| |
|
HOJAS INFORMATIVAS
5
de febrero de 2007
El comisario
de Cogo y el electricista torturado por él
El comisario de policía de Cogo se
llama Miguel Angel Edjang. El electricista torturado por él es
Esteban Mba Engonga. El comisario Miguel Angel Edjang se
encuentra en Cogo solamente desde agosto de 2006, como primer
destino después de salir de la escuela de formación, en
sustitución de otro comisario relevado de su puesto por
habérsele "suicidado" bajo custodia, inexplicablemente
"colgado", un señor que no tenía porqué encontrarse en la
cárcel, don José Meviane Ngua. Esteban ha decidido renunciar
definitivamente a su empleo antes de que los "dueños de Kogo" lo
ayuden también a suicidarse.
Más sobre la reforma urbanística
salvaje de Malabo
Tras la reunión del
dictador con los jefes de comunidades de vecinos de Malabo han
tenido lugar las reuniones de estos con los vecinos. A través
suyo el gobierno ha transmitido la orden de que todas las casas
sean pintadas por sus propietarios siguiendo unos modelos fijos
de color. Quienes no sigan estas instrucciones serán denunciados
y se abrirá un proceso que puede culminar con la expropiación de
la vivienda. Los propietarios de las casas deberán también
reformar a su costa las tuberías de la conducción de agua o
hacer frente a las sanciones que se estipulen. El régimen no ha
previsto ayudas que faciliten a los vecinos la posibilidad de
hacer estas reformas.
Corrupción en
las aduanas de los puertos de Malabo y Luba
La agencia France Press
está difundiendo con fecha de hoy el siguiente despacho: "Las
autoridades de Guinea Ecuatorial han impuesto una multa de 100
millones de francos CFA (150.000 euros) a una empresa suiza de
logística acusada de haber sobornado a aduaneros para importar
material de forma fraudulenta, informó el viernes la radio
nacional [ecuatoguineana].
La empresa
Transportation and Logistic Consulting (LTC) ha "comprado a
aduaneros (ecuatoguineanos) con 37 millones de francos CFA
(56.500 euros) para ocultar una grave infracción que había
cometido", afirmó el secretario general de la Presidencia,
Fortunato Ofa Mbo, en un comunicado leído por la emisora. "Le
gobierno (...) ha decidido imponer una multa de 100 millones de
FCFA a la empresa TLC y a su director general Stéphane
Canal" y "ha puesto a disposición de la justicia a los aduaneros
implicados" cuyo número no ha sido precisado, añadió la
declaración. "La empresa TLC y su director general
Stéphane Canal han prescindido de las instrucciones del Primer
Ministro (...) contra la corrupción y han orientado más bien su
acción hacia la promoción de esta gangrena social en nuestro
país", añadió Ofa Mbo.
Con base en Nyon
(Suiza), la empresa TLC se ocupa en Guinea Ecuatorial de la
logística de las empresas petroleras en los puertos de Malabo y
Luba. Se trata de la segunda empresa extranjera a la que se le
ha impuesto una multa importante desde la toma de posesión del
nuevo primer ministro Ricardo Mangué Obama Nfubea. (...) En
septiembre, la empresa belga de trabajos públicos Besix fue
multada con 50 millones de francos CFA (75.000 euros)".
A.
Durante años, cuando Obiang quería
permitir que alguien se enriqueciera rápidamente, le daba un
cargo en aduanas. No nos consta que esta situación haya
cambiado. Las aduanas de Guinea Ecuatorial se encuentran entre
las más lentas y las mas corruptas del mundo y se han
convertido, desde hace años, en un lastre para el comercio que
se realiza con el país.
La "lucha contra la
corrupción" es uno de los eslóganes preferentes de Ricardo
Mangué, pero es sobre todo un elemento de propaganda. Esta
noticia difundida por la radio nacional lo es también: ¿qué
valor de disuasión puede tener una multa de 100 millones de CFA
(25 millones de las antiguas pesetas) para una empresa como TLC?
¿Porqué no se dice cuantos y quienes son los aduaneros
sancionados, qué responsabilidades tenían y cómo se ha
descubierto el soborno?
Juzgan otra
vez a los mercenarios
La agencia EFE distribuyó ayer el
siguiente despacho: "Ocho sudafricanos acusados de un intento de
golpe de Estado en 2004 en Guinea Ecuatorial comparecen, a
partir de mañana, ante un tribunal de Pretoria para ser
enjuiciados por una ley que prohíbe las actividades mercenarias.
Los ocho procesados forman parte de un grupo
de cerca de 70 personas, la mayoría sudafricanos, que fueron
detenidos, en marzo del 2004 en Zimbabue, cuando el avión en el
que viajaban hizo allí una escala para recoger el cargamento de
armas que iban a utilizar para derrocar al presidente de Guinea
Ecuatorial, Teodoro Obiang.
Los detenidos, sin embargo, negaron estas
acusaciones que hicieron las autoridades de Zimbabue y alegaron
que se dirigían hacia la República Democrática del Congo para
trabajar en la seguridad de una empresa minera.
De todos los detenidos, 61 sudafricanos fueron
condenados por un tribunal de Zimbabue a doce meses de prisión
en septiembre del 2004 por violar las leyes de aviación,
inmigración, tenencia de armas y seguridad, y el 15 de mayo
regresaron a Sudáfrica después de cumplir la pena.
De los 61 que regresaron, la Fiscalía de
Sudáfrica sólo ha encontrado indicios para procesar a ocho
integrantes del grupo, la mayoría de ellos los organizadores.
Sobre el resto, la acusación cree que nunca supieron la
verdadera misión que habían emprendido.
El juicio que comienza mañana en un tribunal
regional de Pretoria debía haber comenzado el 27 de julio
pasado, pero fue aplazado porque para esa fecha uno de los
abogados de la defensa fue llamado para actuar como juez en un
caso de un Tribunal Superior.
Los ocho procesados están acusados de violar
la Ley de Asistencia Militar en el Extranjero, que prohíbe a
cualquier ciudadano o residente en este país vincularse a
actividades mercenarias sin el permiso de las autoridades, o
tomar parte en acciones para derrocar gobiernos.
Después de comparecer por primera vez ante el
tribunal, en junio del año pasado, el abogado defensor, Alwyn
Griebenow, señaló que, muy probablemente, la Fiscalía pedirá una
condena de un año de prisión.
Incluso, la pena, según Griebenow, puede
llegar a quedar en suspenso en cuanto a su cumplimiento, y los
acusados tendrán que pagar una multa.
Uno de los ocho acusados, Victor Dracula, es
originario de Angola, y otro, Mzanga Kashama, es de la República
Democrática del Congo, pero ambos tienen ciudadanía sudafricana.
Al margen de los 61 sudafricanos que
regresaron en mayo pasado al país, otros dos antiguos militares
de este país, Harry Carlse y Lourens Horn, ya han sido
enjuiciados en Sudáfrica por violar la ley contra los
mercenarios.
En la operación para derrocar a Obiang, Carlse
y Horn tenían la misión de esperar en Zimbabue la llegada del
contingente para inspeccionar las armas, pero no fueron
procesados en ese país y fueron liberados sin cargos tras pasar
seis meses en prisión.
En noviembre del 2004, Carlse y Horn fueron
sentenciados por un tribunal sudafricano a cuatro años de cárcel
por contravenir las citadas leyes y se comprometieron a declarar
como testigos de cargo en procesos contra otros implicados en la
supuesta intentona a cambio de que sus condenas fueran
suspendidas.
Además tuvieron que pagar una multa de 75.000
rands (unos 10.000 dólares).
También fue involucrado en la intentona
golpista Mark Thatcher, hijo de la ex primera ministra británica
Margaret Thatcher, que fue detenido en la ciudad sudafricana de
Ciudad del Cabo, donde residía desde hace una década con su
familia.
Thatcher fue acusado de financiar la compra de
un helicóptero que iba a ser utilizado en la intentona golpista,
aunque, tras un pacto con la fiscalía sudafricana, se declaró
culpable y prometió colaborar con las autoridades.
El 13 de enero del año pasado, Thatcher fue
sentenciado a cuatro años de prisión, con la condena en
suspenso, y a una multa de medio millón de dólares".
Cinco obreros
peruanos estafados y abandonados en Guinea Ecuatorial
El diario El Comercio de
Lima, y un gran número de periódicos peruanos, informaba el
pasado día 4 de lo siguiente: "Cinco compatriotas contratados
por una empresa para trabajar como obreros en la Isla de Malabo,
en Guinea Ecuatorial, solicitaron al Gobierno gestione su
regreso al Perú tras ser abandonados por sus empleadores,
quienes, según denunciaron, los despojaron de sus pasaportes y
documentos de identidad. Indicaron que han sido expulsados de
sus viviendas y obligados a pagar US$3.400 por retornar al país.
En un diálogo telefónico con Canal N, Walter Sarytupac, uno
de los peruanos afectados, responsabilizó a la empresa
Construcciones Ecuatorianas de haberlos expulsado y someterlos a
maltratos durante su estancia en el país africano.
Denunció que el grupo fue contactado en nuestro país por una
persona identificada como Andrés Ancajima, quien les ofreció
trabajo como obreros y electricistas con un sueldo mensual de
1.200 euros.
Sarytupac relató que no bien arribaron la isla otra persona,
al parecer conocedora de este tipo de estafas, los despojó de
sus documentos aduciendo que no los necesitarían para firmar el
contrato de trabajo.
Según dijo el afectado, con él se encuentran Johnny Polanco,
Pascual Aguilar, Ángel Herrera y Walter Paiva. Precisó que todos
son procedentes del distrito de La Tinguiña de Ica y en el caso
de Paiva habría sido separado del grupo luego de que aceptara
trabajar seis meses sin goce de haber en una localidad cercana.
Según indicó la emisora radial RPP, los familiares de los
peruanos pidieron el apoyo de las autoridades".
A.
En Guinea Ecuatorial florece el
capitalismo salvaje: la explotación sin medida de los
trabajadores ecuatoguineanos y también de trabajadores de otras
partes del mundo llevados allí por las multinacionales del
petróleo y afines, por los jerarcas del régimen o por redes de
empresarios desaprensivos. Le Messager, de Camerún,
hablaba recientemente del drama de trabajadores africanos
estafados por pequeños empresarios, finalmente expulsados del
país por las autoridades ecuatoguineanas y atrapados en la
frontera cerrada entre Guinea Ecuatorial y Camerún.
Trabajadores procedentes de Latinoamérica o de Filipinas (un
reciente reportaje del diario The Manila Times, de 23 de
enero, citaba a Guinea Ecuatorial como un destino importante
para los trabajadores de aquel país y no hay familia de "nuevos
ricos" del régimen que no se exhiba públicamente sin una niñera
filipina) padecen, cada vez en más número, duras condiciones de
explotación.
El estado ecuatoguineano es
incapaz (voluntariamente incapaz) de proporcionar servicios a la
población y mantiene a todos los trabajadores (ecuatoguineanos
y no ecuatoguineanos) en una total carencia de derechos.
La creación de sindicatos es un
aspecto más (inexcusable) de las libertades a conseguir por los
demócratas ecuatoguineanos.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
Índice Noticias
|
|
|