Capitulo
7. LA DICTADURA. 1970-1976
Poco
a poco se van deteriorando las cosas en Guinea. Macías
no levanta cabeza desde los sucesos de marzo de 1969. El
intento de restablecer sus relaciones con España no ha
tenido el éxito que algunos
esperaban y el daño producido en la economía guineana par
el abandono de los empresarios, funcionarios y
cooperantes es enorme. Macías desconfía de sus
colaboradores.
En
enero de 1970 emprende su primer viaje al exterior como jefe
del Estado. Se desplaza a la ciudad de Yaunde, capital
del vecino
Camerún donde se celebra el décimo aniversario de
la independencia de
la antigua colonia francesa. Macías no escucha los
consejos de su colega Amadú Ahidjo, uno de los padres de la
independencia africana, quién le recomienda mejorar los
lazos con la
antigua metrópoli, elemento imprescindible para el
desarrollo de los países
africanos. que tienen mucho más que perder que los europeos
en una ruptura traumática. Sin embargo, Macías critica en
Camerún la política española. Los sucesos de marzo de
1969 habían modificado la situación de forma irreversible.
La Administración española cometió todo tipo de errores
graves y desatinos en el improvisado proceso de descolonización de su única
colonia del
África negra.
Macías
decide suspender
la actividad de los partidos políticos
y en febrero de 1970 crea el Partido Único
Nacional, mas
tarde bautizado de nuevo como Partido Único Nacional de los
Trabajadores (PUNT) en el que obligatoriamente deben
militar todos los guineanos mayores de siete años de
edad. Se levanta una nueva oleada represora y los
miembros de la oposición que no han tenido
tiempo de escapar al extranjero son encarcelados y
algunos mueren en
forma violenta. Otros son torturados y se consumen en las
prisiones. Macías encarga el adiestramiento de las milicias
a Hohamed Sidibe,
un oficial del Ejército de Guinea Conakri que le envía
Sekú Turé. También llegan algunos “consejeros políticos”
de la Guinea
colonizada por Francia, para enseñar a luchar contra
“la
subversión”. Viajan misiones guineanas a Pekín para pedir alimentos,
otras ayudas y aprender técnicas de organización de
milicias populares.
Mientras
el Gobierno español declara materia reservada las informaciones relacionadas con Guinea. el país cae en una bancarrota
casi total. El dictador enloquece progresivamente
y cesa a varios
ministros a quienes ordena no salir de sus poblados. Por un decreto
promulgado el 7 de mayo de 1971. Macías asume "todos
los poderes directos", tras argumentar que ha superado
dos intentos de golpes de estado y "atentados para asesinar
al presidente popular y democrático elegido por el pueblo
africano de Guinea Ecuatorial”. Por el mismo
decreto quedan
derogados varios artículos de la Constitución de 1969 porque
"fueron preparados intencionadamente por la ex-potencia
administradora,
únicamente con el fin
de descartar la función del Gobierno
Central y mantener sus intereses coloniales creados".
Pero
le parece que esto no es suficiente y, en octubre de 1971,
dicta un decreto-ley que sanciona cualquier ofensa a su persona
hasta con la pena de muerte y también establece
fuertes castigos
para quienes sean condenados por delitos de rebelión
o por
intentar derrocar al Gobierno.
No
contento con esto, en julio de 1972, Macías se autodesiqna
“presidente vitalicio" de Guinea por medio de una
“Ley Constitucional”. También se otorga los títulos de
"Honorable y Gran Camarada, por la sabia dirección que
ha llevado al país desde su independencia", “general mayor de los Ejércitos
Nacionales”,
por "los méritos militares alcanzados”; y “Gran
Maestro de Educación Ciencia
y Cultura", por “la infatigable labor
instructiva llevada a todo el pueblo".
Muy
pronto surgen problemas con sus vecinos, con lo que se
agudiza
el aislamiento de Guinea. Gabón reclama sus derechos
sobre
los islotes de Conga, Mbañé y los Cocoteros, al sur de Corisco
y los dos Elobey, insignificantes desde el punto de vista geográfico,
pero determinantes para establecer los 1ímites territoriales
de los dos países en el estuario del río
Muni, en una zona rica, en
hidrocarburos, que el presidente Albert Bemard Bongo
deseaba se dividiera por la mitad. En el tratado de París de
1900 no había quedado claro a quién correspondían estos islotes
deshabitados, a sólo 10 kilómetros en línea recta de las costas
gabonesas y a 33 de las guineanas.
A
principios de agosto de 1972 Macías decide pasar a la acción.
Una pequeña lancha guardacostas hace algunos disparos contra
pesqueros gaboneses que faenaban en esas aguas y toma posesión
de los islotes. Las fuerzas gabonesas desembarcan el 23 de
agosto, toman prisioneros a los guineanos, que no ofrecen
resistencia, y el presidente Bongo envía un mensaje al
secretario general
de la ONU: "aquí estoy y aquí me quedo”, dice el
gobernante,
según asegura la revista Jeune Afrique, editada en París.
Luego Macías lanza más de un “ultimátum”
a Gabón e intenta protestar
en la ONU, pero la verdad es que su prestigio internacional
estaba por los suelos. Gabón nunca llegó a mostrar documentos
que acreditaran la propiedad de esa zona, pero Bongo inmediatamente
se puso a explotar la pesca y sus riquezas petroleras.
Dos
años después de los primeros incidentes, Macías y Bongo se
reúnen, pues ha surgido un nuevo litigio,
en este caso en la frontera cercana a la ciudad guineana de Ebebiyín. Macías hace gala de una “gran compresión” y los límites
se fijan donde desea el poderoso vecino de sur, y a cambio obtiene
la promesa de Bongo de no permitir que alcen su voz
los ya numerosísimos exiliados guineanos refugiados en su país, cosa que de paso,
favorece al astuto gobernante gabonés pues no le conviene que se
cree una semilla de descontento y se organicen
confabulaciones en su territorio, teniendo en cuenta que la
mayoría de la población gabonesa es fang.
Mucho
más tarde, en noviembre de 1977, Omar Bonqo (ya se había
cambiado el nombre de pila, según parece a cambio de
sustanciosas ayudas de los países del golfo Pérsico), viaja a España, Algunas
informaciones de prensa aseguraron que Bongo pidió apoyo
español en sus reivindicaciones
sobre los islotes, a cambio de hacer lo posible por
silenciar las voces que protestaban contra "el
colonialismo español en las islas Canarias”, consideradas
como territorio africano
por muchos
estados de la OUA,
organización que el gabonés presidía entonces.
En
agosto de 1973 Macías promulga una nueva Constitución, cambia
los nombres coloniales por otros africanos. Fernando Poo
pasa a llamarse
isla Macías Nquema, Santa
Isabel se convierte en Malabo,
San Carlos, la segunda ciudad de la isla, se
rebautiza como Luba y la remota isla de Annobón
pasa a ser Paqalu (“papá gallo”
en recuerdo del símbolo utilizado por Macías en las
elecciones). Una
de las cosas mas divertidas de este delirante texto
constitucional, que
posiblemente la hace única en el mundo, es que no define
en ningún artículo la lengua oficial del Estado. Como
en el texto no se hace ninguna mención a España, para no
decir que el idioma que se habla en Guinea es el español
o el castellano,
optan por suprimir este artículo.
En
"Guinea, materia
reservada” se cuentan numerosos relatos de atrocidades
cometidas en
ese periodo. En
uno de
los más patéticos, un testigo relata como murió Federico Ngomo,
antiguo Presidente de
la Asamblea Nacional y luego nombrado por Hacías
auditor-jefe del Banco Central de Guinea. Ocurrió
el día del
Corpus Cristi de 1971. Los carceleros llevaron a doce prisioneros
a la zona de Ngolo Ayon, a unos 5 kilómetros de Bata, y
les obligaron a cavar una zanja en una zona
pantanosa."La milicia
popular cogió
palas, picos y mazas y comenzó en ese momento uno de los más tétricos y espantosos espectáculos... Empezaron
a golpear a los prisioneros, que por otro lado se ahogaban
en aquella viscosa agua en estado de descomposición, y que se agarraban a los bordes de la excavación con
los dedos
sangrando y con las uñas astilladas. Cada vez que alguno de
ellos intentaba
respirar aquel aire saturado y cargado de violencia y
de silencio, las
“Juventudes en Marcha con Macías” golpeaban con sus
palas o sus picos las cabezas de aquellas amorfas figuras humanas
rebozadas de fango y sangre en donde difícilmente se les podía
apreciar donde estaban la boca y los ojos. Solamente cuando cualquier movimiento, por mínimo que fuera, se
detenía en el interior
de aquella fosa pestilente, los verdugos cesaban su apasionante
diversión del Corpus. La operación, sin
embargo se repitió
al día siguiente con nuevos prisioneros. Los
espectadores silenciosos, obligados por la Guardia Nacional
a presenciar gratuitamente aquel
espectáculo
ofrecido por el presidente Hacías Nguema Boyono, ahogaban
una contenida arcada do terror, de dolor, de
asco. Cientos de personas han muerto en forma similar...”
(1).
Se
suceden, cada vez con más frecuencia matanzas despiadadas,
muchas veces en público para quo sirva de escarmiento .
Algunas fuentes hablan de que se llegan a amontonar
en las cárceles hasta seis
mil prisioneros, aunque lo normal era matar
a los detenidos más antiguos para, hacer hueco a los nuevos
ingresados.
El 26
de junio de 1974 — y valga
este hecho como ejemplo
para no
seguir enumerando otros
- Macías ordena
matar a 118
“prisioneros políticos”. Pero antes de hacerlo, obliga
a los familiares a
que den su consentimiento y acuerdo a las sentencias sumarísimas.
Quienes no lo hacen son asesinados antes que sus seres
queridos. Es un sistema, junto al cultivo de las traiciones y delaciones, para destruir la confianza entre la población. La prensa
española guarda un obligado silencio. Es inútil buscar en hemerotecas
datos sobre Guinea entre enero de 1971 y octubre de 1976?
tiempo en el que rige
la Ley de Materia Reservada sobre todo
lo relacionado con Guinea Ecuatorial.
"La
estela de sangre dejada por la "Juventud en marcha con
Macías"
es indescriptible”, reconoce Obiang Nguema en su libro. E1
sucesor de Macías critica los desmanes que se cometieron.
En otro
párrafo de su obra asegura que las dirigentes de la Sección
Femenina
del PUNT -una vez más se ve la influencia del fascismo español
en Guinea— "someten a litigios políticos cuestiones
íntimamente conyugales, litigios que generan las
persecuciones y asesinatos de muchos maridos”(2).
La
presencia soviética, coreana, cubana y china es ya muy importante.
Macías puede subsistir gracias a la ayuda de estos países
y...
a la de España. Francia,
la única potencia occidental que
mantuvo a su embajador hasta la caída de Macías, aprovecha
la mínima ocasión de hacer negocio. La empresa Draqages construyó en 1973
un lujoso palacio en los alrededores de Bata, con un costo de
tres mil millones de francos centroafricanos. La única
empresa extranjera
creada durante el período de Macías que logra cierto éxito es la Compañía Forestal Río Muni , con mayoría de capital francés,
propiedad de J.P. Noveau. instalada en Guinea gracias a García-Trevijano.
Guinea
es una
cárcel aislada del exterior,
cosa que
no parece
no parece importar a García-Trevijano, quien sigue
actuando como asesor de Macías. Según un informe elaborado
por el Ministerio de Asuntos
Exteriores español que recoge Rafael Fernández, García-Trevijano
escribe los discursos de Macías, con quien habla
periódicamente: aunque el dictador muestra crecientes señales
de inestabilidad. Se rodea de familiares o personas de
Mongomo, que coloca en lugares importantes de la
Administración,
para
vigilar a los ministros. Trata con desdén y a gritos a sus compatriotas
y diplomáticos y acapara cargos. Además de ser del Estado
y del Gobierno, desde marzo de 1969 es responsable también
de las carteras de Defensa y Asuntos Exteriores. E1
funcionamiento
de la administración y de los órganos del Estado es caótico.
Comienza a ser conocida Guinea Ecuatorial como “el reino
del terror” (3).
El
mismo informe asegura que "llegado el momento de
influir
sobre el presidente, sólo cuenta un nombre: el de don Pedro
Elá, jefe
de la Casa Civil de Su Excelencia, que además controla las
relaciones con el Cuerpo Diplomático y el movimiento político
"en marcha con Macías”,
de carácter radical y nacionalista. Se trata de un hombre
afable, inteligente, capaz, hábil y negociador, con dotes
de mando y organización. Su
equilibrada personalidad le ha situado en tal posición política
que no admite equiparaciones”.
Lamentablemente, Elá muere muy pronto, en junio de 19713
durante un
viaje a España, tras sufrir un ataque hepático y ser intervenido
quirúrgicamente sin éxito en un hospital
madrileño. El autor de Guinea, materia reservada
afirma que en la muerte de Pedro Elá “quedaron muchos
misterios por desvelar”.
Otros
altos funcionarios del entorno de Hacías eran Federico Mesa
Bill,
director de los Servicios Centrales de la Presidencia,
“aparentemente bondadoso... pero capaz del cinismo más
servil”; Angel Masié
Ntutumu ministro del Interior, el amigo oficial de España
y el capitán Okembe, jefe de los servicios de Información del
Ministerio de Defensa, “el hombre de confianza de Macías
dentro del Ejército. Más tarde, Okembe, ya con el empleo
de comandante,
cayó en desgracia y fue confinado a su ciudad natal al
encabezar su hijo Celestino el grupo opositor URGE. Edmundo
Bosio Dioco, vicepresidente del Gobierno y ministro de
Comercio. "escapa del encuadramiento común a los
anteriores. Competente en asuntos
económicos, mantiene una actitud personal pro-española”.
También es asesinado cuando Macías ya no le cree útil.
Van
surgiendo grupos opositores en el exterior, que
denuncian
la situación que se vive en Guinea. La Alianza Nacional de
Restauración Democrática (ANRD) en un informe que difundió
en Ginebra
en abril de 1975, aseguraba que desde marzo de 1969 se habían producido unas dos mil quinientas desapariciones o muertes violentas
y facilitaban una lista de 490 asesinados. Esta relación
la encabezaba el presidente de la Asamblea Nacional Pastor Torao, seguido por 13 diputados, un vicepresidente, cuatro ministros,
dos embajadores:; miembros de los consejos provinciales
del Consejo de la República del Gobierno Autónomo anterior
a la independencia y muchos funcionarios, militares, comerciantes,
propietarios de tierras, agricultores, jefes de poblados, escolares y mujeres debido a la responsabilidad política
de padres, maridos o familiares. En resumen contabilizan a
368 fangs, 55 ndowés,, 54 bubis, 7 fernandinos y 3
annoboneses. Se puede decir que en esta lista estaba
lo más granado de la intelectualidad
y cultura del país, así como los mejores técnicos y
profesionales.
También
organizada por la ANRD, se celebró en agosto de 1978 una
Conferencia Nacional sobre los Refugiados de Guinea Ecuatorial.
Consideraban que entonces había unos 60000 guineanos en Gabón,
40000 en Camerún, 15000 en Nigeria, 8000 en España y unos
300 en Sao Tomé y Principe. La suma total suponía un
tercio de la población del país.
La
situación de los guineanos exiliados era muy penosa en
todos los países en los que
residían» pero quizá el caso más sangrante
fue el de España. Cuando los residentes guineanos en España
ven que Hacías ordena que no se les renueven los pasaportes y que se despoje de la nacionalidad guineana a todos los
ciudadanos que no regresen al país, piden ayuda a las autoridades
españolas. El Gobierno de Franco, en lugar de solucionar
el problema de quienes hasta pocos años antes eran ciudadanos
españoles, ordena mediante una circular a la Dirección General
de Seguridad, en 1974, que se retire el DNI a los guineanos
que lo tuvieran. Los guineanos quedan indocumentados y apátridas
-excepto los que tuvieron la suerte de encontrarse en Alemania
Federal, Holanda, Italia, Suecia o Suiza, cuyas autoridades
les concedieron el estatuto de refugiados- situación que
no empieza a solucionarse hasta bien entrada la democracia
en nuestro país.
Posiblemente
las autoridades españolas mantuvieron esta actitud
para intentar que no se rompieran todos los lazos con
Guinea, Franco prefiere no poner en peligro las relaciones y
su Gobierno actúa como
si no pasara nada. Según esta tesis, no había que
conceder ayudas, a los exiliados o resarcir
a los españoles
que
hubieron de abandonar sus bienes. Femando Morán, luego ministro
de Asuntos Exteriores, es una de las personas que tienen que
tratar con los ministros y altos cargos guineanos que pasan por
Madrid en 1973 y 1974, cuando era subdirector general de África.
Se siguen firmando acuerdos y concediendo ayudas, pese a las
continuas agresiones e insultos de Macías contra España.
En
Guinea, con la economía y el comercio paralizados y el país
casi totalmente aislado? la población no muere
de hambre gracias
a la bondad del clima, pero sufre graves penurias, y enfermedades
ya erradicadas aparecen de nuevo. Hacías ordenó clausurar
la leprosería de Micomeseng y los enfermos regresaron hacia
sus aldeas de origen. Muchos son rechazados, perseguidos en aquel
clima de violencia que se vivía y se ven obligados a refugiarse
en la selva. Los niños ya no van a la escuela, porque los
maestros han muerto o han huido. Lo único que tienen que aprender
es a gritar “¡Nada sin Macías, todo por Macías!
, ¡Abajo el
colonialismo!.¡Abajo el imperialismo!" Los religiosos extranjeros
tienen también que salir de Guineas El clero autóctono
es perseguido, encarcelado, torturado y asesinado. Macías
se declara ateo en un país con un 95 por ciento de la
población católica. Es la “albanización” de Guinea
Ecuatorial.
Macías
sentía un odio especial contra los annoboneses, quizás por
mantener los isleños un cariño nunca disimulado por España.
Los habitantes de la remota Annobón vieron pasar los años
sin que apareciera
por allí
ningún barco. En 1973 se declaró una epidemia en
la isla, pero Macías no sólo se negó a enviar ayuda, sino
que incluso
prohibió que lo hicieran las organizaciones humanitarias.
En
el verano del 74 empieza a difundirse en todo el mundo que
la situación es dramática, excepto en España, donde
apenas se pueden
publicar noticias sobre la antigua, colonia y el país está
pendiente
del más cercano problema del Sahara o la ya precaria salud
del dictador ibérico.
La
Federación Internacional de los Derechos del Hombre, organización
no gubernamental acreditada ante la ONU con sede en París,
envía al
abocado francés Thierry Mignon. Su detallado informe
es un perfecto resumen de lo ocurrido en Guinea desde la
Independencia.
Este documento concluye diciendo que "el horror* la
cólera y la vergüenza invaden al observador ante esta
tragedia de
subdesarrollo político de Guinea Ecuatorial. No sé si la democracia
formal y moderada imaginada por los constituyentes de 1968
para Guinea Ecuatorial fue o no la solución que convenía; tampoco
puedo medir el peso personal de Francisco Macías en el sufragio
de su pueblo; no dispongo de elementos de apreciación de la
responsabilidad de España, si es que la tiene; ni tampoco
la de
la élite
de la Guinea Ecuatorial, si es que comparte alguna
responsabilidad sobre la situación actual.
Pero se que el pueblo de ese país vive en el terror,
completamente olvidado del resto del mundo. Es, desde luego,
vergonzoso e inadmisible que representantes de un Gobierno
responsable de tan enorme cantidad de exacciones continúen
tomando tranquilamente parte de las reuniones de la ONU o de
la OUA” (4).
Amnistía
Internacional se ha visto obligada también a denunciar
la situación de Guinea Ecuatorial en numerosas ocasiones.
En 1976, en su informo anual, afirma que Guinea Ecuatorial
“es uno de los más represivos y totalitarios estados de
África”. Critica las detenciones del vicepresidente y
ministro del Interior Miguel
Eyegue, uno
de los
más importantes
consejeros militares del Presidente, la del capitán
Salvador Elá, y las de entre 15 y 20 sacerdotes y monjas
católicas.
En
1974 aparece el libro Los perros de la guerra, del británico
Frederick Forsyth, autor de la famosa novela "Chacal”.
Cuenta
la historia de unos mercenarios que desean invadir una isla
del golfo de Biafra, cuya capital se llama Clarenee City (el
nombre
que dieron los ingleses al fundar Santa Isabel) que podría servir
para alojar, como una nueva patria, a los secesionistas
biafreños encabezados
por el General Ojukwu, perdedores en la guerra
de 1970 contra el poder central de Lagos. Era necesario derrocar
al dictador que mandaba
en la isla? pero para esto se bastaban una docena
de mercenarios blancos curtidos en la guerra de
Biafra y 50 soldados biafreños, bien armados, que desembarcarían
por sorpresa durante la noche. Contaban además con el
apoyo inmediato de los braceros nigerianos, en su mayoría biafreños,
que trabajaban
en las plantaciones de cacao. La policía
española intercepta al barco Albatros en las islas Canarias
y la operación no puede realizarse. La revista "Jeune
Afrique” afirma que el gran beneficiario del plan fue
el novelista británico, que se embolsó unos 250 millones
de francos cfa por el libro, mientras que la operación
ideada en 1972 sólo tenía un presupuesto de 50 millones de
francos cfa. Macías se creyó la historia y aumentó su
temor de sufrir una invasión.
Volviendo
a la realidad:: la caótica situación económica y social
del país estaba dificultando la vida de los trabajadores nigerianos
empleados en las plantaciones de cacao de Fernando Poo.
Los nigerianos vieron impotentes cómo se iban deteriorando los
cultivos. Las fincas que
habían pasado a propietarios guineanos
se degradaban rápidamente, la producción disminuía y los
patronos se olvidaban de pagar a sus braceros. Por cualquier
tontería oran
castigados con
mayor dureza de
la que
habían conocido con los blancos. Cualquier atisbo de
protesta o manifestación era respondida por el gobierno con
la acción de la policía o de los soldados. Muchos
escapaban de aquella situación. Se calcula que en 1972 se
habían marchado unos 20000 de un total estimado de unos
50000.
En
enero de 1976 la situación llegó a extremos intolerables.
Macías había incumplido todas las promesas que había
hecho a las autoridades nigerianas. Lagos envió un barco a
Malabo para repatriar a los trabajadores. Todos querían
salir cuanto antes, pero todavía quedaban unos 30000 en la
isla. En el barco se abarrotaron unos 1500, aterrorizados y
deseosos de alcanzar cuanto antes las costas de su país, a
menos de cinco horas de navegación. En los muelles quedaban
unos 7000 nigerianos que querían meterse en el barco. Macías
envió a los soldados con el argumento de hacer respetar el
orden y para evitar que se marcharan algunas guineanas que
se habían casado con nigerianos.
“En
medio de un pánico generalizado en los muelles, los soldados
abrieron fuego con armas automáticas", dijo la
revista África
en marzo de 1976. Fuentes gubernamentales nigerianas manifestaron
luego que en la matanza perdieron la vida al
menos 11 trabajadores. Una prueba del enfado que
causó el suceso en Nigeria, y también una demostración
del siempre latente deseo
de los
vecinos de apoderarse de Guinea, es que la organización sindical
nigeriana pidió formalmente a su Gobierno la anexión de la
isla según informaba un cable de la agencia británica
Reuters enviado desde Lagos el 27 de enero.
El
Gobierno de Lagos ordenó la repatriación de todos los trabajadores.
Se vivieron unas, jornadas dramáticas en las que los
nigerianos
escapaban como podían en abarrotados barcos enviados
desde
su país o en cualquier cosa que flotara.
Algunos aseguran que
Nigeria no intervino militarmente por miedo a la presencia soviética,
entonces ya muy importante. Nadie sabe exactamente cuantos
nigerianos murieron en aquellos sucesos. Los barcos escaseaban? pues Macías había ordenado destruirlos para evitar
fugas de sus súbditos.
Nuevamente, un éxodo masivo perjudicó fundamentalmente
a Guinea. La salida de los nigerianos afectó más a las cosechas de cacao que el abandono de las fincas por sus propietarios
españoles unos años antes.
El
día 15 de marzo, Macías declaró persona “non grata”
al embajador de los Estados Unidos, que tenía su sede en
Yaundé, capital de Camerún, y le expulsa de Malabo donde
se encontraba de visita. Ese mismo día Washington decide
romper relaciones diplomáticas con Guinea.
Pese
al régimen de terror que reina en Guinea y las atrocidades
que más o menos trascienden las fronteras, no sólo la URSS,
China, Corea del Norte y Cuba ayudan a Macías. España
también sigue colaborando, Francia hace sustanciosos
negocios y, en marzo de 1976, la CEE permite que Guinea ratifique la
Convención de Lomé, mediante
la cual el país africano recibirá jugosas
ayudas. Los países comunistas prefieren cerrar los ojos ante
las atrocidades que ocurrían en un país que les era muy útil
y Europa reacciona con una dosis de cinismo
considerable.
“La
ratificación
de este Acuerdo, en contra de lo que es obligatorio
en otras naciones africanas, no ha necesitado la aprobación
de
la Asamblea Nacional guineana porque, como apunta el texto
jurídico del "instrumento
de ratificación”, el Presidente
de la República tiene poderes suficientes para ello”.
Lo
único que importaba
en Bruselas es que esta
medida suponía un obstáculo
a la URSS en Guinea. "Los observadores próximos a la Alianza
Atlántica habían señalado, en los últimos meses, la
preponderancia de la influencia soviética en el territorio
de ese país, apoyada por instructores cubanos que hablan
correctamente español, gracias a la aportación de
armamento ruso para el Ejército guineano. Asimismo, la URSS
había participado en la instalación de un sistema de
telecomunicaciones en el país, y a cambio de todo
ello? el Gobierno de Guinea habría dado facilidades
al Gobierno de Moscú para la instalación de una
base de
"pesca" en la localidad de Luba. Los observadores
atlánticos habían
calificado esta base de puramente militar y estratégica, y
aseguraban
oue
la presión soviética aconsejaba al Gobierno del
presidente
Masié Nguema no mostrar mucho entusiasmo o retrasar la ratificación
de la Convención de Lomé", explicaba Pablo Sebastián,
entonces
corresponsal de ABC en Bruselas.
Precisamente
en aquel mes de marzo Macías firma un decreto-ley
en el que ordena que
"todos los niños guineanos" entre 7 y 14 años,
“recibirán obligatoriamente adiestramiento militar” y
“cualquier padre de familia o persona que se niegue a
entregar a su hijo será encarcelado o fusilado”. Otro
decreto-ley, firmado el mismo
día, prohibía "exhibir ninguno de los nombres
de pila
puestos
por la Iglesia al ser bautizados" y "el
mal pronunciamiento
de los nombres africanos y menos con entonación europea”.
Finalmente Macías estableció que la “fecha de la
independencia pasa del 12 de octubre al 5 de marzo, a
partir de 1977”.
Parece
que
la
represión y las matanzas tampoco afectaban
demasiado
a las empresas madereras, francesas y españolas, que seguían
cortando árboles, con el agravante de que al no
tener ningún
control. practicaban una tala masiva de las especies
de más
valor, sin pensar en los daños que causaban al ecosistema guineano.
Tampoco parecían tener demasiados problemas los técnicos
de la
Continental Oil y de la Gulf Oil,
que junto con una misión de CEPSA,
realizaban prospecciones y levantaban mapa sísmico
del territorio y costa guineanos. Estas eran las dos únicas
actividades
económicas que seguían
realizándose en Guineas, aunque la
población las aprovechaba poco.
El
Gobierno de Madrid prorroga. el 13 de agosto de 1976
—ya había
muerto Franco— otros seis meses la clasificación de materia
reservada sobre los asuntos relacionados con Guinea,
pero la
medida empezaba a ser un anacronismo sin sentido,
dada la transición hacia la democracia que comenzaba a
vivir España. Numerosas
voces se levantaban, tanto en España como en el exterior.
en protesta por lo que ocurría, en el país africano
y exigiendo una información clara especialmente
debido a las actividades
de los militantes del grupo ANRD, el más activo de la
oposición guineana.
__________________________
(1)
Fernández, R, Guinea, materia reservada.
Madrid, Sedmay Ediciones, 1976.
(2)
Obiang Nguema T. Guinea Ecuatorial, país joven.
Madrid, Ediciones Guinea, 1985.
(3)
Fernández, R. Guinea, materia reservada.
Madrid, Sedmay Ediciones, 1976.
(4)
Ibidem.