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HOJAS INFORMATIVAS
28
de enero de 2010
"Guinea Ecuatorial: ¿"maldición de
los recursos" o "extraversión" histórica del poder?"
Alicia Campos, Real Instituto
Elcano (ARI 19/2010), 26 enero 2010
Tema:
Guinea Ecuatorial se ha convertido en el tercer productor de
crudo en el Golfo de Guinea pero su situación actual no encaja
del todo con el modelo de la “maldición de los recursos”
aplicable a otros países[1].
Resumen:
Desde el inicio de la explotación petrolífera a mediados de los
años 90, el pequeño Estado centroafricano de Guinea Ecuatorial
se ha convertido en el tercer productor de crudo en el Golfo de
Guinea, que a su vez se ha posicionado en los últimos años como
área estratégica de abastecimiento de energía para los
principales consumidores mundiales. Este ARI se acerca a los
impactos políticos y sociales de la actividad petrolífera en el
país, realizada enteramente en el mar, y analiza críticamente la
capacidad del modelo de la “maldición de los recursos” para
explicarlos.
Análisis:
Los efectos de la extracción de petróleo de la Zona Económica
Exclusiva de Guinea Ecuatorial en tierra firme sólo pueden
comprenderse como parte de unas dinámicas históricas más
amplias, caracterizadas por intensas conexiones transnacionales
y la extraversión del poder de los gobernantes. La nueva
actividad económica ha promovido transformaciones sociales, pero
también ha supuesto el reforzamiento del grupo familiar que
ocupa el Estado desde la independencia, y la interrupción del
momento de apertura política iniciado tras el fin de la Guerra
Fría. El reforzamiento de la institución de la soberanía por
parte de la industria petrolífera es una de las claves para
comprender la continuidad del orden despótico poscolonial en el
país.

Guinea Ecuatorial es
considerado el tercer productor de petróleo por volumen en el
Golfo de Guinea, aunque bastante por detrás de Angola y Nigeria.
La producción petrolífera, que se realiza en su totalidad en el
mar de la Zona Económica Exclusiva del país, ha pasado de 17
barriles por día en 1996 a los 400.000 de la actualidad,
representando el 80% del PIB y el 95% del Presupuesto Nacional.[2]
Por otra parte, según el Índice de Desarrollo Humano del PNUD,
este crecimiento económico no se ha trasladado en una mejora
sustancial del bienestar de la población en su conjunto: como
indicador puede mencionarse que Guinea Ecuatorial es el país del
mundo con una mayor diferencia entre el puesto que ocupa según
su PIB per cápita (en PPP en dólares) (nº 28) y el puesto según
el IDH (nº 118).[3]
Desde el desembarco
de las compañías petrolíferas, en su mayoría estadounidenses, se
han sucedido una serie de elecciones presidenciales,
legislativas y municipales, caracterizadas por el fraude
generalizado y la represión de la oposición, y la violación
sistemática de los derechos humanos constituye uno de los
principales instrumentos de control de la ciudadanía. Si bien no
existe una situación de violencia generalizada como en el vecino
Delta del Níger, durante estos años se han sucedido una serie de
intentos de golpes de Estado, reales o imaginados por el propio
gobierno, que se han saldado por oleadas de represión y tortura.
La situación actual
de Guinea Ecuatorial parece encajar bien con el modelo propuesto
por varios autores en torno a ideas tales como el Estado
rentista, la “maldición de los recursos” o la paradoja de la
abundancia.[4] Estos
estudiosos señalan la tendencia de países dependientes de la
producción y exportación de minerales e hidrocarburos a sufrir
sistemas políticos autoritarios y procesos económicos de
estancamiento, a través de mecanismos rentistas y
neopatrimoniales.
Este modelo tiene el
mérito de iluminar las relaciones entre actividades económicas y
formas políticas, en contextos de producción y exportación
masiva de recursos naturales. Sin embargo, la idea de unas
dinámicas comunes a todos los países dependientes de la
exportación de minerales y petróleo no atiende suficientemente a
las trayectorias históricas específicas y las formas concretas
de ejercicio del poder. El despotismo y la exclusión sufridos en
Guinea Ecuatorial no tienen los mismos rasgos que los que se
sufren en otros lugares de explotación de petróleo, como Irak o
Venezuela. Ni ha estallado en Guinea Ecuatorial un conflicto
armado como en la vecina Nigeria.
La idea de maldición
insiste mucho más en los perjudicados que en los beneficiarios,
sean éstos gobernantes, empresas o grupos armados, cuyas
decisiones y acciones son las que explican en gran medida que la
extracción de minerales tengan los efectos perversos que tienen
a menudo para la mayoría.
Otra debilidad de
esta literatura académica es su predilección por el Estado como
unidad de análisis, incluso para estudiar realidades
profundamente transfronterizas como es la industria petrolífera.
Conceptos tales como Estado rentista no nos ayudan a comprender
bien la participación directa de actores transnacionales, como
las compañías petrolíferas, el FMI u otros gobiernos, en la
generación del orden social local, ni iluminan la relevancia que
tienen instituciones y normas internacionales para las dinámicas
e impactos de ciertas industrias extractivas.
No obstante, más allá
de las pretensiones universalizantes del concepto, las
reflexiones en torno a la “maldición de los recursos” pueden ser
de gran utilidad si se utilizan, no tanto como un modelo
generalizable, sino como una perspectiva que nos señala lugares
y “pautas de procesos” a los que mirar,[5]
para analizar las formas específicas de articulación y
topografías del poder en contextos de explotación y venta
internacional de recursos naturales.[6]
En el caso específico
de Guinea Ecuatorial, el carácter relativamente novedoso de la
producción petrolífera, rentable desde mediados de los años 90,
nos permite observar de manera privilegiada estas cuestiones. Y
antes que las transformaciones, lo primero que destacan son las
continuidades de las situaciones de pobreza y carencias sociales
previas al petróleo, así como del grupo de personas que
controlan el Estado desde la independencia en 1968.
En este texto
señalaremos estas continuidades, pero también las
transformaciones sociales y políticas que son observables en
Guinea Ecuatorial desde el inicio de la explotación petrolífera,
todo ello en el marco de las trayectorias históricas más largas.
Por último, atenderemos también a la dimensión institucional,
más allá de la perspectiva más al uso que sólo se ocupa de las
instituciones nacionales o locales, para iluminar el papel que
el principio internacional de la soberanía juega en la industria
petrolífera y sus impactos.
Continuidades y
transformaciones en la era del petróleo de Guinea Ecuatorial
La integración reciente de los mares de Guinea Ecuatorial en el
mercado mundial del petróleo forma parte de una larga historia
en la región. El Golfo de Guinea se ha visto atravesado
históricamente por intensas conexiones transfronterizas y
transoceánicas, que han sufrido variaciones diversas a lo largo
del tiempo.
Desde el aceite de
palma hasta el petróleo, pasando por el cacao, el café y la
madera, la isla de Bioko y los territorios continentales
cercanos han sido lugar de producción o extracción (y a veces
sólo de paso, como en el caso de ciertas drogas) de productos
que se transformaban, usaban y consumían en lugares lejanos.
También las personas, y su fuerza de trabajo, han transitado,
forzosa o voluntariamente, este espacio, recorriendo distancias
diversas para trabajar en plantaciones, explotaciones madereras
o plataformas petrolíferas, y también para huir de la
persecución política.

Malabo
Estas conexiones
transfronterizas han participado, a lo largo del tiempo, en la
configuración de distintos órdenes sociales y políticos locales,
que no pocas veces han estado marcados por la exclusión y el
despotismo. Desde la inicial presencia colonial en la isla de
Bioko a lo largo del siglo XIX y el posterior colonialismo
franquista más denso e intrusivo, pasando por el régimen de
terror del primer gobierno de la independencia hasta la
dictadura de Teodoro Obiang Nguema, los vínculos con espacios
lejanos han jugado un papel relevante en todos los regímenes
políticos. La posible relación entre la actual producción de
petróleo y los modos de ejercicio del poder bajo el gobierno
Nguema sólo es comprensible en este contexto histórico más
amplio, y que hemos desarrollado en otros lugares.[7]
Como señalábamos al
inicio, el hallazgo del petróleo no ha supuesto el fin de la
hegemonía de los Nguema en el país, ni de las situaciones de
pobreza generalizada. Ello es debido en parte al carácter de
enclave de esta producción. Tal y como señalaba Fernando Abaga
en un artículo sobre las consecuencias del petróleo en Guinea
Ecuatorial, “se lleva a cabo en el mar, lejos de todo y de
todos, generando poco empleo debido a su uso intensivo de
capital... Se trata de un sector que exporta todo lo que produce
e importa todo lo que consume, guarda por tanto poca relación
con el resto de la economía”.[8]
Sin embargo, pese al
carácter de enclave del petróleo, y junto a las continuidades
mencionadas, el desarrollo de la industria petrolífera parece
estar contribuyendo a otro tipo de impactos por vías políticas y
también económicas.[9] En
primer lugar, ha enriquecido y empoderado a los ocupantes del
gobierno, que han encontrado en la venta del crudo nuevos
recursos para sus políticas de cooptación, represión y exclusión
económica. Y ha hecho aparecer nuevos actores transnacionales,
como las empresas transnacionales del petróleo con sede en EEUU
y en menor medida en China y otros países, que son los
beneficiarios principales de las nuevas riquezas y se han
convertido en empleadores codiciados, demandantes de terrenos y,
sobre todo, interlocutores principales de la familia Nguema.[10]
Ésta se ha librado, gracias a estas relaciones, de las presiones
internacionales a favor de la democracia que se hicieron sentir
a principios de los años 90.[11]
El inicio de la
extracción rentable de crudo supuso en realidad la interrupción
de un proceso de apertura política alentada al calor del fin de
la Guerra Fría, más que una transformación radical de los modos
anteriores de gobierno: los gobernantes dejaron de tener razones
para incidir en la apertura y la negociación política interna.
Más que una mera continuación, se ha producido un cierto regreso
a la situación de los años 80, cuando la dictadura de Obiang
Nguema apenas recibía denuncias marginales en los foros
internacionales, y obtenía el apoyo de la antigua metrópoli y
las potencias occidentales. Tras 20 años en el poder, y habiendo
soslayado el lustro de aperturas democráticas de los 90, el
deslegitimado gobierno de Obiang tenía pocos estímulos para
utilizar el petróleo en beneficio de la mayoría, o permitir el
surgimiento de grupos económicos autónomos.
En el ámbito de las
actividades económicas de la población, desde la apertura del
sector petrolífero, las áreas rurales y las actividades
agrícolas de subsistencia y destinadas al pequeño comercio han
sufrido un abandono, importándose gran parte de los alimentos
que se consumen en el país. La pequeña producción de cacao en la
isla de Bioko para la exportación casi ha desaparecido, aunque
este sector sufrió su principal debacle en la época del primer
gobierno Nguema en los años 70.
Ello ha coincidido
con un cambio en las pautas de movilidad y asentamiento de la
población. Actualmente no son sólo los jóvenes los que emigran a
la ciudad, dejando detrás las estructuras familiares y las
propiedades, sino familias enteras las que se trasladan a los
suburbios urbanos, con la esperanza de vivir de aquéllos
individuos que logran un salario. Al mismo tiempo, muchas otras
personas están llegando a las ciudades de Guinea Ecuatorial,
desde lugares cercanos y lejanos. La región en torno al Golfo de
Guinea ha sido un espacio tradicionalmente atravesado por
intensos movimientos de población, por razones familiares,
laborales, religiosas o de salud. Pero en los últimos años estos
flujos han ido cambiando de dirección: Camerún, tradicional
receptor de exiliados y emigrantes guineanos, se ha convertido
en el origen de la mayor parte de los africanos que viven en
Malabo y Bata. Nigerianos y gaboneses también se han visto
atraídos por el comercio informal o la construcción. El tráfico
de personas, mayoritariamente niños para el trabajo doméstico o
prostitutas, se ha visto incrementado exponencialmente.
Por otra parte, sólo
una pequeña parte de los trabajadores de las plataformas
petrolíferas provienen de Guinea Ecuatorial o la región cercana.
Estos trabajadores constituyen comunidades de enclave
diferenciadas, como la de los norteamericanos que viven en los
complejos de las empresas petrolíferas en tierra, o los
asiáticos que trabajan en las plataformas marítimas, y que
apenas tocan tierra firme. Las diásporas de comerciantes
libaneses y chinos también han aumentado, así como la presencia
de trabajadores de la construcción que acompañan a las empresas
chinas.[12] En cuanto a
los emigrantes ecuatoguineanos, la crisis económica
internacional reciente ha provocado el regreso de muchos de
ellos desde España y otros lugares, en busca de nuevas
oportunidades.
El aumento de la
emigración interna o extranjera a las principales ciudades del
país nos habla de oportunidades económicas que la gente está
encontrando en un ambiente dominado por grandes compañías y un
gobierno represivo. A pesar de los obstáculos y la indiferencia
del gobierno hacia la creación de un tejido económico, nuevos
sectores están creciendo en los últimos años, junto al abandono
de actividades más tradicionales. Actividades como la
construcción, la seguridad privada, el transporte, la
hostelería, el pequeño comercio y la prostitución están
atrayendo a más y más trabajadores, en un contexto de extrema
informalidad y desregulación. El pequeño pero creciente grupo
asalariado, formado por funcionarios del Estado, trabajadores
del petróleo y expatriados está favoreciendo estos procesos. La
principal condición parece ser el cumplimiento de la norma no
escrita que permite cierta libertad económica a aquéllos que
acepten la hegemonía del PDGE, y no militen abiertamente en
grupos de la oposición.
De hecho, las
relaciones laborales se están fortaleciendo como una de las
principales vías de control por parte del gobierno. Miembros
relevantes del gobierno son propietarios o controlan las
agencias de empleo a través de las cuales la industria
petrolífera proporciona a los pocos trabajadores guineanos que
necesitan las compañías, y retienen más del 50% de los salarios
de los trabajadores. El gobierno impone la participación de
estas agendas, que exigen ser miembro del partido en el poder
para conseguir un trabajo. De esta manera, disidentes y miembros
de la oposición son totalmente excluidos de esta nueva fuente de
empleo asalariado.[13]
Por otra parte, los servicios de seguridad en las plantas
norteamericanas también están monopolizados por una compañía,
Sociedad Nacional de Vigilancia (SONAVI), propiedad del hermano
de Obiang, antiguo director de la Seguridad Nacional y conocido
torturador.
Otro ámbito social
donde se han generado transformaciones importantes en la era del
petróleo es el del territorio y el uso del suelo. El abandono de
las zonas rurales, unido a la construcción o reconstrucción de
infraestructuras públicas, la edificación de numerosas viviendas
y las demandas de suelo de las empresas extranjeras, están
provocando numerosos procesos de recalificación de terrenos, de
expropiación forzosa y de acumulación de tierras. La cuestión
del acceso a la tierra está convirtiéndose, en la era del
petróleo, en un espacio más donde se juega la hegemonía del
grupo que ocupa el gobierno. Es éste el que se está haciendo con
grandes extensiones de tierra, a menudo después de la
expropiación forzosa y sin compensación a sus anteriores
ocupantes, y el que satisface las demandas de suelo de las
grandes compañías.
El estudio de estas
dinámicas y sus implicaciones está todavía por hacer, y requiere
de la comprensión de los usos y modos de acceso a la tierra
predominante en Guinea Ecuatorial, y la manera en que un recurso
que está en el mar está afectando a las relaciones de las
personas con la tierra. Y sobre todo, de qué manera las
“topografías del poder” a lo largo de los distintos territorios
y espacios se han visto afectadas por todas estas dinámicas de
migraciones, desplazamiento de población y acumulación de
tierras.[14]
Son varias, por
tanto, las formas en que la actividad extractiva petrolífera
está articulándose con dinámicas sociales y políticas en Guinea
Ecuatorial. Una de las más importantes ha sido el reforzamiento
del grupo que ocupa el Estado desde la independencia, y que el
período de aperturas políticas de los 90 no logró desbancar. Las
relaciones entre la industria petrolífera y la familia Nguema ha
proporcionado a esta última nuevos mecanismos tanto de riqueza
personal como de control y exclusión social, que en parte se
superponen, y en parte sustituyen, a los modos represivos
anteriores. Queda por ver si estas dinámicas están abriendo,
además, oportunidades para otros grupos sociales y económicos.
Petróleo e
instituciones[15]
Una de las respuestas más habituales a la idea de una “maldición de
los recursos”, popular entre los organismos económicos
internacionales, sugiere que son las instituciones y, más en
concreto, la falta de instituciones que garanticen la buena
gobernabilidad, lo que explica los perversos efectos económicos
para la mayoría de la población. Esta lectura de las cosas
adolece de dos problemas: en primer lugar, explica una serie de
fenómenos sociales a partir de una ausencia, de “lo que falta”,
y no “de lo que hay”; en segundo lugar, poniendo el énfasis en
las instituciones internas al Estado, ignora otras que sí están
funcionando, y que explican en parte el modo en que las
industrias extractivas, y en concreto la petrolífera, se
articulan con distintas dinámicas sociales y políticas.
Las convenciones
legales internacionales en torno a la soberanía hacen del Estado
el propietario formal de todos los recursos naturales bajo su
suelo, y convierten a las personas que ocupan el gobierno en
representantes legales de la población del Estado con capacidad
para negociar sobre la riqueza del subsuelo. Sólo atendiendo a
estas instituciones internacionales, y a algunas características
específicas de la actividad extractiva, puede comprenderse que
las relaciones entre los Estados propietarios y los consumidores
finales de petróleo estén tan fuertemente mediadas por unas
pocas personas: aquéllas que poseen los medios de producción
necesarios para extraer el recurso y quienes ocupan los
gobierno.
Bata, mercado
En el caso específico
del petróleo, su explotación requiere de enormes inversiones
desde el mismo principio de la exploración. Estas inversiones
deben ser realizadas por grandes empresas nacionales o privadas,
o por un grupo de empresas, cuya relación directa y legal con
los gobiernos reconocidos internacionalmente parece ser un
elemento permanente en la industria del petróleo.[16]
Sólo la intervención del gobierno puede garantizar las
inversiones de acuerdo con las normas y usos del comercio
internacional y la legislación del Estado de origen de la
compañía.[17]
Esto es independiente
de la capacidad regulativa del gobierno sobre su población, o su
legitimidad social, especialmente cuando, como en Guinea
Ecuatorial, toda la producción es off-shore, y las
consecuencias de la extracción sobre el medioambiente o la
población son más imperceptibles. La relevancia del clan Nguema
para la industria del petróleo no se basa por tanto en el
control efectivo de los campos petrolíferos, que no existe, sino
en su control del gobierno de Guinea Ecuatorial, y en la
convención en torno a la soberanía que establece la propiedad
estatal de los recursos del subsuelo. Su situación política les
permite, como hemos visto, no sólo gestionar los ingresos del
petróleo y enriquecerse con ello, sino también presidir sobre
otras formas de acumulación económica y formas de poder, y
monopolizar muchas otras esferas sociales.
Lejos de disolver o
cuestionar al Estado, la industria petrolífera transnacional
está reforzando su dimensión institucional, así como a los
grupos que lo ocupan, con independencia de los medios que éstos
utilicen para mantenerse en el poder.
Conclusiones:
Son tres las conclusiones que a estas alturas de la
investigación queremos adelantar:
-
La extracción y venta de
enormes cantidades de petróleo de las aguas de Guinea
Ecuatorial ha tenido efectos específicos sobre las dinámicas
sociales en tierra firme, que en parte tienen que ver con la
estructura de la industria petrolífera, pero en parte son
sólo comprensibles teniendo en cuenta los procesos sociales
y políticos preexistentes. Sólo así puede comprenderse
quiénes son y de dónde proceden los grupos sociales que se
benefician, o son excluidos, de la nueva riqueza, o las
formas concretas que adopta las relaciones de poder.
-
Una de las razones por las que
el descubrimiento y extracción de enormes bolsas de petróleo
no ha modificado sustancialmente la manera en que el orden
social y político es reproducido, es que dicha industria
precisa de las mismas instituciones que han estado detrás de
la emergencia y el mantenimiento del orden poscolonial: la
soberanía del Estado. Esta verdadera institución
internacional es la que determina quiénes son las partes
legitimadas para negociar sobre las riquezas del subsuelo, y
lo que explica que sean los gobiernos de cada Estado las
contrapartes necesarias de las empresas extractoras. El
hecho de que las normas de la soberanía no condicionen la
capacidad legal de los gobiernos a la efectiva
representatividad de sus poblaciones, o la de las empresas
al respeto de los derechos humanos, colabora en la
reproducción de formas autoritarias de poder.
-
El orden social y político que
sufre la población que habita el territorio de Guinea
Ecuatorial es parte de largas trayectorias históricas, en
las que el autoritarismo y la exclusión han estado fundados
muy a menudo en las especiales conexiones económicas y
políticas del territorio con otros lugares. Los actores que
lideraron la administración colonial, el proceso
descolonizador o el gobierno poscolonial encontraron muchos
de sus recursos económicos y políticos más allá de la
población local. En este sentido, el carácter redundante de
la mayor parte de la población para el mantenimiento de la
familia Nguema en el poder han hecho de la represión, la
cooptación y la pobreza los vínculos principales entre los
ciudadanos y la administración.
Más que en términos
atemporales de una “maldición de los recursos”, la economía del
petróleo puede analizarse como parte de una dinámica histórica
de “extraversión del poder”, tal y como la define Jean François
Bayart, según la cual los gobernantes basan su hegemonía
política en recursos que provienen del exterior.[18]
Ello les libra de invertir en un pacto social más recíproco con
su población, y explica en parte las formas autoritarias que el
poder ha asumido en África en tiempos contemporáneos.
Esta historia ha
estado recorrida, no obstante, por momentos de apertura que
luego se cerraron, donde las relaciones entre gobernantes y
población se hicieron más críticas, como fue el proceso de
descolonización en los años 60, o el iniciado tras el fin de la
Guerra Fría y las reformas políticas de los años 90. La actual
dependencia del petróleo no impide imaginar la aparición de
nuevas circunstancias locales o internacionales, que provoquen
transformaciones políticas, que a su vez incidirían
inevitablemente en los efectos sociales de la industria
extractiva.
Alicia Campos
Serrano
Investigadora Ramón y Cajal, Dpto. Ciencia
Política y Relaciones Internacionales, Universidad Autónoma de
Madrid, y miembro del Grupo de Estudios Africanos
[1] Este texto plantea
temáticas que están siendo objeto de una investigación
financiada por la Fundación Carolina (ayudas a la
investigación, 2009).
[2] Bank of Central
African States (BEAC), Guinée Equatoriale: Données
Statistiques de Base,
www.beac.int; IMF (2006), Country Report 06/237,
Republic of Equatorial Guinea: Selected Issues and
Statistical Appendix, junio; National Budget of
Equatorial Guinea (2009).
[3] PNUD (2008),
Informe de Desarrollo Humano.
[4] Véase, por ejemplo,
H. Mahdavy (1970), “The Patterns and Problems of Economic
Development in Rentier States: The case of Iran”, en M.A.
Cook (ed.), Studies in the Economic History of Middle
East, Oxford University Press; Hazem Beblawi y Giacomo
Luciani (1987), The Rentier State, Croom Helm,
Nueva York; Richard Auty (1993), Sustaining Development
in Mineral Economies: The Resource Curse Thesis,
Routledge, Londres; D.A. Yates (1996), The Rentier State
in Africa: Oil Rent Dependency and Neocolonialism in the
Republic of Gabon, Africa World Press, Trenton, NJ;
Terry Lynn Karl (1997), The Paradox of Plenty: Oil Booms
and Petro-States, University of California Press,
Berkeley; y M. Humphreys, J.D. Sachs y J.E. Stiglitz (2007),
Escaping the Resource Curse, Columbia University
Press.
[5] Una reflexión
análoga hace Crhistian Lund sobre los diagnostic events.
Véase C. Lund, (1994), “Tinkering Methodology – Some
Considerations Concerning the Study of Access to and Control
over Natural Resources”, Occasional Paper, nº 13,
International Development Institute, Roskilde University.
[6] Sobre la idea de
topografías del poder, véase Catherine Boone (2003),
Political Topographies of the African State. Territorial
Authority and Institutional Choice, Cambridge
University Press, Cambridge.
[7] Véase Alicia Campos
(2005), “Ubicando el desarrollo: las implicaciones políticas
de la ayuda en Guinea Ecuatorial y Mozambique”, en A. Campos
(ed.), Ayuda, mercado y buen gobierno. Los lenguajes de
desarrollo en África en el cambio de milenio, ICARIA,
Barcelona; Alicia Campos (2007), “Gobernabilidad y
producción petrolífera: trayectorias, conexiones y soberanía
en el Golfo de Guinea”, en Ana Rosa Alcalde y J. Alfonso
Ortiz (coords.), Democracia y buen gobierno en África
Subsahariana, Fundación Carolina y Siglo XXI, Madrid; y
Alicia Campos (2009), “Continuity and Change in the
Political Economy around Equatorial Guinea”, ponencia
presentada en la conferencia internacional Between Three
Continents: Rethinking Equatorial Guinea on the Fortieth
Anniversary of its Independence from Spain, Hofstra
University, Nueva York, abril.
[8] Fernando Abaga
Edjang (1999), “Las consecuencias socioeconómicas del
petróleo en Guinea Ecuatorial: del ‘boom’ a la quiebra”,
Asodegue, Madrid, mayo.
[9] De la escasa
literatura sobre estos asuntos, véase Asodegue (1999),
Obiang y las compañías petroleras, Asodegue, Madrid,
1996, www.asodegue.org;
Gonzalo Escribano (1999), “Guinea Ecuatorial: de la ayuda al
petróleo”, Revista Meridiano CERI, nº 26; B.
Geoffrey Wood (2004), “Business and Politics in a Criminal
State: The Case of Equatorial Guinea”, African Affairs,
nº 103/413, octubre; B. McSherry (2006), “The Political
Economy of Oil in Equatorial Guinea”, African Studies
Quarterly, vol. 8, nº 3; José Mª Marín Quemada (2007),Guinea
Ecuatorial: de la política económica a la política de
hidrocarburos, Documento de Trabajo nº 26/2007, Real
Instituto Elcano; Jordi Sant Gisbert (2008), “El petróleo y
las urnas. Evolución del Estado en Guinea Ecuatorial”,
Nova África, nº 23, julio; y Plácido Micó Abogo (2008),
“La experiencia petrolífera en la República de Guinea
Ecuatorial”, en A. Campos y M. Carrillo, El precio
oculto de la Tierra. Impactos económicos, sociales y
políticos de las industrias extractivas, Icaria,
Barcelona.
[10] US Senate
(2004), Minority Staff of the Permanent Subcommittee on
Investigations, Money Laundering and Foreign Corruption:
Enforcement and Effectiveness of the Patriot Act, Case Study
Involving Riggs Bank, 15/VII/2004; Global Witness
(2004), Report Time for Transparency. Coming Clean on
Oil, Mining and Gas Revenues, marzo.
[11] Aunque en mucha
menor medida, en los últimos años también se ha hecho notar
la presencia de otros actores y grupos transnacionales, como
periodistas u ONG a favor de los derechos humanos o la
transparencia, que han aumentado la visibilidad
internacional de lo que ocurre en Guinea Ecuatorial.
[12] Mario Esteban
(2009), “The Chinese Amigo: Implications for the Development
of Equatorial Guinea”, Chinese Quarterly, vol. 99.
[13] Alicia Campos
Serrano y Plácido Micó Abogo (2006), Trabajo y
Libertades Sindicales en Guinea Ecuatorial, Fundación
Paz y Solidaridad “Serafín Aliaga”, CCOO-CIOSL. [Puede
leerse en la página de Asodegue]
[14] En torno a las
implicaciones de la extracción de petróleo y territorio
véase Achille Mbembe (2000), “At the Edge of the World:
Boundaries, Territoriality, and Sovereignty in Africa”,
Public Culture, nº 12; y James Ferguson (2006),
“Governing Extraction: New Spatializations of Order and
Disorder in Neocolonial Africa”, in Global Shadows,
Africa in the Neoliberal World Order, Duke University
Press, Durham y Londres.
[15] Estos argumentos
han sido desarrollados en “Oil, Sovereignty & Self-Determination:
Equatorial Guinea & Western Sahara”, Review of African
Political Economy, nº 117, pp. 81-95, 2008. Véase
también William Reno (2001), “How Sovereignty Matters:
International Markets and the Political Economy of Local
Politics in Weak States”, in T. Callaghy, R. Kassimir y R.
Latham, Intervention and Transnationalism in Africa.
Global-Local Networks of Power, Cambridge University
Press, Cambridge; y Ricardo Soares de Oliveira (2007),
Oil and Politics in the Gulf of Guinea, Hurst and
Company, Londres.
[16] Existen, sin
embargo, algunos mercados informales de petróleo, generados
a partir del crudo extraído ilegalmente de plataformas y
oleoductos, que supone una cantidad muy pequeña con respecto
al petróleo consumido en el mundo.
[17] “Firms operating
in Africa still require guarantees of protection of fixed
assets, enforcement of contracts, access to credit, the
capacity to indemnify operations, and certifications of
credibility sufficient to satisfy regulators in headquarter
countries, rating services, and investors” (Reno, 2001, pp.
198-199).
[18] Jean-François
Bayart (2000), “Africa in the World: A History of
Extraversion”, African Affairs, vol. 99. Otro
concepto útil para entender estas dinámicas políticas es el
de gate-keeper state propuesto por Frederick Cooper
(2002), Africa since 1940: The Past of the Present. New
Approaches to African History, Cambridge University
Press, Cambridge.
|
Más sobre
el juicio por "terrorismo" a los supuestos
asaltantes del palacio presidencial de
Malabo
"Fabián Nsue, abogado que representa a los diez ecuatoguineanos, dijo hoy a Efe por teléfono desde Malabo que el pasado día 22, el presidente del Tribunal de Apelación de Malabo, Antonio Pascual Oko, mantuvo una reunión con los defensores, a quienes pidió colaboración para celebrar el juicio.
El juez de instrucción Agustín Chicampo Barila ha comunicado oficialmente a Nsue el procesamiento de Faustino Ondo, Macelino Nguema, Juan Ekolo, Antonio Otogo, Beatriz Andeme, Gerardo Ovono, Luis Nso, Jesús Abeso, Norberto Nsue y Filimón Ondo, así como de los 7 nigerianos, por intento de "asesinato y allanamiento de morada contra el Jefe de Estado y contra la paz exterior del Estado".
Ondo Ebang, ex presidente de UP, está exiliado en España desde hace más de dos años, mientras el resto de los acusados se encuentra en Guinea Ecuatorial.
Nsue lamentó que se haya impuesto un "elenco de multas muy abultadas" a sus defendidos, sin que el juez de instrucción diga "si es una indemnización ni a quién se paga".
Los hechos ocurrieron en la madrugada del 17 de febrero de 2009, cuando un grupo de asaltantes intentó tomar el Palacio Presidencial de Malabo, en ausencia del presidente Obiang -quien se encontraba en la región continental del país-, y tras un tiroteo de más de tres horas fueron finalmente repelidos.
Según Obiang, "detrás del intento de asalto se encuentran implicados tanto individuos de este país (Guinea Ecuatorial) como extranjeros".
A Ondo, quien, según Nsue, es considerado como cabecilla de la operación, se le piden más de 500.000 euros, mientras que Nguema y Asumu, en prisión preventiva en la cárcel de Black Neach, en las afueras de Malabo, deben pagar entre los dos más de 300.000 euros.
A los procesados Ekolo, Atogo, Andeme, Ovono, Nso, Abeso, Nsue y Ondo, en libertad provisional desde septiembre pasado, el juez les pide una multa global de más de 225.000 euros.
En el caso de los siete nigerianos, el juez de instrucción sólo impone un pago al procesado de nombre May por valor de más de 150.000 euros".
Fuente: Agencia EFE, 26 de enero 2010
http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=248852
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El gobierno
guineano no podrá personarse en ninguna de
las dos investigaciones (una contra Obiang
y varios de sus ministros y otra contra dos
colaboradores rusos del dictador) que lleva
a cabo un juzgado de Las Palmas
"El Gobierno de Teodoro
Obiang, presidente de
Guinea, no podrá personarse
en la investigación judicial
que se sigue en España sobre
presuntas cuentas de su
mandatario y de sus
ministros, según señalan
fuentes judiciales. La juez
Ana Isabel de Vega Serrano,
titular del juzgado número 5
de Las Palmas, ha resuelto
no admitir la personación
del Estado de Guinea
Ecuatorial
en la investigación que
sigue su juzgado sobre
inmuebles y cuentas
millonarias en España,
supuestamente propiedad de
Teodoro Obiang, y de varios
de sus ministros y ex
ministros.
Una resolución de la
magistrada argumenta que, de
momento, el Estado guineano
no está perjudicado ni
imputado en esta causa, por
lo que rechaza la petición
de los abogados que
representan a este país para
personarse como acusación
particular, una solicitud
que ha causado sorpresa
porque la investigación se
centra precisamente en el
presidente Obiang, sus
familiares y ministros por
unas prácticas que un
informe del Servicio de
Prevención de Blanqueo de
Capitales del Banco de
España (SEBPLAC) califica de
sospechosas. Fuentes
judiciales señalan que el
intento de personación tenía
previsiblemente por objeto
conocer la información y los
informes policiales que
investiga el juzgado de las
Palmas.
La juez de Vega ha
rechazado con los mismos
argumentos la petición de
personación en la causa de
los ciudadanos rusos
Vladimir Kokorev y su esposa
Julia Khoreva, investigados
como titulares de una cuenta
en el Banco de Santander que
movió 17, 6 millones de
euros desde la que se
transfirió dinero a
familiares de Obiang.
El fiscal Luis del Río
Montes de Oca se había
opuesto a la personación con
los mismos argumentos de la
juez.
El juzgado ha pedido al
Grupo de delincuencia
Económica y Fiscal de la
policía que estudie y
analice los movimientos y
operaciones de la sociedad
Kalunga Company SA, supuesta
tapadera del dirigente
africano que movió en el
Banco de Santander más de
26,5 millones de dólares.
Las personas autorizadas
para mover el dinero de esta
sociedad eran el matrimonio
Kokorev, él licenciado en
Filología y doctor en
Historia, y ella periodista
e intérprete, ambos
residentes en Las Palmas.
Una pesquisa del
Subcomité de Investigaciones
del Senado de EE UU
descubrió que Obiang era el
dueño de la llamada Cuenta
del Petróleo de Guinea
Ecuatorial en el banco
norteamericano Riggs, desde
la que se enviaron a Kalunga
Company SA 16 transferencias
entre el 7 de junio de 2000
y el 11 de diciembre de 2003
por 26 millones de dólares.
Desde esas cuentas
recibieron dinero Melchor
Osono Edjo, sobrino de
Obiang, y Faustino Abeso
Fuma, yerno del dictador
guineano. El juzgado intenta
determinar si hubo blanqueo
de capitales.
Obiang y varios de sus
ministros son propietarios
en España de pisos y plazas
de garaje que la Asociación
Pro Derechos Humanos de
España vinculó en una
denuncia con las cuentas
abiertas por la sociedad
Kalunga Company SA".
Fuente: Diario El País,
día 27 de enero 2010. Autor:
Jose María Urquijo
http://www.elpais.com/articulo/espana/juez/deniega/Guinea/personarse/caso/cuentas/Obiang/elpepuesp/20100126elpepunac_17/Tes
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Veintitrés personas
serán juzgadas por corrupción
"Un proceso
por desvío de fondos públicos en el que están
implicadas 23 personas se iniciará en febrero en
Guinea Ecuatorial, país donde son raros los juicios
por corrupción, supo hoy martes AFP de fuente
judicial. "El proceso se abrirá el 15 de febrero e
implica a 23 personas que desviaron 2,1 millones de
euros de la Tesorería Pública (encargada de
establecer y proceder al pago de las retribuciones
de los funcionarios)" informó a AFP una fuente
judicial bajo petición de anonimato. Los 23 acusados
son trabajadores "de diferentes empresas, de la
Sociedad General de Bancos de Guinea Ecuatorial (SGBGB-
filial de grupo francés Societé Generale) y del
ministerio de Hacienda que desviaron los fondos
utilizando cheques falsos de los pagos realizados
por la Tesorería", manifestó la citada fuente. Los
desvios se descubrieron en agosto de 2009".
Fuente: Agencia
France Press, 26 de enero 2010
Sobre Gabriel Obiang
Lima
"El
organigrama del ministerio ecuatoguineano de Minas,
de Industria y de Energía no ha cambiado de manera
fundamental en el reajuste ministerial del 13 de
enero, tras las elecciones presidenciales, a cuya
cabeza se ha colocado a Marcelino Owono Edu. Solo
Gabriel Mbegha Obiang Lima, uno de los hijos del
presidente Teodoro Obiang Nguema, reelegido con el
95,1 % de los votos, refuerza sus competencias y es
ascendido. Ingresado en este ministerio en 2001 tras
realizar estudios de petroquímica en los Estados
Unidos, pasa de ser viceministro a ministro
delegado, puesto creado a su medida. Más allá de las
sutilezas de nomenclatura, es el quien dirige con
mano firme el sector estratégico de hidrocarburos y
minas , llevando las negociaciones con las compañías
extranjeras. Las "explotaciones mineras" están, por
contra, mucho menos reglamentadas. En 2009, el
gobierno de Ignacio Milam Tang ha exigido a las
empresas que operan en el país que renegocien nuevos
contratos o serán sancionadas. El subsuelo
ecuatoguineano ocultaría oro, diamantes y bauxita,
especialmente en Río Muni, en la región
continental".
Fuente: Africa
Mining Intelligence, nº 219, 27 de enero de
2010.
El Festival de Cine
Africano de Guinea Ecuatorial
Más de 60
películas africanas se proyectarán en Malabo y en
Bata entre los días 2 y 14 de febrero en la primera
edición del Festival de Cine Africano que se lleva a
cabo con el patrocinio de Festival Cinematográfico
de Tarifa, los centros culturales españoles de Bata
y de Malabo, Casa África, la embajada de España en
Guinea Ecuatorial y la AECI. El objetivo del
festival es acercar el cine africano a la población.
En Guinea Ecuatorial no hay redes de distribución de
cine.
Diccionario
español-bubi
La
Asociación de mujeres E´waiso Ipola y las
Editoriales Mey "tienen el honor de invitarle a la
presentación del último trabajo del profesor Justo
Bolekia, Diccionario "Español-Bubi" "Béböbe-Lëëpanná",
el próximo día 30 de enero a las 17 horas en la
calle Caspe nº 38, pral , Barcelona. El acto será
coordinado por Remei Sipi, Amada Salomón e Irene
Yamba, miembros de la Asociación E´Waiso Ipola.
Clausura de la presentación con un vino de honor".
La enfermedad del
presidente nigeriano Yar´Adua
Diario
The Daily Trust (25 de enero) "Ausente de
Nigeria desde el 23 de noviembre de 2009 y
hospitalizado en Jiddah, en la Arabia Saudita, el
presidente Yar´Adua debería volver esta semana al
país, probablemente el viernes 29 de enero. Según
ciertas fuentes diplomáticas estaría mejor. Pero
según el diario de Lagos, su regreso se habría
precipitado por la creciente polémica que hay
entorno a su futuro político. La salud del
presidente y sus consecuencias están en el orden del
día de los debates del Senado nigeriano del 25 de
enero. En ningún momento se han explicado con
claridad las causas de su enfermedad".
Diario
The Daily Trust (28 de enero) "La confusión
reina en Abuja, la capital de Nigeria entre los
poderes ejecutivo y legislativo. Por un lado , el
Senado anunció el 27 de enero que el presidente
Amaru Yar´Adua, enfermo y hospitalizado en la Arabia
Saudita desde el 23 de noviembre, debería dejar su
puesto al vicepresidente Jonathan Goodluck ; el
Senado ha pedido además al presidente que notifique
por escrito las razones de una ausencia tan
prolongada. El mismo día el Consejo de Ministros ha
decido que Yar´Adua "no (estaba) incapacitado para
asegurar sus funciones".
Fuente: Courrier
International. com, 25 y 28 de enero de 2010.
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distribuido por ASODEGUE
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