"Ricardo, cien días después"
La Verdad, órgano político de CPDS, editado en Malabo
incluye en su número 58, recientemente aparecido, el siguiente
editorial: "Es costumbre en política conceder a las
personalidades políticas que asumen un cargo un tiempo de gracia
antes de hacer el primer balance de su programa.
Tradicionalmente suelen ser cien días, tiempo suficiente para
trazar lineamientos de actuación, diseñar políticas y ver
algunos resultados.
Muchos observadores de la vida política nacional expresaron sus
serias dudas sobre la capacidad del Primer Ministro de imprimir
un nuevo rumbo a la política del país. Nadie olvida el papel de
primera línea que desempeñaba Mangue Nfubea en el equipo de Abia
Biteo. Si fracasó el gobierno de Miguel Abia, Ricardo comparte
indudablemente la responsabilidad de dicho fracaso. El pesimismo
sobre el cambio efectivo de política empieza a cundir al ver que
el gabinete de Ricardo Mangue se parecía como dos gotas de agua
al de Abia Biteo. De allí la justeza de la expresión forjada :
los mismos de siempre para hacer lo mismo de siempre!!!
La primera muestra del peso político de un primer ministro se
patentiza en su capacidad de proponer al presidente de la
República, los elementos que han de conformar su gobierno. A
todas luces, el señor Obiang no se lo permitió a Ricardo. Unos
cuantos ejemplos ilustrarán nuestra anterior afirmación. Dimite
Abia Biteo, porque su gobierno no ha estado a la altura de las
circunstancias y ha habido mala gestión de la cosa pública. Se
nombra a Ricardo Mangue pero se conserva en los mismos puestos a
los elementos claves del fracasado gobierno. Los ministerios más
importantes siguen dirigidos por los mismos ministros de Miguel
Abia . Además, se promociona a ministros cuya gestión ha
recibido la desaprobación pública del mismo presidente de la
República. Demetrio Eló Ndong , que dejó el ministerio de
Transportes por los suelos y puso a Guinea Ecuatorial en la
lista negra de la aviación internacional, ministro del
accidente de Equatair, pasa a ser segundo Vice-Primer-Ministro
encargado de política interior.
Alfonso Nsue Mokuy, cuya gestión frente al Ministerio de
Información fue severamente criticada por Obiang en el congreso
del PDGE, sube a Ministro de la Presidencia de la República
encargado de Información. Lo más ilustrativo del caso es la
presencia del hijísimo Teodoro Nguema Obiang en un gabinete
encabezado por Ricardo Mangue. Todos los ciudadanos de este país
se acuerdan de cómo hace unos años, a través de Radio Asonga y
Radio Malabo, el actual ministro de Agricultura y Bosques trató
a Ricardo de corrupto y de amigo de Bin Laden, y nadie ignora la
antipatía que se profesan ambas personalidades.
Al asumir su cargo, Mengue Nfubea ha querido hacer de la lucha
contra la corrupción su caballo de batalla. Muchos nos
preguntábamos cómo se las iba a arreglar, en un país en el que
la corrupción constituye la médula espinal del sistema y es
consustancial al régimen. Pues, como se temía, la lucha contra
la corrupción se limita a los de abajo, al funcionario medio o
al de plantilla. El que malversa o desvía trescientos mil
francos corre el riesgo de perder su empleo y acabar entre
rejas, lo que es lógico, pero el que malversa miles de millones
francos puede hacer
escandalosa ostentación de su botín sin que le cueste el mínimo
reproche. ¿Cómo se puede luchar contra una corrupción que se
fomenta desde las más altas esferas del Estado y de la
Administración pública.? Si se llevara a cabo una verdadera
lucha contra la corrupción, el próximo consejo de ministros se
celebraría en la comisaría central de Malabo o incluso en Black
Beach.
Muchos ciudadanos se preguntan cuántos ministros y altos cargos
de la Administración podrían demostrar la procedencia lícita de
sus bienes. Lo único que podría hacer mínimamente creíble la
lucha contra la corrupción de Ricardo Mengue Nfubea, es empezar
desde arriba. Porque hasta ahora esta política se reduce a :
pobres, se os prohíbe robar, que esto es para los ricos.
Cien días después, el balance es negativo y aunque se le
concediera cien días más, la situación seguiría siendo la misma,
porque aquí, el que corta y sella es el señor Obiang.
Como Obiang ha establecido en su soberana voluntad que todo lo
que va bien es gracias a él y todo lo que va mal es culpa de
los demás: los ministros corruptos e inoperantes, la atrasada
mentalidad de la población, los enemigos internos y externos, la
oposición radical, los organismos internacionales, etc, el
presidente fundador no se siente nunca responsable de ninguno de
los males que azotan a este país. Obiang necesita siempre un
culpable de lo que va mal y como nunca puede ser él, lo fabrica
si es necesario. Ayer fue Abia Biteo y el próximo será sin duda
alguna Ricardo Mangue Obama Nfubea".