| |
|
ACTA DE LA DECIMOSEGUNDA SESIÓN PLENARIA
En Madrid, a veintiuno de mayo de mil
novecientos sesenta y ocho, en el Salón de Embajadores del
Ministerio de Asuntos Exteriores, tiene lugar la XII Sesión
Plenaria de la II Fase de la .Conferencia Constitucional de
Guinea Ecuatorial, bajo la presidencia del Vicepresidente de
la misma, Excmo. Señor Don Ramón Sedó Gómez, Subsecretario de
Política Exterior, con la asistencia de las Delegaciones del
Gobierno español y de la Guinea Ecuatorial.
La Mesa queda constituida por el Excmo. Señor
Don Ramón Sedó Gómez, el Excmo. Señor Don Gabriel Mañueco de
Lecea, Director General de África y Próximo Oriente y el
Excmo. Sñor Don Gabriel Cañadas Nouvilas, Secretario General
del Consejo Superior de Asuntos Exteriores y de la
Conferencia.
El Presidente de la Mesa abre la sesión a las
diecinueve horas y treinta minutos y dice:
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Se abre la sesión.
En la Secretaría de la Conferencia se ha
presentado una lista de oradores inscritos para la sesión de
hoy. Como supongo que esta lista ha sido confeccionada previo
acuerdo entre los interesados, vamos a respetarla.
Según esta lista, el primer orador sería Don
Alfonso Jeús Oyono. Puede hacer uso de la palabra.
EL SEÑOR OYONO (DON ALFONSO JESÚS):
Muchas gracias, Señor Presidente.
La gran mayoría de la Delegación guineana quedó
entristecida el pasado día 13 al escuchar el dictamen leído
por el Sr. Condomines sobre nuestro proyecto constitucional.
Nos sorprendió entonces la pasión y el interés puesto en ese
dictamen contra la persona que se suponía haberlo redactado,
impresión que hemos ratificado hoy al poder leer por primera
vez este dictamen que tanto tiempo se ha tardado en hacer
llegar a nuestras manos.
Como es natural hemos pedido a nuestro
asesor que nos ayude una vez más para que podamos contestar
dignamente y serenamente a este dictamen técnico.
Nuestro asesor se ha negado a contestar todas
aquellas afirmaciones contenidas en el dictamen que no van
acompañadas de algún razonamiento. Y como las afirmaciones
gratuitas son muchas, y los razonamientos muy pocos, por esto
contestaremos brevemente a los Señores del Comité Técnico
Asesor. En nombre propio y en el de mis compañeros guineanos,
quiero hacer constar nuestra pesadumbre por haber podido
provocar contra nuestro asesor las desconsideradas palabras
que hemos leído atentamente en el dictamen, impropias de una
Delegación diplomática, e impropias de verdaderos
intelectuales.
I.- Los Señores del Comité Técnico dicen en su
dictamen que el apartado a) del Artículo 45 de nuestro
proyecto constitucional, según el cual "los asuntos
municipales corresponden al Municipio, los provinciales a la
Diputación, los de la Nación al Estado", es una simple
tautología carente de significación.
Nuestro asesor ha tenido la amabilidad de
ofrecer a los señores del Comité Técnico, por mi conducto, la
siguiente explicación: "La redacción del apartado a) del
Artículo 4-5 se inspira en la filosofía política de los
Movimientos regionalistas, filósofos, juristas, políticos y
sabios tan conocidos en la Historia de las Ideas Políticas,
como Broglie, Montalembert, Casimir Périer, Duvergier de
Hauranne, Prevost Paradel, Jules Simón, Jules Favre, Garhier-Pagés,
Falloux, Laboulaye... y muchos más llegaron a sintetizar en
1865, al redactar el programa regionalista de Nancy, en una
fórmula que se ha hecho célebre allí donde hay la más pequeña
aspiración regionalista, el difícil problema de la división de
competencia entre el Estado y las colectividades
provinciales, regionales o locales. Aquella célebre
formulación ha pasado a ser, a través de Charles-Brun y sus
seguidores, la verdadera Ley de bases de los estatutos de
competencias. Esa fórmula tan fecunda en consecuencias de
Derecho Positivo, está llena de significación y de contenido.
Recogida dicha fórmula en un texto constitucional la convierte
en un criterio legislador y en un criterio jurisprudencial, y
como todo criterio normativo, jamás puede ser una simple
tautología. La fórmula del programa de Nancy es la siguiente:
"los asuntos del Municipio al Ayuntamiento, los de la región a
la Región, los de la nación al Estado".
II.- Los señores del Comité Técnico dicen en su
dictamen que el Plan de Acomodo Territorial es "una categoría
desconocida por la ciencia política y por el Derecho
Comparado", calificando así a dicho Plan de "misterioso".
Nuestro asesor se complace en facilitar a los
señores Técnicos la información adecuada: "En 1911, Charles-Brun
empleó por primera vez la expresión AMENAGEMENT DU TERRITOIRE,
en su obra "Le Régionalisme", página 192; en la revista
técnica, "L'Action régionaliste", que dejó de aparecer en
diciembre de 1961, se pueden encontrar numerosos artículos que
desarrollan el concepto político de "Lfamenagement du
territoire", y especialmente un artículo de Claude Barathon en
el número de julio-septiembre de 1956 en el que demuestra la
continuidad lógica entre el concepto regionalismo económico y
el de "amenagement" del territorio. En 1965 Olivier Guichard,
en su obra "Amenager la France", página 51 define así el "Amenagement"
del territorio: "es ante todo un esfuerzo de coordinación y de
síntesis de operaciones diversas a fin de alcanzar un objetivo
de conjunto en una región determinada", "L'amenagenent del
territorio nos hace pasar de la ocupación espontánea inmediata
y económica a la organización voluntaria de una ciudad, de una
región o de un territorio; él es pues percepción, él es pues
acción", de aquí la necesidad de una planificación legal. En
Francia hoy la planificación regional es desde el punto de
vista político y administrativo el tema más debatido y
conocido, no ya de los especialistas de la ciencia política,
sino del simple lector de la prensa diaria.
En España el concepto y el término de
Management del territorio ha sido introducido por los
profesores y especialistas del Derecho Político y
Constitucional, traducido con la expresión de "Ordenación del
Territorio". Pero esta traducción no es muy feliz pues, además
de no comprender con el término ordenación esa función
primordial de humanizar el espacio territorial y esa necesidad
de valorizar el territorio, la palabra ordenación lleva
aparejada en nuestro idioma, cuando va unida a la idea
territorial, local o municipal, una significación de ordenanza
que puede inducir a confusión. Por esta, razón hay que buscar
otro término que, significando directamente la idea del orden,
es decir, la de poner cada cosa en su lugar propio, signifique
además la idea de habilitación, instalación, disposición,
preparación de algo para el hombre, No parece haber en la
lengua castellana ningún otro vocablo más adecuado que el de
"acomodación" o el de "acomodo", que incluso con mucha más
precisión y casticismo que el término francés "amenagement"
expresan, junto a la idea primaria académica del orden, la
idea de hacer el territorio cómodo para el hombre.
Es cierto que en España el Gobierno no se ha
preocupa» do todavía de legislar sobre esta materia, aunque
parece ser que en la Comisaría del Plan de Desarrollo
Económico existe ya el propósito de abordar pronto la
Ordenación Territorial, como Política Económica Regional más
equilibrada y natural que la que se deriva, un poco
artificialmente de la política basada en los polos de
desarrollo. Siento sinceramente que el "misterio" y el
"desconocimiento" de esta categoría política y económica, si
existe por parte de alguien sea sólo por parte de un Comité
Técnico que debe asesorar nada menos que a la Delegación
Oficial Española en la Conferencia Constitucional de Guinea
Ecuatorial".
III.- Los señores del Comité Técnico dicen
también en su dictamen que muchas de las disposiciones del
proyecto de constitución de los 23 se refieren a otra
categoría desconocida por la ciencia política y por el
Derecho Comparado, como es la "democracia inmediata a través
de elección indirecta”.
En esto sí que estamos de acuerdo los guineanos
con el dictamen técnico, puesto que nuestro asesor ya nos
advirtió , que el concepto de democracia inmediata no ha sido
expresado todavía por la ciencia política ni por el Derecho
Comparado, aunque muchos nos tememos que los guineanos que
hemos, elaborado el proyecto constitucional sobre el que el
Comité Técnico dictamina, sin embargo hemos comprendido y
asimilado la idea de nuestro asesor sobre la democracia
inmediata, de una manera mucho más clara, práctica y profunda,
que los señores Técnicos han dictaminado. En efecto, para
nosotros , los guineanos que tenemos una tradición de vida
política local y tribal, el concepto de democracia inmediata
responde a la vez a nuestros hábitos tradicionales de ver al
Jefe en contacto directo con su pueblo, sin intermediarios, y
a nuestros deseos de futura convivencia democrática nacional.
Guinea es muy pequeña, tiene muy pocos habitantes, y con los
medios técnicos modernos de comunicación y de información, con
la Televisión, la Radio, el Cine, la Prensa, la Revista
Ilustrada, etc., no es difícil que la democracia vuelva a ser
entre nosotros verdaderamente original. Original por nueva, ya
que como muy bien dicen los Técnicos, esta idea está inédita,
pero mucho más original por vieja, ya que, como debían saber
los Técnicos, la democracia inmediata fue la que existió en
Atenas mucho antes de que los filósofos y pensadores del siglo
XVIII inventaran la democracia representativa. Para nosotros
la democracia inmediata supone la participación del pueblo sin
intermediarios en el máximo número posible de las decisiones
políticas que le afecten como gobernado. Por eso jamás
podremos cometer el error de unir la idea democracia inmediata
con la de elección indirecta como han hecho los señores
Técnicos del Comité que ha dictaminado. En sólo dos ocasiones
se utiliza la palabra inmediata en nuestro proyecto
constitucional: en el artículo 6, en forma de adverbio dentro
de la frase "bajo sistema político inmediatamente
democrático"; y en el artículo 45, letra b) en forma de
adjetivo calificativo, ordenando que en la vida política
municipal, donde todas las elecciones son directas, se aplica
el mismo régimen de democracia inmediata que establece la
constitución para la vida política nacional, donde también la
elección del Presidente de la República y la de los Diputados
de la Asamblea Nacional, son elecciones directas.
Por último, quisiéramos indicar a los señores
Técnicos aquí presentes que, el concepto de democracia
inmediata también encierra una idea de urgencia temporal por
alcanzarla, y de proximidad temporal inalcanzable. Porque la
democracia para nosotros, no es una ideología, ni un dogma, ni
una situación de hecho que se puede adquirir de una vez para
siempre, sino un camino, un proceso, un modo de recorrer
juntos los ciudadanos de Guinea Ecuatorial tras el ideal de
justicia, de libertad y de responsabilidad, que en sí mismo,
como tal ideal, es inalcanzable.
IV.- Los Señores Técnicos del Comité que han
dictaminado nuestro proyecto, asombrados por la redacción del
mismo, se resisten a creer que proceda realmente de los
Delegados de Guinea, y el Comité Técnico llega a “sugerir que
una comisión de expertos en gramática castellana, en lógica,
en teoría general de Derecho y en Derecho Público, dictamine
sobre si el proyecto constitucional comentado reúne las
mínimas condiciones de rigor lingüístico y racional para
hacerlo inteligible y poder tomarlo como base de cualquier
discusión" Hasta ahora hemos tenido que utilizar los servicios
de nuestro asesor para informar a los señores Técnicos que
tales cosas escriben, de sus lagunas técnicas en materia de
teoría general del Derecho y en Derecho Público, pero para las
cuestiones gramaticales ilógicas nos bastamos nosotros mismos
para responder adecuadamente a la mala fe evidente, y a la
deshonestidad intelectual de que ha hecho gala el Comité
Técnico al señalar las supuestas contradicciones ilógicas de
nuestro proyecto. Leamos despacio loi que sobre este extremo
dice el dictamen:
"En algunos de estos casos, las disposiciones
contenidas en el proyecto dictaminado son lógicamente
contradictorias;
así el Vicepresidente, segunda autoridad del Estado, se
ocupará de las tareas de promoción económica, cultural o
política de la Nación, sin poder asumir las tareas ejecutivas
del Gobierno de la Nación".¿Qué contradicción lógica
existe entre poder asumir una función de promoción bajo la
directa inspiración del Presidente y no poder asumir
una función de ejecución bajo su propia responsabilidad?
Esto, señores, se llama mala fe en castellano y hasta
en nuestros dialectos bantúes.
Añaden los señores Técnicos otra contradicción
lógica
en el caso del Vicepresidente al examinar el párrafo b)
del artículo 22, que según ellos dice: "sin poder ser destituido,
salvo en los casos de destitución", cuando en
realidad lo que nuestro proyecto dice textualmente es que
"no podrá dimitir, ni ser destituido, salvo en los .casos
de incapacidad o destitución constitucionalmente previstos".
Esto, señores, es más grave; aquí no se trata ya
sólo de mala fe, sino de una elemental falta de
ética...
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Por favor. No, en absoluto, Ningún proceso de
intenciones
es admisible. Usted ataque la redacción del escrito y
argumente con la dureza que estime oportuno. Pero es impropio
atacar a las personas; repito que tenemos que evitar los
procesos de intención.
EL SEÑOR GÓMEZ DE ARANDA (DON LUIS):
Para un punto de orden. E1 punto de orden es
para rogar a los Honorables miembros de la Delegación guineana
que se atuviesen a lo que estaba previsto para hoy, que era la
respuesta a la oferta que se hizo por parte de la Delegación
española de una serie de consideraciones y no a polemizar
sobre cosas pasadas, de hace ocho días ya. O sea,¿quien
tiene aquí prisa? Decía el otro día aquí un señor, cuyo
nombre no recuerdo, que estábamos dando largas. Y yo pregunto:
¿Quién quiere que dialoguemos de verdad, sin prisas
pero sin pausas; quién quiere el diálogo de verdad, unos con
otros, alrededor de una mesa, sin textos prefabricados, sin
escritos retardados de ocho días, sino que dialoguemos unos
con otros, que esto es el diálogo? Esto es lo que pido a la
Presidencia.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
El Sr. Macias ha pedido la palabra. Yo apoyo
las manifestaciones
del Sr. Gómez de Aranda de que procuremos, en
lo posible, atenernos al orden del día establecido para hoy,
que es discutir la distribución de competencias y las garantías.
Esta sesión está destinada a eso. Procuren los oradores
atenerse a ese contenido. El Señor Macías.
EL SEÑOR MACÍAS NGUEMA (DON FRANCISCO):
Creo
que para la mejor marcha de la Conferencia, aunque
el orador sea malo o bueno, como Presidente de
la Mesa, usted va a aceptar antes su intención, porque si no,
sería como coaccionar a la Delegación guineana.
Yo, por eso, quiero pedir al Sr. Presidente que
aguante.
Es situación política. Cuando ese señor haya acabado, se
le corrige. Ahora, Sr. Gómez de Aranda, usted ha hecho uso
de la palabra sin permiso del Presidente. Por favor. Yo tengo
pleno derecho a hablar. Yo he hablado con la Presidencia,
Por eso yo digo, Señor Presidente: Por favor, estamos en una
situación difícil, que creo que ya la comprende S.E. La mejor
fórmula sería que el orador termine y después que se le
corrija. Yo muchas veces he sido atacado en esta Conferencia y
me he aguantado siempre y he pedido la palabra para
más tarde. Muchas gracias, Señor Presidente.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Macías: quiero que tenga usted en cuenta que yo
no le
retiro la palabra al orador. Yo le he rogado que evite los
epítetos e insultos, que no tienen nada que ver con su argumentación
y su libertad de expresión. Le he rogado que de
aquí en adelante, cuando surjan adjetivos que ofendan, los
evite, con lo cual en ninguna manera queda disminuida la
fuerza dialéctica de sus tesis. Creo que es un deber de la
Mesa censurar los insultos. No creo que usted, Macías, los
abone. Rogaría al Sr. Macías que me ayudara y pidiera a los
Delegados guineanos que expusieran libremente sus puntos
de vista sin palabras improcedentes. Ayúdeme, porque usted
tiene autoridad y puede hacerlo.
EL SEÑOR MACÍAS NGUEMA (DON FRANCISCO):
Quisiera colaborar, pero S.E. ya ve que se va a
descolonizar
a un país y ese es un problema para todos nosotros.
Habrá, ataques, pero tiene usted que aguantar, como entre hijos
y padre. Muchas gracias. Señor Presidente.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Una cosa es comprenderlo y otra cosa alentarlo.
Lo que
no podemos es establecer que ya que estamos en un proceso de
descolonización es bueno y deseable el insultarse unos a
otros.
EL SEÑOR CAÑADAS NOUVILAS (DON GABRIEL):
Punto de orden. Se está empleando y abusando
de la palabra "mala fe" y lo que la Secretaría General no
puede consentir
bajo ningún concepto es que un documento que ha sido
repartido a toda la Conferencia, que está en posesión de todos
los Delegados y contra el que los Delegados podían haber
presentado en tiempo útil las correcciones que considerasen
oportunas, sea modificado arbitrariamente esta
tarde haciendo una cita que no corresponde a la realidad.
El documento a que me refiero se titula
"Conferencia
Constitucional de Guinea", "Proyecto de Constitución de Guinea
Ecuatorial", fue repartido hace más de ocho días y en la
página 10, en el apartado b) dice textualmente, y todos ustedes
tienen una copia idéntica.
"SEA POLITICAMENTE IRRESPONSABLE, NO PUDIENDO
ASUMIR
TAREAS EJECUTIVAS EN EL GOBIERNO DE LA NACIÓN. NO PODRA
DIMITIR NI SER DESTITUIDO - repito,- DESTITUIDO - SALVO EN
LOS CASOS DE INCAPACIDAD O DESTITUCIÓN
CONSTITUCIONALEENTE
PREVISTOS". Nada más; muchas gracias.
EL SEÑOR MACIAS NGUEMA (DON FRANCISCO):
Señor Presidente: Por favor. Yo creo que la
forma con
que ha sido interrumpido el Señor Oyono no va con la buena
marcha de la Conferencia. Por favor ¡que os atajamos! Estamos
pidiendo la independencia de nuestro país. Aquí, ayer,
el Sr. Gori leyó un documento. En ese documento había cosas
buenas y cosas malas. Me parece que aquí guardamos todos
silencio. ¿Por qué hoy le molestan las palabras del camarada
Oyono, que está leyendo otro documento? Sí, además
esto que él lee, ha de constar en Acta. Para la buena marcha
de la Conferencia, conviene llevar la cosa en silencio en
beneficio de todos. Yo ruego a la Presidencia nos admita todo
cuanto vamos a decir, sea bueno o sea malo y que
aguanten ustedes. Porque también nosotros estamos aguantando
lo malo. Porque llevamos pidiendo la independencia
desde 1939 y hasta ahora no la tenemos. Nos han hecho varios
compromisos, varias promesas y no se han llevado a cabo.
Por lo tanto, si insistimos y ahora tenemos que emplear
palabras deshonestas u honestas, como quieran llamarlas,
tenemos que aguantar y buscar una solución entre guineanos y
españoles, porque somos una misma cosa, seguro que
somos una misma cosa.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
El Señor Ateba tiene la palabra.
EL SEÑOR ATEBA NSON (D CLEMENTE) (IPGE):
Señor Presidente: Se ve actualmente una
imparcialidad
de la Mesa en el sentido de que hace muy poco que el Señor
Ibongo leyó una intervención que estaba insultando a la
Delegación guineana, pero el Presidente de la Mesa no intervino.
Es absurdo, que ahora el Presidente nos diga que no
admite tal intervención porque no va en el
Orden del Día.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Hasta
hoy no he interrumpido a ningún orador por este
motivo; pero recuerdo - me parece que fue en la penúltima
sesión - que pedí a la Delegación guineana si
autorizaba a la Mesa a cortar toda querella personal. Mi
petición obtuvo asentimiento general. En este momento he usado
de tal facultad por primera vez. Por tanto, no es pertinente
que se aleguen precedentes. La Mesa está ahora obligada a
interrumpir a cualquier orador que se manifieste fuera del
Orden del Día, que plantee problemas personales o que proceda
de una forma inapropiada. El Sr. Oyono podrá leer hasta el
final su documento, pero le ruego suprima todos los
calificativos molestos y que no se empeñe en llevar a cabo
procesos de intención fáciles de hacer pero difíciles de
probar. Atribuir mala fe, si no se prueba, es una calumnia.
Que lea el documento que trae escrito, suprimiendo de él toda
alusión ofensiva para las personas.
EL SEÑOR OYONO (DON ALFONSO JESUS) (MONALIGE)
Yo voy a continuar leyendo, pero es que aquí no
ataco a personas, sino que ataco a los señores Técnicos que
dictaminaron. (Risas) Yo no ataco a las personas, ataco al
dictamen que redactaron los señores Técnicos. Por lo tanto,
aquí no nombro a nadie ni quiero saber quién fue, si fue Gómez
o si fue Emiliano. Así que le doy muchas gracias, una vez más
Señor Presidente. Y continuando la lectura he dicho que…
“La falta de ética, que coloca en muy difícil
postura, ante nuestro pueblo, desde luego, y ante el Gobierno
español, la Autoridad de esta Mesa, que no ha debido permitir
que se difundan por escrito y que se digan en esta Conferencia
ligerezas y torpezas semejantes, para que no parezcan que
estas palabras puedan estar producidas por una falta de
comprensión o de tolerancia de nuestra parte, quiero añadir
una prueba más de este ilícito dialogo que el Comité Técnico,
en su dictamen, quiere entablar con nosotros. También
refiriéndose al Vicepresidente el dictamen continúa así:
“Asumiendo personalmente el Gobierno de la República en caso
de remoción del Presidente, sin perjuicio de ser removido a la
vez que el mismo Presidente (artículos 22, 19 apartado b)".
Esto sigue siendo intolerable, señores Técnicos aquí presentes;
Uds. falsean las evidencias, sin importarles que sus
falsedades sean inmediatamente comprobadas, con pruebas documentales,
que están en sus manos y en las nuestras. El
artículo 19, inciso b) de nuestro proyecto regula la dimisión
obligatoria del Presidente si pierde la cuestión de confianza,
dimisión obligatoria que, naturalmente, tiene que acarrear
también la del Vicepresidente, pues su elección ha sido
conjunta, y la elección del nuevo Presidente
debe hacerse también con la del nuevo Vicepresidente. En
cambio, el artículo 22 regula otro supuesto completamente
diferente al decir en el apartado c) que el Vicepresidente
asumirá personalmente el Gobierno de la República, ocupando
la Presidencia, en los casos de muerte o remoción del Presidente
previstos en esta Constitución hasta la terminación
del mandato presidencial No sólo las palabras "dimisión"
y "remoción" son diferentes, sino que además los supuestos
a los que se aplica una y otra están claramente diferenciados.
Con estos pocos ejemplos, y con estas claras
demostraciones
que hemos realizado, por nuestra propia dignidad y
por la dignidad de nuestro pueblo, exigimos encarecidamente a
esta Mesa que se nos de una inmediata explicación, y que de
aquí en adelante se lleven las conversaciones, para bien o
para mal, con el respeto debido a la verdad y a las elementales
reglas que rigen el trato entre hombres en situaciones
como éstas. Muchas gracias Señor Presidente.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Tiene la palabra el Señor Clemente Ateba.
Ruego a los .oradores sucesivos que procuren atenerse al Orden
del Día
señalado para hoy; es decir, a la discusión de las competencias
y garantías.
EL SEÑOR ATEBA (DON CLEMENTE) (IPGE):
Muchas gracias, Señor Presidente. Pero antes de
leer mi intervención, Señor Presidente y Señores Delegados,
quisiera demostrarle que desde el dictamen del Proyecto
constitucional, presentado por los 23 miembros de la
Delegación guineana, hasta ahora, nunca nos hemos permitido
hacer objeción al dictamen de los Técnicos. Por consiguiente
quisiera rogar a la Mesa conferencial que nos aguante un
momento.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Una aclaración. La Mesa no les impondrá a
ustedes nada. Solamente les pide más colaboración. A la
conciencia de sus Delegados dejo que con estos debates
adelantemos nuestros trabajos o los retrasemos. Si la
independencia de Guinea tiene que esperar más de lo necesario,
no será precisamente por culpa de la Mesa, que en todo momento
trata de evitar discusiones innecesarias, esforzándose en que
nuestras tareas progresen.
EL SEÑOR ATEBA NSON (DON CLEMENTE) (IPGE):
Señor Presidente. Más vale hacer una cosa buena
que ir corriendo.
Señor Presidente, Respetuosos Delegados: Me
permito dirigirme a Uds. en nombre del pueblo guineano, del
Partido Político IPGE, como Secretario General del mismo, y en
nombre del Secretariado Conjunto guineano como miembro de su
dirección colegiada, para expresarles primero mi sincera
gratitud por haberme concedido la palabra en la Sesión de esta
tarde de esta Conferencia Constitucional.
Mi exposición, Señor Presidente y honorables
Delegados, consistirá en exponerles las razones por las que la
mayoría de esta Delegación guineana, y sin duda alguna el
Pueblo de Guinea Ecuatorial, considera intolerable e
inadmisible el proyecto constitucional que nos ha propuesto la
Delegación española.
RAZÓN DE PROCEDIMIENTO
La Conferencia Constitucional que se desarrolla
en Madrid y precisamente en esta Sala de Embajadores para
tratar de fijar el texto constitucional, la ley electoral y
las modalidades de la transmisión del poder que han de regir
el acto de la independencia total de Guinea Ecuatorial, está
compuesta de dos partes, la Delegación española y la
Delegación guineana. Los resultados de esta Conferencia, lo
creo yo, tienen que ser fruto del acuerdo de estas dos partes,
y no fruto de la imposición de la parte española. Si no fuera
así, ¿para que estamos aquí los componentes de la Delegación
guineana? Porque para escuchar las órdenes de la parte
española, no teníamos que habernos separado de nuestro pueblo
ni de nuestras familias.
Ahora bien; así como la Delegación guineana no
le importa, ni le interesa las posibles diferencias de opinión
que puedan existir entre los miembros de la Delegación
española, o incluso entre los miembros del Gobierno español,
del mismo modo anhelamos que a la Delegación española no deben
interesarle nuestras diferencias internas, siempre que en
nuestro seno presentemos una posición apoyada tanto activa
como moralmente por la mayoría absoluta de los miembros de
nuestra Delegación. Permítanme, Señor Presidente y respetuosos
Delegados, hacer la siguiente pregunta; ¿a quién regirá esta
Constitución que en esta Conferencia estamos para elaborar?
¿Al pueblo español o al pueblo guineano? La respuesta es clara
y está a la luz de todos; la Constitución que será uno de los
frutos de esta Conferencia regirá no al pueblo español, sino
al pueblo guineano que aquí representamos; esto, Señores,
significa que los únicos responsables somos nosotros y no la
Delegación española; por lo tanto, mal o bien cual fuere
nuestra Constitución, dejadnos porque somos los únicos
responsables.
Quisiera continuar con interrogaciones. ¿Cómo
se nos puede decir de buena fe que el rechazo del proyecto
constitucional propuesto por la Mesa, por parte de 33 miembros
de los 44 que componemos la Delegación guineana, no es válido
porque no está apoyado por una mayoría estructurada? ¿Es que
acaso el Sr. Barreiro y los demás Técnicos españoles que
intervienen en esta Conferencia desconocen el concepto de
mayoría negativa, tan vulgarizado en el lenguaje político
periodístico, y tan conocido en la práctica y en la teoría
democrática? ¿Cómo se nos puede decir de buena fe que el texto
constitucional propuesto bajo la firma de 23 de los 44
miembros de nuestra Delegación no está apoyado por una mayoría
positiva, absoluta y estructurada?
Por aquí teníamos que haber empezado la
Conferencia Si la Delegación española pretende imponer a la
Delegación guineana que sus acuerdos sean tomados por
unanimidad, y que si no existe entre nosotros esta unanimidad,
la Mesa asumirá la responsabilidad de fijar por sí sola el
texto constitucional, la ley electoral y las modalidades de
transmisión del poder, entonces sobramos aquí los guineanos y
tendremos que marcharnos después de haber sido entretenidos y
engañados por la declaración oficial de la Mesa, contenida en
el primer documento que se nos entregó con el título de
"Puntos básicos para un borrador de Constitución". En efecto,
el primer párrafo de este documento dice literalmente así: "La
Constitución será el resultado de un acto de libre voluntad
del pueblo de Guinea y no un acto legislativo del Estado
Español".
Nosotros creímos de buena fe que estábamos aquí
como Representantes del pueblo de Guinea Ecuatorial, para
llegar a un acuerdo libre sobre todos los puntos a tratar en
esta Conferencia. ¿Cómo nos amenaza ahora el Señor Presidente
de la Mesa con excluirnos de la Conferencia si no tomamos
nuestros acuerdos por unanimidad? La Mesa sabe muy bien como
nosotros también, que la unanimidad no existe nunca y que, por
tanto, al exigirnos una cosa imposible para concedernos el
derecho de participar en la elaboración de nuestra propia
Constitución, es lo mismo que negarnos de entrada y por
principio este derecho. O ¿es que acaso entiende la Mesa que
el simple refrendo popular de los guineanos, limitados a decir
si o no globalmente, a un texto constitucional elaborado
unilateralmente por el Gobierno español y de espaldas a la
Delegación guineana, no sería un acto legislativo del Estado
Español? La iniciativa en la preparación del texto
constitucional, la elaboración de este texto y las discusiones
previas a su redacción, son actos legislativos más importantes
y decisivos que la simple y formal solemnidad de su sanción
popular. Pero que no se engañe aquí nadie, si el pueblo
guineano dice no a la Constitución española, en ese mismo no
dirá sí a la independencia y a nuestro propio derecho a
constituirnos. Si aceptamos el diálogo y los acuerdos posibles
con el Gobierno español es porque reconocemos que España tiene
el derecho y la obligación de defender los intereses
españoles, en Guinea Ecuatorial, como nosotros tenemos el
derecho y la obligación de defender los intereses de nuestro
pueblo.
Por otra parte, la Delegación guineana
desconoce y rechaza el carácter hispano-guineano que la Mesa
quiere dar al proyecto de Constitución elaborado por los
Técnicos del Ministerio de Asuntos Exteriores. En la redacción
y en la elaboración de ese texto, no han intervenido Técnicos
guineanos, porque el pueblo guineano está representado
exclusivamente por esta Delegación, y porque sólo esta
Delegación puede designar, si quiere, técnicos para que la
asesoren, y ustedes pueden ver que entre nosotros no hay nadie
que tenga delante un cartel de técnico. Es cierto que algunos
guineanos (Señores Ibongo, Nsi, King, Morgades) han asistido
como espectadores a la redacción del texto constitucional
realizado unilateralmente por los técnicos españoles del
Ministerio de Asuntos Exteriores, pero he de hacer constar
aquí la profunda sorpresa que ha tenido la Delegación guineana
para que estudiasen el posible acuerdo entre los
Representantes de Fernando Póo y de Río Muni con respecto a la
salvaguarda de la personalidad de Fernando Póo, pero nunca
fueron designados ni para presenciar pasivamente, ni para
participar activamente, en la elaboración de un texto
constitucional para Guinea Ecuatorial. Quede pues bien claro
que la Delegación de Guinea no se considera partícipe del
texto constitucional presentado por la Mesa y que lo henos
rechazado por una abrumadora mayoría.
Para terminar, Señor Presidente, respetuosos
Delegados, la Constitución del pueblo de Guinea Ecuatorial,
debe ser como lo había manifestado la Delegación española,
fruto de la libre voluntad del pueblo guineano, y no un acto
de legislación del Estado Español; además, si la Delegación
española está consciente de que la Constitución que nazca de
esta Conferencia, regirá no al pueblo español sino al pueblo
guineano, ruego por lo tanto a todos los españoles aquí
presentes, que dejen a la Delegación guineana determinar el
futuro político de nuestro país como lo es la Constitución
presentada por la mayoría de esta Delegación, porque somos los
únicos responsables de nuestro porvenir.
Muchas gracias, Señor Presidente.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
El Señor Ondó tiene la palabra para una
cuestión incidental.
EL SEÑOR ONDO EDU (DON BONIFACIO):
Muchas gracias, señor Presidente.
Señores Delegados y queridos guineanos. Voy a
hacer unos comentarios. Ruego a ustedes que me escuchen y
mediten bien lo que digo, puesto que no estoy seguro que lo
que voy a decir es verdad; puede ser un engaño y puede ser
verdad. No lo sé.
Hace unos días, en el periódico ABC leímos que
en una ciudad no muy lejana de aquí -cuyo nombre no recuerdo
en este momento- se derrumbó un edificio de 24 pisos.
Consideren ustedes el fallo que representa el derrumbamiento
de un edificio de 24 pisos y los millones que se habían
invertido en su construcción. El fallo, indudablemente, fue
del arquitecto. Falló el proyecto del arquitecto y todos los
millones invertidos se han perdido. Yo quiero hacer una
comparación entre este suceso y lo que ocurre con nuestra
pobre Guinea, que España colonizó con mil amores, haciendo
cosas buenas y también cosas malas, pero llegó el momento de
la evolución que exige que todos los países sean
independientes, palabra cuyo verdadero significado nosotros no
conocíamos.
El que tiene el gusto de hacer uso de la
palabra, con mi compañero Atanasio, Maho y otros, fuimos los
primeros peticionarios que fuimos a New York para pedir la
independencia. Yo quiero deciros que conocíamos solamente el
nombre de independencia, no el de autonomía. No pedimos, pues,
la autonomía, pedimos la independencia, sin conocer sus
ventajas y sus desventajas. España, con su buena fe, dijo que
la Guinea Ecuatorial, antes de llegar a la etapa de la
independencia, debía tener una autonomía, y la autonomía tuvo
un mal fundamento, pues la autonomía fue el principio del
hundimiento de nuestra Guinea. A1 arquitecto que hizo sus
bases le falló el proyecto, y todos nosotros hemos aguantado,
especialmente el que llevaba la batuta del Gobierno
seguramente ha quedado sin sangre. Es difícil acabar un
trabajo que no tiene píes ni cabeza y, milagrosamente, hemos
podido desembocar al momento presente, en que nos encontramos
discutiendo la independencia de nuestra Guinea.
Los fallos nacen de una iniciación. Ruego a la
Delegación española, al señor Presidente de la Mesa y a todos
mis hermanos que consideren que hay que partir de esta base.
¿Por qué fracasó la autonomía? Por mala iniciación. Ahora
bien, todo lo que ocurrió ya ha pasado. Ahora estamos
empezando a acceder a la independencia, que es un beneficio
para todos, tanto para los españoles como para los mismos
guineanos. Si la base, si la iniciación de nuestra
independencia vuelve a ser mala, vuelve a ser un fracaso,
seguramente que va a ser un desastre para la supervivencia del
pueblo de Guinea, y la honra de nuestra Madre Patria tampoco
existirá.
Cuando una iniciación es mala, nada puede salir
bien. Yo quiero aclarar aquí algunos puntos; yo no sé si
acertaré o me equivocaré, ustedes sabrán.
La iniciación al venir a negociar con España,
yo creo que ha sido una equivocación, porque no puede ser
acertado que hayan venido, no ya cuarenta y dos, como decía mi
hermano, o cuarenta y cuatro, sino más de cincuenta hombres, a
negociar con España, y a mi esto no me parece una negociación,
sino más bien una equivocación, porque no se trata de una
Delegación, sino de muchas delegaciones dentro de los que
ustedes llaman la Delegación de Guinea. La gente dice que hay
una Delegación guineana en España para hacer negociaciones con
la Madre Patria, pero, a mi modo de ver, no hay una
Delegación, sino muchísimas delegaciones. Y esto ¿por qué?
Dentro de lo que llamamos Delegación, hay formados grupos
individualistas, grupos belicosos, guerreros, grupos que
atacan, incluso a nosotros mismos, grupos que atacan sin
querer ofender a la Delegación española. Y esto ¿quién lo ha
iniciado? ¿Por qué no copiamos de los demás Estados africanos
que para negociar eligen dos, cuatro, cinco o seis
representantes a lo sumo? Son hombres que cargan con la
responsabilidad de su país. Nosotros hemos venido cincuenta,
aunque la intención y la idea no ha sido nuestra, sino que ha
sido de otros, de enemigos que todos conócenos, enemigos de
España, enemigos del Gobierno español, que son los que quieren
hacer su independencia en la Guinea Ecuatorial. Ustedes han
podido comprobar que dentro de nuestra Delegación hay grupo
bubi, grupo fernandino, grupo annobonés, etc.
Señores, cada uno a su camino, pues ya llevamos
muchos días y no hacemos nada práctico ¿Como creen ustedes que
son más sabios, más técnicos, que pueden ir bien las cosas si
no hemos tenido ni un consejo, ni siquiera un Presidente en la
Delegación de la Guinea Ecuatorial? Yo creo que debíamos haber
tenido, por lo menos, una persona que nos presidiera, ¿La
Delegación española? Hay uno puede haber, más de veinte, pero
hay uno que preside; y en la Delegación de Guinea, cada uno
preside, cada uno emite su opinión.
Nuestros hermanos tienen buenas intenciones,
sí; las buenas intenciones que tienen, que quieren tener su
Guinea independiente; quieren ver la independencia dentro de
Guinea. Pero esto les hace ofuscar. Nosotros nos ofuscamos
porque, yo no quiero echar culpas; ustedes sabrán dónde ha
nacido esa confusión. Nosotros todavía dependemos de España.
El Gobierno español manda en Guinea Ecuatorial y el Gobierno
español por mediación de la Asamblea o del Consejo podía haber
dicho: Elegid cuatro, seis u ocho hombres que puedan venir a
negociar con España; hombres moderados, hombres que puedan
discutir a buenas. Pero no ha pasado esto y se han formado
grupos; porque yo me admiro, me quedo sin habla, porque mis
buenos hermanos que yo he presenciado en Guinea gentes de
valor y aquí han perdido su prestigio. Y esto ¿por qué? Porque
los enemigos del Gobierno de España, que también son enemigos
de los guineanos, se han metido en follones.
Yo, cono no entiendo castellano, creo que
Delegación es el conjunto de hombres que tiene que hacer un
trabajo, una ideología firme, y se discute a "buenas; pero
aquí, entre insultos, entre presiones, yo creo que esto viene
porque se han formado grupos no de los mismos guineanos, no
los mismos guineanos -vuelvo a repetir- sino aquéllos que
quieren destruir a la Guinea Ecuatorial y dejar avergonzado al
Gobierno español.
Ya llevamos un mes; de manera que allá están
que si fracasó la autonomía; ahora, si fracasa también la
independencia, porque la iniciación de formar una Delegación
no ha sido una Delegación, han sido grupos para fomentar la
separación, la enemistad y todo lo que no existe en Guinea.
Fomentar malos pensamientos. Esto es lo que estoy viendo que
hay y ustedes lo saben muy bien. Uno, por eso ruego a ustedes
que consideren que no hay Delegación; hay muchas delegaciones,
pero muchas delegaciones no pueden hacer una negociación para
un país.
Ese es el error. Grupos étnicos. En nuestra
provincia no conocíamos esto. Tal como yo aprendí la palabra
de la autonomía, aprendo en esta Conferencia las palabras
"étnicas", "minorías". Yo sabía que somos guineanos y para
buscar la independencia tenía que haber unos cuantos hombres
de cada sitio que vinieran a hacer negociaciones, formar la
Constitución y someterla a votación. Y ahora no sé de donde
sale esta jugada. Hemos de pensar, ustedes perdonen que siga
hablando; hay que preguntar: ¿qué es lo que vamos a hacer?
¿Formar una casucha, o formar un Estado? Y dentro de África,
un Estado, y los que forman un Estado ¿qué conciencia deben
llevar? ¿qué conciencia hay que fomentarles? Yo creo que una
conciencia nacional, una conciencia de comprensión, una
conciencia de unidad. El Gobierno español ha dicho que nos
concede la in dependencia unitaria. La primera vez que yo vine
aquí pregunté de dónde salía esta cosa de separación. A través
de los siglos hemos vivido en Guinea sin saber que somos dos
personas. Ahora se ha fomentado, como en la I Fase se habló de
separación. Esto no nació de los guineanos, ni mis hermanos de
Fernando Póo ni mis hermanos de Río Muni; pero ha nacido de
enemigos, o unos enemigos que son del Gobierno de Franco y son
también enemigos de nuestra Guinea. Se ha extendido y ha
podido coger o aprovechar corazones débiles, con dinero -Dios
me libre- o con palabras de un hombre sabio, o cualquier otra
cosa.
Dividir la Guinea Ecuatorial. Estábamos
divididos en dos partes, continente y Fernando Póo. En la
segunda fase nacen ya divisiones; ya no es cuestión de
Fernando Póo y Río Muni; Annobón, otra minoría; Corisco, Ndowe
y todos. Yo voy a recordar -y perdonen- pero allá arriba
tenemos una tribu de ocho hombres. ¡También presentará, son
minoría! Yo no sé que clase de Estado vamos a formar aquí
dentro de un Estado, con otros estados, grupillos. Dice el
refrán que lo que dicta el corazón es lo que viene a la boca.
Si nosotros, como nos consideran que somos
capaces o que no sabemos expresar, claro está que tenemos que
ofender, porque no tenemos palabras sabrosas, no tenemos
palabras políticas, y aquí vendrán ofensas porque se han
admitido más de cincuenta hombres y dentro de esos cincuenta
hombres se dice que por una parte hay asesores españoles.
¿Dónde están esos asesores? ¿Ayudan al Gobierno español?
¿Ayudan a formar un Estado en Guinea? ¿O ayudan a destruir
nuestra Guinea?
Yo no creo que esa sea la fórmula para formar
un Estado. No creo que haya nadie aquí que pueda señalar el
caso de que un continental haya matado a un isleño, a pesar de
tantos años de convivencia. Ninguno. Todos los que iban, menos
yo, los que iban a Santa Isabel, como mis tíos-padres y todos
aquéllos que viven, siempre tenían una idea, una alabanza: que
la tribu Bubi es una tribu pacífica, amable. Y se comportaron
bien con ellos. ¿Por qué ahora, en el momento de formar
nuestro Estado, ese Estado que no será solamente para
nosotros, el Estado será también para los españoles, ahora
aquí se meten las gentes que no nos pueden dar la
independencia? Las gentes que no nos pueden dar a los
guineanos la independencia y dicen cuarenta mil cosas, porque
están en contra del Gobierno de Franco. Señores, precaución.
Aun tenemos tiempo. Formar un Estado. Sí. Fomentar la
conciencia nacional. Es lo que yo pido a ustedes. Por eso
ruego a la Delegación española que ustedes no tienen que mirar
ni escuchar; no dar por ofensivas las pobres palabras que
salen de nuestra boca. Es que no hemos aprendido la política.
Si fuera nuestro idioma, ustedes verían oradores. Hay
oradores. Pero lo que pasa es que hablamos vuestro idioma, que
no hemos aprendido, y la culpa no la tenemos. Ustedes tienen
que perdonar. Yo ruego a la Delegación española, tiene que
perdonar. Si ustedes han recibido unas ofensas directas, si
ustedes han recibido un desprecio, no es un desprecio,
señores, es porque estamos confundidos. Yo pasé un día a mi
Gobierno y otro día yo les dije: Yo no sabía el cargo que me
han dado. Porque ustedes, en vez de ayudarme, me ponen más
peso. Una persona, cuando lleva una carga de más peso que el,
no hará más que tropezar. Lo mismo ocurre. Si aquí no hay una
orientación amorosa, una orientación científica, aquí no
podemos hacer nada. Ustedes esperan que digamos lo que
pensamos. Un guineano no piensa mal, pero lo que debía
expresar no lo expresa, porque no lo sabe expresar. Y expresan
lo que no debemos expresar. Los guineanos son especialistas
que aman a los españoles. Los continentales también, aunque
parece que nosotros odiemos, a los españoles. Es que hemos
tenido una desgracia. Que todos aquéllos que fueron a la
Guinea nos han tomado personas, maquinaria, para trabador en
favor de otros. Hemos tenido peso, ya lo digo, más que
nuestros hermanos de Fernando Póo. Hemos llevado el peso de la
Guinea Ecuatorial, de todos los trabados duros, de toda la
persecución, de todo mal trato, de todo desprecio. Incluso sin
formación. Si hay alguno aquí que ustedes vieran que captase
un poco bien, es porque fue al Seminario de Santa Isabel.
Nosotros hemos evolucionado al aire libre, porque queremos
evolucionar. Y nos han calificado cono enemigos de los
españoles. No lo somos. Aprendan la situación, ¿Ustedes
quieren formar una Guinea? Es un derecho que ustedes nos
darán, la Constitución, cono espéranos. Yo espero que hemos de
discutir artículo por artículo. Lo que ustedes esperan de
nosotros es la ruina, Cada día hay gente mala de fuera, gentes
que van contra Franco, gentes que quieren servirnos de
instrumento para luchar, para ir en contra del Generalísimo
Franco. Yo digo la verdad con toda tranquilidad; que sé muy
bien que aquel señor a mi no me puede engañar porque ese señor
no me dará la independencia que pido. Espero que el Gobierno
español me dará la independencia y haremos la negociación. Y
tendremos su ayuda. No es cosa de hoy. Muchos años o hasta la
consumación. Dejar de escuchar las ofensas. Pensar lo que
tenéis que hacer Señor Presidente: escuchar las pobres
palabras del señor Ondó, que estos señores no han tenido mala
intención. Ni los isleños ni los continentales. Pero,
desgraciadamente, hemos caído en la red de los enemigos de
España y han sido enemigos de nuestra Guinea. Olviden las
ofensas. Ahora ustedes han dicho que quieren hacer una
independencia buena en nuestra Guinea. Pero yo vuelvo a
insistir que no hay Delegación. Ustedes ya lo ven. Todos se
quieren hacer aquí los sobresalientes. Y esto no es que mi
pensamiento sea ese. Quizás hay uno que me dice dentro que eso
tiene que llevar a lo mejor al fracaso. Vean ustedes la
fórmula que pódenos discutir. Ahora, si han venido cincuenta o
sesenta hombres, yo creo que hay que admitir a todos, y que
digan si es necesario ¿por qué la gente que obra detrás de
nosotros es la que detalla los planes? La gente que creen
ustedes que pueden ser asesores no lo son. Ruego que ustedes
me perdonen que yo he charlado mucho y que toméis la nota que
yo. A esto hay que llegar. Hacerlo bien. Todos nosotros somos
católicos. Yo creo que la primera lección que aprende un
católico es que sabe que va a morir, va a dejar el mundo y
Dios le va a pedir cuentas ¿saben ustedes, que, como católicos
que son, Dios les va a pedir cuentas? Nosotros también, que
somos vuestros hijos. Dios nos va a pedir cuentas. Si sabemos
que vanos a dejar el mundo, lo que debe contar es la buena
historia. Así contribuyamos a la independencia de Guinea
honradamente, con un Gobierno presidencial y un Estado. Yo no
veo todas esas cosas que ustedes señalan. No digo que esté mal
¡Dios me libre! Yo diré cuando discutamos esto: no me parece
bien porque mi país es así y así. Las atribuciones
provinciales que vienen en esta hoja son cosa que no
comprendo.
Así que ruego a usted, señor Presidente, que,
si esta voz puede extenderla al Gobierno, le diga que el señor
Ondó dice que ha sido un fracaso el que para venir a negociar
aquí hayan tenido que venir más de cincuenta hombres.
El presupuesto de la Guinea Ecuatorial se va a
agotar ya. Viene la gente y yo no sé quien lo autoriza. Cada
día viene uno. ¿Quién les autoriza y les paga el pasaje?
Yo no quiero decir nada. Ya lo saben de sobra.
Ustedes me han puesto ahí. Guinea me votó. Sabían lo que yo
valgo, Ahora, el Gobierno español no me ha ayudado. Y por eso
no tengo ni, ganas; seguramente no las tengo; prefiero ir a
trabajar a mi pueblo, a "chapear", que llevar ese Gobierno que
va a fracasar dentro de poco tiempo.
Ruego a usted, por favor, señor Presidente, que
no se dé por ofendida la Delegación española, ya que no son
palabras ofensivas, sino que son las que lanzan seguramente
los enemigos por mediación de los guineanos. Muchas gracias.
EL SEÑOE PEESIDENTE:
Creo que acabamos de escuchar un importante
discurso del señor Ondó que tiene que hacer reflexionar a
todos.
Podemos continuar el debate, si ustedes
quieren, o suspender la sesión y los oradores que estar
inscritos podrán continuar mañana. Si suspendemos la sesión
quisiera que se meditara lo
que ha dicho el señor Ondó, en cuyas apreciaciones hay mucho
de constructivo y positivo, que reflejan su deseo de que
lleguemos a una solución satisfactoria.
Espero que ustedes manifiesten si quieren
continuar el debate o si se suspende.
EL SEÑOR ATEBA NSON (DON CLEMENTE), del IPGE:
Queremos continuar el debate, señor Presidente.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
Que continúe el debate. El señor don José Nsue
tiene la palabra.
EL SEÑOR NSUE ANGUE (DON JOSÉ):
Muchas gracias señor Presidente. Yo no he
querido insistir? tal vez para que tengan continuidad los
debates, sobre algún interés de tipo personal, ya que lo que
ocurre es que vamos suspendiendo las cosas y esto se hace
interminable.
Antes de entrar en lo que queremos contestar,
quisiera abundar -permítamelo, señor Presidente- en las
palabras pronunciadas por don Bonifacio referentes al sentido
de que estamos empezando. Creo que esto tiene una amplitud tal
que esta iniciación debe de hacernos pensar bastante., como
acaba usted de decir. Además, esta iniciación se ve
prácticamente en el desarrollo de esta Conferencia cuando
muchas veces ni siquiera sabemos al día siguiente cómo hemos
quedado ayer.
Mi representación es bastante conocida aquí
porque soy Procurador en Cortes, pero no es tan conocida en
estos momentos en que Guinea está pidiendo independencia.
Parece que estamos un poco en Guinea cuando en octubre se
presentaron estas elecciones. Quiero con esto, no justificar
los grupos y cosas de este tipo, sino como se dice romper la
lanza a favor de alguien» Si aquí varios grupos políticos
están en esta Mesa; si aquí estamos los Procuradores en
Cortes; si aquí están todos los demás, nosotros lo hemos
acogido con mucho gusto. Porque posiblemente en Guinea, a lo
largo de cuatro años de régimen autónomo, a alguien se le ha
ido de las manos las personas y no ha podido tener sobre ellas
el debido control. Yo soy testigo, porque además participé en
la elaboración de la Ley de Bases. Tanto a Fernando Póo como a
Río Muni no les importó en aquél entonces quiénes eran
mayoritarios y quiénes minoritarios. Y, la división que hoy
tenemos, si miramos un poco las cosas por atrás, ha empezado
desde arriba, desde los más altos gobernantes, que han
envenenado al pueblo. Este pueblo, claro está, ha visto con
satisfacción que todos los grupos que existiesen en el pueblo
pudiesen venir aquí a dialogar con España. Claro, la división
se hace más grande todavía, por desgracia. Sólo porque estamos
iniciando, señor Presidente.
|