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HOJAS INFORMATIVAS

 

17 de enero de 2012

 

"Unión Africana: la vida después de Kadhafi"

 

Jean-Philippe Rémy, Le Monde, 15 de enero

 

   "En materia de símbolos es importante ponerse de acuerdo: la nueva torre de la sede de la Unión Africana (UA) se alza en el cielo de Addis-Abeba a la vez como una promesa de elevación y de mañanas mejores para África, y también como "la firma permanente en suelo africano" de China, que ha pagado los trabajos (en torno a 200 millones de dólares) y ha definido el proyecto en estos términos.

 

   Los últimos toques deberían estar acabados antes de la cumbre de la organización panafricana que tendrá lugar en la capital etíope del 23 al 30 de enero y en la que se elegirá al nuevo equipo dirigente de la UA.

 

   El rascacielos, dado que de símbolos se trata, se eleva hasta 99,9 metros de altura, en homenaje a la fecha de la declaración de Syrte (9 de septiembre de 1999), por iniciativa de Muammar Kadhafi. En Libia, las bases teóricas de lo que iba a ser la Unión Africana fueron el resultado de la contribución de varios países, África del Sur a la cabeza. Esta organización debería tomar el relevo de la antigua Organización de la Unidad Africana (OUA), creada en 1963 pero muy gastada tras haber acompañado a las últimas independencias y que había acabado por convertirse en un club de Jefes de Estado.

 

   Ahora, Muammar Kadhafi ha muerto, linchado por los rebeldes libios, y la Unión Africana se encuentra en una encrucijada. Casi ninguno de los Jefes de Estado que asistirán a esta cumbre recordarán una reunión sin el Guía, que estaba en el poder desde 1969 y que había inspirado y alterado a un tiempo, y hasta su muerte, las actividades de la UA. Había pagado también buen número de las facturas de la organización o de los atrasos en los pagos de algunos de sus países miembros convertidos así en sus deudores.

 

   Muammar Kadhafi había intentado, en vano, convencer al continente de la conveniencia de crear los Estados Unidos de África, de los que él habría sido el auténtico jefe. En el fondo, su desaparición presta oxigeno a la UA que puede dedicarse ahora a objetivos menos ostentosos, pero claramente más importantes, como el establecimiento de un programa que refuerce el comercio entre los Estados africanos, mejore sus capacidades para el mantenimiento de la paz y gestione los recursos económicos resultado del crecimiento del continente  (casi un 6% de media en los últimos años). Y tenga presente a un mundo que se transforma, especialmente con el refuerzo de la implicación china.

 

   La torre ofrecida por Pekín, con su centro de conferencias, es una de las "ocho medidas para una cooperación pragmática con África" decididas por China en 2006. En África, este país construye infraestructuras, hace prestamos sin condicionamientos políticos, vende montañas de productos y se garantiza el acceso a la energía y a los recursos mineros.

 

   Con la UA que, por su parte tiene la ambición de contribuir a la paz en África y dirigir el despegue económico del continente, los lazos son fáciles de encontrar. En mayo de 2011, Jean Ping, presidente de la Comisión de la UA en el 4º Diálogo estratégico China-Unión Africana, lo formulaba en estos términos: "Es evidente que trabajando con un socio tan sólido y fiable como China, aumentaremos nuestras posibilidades de éxito".

 

   La UA estaba sumida entonces en la segunda crisis importante  del "horrible" año 2011. La crisis de Costa de Marfil, iniciada en noviembre, había dado lugar a una fractura en dos campos que reunían, de un lado, los jefes de Estado que apoyaban a Laurent Gbagbo (Angola, África del Sur, Ghana...) y de otro los que rechazaban al presidente saliente que se negaba a aceptar su derrota en las elecciones pese a haber sido "certificadas" por Naciones Unidas (Nigeria y fundamentalmente los países occidentales, con Francia y Estados Unidos a la cabeza, dos países que siguen de cerca las actividades de la UA). Estas diferencias pudieron superarse gracias a una intensa actividad diplomática que permitió adoptar una posición común. Los países que apoyaban a Laurent Gbagbo acabaron por tirar la esponja. Sin embargo todo el proceso no se saldó sin dejar rencores.

 

   Comenzó después la serie de revueltas árabes, que de entrada dejó sin voz a la UA, poco acostumbrada a la critica de los poderes establecidos. ¿Cómo poner en cuestión las decisiones finales de Hosni Mubarak cuando Egipto es uno de los pilares de la organización y uno de sus fundamentales proveedores de fondos? Por último, el estallido de una revuelta en Libia, convirtiéndose en guerra civil, iba a constituir el golpe de gracia. Mientras la UA organizaba su propia respuesta a la crisis y ponía en marcha un marco de negociaciones entre el poder de Muamar Kadhafi y los rebeldes, una resolución de la ONU votada por Africa del Sur abría la vía para una operación militar, bajo la bandera de la OTAN, que acabaría precipitando la caída del Guía.

 

   Descartada sin miramientos, la UA se convirtió en un interlocutor incapaz de hacer oír su voz. Además, importantes diferencias han separado a los países africanos, alineados en posiciones opuestas. Esta línea de fractura permanece. Un observador habla de un organismo "polarizado como no lo ha estado nunca".

 

   En este momento es cuando la UA debe dotarse de un nuevo equipo dirigente para encabezar la Comisión, que detenta el poder ejecutivo. El actual presidente de esta instancia, el exministro de Asuntos Exteriores gabonés Jean Ping, y cuatro de los cinco comisarios de la organización ven su mandato llegar a término. Jean Ping es candidato a su sucesión, con sólidas posibilidades de conseguirlo. Tendrá que competir con la exministra de Asuntos Exteriores surafricana, Nkosazana Dlamini-Zuma que tiene como particularidades ser la exmujer del presidente [de Suráfrica] Zuma, y también una persona respetada por su competencia, aunque parece que ha aceptado esta candidatura, según nuestras informaciones, contra su voluntad.

 

   ¿Se planteará durante la cumbre la cuestión de las pérdidas como consecuencias del cambió de poder en Libia (el poder libio se aproxima con reticencias a la UA, que considera mantuvo una postura pro-Kadhafi durante el conflicto)?

 

   Han circulado numerosas estimaciones sobre el importe exacto de las sumas pagadas por Libia para sostener la organización. Una fuente bien informada las calcula para los últimos años en "menos de 200 millones anuales", incluyendo las contribuciones del propio país (en torno al 12% del presupuesto) y las pequeñas ayudas financieras dadas para solucionar los impagados de algunos países. Estas últimas cantidades no son importantes- algunos centenares de miles de dólares para algunos Estados.

 

   Sería necesario que los países más ricos (Suráfrica, Argelia, Nigeria- Egipto está pendiente de sus propias dificultades) aumentasen su contribución para compensar la pérdida. ¿Lo harán? Las actividades futuras de la Unión Africana no se pagan solamente con símbolos".

 

   A: Por si alguien lo dudaba, puede escribirse la historia de la UA en 2011 sin tener que citar a Obiang. Lo único notable de su mandato (de turno) ha sido el derroche y sus delirios de "nuevo rico".

  

 

 

 

 

   Editado y distribuido por ASODEGUE

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