HISTORIA DE GUINEA ECUATORIAL

 
   

 

 

 

 

 

ACTA DE LA DECIMOSEGUNDA SESIÓN PLENARIA

 

En Madrid, a veintiuno de mayo de mil novecientos sesenta y ocho, en el Salón de Embajadores del Ministerio de Asuntos Exteriores, tiene lugar la XII Sesión Plenaria de la II Fase de la .Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial, bajo la presidencia del Vicepresidente de la misma, Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, Subsecretario de Política Exterior, con la asistencia de las Delegaciones del Gobierno español y de la Guinea Ecuatorial.

La Mesa queda constituida por el Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, el Excmo. Señor Don Gabriel Mañueco de Lecea, Director General de África y Próximo Oriente y el Excmo. Sñor Don Gabriel Cañadas Nouvilas, Secretario General del Consejo Superior de Asuntos Exteriores y de la Conferencia.

El Presidente de la Mesa abre la sesión a las diecinueve horas y treinta minutos y dice:

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Se abre la sesión.

En la Secretaría de la Conferencia se ha presentado una lista de oradores inscritos para la sesión de hoy. Como supongo que esta lista ha sido confeccionada previo acuerdo entre los interesados, vamos a respetarla.

Según esta lista, el primer orador sería Don Alfonso Jeús Oyono. Puede hacer uso de la palabra.

 

EL SEÑOR OYONO (DON ALFONSO JESÚS):

Muchas gracias, Señor Presidente.

La gran mayoría de la Delegación guineana quedó entristecida el pasado día 13 al escuchar el dictamen leído por el Sr. Condomines sobre nuestro proyecto constitucional. Nos sorprendió entonces la pasión y el interés puesto en ese dictamen contra la persona que se suponía haberlo redactado, impresión que hemos ratificado hoy al poder leer por primera vez este dictamen que tanto tiempo se ha tardado en hacer   llegar a nuestras manos.

   Como es natural hemos pedido a nuestro asesor que nos ayude una vez más para que podamos contestar dignamente y serenamente a este dictamen técnico.

Nuestro asesor se ha negado a contestar todas aquellas afirmaciones contenidas en el dictamen que no van acompañadas de algún razonamiento. Y como las afirmaciones gratuitas son muchas, y los razonamientos muy pocos, por esto contestaremos brevemente a los Señores del Comité Técnico Asesor. En nombre propio y en el de mis compañeros guineanos, quiero hacer constar nuestra pesadumbre por haber podido provocar contra nuestro asesor las desconsideradas palabras que hemos leído atentamente en el dictamen, impropias de una Delegación diplomática, e impropias de verdaderos intelectuales.

I.- Los Señores del Comité Técnico dicen en su dictamen que el apartado a) del Artículo 45 de nuestro proyecto constitucional, según el cual "los asuntos municipales corresponden al Municipio, los provinciales a la Diputación, los de la Nación al Estado", es una simple tautología carente de significación.

Nuestro asesor ha tenido la amabilidad de ofrecer a los señores del Comité Técnico, por mi conducto, la siguiente explicación: "La redacción del apartado a) del Artículo 4-5 se inspira en la filosofía política de los Movimientos regionalistas, filósofos, juristas, políticos y sabios tan conocidos en la Historia de las Ideas Políticas, como Broglie, Montalembert, Casimir Périer, Duvergier de Hauranne, Prevost Paradel, Jules Simón, Jules Favre, Garhier-Pagés, Falloux, Laboulaye... y muchos más llegaron a sintetizar en 1865, al redactar el programa regionalista de Nancy, en una fórmula que se ha hecho célebre allí donde hay la más pequeña aspiración regionalista, el difícil problema de la división de competencia entre el Estado y las colectividades provincia­les, regionales o locales. Aquella célebre formulación ha pasado a ser, a través de Charles-Brun y sus seguidores, la verdadera Ley de bases de los estatutos de competencias. Esa fórmula tan fecunda en consecuencias de Derecho Positivo, está llena de significación y de contenido. Recogida dicha fórmula en un texto constitucional la convierte en un criterio legislador y en un criterio jurisprudencial, y como todo criterio normativo, jamás puede ser una simple tautología. La fórmula del programa de Nancy es la siguiente: "los asuntos del Municipio al Ayuntamiento, los de la región a la Región, los de la nación al Estado".

II.- Los señores del Comité Técnico dicen en su dictamen que el Plan de Acomodo Territorial es "una categoría desconocida por la ciencia política y por el Derecho Comparado", calificando así a dicho Plan de "misterioso".

Nuestro asesor se complace en facilitar a los señores Técnicos la información adecuada: "En 1911, Charles-Brun empleó por primera vez la expresión AMENAGEMENT DU TERRITOIRE, en su obra "Le Régionalisme", página 192; en la revista técnica, "L'Action régionaliste", que dejó de aparecer en diciembre de 1961, se pueden encontrar numerosos artículos que desarrollan el concepto político de "Lfamenagement du territoire", y especialmente un artículo de Claude Barathon en el número de julio-septiembre de 1956 en el que demuestra la continuidad lógica entre el concepto regionalismo económico y el de "amenagement" del territorio.  En 1965 Olivier Guichard, en su obra "Amenager la France", página 51 define así el "Amenagement" del territorio: "es ante todo un esfuerzo de coordinación y de síntesis de operaciones diversas a fin de alcanzar un objetivo de conjunto en una región determinada", "L'amenagenent del territorio nos hace pasar de la ocupación espontánea inmediata y económica a la organización voluntaria de una ciudad, de una región o de un territorio; él es pues percepción, él es pues acción", de aquí la necesidad de una planificación legal. En Francia hoy la planificación regional es desde el punto de vista político y administrativo el tema más debatido y conocido, no ya de los especialistas de la ciencia política, sino del simple lector de la prensa diaria.

En España el concepto y el término de Management del territorio ha sido introducido por los profesores y especialistas del Derecho Político y Constitucional, traducido con la expresión de "Ordenación del Territorio". Pero esta traducción no es muy feliz pues, además de no comprender con el término ordenación esa función primordial de humanizar el espacio territorial y esa necesidad de valorizar el territorio, la palabra ordenación lleva aparejada en nuestro idioma, cuando va unida a la idea territorial, local o municipal, una significación de ordenanza que puede inducir a confusión.  Por esta, razón hay que buscar otro término que, significando directamente la idea del orden, es decir, la de poner cada cosa en su lugar propio, signifique además la idea de habilitación, instalación, disposición, preparación de algo para el hombre, No parece haber en la lengua castellana ningún otro vocablo más adecuado que el de "acomodación" o el de "acomodo", que incluso con mucha más precisión y casticismo que el término francés "amenagement" expresan, junto a la idea primaria académica del orden, la idea de hacer el territorio cómodo para el hombre.

Es cierto que en España el Gobierno no se ha preocupa» do todavía de legislar sobre esta materia, aunque parece ser que en la Comisaría del Plan de Desarrollo Económico existe ya el propósito de abordar pronto la Ordenación Territorial, como Política Económica Regional más equilibrada y natural que la que se deriva, un poco artificialmente de la política basada en los polos de desarrollo. Siento sinceramente que el "misterio" y el "desconocimiento" de esta categoría política y económica, si existe por parte de alguien sea sólo por parte de un Comité Técnico que debe asesorar nada menos que a la Delegación Oficial Española en la Conferencia Constitucional de Guinea Ecuatorial".

III.- Los señores del Comité Técnico dicen también en su dictamen que muchas de las disposiciones del proyecto de constitución de los 23 se refieren a otra categoría descono­cida por la ciencia política y por el Derecho Comparado, como es la "democracia inmediata a través de elección indirecta”.

En esto sí que estamos de acuerdo los guineanos con el dictamen técnico, puesto que nuestro asesor ya nos advirtió , que el concepto de democracia inmediata no ha sido expresado todavía por la ciencia política ni por el Derecho Comparado, aunque muchos nos tememos que los guineanos que hemos, elaborado el proyecto constitucional sobre el que el Comité Técnico dictamina, sin embargo hemos comprendido y asimilado la idea de nuestro asesor sobre la democracia inmediata, de una manera mucho más clara, práctica y profunda, que los señores Técnicos han dictaminado. En efecto, para nosotros , los guineanos que tenemos una tradición de vida política local y tribal, el concepto de democracia inmediata responde a la vez a nuestros hábitos tradicionales de ver al Jefe en contacto directo con su pueblo, sin intermediarios, y a nuestros deseos de futura convivencia democrática nacional. Guinea es muy pequeña, tiene muy pocos habitantes, y con los medios técnicos modernos de comunicación y de información, con la Televisión, la Radio, el Cine, la Prensa, la Revista Ilustrada, etc., no es difícil que la democracia vuelva a ser entre nosotros verdaderamente original. Original por nueva, ya que como muy bien dicen los Técnicos, esta idea está inédita, pero mucho más original por vieja, ya que, como debían saber los Técnicos, la democracia inmediata fue la que existió en Atenas mucho antes de que los filósofos y pensadores del siglo XVIII inventaran la democracia representativa. Para nosotros la democracia inmediata supone la participación del pueblo sin intermediarios en el máximo número posible de las decisiones políticas que le afecten como gobernado. Por eso jamás podremos cometer el error de unir la idea democracia inmediata con la de elección indirecta como han hecho los señores Técnicos del Comité que ha dictaminado. En sólo dos ocasiones se utiliza la palabra inmediata en nuestro proyecto constitucional: en el artículo 6, en forma de adverbio dentro de la frase "bajo sistema político inmediatamente democrático"; y en el artículo 45, letra b) en forma de adjetivo calificativo, ordenando que en la vida política municipal, donde todas las elecciones son directas, se aplica el mismo régimen de democracia inmediata que establece la constitución para la vida política nacional, donde también la elección del Presidente de la República y la de los Diputados de la Asamblea Nacional, son elecciones directas.

Por último, quisiéramos indicar a los señores Técnicos aquí presentes que, el concepto de democracia inmediata tam­bién encierra una idea de urgencia temporal por alcanzarla, y de proximidad temporal inalcanzable. Porque la democracia para nosotros, no es una ideología, ni un dogma, ni una situación de hecho que se puede adquirir de una vez para siempre, sino un camino, un proceso, un modo de recorrer juntos los ciudadanos de Guinea Ecuatorial tras el ideal de justicia, de libertad y de responsabilidad, que en sí mismo, como tal ideal, es inalcanzable.

IV.- Los Señores Técnicos del Comité que han dictaminado nuestro proyecto, asombrados por la redacción del mismo, se resisten a creer que proceda realmente de los Delegados de Guinea, y el Comité Técnico llega a “sugerir que una comisión de expertos en gramática castellana, en lógica, en teoría general de Derecho y en Derecho Público, dictamine sobre si el proyecto constitucional comentado reúne las mínimas condiciones de rigor lingüístico y racional para hacerlo inteligible y poder tomarlo como base de cualquier discusión" Hasta ahora hemos tenido que utilizar los servicios de nuestro asesor para informar a los señores Técnicos que tales cosas escriben, de sus lagunas técnicas en materia de teoría general del Derecho y en Derecho Público, pero para las cuestiones gramaticales ilógicas nos bastamos nosotros mismos para responder adecuadamente a la mala fe evidente, y a la deshonestidad intelectual de que ha hecho gala el Comité Técnico al señalar las supuestas contradicciones ilógicas de nuestro proyecto.  Leamos despacio loi que sobre este extremo dice el dictamen:

"En algunos de estos casos, las disposiciones contenidas en el proyecto dictaminado son lógicamente contradictorias; así el Vicepresidente, segunda autoridad del Estado, se ocupará de las tareas de promoción económica, cultural o política de la Nación, sin poder asumir las tareas ejecutivas del Gobierno de la Nación".¿Qué contradicción lógica existe entre poder asumir una función de promoción bajo la directa inspiración del Presidente y no poder asumir una función de ejecución bajo su propia responsabili­dad? Esto, señores, se llama mala fe en castellano y hasta en nuestros dialectos bantúes.

Añaden los señores Técnicos otra contradicción lógica en el caso del Vicepresidente al examinar el párrafo b) del artículo 22, que según ellos dice: "sin poder ser destituido, salvo en los casos de destitución", cuando en realidad lo que nuestro proyecto dice textualmente es que "no podrá dimitir, ni ser destituido, salvo en los .casos de incapacidad o destitución constitucionalmente previstos". Esto, señores, es más grave; aquí no se trata ya sólo de mala fe, sino de una elemental falta de ética...

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Por favor. No, en absoluto, Ningún proceso de intenciones es admisible. Usted ataque la redacción del escrito y argumente con la dureza que estime oportuno. Pero es impropio atacar a las personas; repito que tenemos que evitar los procesos de intención.

 

EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA (DON LUIS):

Para un punto de orden. E1 punto de orden es para rogar a los Honorables miembros de la Delegación guineana que se atuviesen a lo que estaba previsto para hoy, que era la respuesta a la oferta que se hizo por parte de la Delegación española de una serie de consideraciones y no a polemizar sobre cosas pasadas, de hace ocho días ya. O sea,¿quien tiene aquí prisa? Decía el otro día aquí un señor, cuyo nombre no recuerdo, que estábamos dando largas. Y yo pregunto: ¿Quién quiere que dialoguemos de verdad, sin prisas pero sin pausas; quién quiere el diálogo de verdad, unos con otros, alrededor de una mesa, sin textos prefabricados, sin escritos retardados de ocho días, sino que dialoguemos unos con otros, que esto es el diálogo? Esto es lo que pido a la Presidencia.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El Sr. Macias ha pedido la palabra. Yo apoyo las manifestaciones del Sr. Gómez de Aranda de que procuremos, en lo posible, atenernos al orden del día establecido para hoy, que es discutir la distribución de competencias y las garantías. Esta sesión está destinada a eso. Procuren los oradores atenerse a ese contenido. El Señor Macías.

 

EL SEÑOR MACÍAS NGUEMA (DON FRANCISCO):

Creo que para la mejor marcha de la Conferencia, aunque el orador sea malo o bueno, como Presidente de la Mesa, usted va a aceptar antes su intención, porque si no, sería como coaccionar a la Delegación guineana.

Yo, por eso, quiero pedir al Sr. Presidente que aguante. Es situación política. Cuando ese señor haya acabado, se le corrige. Ahora, Sr. Gómez de Aranda, usted ha hecho uso de la palabra sin permiso del Presidente. Por favor. Yo tengo pleno derecho a hablar. Yo he hablado con la Presidencia, Por eso yo digo, Señor Presidente: Por favor, estamos en una situación difícil, que creo que ya la comprende S.E. La mejor fórmula sería que el orador termine y después que se le corrija. Yo muchas veces he sido atacado en esta Conferencia y me he aguantado siempre y he pedido la palabra para más tarde. Muchas gracias, Señor Presidente.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Macías: quiero que tenga usted en cuenta que yo no le retiro la palabra al orador. Yo le he rogado que evite los epítetos e insultos, que no tienen nada que ver con su argumentación y su libertad de expresión. Le he rogado que de aquí en adelante, cuando surjan adjetivos que ofendan, los evite, con lo cual en ninguna manera queda disminuida la fuerza dialéctica de sus tesis. Creo que es un deber de la Mesa censurar los insultos. No creo que usted, Macías, los abone. Rogaría al Sr. Macías que me ayudara y pidiera a los Delegados guineanos que expusieran libremente sus puntos de vista sin palabras improcedentes. Ayúdeme, porque usted tiene autoridad y puede hacerlo.

 

EL SEÑOR MACÍAS NGUEMA (DON FRANCISCO):

Quisiera colaborar, pero S.E. ya ve que se va a descolonizar a un país y ese es un problema para todos nosotros. Habrá, ataques, pero tiene usted que aguantar, como entre hijos y padre. Muchas gracias. Señor Presidente.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Una cosa es comprenderlo y otra cosa alentarlo. Lo que no podemos es establecer que ya que estamos en un proceso de descolonización es bueno y deseable el insultarse unos a otros.

 

EL SEÑOR CAÑADAS NOUVILAS (DON GABRIEL):

Punto de orden.  Se está empleando y abusando de la palabra "mala fe" y lo que la Secretaría General no puede consentir bajo ningún concepto es que un documento que ha sido repartido a toda la Conferencia, que está en posesión de todos los Delegados y contra el que los Delegados podían haber presentado en tiempo útil las correcciones que considerasen oportunas, sea modificado arbitrariamente esta tarde haciendo una cita que no corresponde a la realidad.

El documento a que me refiero se titula "Conferencia Constitucional de Guinea", "Proyecto de Constitución de Guinea Ecuatorial", fue repartido hace más de ocho días y en la página 10, en el apartado b) dice textualmente, y todos ustedes tienen una copia idéntica.

"SEA POLITICAMENTE IRRESPONSABLE, NO PUDIENDO ASUMIR TAREAS EJECUTIVAS EN EL GOBIERNO DE LA NACIÓN.  NO PODRA DIMITIR NI SER DESTITUIDO - repito,- DESTITUIDO - SALVO EN LOS CASOS DE INCAPACIDAD O DESTITUCIÓN CONSTITUCIONALEENTE PREVISTOS". Nada más; muchas gracias.

 

EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON FRANCISCO):

Señor Presidente: Por favor. Yo creo que la forma con que ha sido interrumpido el Señor Oyono no va con la buena marcha de la Conferencia.  Por favor ¡que os atajamos! Estamos pidiendo la independencia de nuestro país. Aquí, ayer, el Sr. Gori leyó un documento. En ese documento había cosas buenas y cosas malas. Me parece que aquí guardamos todos silencio. ¿Por qué hoy le molestan las palabras del camarada Oyono, que está leyendo otro documento? Sí, además esto que él lee, ha de constar en Acta. Para la buena marcha de la Conferencia, conviene llevar la cosa en silencio en beneficio de todos. Yo ruego a la Presidencia nos admita todo cuanto vamos a decir, sea bueno o sea malo y que aguanten ustedes. Porque también nosotros estamos aguantando lo malo. Porque llevamos pidiendo la independencia desde 1939 y hasta ahora no la tenemos. Nos han hecho varios compromisos, varias promesas y no se han llevado a cabo. Por lo tanto, si insistimos y ahora tenemos que emplear palabras deshonestas u honestas, como quieran llamarlas, tenemos que aguantar y buscar una solución entre guineanos y españoles, porque somos una misma cosa, seguro que somos una misma cosa.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El Señor Ateba tiene la palabra.

 

EL SEÑOR ATEBA NSON (D CLEMENTE) (IPGE):

Señor Presidente: Se ve actualmente una imparcialidad de la Mesa en el sentido de que hace muy poco que el Señor Ibongo leyó una intervención que estaba insultando a la Delegación guineana, pero el Presidente de la Mesa no intervino. Es absurdo, que ahora el Presidente nos diga que no admite tal intervención porque no va en el Orden del Día.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Hasta hoy no he interrumpido a ningún orador por este motivo; pero recuerdo - me parece que fue en la penúltima sesión - que pedí a la Delegación guineana si autorizaba a la Mesa a cortar toda querella personal. Mi petición obtuvo asentimiento general. En este momento he usado de tal facultad por primera vez. Por tanto, no es pertinente que se aleguen precedentes. La Mesa está ahora obligada a interrumpir a cualquier orador que se manifieste fuera del Orden del Día, que plantee problemas personales o que proceda de una forma inapropiada. El Sr. Oyono podrá leer hasta el final su documento, pero le ruego suprima todos los calificativos molestos y que no se empeñe en llevar a cabo procesos de intención fáciles de hacer pero difíciles de probar. Atribuir mala fe, si no se prueba, es una calumnia. Que lea el documento que trae escrito, suprimiendo de él toda alusión ofensiva para las personas.

 

EL SEÑOR OYONO (DON ALFONSO JESUS) (MONALIGE)

Yo voy a continuar leyendo, pero es que aquí no ataco a personas, sino que ataco a los señores Técnicos que dictaminaron. (Risas) Yo no ataco a las personas, ataco al dictamen que redactaron los señores Técnicos. Por lo tanto, aquí no nombro a nadie ni quiero saber quién fue, si fue Gómez o si fue Emiliano. Así que le doy muchas gracias, una vez más Señor Presidente. Y continuando la lectura he dicho que…

“La falta de ética, que coloca en muy difícil postura, ante nuestro pueblo, desde luego, y ante el Gobierno español, la Autoridad de esta Mesa, que no ha debido permitir que se difundan por escrito y que se digan en esta Conferencia ligerezas y torpezas semejantes, para que no parezcan que estas palabras puedan estar producidas por una falta de comprensión o de tolerancia de nuestra parte, quiero añadir una prueba más de este ilícito dialogo que el Comité Técnico, en su dictamen, quiere entablar con nosotros. También refiriéndose al Vicepresidente el dictamen continúa así: “Asumiendo personalmente el Gobierno de la República en caso de remoción del Presidente, sin perjuicio de ser removido a la vez que el mismo Presidente (artículos 22, 19 apartado b)". Esto sigue siendo intolerable, señores Técnicos aquí presentes; Uds. falsean las evidencias, sin importarles que sus falsedades sean inmediatamente comprobadas, con pruebas documentales, que están en sus manos y en las nuestras. El artículo 19, inciso b) de nuestro proyecto regula la dimisión obligatoria del Presidente si pierde la cuestión de confianza, dimisión obligatoria que, naturalmente, tiene que acarrear también la del Vicepresidente, pues su elección ha sido conjunta, y la elección del nuevo Presidente debe hacerse también con la del nuevo Vicepresidente. En cambio, el artículo 22 regula otro supuesto completamente diferente al decir en el apartado c) que el Vicepresidente asumirá personalmente el Gobierno de la República, ocupando la Presidencia, en los casos de muerte o remoción del Presidente previstos en esta Constitución hasta la terminación del mandato presidencial  No sólo las palabras "dimisión" y "remoción" son diferentes, sino que además los supuestos a los que se aplica una y otra están claramente diferenciados.

Con estos pocos ejemplos, y con estas claras demostraciones que hemos realizado, por nuestra propia dignidad y por la dignidad de nuestro pueblo, exigimos encarecidamente a esta Mesa que se nos de una inmediata explicación, y que de aquí en adelante se lleven las conversaciones, para bien o para mal, con el respeto debido a la verdad y a las elementales reglas que rigen el trato entre hombres en situaciones como éstas.  Muchas gracias Señor Presidente.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Tiene la palabra el Señor Clemente Ateba.  Ruego a los .oradores sucesivos que procuren atenerse al Orden del Día señalado para hoy; es decir, a la discusión de las competencias y garantías.

 

EL SEÑOR ATEBA (DON CLEMENTE) (IPGE):

Muchas gracias, Señor Presidente. Pero antes de leer mi intervención, Señor Presidente y Señores Delegados, quisiera demostrarle que desde el dictamen del Proyecto constitucional, presentado por los 23 miembros de la Delegación guineana, hasta ahora, nunca nos hemos permitido hacer objeción al dictamen de los Técnicos. Por consiguiente quisiera rogar a la Mesa conferencial que nos aguante un momento.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Una aclaración. La Mesa no les impondrá a ustedes nada. Solamente les pide más colaboración. A la conciencia de sus Delegados dejo que con estos debates adelantemos nuestros trabajos o los retrasemos. Si la independencia de Guinea tiene que esperar más de lo necesario, no será precisamente por culpa de la Mesa, que en todo momento trata de evitar discusiones innecesarias, esforzándose en que nuestras tareas progresen.

 

EL SEÑOR ATEBA NSON (DON CLEMENTE) (IPGE):

Señor Presidente. Más vale hacer una cosa buena que ir corriendo.

Señor Presidente, Respetuosos Delegados: Me permito dirigirme a Uds. en nombre del pueblo guineano, del Partido Político IPGE, como Secretario General del mismo, y en nombre del Secretariado Conjunto guineano como miembro de su dirección colegiada, para expresarles primero mi sincera gratitud por haberme concedido la palabra en la Sesión de esta tarde de esta Conferencia Constitucional.

Mi exposición, Señor Presidente y honorables Delegados, consistirá en exponerles las razones por las que la mayoría de esta Delegación guineana, y sin duda alguna el Pueblo de Guinea Ecuatorial, considera intolerable e inadmisible el proyecto constitucional que nos ha propuesto la Delegación española.

RAZÓN DE PROCEDIMIENTO

La Conferencia Constitucional que se desarrolla en Madrid y precisamente en esta Sala de Embajadores para tratar de fijar el texto constitucional, la ley electoral y las modalidades de la transmisión del poder que han de regir el acto de la independencia total de Guinea Ecuatorial, está compuesta de dos partes, la Delegación española y la Delegación guineana. Los resultados de esta Conferencia, lo creo yo, tienen que ser fruto del acuerdo de estas dos partes, y no fruto de la imposición de la parte española. Si no fuera así, ¿para que estamos aquí los componentes de la Delegación guineana? Porque para escuchar las órdenes de la parte española, no teníamos que habernos separado de nuestro pueblo ni de nuestras familias.

Ahora bien; así como la Delegación guineana no le importa, ni le interesa las posibles diferencias de opinión que puedan existir entre los miembros de la Delegación española, o incluso entre los miembros del Gobierno español, del mismo modo anhelamos que a la Delegación española no deben interesarle nuestras diferencias internas, siempre que en nuestro seno presentemos una posición apoyada tanto activa como moralmente por la mayoría absoluta de los miembros de nuestra Delegación. Permítanme, Señor Presidente y respetuosos Delegados, hacer la siguiente pregunta; ¿a quién regirá esta Constitución que en esta Conferencia estamos para elaborar? ¿Al pueblo español o al pueblo guineano? La respuesta es clara y está a la luz de todos; la Constitución que será uno de los frutos de esta Conferencia regirá no al pueblo español, sino al pueblo guineano que aquí representamos; esto, Señores, significa que los únicos responsables somos nosotros y no la Delegación española; por lo tanto, mal o bien cual fuere nuestra Constitución, dejadnos porque somos los únicos responsables.

Quisiera continuar con interrogaciones. ¿Cómo se nos puede decir de buena fe que el rechazo del proyecto constitucional propuesto por la Mesa, por parte de 33 miembros de los 44 que componemos la Delegación guineana, no es válido porque no está apoyado por una mayoría estructurada? ¿Es que acaso el Sr. Barreiro y los demás Técnicos españoles que intervienen en esta Conferencia desconocen el concepto de mayoría negativa, tan vulgarizado en el lenguaje político periodístico, y tan conocido en la práctica y en la teoría democrática? ¿Cómo se nos puede decir de buena fe que el texto constitucional propuesto bajo la firma de 23 de los 44 miembros de nuestra Delegación no está apoyado por una mayoría positiva, absoluta y estructurada?

Por aquí teníamos que haber empezado la Conferencia Si la Delegación española pretende imponer a la Delegación guineana que sus acuerdos sean tomados por unanimidad, y que si no existe entre nosotros esta unanimidad, la Mesa asumirá la responsabilidad de fijar por sí sola el texto constitucional, la ley electoral y las modalidades de transmisión del poder, entonces sobramos aquí los guineanos y tendremos que marcharnos después de haber sido entretenidos y engañados por la declaración oficial de la Mesa, contenida en el primer documento que se nos entregó con el título de "Puntos básicos para un borrador de Constitución". En efecto, el primer párrafo de este documento dice literalmente así: "La Constitución será el resultado de un acto de libre voluntad del pueblo de Guinea y no un acto legislativo del Estado Español".

Nosotros creímos de buena fe que estábamos aquí como Representantes del pueblo de Guinea Ecuatorial, para llegar a un acuerdo libre sobre todos los puntos a tratar en esta Conferencia. ¿Cómo nos amenaza ahora el Señor Presidente de la Mesa con excluirnos de la Conferencia si no tomamos nuestros acuerdos por unanimidad? La Mesa sabe muy bien como nosotros también, que la unanimidad no existe nunca y que, por tanto, al exigirnos una cosa imposible para concedernos el derecho de participar en la elaboración de nuestra propia Constitución, es lo mismo que negarnos de entrada y por principio este derecho. O ¿es que acaso entiende la Mesa que el simple refrendo popular de los guineanos, limitados a decir si o no globalmente, a un texto constitucional elaborado unilateralmente por el Gobierno español y de espaldas a la Delegación guineana, no sería un acto legislativo del Estado Español? La iniciativa en la preparación del texto constitucional, la elaboración de este texto y las discusiones previas a su redacción, son actos legislativos más importantes y decisivos que la simple y formal solemnidad de su sanción popular. Pero que no se engañe aquí nadie, si el pueblo guineano dice no a la Constitución española, en ese mismo no dirá sí a la independencia y a nuestro propio derecho a constituirnos. Si aceptamos el diálogo y los acuerdos posibles con el Gobierno español es porque reconocemos que España tiene el derecho y la obligación de defender los intereses españoles, en Guinea Ecuatorial, como nosotros tenemos el derecho y la obligación de defender los intereses de nuestro pueblo.

Por otra parte, la Delegación guineana desconoce y rechaza el carácter hispano-guineano que la Mesa quiere dar al proyecto de Constitución elaborado por los Técnicos del Ministerio de Asuntos Exteriores. En la redacción y en la elaboración de ese texto, no han intervenido Técnicos guineanos, porque el pueblo guineano está representado exclusivamente por esta Delegación, y porque sólo esta Delegación puede designar, si quiere, técnicos para que la asesoren, y ustedes pueden ver que entre nosotros no hay nadie que tenga delante un cartel de técnico.  Es cierto que algunos guineanos (Señores Ibongo, Nsi, King, Morgades) han asistido como espectadores a la redacción del texto constitucional realizado unilateralmente por los técnicos españoles del Ministerio de Asuntos Exteriores, pero he de hacer constar aquí la profunda sorpresa que ha tenido la Delegación guineana para que estudiasen el posible acuerdo entre los Representantes de Fernando Póo y de Río Muni con respecto a la salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo, pero nunca fueron designados ni para presenciar pasivamente, ni para participar activamente, en la elaboración de un texto constitucional para Guinea Ecuatorial.  Quede pues bien claro que la Delegación de Guinea no se considera partícipe del texto constitucional presentado por la Mesa y que lo henos rechazado por una abrumadora mayoría.

Para terminar, Señor Presidente, respetuosos Delegados, la Constitución del pueblo de Guinea Ecuatorial, debe ser como lo había manifestado la Delegación española, fruto de la libre voluntad del pueblo guineano, y no un acto de legislación del Estado Español; además, si la Delegación española está consciente de que la Constitución que nazca de esta Conferencia, regirá no al pueblo español sino al pueblo guineano, ruego por lo tanto a todos los españoles aquí presentes, que dejen a la Delegación guineana determinar el futuro político de nuestro país como lo es la Constitución presentada por la mayoría de esta Delegación, porque somos los únicos responsables de nuestro porvenir.

Muchas gracias, Señor Presidente.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

El Señor Ondó tiene la palabra para una cuestión incidental.

 

EL SEÑOR ONDO EDU (DON BONIFACIO):

Muchas gracias, señor Presidente.

Señores Delegados y queridos guineanos. Voy a hacer unos comentarios. Ruego a ustedes que me escuchen y mediten bien lo que digo, puesto que no estoy seguro que lo que voy a decir es verdad; puede ser un engaño y puede ser verdad. No lo sé.

Hace unos días, en el periódico ABC leímos que en una ciudad no muy lejana de aquí -cuyo nombre no recuerdo en este momento- se derrumbó un edificio de 24 pisos. Consideren ustedes el fallo que representa el derrumbamiento de un edificio de 24 pisos y los millones que se habían invertido en su construcción. El fallo, indudablemente, fue del arquitecto. Falló el proyecto del arquitecto y todos los millones invertidos se han perdido. Yo quiero hacer una comparación entre este suceso y lo que ocurre con nuestra pobre Guinea, que España colonizó con mil amores, haciendo cosas buenas y también cosas malas, pero llegó el momento de la evolución que exige que todos los países sean independientes, palabra cuyo verdadero significado nosotros no conocíamos.

El que tiene el gusto de hacer uso de la palabra, con mi compañero Atanasio, Maho y otros, fuimos los primeros peticionarios que fuimos a New York para pedir la independencia. Yo quiero deciros que conocíamos solamente el nombre de independencia, no el de autonomía. No pedimos, pues, la autonomía, pedimos la independencia, sin conocer sus ventajas y sus desventajas. España, con su buena fe, dijo que la Guinea Ecuatorial, antes de llegar a la etapa de la independencia, debía tener una autonomía, y la autonomía tuvo un mal fundamento, pues la autonomía fue el principio del hundimiento de nuestra Guinea. A1 arquitecto que hizo sus bases le falló el proyecto, y todos nosotros hemos aguantado, especialmente el que llevaba la batuta del Gobierno seguramente ha quedado sin sangre. Es difícil acabar un trabajo que no tiene píes ni cabeza y, milagrosamente, hemos podido desembocar al momento presente, en que nos encontramos discutiendo la independencia de nuestra Guinea.

Los fallos nacen de una iniciación. Ruego a la Delegación española, al señor Presidente de la Mesa y a todos mis hermanos que consideren que hay que partir de esta base. ¿Por qué fracasó la autonomía? Por mala iniciación. Ahora bien, todo lo que ocurrió ya ha pasado. Ahora estamos empezando a acceder a la independencia, que es un beneficio para todos, tanto para los españoles como para los mismos guineanos. Si la base, si la iniciación de nuestra independencia vuelve a ser mala, vuelve a ser un fracaso, seguramente que va a ser un desastre para la supervivencia del pueblo de Guinea, y la honra de nuestra Madre Patria tampoco existirá.

Cuando una iniciación es mala, nada puede salir bien. Yo quiero aclarar aquí algunos puntos; yo no sé si acertaré o me equivocaré, ustedes sabrán.

La iniciación al venir a negociar con España, yo creo que ha sido una equivocación, porque no puede ser acertado que hayan venido, no ya cuarenta y dos, como decía mi hermano, o cuarenta y cuatro, sino más de cincuenta hombres, a negociar con España, y a mi esto no me parece una negociación, sino más bien una equivocación, porque no se trata de una Delegación, sino de muchas delegaciones dentro de los que ustedes llaman la Delegación de Guinea. La gente dice que hay una Delegación guineana en España para hacer negociaciones con la Madre Patria, pero, a mi modo de ver, no hay una Delegación, sino muchísimas delegaciones. Y esto ¿por qué? Dentro de lo que llamamos Delegación, hay formados grupos individualistas, grupos belicosos, guerreros, grupos que atacan, incluso a nosotros mismos, grupos que atacan sin querer ofender a la Delegación española. Y esto ¿quién lo ha iniciado? ¿Por qué no copiamos de los demás Estados africanos que para negociar eligen dos, cuatro, cinco o seis representantes a lo sumo? Son hombres que cargan con la responsabilidad de su país. Nosotros hemos venido cincuenta, aunque la intención y la idea no ha sido nuestra, sino que ha sido de otros, de enemigos que todos conócenos, enemigos de España, enemigos del Gobierno español, que son los que quieren hacer su independencia en la Guinea Ecuatorial. Ustedes han podido comprobar que dentro de nuestra Delegación hay grupo bubi, grupo fernandino, grupo annobonés, etc.

Señores, cada uno a su camino, pues ya llevamos muchos días y no hacemos nada práctico ¿Como creen ustedes que son más sabios, más técnicos, que pueden ir bien las cosas si no hemos tenido ni un consejo, ni siquiera un Presidente en la Delegación de la Guinea Ecuatorial? Yo creo que debíamos haber tenido, por lo menos, una persona que nos presidiera, ¿La Delegación española? Hay uno puede haber, más de veinte, pero hay uno que preside; y en la Delegación de Guinea, cada uno preside, cada uno emite su opinión.

Nuestros hermanos tienen buenas intenciones, sí; las buenas intenciones que tienen, que quieren tener su Guinea independiente; quieren ver la independencia dentro de Guinea. Pero esto les hace ofuscar. Nosotros nos ofuscamos porque, yo no quiero echar culpas; ustedes sabrán dónde ha nacido esa confusión. Nosotros todavía dependemos de España. El Gobierno español manda en Guinea Ecuatorial y el Gobierno español por mediación de la Asamblea o del Consejo podía haber dicho: Elegid cuatro, seis u ocho hombres que puedan venir a negociar con España; hombres moderados, hombres que puedan discutir a buenas. Pero no ha pasado esto y se han formado grupos; porque yo me admiro, me quedo sin habla, porque mis buenos hermanos que yo he presenciado en Guinea gentes de valor y aquí han perdido su prestigio. Y esto ¿por qué? Porque los enemigos del Gobierno de España, que también son enemigos de los guineanos, se han metido en follones.

Yo, cono no entiendo castellano, creo que Delegación es el conjunto de hombres que tiene que hacer un trabajo, una ideología firme, y se discute a "buenas; pero aquí, entre insultos, entre presiones, yo creo que esto viene porque se han formado grupos no de los mismos guineanos, no los mismos guineanos -vuelvo a repetir- sino aquéllos que quieren destruir a la Guinea Ecuatorial y dejar avergonzado al Gobierno español.

Ya llevamos un mes; de manera que allá están que si fracasó la autonomía; ahora, si fracasa también la independencia, porque la iniciación de formar una Delegación no ha sido una Delegación, han sido grupos para fomentar la separación, la enemistad y todo lo que no existe en Guinea. Fomentar malos pensamientos. Esto es lo que estoy viendo que hay y ustedes lo saben muy bien. Uno, por eso ruego a ustedes que consideren que no hay Delegación; hay muchas delegaciones, pero muchas delegaciones no pueden hacer una negociación para un país.

Ese es el error. Grupos étnicos. En nuestra provincia no conocíamos esto. Tal como yo aprendí la palabra de la autonomía, aprendo en esta Conferencia las palabras "étnicas", "minorías". Yo sabía que somos guineanos y para buscar la independencia tenía que haber unos cuantos hombres de cada sitio que vinieran a hacer negociaciones, formar la Constitución y someterla a votación. Y ahora no sé de donde sale esta jugada. Hemos de pensar, ustedes perdonen que siga hablando; hay que preguntar: ¿qué es lo que vamos a hacer? ¿Formar una casucha, o formar un Estado? Y dentro de África, un Estado, y los que forman un Estado ¿qué conciencia deben llevar? ¿qué conciencia hay que fomentarles? Yo creo que una conciencia nacional, una conciencia de comprensión, una conciencia de unidad. El Gobierno español ha dicho que nos concede la in dependencia unitaria. La primera vez que yo vine aquí pregunté de dónde salía esta cosa de separación. A través de los siglos hemos vivido en Guinea sin saber que somos dos personas. Ahora se ha fomentado, como en la I Fase se habló de separación. Esto no nació de los guineanos, ni mis hermanos de Fernando Póo ni mis hermanos de Río Muni; pero ha nacido de enemigos, o unos enemigos que son del Gobierno de Franco y son también enemigos de nuestra Guinea. Se ha extendido y ha podido coger o aprovechar corazones débiles, con dinero -Dios me libre- o con palabras de un hombre sabio, o cualquier otra cosa.

Dividir la Guinea Ecuatorial. Estábamos divididos en dos partes, continente y Fernando Póo. En la segunda fase nacen ya divisiones; ya no es cuestión de Fernando Póo y Río Muni; Annobón, otra minoría; Corisco, Ndowe y todos. Yo voy a recordar -y perdonen- pero allá arriba tenemos una tribu de ocho hombres. ¡También presentará, son minoría! Yo no sé que clase de Estado vamos a formar aquí dentro de un Estado, con otros estados, grupillos. Dice el refrán que lo que dicta el corazón es lo que viene a la boca.

Si nosotros, como nos consideran que somos capaces o que no sabemos expresar, claro está que tenemos que ofender, porque no tenemos palabras sabrosas, no tenemos palabras políticas, y aquí vendrán ofensas porque se han admitido más de cincuenta hombres y dentro de esos cincuenta hombres se dice que por una parte hay asesores españoles. ¿Dónde están esos asesores? ¿Ayudan al Gobierno español? ¿Ayudan a formar un Estado en Guinea? ¿O ayudan a destruir nuestra Guinea?

Yo no creo que esa sea la fórmula para formar un Estado. No creo que haya nadie aquí que pueda señalar el caso de que un continental haya matado a un isleño, a pesar de tantos años de convivencia. Ninguno. Todos los que iban, menos yo, los que iban a Santa Isabel, como mis tíos-padres y todos aquéllos que viven, siempre tenían una idea, una alabanza: que la tribu Bubi es una tribu pacífica, amable. Y se comportaron bien con ellos. ¿Por qué ahora, en el momento de formar nuestro Estado, ese Estado que no será solamente para nosotros, el Estado será también para los españoles, ahora aquí se meten las gentes que no nos pueden dar la independencia? Las gentes que no nos pueden dar a los guineanos la independencia y dicen cuarenta mil cosas, porque están en contra del Gobierno de Franco. Señores, precaución. Aun tenemos tiempo. Formar un Estado. Sí. Fomentar la conciencia nacional. Es lo que yo pido a ustedes. Por eso ruego a la Delegación española que ustedes no tienen que mirar ni escuchar; no dar por ofensivas las pobres palabras que salen de nuestra boca. Es que no hemos aprendido la política. Si fuera nuestro idioma, ustedes verían oradores. Hay oradores. Pero lo que pasa es que hablamos vuestro idioma, que no hemos aprendido, y la culpa no la tenemos. Ustedes tienen que perdonar. Yo ruego a la Delegación española, tiene que perdonar. Si ustedes han recibido unas ofensas directas, si ustedes han recibido un desprecio, no es un desprecio, señores, es porque estamos confundidos. Yo pasé un día a mi Gobierno y otro día yo les dije: Yo no sabía el cargo que me han dado. Porque ustedes, en vez de ayudarme, me ponen más peso. Una persona, cuando lleva una carga de más peso que el, no hará más que tropezar. Lo mismo ocurre. Si aquí no hay una orientación amorosa, una orientación científica, aquí no podemos hacer nada. Ustedes esperan que digamos lo que pensamos. Un guineano no piensa mal, pero lo que debía expresar no lo expresa, porque no lo sabe expresar. Y expresan lo que no debemos expresar. Los guineanos son especialistas que aman a los españoles. Los continentales también, aunque parece que nosotros odiemos, a los españoles. Es que hemos tenido una desgracia. Que todos aquéllos que fueron a la Guinea nos han tomado personas, maquinaria, para trabador en favor de otros. Hemos tenido peso, ya lo digo, más que nuestros hermanos de Fernando Póo. Hemos llevado el peso de la Guinea Ecuatorial, de todos los trabados duros, de toda la persecución, de todo mal trato, de todo desprecio. Incluso sin formación. Si hay alguno aquí que ustedes vieran que captase un poco bien, es porque fue al Seminario de Santa Isabel. Nosotros hemos evolucionado al aire libre, porque queremos evolucionar. Y nos han calificado cono enemigos de los españoles. No lo somos. Aprendan la situación, ¿Ustedes quieren formar una Guinea? Es un derecho que ustedes nos darán, la Constitución, cono espéranos. Yo espero que hemos de discutir artículo por artículo. Lo que ustedes esperan de nosotros es la ruina, Cada día hay gente mala de fuera, gentes que van contra Franco, gentes que quieren servirnos de instrumento para luchar, para ir en contra del Generalísimo Franco. Yo digo la verdad con toda tranquilidad; que sé muy bien que aquel señor a mi no me puede engañar porque ese señor no me dará la independencia que pido. Espero que el Gobierno español me dará la independencia y haremos la negociación. Y tendremos su ayuda. No es cosa de hoy. Muchos años o hasta la consumación. Dejar de escuchar las ofensas. Pensar lo que tenéis que hacer Señor Presidente: escuchar las pobres palabras del señor Ondó, que estos señores no han tenido mala intención. Ni los isleños ni los continentales. Pero, desgraciadamente, hemos caído en la red de los enemigos de España y han sido enemigos de nuestra Guinea. Olviden las ofensas. Ahora ustedes han dicho que quieren hacer una independencia buena en nuestra Guinea. Pero yo vuelvo a insistir que no hay Delegación. Ustedes ya lo ven. Todos se quieren hacer aquí los sobresalientes. Y esto no es que mi pensamiento sea ese. Quizás hay uno que me dice dentro que eso tiene que llevar a lo mejor al fracaso. Vean ustedes la fórmula que pódenos discutir. Ahora, si han venido cincuenta o sesenta hombres, yo creo que hay que admitir a todos, y que digan si es necesario ¿por qué la gente que obra detrás de nosotros es la que detalla los planes? La gente que creen ustedes que pueden ser asesores no lo son. Ruego que ustedes me perdonen que yo he charlado mucho y que toméis la nota que yo. A esto hay que llegar. Hacerlo bien. Todos nosotros somos católicos. Yo creo que la primera lección que aprende un católico es que sabe que va a morir, va a dejar el mundo y Dios le va a pedir cuentas ¿saben ustedes, que, como católicos que son, Dios les va a pedir cuentas? Nosotros también, que somos vuestros hijos. Dios nos va a pedir cuentas. Si sabemos que vanos a dejar el mundo, lo que debe contar es la buena historia. Así contribuyamos a la independencia de Guinea honradamente, con un Gobierno presidencial y un Estado. Yo no veo todas esas cosas que ustedes señalan. No digo que esté mal ¡Dios me libre! Yo diré cuando discutamos esto: no me parece bien porque mi país es así y así. Las atribuciones provinciales que vienen en esta hoja son cosa que no comprendo.

Así que ruego a usted, señor Presidente, que, si esta voz puede extenderla al Gobierno, le diga que el señor Ondó dice que ha sido un fracaso el que para venir a negociar aquí hayan tenido que venir más de cincuenta hombres.

El presupuesto de la Guinea Ecuatorial se va a agotar ya. Viene la gente y yo no sé quien lo autoriza. Cada día viene uno. ¿Quién les autoriza y les paga el pasaje?

Yo no quiero decir nada. Ya lo saben de sobra. Ustedes me han puesto ahí. Guinea me votó. Sabían lo que yo valgo, Ahora, el Gobierno español no me ha ayudado. Y por eso no tengo ni, ganas; seguramente no las tengo; prefiero ir a trabajar a mi pueblo, a "chapear", que llevar ese Gobierno que va a fracasar dentro de poco tiempo.

Ruego a usted, por favor, señor Presidente, que no se dé por ofendida la Delegación española, ya que no son palabras ofensivas, sino que son las que lanzan seguramente los enemigos por mediación de los guineanos. Muchas gracias.

 

EL SEÑOE PEESIDENTE:

Creo que acabamos de escuchar un importante discurso del señor Ondó que tiene que hacer reflexionar a todos.

Podemos continuar el debate, si ustedes quieren, o sus­pender la sesión y los oradores que estar inscritos podrán continuar mañana. Si suspendemos la sesión quisiera que se meditara lo que ha dicho el señor Ondó, en cuyas apreciaciones hay mucho de constructivo y positivo, que reflejan su deseo de que lleguemos a una solución satisfactoria.

Espero que ustedes manifiesten si quieren continuar el debate o si se suspende.

 

EL SEÑOR ATEBA NSON (DON CLEMENTE), del IPGE:

Queremos continuar el debate, señor Presidente.

 

EL SEÑOR PRESIDENTE:

Que continúe el debate. El señor don José Nsue tiene la palabra.

 

EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON JOSÉ):

Muchas gracias señor Presidente. Yo no he querido insistir? tal vez para que tengan continuidad los debates, sobre algún interés de tipo personal, ya que lo que ocurre es que vamos suspendiendo las cosas y esto se hace interminable.

Antes de entrar en lo que queremos contestar, quisiera abundar -permítamelo, señor Presidente- en las palabras pronunciadas por don Bonifacio referentes al sentido de que estamos empezando. Creo que esto tiene una amplitud tal que esta iniciación debe de hacernos pensar bastante., como acaba usted de decir. Además, esta iniciación se ve prácticamente en el desarrollo de esta Conferencia cuando muchas veces ni siquiera sabemos al día siguiente cómo hemos quedado ayer.

Mi representación es bastante conocida aquí porque soy Procurador en Cortes, pero no es tan conocida en estos momentos en que Guinea está pidiendo independencia. Parece que estamos un poco en Guinea cuando en octubre se presentaron estas elecciones. Quiero con esto, no justificar los grupos y cosas de este tipo, sino como se dice romper la lanza a favor de alguien» Si aquí varios grupos políticos están en esta Mesa; si aquí estamos los Procuradores en Cortes; si aquí están todos los demás, nosotros lo hemos acogido con mucho gusto. Porque posiblemente en Guinea, a lo largo de cuatro años de régimen autónomo, a alguien se le ha ido de las manos las personas y no ha podido tener sobre ellas el debido control. Yo soy testigo, porque además participé en la elaboración de la Ley de Bases. Tanto a Fernando Póo como a Río Muni no les importó en aquél entonces quiénes eran mayoritarios y quiénes minoritarios. Y, la división que hoy tenemos, si miramos un poco las cosas por atrás, ha empezado desde arriba, desde los más altos gobernantes, que han envenenado al pueblo. Este pueblo, claro está, ha visto con satisfacción que todos los grupos que existiesen en el pueblo pudiesen venir aquí a dialogar con España. Claro, la división se hace más grande todavía, por desgracia. Sólo porque estamos iniciando, señor Presidente.