HISTORIA DE GUINEA

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 63. ATRAPADOS AL REGRESO. 

El régimen guineano no pudo soportar el regreso de Severo Moto y otros opositores. Organizó una farsa de juicio y fueron condenados a muerte dos destacados miembros de la oposición, desacreditando el proceso democratizador del país.

Después de muchos intentos realizados durante casi cinco años, finalmente se produjo el tantas veces anunciado regreso de la oposición a Guinea. Severo Moto informó que estaría acompañado por algunos parlamentarios españoles, aunque lamentaba la falta de colaboración del PSOE. Pretendía "pulsar la voluntad democrática del Gobierno de Obiang y romper la dinámica del partido único".

"Quiero  para mi pueblo lo mismo que deseaban hace 11 años para España quienes ahora la gobiernan.  Por eso les pido a ellos y a todos los partidos que nos den su solidaridad y apoyo",  dijo Severo  Moto antes de salir de Madrid, en el vuelo de Iberia que despegó  a  primera hora de la madrugada del sábado 4 de junio, junto  a  José Luis Jones,  secretario general del  Partido  del Progreso.  Los diputados españoles del CDS,  Convergencia y Unió, Democracia Cristiana,  Alianza Popular e Izquierda Unida, que le habían prometido compañía, le dejaron en la estacada por "razones técnicas", igual que un representante de Amnistía Internacional, otro de la Asociación Pro Derechos Humanos y un último  de  la Comisión  Internacional  de Juristas. Tan sólo viajaron con el guineano el belga André Louis, vicesecretario de la Internacional Demócrata Cristiana, y un pequeño número de periodistas.

Curiosamente, la situación en el aeropuerto de Malabo no se parecía en nada a la vivida tres semanas antes, cuando se corrió la voz de la llegada de Moto. Los opositores se encontraron con una cierta tensión y con unas medidas de seguridad bastante rigurosas, pero nadie les puso obstáculos para entrar en el país.

Severo Moto anunció que no iba a permitir que le dejaran aislado - ningún medio de comunicación guineano había informado de su llegada - y que su objetivo era la legalización del Partido del Progreso para participar en unas elecciones democráticas. Nadie molestó a los opositores durante los dos primeros días de estancia en Malabo, pero las autoridades se mostraban totalmente indiferentes, una reacción que no habían previsto Moto y Jones. Severo Moto llegó a decir que había percibido "un clima de transición" en el país.

El democristiano Louis, que quiso asistir a la misa oficiada por el obispo Rafael María Nze Abuy con motivo del 46 aniversario del nacimiento del presidente Obiang, llevaba un mensaje del Parlamento Europeo que anunciaba al presidente ecuatoguineano que unos días más tarde llegaría al país una delegación de parlamentarios del Partido Popular Europeo (PPE), grupo democristiano de la asamblea de Estrasburgo, y le comentaba que la asamblea ACP-CEE celebrada en marzo en Lomé, había aprobado un plan de ayuda a los exilados guineanos que desearan regresar al país.

Severo Moto y José Luis Jones presentaron en el Ministerio del Interior una copia de los estatutos del Partido del Progreso y una instancia solicitando su legalización. No les recibió ningún alto cargo y nadie les quiso dar acuse de recibo de la documentación que entregaban. Pese a todo, estaban decididos a abrir una sede en la capital guineana y a realizar un acto público en el cine Marfil para presentar su programa a la población. Aunque André Louis los dejó solos en Malabo, pues él regresó a Bélgica el día 7 de junio, se sentían seguros ante la próxima llegada de los parlamentarios europeos. Simplemente estaban molestos por el vacío que percibían en torno al hotel Bantú, donde se habían instalado.

La primera reacción oficial se produjo el día 10 cuando el presidente Obiang manifestó que en Guinea "no reconocemos a ningún guineana como opositor al Gobierno y, por tanto, tampoco podemos reconocer a un partido de la oposición". Ese misma día, Isidoro Eyí Monsuy, viceprimer ministro y ministro de Administración Territorial y Seguridad Nacional, acompañado por el director general de Seguridad, Armengol Ondó Nguema, hermano de Obiang, advirtió a Moto y a Jones que retiraran la petición oficial de legalización del Partido del Progreso pues su solicitud podría ser considerada como "un delito de alteración del orden público".

Obiang, en una intervención radiotelevisada, afirmó que los opositores tenían que ajustarse a las leyes guineanas y recordó que no estaba permitida la existencia de otro partido además del gubernamental. También dijo que él era partidario del diálogo con la oposición, pero "tiene que llevarse a nivel nacional y no a nivel internacional", sin duda molesto por el apoyo que habían recibida los opositores de España y de otros países europeos.

El día 18 llegaran a Malabo los europarlamentarios españoles del Grupo Popular Europeo Concepción Ferrer i Casáls y José Manuel Garcia Margallo, el portugués José Augusto Gama y el belga Alain de Brouwer, secretario general de la Fundación Africana del grupo y consejero de Relaciones Internacionales. Las autoridades del aeropuerto guineana no querían dejarles ingresar en el país al no tener visados. Tras la intervención de altas autoridades del Ministerio de Exteriores, les permitieron entrar, pero les fueron retenidos los pasaportes.

"Sin ánimo de inmiscuirnos en los asuntos internos de Guinea Ecuatorial, nuestra misión debe posibilitar un sistema político de respeto a los derechos humanos que garantice el retorno de todos los guineanos que tuvieron que exiliarse", manifestó Concepción Ferrer, en apoyo de su correligionario guineano Severo Moto. La política catalana recorrió diversos poblados de la isla de Bioco y visitó las obras de la central de Riaba, construida con fondos comunitarios. Se mostró muy impresionada por las "grandes necesidades" de Guinea Ecuatorial, "un mundo al que no estamos acostumbradas", según dijo a EFE.

Obiang insistió en que cualquier guineano podría regresar al país y hacer política, pero no con grupos particulares, debido a la decisión parlamentaria de articular el proceso con el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial. Para la autorización de nuevas partidos es necesario que "el pueblo de Guinea se sienta maduro", dijo Obiang a una periodista de El País. 

Severo Moto y José Luis Jones sufrieron algunas incidentes, soportaron un total ostracismo por parte oficial y llegaron a recibir amenazas cada vez que hablaban con algún alto cargo sobre la posibilidad de que fuera legalizado su partido. La población sentía miedo de acercarse a conversar con ellos y notaban que hasta sus amigos les huían.

El 25 de junio Moto salió de Malabo, con la idea de viajar a Roma y participar en una reunión del buró Político de la Internacional Democristiana, en la que estaba prevista la admisión del Partido del Progreso como miembro de pleno derecho (hasta entonces era observador).

El cerco se fue estrechando sobre José Luis Jones. Le decían que Severo le había abandonado. Llevaba semanas viviendo en el Hotel Bantú y la cuenta era ya muy elevada. Severo se había comprometido a enviarle dinero, pero lo único que se recibían en Malabo eran recortes de periódicos españoles con declaraciones del presidente del Partido del Progreso que además sentaban muy mal a las autoridades. Todas las criticas llovían sobre Jones, quien tuvo que buscar refugio en la sede de Naciones Unidas de Malabo. El abogado intentó salir de Guinea, pero no pudo conseguir el visado necesario.

Moto afirmaba en Madrid que la situación en Guinea no había cambiado.  "La población tiene miedo al estado policial, existe hambre  y  una tremenda pobreza, mientras el poder sigue con la misma corrupción".   decía el dirigente opositor. En unas declaraciones realizadas a finales de julio a Diario-l6, Moto se quejaba también de que "España está abandonando a los guineanos de forma inhumana, cuando debería entrar a saco allí para que sean respetados los derechos humanos". El político democristiano se lamentaba de que finalmente ningún parlamentario español les había acompañado a Guinea. "Además, fuimos sin un céntimo de ayuda española. La única ayuda fue del parlamentario belga de la Internacional Democristiana, que nos pagó los billetes de avión".

La falta de ayuda española a los intentos de la oposición guineana por democratizar su país fue denunciada por un editorial de Diario-16, en el que se comentaba que España alza su voz para apoyar la lucha de los negros contra el régimen de Pretoria, aunque "no tiene prácticamente ninguna posibilidad de influir en el futuro de África del Sur", pero "se hace el silencio más absoluto sobre otros intentos democratizadores guineanos, que sí podrían fructificar si nuestra política y nuestra diplomacia prestaran un mínimo apoyo".

El periódico comentaba que producía "consternación la pasividad de nuestro país" ante el hecho de que Moto y Jones no hubieran contado con ninguna ayuda de las instituciones españolas y sólo recibieran el apoyo de la Internacional de la Democracia Cristiana, "materializada en forma de dos billetes de avión, una pequeña cantidad de dinero de bolsillo y la compañía de un parlamentario... ¡belga!". Para Diario-16 no dejaba de ser "triste la falta de solidaridad» y hasta de curiosidad, de nuestra clase política, de nuestras instituciones sociales y culturales, puesta en relieve con el hecha triste de que ningún español haya acompañado a esos dos exiliados que agitan el estandarte  de  la  democracia".

El 8 de agosto Obiang emprendió una gira por el interior de la isla de Bioco y luego se trasladó a Río Muni. Fue explicando a la población la diferencia entre un partido único ("no se puede crear otro") y la existencia de un sólo partido ("de momento hay uno solo, pero se da la posibilidad de crear otro más adelante"). En una clara crítica a la actividad de la oposición, afirmó que "la democracia no puede ser un artículo de importación pues introducir en nuestro país unas fórmulas diferentes de la realidad sociopolítica podría dar lugar al desorden".

Un mes después, Severo Moto denunció que habían recibido "inquietantes noticias sobre la suerte que están corriendo numerosos detenidos y encarcelados políticos guineanos, acusados de un intento de golpe de estado o de realizar actividades políticas". Según dijo Moto en Madrid, el secretario general del Partido del Progreso, José Luis Jones, y varios militantes y simpatizantes del grupo se hallaban detenidos y sometidos a tortura en la cárcel de Bata. Las detenciones masivas habían comenzado a primeros de agosto, "cuando fue descubierta la venta de armas por el comandante de la región de Mongomo, Pancracio Bee". Al parecer, este hecho, difícil de comprobar, sirvió una vez más para apartar de la circulación a todas las personas que molestaban o inquietaban a Obiang. Y en este saco cayeron José Luis Jones y algún otro miembro del partido opositor.

En un comunicado publicado en Madrid, el PP consideraba "muy significativo" la coincidencia de aquellas detenciones masivas "con la vuelta al poder de Feliciano Obama "Bathó", que ha sido designado recientemente diputado y que es conocido en todo el país como el peor látigo de represión que apareció durante la sangrienta dictadura de Macías".

Esperanza Jones acusaba en Madrid a Severo Moto de haber dejado abandonado a su hermano José Luis con una deuda de medio millón de pesetas. El pretexto del Gobierno para detener al opositor fue una denuncia del propietario del hotel, cuando la cuenta se hizo impagable. Los allegados de Jones temían que algún miembro del clan de Mongomo se estuviera vengando por su actuación como fiscal en el juicio que condenó a muerte a Macías.

El Gobierno español presentó una protesta formal ante las autoridades guineanas por la detención de al menos tres hispano-guineanos sin que hubiera sido informada su Embajada en Malabo y por no permitir que diplomáticos españoles les visitaran en prisión. El Gobierno guineano no reconoce la doble nacionalidad, pues no se ha firmado nunca un convenio en este sentido, aunque algunos guineanos recibieron la nacionalidad española después de la independencia. Los detenidos con pasaporte español eran el abogado José Luis Jones, el maestro Primo José Esono, el funcionario de la Audiencia Territorial de Madrid Florencio Akaha y Deogracias Asunu.

Severo Moto manifestó que se había producido un intento de golpe de estado, pero excluyó a su partido de toda responsabilidad, y manifestó que fueron "los hombres de Mongomo quienes han intentado derribar a Obiang por temor a que intente negociar con la oposición", aunque todo esto fue utilizado para detener a militantes y simpatizantes del Partido del Progreso, al estilo de las maniobras que se daban durante la dictadura de Macías para eliminar opositores. Según fuentes de la oposición entre los detenidos se encontraba Fructuoso Mbá Oñana, liberado en octubre de 1987 tras haber sido condenado por participar en una intentona de golpe de estado en el verano de 1986. A otros implicadas se les acusaba de haber tenido relación con los miembros del Partido del Progreso.

El día 13 de septiembre -fueron puestos en libertad Akaha y Asunu, pero un día después comenzó en Bata un consejo de guerra para juzgar a Moto -en rebeldía—. Jones, Esono, Joaquín Elema, Francisco Bonifacio Nbá Nguema, Metodio Nguema Esono, Gaspar Menane, Julián Nguema y Jesús Ntumu. A los procesados les acusaban, entre otros delitos, de atentar contra la seguridad del Estado, defraudación, abandono de funciones públicas y espionaje contra la seguridad del jefe de Estado. El juicio, como es costumbre en Guinea, fue muy rápido.

Severo Moto denunció en Madrid que los militares Joaquín Elema y Francisco Bonifacio Mbá Nguema habían sido ejecutados el día 16, minutos después de ser condenados a la pena máxima. La prensa española se hizo eco de las denuncias de Moto y numerosas instituciones se apresuraron a solicitar medidas de gracia. El ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Qrdóñez, manifestó que España había intercedido "al más alto nivel" para que se perdonara a los condenados.

En el mismo proceso se condenó a penas entre doce y treinta años de prisión a otras ocho personas, incluidos los hispano-guineanos José Luis Jones, que recibió el castigo de 16 años de prisión, y Primo José Esono, condenado a 30 años. Las autoridades guineanas expresaron su intención de solicitar la extradición a España de Severo Moto.

Al anochecer del día 17 la radio guineana anunció que las dos penas capitales habían sido conmutadas por las de cadena perpetua. Sin embargo, esta información no llegó a los diarios españoles y el día 18 todos comentaban la posibilidad de que hubieran sido ejecutados los condenados, alarmados por la oposición al no tener noticias de Jones y del resto de los procesadas. Severo Moto aprovechó la situación para destacar que "con las detenciones y condenas, Obiang ha probado que no tiene ninguna voluntad da diálogo ni de llevar a la práctica la reconciliación nacional que repite".

La sección española de Amnistía Internacional elaboró un documenta expresando su "preocupación par las sentencias de muerte" y también "porque las nueve detenidos pueden no haber recibido un juicio justo". Este texto fue entregado a las grupos parlamentarios, cuando se preparaba la primera visita de un grupo de diputados españoles a Guinea.

Esta situación se vivió al iniciar Obiang una visita a Francia y cuando se acusaba al régimen de haber permitido el vertido de residuos tóxicos en determinadas lugares de Guinea Ecuatorial (especialmente en la isla de Annobón). Severo Moto manifestaba que esta debía bastar para que la comunidad internacional declarara a Obiang "enemigo de la humanidad". El misma presidente Obiang manifestó en París que los dos militares no habían sido ejecutados, aunque señaló que el tribunal los encontró culpables de un intenta de asesinato contra su persona. Curiosamente, ese mismo día, el 19 de septiembre, Obiang manifestó su deseo de "hacer escala en Madrid" el viernes, día 23, aunque "esto depende de las autoridades españolas".

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

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