HISTORIA DE GUINEA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capitulo 7. LA DICTADURA. 1970-1976

Poco a poco se van deteriorando las cosas en Guinea. Macías no levanta cabeza desde los sucesos de marzo de 1969. El intento de restablecer sus relaciones con España no ha tenido el éxito que algunos esperaban y el daño producido en la economía guineana par el abandono de los empresarios, funcionarios y cooperantes es enorme. Macías desconfía de sus colaboradores.

        En enero de 1970 emprende su primer viaje al exterior como jefe del Estado. Se desplaza a la ciudad de Yaunde, capital del vecino Camerún donde se celebra el décimo aniversario de la independencia de la antigua colonia francesa. Macías no escucha los consejos de su colega Amadú Ahidjo, uno de los padres de la independencia africana, quién le recomienda mejorar los lazos con la antigua metrópoli, elemento imprescindible para el desarrollo de los países africanos que tienen mucho más que perder que los europeos en una ruptura traumática. Sin embargo, Macías critica en Camerún la política española. Los sucesos de marzo de 1969 habían modificado la situación de forma irreversible. La Administración española cometió todo tipo de errores graves y desatinos en el improvisado proceso de descolonización de su única colonia del África negra.

       Macías decide suspender la actividad de los partidos políticos y en febrero de 1970 crea el Partido Único Nacional, mas tarde bautizado de nuevo como Partido Único Nacional de los Trabajadores (PUNT) en el que obligatoriamente deben militar todos los guineanos mayores de siete años de edad. Se levanta una nueva oleada represora y los miembros de la oposición que no han tenido tiempo de escapar al extranjero son encarcelados y algunos mueren en forma violenta. Otros son torturados y se consumen en las prisiones. Macías encarga el adiestramiento de las milicias a Hohamed Sidibe, un oficial del Ejército de Guinea Conakri que le envía Sekú Turé. También llegan algunos “consejeros políticos” de la Guinea colonizada por Francia, para enseñar a luchar contra “la subversión”. Viajan misiones guineanas a Pekín para pedir alimentos, otras ayudas y aprender técnicas de organización de milicias populares.

       Mientras el Gobierno español declara materia reservada las informaciones relacionadas con Guinea. el país cae en una bancarrota casi total. El dictador enloquece progresivamente y cesa a varios ministros a quienes ordena no salir de sus poblados. Por un decreto promulgado el 7 de mayo de 1971. Macías asume "todos los poderes directos", tras argumentar que ha superado dos intentos de golpes de estado y "atentados para asesinar al presidente popular y democrático elegido por el pueblo africano de Guinea Ecuatorial”. Por el mismo decreto quedan derogados varios artículos de la Constitución de 1969 porque "fueron preparados intencionadamente por la ex-potencia administradora, únicamente con el fin de descartar la función del Gobierno Central y mantener sus intereses coloniales creados".

     Pero le parece que esto no es suficiente y, en octubre de 1971, dicta un decreto-ley que sanciona cualquier ofensa a su persona hasta con la pena de muerte y también establece fuertes castigos para quienes sean condenados por delitos de rebelión o por intentar derrocar al Gobierno.

      No contento con esto, en julio de 1972, Macías se autodesiqna “presidente vitalicio" de Guinea por medio de una “Ley Constitucional”. También se otorga los títulos de "Honorable y Gran Camarada, por la sabia dirección que ha llevado al país desde su independencia", “general mayor de los Ejércitos Nacionales”, por "los méritos militares alcanzados”; y “Gran Maestro de Educación Ciencia y Cultura", por “la infatigable labor instructiva llevada a todo el pueblo".

      Muy pronto surgen problemas con sus vecinos, con lo que se agudiza el aislamiento de Guinea. Gabón reclama sus derechos sobre los islotes de Conga, Mbañé y los Cocoteros, al sur de Corisco y los dos Elobey, insignificantes desde el punto de vista geográfico, pero determinantes para establecer los 1ímites territoriales de los dos países en el estuario del río Muni, en una zona rica, en hidrocarburos, que el presidente Albert Bemard Bongo deseaba se dividiera por la mitad. En el tratado de París de 1900 no había quedado claro a quién correspondían estos islotes deshabitados, a sólo 10 kilómetros en línea recta de las costas gabonesas y a 33 de las guineanas.

      A principios de agosto de 1972 Macías decide pasar a la acción. Una pequeña lancha guardacostas hace algunos disparos contra pesqueros gaboneses que faenaban en esas aguas y toma posesión de los islotes. Las fuerzas gabonesas desembarcan el 23 de agosto, toman prisioneros a los guineanos, que no ofrecen resistencia, y el presidente Bongo envía un mensaje al secretario general de la ONU: "aquí estoy y aquí me quedo”, dice el gobernante, según asegura la revista Jeune Afrique, editada en París. Luego Macías lanza más de un “ultimátum” a Gabón e intenta protestar en la ONU, pero la verdad es que su prestigio internacional estaba por los suelos. Gabón nunca llegó a mostrar documentos que acreditaran la propiedad de esa zona, pero Bongo inmediatamente se puso a explotar la pesca y sus riquezas petroleras.

      Dos años después de los primeros incidentes, Macías y Bongo se reúnen, pues ha surgido un nuevo litigio, en este caso en la frontera cercana a la ciudad guineana de Ebebiyín. Macías hace gala de una “gran compresión” y los límites se fijan donde desea el poderoso vecino de sur, y a cambio obtiene la promesa de Bongo de no permitir que alcen su voz los ya numerosísimos exiliados guineanos refugiados en su país, cosa que de paso, favorece al astuto gobernante gabonés pues no le conviene que se cree una semilla de descontento y se organicen confabulaciones en su territorio, teniendo en cuenta que la mayoría de la población gabonesa es fang.

      Mucho más tarde, en noviembre de 1977, Omar Bonqo (ya se había cambiado el nombre de pila, según parece a cambio de sustanciosas ayudas de los países del golfo Pérsico), viaja a España, Algunas informaciones de prensa aseguraron que Bongo pidió apoyo español en sus reivindicaciones sobre los islotes, a cambio de hacer lo posible por silenciar las voces que protestaban contra "el colonialismo español en las islas Canarias”, consideradas como territorio africano por muchos estados de la OUA, organización que el gabonés presidía entonces.

       En agosto de 1973 Macías promulga una nueva Constitución, cambia los nombres coloniales por otros africanos. Fernando Poo pasa a llamarse isla Macías Nquema, Santa Isabel se convierte en Malabo, San Carlos, la segunda ciudad de la isla, se rebautiza como Luba y la remota isla de Annobón pasa a ser Paqalu (“papá gallo” en recuerdo del símbolo utilizado por Macías en las elecciones). Una de las cosas mas divertidas de este delirante texto constitucional, que posiblemente la hace única en el mundo, es que no define en ningún artículo la lengua oficial del Estado. Como en el texto no se hace ninguna mención a España, para no decir que el idioma que se habla en Guinea es el español o el castellano, optan por suprimir este artículo.

       En "Guinea, materia reservada” se cuentan numerosos relatos de atrocidades cometidas en ese periodo. En uno de los más patéticos, un testigo relata como murió Federico Ngomo, antiguo Presidente de la Asamblea Nacional y luego nombrado por Hacías auditor-jefe del Banco Central de Guinea. Ocurrió el día del Corpus Cristi de 1971. Los carceleros llevaron a doce prisioneros a la zona de Ngolo Ayon, a unos 5 kilómetros de Bata, y les obligaron a cavar una zanja en una zona pantanosa."La milicia popular cogió palas, picos y mazas y comenzó en ese momento uno de los más tétricos y espantosos espectáculos... Empezaron a golpear a los prisioneros, que por otro lado se ahogaban en aquella viscosa agua en estado de descomposición, y que se agarraban a los bordes de la excavación con los dedos sangrando y con las uñas astilladas. Cada vez que alguno de ellos intentaba respirar aquel aire saturado y cargado de violencia y de silencio, las “Juventudes en Marcha con Macías” golpeaban con sus palas o sus picos las cabezas de aquellas amorfas figuras humanas rebozadas de fango y sangre en donde difícilmente se les podía apreciar donde estaban la boca y los ojos. Solamente cuando cualquier movimiento, por mínimo que fuera, se detenía en el interior de aquella fosa pestilente, los verdugos cesaban su apasionante diversión del Corpus. La operación, sin embargo se repitió al día siguiente con nuevos prisioneros. Los espectadores silenciosos, obligados por la Guardia Nacional a presenciar gratuitamente aquel espectáculo ofrecido por el presidente Macías Nguema Boyono, ahogaban una contenida arcada do terror, de dolor, de asco. Cientos de personas han muerto en forma similar...” (1).

      Se suceden, cada vez con más frecuencia matanzas despiadadas, muchas veces en público para quo sirva de escarmiento. Algunas fuentes hablan de que se llegan a amontonar en las cárceles hasta seis mil prisioneros, aunque lo normal era matar a los detenidos más antiguos para, hacer hueco a los nuevos ingresados. El 26 de junio de 1974 — y valga este hecho como ejemplo para no seguir enumerando otros - Macías ordena matar a 118 “prisioneros políticos”. Pero antes de hacerlo, obliga a los familiares a que den su consentimiento y acuerdo a las sentencias sumarísimas. Quienes no lo hacen son asesinados antes que sus seres queridos. Es un sistema, junto al cultivo de las traiciones y delaciones, para destruir la confianza entre la población. La prensa española guarda un obligado silencio. Es inútil buscar en hemerotecas datos sobre Guinea entre enero de 1971 y octubre de 1976 tiempo en el que rige la Ley de Materia Reservada sobre todo lo relacionado con Guinea Ecuatorial.

       "La estela de sangre dejada por la "Juventud en marcha con Macías" es indescriptible”, reconoce Obiang Nguema en su libro. E1 sucesor de Macías critica los desmanes que se cometieron. En otro párrafo de su obra asegura que las dirigentes de la Sección Femenina del PUNT -una vez más se ve la influencia del fascismo español en Guinea— "someten a litigios políticos cuestiones íntimamente conyugales, litigios que generan las persecuciones y asesinatos de muchos maridos”(2).

       La presencia soviética, coreana, cubana y china es ya muy importante. Macías puede subsistir gracias a la ayuda de estos países y... a la de España. Francia, la única potencia occidental que mantuvo a su embajador hasta la caída de Macías, aprovecha la mínima ocasión de hacer negocio. La empresa Draqages construyó en 1973 un lujoso palacio en los alrededores de Bata, con un costo de tres mil millones de francos centroafricanos. La única empresa extranjera creada durante el período de Macías que logra cierto éxito es la Compañía Forestal Río Muni , con mayoría de capital francés, propiedad de J.P. Noveau. instalada en Guinea gracias a García-Trevijano.

       Guinea es una cárcel aislada del exterior, cosa que no parece no parece importar a García-Trevijano, quien sigue actuando como asesor de Macías. Según un informe elaborado por el Ministerio de Asuntos Exteriores español que recoge Rafael Fernández, García-Trevijano escribe los discursos de Macías, con quien habla periódicamente: aunque el dictador muestra crecientes señales de inestabilidad. Se rodea de familiares o personas de Mongomo, que coloca en lugares importantes de la Administración, para vigilar a los ministros. Trata con desdén y a gritos a sus compatriotas y diplomáticos y acapara cargos. Además de ser del Estado y del Gobierno, desde marzo de 1969 es responsable también de las carteras de Defensa y Asuntos Exteriores. El funcionamiento de la administración y de los órganos del Estado es caótico. Comienza a ser conocida Guinea Ecuatorial como “el reino del terror” (3).

       El mismo informe asegura que "llegado el momento de influir sobre el presidente, sólo cuenta un nombre: el de don Pedro Elá, jefe de la Casa Civil de Su Excelencia, que además controla las relaciones con el Cuerpo Diplomático y el movimiento político "en marcha con Macías”, de carácter radical y nacionalista. Se trata de un hombre afable, inteligente, capaz, hábil y negociador, con dotes de mando y organización. Su equilibrada personalidad le ha situado en tal posición política que no admite equiparaciones”. Lamentablemente, Elá muere muy pronto, en junio de 19713 durante un viaje a España, tras sufrir un ataque hepático y ser intervenido quirúrgicamente sin éxito en un hospital madrileño. El autor de "Guinea, materia reservada" afirma que en la muerte de Pedro Elá “quedaron muchos misterios por desvelar”.

       Otros altos funcionarios del entorno de Macías eran Federico Mesa Bill, director de los Servicios Centrales de la Presidencia, “aparentemente bondadoso... pero capaz del cinismo más servil”; Angel Masié Ntutumu ministro del Interior, el amigo oficial de España y el capitán Okembe, jefe de los servicios de Información del Ministerio de Defensa, “el hombre de confianza de Macías dentro del Ejército. Más tarde, Okembe, ya con el empleo de comandante, cayó en desgracia y fue confinado a su ciudad natal al encabezar su hijo Celestino el grupo opositor URGE. Edmundo Bosio Dioco, vicepresidente del Gobierno y ministro de Comercio. "escapa del encuadramiento común a los anteriores. Competente en asuntos económicos, mantiene una actitud personal pro-española”. También es asesinado cuando Macías ya no le cree útil.

       Van surgiendo grupos opositores en el exterior, que denuncian la situación que se vive en Guinea. La Alianza Nacional de Restauración Democrática (ANRD) en un informe que difundió en Ginebra en abril de 1975, aseguraba que desde marzo de 1969 se habían producido unas dos mil quinientas desapariciones o muertes violentas y facilitaban una lista de 490 asesinados. Esta relación la encabezaba el presidente de la Asamblea Nacional Pastor Torao, seguido por 13 diputados, un vicepresidente, cuatro ministros, dos embajadores:; miembros de los consejos provinciales del Consejo de la República del Gobierno Autónomo anterior a la independencia y muchos funcionarios, militares, comerciantes, propietarios de tierras, agricultores, jefes de poblados, escolares y mujeres debido a la responsabilidad política de padres, maridos o familiares. En resumen contabilizan a 368 fangs, 55 ndowés,, 54 bubis, 7 fernandinos y 3 annoboneses. Se puede decir que en esta lista estaba lo más granado de la intelectualidad y cultura del país, así como los mejores técnicos y profesionales.

       También organizada por la ANRD, se celebró en agosto de 1978 una Conferencia Nacional sobre los Refugiados de Guinea Ecuatorial. Consideraban que entonces había unos 60000 guineanos en Gabón, 40000 en Camerún, 15000 en Nigeria, 8000 en España y unos 300 en Sao Tomé y Príncipe. La suma total suponía un tercio de la población del país.

       La situación de los guineanos exiliados era muy penosa en todos los países en los que residían pero quizá el caso más sangrante fue el de España. Cuando los residentes guineanos en España ven que Macías ordena que no se les renueven los pasaportes y que se despoje de la nacionalidad guineana a todos los ciudadanos que no regresen al país, piden ayuda a las autoridades españolas. El Gobierno de Franco, en lugar de solucionar el problema de quienes hasta pocos años antes eran ciudadanos españoles, ordena mediante una circular a la Dirección General de Seguridad, en 1974, que se retire el DNI a los guineanos que lo tuvieran. Los guineanos quedan indocumentados y apátridas -excepto los que tuvieron la suerte de encontrarse en Alemania Federal, Holanda, Italia, Suecia o Suiza, cuyas autoridades les concedieron el estatuto de refugiados- situación que no empieza a solucionarse hasta bien entrada la democracia en nuestro país.

       Posiblemente las autoridades españolas mantuvieron esta actitud para intentar que no se rompieran todos los lazos con Guinea, Franco prefiere no poner en peligro las relaciones y su Gobierno actúa como si no pasara nada. Según esta tesis, no había que conceder ayudas, a los exiliados o resarcir a los españoles que hubieron de abandonar sus bienes. Femando Morán, luego ministro de Asuntos Exteriores, es una de las personas que tienen que tratar con los ministros y altos cargos guineanos que pasan por Madrid en 1973 y 1974, cuando era subdirector general de África. Se siguen firmando acuerdos y concediendo ayudas, pese a las continuas agresiones e insultos de Macías contra España.

       En Guinea, con la economía y el comercio paralizados y el país casi totalmente aislado la población no muere de hambre gracias a la bondad del clima, pero sufre graves penurias, y enfermedades ya erradicadas aparecen de nuevo. Macías ordenó clausurar la leprosería de Micomeseng y los enfermos regresaron hacia sus aldeas de origen. Muchos son rechazados, perseguidos en aquel clima de violencia que se vivía y se ven obligados a refugiarse en la selva. Los niños ya no van a la escuela, porque los maestros han muerto o han huido. Lo único que tienen que aprender es a gritar “¡Nada sin Macías, todo por Macías!, ¡Abajo el colonialismo!, ¡Abajo el imperialismo!" Los religiosos extranjeros tienen también que salir de Guineas El clero autóctono es perseguido, encarcelado, torturado y asesinado. Macías se declara ateo en un país con un 95 por ciento de la población católica. Es la “albanización” de Guinea Ecuatorial.

       Macías sentía un odio especial contra los annoboneses, quizás por mantener los isleños un cariño nunca disimulado por España. Los habitantes de la remota Annobón vieron pasar los años sin que apareciera por allí ningún barco. En 1973 se declaró una epidemia en la isla, pero Macías no sólo se negó a enviar ayuda, sino que incluso prohibió que lo hicieran las organizaciones humanitarias.

       En el verano del 74 empieza a difundirse en todo el mundo que la situación es dramática, excepto en España, donde apenas se pueden publicar noticias sobre la antigua, colonia y el país está pendiente del más cercano problema del Sahara o la ya precaria salud del dictador ibérico.

       La Federación Internacional de los Derechos del Hombre, organización no gubernamental acreditada ante la ONU con sede en París, envía al abocado francés Thierry Mignon. Su detallado informe es un perfecto resumen de lo ocurrido en Guinea desde la Independencia. Este documento concluye diciendo que "el horror la cólera y la vergüenza invaden al observador ante esta tragedia de subdesarrollo político de Guinea Ecuatorial. No sé si la democracia formal y moderada imaginada por los constituyentes de 1968 para Guinea Ecuatorial fue o no la solución que convenía; tampoco puedo medir el peso personal de Francisco Macías en el sufragio de su pueblo; no dispongo de elementos de apreciación de la responsabilidad de España, si es que la tiene; ni tampoco la de la élite de la Guinea Ecuatorial, si es que comparte alguna responsabilidad sobre la situación actual. Pero se que el pueblo de ese país vive en el terror, completamente olvidado del resto del mundo. Es, desde luego, vergonzoso e inadmisible que representantes de un Gobierno responsable de tan enorme cantidad de exacciones continúen tomando tranquilamente parte de las reuniones de la ONU o de la OUA” (4).

       Amnistía Internacional se ha visto obligada también a denunciar la situación de Guinea Ecuatorial en numerosas ocasiones. En 1976, en su informo anual, afirma que Guinea Ecuatorial “es uno de los más represivos y totalitarios estados de África”. Critica las detenciones del vicepresidente y ministro del Interior Miguel Eyegue, uno de los más importantes consejeros militares del Presidente, la del capitán Salvador Elá, y las de entre 15 y 20 sacerdotes y monjas católicas.

       En 1974 aparece el libro Los perros de la guerra, del británico Frederick Forsyth, autor de la famosa novela "Chacal”. Cuenta la historia de unos mercenarios que desean invadir una isla del golfo de Biafra, cuya capital se llama Clarenee City (el nombre que dieron los ingleses al fundar Santa Isabel) que podría servir para alojar, como una nueva patria, a los secesionistas biafreños encabezados por el General Ojukwu, perdedores en la guerra de 1970 contra el poder central de Lagos. Era necesario derrocar al dictador que mandaba en la isla pero para esto se bastaban una docena de mercenarios blancos curtidos en la guerra de Biafra y 50 soldados biafreños, bien armados, que desembarcarían por sorpresa durante la noche. Contaban además con el apoyo inmediato de los braceros nigerianos, en su mayoría biafreños, que trabajaban en las plantaciones de cacao. La policía española intercepta al barco Albatros en las islas Canarias y la operación no puede realizarse. La revista "Jeune Afrique” afirma que el gran beneficiario del plan fue el novelista británico, que se embolsó unos 250 millones de francos cfa por el libro, mientras que la operación ideada en 1972 sólo tenía un presupuesto de 50 millones de francos cfa. Macías se creyó la historia y aumentó su temor de sufrir una invasión.

       Volviendo a la realidad:: la caótica situación económica y social del país estaba dificultando la vida de los trabajadores nigerianos empleados en las plantaciones de cacao de Fernando Poo. Los nigerianos vieron impotentes cómo se iban deteriorando los cultivos. Las fincas que habían pasado a propietarios guineanos se degradaban rápidamente, la producción disminuía y los patronos se olvidaban de pagar a sus braceros. Por cualquier tontería eran castigados con mayor dureza de la que habían conocido con los blancos. Cualquier atisbo de protesta o manifestación era respondida por el gobierno con la acción de la policía o de los soldados. Muchos escapaban de aquella situación. Se calcula que en 1972 se habían marchado unos 20000 de un total estimado de unos 50000.

       En enero de 1976 la situación llegó a extremos intolerables. Macías había incumplido todas las promesas que había hecho a las autoridades nigerianas. Lagos envió un barco a Malabo para repatriar a los trabajadores. Todos querían salir cuanto antes, pero todavía quedaban unos 30000 en la isla. En el barco se abarrotaron unos 1500, aterrorizados y deseosos de alcanzar cuanto antes las costas de su país, a menos de cinco horas de navegación. En los muelles quedaban unos 7000 nigerianos que querían meterse en el barco. Macías envió a los soldados con el argumento de hacer respetar el orden y para evitar que se marcharan algunas guineanas que se habían casado con nigerianos.

       “En medio de un pánico generalizado en los muelles, los soldados abrieron fuego con armas automáticas", dijo la revista África en marzo de 1976. Fuentes gubernamentales nigerianas manifestaron luego que en la matanza perdieron la vida al menos 11 trabajadores. Una prueba del enfado que causó el suceso en Nigeria, y también una demostración del siempre latente deseo de los vecinos de apoderarse de Guinea, es que la organización sindical nigeriana pidió formalmente a su Gobierno la anexión de la isla según informaba un cable de la agencia británica Reuters enviado desde Lagos el 27 de enero.

       El Gobierno de Lagos ordenó la repatriación de todos los trabajadores. Se vivieron unas, jornadas dramáticas en las que los nigerianos escapaban como podían en abarrotados barcos enviados desde su país o en cualquier cosa que flotara. Algunos aseguran que Nigeria no intervino militarmente por miedo a la presencia soviética, entonces ya muy importante. Nadie sabe exactamente cuantos nigerianos murieron en aquellos sucesos. Los barcos escaseaban pues Macías había ordenado destruirlos para evitar fugas de sus súbditos. Nuevamente, un éxodo masivo perjudicó fundamentalmente a Guinea. La salida de los nigerianos afectó más a las cosechas de cacao que el abandono de las fincas por sus propietarios españoles unos años antes.

       El día 15 de marzo, Macías declaró persona “non grata” al embajador de los Estados Unidos, que tenía su sede en Yaundé, capital de Camerún, y le expulsa de Malabo donde se encontraba de visita. Ese mismo día Washington decide romper relaciones diplomáticas con Guinea.

       Pese al régimen de terror que reina en Guinea y las atrocidades que más o menos trascienden las fronteras, no sólo la URSS, China, Corea del Norte y Cuba ayudan a Macías. España también sigue colaborando, Francia hace sustanciosos negocios y, en marzo de 1976, la CEE permite que Guinea ratifique la Convención de Lomé, mediante la cual el país africano recibirá jugosas ayudas. Los países comunistas prefieren cerrar los ojos ante las atrocidades que ocurrían en un país que les era muy útil y Europa reacciona con una dosis de cinismo considerable.

       “La ratificación de este Acuerdo, en contra de lo que es obligatorio en otras naciones africanas, no ha necesitado la aprobación de la Asamblea Nacional guineana porque, como apunta el texto jurídico del "instrumento de ratificación”, el Presidente de la República tiene poderes suficientes para ello”. Lo único que importaba en Bruselas es que esta medida suponía un obstáculo a la URSS en Guinea. "Los observadores próximos a la Alianza Atlántica habían señalado, en los últimos meses, la preponderancia de la influencia soviética en el territorio de ese país, apoyada por instructores cubanos que hablan correctamente español, gracias a la aportación de armamento ruso para el Ejército guineano. Asimismo, la URSS había participado en la instalación de un sistema de telecomunicaciones en el país, y a cambio de todo ello el Gobierno de Guinea habría dado facilidades al Gobierno de Moscú para la instalación de una base de "pesca" en la localidad de Luba. Los observadores atlánticos habían calificado esta base de puramente militar y estratégica, y aseguraban que la presión soviética aconsejaba al Gobierno del presidente Masié Nguema no mostrar mucho entusiasmo o retrasar la ratificación de la Convención de Lomé", explicaba Pablo Sebastián, entonces corresponsal de ABC en Bruselas.

       Precisamente en aquel mes de marzo Macías firma un decreto-ley en el que ordena que "todos los niños guineanos" entre 7 y 14 años, “recibirán obligatoriamente adiestramiento militar” y “cualquier padre de familia o persona que se niegue a entregar a su hijo será encarcelado o fusilado”. Otro decreto-ley, firmado el mismo día, prohibía "exhibir ninguno de los nombres de pila puestos por la Iglesia al ser bautizados" y "el mal pronunciamiento de los nombres africanos y menos con entonación europea”. Finalmente Macías estableció que la “fecha de la independencia pasa del 12 de octubre al 5 de marzo, a partir de 1977”.

       Parece que la represión y las matanzas tampoco afectaban demasiado a las empresas madereras, francesas y españolas, que seguían cortando árboles, con el agravante de que al no tener ningún control practicaban una tala masiva de las especies de más valor, sin pensar en los daños que causaban al ecosistema guineano. Tampoco parecían tener demasiados problemas los técnicos de la Continental Oil y de la Gulf Oil, que junto con una misión de CEPSA, realizaban prospecciones y levantaban mapa sísmico del territorio y costa guineanos. Estas eran las dos únicas actividades económicas que seguían realizándose en Guineas, aunque la población las aprovechaba poco.

       El Gobierno de Madrid prorroga. el 13 de agosto de 1976 —ya había muerto Franco— otros seis meses la clasificación de materia reservada sobre los asuntos relacionados con Guinea, pero la medida empezaba a ser un anacronismo sin sentido, dada la transición hacia la democracia que comenzaba a vivir España. Numerosas voces se levantaban, tanto en España como en el exterior en protesta por lo que ocurría, en el país africano y exigiendo una información clara especialmente debido a las actividades de los militantes del grupo ANRD, el más activo de la oposición guineana.
 

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(1)     Fernández, R, Guinea, materia reservada. Madrid, Sedmay Ediciones, 1976.

(2)     Obiang Nguema T. Guinea Ecuatorial, país joven. Madrid, Ediciones Guinea, 1985.

(3)     Fernández, R. Guinea, materia reservada. Madrid, Sedmay Ediciones, 1976.

(4)      Ibidem.

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

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