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HOJAS INFORMATIVAS

 

 26 de febrero de 2007

"Ricardo, cien días después"

   La Verdad, órgano político de CPDS, editado en Malabo incluye en su número 58, recientemente aparecido, el siguiente editorial: "Es costumbre en política  conceder a las personalidades políticas que asumen un cargo un tiempo de gracia antes de hacer  el primer balance de su programa. Tradicionalmente suelen ser cien días, tiempo suficiente para trazar lineamientos de actuación, diseñar políticas y ver algunos resultados.

   Muchos observadores de la vida política nacional expresaron sus serias dudas sobre la capacidad del Primer Ministro de imprimir un nuevo rumbo a la  política del país. Nadie olvida el papel de primera línea que desempeñaba Mangue Nfubea en el equipo de Abia Biteo. Si fracasó el gobierno de Miguel Abia, Ricardo comparte indudablemente la responsabilidad de dicho fracaso. El pesimismo sobre el cambio efectivo de política empieza a cundir al ver que el gabinete de Ricardo Mangue se parecía como dos gotas de agua al de Abia Biteo. De  allí la justeza de la expresión forjada : los mismos de siempre para hacer lo mismo de siempre!!!

   La primera muestra del peso político  de un primer ministro se patentiza en su capacidad de proponer al presidente  de la República, los elementos que han de conformar su gobierno.  A todas luces, el señor Obiang no se lo permitió a Ricardo. Unos cuantos ejemplos ilustrarán nuestra anterior afirmación. Dimite Abia Biteo, porque su gobierno no ha estado a la altura de las circunstancias y ha habido mala gestión de la cosa pública. Se nombra a Ricardo Mangue pero se conserva en los mismos puestos a los elementos claves del fracasado gobierno. Los ministerios más importantes siguen dirigidos por los mismos ministros de Miguel Abia . Además, se promociona a ministros cuya gestión ha recibido la desaprobación pública del mismo presidente de la República. Demetrio Eló Ndong , que dejó el ministerio de Transportes por los suelos y puso a Guinea Ecuatorial en la lista negra de la aviación internacional,  ministro del accidente de Equatair, pasa a ser  segundo Vice-Primer-Ministro encargado de política interior.

   Alfonso Nsue Mokuy, cuya gestión frente al Ministerio de Información fue severamente criticada por Obiang en el congreso del PDGE,  sube a Ministro de la Presidencia de la República encargado  de Información. Lo más ilustrativo del caso es la  presencia del hijísimo Teodoro Nguema Obiang en un gabinete encabezado por Ricardo Mangue. Todos los ciudadanos de este país se acuerdan de cómo hace unos años, a través de Radio Asonga y Radio Malabo, el actual ministro de Agricultura y Bosques trató a Ricardo de corrupto y de amigo de Bin Laden, y nadie ignora la antipatía que se profesan ambas personalidades.

   Al asumir su cargo, Mengue Nfubea ha querido hacer de la lucha contra la corrupción su caballo de batalla. Muchos nos preguntábamos cómo se las iba a arreglar, en un país en el que la corrupción constituye la médula espinal del sistema y es consustancial  al régimen. Pues, como se temía,  la lucha contra la corrupción se limita a los de abajo, al funcionario medio o al de plantilla. El que malversa o desvía trescientos mil francos corre el riesgo de perder su empleo y acabar entre rejas, lo que es lógico, pero el que malversa miles de millones francos puede hacer escandalosa ostentación de su botín sin que le cueste el mínimo reproche. ¿Cómo se puede luchar contra una corrupción que se fomenta desde las más altas esferas del Estado y de la Administración pública.? Si se llevara a cabo una verdadera lucha contra la corrupción, el próximo consejo de ministros se celebraría en la comisaría central de Malabo o incluso en Black Beach.

   Muchos ciudadanos se preguntan cuántos ministros y altos cargos de la Administración podrían demostrar la procedencia lícita de sus bienes.  Lo único que podría hacer mínimamente creíble la lucha contra la corrupción de Ricardo Mengue Nfubea, es empezar desde arriba. Porque hasta ahora esta política se reduce a : pobres, se os prohíbe robar, que esto es para los ricos.

   Cien días después, el balance es negativo y aunque se le concediera cien días más, la situación seguiría siendo la misma, porque aquí, el que corta y sella es el señor Obiang.

   Como Obiang ha establecido en su soberana voluntad que todo lo que va bien es gracias a él y todo lo que va mal es  culpa de los demás: los ministros corruptos e inoperantes, la  atrasada mentalidad de la población, los enemigos internos y externos, la oposición radical, los organismos internacionales, etc, el presidente fundador no se siente nunca responsable de ninguno de los males que azotan a este país. Obiang necesita siempre un culpable de lo que va mal y como nunca puede ser él, lo fabrica si es necesario. Ayer fue Abia Biteo y el próximo será sin duda alguna Ricardo Mangue Obama Nfubea".

   El número completo de La Verdad puede leerse en http://www.cpds-gq.org/index.html.

 

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

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