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 17 de enero de 2008

Debate sobre los APE: Las mentiras de la Unión Europea

   El pasado día 7 de enero tuvo lugar en Dakar una importante manifestación contra los APE, Acuerdos de Libre Cambio, que la UE quiere imponer a los países africanos. El día 11 de enero 3000 africanos (políticos, intelectuales y militantes anti-APE) se manifestaron por este motivo en Bruselas. El articulo que publicamos ha aparecido ya en los periódicos Le Soleil de Dakar o Le Messager de Douala, entre otros. Su autor es el diputado senegalés Mamadou Bamba Ndiaye, secretario general del Movimiento Popular Socialista/Selal.

   "La movilización masiva de la sociedad civil senegalesa, respondiendo al llamamiento del presidente  Wade, para organizar la resistencia contra los APE, es una noticia alentadora para todos los patriotas. Demuestra nuestra capacidad para asumir colectivamente los intereses de los pueblos africanos. La importancia y la gravedad del problema de los APE pueden percibirse muy bien a través de las astucias de las que usan, y abusan, ciertos responsables europeos para desviar a la opinión africana. De entrada, los APE serían, según ellos, una consecuencia inevitable de los acuerdos de la OMC. El comisario europeo Louis Michel, interviniendo en una de las emisiones de RFI del pasado 10 de diciembre, afirmó que los APE son “obligatoriamente la consecuencia de una decisión de la Organización Mundial de Comercio”. 

Louis Michel

La UE campeona del mundo de la violación de las reglas de la OMC.

   Nadie está en peores condiciones que la UE para presentarse como abogado de las reglas de esta organización. Es de notoriedad pública, por ejemplo, que no respeta los plazos fijados por la OMC para la notificación de las subvenciones concedidas a su agricultura. Al contrario, la UE evidenció a este respecto ¡un retraso de cuatro años que le han permitido adaptar sus políticas de apoyo a la agricultura (más conocidas como « Política agrícola común ») para mantener importantes subvenciones que escapaban a lo indicado por la OMC! Esto le permitió, en concreto, en 2005, gastar 1430 millones de euros en subvenciones para la exportación de leche y productos lácteos que contribuyeron al empobrecimiento de los ganaderos de algunos de los países más pobres del mundo.

   Está demostrado también que la UE tiene una gran responsabilidad en el bloqueo actual de las negociaciones comerciales de la OMC conocidas como « ciclo Doha para el desarrollo ». Rechaza la puesta en cuestión de las ventajas comerciales de las que disfruta. Quiere avanzar a paso de carga para conseguir, con los APE, nuevas ventajas resultantes de la anexión pura y simple de las economías africanas. No se trata de reprochárselo. ¡Pero reconozcamos que hay que preguntarse por qué la campeona del mundo de las violaciones de las reglas de la OMC llama a respetar “obligatoriamente” esas mismas reglas!

   A esto se añade que, contrariamente a lo dicho por el señor Michel, los acuerdos de la OMC no imponen en ningún caso una reciprocidad comercial “obligatoria”. Al contrario, el artículo 5 de la “ Cláusula de habilitación”, que es parte integral de los acuerdos, dispone que « los países desarrollados no esperan reciprocidad en los compromisos, en el precio de las negociaciones comerciales, en la reducción o eliminación de los derechos aduaneros y otros obstáculos para el comercio con los países en vías de desarrollo, es decir que los países desarrollados no esperan de los países en vías de desarrollo que aporten, en el curso de las negociaciones comerciales, contribuciones incompatibles con sus necesidades de desarrollo, con las finanzas y el comercio de cada uno de ellos”.

 

   Manifestación anti-APE de Bruselas del pasado día 11 de enero.

 

 

   ¡Resulta que las reglas de la OMC dicen exactamente lo contrario de lo que pretenden los responsables europeos¡ El señor Michel, sorprendido en flagrante delito de fullería y tergiversación, tiene todavía mucho camino por recorrer. Muchos países europeos, conscientes de la capacidad de movilización de los Estados y los pueblos africanos contra los APE, intentan revisar su posición sobre este asunto. 

Una auténtica declaración de guerra económica y social.

   Ya en marzo de 2005, el gobierno inglés había apelado públicamente a la UE para proponerle una modificación de los textos de la OMC que « redujese las exigencias de reciprocidad y se ajustase más a las prioridades del desarrollo ». En julio de 2006 la Asamblea Nacional francesa adoptaba una resolución precisando que las negociaciones sobre los APE iban « derechas al fracaso ». Esta misma resolución denunciaba con vehemencia a los comisarios europeos: « Si la Comisión persiste, Europa cometerá un error político, táctico, económico y geoestratégico (...) ¿Podemos asumir la responsabilidad de llevar a África, que albergará en unos pocos años al mayor número de personas con ingresos menores a un dólar por día, a una situación de mayor caos, basándonos en el respeto a las reglas de la OMC? ¿Alguien puede creerse que esa situación quedará circunscrita a África ? ». La resolución propone por último, « dar un nuevo mandato de negociación a la Comisión » europea para este tema de los APE.

   No tiene sentido extenderse aquí sobre las causas y las consecuencias dramáticas de estos Acuerdos. Es suficientemente conocido que el proyecto nace no por adaptación a las reglas de la OMC, si no por la espiración de los acuerdos de Cotonou. Que Europa quiere imponernos en el marco de los APE lo que se niega a aceptar en sus relaciones con el resto del mundo, especialmente con China. Que los gobiernos africanos van a perder una parte sustancial de sus ingresos aduaneros y fiscales pero también, y sobre todo, el control de instrumentos para promover nuestro desarrollo. Que nuestros productores, nuestros campesinos en particular, se verán sometidos a la competencia directa y ruinosa de productos europeos fuertemente subvencionados. Que en Senegal, los productores locales de arroz, de cebollas, de pollos, de huevos, de productos lácteos, etc., irán a integrar la masa de parados, sin contar con las pérdidas de empleo resultantes del desmantelamiento de nuestro tejido industrial.

   La Unión Europea no puede negar todos estos inconvenientes que equivalen a una auténtica declaración de guerra económica y social. Por esa razón, pretende remediarlo. Durante su intervención en RFI, Louis Michel anunció que la UE tiene « previsto doblar los fondos regionales para compensar en su caso la perdida fiscal resultado de la supresión tarifaria » postulada por los APE. Le habríamos creído si la UE no hubiera acabado de demostrar la ligereza con la que gestiona sus compromisos más solemnes. Entre 2001 y 2006 de los 15 mil millones de euros que la UE había prometido destinar a  los países ACP, solo desembolsó un 28%. Para el periodo 1995-2000 se habían prometido 14.600 millones de dólares. El desembolso no empezó hasta 1997 y al final del periodo sólo se había gastado un 20%. 

Superar las crispaciones partidarias.

   No hay dudas : se trata de un desafío fundamental. La determinación de la Comisión de la UE, cuya acción está dirigida por los círculos más conservadores de la derecha europea, es significativa. También por su parte se trata de un desafio de supervivencia ante las tarascadas de los países emergentes en la escena internacional. No aceptamos, sin embargo, colocarnos en una posición defensiva. ¡No es esta Europa, envejecida y declinante, la que nos va a recolonizar o a reducir a la esclavitud! Desde este punto de vista, los APE, que aparecen como una maniobra desesperada que intenta invertir el camino de la historia, abren más bien, para los países africanos, una era rica en nuevas promesas.

   Deben permitir que salgamos por fin del círculo vicioso de la politiquería y de la exaltación de nuestras rivalidades y querellas intestinas. Nos inducen a unir nuestras fuerzas sin excepción e interpelan así, en particular, a una franja de nuestras compatriotas, entre ellos los dirigentes del Front Siggil Sénégal, que guardan todavía silencio sobre un tema tan capital. Ha llegado la hora de superar las crispaciones partidarias para caminar todos juntos.

   Más allá de unirnos en un mismo combate, que compartimos con todos los demócratas y progresistas de Europa, el desafío de los APE debe permitirnos también ampliar las negociaciones de todos los expedientes que condicionan nuestro desarrollo. El primero de estos expedientes debe ser el relativo a nuestra soberanía monetaria que pasa por el reexamen de unos acuerdos establecidos hace medio siglo con el antiguo colonizador. ¿Para que nos serviría una victoria, necesaria y posible, sobre los APE si va a perdurar una sujeción monetaria tan perversa como anticuada ?" 

 

Patricio Lumumba

   "El 2 de diciembre, Lumumba fue arrestado en Kasai por soldados de Mobutu y enviado al campo Handy de Thysville. El 17 de enero de 1961 a las cuatro y media de la madrugada, se le saca de la prisión en compañía de Maurice Mpolo, antiguo ministro de Juventud y Deportes, y de Joseph Okito, vicepresidente del Senado congoleño.

   Los prisioneros son atrozmente torturados en el avión antes de llegar a Elisabethville. Hacia los 22 horas, se toma, en presencia del opositor Moisés Tshombe, la decisión de ejecutarle. Se les transporta a borde de vehículos norteamericanos al lugar de la ejecución, a 50 kilómetros de Elisabethville."

   "La noche del 22 al 23 de enero dos belgas, Gérard Socte, comisario de policía y su hermano  van a descuartizar los cadáveres a la sierra y a hacerlos desaparecer con ácido tomado de la Unión Minera".

   Más adelante, será proclamado héroe nacional por Mobutu, presidente de la República del Zaire, uno de sus verdugos. 

   Le Messager, 17 de enero 2008.
 

Patricio Lumumba, un de los padres de la independencia africana

 

   A:  Sobre las circunstancias del asesinato de Lumumba puede leerse el libro de Ludo de Writte, El asesinato de Lumumba, Editorial Crítica, Barcelona 2002.

 

El nombre del ex-embajador francés

   El día 11 de enero informábamos del cese del embajador francés en Malabo y le atribuíamos el nombre de Henry Emmanuel D’ Agnau. Es un error. El nombre del ex-embajador francés es Henri Deniaud. El resto de lo que decíamos sobre él es cierto. Agradecemos a Samuel el correo en el que nos indicaba el nombre correcto.

 

   Editado y distribuido por ASODEGUE

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