HISTORIA DE GUINEA

 
   

 

 

 

 

 

Capítulo 2. LA COLONIA. 1900-1959.

Aunque España nunca mostró demasiada preocupación por su colonia del África ecuatorial, un pequeño esfuerzo bastó para que, al cabo de los años, un territorio tan reducido gozara de una situación relativamente buena.

En 1904 comienza la organización administrativa de la colonia, definida desde un punto de vista jurídico como un patronato. A efectos legales, los nativos son considerados como menores de edad hasta 1938,, cuando se permite la figura de los "emancipados" entre los guineanos que han logrado cierto nivel cultural y han demostrado su sumisión a las autoridades coloniales. El resto eran "indígenas". Fue necesario esperar hasta 1924 para que se establecieran los servicios esenciales del régimen colonial, según reconoció Fernando Maria Castiella al intervenir ante las Cortes Españolas poco antes de la independencia.

En los primeros años del siglo se van creando las plantaciones de cacao en la isla y comienza la explotación maderera en la parte continental, previa solicitud de los terrenos según un reglamento dictado en 1897. Durante la dictadura de Primo de Rivera se emprenden en Guinea una serie de obras de cierta importancia. Se realiza el trazado de las principales vías terrestres de la isla y zona continental, se abren caminos y se construyen algunas carreteras.

Los dirigentes republicanos tampoco muestran excesivo interés por las colonias africanas y los guineanos, tratados como esclavos por los colonos, sufren igual que con otros regímenes políticos.

Al estallar la Guerra Civil los gobernantes de la colonia muestran su fidelidad al Gobierno constitucional y desarman a algunos oficiales del Ejército y de la Guardia Civil sospechosos de simpatizar con los alzados. Pocos meses después del inicio de la contienda. una expedición de barcos franquistas enviada desde Canarias toman Fernando Poo y Río Muni sin encontrar apenas resistencia.

Los nuevos valores cristianos que se imponen en la península se traducen en Guinea en una nueva cruzada evangelizadora. José Diez de Villegas asegura en 1949. que la población aumenta en Guinea debido "a la índole cristiana de nuestra colonización que ha desterrado los horrores de la antropofagia, que propaga la organización familiar, que pretende y fomenta la monogamia y que sana en lo espiritual una raza originariamente viciosa y haragana". Como puede verse,, el concepto que se tenía en España de los guiñéanos no era muy elevado.

Un articulo aparecido en el diario Pueblo en 1943 justifica los esfuerzos por suprimir el matrimonio "estilo país", "una institución que repugna a nuestras más profundas convicciones morales y jurídicas". Una ordenanza, aparecida el 10 de agosto de 1943 en el Boletín Oficial de la colonia, no prohíbe la poligamia. "porque de nada valdría cerrar los ojos a la vida misma", pero intenta establecer unas normas "y preparar el camino para  que en lenta o rápida evolución se llegue al nivel deseado del matrimonio monógamo, base de nuestra idea de familia". Por supuesto, no podían ser polígamos los indígenas en posesión de la Carta de Emancipación;. "pues ellos están sometidos en, su totalidad a las leyes españolas".

Para lograr "la lenta evolución hacia la. monogamia", dice el artículo, conviene obstaculizar la constitución de hogares polígamos. Para esto, se establece un impuesto progresivo a partir de la tercera mujer. Se permite que un hombre tenga dos mujeres., pero una tercera le supondrá pagar un impuesto de 500 pesetas, por la cuarta, deberá pagar 1000, 1500 por la quinta "y 2.000 por cada una de las sucesivas". Los monógamos tendrán preferencia en la obtención de puestos de trabajo y otras ventajas. Según el periodista, esta ordenanza "puede ser un arma decisiva en la lenta evolución del indígena hacia niveles superiores".

Claro que esto no era nada, comparado con las opiniones que expresaba el director general de Marruecos y Colonias, Juan Fontán y Labe, en 1943. En una conferencia que pronunció en Madrid sobre "la barbarie ancestral del habitante de los bosques de la Guinea, barbarie que va siendo combatida por el trabajo fecundo y admirable del misionero católico,, que salva del abismo pagano al indígena para incorporarlo a la excelsa dignidad cristiana", Fontán y Lobe explicaba que, en 1938, recién nombrado por Franco gobernador de Guinea con el fin de erradicar la antropofagia decidió "aplicar la pena de muerte al que se había comido a siete sobrinos, asistiendo a la ejecución cinco mil indígenas". El director general de Marruecos y Colonias se lamentaba de que este "castigo ejemplar" no sirviera de nada pues, "casi no había pasado un año, y en la misma localidad se registraron seis nuevos casos de antropofagia".

En enero de 1948 llega a Santa Isabel la primera visita ministerial del Gobierno de España. Según un despacho de la agencia Cifra, "reinaba un entusiasmo indescriptible en la colonia, que vive unas jornadas de intenso patriotismo", debido a la llegada de los dos aviones "T—32" que volaron haciendo varias escalas entre Madrid y Guinea. Los ministros del Aire, general González Gallarza, de Agricultura Carlos Rein de Segura y de Industria y Comercio, Suanzes acompañados por el director general de Marruecos y Colonias, coronel Diez de Villegas, viajaron a Guinea con la idea de inaugurar una línea aérea. entre la colonia y su metrópoli, así como impulsar diversas obras públicas, cuestiones educativas y sanitarias y "poner de manifiesto la preferente atención que el Caudillo presta a los prob1emas coloniales".

Según recortes de prensa del histórico viaje, la falta de brazos era ya el principal problema económico de la colonia, en la que se producían más de 18.000 toneladas de cacao, suficiente para cubrir el consumo español y unas 6=000 de café, la sexta parte de las necesidades de España. Además de estos productos, que se enviaban casi en su totalidad a España, la metrópoli absorbía entre 60000 y 80000 toneladas anuales de madera, con especial interés por el okume que se utilizaba para la fabricación de tableros contrachapados. En aquella época ya se obtenía una alta rentabilidad de la colonia.

Los  ministros  volvieran a Madrid,  tras su  recorrido  por Guinea, Ifni y el Sahara, de forma parecida a como regresaba Colón de sus viajes a las Indias. Trajeron los aviones cargados con "los obsequios que las poblaciones indígenas de los territorios visitados han ofrendado como regalo y recuerdo a Su Excelencia el Jefe del Estado". Se trataba de "hermosos ejemplares de frutos tropicales envueltos en papel celofán y con inscripciones dedicatorias en los embalajes. diversos objetos de las artesanía típica y otros productos", informaba el diario Arriba el día 24 de enero de 1948.

Al comenzar la segunda mitad del siglo, la población de color de Guinea se elevaba a 166000 personas y había 3832 blancos censados. La mayoría (2330) vivían en Fernando Poo y el resto en la Guinea continental. Casi todos (3499) eran de nacionalidad española, de los cuales 2444 eran hombres y 1055 mujeres. Además vivían allí 205 portugueses, 66 libaneses, 34 alemanes, 9 indios, 7 ingleses, 6 italianos, un belga, un francés y un canadiense, según precisaba la agencia Cifra. En la isla de Fernando Poo el 6O por ciento de la población procedía de otros países africanos, llevados allí como braceros» especialmente de Nigeria, Liberia, Sierra Leona, Camerún y la isla de Sao Tomé.

Los guineanos podían ser propietarios de tierras, aunque las dimensiones de sus fincas eran muy inferiores a las de los blancos. En la isla había más de 3.000 cacaotales explotados directamente por los guineanos, con una superficie total de unas 15000 hectáreas. Los 583 propietarios europeos sumaban 32000 hectáreas. En el continente los guineanos contaban con unas 11000 propiedades registradas (14.000 hectáreas)„ dedicadas fundamentalmente al cacao y al café. Las 87 fincas propiedad de europeos suponían una extensión casi igual, unas 12000 hectáreas.

Las explotaciones madereras eran tan rentables que las empresas habían instalado unos 250 kilómetros de vías de ferrocarril, que han desaparecido completamente, para sacar los troncos del interior hacia la costa. El ingeniero de Montes Fernando Nájera y Angula afirmó, en diciembre de 1948, que "es urgente organizar en Guinea nuevas concesiones que permitan la exportación de un mínimo de 100000 toneladas de okume, cifra que, por otra parte, estuvimos a punto de alcanzar en 1934".

En aquellos tiempos se instaló una poderosa emisora de radio, de 200000 watios, en una zona elevada cerca de Santa Isabel.

En julio de 1951 el jefe de la sección de Guinea de la dirección general de Marruecos y Colonias, teniente coronel Enrique Arrojas, explicó a un grupo de periodistas "las leyes recién presentadas a las Cortes para ser aprobadas, en las que se anotaba que Guinea no costaba dinero a España desde doce años antes y que producía unos 750 millones de pesetas y 4 millones de dólares con sus exportaciones de cacao. El presupuesto para Guinea en 1951 se elevaba a 63 millones de pesetas, sufragado en su totalidad con los ingresos procedentes de los impuestos de la zona. Más de 12 millones se empleaban para sanidad, casi 16 millones para obras públicas, 5 millones para colonización y casi 3 millones para enseñanza. Un cable de la agencia Cifra afirmaba que se habían declarado "de interés nacional" las obras del aeropuerto de Bata y las de los puertos de Santa Isabel y Bata.

En ese mismo año se habían subastado grandes extensiones para la explotación forestal, con el objetivo de alcanzar una producción anual de 125000 toneladas de madera., Durante la primera mitad del siglo crece en forma continua la producción de madera en Guinea. En 1930 se lograron 31802 toneladas de okume y 22 de otras especies, en 1935 se llegó a las 89118 toneladas de okume y 6707 de otras especies.

Pero  surgen los primeros conflictos serios con la población y en 1954 la Guardia Civil, que no se andaba con contemplaciones, hizo  desaparecer al independentista Acacio Mañé Elá. Otro destacado  dirigente  político, Enrique Nvó, muere en  Camerún, donde  se  había exiliado,  también en circunstancias extrañas. Estos dos dirigentes habían  fundado,  con algunos otros, la Cruzada Nacional de Liberación, movimiento pre—independentista. Algunos guineanos se exilian en los países vecinos y comienzan  a alzar sus voces en favor de la independencia de su país. Denuncian que casi todos los negros son tratados en Guinea  como bestias  de carga, excepto algunos que, a costa de emplear una mayor dureza. con sus hermanos de raza que la que aprendían de sus patrones blancos,  van escalando posiciones y se hacen capataces. Los guineanos sólo podían  viajar previa solicitud   de salvoconductos y no se podían celebrar reuniones  en  las  que participaran mas de cinco personas, excepto para un entierro, las misas o en algunos bailes autorizados.

Sin embargo, España, al ingresar en Naciones Unidas en 1955, se ve obligada a conceder el principio de autodeterminación a los pueblos colonizados.

Los nuevos vientos independentistas que soplan al final de los años 50 en África,, y una resolución de la ONU en 1957 que invita a España a descolonizar Guinea, hacen que el Gobierno de Madrid decida declarar provincias españolas a sus posesiones en el África ecuatorial, cosa que ocurre el 30 de julio da 1959. Quizá algunos pensaban que,, de esta forma, poniendo en la misma situación a Fernando Poo y Río Muni que Almería o Segovia, se iban a poder silenciar las voces que comenzaban a pedir libertad e independencia.

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

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