| |
|
HOJAS INFORMATIVAS
18
de febrero de 2000
ALTO
FUNCIONARIO DEL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES ESPAÑOL
COLABORA CON OBIANG EN DESBARATAR PLANES DE LA OPOSICIÓN
GUINEANA
La
reciente huida a nuestro país del ex-ministro de Asuntos
Exteriores, y primo del dictador, Santiago Eneme Ovono, Alandi,
ha permitido confirmar determinadas actitudes mantenidas en el
palacio de Santa Cruz respecto al régimen guineano.
El
13 de diciembre de 1999, coincidieron Obiang y Alandi
en el funeral de un pariente común. En la reunión familiar
que siguió, Obiang preguntó públicamente a Alandi si
tenía mucho interés en ser su sucesor. Alandí
intentó eludir la respuesta hablando de su voluntad de llevar
una vida normal y vivir con tranquilidad en su país (Santiago
Eneme estaba deportado en su poblado natal, Akoacam, desde que
fue destituido de la Embajada guineana en Camerún, hace
aproximadamente un año). Obiang continuó hablando y explicó
que había recibido información de Manuel Alabart según la
cual Eneme Ovono estaba organizando una conjura contra él, en
la que intervendrían fundamentalmente elementos militares. Un
ciudadano español, llamado Manuel Urcola, dueño de un
restaurante en Bata, y con anterioridad propietario también
de la compañía COCOA (Compañía de Construcción Africana)
estaría al tanto de estos preparativos militares contra
Obiang y simpatizaría con ellos. Creyendo prestarles un buen
servicio, y aprovechando un viaje a Madrid, pasó por el
Ministerio de Asuntos Exteriores y le contó todo al señor
Alabart, Director General para Africa, Asia y Extremo Oriente
y máximo inspirador de la política española hacia Guinea de
los últimos años. Alabart transmitió la información a
Obiang, y este quería ahora que Alandi y Urcola
hiciesen un careo ante unos jueces para ver "quién
decía la verdad". El dictador fijó la fecha del careo
para "después de Navidad, cuando Urcola vuelva de sus
vacaciones en España".
Alandi
no esperó muchos días, y huyó de Guinea. En torno al 25 de
enero, y junto con algunas personas de la oposición
democrática en el exterior, fue recibido en Madrid por
Alabart en su despacho del Ministerio de Asuntos Exteriores.
La pretensión de Eneme Ovono era conseguir asilo político en
nuestro país. Alabart argumentó que las diferencias que
mantenían Alandi y Obiang eran familiares y no
políticas y le pidió un escrito en el que argumentase las
razones de su petición de asilo. Alandi redactó un
documento largo en el que incluyó su curriculum vitae
y las razones políticas que le habían llevado a enfrentarse
con Obiang. Días después el dictador guineano habló con
Alabart y le exigió que no se diese asilo a Eneme Ovono.
Alabart decidió cambiar el asilo por un visado renovable
mensualmente. Mientras, una copia del documento escrito por Alandi
para justificar su asilo llegaba "a la mesa de Obiang".
El dictador guineano dedujo del mismo la intención de su
primo de unirse a las formaciones opositoras y de resultas de
ello, inició una serie de detenciones. Hasta el momento
actual podemos asegurar la detención en Bata de un hermano de
Eneme Ovono. Hay rumores que todavía
no hemos podido precisar en el sentido de que se habría
detenido y expulsado del ejército a un grupo de oficiales,
siempre en la región continental, y que habrían huido de
Guinea antiguos altos cargos de la administración guineana
hoy en la oposición.
No
es la primera vez que llegan a nuestra Asociación noticias de
comportamientos similares por parte del señor Alabart.
Antiguos colaboradores personales de Obiang han afirmado que
las llamadas telefónicas del Director General de África al
dictador guineano eran muy frecuentes. En estas llamadas, que
Obiang no ocultaba, se le informaba y aconsejaba sobre la
política española hacia Guinea y sobre las actividades de la
oposición, de las que en el Palacio de Santa Cruz se tenía
puntual información. Estos ex-colaboradores del dictador han
insistido muchas veces en que "contarle algo a Alabart es
como decírselo al propio Obiang".
Algunos
de los dirigentes de la oposición democrática han podido
comprobar como tras comunicar su situación en Camerún al
Ministerio de Asuntos Exteriores español con motivo de alguno
de sus viajes de ida o vuelta desde España, eran
inmediatamente localizados por personas de la
"seguridad" guineana.
El
señor Alabart (que fue embajador en Malabo al comienzo de la
década de los noventa) ha sido en estos últimos años el
máximo responsable de la política española hacia Guinea.
Mientras la mayoría de la población de aquel país sigue
viendo en España su principal aliado para librarse de la
dictadura de Obiang, la política oficial española ha ido
vaciándose de elementos democráticos hasta acabar en la
clara colaboración con el régimen de Obiang que puede
deducirse del último convenio de cooperación firmado el
pasado 26 de octubre en Malabo.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
Índice Noticias
|
|
|