"Mientras el gol de Iniesta sigue latiendo en nuestros corazones y Del Bosque afina su lista definitiva de solistas para la Filarmónica de Ucrania y Polonia, el planeta gira la cabeza hacia la Copa de África. Un evento mundial que contiene las esencias más sagradas del fútbol que, si es rito, mitos y símbolos, como defiende el sociólogo Vicente Verdú, alcanza su máxima virtud en el continente más pobre y a la vez, más puro. Regateando a las dificultades organizativas que le sobran a la industria europea, el fútbol africano vive su gran fiesta en los cuartos de final de un torneo alegre, festivo, exótico, que alimenta las esperanzas de los ojeadores de los grandes clubes y hace las delicias de los aficionados que, mendigando una ración de goles, como metadona en vena, se están volcando gracias a las magníficas transmisiones de Eurosport. La Copa África, trufada de goles, regates espectaculares y jugadores desconocidos para el gran público, llega a su fase decisiva, los cruces de cuartos — los 'mata-mata' que dicen en Brasil- y el torneo afronta la hora de la verdad. Ganar o hacer las maletas.

El mediocentro Yaya Touré, con Costa de Marfil

   Ghana-Túnez. Los ghaneses tienen todos los atributos necesarios para un campeón. Presentan su candidatura al título refrendando su apuesta física del Mundial de Sudáfrica, donde merecieron mejor suerte de la obtenida. No ha brillado en la primera fase, entre otras cosas, por el excesivo intervencionismo de Goran Stevanovic, seleccionador de origen serbio que penaliza la aventura y apuesta por el corsé táctico. Ghana, italianizada, rocosa, tiene como punta de lanza al potente Asmoah Gyan, una fuerza de la naturaleza, y cuenta con talentos como los hermanos Ayer, Asamoah, Annan o Badu. Túnez será una gran piedra de toque para conocer las limitaciones de Ghana, si es que las tiene en esta Copa África. Los tunecinos abatieron a Marruecos, los leones del Atlas, gracias a la electricidad contragolpes de manual ejecutados por Korbi y la estrella del equipo, el extremo Msakni, en la agenda de los ojeadores europeos.

   Gabón-Mali. La tierra de los pigmeos y los bantúes está de fiesta. Gabón se ha convertido en el animador de la Copa África. Sobre todo, gracias al carisma y los goles de Pierre-Emerick Aubameyang, artífice de la brillante trayectoria gabonesa en la CAN. Delantero centro de depurada técnica, el killer de Gabón evoca, salvando las distancias, la figura de Marco Van Basten, aquel bailarín del Kirov que se giraba en el área con tanta plasticidad como elegancia. Objeto de deseo de media Europa, Aubameyang forma parte de ese selecto club de depredadores que los clubes europeos persiguen chequera en mano. Rubén Fernández y Martí Perarnau (Eurosport) coinciden en señalar a Aubameyang como un delantero de futuro, clase y calidad, cualidades que ya apuntaba Francesc Aguilar (Mundo Deportivo) cuando el gabonés apenas contaba con 18 años. En la otra esquina del ring comparecerá Mali, una selección que debería pasar serios apuros ante la superioridad de Gabón, y que no tiene demasiados argumentos futbolísticos para presentar seria resistencia. Los galones son para Seydou Keita, la niña de los ojos de Guardiola, que recibe ofertas a diestro y siniestro mientras trata de ser el líder de su selección. Sobre sus anchas espaldas descansará la suerte de su país.

   Zambia-Sudán. Con Emmanuel Mayuka como relevo generacional de su gran referencia e ídolo histórico, Kalusha Bwalya, Zambia presenta sus credenciales para alcanzar las semifinales de la Copa África. Sudán, a pesar de los arabescos de Mohamed Bashir y de El Tahir, bigoleador ante Burkina Faso, parece víctima propiciatoria para Zambia. Una selección que se ganó el corazón de los aficionados hace años, cuando toda su selección, salvo Bwalya, perdió la vida en una tragedia aérea sin precedentes. El destino les debe un pedacito de gloria. Deberán cumplir los pronósticos ante los sudaneses.

   Costa de Marfil-Guinea Ecuatorial. Los elefantes de Didier Drogba asoman, junto a Ghana, como favoritos para levantar el título. Se enfrentarán al anfitrión, Guinea Ecuatorial, en un choque de trenes en cuartos. Tienen suficiente arsenal como para descerrajar cualquier defensa y conforman una larga lista de ilustres del fútbol europeo, Yayá Touré, Gervinho, Kolo Touré, Eboué, Zokora o Doumbia, amén del lesionado Kalou. Los marfileños, junto a Gabón, han sido los únicos capaces de firmar pleno — tres partidos, tres victorias- en la primera fase. Su plan de choque consiste en un equipo físico, de gran fuste, donde la pelota nace en los pies de Touré y mueren en la cabeza de Drogba. Después de su experiencia negativa en la pasada Copa del Mundo de Sudáfrica, donde aspiraban a todo, Costa de Marfil necesita reivindicarse. Se enfrentarán en cuartos al otro anfitrión, Guinea Ecuatorial, que ha polarizado la mayoría de información de esta CAN en nuestro país, ya que su selección es un conglomerado repleto de futbolistas que militan en el fútbol español. Los Nzalang (rayos) cuentan con varios jugadores de Primera, Segunda y Tercera división española, y tienen en Rodolfo Bodipo (Deportivo) y Javi Balboa (ex Real Madrid) a sus jugadores más resolutivos. Aunque saben que están lejos del potencial futbolístico de Costa de Marfil, apuntan al sol y sueñan con que esta Copa África tenga acento español".

   Rubén Uría / Eurosport