HOJAS INFORMATIVAS
26
de enero de 2006
Éxito
o fracaso
Hace quince días publicamos un artículo del profesor Agustín
Velloso sobre el viaje de CPDS a Estados Unidos. La posición de
Velloso es, si leemos bien, bastante clara: CPDS ha elegido mal
sus interlocutores en aquel país y las posibilidades de la
democracia (en realidad la calidad de esa posible democracia) en
Guinea Ecuatorial son menores después del viaje.
Empecemos por decir que el profesor Velloso no habla de todas
las personas con las que se reunieron los representantes de
Convergencia. Se refiere sólo a aquellos que considera
militantes de la extrema derecha norteamericana. Como puede
verse en las reseñas que la propia organización hizo públicas en
su momento, la delegación de CPDS habló, se entrevistó y asistió
a reuniones con otras personas que no pueden ser nunca
identificadas con esa posición política.
La discusión, creemos, debe plantearse en torno a dos temas:
¿La delegación de CPDS debía entrevistarse con personas de todo
el espectro político norteamericano? ¿El viaje, visto como
conjunto, debe considerarse un éxito o un fracaso?
El viaje de CPDS a Estados Unidos es el más importante que
haya hecho nunca una formación opositora ecuatoguineana por
aquel país. Es el más importante hecho hasta ahora por el número
y la entidad de los interlocutores y lo es también por la
acogida dispensada por la administración norteamericana. Este
segundo aspecto puede medirse por el hecho de haber destinado a
los ex-embajadores Bennet y Rudy a acompañar permanentemente a
la delegación ecuatoguineana, un trato sin duda poco habitual.
¿Qué tipo de viaje era? El único que puede plantearse en este
momento. Un viaje de “presentación”. Se trataba de presentar en
distintos ambientes políticos de los EEUU relacionados con el
petróleo, con el gobierno y con la defensa de los derechos
humanos a quienes encabezan la formación política opositora más
influyente, en este momento, en Guinea Ecuatorial. En nuestra
opinión era importante ser conocidos (y conocer) a personas en
todos esos ámbitos. La oposición democrática guineana no debe
limitarse “a priori” la posibilidad de hablar con personas de
cualquier referencia política en los Estados Unidos de América o
en cualquier parte del mundo. Digamos en todo caso que la
delegación no se entrevistó con ningún representante de las
principales petroleras norteamericanas con inversiones en Guinea
[Marathon Oil, Exxon Mobil, Chevron Texaco y Amerada Hess] y no
lo hizo, en lo que nosotros sabemos, porque no hubo voluntad
para ello por parte de esas empresas: su opción en Guinea es la
dictadura de Obiang.
¿El viaje fue un éxito? En nuestra opinión lo fue. Pero,
¿cómo se mide ese éxito? Desde luego no porque el gobierno USA
vaya a romper sus relaciones con la dictadura ecuatoguineana, ni
tan siquiera porque vaya a producirse un giro espectacular e
inmediato en la política de ese país hacia Guinea. El viaje es
de entrada un acierto porque marca una nueva prioridad en la
actuación política de los demócratas guineanos. Será difícil
hacer cambios políticos en Guinea si no se desarrolla una labor
de explicación importante de las distintas opciones de la
democracia ecuatoguineana en Estados Unidos. El viaje será un
éxito si inicia un trabajo de contactos habituales entre los
demócratas ecuatoguineanos y las diferentes opciones
democráticas y de los negocios de aquel país.
Es habitual leer en los comunicados de formaciones políticas
opositoras ecuatoguineanas llamamientos, emplazamientos y/o
reclamaciones dirigidos a la “comunidad internacional”. En
muchos casos responden a la intención de trasladar la
responsabilidad de lo que pasa en Guinea de los propios
ecuatoguineanos, a quienes componen esa “comunidad”. Se insiste
demasiado en este error. La comunidad internacional sólo
responderá si los ecuatoguineanos se dotan de alternativas
políticas serias y si esas alternativas llevan a cabo un trabajo
sistemático de explicación y aproximación a los distintos
componentes de esa “comunidad internacional”. Nada se va a
conseguir en Guinea que no responda a la acción y a la
iniciativa de los propios ecuatoguineanos. Tras de tantos años
esto debería estar ya suficientemente claro…
El petróleo ha cambiado mucho el papel de los distintos
países que se interesan por Guinea Ecuatorial. España deberá
seguir siendo la reserva fundamental de la solidaridad con el
pueblo guineano, pero Estados Unidos está jugando ya un papel
decisivo de cara a los posibles cambios democráticos en el país…
En resumen, creemos que se ha tratado de un viaje oportuno,
bien organizado, suficientemente amplio en cuanto a los
contactos realizados y que deberá abrir un nuevo campo de acción
para las organizaciones de la oposición democrática
ecuatoguineana. Si se consiguen resultados en este sentido el
viaje habrá sido un éxito, si no es así habrá que esperar e
intentarlo de nuevo.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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