ACTA
DE LA NOVENA SESIÓN DE LA COMISIÓN POLÍTICA
En Madrid, a catorce de noviembre de mil novecientos
sesenta
y siete, en el Salón de Embajadores del Ministerio de Asuntos
Exteriores, se reúne la Comisión Política de la Conferencia
Constitucional de Guinea Ecuatorial bajo la presidencia
del Excmo. Señor
Don Ramón Sedó Gómez, Subsecretario
de Política Exterior, Vicepresidente de la Conferencia y
Presidente de esta Comisión. Al acto asisten el Excmo. Señor
don Gabriel Mañueco de Lecea, Director General de Asuntos de
África y Mundo Árabe, el Excmo. Señor don Gabriel Cañadas Nouvilas,
Secretario General de la Conferencia, y los miembros
de las Delegaciones del Gobierno español y de la Guinea Ecuatorial.
Actúa como Secretario el de la Comisión, Iltmo. Señor
don Eduardo de Zulueta y Dato,
A las diecinueve horas y quince minutos el señor Presidente
abre la sesión.
EL SEÑOR PRESIDENTE:
"Tiene solicitada la palabra el señor don Tomás A. King
Thomas.
Puede hacer uso de ella".
EL SEÑOR KING THOMAS (D.Tomás A.), Asesor jurídico del
MONALIGE:
Excmo. Señor Presidente, señores, después de las intervenciones
llevadas a cabo por los señores que me han precedido, creía
sinceramente que a esta altura resultaría innecesaria
cualquier otra, viniese de donde viniese. Ello es debido al
hecho
de que el motivo principal de nuestro traslado a Madrid entendía
yo que giraba en torno a algo esencial y concreto: tratar,
de acuerdo con el Gobierno español, del futuro político de
Guinea, punto sobre el cual entendía también que todos los
guineanos
estaríamos de acuerdo.
Sin
embargo, siempre a mi entender, después de esta riada
de palabras y montones de conceptos vertidos entre estas cuatro
paredes, tengo el presentimiento de que se ha pretendido
de una u otra forma soslayar este objeto fundamental. Voy a
dejar para segundo lugar el abordar este tema con toda serenidad
y objetividad.
Siguiendo la tónica usual en esta Conferencia, voy a facilitar,
para todos aquellos señores que no los posean, unos datos
relativos al que con todo respeto y humildad tiene el honor
de dirigirse a Vds. en este momento: Tomás Alfredo King, natural
de Santa Isabel de Fernando Póo, de madre bubi y padre foráneo,
señor que llegó como otros muchos a la Isla de Fernando Póo,
se asentó, arraigó y creó allí un hogar, como otros
muchos.
El nombre y el apellido dicen o pueden decir mucho a
Vds.,
al igual que el nombre y el apellido de otros tantos señores
que integran la Delegación de Fernando Póo. Nombres y apellidos
tan conocidos en Madrid y en toda España como los de
los señores Jones y Granje, etc., corresponden a otros tantos
señores procedentes de la costa africana, que impulsados por
el deseo legítimo de mejorar arribaron a aquella preciosa Isla
de Fernando Póo y allí han dejado su nombre a través de sus
descendientes.
De carrera, Licenciado en Derecho, ejerzo la profesión de
Abogado en la Guinea Ecuatorial. Durante el período de mis
estudios
aquí en la península, lógicamente hice los cursos correspondientes,
así como el Servicio Militar, y como tal alcancé
el grado de Alférez en el Ejército español. Estos
elementos, señores, no los aporto por pura vanidad, aunque me
siento
sinceramente orgulloso de todos estos títulos. Los aporto
más bien con objeto de poner todavía más de manifiesto a
Vds. que a pesar de la etnia, del color, yo me siento
enteramente español, pues de otra forma no tendría el menor
sentido haber
besado, haber jurado la Bandera española.
Ahora bien, esta intervención se encamina a crear ese
ambiente
necesario, ese elemento puente, en ni modesto alcance, de
conjuntar y aunar puntos de vista no diametralmente opuestos,
sino diversos, a mi juicio guiados o impulsados por determinadas
pasiones. Es decir, que como español intento acercarme
a los demás conciudadanos españoles para abordar debidamente
este tema. 0 sea, que cuantas palabras procedieran de mi sobre
este particular no pueden tener otro significado, por lo menos
en cuanto a su procedencia, que el que proviene de un elemento
sobre el cual no pesan, en modo alguno, conceptos
diferenciales en cuanto a la raza.
No podemos tampoco perder de vista unos elementos de carácter
natural que, quiérase o no, han de pesar poderosamente
sobre mí y creo que con ello se puede, se debe conseguir
una visión
mayor o más objetiva del tema. Estos elementos naturales
son, en primer lugar, el lugar de nacimiento Yo llevo entrañablemente
la Isla de Fernando Póo, y la Isla de Fernando Póo
ha influido sobre mí con sus elementos geográficos, climatológicos,
etc.; influye poderosamente sobre mí y he de arrastrarlo
a lo largo de ni vida. Estos elementos me han permitido abordar,
sobre el terreno, "in situ", estos problemas que,
repito
quiero exponer con la mayor objetividad.
Hecha esta pequeña introducción, o mejor encuadramiento
del
problema y de sus circunstancias, voy a decir a Vds. que tenía
preparada una serie de notas, que debían guiar mis pasos y
coordinar los conceptos que tenía que exponer. Pero no me ha sido
posible redactar un texto, por razones que expondré y por ello
encontrarán cierta incongruencia, cierta falta de conexión, lógica
en estas intervenciones. Ni siquiera dispongo de las notas
que tenía preparadas para este momento de mi intervención;, A
pesar de lo que Vds. puedan creer, hay radicados, tanto aquí
en Madrid como en Barcelona, señores con capital en Guinea, señores
que están merodeando incluso alrededor de estas cuatro
paredes, con objeto de ejercer una decisiva influencia sobre
los elementos que aquí intervienen, y aun más dentro de esta
misma Sala tienen sus agentes bien dispuestos, que captan detalle
por detalle cada una de nuestras palabras; y esto debo
ponerlo de manifiesto y afrontar todas y cada una de sus consecuencias.
No puede escapar a Vds. como dentro de esta misma Sala, cuando
se trata del porvenir de todo un país se reparten los
aplausos. Eso puede servir de elemento indicativo. Pero no
vamos a sulfurarnos porque mi deseo es aportar datos
objetivos, insisto a los ilustres representantes del Gobierno
español, pues los demás están más o menos informados.
Guinea Ecuatorial, en su aspecto territorial es bien conocida.
Se trata de un territorio en parte continental y en
parte
compuesto por una serie de islas habitadas: Corisco, Annobón
y Fernando Póo. Los elementos autóctonos o nativos de color
casi todos, reciben nombres diversos en relación con las tribus
a qué pertenecen. Estos elementos, estos señores, puedo y
debo dejar sentado que constituían un sólo bloque monolítico
frente al elemento colonizador de color blanco hasta el
año 1963, en que se proclamó, tras los preparativos correspondientes
la autonomía de aquellos territorios. A estos elementos,
cuando regresé a Guinea, los encontré como un sólo hombre
frente al elemento europeo. Claro está que esta actitud
violenta, fuente de muchas discordias, en modo alguno era de
mi agrado, y mi misma situación no podía menos de ser violenta,
pues he dejado sentado que por esa serie de circunstancias estábamos
colocados, como se dice, entre dos tiros, tiros cruzados.
Yo veía que los elementos autóctonos estaban en pésimas
condiciones de vida y, naturalmente, tenían todo mi favor, mientras
que otros compatriotas de color disfrutaban, o disfrutan,
de todos los privilegios habidos y por haber.
Voy a aclarar. Entiendo que toda sociedad para que se
pueda
estimar mínimamente estructurada debe tener elementos con
privilegios en relación con otros elementos de esa misma sociedad.
Pero cuando estos privilegios de que disfruta un sector
es a costa, o en perjuicio de otro sector mayoritario y
máxime si existen los ingredientes raciales, creo que no puede
estimarse que esa sociedad esté bien constituida, y menos
todavía que sea viable por mucho tiempo.
Aquí tengo que hacer alusiones personales, porque se
trata
de elementos que están a mano y fáciles de comprobar. Hemos,
no obstante, de señalar ciertas excepciones en relación a
mis paisanos y coterráneos, señores Jones, Alfredo y
Wilwaldo.
Constituían la excepción dentro de los privilegiados, y sobre
ellos no ha recaído, no llegó a recaer todo el peso de una
situación poco digna para un pueblo. Ellos saben los esfuerzos
que han hecho frente a tirios y troyanos para mitigar para
reducir al mínimo esas corrientes; pero sus esfuerzos han debido
ser necesariamente muy limitados. Tanto es así que ellos mismos
saben, en un análisis de un trazo de su conducta, que en
un sentido de propia conservación han dado prioridad a su
situación, con objeto de no lesionar sus intereses personales
y
con el fin de aliviar aquella otra situación mayor e insostenible.
Tanto es así que, si hablamos de la verdadera representación
de elementos extraídos del pueblo nativo, ellos son limitadísimos
en las adhesiones que puedan cosechar.
Vuelvo al punto que había dejado sentado de que los guineanos
estaban colocados como un sólo hombre frente a la situación
de privilegio del hombre blanco. Tanto sufría el elemento
de un territorio como el de otro; es decir, el trato era por
igual, salvo las excepciones que he apuntado, El nativo reaccionaba
contra esa situación de privilegio de algunos elementos.
Esta reacción trajo como consecuencia los cambios de denominación
de la situación política.
La autonomía no suponía para Guinea ni más ni menos que
una
válvula de escape cono consecuencia de la presión que, a cada
paso, iba ahogando a los individuos que viven en Guinea. A
la vista está la falta de frutos de esa nueva situación política,
puesto que todos han convenido en que ha sido inoperante.
Inoperante en cuanto a la sociedad del nativo, pero, sin
embargo, absolutamente beneficiosa para unos cuantos señores.
Eso es indiscutible. Desde el momento en que estos elementos
tuvieron acceso a una situación distinta, privilegiada, se
olvidaron de los demás- y los beneficios de la autonomía fueron
a parar a una minoría.
Esta autonomía puede reducirse a unos cuantos millones de
pesetas que el Gobierno español puso a disposición de estos
señores
en Mercedes, en coches y en una serie de privilegios. En
cuanto estos señores se hicieron con esas pesetas dejaron de
sufrir y se vieron incapaces de aliviar la pena, la situación
de sus propios hermanos. Hago una observación absolutamente
objetiva y a mi juicio necesaria. Sinceramente reconozco que lo
poco o mucho que se ha creado en Guinea se debe al esfuerzo de
unos señores que arriesgaron todo o casi todo llevando el nombre
de España a aquellas zonas.
Ahora bien, podemos y tenemos el derecho de juzgar esto sobre
bases concretas, puesto que ya ha transcurrido más de una
generación y esto es cono resultantes de la Historia, de lo
que hemos visto, de lo que nos han contado nuestros abuelos y
nuestros padres. Ahora nos debemos dar cuenta, y esa es la
recomendación y actitud mía, puesto que he llegado en
ocasiones a ponerme
en contacto, que ha llegado la hora de cambiar de posición,
de tomar una nueva conciencia, de que aquellos que pasó
entonces, hoy día hay unos señores que no están
dispuestos a que
se repita indefinidamente. Entendemos que por esta condición
de españoles debe darse trato igual a los demás; no en términos
absolutos puesto que la igualdad absoluta no va a existir nunca,
pero sí dar la libertad a todos.
No es posible admitir que una sociedad tenga atado de
pies
y manos a un grupo por razón de su raza y dé vía libre a otro.
Reconocemos los esfuerzos, lo que supone alejarse de los encantos
de la península, del ambiente en que muchos de ellos han
vivido durante largos años para ir a aquellas selvas
tropicales. Deben, efectivamente, tener una justa y
proporcionada
compensación, pero nunca llegar a convertirse en amos y señores
de los demás. Todo esto es cuanto deseo hacer observar en
cuanto a los elementos humanos.
En cuanto a la situación existente, entre unos y otros
pobladores,
debe haber una tolerancia y comprensión mutua, puesto
que unos, no cabe duda, trabajan para otros, pero debe
dárseles la compensación que merecen por su esfuerzo. Y si de
esta Conferencia no saliera una solución para ellos, se repetirían
los hechos cada vez con mayor extremismo.
En la vida civil entre los individuos hay unas leyes que
regulan
las relaciones económicas y de cualesquiera otra naturaleza;
pero esas leyes, digámoslo claramente son irritantes, porque
dan pie a osos privilegios. Ya han sido citadas aquí por
algunos elementos. Estas leyes están en la mente y en la vida
de todos, puesto que habrá sido una especie de herida que no
se cicatrizará sino con el tiempo y con la justicia. Estas
leyes fundamentales afectan a la propiedad de Guinea.
Hay una Ley de 4 de julio de 1947 que limita la propiedad
del nativo. Le da única y exclusivamente derecho a tener cuatro
hectáreas. Y ¿por qué razón los demás españoles pueden
acceder
a mayor superficie?. Es incomprensible. Esta Ley sigue aplicándose.
A mi me consta que la propia Asamblea, el Órgano máximo
de Guinea, ha llevado a cabo gestiones para conseguir su
derogación; pero lo cierto es que no se ha llevado a cabo
tal derogación. Al amparo de estas leyes, me gustaría
traerles a
Vds. la relación de los propietarios.
Hay elementos europeos, sociedades cuyo nombre no quiero
citar aquí, que tienen 10.000 hectáreas, y otros 3.000 y
2.000, y aquí no hay ningún nativo que tenga 2.000 hectáreas
conjuntamente,
aun entre los señores privilegiados que he indicado.
Estos datos se pueden obtener a través de la Cámara, del
Registro de la Propiedad. ¿Qué quiere esto decir?. En este
caso concreto que la Isla está metida en el bolsillo de unos
cuantos señores.
Si esas 10.000 hectáreas estuviesen en plena producción
podrían
quedar en una mera titularidad que a nadie perjudica; pero
en cuanto esta superficie se da en una Isla de 2.000 y pico de
kilómetros cuadrados y además en plena paralización, por lo
menos en parte, estos privilegios no pueden existir. Debemos
establecer y concordar que la propiedad sea una de las formas
para estructurar un país, el número de propietarios, la. forma
en que se distribuyan estas propiedades, el minifundio, el
latifundio, así serán los diversos individuos. Hay otros elementos
naturales que están también en función de otros elementos
artificiales y que son las leyes de trabajo.
No cabe duda de que en la vida habrá y seguirá habiendo una
serie de elementos descamisados que tendrán que ganarse el
sustento
por medio del salario, de los ingresos que obtengan mediante
el esfuerzo de sus brazos. ¿Qué leyes hay que establezcan
una relativa libertad, una relativa proporcionalidad entre
los distintos elementos de trabajo?. Tenemos a la vista la
última legislación laboral de Guinea, creo que de 3 de marzo
de 1962, Esta disposición es también irritante puesto que establece
unos privilegios para unos, y los niega, o por lo menos impide
que se apliquen a los hombres de color.
Es sintomático que dos individuos, uno blanco y otro de
raza
negra, prestando tal vez idénticos servicios, al cabo del período
de dos años uno do ellos tiene derecho a seis meses de
descanso, pero el otro sólo a 30 días.
Es decir, que un señor, después de dos años, tiene derecho
a seis meses de descanso con todas las remuneraciones,
cuando al otro se le niegan. ¿Más diferencias? El uno, el
blanco con unos privilegios de derechos sociales, vejez,
etc. Pero
al otro se le niegan, no se le otorgan los derechos sociales
que deberían establecerse en su favor.
Yo haría una relación. Es lógico que haya habido múltiples
sociedades en esa situación. Sin embargo, entiendo que es una
situación impropia para un territorio bajo el Gobierno de Franco.
, para una tierra que se llama provincia, una tierra que debe
seguir, sino al igual, por lo menos en una proporción lógica,
enormes avances que aquí en la península, se han hecho con
la clase trabajadora.
El encono, el. encuentro de intereses y la hipocresía
entre
unos y otros no deben existir. Es decir, que de dos individuos
de distinta raza, que se abrazan, que se saludan, que alternan,
etc., el uno está viendo a cada paso que el otro se lo
lleva todo. Piensa: el día de mañana tenemos que separarnos y
éste vive mejor que yo. Yo soy igual que éste, rindo igual o
más que éste y no se me compensa. Esta sociedad es tremendamente
injusta conmigo.
En fin, volvemos al punto de la producción. Si las tierras
están en manos de unos blancos, tan españoles como yo y,
sin embargo, por mi condición de español de color, no se
me comprende,
y existe esa situación en las condiciones laborales tan
favorable a ellos, señores, tenemos que llegar a la conclusión
de que la economía de Guinea no está en manos de los nativos,
por mucha verborrea que se exponga. La economía está en
manos de la minoría blanca que vive en la Guinea.
Ante
las situaciones de hecho es lógico inclinarse. Liberarse
en cierto sentido, pero inclinarse, Pero yo me pregunto
¿los demás hermanos, los demás compatriotas de la Península
están
de acuerdo con aquello?
Señores: en cuanto surge esa diferencia fundamental entre
la manera de concebir al elemento negro, al hombres de color,
por parte del hombre blanco, el español en la metrópoli y
el español puesto en África; en cuanto surge esa posición
inconcebible sobre la manera de entender que los demás son
sujetos de derecho; en cuanto surge esa diferencia, es lógico
inclinarse
por aquella concesiones, por aquellas formas que están más
en consonancia con lo que débenos llamar ética o lo que es
la
religión que se predica allí.
En esta relación no quiero omitir la secular obra
colonizadora de España, con la misión universal que Dios ha
impuesto sobre todos y cada uno de los españoles.
Si
esa situación privilegiada, no compartida con el nativo,
ha creado esas diferencias, ¿cuál es el motivo de conflicto
dentro de esta Sala?
Acabo de decir que en 1963, o por entonces, todos eran
un
frente unido ante estas situaciones de privilegio. Como un sólo
hombre luchaban contra eso. Luchaban contra eso no por reivindicarse
un derecho, sino por incluirse. Claro es, con el tiempo
se han incluido, se ha abierto una portezuela y se ha hecho
esa excepción. No cabe duda de que los guineanos entendían
que aquellos no debía parar en eso, sino comprender dentro de
sus justos límites a todos los habitantes.
Esta situación económica tiene su reflejo en números que
deseó
llevar al ilustre representante del Ministerio de Hacienda.
Entiendo que si ha de haber un cambio político, este cambio no
puede ser una entelequia, no puede ser unas meras palabras recocidas
en unos papeles, sino que debe tenor su reflejo en el propio
seno de. la sociedad de Guinea.
Ha habido dentro de esta Sala apreciaciones diversas,
pero
ninguna de ellas puede salir triunfante, porque si saliera
triunfante alguna de ellas, sin conseguir estas efectivas
mejoras, se vendría todo abajo al día siguiente, se desmoronaría
cono una torre de arena.
Ahora, señores, voy a hacer una pequeña alusión a las diferencias
existentes en torno a la independencia. Muchos de los
hermanos, de los paisanos, de los coterráneos que han intervenido
no se han pronunciado sobre esto, tal vez porque están
guiados por un excesivo deseo de aportar con medios más amplios
al bienestar de determinado pueblo; es decir, que el señor
de la Isla que se pronuncia con cierta ambigüedad, quiere
hacerse, sin duda -y si no lo hiciera no sabría
calificarle- con
el mayor botín y proporcionar las mejoras mas notables a sus
demás hermanos y posiblemente se dirá que cuantos menos seamos
más se podrá repartir.
Por tanto, entiendo que esta actitud de enfrentamiento debe, lógicamente,
estrellarse contra el concepto histórico
y
contra una manera de vivir que hemos tenido en toda la
historia, en la propia religión que profesamos, el propio vehículo
del idioma que nos une y nos hace entendernos mejor o peor.
Todo esto en un momento dado debe pesar de una manera decisiva
para que ambos territorios, dentro de las formas que sean,
sigan en su vida conjunta.
Decía que me dirigía concretamente con datos al señor
representante del Ministerio de Hacienda, puesto que la vida
económica de Guinea, a pesar de las numerosas súplicas y
peticiones
que aquí se pueden presentar y se presentarán en este
terreno, en ningún modo puede implicar para dicho
Ministerio para
España un esfuerzo mayor en aportar mayor capital que el que
hoy día se obtiene con los recursos propios de Guinea.
Guinea, en sus exportaciones, gira alrededor de unos tres
mil
millones de pesetas. El propio, presupuesto estatal está calculado
sobre el diez o el doce por ciento sobre distintos conceptos,
da cuatrocientos o quinientos millones de pesetas Es
decir, que las inversiones con tal de que España siga adquiriendo
nuestros productos, suponen una cifra de compraventa,
intercambios, etc. suficiente e incluso de sobra para que Guinea
pueda subsistir.
Ahora bien, estos cambios supondrán un pequeño desajuste.
Para
poner, la nueva maquinaria en marcha se necesitará alguna
aportación.
Estas palabras mías se han referido, como ven, al valor de
los productos de Guinea. Desgraciadamente, están en manos
de
una pequeña minoría; minoría que con este cambio de
actitud, absolutamente
necesario, tendrá que admitir una solución como es la de
gravar todavía más esa producción o por lo menos, el que se
creen fórmulas que hagan que esas inversiones se reinviertan,
que esa producción de valores se reinvierta en mayor proporción.
0 sea que Guinea deberá dejar de ser, como hasta ahora,
una mera fábrica, un utensilio de trabajo, que, una vez
utilizado, queda abandonado.
Allí tenemos que crear y es a lo que se va, el ambiente
necesario de garantía al capital y sus intereses, pero también
de su reinversión en mayor proporción para que tenga lugar
algo que actualmente no sucede y es que el capitalista pueda
pasar allí su vejez. En Guinea, encontrar peninsulares
blancos
de setenta u ochenta años es una excepción, puesto que la
única ilusión que llevan es la de hacerse, en el más
breve tiempo posible, con capital y pasar luego la vida
fuera.
Hay otro aspecto en cuanto a la población, que no deseo
dejar
de resaltar. Se trata del problema de las minorías nacionales
, como son los annobonenses, corisqueños, una serie de tribus
dentro de Río Muni, y los bubis y fernandinos en la Isla
de Fernando Póo. Dentro de todos estos territorios, la isla
que aparece con menos densidad de población, la menos habitada,
es Fernando Póo. En Fernando Póo hay siete, ocho o diez mil
bubis. Todos son pequeños propietarios, que vegetan y viven
sin pena ni gloria, dentro de unas pequeñas explotaciones,
en parte impuestas por las Leyes y, especialmente, por la Ley
a que me he referido antes. Sin embargo, hay una inmensa masa
de extranjeros, nigerianos. No encontraría la palabra para
expresarlo, pero allí están y es una verdadera sangría tanto
para la región ecuatorial en
sí, como para la Península,
puesto
que todo el trabajo de estos nigerianos, como tales extranjeros,
el Ministerio de Hacienda tiene que abonarlo al Gobierno
de Nigeria, en divisas.
Hay unos cuarenta o cincuenta mil trabajadores que cobran
en divisas y se trata de una situación que incluso el
propio patriotismo impone que tratemos de evitar.
Es decir, que las exportaciones de Guinea al extranjero
-puesto que la inmensa mayoría
queda absorbida por el mercado
nacional-
no alcanzan ni mucho menos para el pago a estos señores
extranjeros, nigerianos. Con un cambio de esta situación,
éstas serían divisas que el Gobierno español ahorraría. Pero
creo que en todo el engranaje de esto falta el suficiente
patriotismo; es decir, muchas veces predicamos, damos muchos
sermones de patriotas, pero trátanos de anteponer nuestros
intereses a la realidad y al bien común. Creo que la razón
esta de nuestra parte, toda vez que hay mano de obra suficiente
en la parte continental que al pasar de un territorio al
otro a prestar estos servicios cobraría en pesetas, con un beneficio
para la nación. Así venos por otro lado que se ahorraría
esa sangría de divisas que hoy afecta a la economía de
España y de Guinea particularmente.
Creo yo que esta situación se mantiene porque estos
nigerianos están más bien de paso. Trabajan, si, pero si se
hallan
afectados por alguna inutilidad grave o incapacidad de trabajo,
son devueltos a su tierra y no crean una carga lógica
para una sociedad, cual es la de soportar los seguros de vejez
e inutilidad. Pero a mi no me parece esto suficiente. Estimo
que los nigerianos deben cobrar en pesetas y debe ser unida.
a sus personas toda esta serie de cargas sociales.
Centrando
todo el problema, entiendo, señores, como ya decía
al principio, que ha habido una tendencia a salirse por las
ramas y no se ha querido abordar el problema económico, que
afecta directamente y es uno de los principales.
No
sé si a lo largo de estos minutos que llevo en el uso
de la palabra he utilizado el término independencia. Quizás
lo haya empleado en una ocasión por pura casualidad. Me parece
a mi que lo que Guinea viene a buscar en España es una situación
de justicia social. ¿Por qué razón se utiliza tanto y
tan machaconamente el término independencia?. Sinceramente,
creo
interpretar el sentir de todos si digo que aquello será la
cancha, el terreno de juego donde se podrán actualizar
todos estos deseos legítimos, humanos y cristianos. Así
como en los
otros períodos con denominación política de colonia, provincias,
autonomía, etc. se han mantenido, se han alentado incluso
esas graves diferencias, entiendo que dentro do la
independencia se va a conseguir la libertad necesaria para
tutearse,
no para replicar, sino para exigir un mínimo de derechos.
Esta es la razón por la que señalo que si surge la forma
política que sea y no lleva consigo esos cambios
económicos esa
forma se vendría abajo al día siguiente.
En cuanto a los habitantes de aquellos territorios, no
se
dejen guiar por algunos términos más o menos ásperos que han
sido utilizados, puesto que, sinceramente, detrás de todas
las circunstancias institucionales que se puedan crear en un
país, en cualquier parte, existen unos elementos naturales
que unen indiscutiblemente. El área de Guinea Ecuatorial, el
área africana crea unos vínculos de los que no puede separarse
ninguno de los señores que forman la Guinea Ecuatorial. Estos
elementos van todavía más unidos a los caracteres de color,
etnia, a la raza, a la pigmentación del color, es decir,
que se trata de algo que atrae instintivamente.
Ahora bien, ciertos egoísmos, ciertos apasionamientos
sí
crean estas diferencias y, desde luego, sería un error que tuviesen
cuerpo en el seno de esta Conferencia, porque como he
dicho en el fondo no existen. Una vez que salimos de aquí, nos
abrázanos, contamos las tonalidades de nuestras diferencias,
tratando lógicamente de justificarnos. Puedo señalar como
ejemplo el caso de dos españoles peninsulares, de Cáceres,
entre los que existe indudablemente mayor vinculación que
si fuesen de regiones distintas, porque la tierra, el ser paisanos,
une; así, entre dos elementos africanos, de color, existen
mayores vínculos, se conocen más, puesto que han tenido
que convivir necesariamente por imposición natural o divina.
Tampoco cabe duda que el respeto mutuo debe estar en el basamento
de todas las sociedades. Son todos ellos elementos que
deben servir de unión.
Otro aspecto político al que quería hacer referencia es que,
cuando existía esa unión de todos los hombres de color,
frente a la situación política de desigualdad creada, y no
frente al europeo en sí, como consecuencia de esta situación
surgió con fuerza la idea de la independencia. En el caso
que nos ocupa se redujo a una autonomía.
Bien, tengan en cuenta todo esto, pero recojan, por favor,
señores, el hecho de la absoluta unanimidad en la petición
de independencia apoyada en la economía. Podemos decir que
la situación económica del hombre blanco es la que ha hecho
cambiar el panorama. Es decir, la independencia no se consideraba
en un principio sino como una situación de reivindicación
frente a los elementos privilegiados. Aquí las diferencias
que puedan surgir entre las tribus tienen solución puesto que
no se trata de un problema racial, sino que el verdadero
problema es el económico, el "status" de vida de
cada uno de estos elementos reagrupados en distintos
estamentos. La actual lucha existente es, en pocas palabras,
una maniobra habilísima
del capital, pero no de todo el capital, puesto que aquí en
Madrid me he puesto en contacto con algunos señores, guiado
por
propia decisión mía, y todos y cada uno han asegurado que
la independencia ha de llevar consigo un mayor esfuerzo para
solucionar
los problemas existentes en el territorio. Muchos, la
inmensa mayoría, afortunadamente, lo han comprendido y así
debe
ser. Ahora bien, hay un pequeño grupo, y esto puede existir
en todos los sitios, que es intransigente Nada
más”(APLAUSOS).
EL SEÑOR PRESIDENTE:
"Agradezco las palabras que acaba de pronunciar don
Tomás
A.
King y su colaboración a los fines de esta Conferencia.
Tengo que anunciar que el Excmo. Señor don Enrique Gori
ha
pedido permiso para ausentarse, porque su hijo se encuentra
enfermo, atravesando un momento crítico, en que reclamaba la
presencia de su padre Le he expresado de todo corazón el deseo
de todos los aquí reunidos de que esta crisis de salud de
su hijo se supere rápidamente y que él pueda volver pronto entre
nosotros.
Creo que en la intervención del señor King convenía
destacar
que
sus opiniones políticas manifestadas con toda claridad, las ha
presentado revestidas de contenidos reales. Esto naturalmente reclama
puntualizaciones por parte de la Delegación española, que no
sé si se van a producir hoy, pero que en todo caso sí
tendrán su lugar en las intervenciones de dicha Delegación
previstas para
mañana, ya que es muy conveniente que algunos extremos
expuestos
por el Sr. King sobre las consecuencias de todo orden de unas tesis
políticas, se examinen .con atención y cuidado.
Algún orador que había pedido la palabra ha renunciado a
ella,
pero hay varios inscritos para mañana. De todas formas ya digo
que es previsible para mañana la intervención de la Delegación
española en esta Conferencia. Si no hay, pues, alguna
cuestión incidental, levantaríamos la sesión hasta mañana.
(Fue
pedida la palabra por el Sr. Watson, a quien le fué concedida)EL
SEÑOR WATSON (Don Gustavo), Consejero de Sanidad:
"He
pedido la palabra para una cuestión incidental,
por
cuanto nos encontramos sorprendidos ante la reacción de la
Presidencia en el día de ayer en contestación a la intervención
del Representante del Pueblo de Fernando Póo, y esta extrañeza
es debida a que parecía tildársenos de obstruccionistas
a esta Conferencia, cuando lo cierto es que nos limitábamos
a seguir las directrices que el Señor Mañueco, Miembro
de la Mesa y por orden del Señor Presidente de la misma, comunicó
a esta Conferencia en la reunión del 31 de octubre pasado,
según consta en el Acta de la segunda sesión plenaria, hoja
5 En ella se dijo que en esta primera fase de la Comisión
Política, serían los Representantes de Guinea los que
sucesivamente irían expresando sus opiniones y además, como consta
en la hoja 8 de dicha Acta, se dijo también por la Mesa
que finalizado el primer periodo de sesiones, en las cuales los
Representantes del Pueblo de Guinea habrían tenido la oportunidad
de expresar sus aspiraciones y sus deseos con respecto
al futuro político y a la tona de posición política de cada
uno de los Grupos, habría una interrupción en el funcionamiento
de las Comisiones, precisamente para que la Mesa pueda
reunir y examinar las distintas posiciones que se han expuesto.
Por
lo tanto, los Representantes de Fernando Póo, siguiendo
esta línea trazada y habiendo ya expuesto todo lo que tenían
que exponer, habiendo quedado claras las dos posiciones,
la primera de Fernando Póo, según la cual se expresa que, sin
perjuicio de reservarse el derecho de autodeterminación, no
consideramos todavía llegado el momento, hasta que no se resuelva
previamente la cuestión de la separación, y constando
también la posición de los Representantes de Río Muni de
solicitar la independencia total para antes del 15 de julio
de 1968, la actitud expresada ayer por los Representantes de
Fernando
Póo es la única lógica y en modo alguno obstruccionista
ni opuesta al motivo por el cual el Gobierno español la ha
convocado.
Como
se dijo ayer, si los señores de Río Muni tienen
prisa
para poder perfilar su independencia y su Gobierno provisional,
no tenemos ningún inconveniente en que continúen, pero
por nuestra parte, reiteramos que no tenemos esa prisa y
que por lo tanto para simplificarles la labor,, pensamos que
lo más oportuno era ausentarnos, estando siempre a
disposición de la Mesa cuando se nos llamara para tratar del
futuro
de Fernando Póo.
También
quiere aprovechar esta intervención para poner una vez más
en conocimiento de los Representantes del Gobierno español
los verdaderos motivos de la actitud de los ríomunenses y
también los nuestros, porque podría parecer que se
trataba,
la nuestra, de una postura exclusivamente personalista
e inmotivada; pues bien, Señores, además de todo lo que
aquí se ha dicho, además de la cita de la carta del partido
MONALIGE a la cual se dio lectura, tenemos que dar lectura hoy
a un artículo aparecido en el periódico "GABON MATIN"
de la
República del Gabón, fecha 6 de octubre del presente año, con
motivo de la visita del Presidente del Gobierno Autónomo de
Guinea Ecuatorial, Excmo. Señor D. Bonifacio Ondó Edú, al Camerún,
cuyo texto es el siguiente:
"A
PROPOSITO DEL VIAJE AL CAMERÚN DEL JEFE DEL GOBIERNO
DE
LA GUINEA ECUATORIAL
YAUNDE
- ¿Qué ha venido a buscar Don Bonifacio Ondó Edú? ¿Ha
venido como simple turista oficial o trae con él la esperanza
de una nueva reunificación como sería altamente
deseable?
Publicado ayer jueves por l´Editorialiste de "L´effort
Camerounais", que comenta el primer viaje oficial
que el Jefe del Gobierno Autónomo de la Guinea Ecuatorial
acaba de efectuar al Camerún. Es muy pronto para responder
a estas cuestiones, añade el semanario católico, tanto
más que nuestros dirigentes, para no escuchar de ser acusados
de miradas expansionistas, no han tenido jamás una
actitud clara en el asunto de la Guinea Ecuatorial. El
periódico recuerda a continuación los renacientes
propósitos del Presidente Ahnadou Ahíjdo, según los
cuales la Guinea Ecuatorial tiene con el Camerún "intereses
humanos
y culturales que la Historia no ha hecho más que profundizar
a pesar de lo arbitrario de las fronteras coloniales.
El
Sr. Ondo parece animado de los mismos sentimientos, prosigue
el semanario. Ha tomado la delantera para venir a nosotros.
Y las conversaciones políticas que el ha declarado
haber tenido con el Jefe del Estado camerunés han tratado
sobre este punto también.
Para concluir, "L'effort Camerounais" hace una nueva
pregunta
"en estas condiciones, ¿por que vacilar en hacer sugestiones
beneficiosas para los dos países y para África?
Esta eventualidad de una "reunificación" de la
Guinea Ecuatorial con la República Federal del Camerún, que
preconiza "L'Effort Camerounais", ha sido objeto de
numerosos comentarios
en Yaunde", donde se ha señalado - con razón o sin ella
- que el Jefe del Gobierno Autónomo de la antigua Guinea
Española ha sido justamente invitado para asistir,
oficialmente, a las ceremonias señalando el sexto
aniversario de la Reunificación do los dos Camerunes, que
fueron situados respectivamente bajo la tutela de Francia y
de la Gran Bretaña.
Esta visita se ha efectuado igualmente un poco antes
de la reunión, el 30 de octubre próximo en Madrid, de
una Conferencia Constitucional que acordará seguramente la
independencia de la Guinea Ecuatorial.
¿La Guinea Ecuatorial
será un día el tercer Estado Federado de la República Federal
del Camerún?
Tal os la cuestión que no se vacila en
preguntarse en ciertos medios de la capital camerunesa en el
momento en que D. Bonifacio Ondo Edú - que no ha revelado
sus intenciones a la prensa -.vuelve a la Isla do Fernando
Póo.
Esta eventualidad no es nueva, puesto que en octubre
de
1.966 "L'effort Camerounais" escribía ya:"a
pesar del silencio
de nuestros responsables cada camerunés desea ver a
la Guinea Ecuatorial determinarse libremente y unirse a la
República Federal del Camerún para formar un conjunto más
viable."
Ya
sábenos que este artículo podrá ser desmentido por
los
elementos oficiales del Camerún, pero ya que aquí se han citado
muchos refranes, voy a citar uno más: "cuando el río suena
agua lleva" y nosotros estamos demostrando que lleva
agua; ¿comprendéis por qué no queremos ser arrastrados
por ella?
Y
esta actitud no es nueva, ayer tuvieron Uds. ocasión de
oír al Presidente del partido político I.P.G.E., quien
manifestó que hablaba en nombre de sus 126.608 miembros, o
sea,
si
hacemos caso de las estadísticas que dan cono