HISTORIA DE GUINEA

 
   

 

 

 

 

 

 

 

Capitulo 6. INTENTO DE SOLUCIÓN. Abril-mayo de 1969

Nada podía volver a ser igual entre España y Guinea tras los sucesos de febrero y marzo de 1969, pero en abril se intentó reanudar el diálogo* "Dentro de un mes estará solucionada la presente tensión y la crisis falsa que se ha vivido hasta ahora", dijo el boliviano Tamayo al periódico Potopoto de Bata, en un derroche de optimismo y tratando de quitar importancia a los hechos.

Lo cierto es que Tamayo realizó una labor muy eficaz e inteligente y unos días después llegó una delegación española a Guinea para negociar el restablecimiento de relaciones y un nuevo plan de ayuda económica al joven país. Apenas dos centenares de españoles regresaron para hacerse carpo de sus intereses.

Las conversaciones hispano-guineanas fueron clausuradas en Bata el 19 de mayo. El presidente de la delegación española, Emilio Pan de Soraluce, el diplomático enviado por Madrid tras la expulsión del embajador Durán-Lóriga por Macías, afirmó, "creo que podemos todos congratularnos porque tras días de duro trabajo hemos llegado no ya a un acuerdo, que eso es importante, sino a establecer un diálogo, un diálogo entre amigos que a todos nos hace concebir esperanzas prometedoras para el futuro".

El presidente de la delegación guineana, Ángel Masié Ntutumu, ministro del Interior, aseguró que para el Gobierno de su país era "un día histórico". En primer lugar, se justificó por no haber preparado "un discurso para que mis palabras no cojan un espíritu ajeno al sentir del guineano, porque cuando escribimos lo hacemos con el lenguaje de Cervantes y en su pensamiento, pero cuando hacemos un discurso suelto, hablamos como pensamos y como queremos". No parecía haber rencor en sus palabras cuando decía que "ha habido unos momentos en que las relaciones entre España y Guinea eran difíciles, pero nosotros los guineanos, siempre con el corazón abierto» y siempre dispuestos al diálogo con España, porque siempre reconocemos la labor civilizadora que a lo largo de un siglo ha realizado España en estas tierras". Antes de terminar, quiso felicitar a los funcionarios españoles, pues "a pesar de ser hostil el clima,, a pesar de ser hostil la comida y todo el ambiente de Guinea Ecuatorial, han sabido aguantar los estorbos de la delegación guineana" y dedicó "unos momentos de alabanza al jefe del Estado español, que ha sabido designar una comisión que ha tenido paciencia suficiente para aguantar a esos hijos que deja en el África ecuatorial. Muchas gracias".

Luego intervinieron, para celebrar la consecución del acuerdo y felicitar en forma calurosa a España y Guinea, los representantes de la OUA y de la ONU que habían participado en las dos semanas de negociaciones.

Al final del acto se hizo un silencio, Macías había seguido la  ceremonia de la clausura de las conversaciones con  atención, pero con cierto gesto de superioridad. Se levantó con dignidad. Primero felicitó a las dos delegaciones. Luego aseguró que era un momento muy importante para su pueblo y añadió que necesitaban la ayuda de "todos los amigos, entre los cuales España ocupa una plaza especial", pero pidió "un nuevo estilo" en las relaciones entre España y Guinea. La cooperación tendrá éxito en la medida que los dos países se traten de igual a igual, dentro de la justicia y del interés bien comprendido de dos naciones". Agradeció los esfuerzos de los representantes de la ONU y OUA durante las "horas difíciles" vividas. Terminó su corta intervención sin mencionar a Franco, un olvido significativo que Pan de Soraluce se vio obligado a subsanar en su respuesta de agradecimiento al presidente.

Como Macías había pedido a Pan de Soraluce que transmitiera "al Gobierno y al pueblo español el agradecimiento del Gobierno y pueblo de la Guinea Ecuatorial por el espíritu de franca cooperación", el diplomático asegura en su respuesta que "no dejaremos de transmitir a nuestro Gobierno, al pueblo español y a Su Excelencia el jefe del Estado las palabras de vuestra Excelencia".  Lo menciona sin pronunciar su nombre.

En virtud de este acuerdo,, España concedió a Guinea una ayuda económica de 426 millones de pesetas, para garantizar los intereses españoles en el país africano, destinada a proseguir un programa de educación y colaborar en la creación del Banco Nacional de Guinea y la moneda del país africano. España se compromete a pagar la cuota en oro necesaria para que Guinea ingrese en si Fondo Monetario Internacional, en calidad de préstamo a largo plazo. Además, según el informe del "Keesing's Contemporary Archives"» se llegó a un acuerdo por el que España concedería una ayuda de cien millones de pesetas para equilibrar el presupuesto de Guinea.

Las relaciones parece que se han normalizado al celebrarse en Santa Isabel la festividad del 18 de Julio. El encargado de negocios español, García Miranda;, recibe en la fiesta que da al vicepresidente del Gobierno,, todavía Bosío3 y a los ministros de Interior, Obras Publicas» Educación, Sanidad, Trabajo y Agricultura, Macías aprovecha la ocasión para nombrar embajador en Madrid a Esteban Nsué Ngomo, "una de las destacadas personalidades del país", según asegura una información de EFE fechada en la capital guineana. García Miranda había ofrecido por la mañana del 18 otra recepción en Bata,, que había contado con la presencia del ministro de Hacienda y otras altas autoridades de Río Muni. Prácticamente todos los españoles que seguían residiendo en Guinea acudieron a uno de los dos actos. EFE asegura que Hacías había "expresado su afecto" a Franco en un telegrama enviado con motivo de la fiesta del 18 de Julio.

En esos días de la segunda quincena de julio, Macías dijo a una delegación española de educación que los vínculos que unen a las naciones son fundamentalmente el idioma,, la religión, la cultura y la historia, y define a la República de Guinea Ecuatorial como una avanzada de la Hispanidad en África, porque "somos africanos,  pero también españoles”.

Unas semanas después,, el ministro de Educación, Villar Palasí, presidió la delegación española que participó en el primer aniversario de la independencia.

Parecía  que  se  estaba viviendo una nueva  luna  de  miel, aunque  muy  pocos españoles habían regresado.  El  embajador  de Guinea  en Madrid,,  Esteban Nsué,  aseguraba  que era "óptima" la relación entre España y Guinea Ecuatorial. De todas formas., aunque el nombramiento de Nsué se había anunciado el 18 de julio. no presenta cartas credenciales a Franco hasta el 7 de noviembre. Curiosamente;, acompaña a Nsué en la rueda de prensa que concede en Madrid tras el acto su consejero diplomático, que no es otro que Rosendo Canto Hernández, el embajador del régimen cubano de Batista en Madrid que prefirió quedarse en la capital española cuando se produjo el triunfo de la revolución» El diario Ya reproduce las declaraciones de Nsué,, quien asegura que está superada la crisis y los "malentendidos" que había. Recuerda que primero se firmó un acuerdo comercial y otro de cooperación económica, y luego otros de asistencia cultural y técnica.

Nsué asegura que "en ningún momento los intereses de los pequeños empresarios o empleados españoles en mi país han sido lesionados. Los españoles que han regresado han encontrado sus empresas intactas, tal como las dejaron", pero no dice nada de la situación de las grandes empresas o fincas de cacao. Manifiesta que "si alguien quiere retornar a Río Muni o a Fernando Poo puede hacerlo en condiciones normales. El mismo presidente Macías ha velado y velará por su seguridad". Reconoce que hay "grandes dificultades" en la "africanización" de los puestos dirigentes que desempeñaban los europeos» pero dice que hay muchos guineanos siguiendo cursos de especialización en Madrid en diversas materias y actividades.

El embajador hace uno de los primeros anuncios públicos sobre la intención de Macías de establecer un partido único "con lo que desaparecerán las divisiones políticas planteadas por el MUNGE, MONALIGE e IPGE. Es el sentir de la población guineana, no del Presidente, de llegar a la plena unión nacional, superando con ello incluso las diferencias tribales", en una clara alusión a los problemas que debían encontrar los fang en su relación con los bubis. de Fernando Poo. Ya se debía hablar algo también sobre los intereses anexionistas y las ambiciones de los vecinos de Guinea —Nigeria, Camerún y Gabón- pues Nsué se ve obligado a decir que ni siquiera se ha planteado la posibilidad de federarse con alguno de estos tres países y afirma que no habrá problemas con los 50000 nigerianos que trabajan en Fernando Poo. Como contrapartida de la ayuda ofrecida por Madrid, Guinea debía destinar a España entre el 50 y el 55 por ciento, como mínimo, de su producción de cacao, que ese año todavía alcanzó las 40000 toneladas, una muy buena cosecha. La última.

Fernando Moran, primer ministro de Exteriores del Gobierno socialista, explicaba más tarde el fracaso de aquel periodo. Las relaciones con Guinea Ecuatorial son el mejor ejemplo de como las condiciones internas imperantes en el Régimen anterior hacen fracasar políticas formalmente correctas. La descolonización no es evidentemente, el mero cumplimiento de unas fórmulas de autodeterminación de los pueblos decretadas por las Naciones Unidas. Se trata de la tarea de construir nuevas estructuras, algo que exige una delicada relación de la potencia ex-administradora con el nuevo Estado para facilitar la sustitución de los antiguos vínculos". El político socialista reconoce que la necesidad de superar las diferencias tribales y el trauma colonial en algo que se convierta en un factor de integración nacional, en África» "es una labor tan difícil que pocas veces se ha podido llevar a cabo satisfactoriamente" (1).

Según Moran, la estructura política "elemental y rudimentaria” del franquismo y la falta de libertades en España motivó que la descolonización de Guinea fuera sólo formal, "es-decir que Guinea fue declarada independiente sin que estuviese en marcha siquiera el proceso de su formulación nacional". Moran no quiere explicar lo que ocurrió entonces» "para no detallar el verdadero sabotaje llevado a cabo por Presidencia del Gobierno para abortar los intentos del Ministerio de Asuntos Exteriores por corregir la situación (mayo de 1969 a 1972)". 

 

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(1).  Moran F.  “Una política exterior para  España”  Madrid, Editorial Planeta, 1980.

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

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