HISTORIA DE GUINEA

 
   

 

 

 

 

 

Capítulo 50. GUINEA INGRESA EN LA UDEAC.

Como estaba previsto, aunque en España muchos no acababan de creérselo, Guinea ingresó en la UDEAC el 1 de enero de 1985. El país africano iniciaba una nueva etapa de su historia, al integrarse en las estructuras económicas de los países de su entorno y en la zona del franco,  pasando a depender de Francia. Terminaba un periodo de varios siglos de dominación e influencia española.

"Desde el pasado 1 de enero, y casi en medio de la indiferencia general, Guinea Ecuatorial ha pasado a la influencia económica, y previsiblemente política y cultural  de Francia", escribía  el  periodista guineano Donato Ndongo-Bidyogo, a principios de febrero de 1985. Pero, para que Diario-16 publicara este análisis, tuvo que ocurrir la muerte en circunstancias extrañas del comerciante español Antonio Martínez Lister. Una vez más, un hecho negativo era la "percha" que permitía que se hablara de Guinea en los medios de comunicación españoles.

Nadie había realizado un análisis sereno de lo que suponía el ingreso de Guinea en la UDEAC, del previsible final de la presencia española en Guinea e inicio de la desaparición progresiva de la cultura hispana en el único país del África negra de habla española. Nadie reconoció que aquello suponía un gran fracaso para nuestra política exterior, para la actividad de España en África, para los intentos de organizar la vida de aquel pequeño país, con abundantes riquezas naturales y una población de unos 350.000 habitantes. Para Ndongo-Bidyogo aquel cambio suponía "un punto de inflexión en la historia del país, la agonía de una etapa y el nacimiento de otra".

Obiang, como acostumbraba, pronunció un discurso con motivo del Fin de Año de 1984, en el que incluyó algunas críticas a los españoles, aunque sólo menciona expresamente a España en una ocasión. El jefe del Estado guineano pidió a la población que afrontara aquel "grave compromiso histórico", el ingreso en la UDEAC, una vez "conseguido ya el borrón definitivo de nuestro triste pasado histórico". Obiang pronunciaba aquellas palabras con amargura, recordando seguramente las jornadas de fervor patriótico español vividas durante su paso por la Academia de Zaragoza y todos los lazos que unían a su país con la "madre patria", como él gustaba llamar a España.

El presidente guineano analizó el proceso de integración en la UDEAC. Afirmó que su Gobierno emprendió las acciones iniciales para este objetivo en diciembre de 1982. Un año después, los países de la UDEAC aprobaron el principio de adhesión de Guinea Ecuatorial, en la cumbre de jefes de Estado celebrada en Bangui. Por fin, el 27 de agosto de 1984, Guinea Ecuatorial firmó el tratado de ingreso en el Banco de los Estados de África Central (BEAC). "El ingreso en las Instituciones económicas y financieras de nuestra subregión de África Central, supone ciertamente un paso firme y decisivo hacia el logro de ese bienestar social que todos añoramos", afirmó el jefe del Estado ecuatoguineano. Añadió que la moneda guineana pasaba a ser el Franco CFA, es decir el Franco de la Communauté Francophone d'Afrique, algo que manifestó causaría "estupor a quienes no desean ver a Guinea Ecuatorial colocada a la altura de los demás países de nuestra subregión".

Dando muestra de sensatez, tras resaltar la importancia de aquel paso y la necesidad de transformar las estructuras administrativas y económicas, advertía de las dificultades que se avecinaban y de la necesidad de iniciar un programa de ajuste inspirado por el FMI, desde el 2 de enero. "La convertibilidad de nuestra moneda no debe de tomarse en ningún momento como la solución definitiva de nuestros problemas de desarrollo, sino la premisa que lo posibilita". Obiang dijo que era necesario adaptar las disposiciones monetarias, el sistema comercial y cambiarlo, controlar la situación fiscal, diseñar un marco de política macroeconómica encaminado al restablecimiento de la confianza y la revitalización de la actividad económica. Advirtió que se utilizaría sólo a los funcionarios eficaces, que no cobrarían grandes salarios, y que se iban a empezar a recaudar los impuestos con rigor.

En aquel discurso de Fin de Año de 1984, Obiang agradeció los apoyos recibidos de los países de la UDEAC y de Francia, y, tras pasar revista a los principales conflictos mundiales, afirmó que desde 1979 había procurado reforzar las relaciones con la comunidad hispánica y agradeció la ayuda de "todos los países y organismos internacionales que han contribuido a la recuperación progresiva de nuestro Estado".  Luego añadió que estaba "muy persuadido de que en esta ocasión muy difícil de la recuperación de nuestra economía nacional, no nos faltará su mano amiga para ayudarnos a vencer los obstáculos y dificultades". Finalmente, pronunció el nombre de España, al término ya de su discurso de más de diez folios. "Ante lo confuso que se presenta para muchos la integración de Guinea Ecuatorial en la zona del franco", Obiang quiso "aclarar" que la adhesión a la UDEAC "no supone en manera alguna ruptura de nuestros vínculos con España; seguimos y seguiremos perteneciendo a la Comunidad  Hispánica; no somos francófonos; aunque el idioma francés pueda constituir un instrumento de trabajo para el futuro".

Donato Ndongo-Bidyogo señalaba que las medidas económicas impuestas por el BEAC, "en definitiva el Banco de Francia", son similares a las que el Gobierno de Obiang había rechazado tras ser propuestas por España y recomendadas por el FMI desde 1979. El periodista afirmaba que Francia imponía un "fuerte control de la administración económica, fuerte devaluación de la moneda y la expatriación de las reservas de oro y divisas", entre otras cosas. Añadía que se iban a producir "costes culturales y políticos, que, en definitiva, socavan nuestra independencia y nuestra identidad" y señalaba que en aquel primer mes de 1985 la empresa francesa Total se había hecho cargo del suministro y distribución de los carburantes en Guinea. Según el periodista, la adhesión a la UDEAC no sólo no iba a servir para que Gabón y Camerún devolvieran a Guinea los territorios que se habían adueñado, "sino todo lo contrario, pues recientes noticias aseguran que los gaboneses, con el pretexto de ampliar sus aguas jurisdiccionales, han puesto ya su pie en la ribera guineana del río Muni".

Los franceses explicaban que "la poca credibilidad concedida a la moneda nacional , el ekuele, hizo que las autoridades guineanas solicitaran su ingreso en la zona del franco". Según un informe reservado del Ministerio francés de la Cooperación, elaborado por aquellas fechas, el ingreso de Guinea en la UDEAC suponía que el país africano pasaba una página de su historia. "Este acontecimiento ofrece nuevas posibilidades de desarrollo, pero es necesario que el país afronte numerosos problemas económicos que, sin duda, se acentuarán con esta decisión".

El primero de los problemas vaticinados por Francia fue una carestía total de alimentos y bienes de consumo, debido al intento gubernamental de controlar los precios de los productos básicos y ponerlos muy bajos. Hasta que no se rectificó esta política, permitiendo una libertad de precios, no aparecieron los productos en los mercados, pero entonces se disparó la inflación. En Guinea no había circulante, debido a la devaluación de la moneda, a la subida de los precios, a las transferencias al exterior exigidas por el FMI para satisfacer deudas, al retraso del ingreso de divisas generadas por la venta del cacao y por las demoras del BEAC para poner en práctica los nuevos medios de financiación. Lo único que quedó a los guineanos fue la esperanza de que, al disponer de una moneda convertible, aparecieran las ansiadas inversiones extranjeras y se desarrollara el comercio, la industria y la infraestructura del país; pero aquellos tiempos fueron muy duros. Además, todas la actividades financieras se vieron obstaculizadas por el comienzo del bloqueo de las cuentas del Guinextebank, factor que agravó la falta de circulante y facilitó la transferencia de dinero al exterior.

Para Donato Ndongo, el fracaso de la cooperación española y la actitud de España, desde la negativa a enviar tropas en agosto de 1979 hasta el rechazo a respaldar el ekuele o asumir el presupuesto de Guinea, influyó decisivamente para que el Gobierno de Obiang solicitara el ingreso en la UDEAC. "Y Francia, que siempre tuvo puestas sus miras en las al parecer importantes riquezas mineras y energéticas guineanas, y que no deseaba la vuelta de los submarinos soviéticos al golfo de Guinea, en el corazón de su antigua África Ecuatorial, hubo de intervenir para preservar sus intereses geopolíticos y económicos". El periodista, en una serie de dos artículos publicados en Diario-16, afirmaba que el comienzo de la cooperación española, durante los gobiernos de Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo, estuvo dominado por la improvisación, el caos y el desconocimiento de la realidad y mentalidad guineana.

Cuando Felipe González asumió el poder quedaron "aparcadas" las resoluciones del XXIX Congreso del PSOE en las que se pedía que se produjera una verdadera democratización en Guinea Ecuatorial. Además, coincidiendo con la proliferación de conflictos entre Madrid y Malabo, el Ministerio de Economía y Hacienda impuso una política de contención del gasto público que afectó a las ayudas destinadas a Guinea. Durante 1983 se retuvieron los presupuestos congelando el pago de sueldos a los cooperantes, igual que la concesión de ayudas y becas para guineanos. Según Donato Ndongo, "bajo el pretexto formal de poner fin a la sangría guineana, lo que se ha logrado es limitar aún más las posibilidades de una cooperación amplia y provechosa". Un funcionario español comentó al periodista que era imposible reconducir el proceso guineano, dada la "mentalidad de contable" impuesta por los rectores de la cooperación en Madrid. Por último. Donato Ndongo se preguntaba: "¿Qué será de nuestra soberanía, de nuestra independencia, de nuestra identidad nacional dentro de veinte años?".

El ingreso en la UDEAC sirvió a Guinea para ampliar el horizonte de sus relaciones, constreñidas por su dependencia de España y la falta de convertibilidad de su moneda. La adhesión a la UDEAC iba a facilitar sus intercambios comerciales con los países vecinos, como se vio muy pronto, al desarrollarse rápidamente las relaciones con Camerún. También mejoró la relación económica con Nigeria, aunque no pertenece a la UDEAC, debido a que Guinea pasó a contar con una moneda atractiva para los activos comerciantes nigerianos, que en seguida vieron la necesidad de enlazar por vía aérea a Lagos y Calabar con Malabo. De todas formas, al Gobierno de Nigeria le disgustó la salida de España de Guinea, pues suponía un avance más de la francofonía.

Rafael Fraguas aprovechó también el revuelo levantado por la muerte de Martínez Lister, un nuevo suceso lamentable que supuso la retirada de Malabo durante dos meses del embajador Antonio Núñez García-Saúco, para comentar el ingreso de Guinea en la UDEAC, "que zanjará la relación especial entre España y su ex-colonia". El periodista de El País consideraba que los esfuerzos de la cooperación española para poner en marcha un aparato estatal guineano "fracasaron por la desidia, la corrupción o la desconfianza guineana hacia la ex-metrópoli". Añadía que numerosos incidentes, hechos de arrogancia de funcionarios guineanos en España e irregularidades de particulares españoles en Guinea "arruinaron la confianza necesaria para cooperar".

Tras producirse un alza importante de los precios al comienzo de 1985 y desaparecer las mercancías nada más conocerse las medidas financieras dictadas para el ingreso en la UDEAC, en buena medida para poner coto a la especulación que se había convertido en la forma normal de funcionamiento de la economía guineana, la oferta y la demanda se fueron equilibrando hacia el final de 1985. Incluso se produjo una notable bajada de precios, a medida que se regularizó el suministro de bienes. La sustitución del ekuele por el franco CFA se hizo al cambio de 4 bikuele por cada franco CFA, es decir aproximadamente cinco veces menos del valor oficial de la moneda guineana con respecto a la peseta.

El ingreso en la UDEAC obligó a los guineanos a reorganizar la administración política y económica del Estado y ya en 1985 se logró un saldo positivo del presupuesto nacional, de 558 millones de francos CFA, si no tenemos en cuenta el oneroso servicio de la deuda externa. De todas formas, aunque el Gobierno hizo un gran esfuerzo, y Francia concedió una ayuda presupuestaria y anticipos de cantidades donadas por el BEAC, a finales de 1985 se produjeron algunos atrasos en los pagos. Esto motivó dificultades adicionales para los guineanos en las negociaciones que se celebraron con funcionarios del FMI en febrero de 1986. El organismo internacional exigía un mayor rigor en la política económica.

Según un estudio oficial francés, el año 1985 se caracterizó por una importante progresión del volumen de la masa monetaria (del 131,8 %), un aumento del 34,2 % del conjunto de los créditos internos, algo menos de lo recomendado por el FMI, y un fuerte incremento de los créditos para la economía (114,1 %), superior al fijado por el FMI.

A pesar de haberse consumado el ingreso de Guinea en la UDEAC, Francia nunca demostró un interés exagerado por asumir la responsabilidad global de Guinea Ecuatorial. Incluso tuvo que pagar a regañadientes la factura de la adhesión a la UDEAC, forzada por las presiones recibidas por parte de Gabón y Camerún, por el mal funcionamiento de la cooperación española y ante la posibilidad de que Guinea buscara de nuevo auxilio en los países socialistas.

Francia siempre ha actuado como una gran potencia, basada fundamentalmente en su condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, por el hecho de poseer armamento nuclear y al disponer de un área de influencia directa que hace lo posible por no perder, zona en la cual está incrustada Guinea Ecuatorial. Francia tiene una gran experiencia en cooperación con países del Tercer Mundo, especialmente en África, y unos sistemas de financiación para este tipo de actividades muy perfeccionados. Concede muchos incentivos a empresas privadas para participar en proyectos de cooperación y sacarles rentabilidad, así como una infraestructura poderosa en África. Su Ministerio de la Cooperación funciona desde hace una treintena de años.  

 

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

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