HISTORIA DE GUINEA

 
   

 

 

 

 

 

 

Capítulo 33. APARECE PETRÓLEO. 

Una opinión generalizada entre la colonia extranjera que vivía en Guinea era que España aguantaba todo tipo de agresiones para que no se rompieran unas relacionen en el momento en que parecía se iban a obtener importantes beneficios, al aparecer petróleo. También eran muy prometedoras las  perspectivas de encontrar minerales.

A finales de enero de 1982 se supo que el secretario técnico de Información y Turismo, Ricardo Eló, el censor oficial, prohibió la difusión de un programa de televisión en el que se explicaba la actividad de la plataforma petrolera alquilada por GEPSA. Un equipo mixto de televisión guineana, formado por técnicos españoles y guineanos, fue llevado a la plataforma en helicóptero para rodar el programa. La idea se forjó tras una entrevista del presidente de Hispanoil, Julio Calleja, con Obiang, en la que el mandatario guineano manifestó su interés porque se difundiera el estado de los trabajos de la  plataforma, debido a que para los guineanos el petróleo era la gran esperanza. Ricardo Eló no sólo prohibió la emisión del programa, sino que se apoderó de la cinta de video para que no se enviaran imágenes a España. Esta anécdota muestra que la historia de la participación española en las investigaciones para conocer las reservas petroleras y mineras de Guinea está llena de desconfianzas y secretos.

El 4 de enero había llegado la plataforma alquilada por GEPSA, la empresa mixta al 50 % del Estado guineano e Hispanoi1, al lugar elegido dentro de una de las cuatro cuadrículas concedidas por el Gobierno, al norte de la isla de Bioco, con una superficie total de explotación de 1973 kilómetros cuadrados. Tras instalarse en la zona, inmediatamente comenzó los trabajos de perforación de un primer pozo, a unos 40 kilómetros al noroeste de Malabo. Según la campaña sísmica realizada desde la caída de Macías, esta era una de las zonas más prometedoras, pero la cantidad de crudo que había en el subsuelo sólo podía descubrirse perforando. Las aguas tenían una profundidad de unos 60 metros y el suelo era arenoso, con sedimentos de las desembocaduras de los ríos Níger, Corss y del Rey, estos dos últimos en la frontera entre Camerún y Nigeria.

La plataforma "Mariner-2", de la empresa norteamericana Santa Fé, encontró una rica bolsa de petróleo hacia los 1200 metros de profundidad, de una calidad muy similar a la del crudo nigeriano y camerunés. Tan sólo a seis kilómetros al oeste se encontraba el primer pozo de Camerún. Se había decidido hacer cuatro prospecciones en la zona, durante seis meses, con un presupuesto de 30 millones de dólares. Sólo el alquiler de la plataforma y el material necesario para la exploración costaba unos 15 millones de pesetas diarias. La Mariner-2 era una plataforma de tipo mediano, de las llamadas "para pozo ligero", semisumergida y amarrada al fondo, con una dotación de 60 personas, entre técnicos y obreros, que antes de ser alquilada por GEPSA realizaba trabajos en la costa de Gabón para la compañía Burman Oil. Contaban con el apoyo de una. avioneta, que volaba entre Malabo y Duala, y un helicóptero para enlazar con la plataforma.

José Luis Lerma, consejero delegado de GEPSA, realizaba un trabajo intenso. Era el momento crucial y se multiplicaban los problemas, unos técnicos y otros políticos, debido a las tensiones que había entre Guinea y España. En aquellos primeros momentos GEPSA practicaba una política de puertas abiertas, se notaba la ilusión que tenían en la operación y la esperanza de que culminara con éxito.

Prueba de la existencia de aquellos conflictos fue que hasta el día 8 de febrera las autoridades guineanas no quisieron firmar un convenio para autorizar la realización de prospecciones petroleras, un mes después de la llegada de la plataforma. Luego se supo que el mismo día que se firmó éste acuerdo, para lo que llegó a Malabo Julio Calleja, presidente de Hispanoil, la compañía francesa TOTAL firmó un contrato con el Gobierno guineano para realizar exploraciones al sur de Río Muni.

Julio Calleja opinaba que había que ser prudentes "ya que la actividad de la exploración petrolera tiene mucho riesgo y no es ni mucho menos una ciencia matemática", pero reconocía que "ya hemos detectado objetivos similares a los que han dado lugar a descubrimientos importantes. Concretamente los lugares asignados a GEPSA se parecen mucho a donde se encuentran los pozos de Camerún". El presidente de Hispanoil manifestaba que la probabilidad de encontrar petróleo era "alta", aunque "no en grandes cantidades",porque en la desembocadura del Níger "hay petróleo, pero disminuye según se baja hacia el sur".

Calleja, que se decía tenía una habilidad especial para tratar con Obiang, explicaba la importancia del trabajo realizado durante los dos años anteriores. Se había completado "una campaña sísmica de toda la plataforma continental de Guinea Ecuatorial e interpretado y evaluado el potencial petrolífero del país", y pensaba que aquella aventura podía ser rentable, a pesar de los diez millones de  dólares invertidos hasta entonces y los 30 millones de dólares presupuestados para los seis meses de sondeos (en realidad se gastaron 33, que al cambio de entonces suponían unos 3600 millones de pesetas).

En aquel momento, Calleja preveía que Guinea iba a ofrecer otras zonas a empresas petroleras de reconocida solvencia técnica y financiera por medio de un concurso internacional. En una entrevista que concedió a EFE en Malabo, el presidente de Hispanoil dijo que "según los convenios firmados con el Gobierno ecuatoguineano, el petróleo que corresponde a Hispanoil por su participación en GEPSA se exportará; sin traba alguna. Únicamente estamos obligados a cubrir las necesidades de Guinea Ecuatorial".

Unos meses después El País informaba que el petróleo de Guinea era "de excelente calidad, similar al de Libia". El diario precisaba que era un crudo ligero, con bajo contenido de azufre, con una calidad de 39 API (canon American Petroleum  Institute). Además de las zonas ya exploradas, al noroeste de la isla de Bioco, se suponía que también había petróleo y gas frente a las costas de Río Muni, especialmente al sur, junto al límite con Gabón, aunque no se podía olvidar que no se había resuelto el conflicto que enfrentaba a los dos países por la posesión de las islotes Mbañé, Conga y de los Cocoteros. Guinea preparaba su infraestructura, con ayuda del Banco Mundial, para canalizar las relaciones con 16 empresas petroleras que habían mostrada su interés par la concesión de alguna de las zonas delimitadas, en una subasta que estaba prevista para agosto de 1982.

Cuando, a mediados de junio, finalizó el cuarto de las sondeos realizados por la Mariner-2, José Luis Lerma manifestó que habían "confirmado lo que mostraban los estudios sísmicos previos sobre la existencia de una cuenca petrolífera y, efectivamente, hemos encontrado petróleo, pero todavía no sabemos la calidad del crudo y las reservas existentes". En ese momento era necesario, a la luz de los nuevos datos disponibles, realizar nuevos análisis de calidad de las muestras obtenidas. Lerma, siempre muy prudente, precisaba que tan sólo durante el tercer sondeo apareció una buena bolsa de petróleo, flotando sobre un manto de agua, con unas propiedades que permiten pensar en una futura explotación comercial.

El petróleo había aparecido entre las 1500 y las 1800 metros de profundidad, aunque en el cuarto sondeo se habían alcanzado los 2262 metros. Los técnicos pensaban que, en el mejor de los casos, se tardaría al menos dos años más en poder explotar comercialmente el petróleo guineano, tiempo en el que a un empeoramiento de las relaciones entre España y Guinea se unió un descenso de los precios de los crudos, que hicieron que no fueran rentables las nuevas explotaciones de pozos en aquella zona.

Por otra parte, el presidente de ADARO, Juan Antonia Gómez Angulo, aprovechando un buen momento en las relaciones entre España y Guinea tras el viaje de Obiang a Madrid en maya de 1982, se desplazó a Malabo para presentar al presidente guineano el resultado de los estudios geológicos realizados durante dos años de actividad. Gómez Angulo pidió a Obiang la concesión de unas áreas determinadas para la explotación minera en favor de la empresa mixta Guineo-Española de Minas S.A. (GEMSA), con un 45 % del capital aportado por ADARO, mientras la mayoría correspondía al Estado guineano.

Las autoridades guineanas se molestaron cuando vieron que el presidente de ADARO les mostraba un resumen de los once tomos que comprendían las conclusiones de las investigaciones mineras realizadas por la empresa estatal española y dijeron que se les ocultaban datos "muy importantes". ADARO había levantado un mapa geológico del país por el procedimiento de ir elaborando un mosaico fotográfico aéreo con utilización de radar, para detectar las riquezas que se encontraban en el subsuelo, ocultas baja una capa de bosque y vegetación. Según dijo Gómez Angulo a EFE, ese estudio podría permitir a las guineanos conocer mejor sus riquezas geológicas que los vecinos Gabón y Camerún. El presidente de ADARO sugería también que los estudios correspondientes a las zonas fronterizas podrían ser útiles a las autoridades de los países vecinos, a quienes se les podría vender aquella información, para lo que ya se habían establecido contactos. Los ingenieros y técnicos de ADARO habían recogido un total de ocho mil muestras, casi todas enviadas a España, y de las que extrajeron unos 120.000 datos que definen con  bastante exactitud la riqueza mineral de Guinea.

GEMSA escogió tres de las diez áreas en las que había quedado dividido el territorio guineano para su explotación, utilizando la Ley de Minas guineana que facilitaba la concesión a las empresas nacionales. Obiang prometió a Gómez Ángulo aprobar la concesión de esas áreas para GEMSA en un próximo Consejo de Ministros. En total ocupaban una superficie de 9.000 kilómetros cuadrados (un tercio del total de territorio nacional), situadas todas en Río Muni, concretamente cerca de Evinayong, Aconibe, Mfulesong y Río Campo. Allí se habían encontrado, siempre según las declaraciones del presidente de ADARO, indicios de tántalo, sulfuros complejos, miobio, oro, platino, níquel cromo, bauxita y hierros, aunque Gómez Ángulo precisaba que esto no quería decir que todos pudieran ser explotados comercialmente.

Simultáneamente, los franceses habían realizado también un estudio de las posibilidades mineras de Río Muni durante los años 1980 y 1981. Según la Oficina de Investigaciones Geológicas y Mineras, además de los descubrimientos revelados por los españoles, habían detectado magnetita, uranio (al oeste de Ncue y en la zona de Cogo) y diamantes en los alrededores de Aconibe.

El completo estudia geológico del país realizado por ADARO podía servir también para que los guineanos conocieran mejor su geografía, y quizá para vender a algunas empresas interesadas determinados datos. Por ejemplo, se había definido la red de drenaje del país, lo cual sirve para designar los lugares más propicios para la construcción de presas hidráulicas. También era útil para el trazado de carreteras o caminos, la clasificación de los bosques, la ordenación del territorio, estudio de rocas industriales y posible ubicación de una fábrica de cemento. ADARO había invertido en Guinea unos 360 millones de pesetas y pensaban invertir otros 8 millones de dólares entre 1982 y 1986, para realizar nuevas investigaciones y estudios de factibilidad. A partir de 1987, según planeaba Gómez Ángulo, se podría explotar la riqueza mineral de Guinea a pleno rendimiento, aunque el presidente de ADARO afirmó que se había comprometido con Obiang a iniciar explotaciones parciales desde 1983.

Sin embargo, cuando las relaciones comenzaron a deteriorarse, ya en 1982, los guineanos demoraron la concesión de la áreas solicitadas. ADARO entonces se negó a facilitar información. En la segunda reunión de la Comisión Mixta, en junio de 1983,los guineanos querían replantear la situación de GEMSA y exigían recibir la documentación completa de las investigaciones realizadas por la empresa española en Guinea. Desde entonces, las actividades del organismo mixto quedaron congeladas.

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

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