HISTORIA DE GUINEA

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 67. EL PARLAMENTO ESPAÑOL Y GUINEA. 

Casi ocho años tardó el Parlamento español en constituir una comisión que se dedicara a estudiar la situación guineana y el empleo de los fondos que se destinaban a la antigua colonia. La primera visita oficial de un grupo diputados españoles a Guinea tuvo lugar en septiembre de 1988.

La comisión parlamentaria de estudio y desarrollo de la cooperación entre España y Guinea Ecuatorial, creada en mayo de 1988, celebró su. primera reunión el 22 de junio, bajo la presidencia del socialista Ciriaco de Vicente. Los restantes miembros eran Juan Manuel Fabra (AP), Joaquín Abril Martorell (CDS), Jordi Casas (Minoría Catalana), Iñaki Anasagasti (PNV), Gerardo Iglesias (IU), José Manuel García-Margallo (DC), José Manuel Botella (PL) y Pedro Costa (Grupo Mixto).

La primera comparecencia de los responsables de la cooperación española en Guinea ante la comisión parlamentaria tuvo lugar el 7 de septiembre de 1988. García Margallo comentaba que Francia obtenía un rendimiento superior al de España de su inversión en Guinea, y Jordi Casas decía que existían "indicios racionales de que las cuentas no están claras". Otros afirmaban que el panorama de la cooperación en Guinea era "desolador".

Antes de escuchar los informes oficiales, los parlamentarios de la comisión habían recibido un extenso trabajo de Luis de la Rasilla en el que, en 700 páginas, se recogían algunas de las irregularidades que había detectado en la cooperación española en Guinea. Gracias a esto, los políticos pudieron profundizar en sus preguntas al director de la OCGE, Fernando Riquelme, al ex-embajador de España en Guinea, Antonio Núñez, y al consejero delegado del Banco Exterior de España, Rafael Cortina.

Riquelme reconoció que en la cooperación con Guinea se habían producido irregularidades y malversación de fondos, pero aseguró que esas deficiencias se habían corregido y que ahora estaba "saneada". Es curioso que esto, que ha sido repetido en diversas ocasiones desde que fueron destituidos altos responsables de la cooperación, no haya supuesto la apertura de al menos algunos expedientes a los funcionarios implicados.

Antonio Núñez, entonces ya embajador en Bucarest, afirmó que los errores de la actividad en Guinea eran una muestra más del fracaso de la política descolonizadora española y del "tradicional desconocimiento" español de África, y puso como muestra los casos de Filipinas o el Sahara. El diplomático reconoció que  la  política  de  Francia  estaba  encaminada  a controlar "los puntos neurálgicos" de la actividad guineana, como la energía, las comunicaciones o los transportes, y resaltó la "importancia geoestratégica" de Guinea Ecuatorial y sus posibilidades como plataforma de penetración para España en el África negra occidental.

Posiblemente quien presentó un panorama más catastrofista de la situación fue Martínez Cortiña y lamentó la participación del Banco  Exterior de España en el Guinextebank, debida, según reiteró, a una imposición política. Comentó, para tratar de convencer a los parlamentarios de la falta de responsabilidad española en el fracaso del Guinextebank, que cuatro de los seis presidentes que tuvo el banco mixto habían terminado en la cárcel , otro fue fusilado y habían tenido que despedir a 70 trabajadores -más de dos tercios de la plantilla- por apropiación indebida de fondos.

Los parlamentarios también preguntaron a los responsables de la cooperación sobre la suerte del sargento Mico y sobre los programas de defensa españoles en Guinea.

La comparecencia de Luis de la Rasilla ante la comisión tuvo gran trascendencia pública a causa de la situación extraña en que se produjo. Debido a que el presidente de la comisión, el socialista Ciríaco de Vicente, argumentó que sería mejor escuchar al ex director de la UNED en Guinea después del viaje que tenían previsto realizar a fin de mes al país africano, para comprobar en el lugar las denuncias que ya había presentado en el informe entregado con anterioridad, los parlamentarios de la oposición tuvieron que recibir a Luis de la Rasilla, en una suerte de sesión informal, en el edificio donde los grupos parlamentarios tienen sus despachos.

De la Rasilla reiteró sus denuncias sobre la existencia de un sistema de mercado negro en Guinea mantenido por la cooperación española y realizado en buena medida en la Embajada de España, manifestó que el 80 % de los recursos dedicados a la cooperación con Guinea se habían gastado para el pago de sueldos a españoles, comentó que los franceses habían introducido en 1985 un sistema "mucho más serio y disciplinado" y afirmó que al amparo de las actividades oficiales españolas se habían consentido una serie de irregularidades realizadas por empresarios privados. También acusó al Gobierno de haber permitido irregularidades "que han convertido a Guinea en uno de los países más corruptos del mundo".

A juicio de la Rasilla, la cooperación española falló, entre otras razones, por no haberse creado mecanismos de control y gestión, por la ausencia del estatuto del cooperante que impidiera contrataciones arbitrarias e indefensión entre los trabajadores destinados en Guinea, por la ausencia de organizaciones no gubernamentales para que realizaran con eficacia determinados proyectos y por la falta de incentivos y seguridad para la penetración de la empresa privada en Guinea. También acusó al Banco Exterior de haber dejado una gran deuda en Guinea por haber prestado dinero a numerosos empresarios, casi todos español es, sin exigir las debidas garantías.

Cuando se estaban produciendo aquellas comparecencias, se precipitaron una serie de acontecimientos que precedieron a la visita de los parlamentarios a Guinea. El presidente Obianq apareció en París y, a mitad de su visita a la capital francesa, dijo  que deseaba hacer una escala en España.

La llegada de Obiang a París, el 17 de septiembre, se produjo de forma muy distinta a como acostumbraba a hacerlo cuando tenía que negociar con España la marcha de la cooperación. Francia no le envió un avión especial, sino que el presidente guiñearlo viajó a Europa en un vuelo regular de la UTA, desde Duala. En el aeropuerto parisino no le esperaban ni el jefe del Estado, ni el primer ministro, ni ningún otro ministro, simplemente unos funcionarios de alto nivel de los ministerios de la Cooperación y de Asuntos Exteriores. Sin embargo, esto no quería decir que las relaciones fueran peores o que se resintiera el objetivo principal de la visita: reforzar los lazos de la cooperación bilateral, Obiang también deseaba buscar alguna solución al problema de la deuda externa, que ya ascendía a unos 150 millones de dólares.

Después de que Mitterrand recibiera a Obiang, el día 19, el presidente guineano realizó unas declaraciones a la prensa y aseguró que habían sido indultados los dos condenados a muerte por haber intentado atentar contra su persona. "Hicimos uso del derecho de gracia, debido a la situación favorable en que se encuentra el país", afirmó Obiang al salir del palacio del Elíseo. Ese día Obiang anunció su intención de aprovechar su estancia en Europa para hacer una escala en Madrid antes de su país, "aunque esto depende de las autoridades españolas". Parece que el Gobierno guineano había comentado esto al embajador español en Malabo, unos días antes de salir hacia París, y que la respuesta no llegó antes del comienzo del viaje. Los motivos de Obiang eran de índole política, presionar a España utilizando su visita a Francia,  y  práctico, para aprovechar por medio de Iberia el único lazo semanal directo de su país con Europa.

Obiang manifestó a algunos periodistas españoles que estaba "decepcionado" y que se había sentido "abandonado por España", al fracasar la cooperación, razones por las que se vio obligado a pedir ayuda a Francia.

Medios diplomáticos guineanos dijeron a EFE que consideraban que era de gran importancia el acercamiento a Francia, "en la medida en que Guinea Ecuatorial se encuentra situada entre países francófonos", y resaltaron que París estaba incrementando su apoyo en materia de defensa y seguridad, concretamente mediante la reorganización de la "gendarmería nacional" y la creación de una unidad de infantería motorizada. La ayuda francesa durante 1987 fue de 176 millones de francos (unos 3.500 millones de pesetas), superior a la española, y Francia exportó e importó de Guinea Ecuatorial productos por valor de 33 millones de francos e Guinea bienes por valor de 15 millones de francos. El Ministerio francés de la Cooperación informaba de que residían en Guinea 135 franceses, de los que medio centenar eran cooperantes, maestros y expertos.

El día 20 de septiembre los periódicos anunciaban el deseo de Obiang de hacer escala en Madrid, pero en El País esta noticia quedó desplazada por la detención del primer secretario de la Embajada de Guinea en Madrid, Lucas Nguema Esono, en el aeropuerto de Barajas cuando pretendía recoger una maleta repleta de drogas. Medios diplomáticos españoles dijeron al periodista Fernando Jáuregui que las relaciones hispano-ecuatoguineanas atravesaban una fase "bastante delicada", debido al alejamiento progresivo, a la detención de los dirigentes del Partido del Progreso (tres de ellos con pasaporte español) y a la condena a muerte de dos opositores y al acercamiento de Guinea a Francia.

Lucas Nguema fue detenido en la madrugada del domingo 18 tras intentar recoger, en cuatro ocasiones, una maleta depositada finalmente en el departamento de objetos perdidos, con 18 kilos de marihuana y 340 gramos de heroína. La maleta había sido abandonada por la persona que la había traído, un día antes, en un vuelo de Iberia a Lagos y Abiyán. Cuando Nguema vió a la Guardia Civil intentó escapar, pero fue detenido. Le dejaron en libertad pues el guineano se amparó en su inmunidad diplomática, tras declarar que deseaba recoger la maleta para hacer un favor a un médico africano, llamado "Kie", que había sanado a su hija, y que pensaba que en ella "sólo" había lingotes de oro y colmillos de elefante. Después reconoció que le habían ofrecido un millón de pesetas por recuperar la maleta.

El  primer  secretario de la Embajada guineana dijo que se quería  "hacer  de un tema personal uno político,  en el que se pretende  inmiscuir a mi Embajada y a mi presidente". Su abogado manifestó  que su cliente se había visto "violentado y engañado por un amigo".

Un portavoz de la OID afirmó que se había "comunicado discretamente a la Embajada guineana el deseo del Gobierno de que el primer secretario abandone el territorio español, sin que ello signifique una expulsión".

Luis Yáñez manifestó que el Gobierno español tenía la intención de pedir "amistosamente" al de Guinea que Lucas Nguema abandonara España. Según el secretario de Estado de Cooperación Internacional, que ese día compareció ante la Comisión creada para investigar la situación de la cooperación hispano-guineana, Francia no había sustituido a España en Guinea, "que necesita la cooperación de muchos países", Yáñez reconoció que habían habido "irregularidades" en la cooperación -pero aseguró que no se produjo ningún caso de corrupción en un sentido penal- que motivaron la destitución de tres funcionarios.

Esta fue la primera vez que un dirigente socialista se lamentó en público de que una de las razones del fracaso posterior de la cooperación española en Guinea fue no haber contado con tropas en la antigua colonia. Sin embargo, no dijo que Adolfo Suárez no se atrevió a enviarlas,  entre otras  cosas, por  la advertencia del PSOE de acusarle de neocolonialista. El político  socialista  explicó a los diputados que París mantiene "tanques  franceses,  aviones franceses, soldados franceses, paracaidistas franceses" en sus antiguas colonias africanas "cosa que  no  ocurre con nuestra cooperación con  Guinea Ecuatorial". Esto permite a Francia controlar mejor la situación interna, la estabilidad  política, los abusos de poder y el destino de las inversiones y proyectos, añadió.

Yáñez no quiso facilitar a los diputados la investigación realizada por Exteriores en 1987, con el pretexto de que aparecían los nombres de decenas de funcionarios que no han cometido ningún delito "y nos parece irresponsable entregarla con el riesgo que supone su aparición en los medios de comunicación". Yáñez aprovechó el momento para hacer política y relacionó a Manuel Fraga con la deficiente descolonización de Guinea, 20 años antes, según él origen de los problemas de la cooperación.

En  aquella sesión, compareció ante la comisión el secretario de Estado de Comercio, Apolonio Ruiz  Ligero, quien reconoció que se estaba dando una "tendencia  decreciente" del comercio hispano-guineano. Afirmó que los créditos concedidos a Guinea sumaban 2.100 millones de pesetas y 14 millones de dólares y que la deuda refinanciada era, de 2.234 millones de pesetas y 7,46 millones de dólares.

Las autoridades españolas habían fijando una fecha para una entrevista de Obiang con Felipe González, el viernes 23, y comentaron que el presidente guineano pasaría ese día en Madrid, para regresar por la noche a Malabo en el vuelo regular semanal de Iberia. Medios diplomáticos españoles dijeron a EFE que la visita de Obiang se producía por petición del gobernante guineano y que estaba definida como "una escala técnica" en su viaje de regreso  a  Guinea tras su estancia en Francia.

Fuentes diplomáticas españolas reconocieron a Diario-16 que el viaje se había preparado "aceleradamente y en las últimas horas". Para Severo Moto la visita de Obiang a Francia y a España era un intento del presidente guineano de mejorar su imagen "ya que los actuales acontecimientos en Guinea le están manchando la cara". El dirigente de la oposición manifestaba que el Gobierno debería demostrar que los condenados a muerte seguían vivos, igual que el sargento Mico. En una rueda de prensa, Moto acusó a Obiang de haber convertido a Guinea en un vertedero de residuos tóxicos y nucleares y anunció la proclamación de un gobierno provisional democrático para presionar en la convocatoria de unas elecciones generales supervisadas por la ONU.

Aquella semana de septiembre estuvo plagada de informaciones sobre Guinea, en muchos casos confusas o contradictorias. El día 21 la agencia EFE distribuyó una noticia en la que se aseguraba que Felipe González deseaba transmitir a Obiang la disponibilidad de España a proseguir con la cooperación. Fuentes diplomáticos apuntaron que durante la visita sólo se iba a hablar de asuntos relacionados con la cooperación, aunque el Gobierno español deseaba pedir al jefe del Estado ecuatoguineano que hiciera un esfuerzo para dialogar con la oposición, "sin que ello quiera decir que España desea interferir en los asuntos internos de Guinea".  Yáñez,  que  insistía en que el viaje de Obiang estaba previsto desde dos semanas antes, declaró el mismo día 21, en París, que posiblemente se iba a entrevistar esa misma jornada con Obiang. 

Y  también ese día se supo que Obiang manifestó al ministro francés de Cooperación y Desarrollo,  Jacques Pelletier, su deseo de formar parte de la francofonía como "estado miembro" y no como observador, debido a que el francés era ya lengua de trabajo en Guinea y se enseñaba en las escuelas con carácter obligatorio. "Somos el único país bantú de lengua española y el resto son francófonos, por lo que nos sentimos huérfanos", explicó Obiang. Según el mandatario guineano, su país deseaba formar parte de pleno derecho de los organismos francófonos  africanos,  al que pertenecen las antiguas colonias galas. Obiang pidió hombres de negocios franceses que invirtieran en Guinea, que aseguró había progresado en los últimos años gracias a su ingreso en la zona del franco.

Esas declaraciones de Obiang y otras que había realizado en Madrid su ministro Eloy Eló, denunciando el mal funcionamiento de la cooperación, tuvieron amplia repercusión en los medios de comunicación  españoles.  El ministro de Relaciones entre el Parlamento y la Presidencia afirmó que "no hay bolsillos en Guinea para esconder los 20.000 millones de pesetas que dice el Gobierno español que ha destinado al país" y añadió que en su país había corrupción, pero que lo mismo pasaba en España. Eloy Eló aseguró que era nula la eficacia de la cooperación española y acusó al Gobierno de Madrid de no tener una política de Estado con relación a Guinea. Lamentó una vez más que el responsable de la cooperación española en Guinea residiera en Madrid, pues dijo que era "bueno que pisara Guinea con sus propios pies, tocara el país con sus manos, y si llueve, pues que se moje".

El presidente Obiang concedió una entrevista a José Luis Sanz, enviado especial a París del semanario El Independiente, y afirmó que en la cooperación española había "gato encerrado". Obiang dijo que no comprendía por qué "el ministro Moran castigó a Guinea durante los tres años largos que estuvo al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores". El guineano aseguraba que la cooperación sufrió entonces "un fuerte parón" y luego realizó un curioso comentarios "Yo no sé si Moran ha tenido en alguna ocasión intereses económicos con Guinea (...) pero dio la impresión durante el tiempo que dirigió la política exterior española que había tenido una experiencia desagradable con mí país".

Como Obiang no consideraba de suficiente nivel sus contactos con los funcionarios españoles que viajaban a Guinea, decía que desde 1983 no había tenido ocasión de hablar con el Gobierno español y comentaba que había "una pérdida de confianza mutua que dificulta la relación normal entre los dos países". Según el mandatario, durante la época de la UCD, "la cooperación no estaba suficientemente organizada, pero se hicieron cosas y existía un dialogo fluido y las relaciones eran buenas"; Obiang se lamentaba de que entonces no existiera diálogo con el gobierno español.

Cuando el periodista le planteó a Obiang el caso del funcionario  sorprendido en Madrid al intentar recoger la maleta con drogas, respondió que eso no podía afectar a unas relaciones globales. A continuación comentó que "nosotros hemos tenido un caso parecido en Malabo y nunca hemos dicho nada", como si fuera comparable la situación de libertad de prensa en los dos países. Obiang aseguró que "desde hace un año tenemos el problema de unos cooperantes, que al parecer están relacionados con el consumo de drogas y no lo habíamos hecho público hasta ahora".

Algunos periódicos comentaban, el día 22, que Felipe González iba a estar "duro" con Obiang, por sus declaraciones criticas con la cooperación española y por sus justificaciones sobre su acercamiento a París, pero "fuentes oficiales españolas" dijeron a EFE ese mismo día que el presidente del Gobierno español no iba a recibir a Obiang el día siguiente, porque los dos gobiernos habían convenido atrasar la entrevista "debido al mal encajamiento" que tendría, además, de la coincidencia de la visita de Obiang con la de la primera ministra británica. Margaret Thatcher. Unas horas después, la misma agencia informó que el presidente Obiang había decidido suspender la visita que iba a efectuar a España y posponerla para "mejor ocasión", según decían portavoces oficiales españoles, aunque otras fuentes reconocían que la suspensión se debía, principalmente, a la actitud y declaraciones de Obiang en París, que  habían  causado "malestar" al Gobierno español y  le  había pedido a Obiang que no viajara a Madrid.

De nuevo Yáñez aparece en escena con unas declaraciones pintorescas. El secretario de Estado aseguró que Obiang le había comentado en París que tenía que regresar "urgentemente a Malabo, por el trabajo que tenía acumulado y por otros compromisos imprevistos", y había pedido al Gobierno español la anulación de su escala técnica a Madrid y su "sustitución por una visita oficial más adelante". Yáñez llegó a comentar que Obiang podría sufrir un nuevo intento de golpe y que esto le obligaba a regresar a su país antes de lo previsto.

Eloy Eló, dando muestra de más cordura, manifestó inmediatamente que la suspensión de la visita se debía al carácter hostil de la opinión pública española hacia Guinea. Uno de los medios que, según Eló, atacaba en exceso a su Gobierno era El País, que ase mismo día publicaba un amplio informe sobre la aceptación guineana de que en la isla de Annobón se depositaran basuras radiactivas o tóxicas.

El Gobierno español considero que la decisión de Obiang de suspender la visita era "un nuevo desaire que debe añadirse a una larga lista", según comentó una fuente diplomática a El País. El diario explicaba que el presidente guineano tenía la intención de lamentarse en España de la insuficiencia de la cooperación, pero comprendió que el suceso de la detención del secretario de la Embajada y otras informaciones aparecidas en la prensa española, como la cuestión de los vertidos tóxicos, no hacían que aquel fuera el mejor momento para plantear sus reivindicaciones en Madrid. Fuentes gubernamentales españolas afirmaron también que una entrevista que mantuvo con Luis de la Rasilla, en el hotel Crillon, la misma tarde en que habló con Yáñez, ejerció una mayor influencia en Obiang que las de las autoridades españolas.

Diario-16 consideraba que España había "forzado" a Obiang para que suspendiera la visita a Madrid, debido a que no era buen momento. Este periódico opinaba que Obiang había intentado jugar la baza de Francia para que España incrementara su ayuda, paro consideraba que antes era necesario que la comisión parlamentaria ya creada analizara la situación de la cooperación y, en función de los resultados, se hiciera "un replanteamiento a fondo de toda la cuestión guineana".

Ese día se comunicó a Lucas Nguema que debía abandonar España en el plazo de 24 horas, por tanto en el avión que hubiera utilizado el presidente Obiang en el caso de haber realizado la escala en Madrid.

El mismo viernes 23 un alto funcionario del Ministerio francés de la Cooperación dijo que la iniciativa de Obiang de querer "acercarse a la francofonía" era "positiva" y subrayó "los esfuerzos realizados por el Gobierno de Guinea Ecuatorial en favor del desarrollo del francés y de las relaciones con Francia". El funcionario comentó, como anécdota, que las tarjetas oficiales de felicitación para 1988 estaban escritas en español y francés, pero también dijo que el presidente Obiang había manifestado su intención de crear un gran periódico nacional bilingüe y que ya existían informativos en francés en la radio guineana.

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

Volver a "La dictadura de Obiang"