruel tribalismo. Esto, señores, ni es justo, ni es político, ni es cristiano. Nosotros reconocemos la existencia de nuestros sentimientos nacionales. Nuestra incitación es un proyecto de vida nacional, nuestra respuesta es una superación del sentimiento tribal. El proyecto constitucional de la Mesa es a la vez delicado y cínico respecto a nuestra situación étnica. Por un lado no quiere caer en el mal gusto de llamarnos por nuestro nombre, y le espanta incluso nuestro atrevimiento de calificarnos como comunidades diferenciadas; pero por otro lado, nos propone un sistema de participación en la vida política que nos obligaría, indefectiblemente, para sobrevivir, a una exaltación, a una mística de nuestro origen racial, lo que nos llevaría en poco tiempo a la degeneración o al exterminio tribalista.

Que nadie piense, entre mis hermanos bubis, y ndowes, bujebas y fernandinos, que en mis palabras hay exageración ni error. Voy a demostrar claramente cómo el proyecto constitucional de la Delegación española, al establecer el sistema proporcional de lista completa sin modificaciones, en las elecciones a la Asamblea Nacional, nos condena a las minorías étnicas a la práctica del tribalismo, con el agravante de que ni aun recurriendo a partidos políticos tribales podríamos participar en la tarea común de la construcción nacional del Estado.

En cualquier manual de Derecho Político o Constitucional se puede leer que el sistema proporcional se inventó en una fase ya relativamente avanzada de la democracia inglesa como idea para conseguir en la Asamblea Representativa un reflejo exacto, más o menos matemático, de las diversas divisiones del cuerpo electoral, y asegurar así el derecho de representación en la Asamblea de las minorías. Seguramente esto lo saben mejor que nosotros los técnicos de la Delegación española, y seguramente también su pensamiento habrá sido el siguiente:

El sistema proporcional garantiza políticamente la representación de las minorías;

En Guinea Ecuatorial existen minorías que desean estar, como tales, en la Asamblea; luego

El sistema proporcional es el que conviene a las minorías de Guinea Ecuatorial.

Señores técnicos de la Delegación española, si éste ha sido su razonamiento, yo voy a demostrarles ahora mismo que es un razonamiento falso, y que su resultado además no nos –conviene.

Es falso porque han identificado dos clases de minorías que nada tienen de común: la minoría política dispersada por todo el territorio nacional, y por tanto, actuante según criterio e ideas nacionales, y la minoría étnica, concentrada y localizada en determinadas zonas del territorio nacional, actuante según criterios locales. El sistema proporcional es adecuado para conseguir la representación de las minorías políticas nacionales dispersas, porque a diferencia del sistema mayoritario, que descansa y se apoya en la idea del distrito o zona electoral obligatoria, el sistema proporcional, digo, descansa y se apoya en la idea del distrito o zona electoral voluntaria. Me voy a explicar mejor. Si los bubis y fernandinos de Santa Isabel ciudad, temen que los continentales de Río Muni residentes en San Fernando y Sácriba puedan sumar sus votos a los continentales residentes en Santa Isabel, para elegir candidatos fangs en esta última ciudad, la solución, para evitar este temor, estará evidentemente en prohibir a los electores de San Fernando y Sácriba; votar en Santa Isabel ciudad, haciendo las zonas electorales obligatorias, que es lo que nosotros hemos propugnado en nuestro proyecto constitucional aceptando el sistema de mayoría, pero de ninguna manera la solución estará en permitir a todos los fangs de Guinea Ecuatorial que concentren y sumen sus votos en la zona electoral de Fernando Póo que voluntariamente elijan, que es lo que la Mesa nos propone con el sistema proporcional. Más claro aún, si a la Asamblea Nacional deben ir 35 diputados, y los votos emitidos en Guinea Ecuatorial fueran, por ejemplo, 280.000, por cada 8.000 votos obtenidos por cada lista de candidatos, correspondería un diputado en la Asamblea. Es decir, como la minoría fernandina tendrá aproximadamente 7.000 electores, ni siquiera suponiendo que todos votasen la lista fernandina, podríamos conseguir un solo diputado. Y lo mismo digo para los bubis que sólo podrían aspirar, como máximo, a tres diputados en la Asamblea. Por eso decía que el resultado del sistema — proporcional no es conveniente para las minorías étnicas, y por eso digo que las minorías étnicas de Fernando Póo no — están garantizadas, como no está salvaguardada tampoco- su personalidad con el proyecto constitucional de la Mesa. Por este sistema proporcional además de no convenirnos, nos obliga, si aceptáramos el proyecto constitucional que nos proponen los técnicos de la Delegación española, a practicar intensivamente el tribalismo, puesto que el escrutinio de lista sin modificaciones, combinado con el monopolio concedido a los partidos políticos para la presentación de candidaturas (números 3, 4, y 5 del artículo 21), conduce fatalmente a la -constitución de partidos políticos tribales o étnicos, cosa que ninguna minoría étnica desea hoy en Guinea Ecuatorial.

Creo haber dejado claro que el proyecto constitucional • del Gobierno español es un proyecto de Constitución tribalista.

Es cierto que, quizás a causa del extremismo del Sr. Gori Molubela y los demás hermanos bubis, la Delegación española nos propone ahora en el documento titulado "Posición de la Delegación española sobre las normas constitucionales referentes a la salvaguarda de la personalidad provincial", una sustancial y sorprendente modificación de su propio proyecto constitucional, al separar, dentro del sistema proporcional, la circunscripción electoral de Fernando Póo de la de Río Muni, y al otorgar gratuitamente a la circunscripción de Fernando Póo una super-representación. Esta modificación trastorna por completo, es verdad, la condición del pueblo bubi, que de ser una minoría étnica en Guinea Ecuatorial, pasa a ser la mayoría dominante de Fernando Póo. Ahora ya sabemos lo que el Gobierno español entendía "salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo", salvaguardar al pueblo bubi exclusivamente. Lo triste de la situación es que la Delegación española con este procedimiento garantiza al pueblo bubi, dentro de Fernando Póo, la posibilidad de obtener el mismo número de diputados que le garantiza nuestro propio proyecto constitucional, pero con la diferencia de perjudicar a la minoría fernandina y de beneficiar a la minoría fang residente en Fernando Póo. Voy a poner otro ejemplo referente sólo a Fernando Póo. Si los votos emitidos son, por ejemplo, 48.000, y el número de diputados es de 12, corresponde 4.000 votos a cada diputado. Los fernandinos difícilmente alcanzaríamos dos diputados (quizás los lográbamos con el reparto de restos), mientras que el sistema de mayoría, y con la división en zonas electorales impuesta en nuestro proyecto constitucional, podríamos sacar hasta tres diputados. Los continentales residentes en Fernando Póo con el sistema proporcional podrían sacar fácilmente dos diputados, mientras que con el sistema de nuestro proyecto constitucional sólo podrían sacar el de la zona electoral de San Fernando.

Como vemos, los bubis podrían sacar ocho diputados con uno y otro sistema. Pero nos extraña que el Sr. Gori prefiera en estas condiciones el sistema proporcional al de mayoría, porque bien sabe él que el temor del pueblo bubi frente al fang no es actual, sino de futuro, por la presión que la inmigración continental puede producirle. Pues bien, con el sistema proporcional, y con la capital del Estado en Santa Isabel, como centro permanente de atracción de los continentales en busca de trabajos burocráticos o de servicios, la preponderancia actual del pueblo bubi en la isla se vería pronto disputada y tal vez superada por el dinámico continental. En cambio, con la división en zonas electorales prescrita en nuestra Constitución la preponderancia del bubi se mantendría siempre en los distritos no atrayentes de inmigración continental, y la hará valer por su simple mayoría en cada zona electoral que sufriese dicha inmigración continental. Es por esta razón que se ha fijado como zona electoral en nuestro proyecto la ciudad de San Fernando, lugar natural de concentración de los continentales.

Si como hemos visto esta última enmienda que de su propio proyecto constitucional ha hecho la Delegación española, no -da al pueblo bubi nada que no le diese ya nuestro proyecto constitucional guineano, y si esta enmienda, además de perjudicar a la minoría fernandina, produce una super-representación a Fernando Póo con relación a Río Muni (de tal forma que en Fernando Póo cada diputado a la Asamblea está elegido por unos 4.000 electores, mientras que en Río Muni, cada diputado necesita el veto de más de 12.000 electores), y fomenta además por la incomunicación provincial de las elecciones, la tendencia al separatismo, no creo que nadie de conciencia, español o guineano, pueda pretender que el proyecto constitucional de la Delegación española, con las posiciones fijadas posteriormente por la indicada Delegación, esté concebido en interés de Guinea Ecuatorial.

Para terminar deseo invitar a mis hermanos bubis a una profunda reflexión sobre le que acabo de exponer, porque puedo, con todo derecho, pediros que os suméis a los 23 miembros de nuestra Delegación que hemos firmado el proyecto constitucional guineano, y de este modo dar una adecuada demostración a la Delegación española que con sus variaciones de criterio, y con sus recursos técnicos, no desea más que sembrar la confusión, la desconfianza y la división entre nosotros, como quedó patente en la sesión de ayer en la que manifesté como representante oficial de la Minoría Fernandina, que no aceptaba las propuestas del Sr. Gori, por las razones separatistas y tribalistas que he tenido el honor de exponer. Muchas gracias.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Algunas veces tengo la impresión de que se cree que a fuerza de repetir un concepto acabará imponiéndose como verdadero, aunque sea erróneo. Esa política no prosperará.

El proyecto de Constitución que nosotros calificamos de hispano-guineano, en cuanto elaborado por la Delegación guineana y los técnicos españoles, nunca ha sido un proyecto de la Delegación española, Vds. podrán seguir -se empeñan en seguir- calificándolo así; son muy libres de ello; pero yo continuaré, cumpliendo con mi deber, señalándoles que es un supuesto falso, porque ni en las Actas ni en manifestación alguna de la Delegación española se contiene tal declaración. Esta Mesa les ha invitado a pronunciarse si lo consideraban como un proyecto apto para servir de base de discusión, pero no hay ninguna manifestación de la Delegación española reclamando tal documento como suyo.

Por lo tanto, decir ahora que comparando lo que se dice en el mencionado proyecto con la distribución de competencias y sistemas de garantías que les presentó la Delegación española a solicitud de Vds. ésta incurre en contradicciones, es un recurso dialéctico inaceptable. Cada vez que Vds, lo califique como proyecto de la Delegación española, se verá en la triste, pesada -para Vds. y para mí obligación de rectificarlos. Precisamente algunos delegados españoles han dicho que tenían muchas observaciones que hacer a tal proyecto elaborado por técnicos españoles en colaboración con delegados guineanos. La elección de estos delegados ha sido asunto cuya responsabilidad han asumido Vds. El resultado de sus tareas no es imputable a la Delegación española. El proyecto que elaboraron no es un proyecto de la Delegación española.

Tiene la palabra el Sr. Salomé Jones.

 

EL SEÑOR SALOME JONES (DON FRANCISCO), del MUNGE:

Muchas gracias, señor Presidente. Aunque soy de Fernando Póo y estoy naturalmente interesado en las cuestiones que afectan a las minorías étnicas, ya que pertenezco a una de ellas, la fernandina, mi intervención de hoy la hago como representante en esta Conferencia de mí partido MUNGE y en mi calidad de Vicepresidente del mismo.

No he querido hasta hoy intervenir en esta segunda fase de la Conferencia Constitucional porque la verdad es que no he comprendido, hasta el día en que la Mesa nos entregó el documento titulado "Posición de la Delegación española sobre las normas constitucionales referentes a la salvaguarda de la personalidad provincial" qué cosa era lo que el Gobierno español entendía con la frase "salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo".

Hoy lo he comprendido y por eso hoy hablo. Conviene que meditemos la significación de los siguientes hechos:

1°.- La Resolución 2.355 de las Naciones Unidas, de fecha 19 de diciembre de 1967, votada a favor por el Gobierno español, establece bien claramente que "el territorio de Guinea Ecuatorial debe acceder a la independencia como una entidad política y territorial única".

2º.- El Excmo. Señor Ministro de Asuntos Exteriores, en su discurso inaugural de esta segunda fase de la Conferencia Constitucional al dar lectura a la declaración del Gobierno español dijo textualmente: "El Gobierno español reafirma hoy el propósito de conceder en 1968 y en la fecha más próxima posible, la independencia de Guinea Ecuatorial como una unidad política sin perjuicio de salvaguardar la personalidad de Fernando Póo".

3°.- En el documento nº 1, anexo al Acta de la primera sesión de esta segunda fase de la Conferencia, que nos fue entregado anticipadamente bajo el título de "Puntos básicos para un borrador de Constitución", en su apartado 7, comienza así: "El Estado de Guinea Ecuatorial salvaguarda la autonomía de sus provincias mediante: a) Una atribución de competencia expresamente reservada a las provincias y b) La exigencia para la adopción de toda medida legislativa importante de un "quorum" que ninguna provincia por sí sola pueda obtener".

4º.- El proyecto de Constitución elaborado por los técnicos de la Delegación española "salvaguarda la autonomía de sus provincias" (Artículo 1º); atribuyendo en el artículo 10º al Estado, una serie de competencias y a las Provincias atribuyéndoles en el artículo 11º otra serie de competencias; autorizando en el artículo 13º.la interdelegación de competencias entre el Estado y la Provincia, y organizando el referéndum para toda reforma constitucional que suponga una alteración territorial de Guinea, por separado en cada una de las Provincias (articulo 65).

5º.- La intervención del Excmo. Señor Don Luis Gómez de Aranda, en nombre de la Delegación española en esta Conferencia Constitucional, en la sesión del día 14 pasado, identifica la palabra salvaguarda con la de garantías, definiendo, aunque él mismo diga que no se trata de una-definición, la salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo como "la organización de garantías en la estructura de Fernando Póo", de tal forma que nosotros veamos "en una estructura la garantía de que ésta salvaguardada nuestra personalidad, nuestra independencia, nuestra autonomía con personalidad, dentro de la Patria común que es Guinea Ecuatorial". A ¿juicio del Sr Gómez de Aranda y de la Delegación española esta estructura se puede garantizar constitucionalmente: "primero, por una distribución de competencias; segunde, por una afirmación de la personalidad provincial a través de unas estructuras específicas de la Provincia, y tercero, por medio de la participación política de Fernando Póo en los órganos del Estado común". Continúa afinando el Sr. Gómez de Aranda este proceso, casi diríase de prestidigitación por el que, mientras la mano derecha del Gobierno español, empezó ofreciéndonos un Estado único,, sin nada que salvaguardar (con su voto en la ONU), su fina mano izquierda en esta Conferencia ya ha dejado a ese Estado único reducido casi a una palabra, y me temo mucho que si esta Conferencia dura un poco más, hasta la palabra de Estado unitario terminará por desaparecer. Merece la pena que sigamos este ¿juego de prestidigitación, pero no perdamos de vista hermanos la mano izquierda del artista, en su alarde de la distribución de competencias.

Nos acababa de hablar de la distribución de competencias como uno de los tres medios de garantizar la salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo, e inmediatamente, como si fuese políticamente indiferente, nos exhibe los tres procedimientos o sistemas de técnica constitucional idóneos para conseguir esa distribución de competencias, a saber: o lista de competencias separadas para el Estado y para la Provincia, o lista de competencias para el Estado reservando el resto para la Provincia, o lista de competencias para la Provincia, reservando el resto para el Estado, Señor Gómez de Aranda, perdone que le haga repetir el truco. Si se dice en la Constitución que el Estado es soberano "en las siguientes materias" y que la Provincia es soberana "en las siguientes materias", no es igual, al menos para nosotros los guineanos, que si dijese que el Estado sólo es competente en las siguientes materias, ya que el resto corresponde a la soberanía provincial, ni tampoco es igual que dijese lo contrario, es decir, la Provincia sólo es competente en las siguientes materias, ya que el resto corresponde a la soberanía del Estado. Si elegimos la primera fórmula técnica, como ha hecho ya la Delegación española al fijar su posición sobre competencias del Estado y de las Provincias, habremos elegido con ella una forma de Estado federal, con el tipo de unión más débil entre Río Muni y Fernando Póo, dentro de la amplia gama de modelos que ofrece el federalismo. Esta unión federal deja reducido el papel del Estado casi al de mero coordinador de las competencias Provinciales. Si en cambio elegimos el segundo procedimiento, es decir: competencias expresas para el Estado y soberanía residual para la Provincia, entonces habremos elegido otra forma de Estado federal, la más clásica de todas que consiste en la renuncia expresa de cada Provincia a una serie de competencias que se delegan al Estado federal. Por último, si elegimos el tercer procedimiento, es decir: competencias expresas para la Provincia, y soberanía residual para el Estado, entonces habremos elegido una forma de Estado unitario con descentralización administrativa. Es evidente que esta última fórmula es radicalmente diferente de las dos anteriores.

Nosotros sabemos que los límites entre federalismo y descentralización administrativa son difíciles de fijar en teoría, y que sólo el análisis concreto de cada Constitución nos puede permitir dictaminar sobre si la fórmula constitucional conduce al federalismo, o a la descentralización. En el caso concreto del proyecto constitucional elaborado por la Delegación española, nuestro análisis ha podido detectar con claridad que el juego de los artículos 10 y 11, sobre la distribución de competencias, combinados con el artículo 12 sobre la función coordinadora del Estado y con el artículo 13 sobre la interdelegación de competencias, con el segundo párrafo del artículo 65 sobre referéndum distinto y separado para cada Provincia en caso de alteración de la integridad territorial, completado y en parte aclarado con la separación de las circunscripciones electorales de Fernando Póo y de Río Muni y con la separación del referéndum en cada Provincia, para las modificaciones de la Constitución, consagradas en la posición de la Delegación española "sobre las normas, constitucionales referentes a la salvaguarda de la personalidad PROVINCIAL", establece un sistema constitucional de unión federal entre Fernando Póo y Río Funi. Pero es preciso aclarar que esta unión federal es muy débil, pues dentro de ella son más fuertes las tendencias separatistas que las centralizadoras, y por otra parte el débil lazo de unión federal entre Fernando Póo y Río Ikuni os difícil primero que pudiera implantarse, puesto que los resultados de los dos referendums constitucionales podrían ser distintos, y segundo, en el caso de que fuesen coincidentes no hay norma constitucional que garantice la permanencia del resultado.

Vuelvo señores a resumir la situación a que nos ha conducido la inocente frase de “salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo". Todos la entendimos al principio como el deseo del Gobierno español de garantizar el derecho de las minorías étnicas de Fernando Póo. Luego creímos que se trataba de otra cosa, salvar la personalidad administrativa de la Provincia de Fernando Póo, mediante una fuerte descentra­lización del Estado a favor de la Provincia. Estas dos interpretaciones, es decir, la salvaguarda de la personalidad de las minorías étnicas, o la salvaguarda de la personalidad administrativa de las provincias, o ambas cosas a la vez,  han sido respetadas por el proyecto constitucional de los 23, sin mayor dificultad, puesto que la protección constitucional de las minorías étnicas de Fernando Póo lleva necesariamente consigo la protección de las minorías étnicas de Río Muni, y el régimen de descentralización provincial y municipal es el mismo para uno y otro territorio. Pero ahora que sabemos cuales son las intencionas políticas del proyecto constitucional de la Delegación española, es decir, ahora que sabe­mos que se trata de imponernos una Constitución separatista, comprendemos perfectamente la posición irreducible de la Mesa frente al proyecto constitucional que hemos presentado la mayoría de la Delegación guineana, y plenamente aceptado por los representantes oficiales de las minorías étnicas fernandina,  ndowes, corisqueña y annobonesa; es decir, todas las minorías étnicas de Guinea Ecuatorial, salvo la bubi.

Pero por la misma razón, o sea porque con el proyecto de separación de Fernando Póo y Río Muni no se busca ya pro­teger a las minorías étnicas, sino satisfacer las ambiciones personales de los representantes bubis en esta Conferencia, yo espero que el Gobierno español y esta Mesa comprendan que nuestra posición es y será siempre también irreducible en la defensa de nuestro proyecto constitucional, que éste sí garantiza seriamente a todas las minorías étnicas, incluida la bubi, su derecho a una misma oportunidad democrática en la tarea de la construcción de nuestra Guinea Ecuatorial.

Pido, pues, que todas las minorías étnicas aquí repre­sentadas ratifiquen mis palabras y se adhieran y ratifiquen otra vez al proyecto de Constitución de los 23.

 

EL SEÑOR GOMEZ DE ARANDA:

 Para alusiones, si lo estima oportuno la Presidencia,

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El señor Gómez de Aranda.

 

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA:

Señor Presidente, señores miembros de la Delegación, aunque improvisando, pero para que se aprecie la espontaneidad con que hay que hablar siempre, porque eso de traer un texto diez días después, con espoleta retardada, esto no conduce a nada bueno. Creo que debemos dialogar espontáneamente; uno decir una cosa y otro otra cosa, pero con espontaneidad, que será en perjuicio, quizás de la técnica y particularmente en este caso, de la mía modesta.

El señor Jones ha traído un texto escrito y yo improviso unas palabras en este momento, pero aunque me repita, me permito sugerir la conveniencia de este diálogo vivo, abierto, espontáneo, inmediato y no a través de terceras personas y a través de días de dilación, pues esto no conduce a nada bueno. Pero, en fin, pido perdón, es un consejo pero es una señal de que por qué yo improviso mis palabras, que serán más torpes y menos correctas, pero tenga la seguridad absoluta De que son espontáneas y salen del mismo corazón.

Agradezco, por otra parte, al señor Jones, primero la corrección con que se ha expresado en general con respecto a mi persona, y, sobre todo, que al menos ha entrado en materia, A las diez menos veinte de la noche, hemos entrado en materia, porque, hablando de proyectos antiguos, hablando de cosas antiguas, no tratábamos el tema del orden del día de hoy, que era, la palabra salvaguarda, el reparto de las competencias, etc. etc., que era el tema de que ayer hablaron los miembros de Fernando Póo y hoy se entendía que debían hablar los miembros de Río Muni; y al menos el señor Jones se ha ceñido, por primera vez a las diez menos veinte, al tema.

Me acusa de prestidigitación y de fina mano izquierda. Yo creo que no. Ni yo soy un funámbulo que se gane la vida en un circo, ni nada parecido. He hablado con absoluta buena fe siempre, y si hablé con buena fe el otro día, hablo con buena fe hoy. Lo que dije, lo mantengo, más brevemente para no cansaros, pero me mantengo igual. España tiene voluntad firme de conceder la independencia a Fernando Póo, perdón, a Guinea Ecuatorial -no hay subconsciente que me gane la palabra, que puede ser torpe, como mía, porque estoy improvisando. España tiene voluntad firme de conceder la independencia a Guinea, cumpliendo sus compromisos y cumpliendo su voluntad y haciendo honor a su palabra.

Ahora bien, hay unas dificultades en el seno de esta Conferencia, que no son inventadas, que no son supuestas. El señor Copariate está delante de mi y el otro día insistió una vez y otra en sus puntos de vista. Las dificultades no son supuestas, repito; yo no sé qué dificultades habrá habido, ni cuáles sean los motivos o los móviles, no lo sé; lo único cierto que yo sé ahora es que conocemos todos los intereses de Guinea y ustedes no me habrán visto nunca en Guinea y jamás me verán en ninguna sociedad que tenga intereses en Guinea. Hablo como un español de buena fe, que quiere lo mejor para Guinea y para España,

Hay dificultades, desde luego. La voluntad de España es que esta Guinea nueva, independiente y libre, constituya una Nación; una Nación, naturalmente, no se improvisa, es un proyecto subjetivo de vida en común, una puesta en marcha, un cauce colectivo. Este hacer juntos las cosas es lo que apretará los lazos de Guinea entre una y otra raza» Pero, mientras no llegue eso, si hay recelos, entonces tendremos que buscar un sistema de equilibrio elemental, para que esos recelos puedan disiparse, para que unos y otros puedan convivir juntos, empezar a trabajar juntos, empezar a recorrer juntos un mismo camino. Esto es lo que España quiere; esto es lo que yo dije y lo que mantengo ahora.

Se ofrecen, si se habla de una unidad política, en primer lugar la unidad política no está reñida con un Estado federal; ahí tienen Suiza, los Estados Unidos, son federaciones y ¿no son naciones grandes? Aparte de eso, no creo que la Constitución sea federal, pero lo distinto sería una Confederación, pues un Estado federal no es incompatible con la unidad política.

Si España prometió a la ONU y votó en la ONU esa unidad política para Guinea, esa unidad política subsiste aunque sea Estado federal; no importa una cosa con otra.

Por otro lado, en cuanto a las competencias, la acusación de prestidigitación, por mi parte no hay tal. Si se ofrecen por mis palabras tres fórmulas como posible salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo, se puede dar como posible: una, la definición de las facultades provinciales, y el resto del Estado; otra, el definir las facultades del Estado, y  el resto la Provincia, y una tercera, que se dicten concretamente una por una el catálogo o repertorio de las competencias debidas a cada una de las dos esferas de acción, la provincial y la estatal. Fue una petición de la Delegación guineana, me parece que del señor Nsue, que prefería el conjunto de las competencias (el Acta, lo dirá, los taquígrafos lo dirán), que prefería la definición de unas competencias y el resto, el residuo, a la otra parte. Frente a esto se dijo por el señor Nsue y algunos otros, que preferían la definición concreta -y perdón si me repito- enumeradas una por una las competencias respectivas, porque entendía que eso era más claro, más preciso, más factible, con la buena voluntad y conveniencia de unos y otros, y, por eso, al día siguiente, se ofreció este repertorio de hojas amarillas, este repertorio de competencias, este catálogo. En cuanto a su contenido, claro está que se puede discutir. Jamás la Delegación española ofreció un dictado de su posición. Fueron sugerencias que te­nernos -y perdón que así lo diga- la elegancia de vincularnos a nosotros y no a la Conferencia. Así se dijo y en esta lo mismo. Se ofrece un conjunto de hojas amarillas que es una cosa posible, está estudiado y pensado, pero no es, ni mucho menos, una cosa dogmática. Pero, por favor, las cosas que que­den claras, y por eso he pedido la palabra inmediatamente, que no ha habido prestidigitación, que no ha habido juegos de manos, que no ha habido nada sobre la mesa; que sobre la mesa hay unos papeles y unas manos modestas pero bien limpias. Es­to es lo que hay»

En cuanto a la pregunta  que he visto en las palabras del señor Jones, de si no hay más soberanía que la del Esta­do, naturalmente. Lo que ocurre es que ese Estado, en uso de su soberanía, en un momento constitucional, dice qué materias son de la Provincia y qué materias son del Estado. No es, por supuesto, que la Provincia tenga una soberanía y el Estado otra. No, es el Estado de Guinea, la Constitución de Guinea, la que concede esas competencias, como concede ¿qué diría yo? los derechos individuales de la persona; es un acto de la so­beranea del Estado, de Guinea, que igual que concede derechos in­dividuales, concede las atribuciones de la Provincia, en uso de esa soberanía y como estado de derecho le obligan y después le vinculan. Creo que hablo claro  espontáneamente; con bue­na voluntad, yo creo que también. No vamos buscando ni ganan­cias ni cosas parecidas. Estamos tratando de buscar por todos los medios el que ustedes lleguen a un acuerdo, a una inteli­gencia, de que puedan entenderse, de que puedan vivir juntos, de que puedan marchar juntos, de que puedan empezar a andar y a marchar con esa libertad y con esa independencia. ¿Qué voluntad tenemos nosotros, sino que esta nueva Guinea sea un espejo de la España vieja y eterna? Nada más que eso.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE;

El señor Nsue tiene la palabra para una cuestión incidental.

 

EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON JOSÉ);

Muchas gracias a la Presidencia y creo que todos vanos viendo que algún día llegaremos a un entendimiento, porque vamos descubriendo cosas que posiblemente deben ustedes ad­mitir en cuanto a terminología. Ahora yo quisiera hacer una petición a la Mesa, para que este diálogo sea un poco más fraternal y que tenga los frutos que deseamos. Las dificul­tades estriban ahora en que hay ciertos términos entre unos y otros que ya por si solos hieren, ¿Por qué no dejar de de­clarar que todo lo que hacemos es por tercera persona? Yo pregunto eso. No es por usted, señor Gómez de Aranda. Lo mismo por una parte que por otra vamos a dejar este término de "documento prefabricado" y otros semejantes. Son cosas molestas. Y tercero, señor Gómez de Aranda, le voy a rogar que es­ta sinceridad, esta espontaneidad, por nuestra parte no pue­de existir por muchos motivos. Ahora mismo he querido enten­der que la unidad política encierra un Estado federal.

 

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA:

Es compatible.

 

EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON JOSÉ):

Conviene se aclare este punto: si las estructuras que vamos a hacer ahora pueden tener también base federativa, igual nos lleva a otro error. El señor Gómez de Aranda dijo que dentro de la unidad política del Gobierno podía haber posibilidades federativas. No sé si me explico bien.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Se explica usted perfectamente.

 

EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON JOSÉ):

Es difícil para nosotros porque en seguida nos induce a error. Si usted, que está  tan bien preparado, al improvisar una intervención admite que fuera a equivocarse, cuanto más nosotros. Muchas gracias.

 

EL SEÑOR ECONG  ANDEME (DON PEDRO):

Primero, señor Presidente, quiero llamar la atención de la Mesa….

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Perdón., señor Econg. Permita al señor Barreiro intervenir para una cuestión incidental.

 

EL SEÑOR BARREIRO;

Muchas gracias, señor Presidente, son las diez de una tarde muy laboriosa, en la cual se han dicho cosas muy importantes por algunos de los miembros de la Delegación guineana que han intervenido. Cosas importantes por sí mismas y por lo que representan para la marcha de la Conferencia, por que, como se ha señalado por el señor Gómez de Aranda, prácticamente se han abordado algunas cuestiones por primera vez y se ha abierto el juego propio de la Conferencia, también por primera vez. La experiencia de una sesión anterior, que terminó a las doce y media de la noche y el clima de tensión que el prolongar indebidamente o innecesariamente más de lo debido una sesión no favorece en modo alguno la comprensión que debe reinar entre todos, nos mueve a proponer que se suspenda la sesión, que se dé por terminada en el día de hoy la sesión, y que se continúe mañana, con el uso de la palabra por los oradores que lo han solicitado. Por supuesto, yo ya sé que nuestro Presidente no es propicio a adoptar este tipo de decisiones, sin contar con la opinión de la Delegación guineana. Y, por eso, más que a nuestro Presidente, mi sugerencia constituye un ruego a los Delegados guineanos. Muchas gracias.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Déjenos a la decisión del primer orador que tenía la palabra pedida. Si renuncia a ella, hasta, mañana, suspéndenos la sesión. Si quiere hablar, continuaremos. El señor Macías tiene la palabra para una cuestión incidental.

 

EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON FRANCISCO):

Muy breve, señor Presidente, tenemos ya que dejar de hablar de horas, España defiende sus intereses en Guinea. Los africanos defienden sus intereses en Guinea, Vanos a hablar. (Voces: no, no). Por favor, que yo termine. Los Ministerios trabajan al día ¿no? Y hemos venido nosotros que también tenemos nuestras horas. Tenemos nuestras plantaciones de café, una hectárea, media hectárea. Las tenemos abandonadas. Venimos a la Conferencia a las siete y tenemos que aguantar. Por favor, dejadme hablar. Hablo con la Presidencia, yo no hablo con el público. Por favor. Hablo con la Presidencia. (Risas) Nosotros henos dejado allí nuestras finquitas y nuestras familias. Ustedes, cuando vienen aquí, han cumplido ya, han despachado todos los asuntos relativos a sus Ministerios. Pero, mientras tanto, la Delegación guineana no ha hecho nada. Ahora vanos a discutir. Cuando las intervenciones se interrumpen ya no se continúan al día siguiente, pues nos vamos a otro punto. No quiero decir que el señor representante, no sé si del Ministerio de Justicia, no quiero decir que ha hecho una propuesta mala, pero sí digo que tenga en consideración lo que para nosotros representa el tiempo que tenemos que estar aquí. Si las cosas se hacen justas ¿por qué no empezamos la Conferencia, a las ocho de la mañana? Y luego, acabando a las dos, a comer, para volver después a las cuatro. Pero, como ustedes nos dicen a las siete, porque quieren despachar sus asuntos y, mientras tanto, los de Guinea debajo de la mesa. No señor. Vamos a seguir. Yo no me impongo. Es una propuesta que hago a la Presidencia

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Henos escuchado con mucho gusto su opinión, pero permítame que defienda a la Mesa y a la Delegación española, señalando que las horas nunca las hemos impuesto nosotros. Siempre henos solicitado la anuencia de la Delegación de Guinea para cualquier decisión. ¿Les viene bien a ustedes que nos reunamos a las siete? Si ustedes no proponen otra hora, yo les aseguro que, por ni parte no habrá inconveniente alguno. Para decidir ahora, sometámonos a una instancia objetiva. El primer orador que tenía pedida la palabra que nos diga si quiere hablar esta tarde o mañana. Quiere intervenir nuevamente el señor Barreiro.

 

EL SEÑOR BARREIRO:

Muchas gracias. Simplemente tomar de nuevo la palabra para asegurar al señor Macías que la única finalidad que me ha movido a hacer esta propuesta es precisamente el interés, mi interés por el éxito de la Conferencia y por los intereses -valga la redundancia- de la Guinea Ecuatorial. Por mi parte, estaría dispuesto a trabajar de manera interrumpida, las horas que fuesen necesarias, sacrificando otras ocupaciones que también son muy importantes para mí y para aquéllos que me han confiado el encargo. Pero no es este el motivo que me ha movido a esa propuesta sino precisamente- conseguir que avancemos, que encontremos el clima propicio. No desvirtuemos las cuestiones y, por consiguiente, no regateamos ni siquiera nuestro natural afán por conseguir resultados, porque a veces, podemos incurrir en situaciones en las que, en realidad, estamos incurriendo. Nada más. Muchas gracias.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El señor Econg tiene la palabra.

 

EL SEÑOR ECONG ANDEME (DON PEDRO)-.

Muchas gracias, señor Presidente, renuncio a ni derecho para mañana. Pero quiero hacer una objeción, que es llamar la atención de la Mesa con relación a la constante afirmación que ha hecho el señor Gómez de Aranda al calificar nuestros trabajos o intervenciones como teledirigidas o de terceras personas.

Es cierto que nosotros no tenemos el mismo nivel cultural. El señor Gómez de Aranda con su preparación puede improvisar cualquier intervención, pero nosotros no podemos hacerlo.

Por otra parte, a mi me consta que las pocas veces que el señor Ministro de Asuntos Exteriores nos ha dirigido la palabra en esta Conferencia lo ha hecho siempre por discursos escritos, y, nosotros, los guineanos, no pódenos calificar esos discursos escritos como teledirigidos o de terceras personas. Esto está dentro de la libertad de cada individúo: o trae su discurso escrito o improvisado ante la Conferencia. Porque esto significa para ni una grave ofensa personal procedente del señor Gómez de Aranda.

 

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA:

No tengo más remedio, señor Presidente y señores miembros, que dirigir unas palabras. Por supuesto, si hacen falta excusas, las daré.

Ahora, que no se me diga que el señor Oyono no habló de nuestro asesor constantemente. Realmente, sus palabras eran un diálogo que, después de ocho, diez o quince días, entablaba su asesor con los técnicos de la Conferencia. Por lo tanto que no se me diga que yo he faltado a la verdad. He dicho la verdad. El señor Oyono se refería a nuestro asesor. Nos ha dado una lección de Derecho Constitucional, nos ha hablado de Atenas y nos ha hablado de todas las actividades regionalistas de Europa, etc. etc. Realmente, no creo que esto fuera motivo concreto de esta Conferencia,

Sobre el supuesto de que ustedes pueden llevar sus comunicaciones escritas, no hay ninguna ofensa. Yo doy toda clase de excusas y satisfacciones de buena voluntad, de buen corazón. Pero yo tenía razón al decir que se ha hablado de nuestro asesor. Esto es también evidente. Nada más.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

¿Por qué quieren prolongar una discusión inútil que no aporta nada a la Conferencia?

Ha renunciado a la palabra el señor Econg y mañana será el primer orador.

¿A qué hora quieren ustedes que nos reunamos mañana?

(LOS DELEGADOS PIDEN QUE SEA A LAS SIETE DE LA TARDE).

 

EL MARQUES DE CASTRO DE TORRES:

La intervención contenida..en la página 56, párrafo 4º, del Acta nº 7 (II Fase) del día 13 de los corrientes, atribuida al señor NGOMO (DON FEDERICO), corresponde al señor MOMO (DON EXPEDITO RAFAEL).

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Se levanta la sesión.

Son las veinte horas y diez minutos.

 

DON JOAQUÍN CASTILLO MORENO, Marques de Castro de Torres, Coordinador de la Conferencia, en funciones de Recetario, doy fe de cuanto antecede. Madrid, fecha ut supra.

[Va la firma]

  

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

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