HISTORIA DE GUINEA

 

 

 

 

 

 

 

 

Capitulo 62. TODO SIGUE IGUAL. 

Obiang se encuentra ante el dilema de abrir la mano y avanzar en la democratización del país, lo cual implica que la oposición goce de cierta libertad de movimientos, o seguir como hasta ahora, tratando de integrarse entre los estados en los que más o menos se respetan los derechos humanos con un régimen de partido único.

El problema no es baladí para Donato Ndongo, uno de los más lúcidos intelectuales guineanos que han decidido regresar a su país. De ser un crítico acérrimo desde la prensa española contra si régimen de Obiang, se convirtió en un colaborador posibilista y puente de unión entre España y Guinea. Regresó a su país como director adjunto del Centro Cultural Hispano-Guineano, lo cual le permitió disponer de un buen sueldo para instalarse con dignidad.

En estos años finales de la década de los 80, a juicio de Donato Ndongo, puede darse un renacimiento cultural guineano o un regreso a la barbarie, según sea la actitud del Gobierno de Obiang. De una forma esquemática, se puede decir que el periodista prefiere una situación de respeto de las libertades individuales a la africana, en lugar de hablar de falta de democracia política. Teoriza que en África hay que ir avanzando en la democratización como forma de vida, más que como forma de Estado. Es moderadamente optimista, aunque se da cuenta de que la inmensa mayoría de los escritores africanos surgidos de la independencia lograda en los años 60 están obligados a vivir fuera de sus países de origen y sus obras se difunden prácticamente por todo el mundo, excepto en sus propias naciones. Donato se pregunta si es mejor apoyar la situación actual, con sus imperfecciones, o luchar por una utopía desde el exterior. Está claro que él ha optado por lo primero, aunque comprende que a muchos compatriotas suyos les cueste volver a Guinea.

Otro guineano que regresó a su país, aunque por razones distintas a las de Donato, fue el ex-vicepresidente Florencio Mayé Elá, alejado del país a mediadas de 1982, según se dijo entonces por su excesiva ambición política y por su participación, nunca confirmada, en conciliábulos para preparar un golpe de estado contra Teodoro. Fue designado embajador guineano ante la ONU, en Nueva York, cargo que él aceptó con deportividad y que utilizó para establecer buenas relaciones personales.

Mayé, el astuto capitán de corbeta que se distinguió como uno de los conjurados contra Macías, fue nombrado poco después ministro de Asuntos Exteriores y vicepresidente del Gobierno, mientras ocupaba la presidencia de GEPSA, donde obtenía un gran sueldo de Hispanoil. Al regresar a Malabo, en enero de 1988, le nombraron embajador jefe de misiones especiales del Ministerio de Asuntos Exteriores, un cargo con poco mando político.

Obiang ha demostrado que cada día que pasa se sienta más cómodo  en el poder y no hay nada que indique que haya pensado en ceder  el paso a un posible sustituto.  La creación del partido único fortalece el poder central, igual que otras medidas tomadas en los últimos meses como cuando, en febrero de 1938, Presidencia del Gobierno asumía las competencias en materia de Prensa, Radio y Televisión, hasta ese momento dependientes del Ministerio de Información, Turismo y Cultura. Fuentes gubernamentales guineanas afirmaron que el objetivo era poner fin a un contencioso entre diversos organismos de la Administración por el control de los medios informativos. Un mes antes se había producido la detención de cuatro ministros -incluido el de Información, Leandro Mbomio -.al entrar en el edificio de la televisión.

El atraso de los países africanos, a juicio de Obiang, se debe a su reciente liberación del control colonial, que ha impedido consolidar sus estructuras políticas, económicas y sociales. El mandatario destaca también el problema de las rivalidades internas como una rémora, aunque no explica que frecuentemente se producen por la dominación abusiva de una tribu o una etnia, por ser más fuerte o mayoritaria sobre otras. "La estabilidad política permite atacar la pobreza y la ignorancia que conducen a la falta de respeto por las instituciones", dijo Qbiang a un periodista francés al argumentar que su objetivo de pacificar el país tiene como finalidad mejorar el nivel cultural de la población para crear las condiciones necesarias que permitan dar un impulso al desarrollo y  "proceder a las transformaciones políticas que permitan la puesta en práctica de las reglas modernas de la democracia aplicadas por los países creados hace muchos más años".

Pero la oposición guineana en el exterior no está dispuesta a esperar indefinidamente a que las autoridades decidan que ya existen las condiciones para las transformaciones, A fines de 1980 los dos grupos más representativos de la oposición eran la Alianza Nacional de Restauración Democrática, demasiado alejada de la realidad guineana aunque cuenta con importantes líderes históricos y posiblemente es el que tiene mas influencia en Europa y en los organismos internacionales, y el Partido del Progreso que, liderado por Severo Moto y apoyado por la democracia cristiana europea, ha cobrado gran empuje en los últimos meses.

El presidente Obiang declaró a primeros de febrero de  1988, una  vez más, que "no exista ninguna prohibición para que los ciudadanos ecuatoguineanos que quieran volver al país desarrollen una actividad política". Aseguró también que en un futuro será posible  en  Guinea la existencia de varios  partidos  políticos, aunque  primero es necesario comprobar cómo funciona  el  Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, "porque los políticos ya han destruido una vez a Guinea". La idea de Obiang es realizar las previstas elecciones presidenciales de mediados de 1989 como candidato único y poder seguir asi otros siete años en el poder.

Durante 1987 los dirigentes del Partido del Progreso habían reiterado su intención de regresar a Malabo, en una operación que deseaban contara con el patrocinio de parlamentarios europeos y con amplia, difusión periodística. Cuando Obiang declaró que cualquier guineano podía realizar actividades políticas en el país, Severo Moto respondió proclamando su candidatura a la Presidencia  en las elecciones de 1989 y anunciando su regreso a Guinea, "Ocho años después del derrocamiento de Macías, Teodoro Obiang sigue siendo el único ciudadano de Guinea Ecuatorial en condiciones de ejercer su libertad. Por esto, hemos lanzado la operación del retorno en libertad", manifestaba Moto en. febrero de 1988.

La  idea del retorno en libertad se discutió también en  un acto  organizado  en Madrid por el Partido del Progreso y por el ex-ministro Emiliano Buale, al que asistieron diversos partidos de  la  oposición.  Los  militantes de los distintos grupos no pudieron ponerse de acuerdo debido al personalismo que domina en la  oposición  guineana pero el acto fue importante porque asistieron representantes de la Alianza Nacional de Restauración Democrática (ANRD), Frente de Liberación de Guinea Ecuatorial (FRELIGE), Movimiento Libertad y Futuro de Guinea Ecuatorial (MOLIFUGE), Partido del Progreso (PPGE), Grupo de los Independientes de Guinea Ecuatorial, el Grupo Nacionalista Bubi 1 de Octubre, la Organización de Técnicos y Profesionales Guineanos (OTPG) y de otras instituciones y asociaciones. Había casi tantas siglas como personas reunidas.

Obiang, en unas declaraciones a la periodista Ana Camacho, reiteró que todos los guineanos podían regresar a su país, "incluido Severo Moto, que es un embustero porque puede volver y hacer lo que quiera". Con gran cinismo, el gobernante afirmaba que "igual que Severo se marchó sin ser perseguido, puede volver y hacer política como hacemos los demás".

Sin embargo, al amanecer del día dos de abril la carretera de Malabo al aeropuerto estaba llena de controles, que interrumpían el paso a los centenares de personas que acudían al aeropuerto para despedir o recibir a los viajeros del vuelo semanal de Iberia, o simplemente por curiosidad. Aquel sábado la expectación era mayor pues se había corrido la voz en Malabo de que en el avión iba a llegar Severo Moto. Quienes pudieron superar los numerosos filtros policiales siguieron con atención la aparición de los viajeros que salían del Airbús de Iberia.  La falta de  comunicaciones impidió que en Malabo se supiera  que Severo no había tomado ese avión, abandonando a última hora la idea del regreso por dificultades organizativas.

Sólo cuando un policía guineano subió al avión y comprobó que no quedaba nadie dentro se restableció la calma en el aeropuerto, pero había quedado demostrado que Obiang no estaba dispuesto a permitir la actividad en el país de personas tan significativas como Severo Moto, perseguido tanto por Macías como por su sobrino. En las tertulias políticas en Guinea se consideraba el regreso de Severo Moto como un test para comprobar la sinceridad de las proclamas democratizadoras del régimen.

En una entrevista publicada en "El País" el 28 de febrero de 1988, Obiang afirmaba que las relaciones con España "son normales", aunque precisaba que el distanciamiento que se había producido se debía a la actitud negativa, "por razones desconocidas", de algunos miembros del Gobierno español hacia Guinea Ecuatorial.

Eloy Eló, ministro de Relaciones entre el Parlamento y la Presidencia, aseguro que la ley de partidos políticos "no cierra las puertas a que un día haya partidos más partidos políticos". Según teoriza este abogado, "el concepto de democracia europea exige la creación de partidos; al plantearnos este hecho vimos que el sistema de partido único está obsoleto, pero al mismo tiempo el pluripartidismo no conviene a África por una serie de razones que no se pueden comprender en Europa utilizando sólo las coordenadas de la realidad de allí". Eloy Eló explicaba a Ana Camacho que los guineanos podrán "entrenarse y habituarse a las practicas con el partido único y luego, cuando las condiciones lo permitan, seguir adelante con otros".

En la clausura de la quinta sesión de la Cámara de Representantes del Pueblo, el 2 de mayo de 1988, Eloy Eló manifestó que el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE) seguirá siendo el único grupo político del país "hasta que la evolución nacional de la sociedad guineana aconseje la adopción de una democracia parlamentaria de tipo europeo".

Obiang, que intervino en esa misma jornada, afirmó que la existencia de una Constitución era la demostración de que la dictadura  había  sido  sustituida por  un  sistema  democrático. Aseguró también que las Fuerzas Armadas "no tienen ninguna ambición política" y manifestó que todavía no se podía permitir otros partidos debido a que "la estructura socio-política y económica de Guinea Ecuatorial" no permite, por el momento, el establecimiento de bloques políticos como se  dan en países industrializados.

También el arzobispo de Malabo, monseñor Rafael María Nze Abuy afirma que "es todavía prematuro pensar en una democracia a la europea en Guinea, parque el concepto de rival político que prima aquí es el del enemigo que hay que descabezar, el del tribalismo político".

Sin embargo, los organismos internacionales no han sido tan comprensivos con el planteamiento de las autoridades guineanas. En la Comisión de Derechos Humanos de la ONU Guinea Ecuatorial ha estado siempre en las listas de países que violan los derechos humanos en forma sistemática. En 1980 la Comisión encargó al ex ministro costarricense Fernando Valio que estudiara la situación de Guinea Ecuatorial. El experto sometió a la aprobación del Consejo Económico y Social un plan de acción para Guinea Ecuatorial, pero el Gobierno de Malabo no dio una respuesta hasta abril de 1987, cuando realmente se imponía un nuevo análisis de la situación. No ha sido la única vez que las autoridades guineanas han desoído recomendaciones de la ONU. Por ejemplo, el organismo internacional denunció el 6 de noviembre de 1987 que el 19 de agosto de 1986 se había ejecutado a una persona sentenciada a muerte el día anterior por el Tribunal Militar de  Malabo, sin que el acusado hubiera tenida tiempo de preparar su defensa y sin darle el derecho de apelar ante un tribunal superior.

Como casi todos los años, en el 44 periodo de Sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, celebrado en Ginebra en febrero de 1989, Cruz Melchor Eyá-Nchama intervino para criticar la situación de Guinea Ecuatorial, al presentar un informe sobre el respeto a los derechos humanos como representante del Movimiento Internacional para Unión Fraternal entre las Razas y los Pueblos,  una de las ONG de la ONU. Eyá-Nchama denunciaba que el Gobierno de Obiang hizo caso omiso del plan de acción de la ONU y "además sigue violando sistemáticamente los derechos humanos y las libertades fundamentales".

En  este  periodo de sesiones,  la Comisión  "recomendó" al Gobierno de Guinea Ecuatorial que "considere activamente la posibilidad de ratificar la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas  Crueles, Inhumanos o Degradantes". En una resolución, que fue aprobada por consenso en el pleno, la Comisión solicitó al Gobierne de Guinea Ecuatorial que preste la debida  consideración a la aplicación del plan de Naciones Unidas y encargó al relator especial, Fernando Valió, que elaborara un nuevo informe sobre Guinea Ecuatorial.

Pese a las presiones  internacionales, las autoridades guineanas prosiguieron su plan de "democratización a la africana". En junio de 1988 quedó disuelta la Cámara de los Representantes del Pueblo, al haberse cumplido los cinco años desde su formación, y fueron convocadas elecciones para el parlamento. Según la ley electoral, aprobada el 26 de abril, todos los cargos elegibles deben ser militantes del PDGE, además de haber residido en Guinea durante los diez años anteriores a la consulta electoral.

Unos días antes, Eloy Eló pasó por Madrid para presentar en España el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial. Reiteró que es imposible pensar en África en situaciones políticas como las que existen en Europa, "pero en esencia son democracias porque el que manda, lo hace de acuerdo con el pueblo, es decir manda porque la mitad más uno de la población quiere que mande". Según Eló, en Guinea se había elegido "un sistema intermedio entre el partido único y el régimen pluripartidista", dejando abierta la posibilidad de permitir más adelante la asistencia de otros grupos políticos.

Eloy Eló, tras denostar a los opositores y decir que se aprovechan de la "caridad" de los países europeos, afirmó que en 1989 se celebrarán elecciones generales y el candidato propuesto por el PDGE debe ser votado por la mitad más uno de los electores para poder ser nombrado presidente. El ministro aprovechó la ocasión para criticar la cooperación española en Guinea "que se basa en una política da partido", y afirmó que en el Gobierno español "hay ciertas personas que prefieren que España y Guinea estén divorciadas".

"Los africanos llevamos un traje que no está a nuestra medida, ya nos resulta estrecho, ya nos resulta ancho. Somos culturalmente unos monstruos", afirmaba Eló en un artículo aparecido en un periódico español en el que justificaba la imposibilidad de trasplantar los esquemas culturales y políticos a África, "puesto que nuestra estructura social, basada todavía en etnias y clanes, no puede aguantar el pluralismo político".

El domingo 25 de julio se desarrolló la última fase de los comicios legislativos con la votación para elegir a los 45 escaños de la Cámara de Representantes del Pueblo, según una lista oficial única promulgada por la Presidencia. El día 3 de julio se habían elegido los compromisarios de los Consejos de Poblados y Comunidades de vecinos y el día 10 estos eligieron entre ellos a los candidatos que representarían a los 17 distritos administrativos en que está dividido el país, para ser ratificados por la población.

Como suele ser habitual en Guinea, los datos oficiales del plebiscito ofrecieron una victoria aplastante del oficialismo. El 99,2 % de los votantes aprobaran la lista propuesta por el partido. De los 113.520 electores censados acudieron a votar el 97,99 por ciento, una cifra que es casi imposible de lograr desde un punto de vista técnico. Tan solo 715 personas votaron en contra de la lista oficial. Todo quedaba, preparado para, que el año siguiente, en 1989, se celebraran elecciones presidenciales... también con un candidato único.

Está claro que los hombres de Mongomo, merced a esa extraña red familiar y tribal de influencias que reina en las sociedades africanas más primitivas, dominan todas las esferas de la vida guineana. Los hombres mas poderosos en Guinea proceden de esta pequeña aldea del interior de Río Muni. Algunos fang que han demostrado fidelidad y sumisión participan de las migajas del botín, aunque no sean de la rama esangui, e incluso algunos bujebas, kombes o playeros. Para los annoboneses y para los bubis, excepto algunos casos decorativos, sólo queda el desprecio.

Guinea Ecuatorial y la antigua colonia portuguesa Guinea Bissau son dos pequeños países "que parecen recién salidos del tiempo de la trata de esclavos", afirmaba la revista Jeune Afrique a finales de octubre de octubre de 1988."Separados por la geografía y también por la historia colonial, los dos países comparten (sufren, debería decirse) hoy la misma suerte. La decadencia de sus colonizadores respectivos les ha dejado especialmente disminuidos. Subdesarrollados entre los subdesarrollados. Enclaves geográficos, y también lingüísticos. Guinea Bissau se suele considerar como un granero de yamba (variedad de cannabis) y Guinea Ecuatorial como una reserva inagotable de prostitutas".

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

Volver a "La dictadura de Obiang"