Lagos, 9 ene (EFE).- Una huelga general
indefinida en protesta por el aumento de los
precios de la gasolina empezó hoy en Nigeria
con el corte de carreteras y el cierre de
oficinas, una protesta que se produce en el
contexto de violencia religiosa que vive el
país.
Nigeria, el país más poblado de África con
más de 150 millones de habitantes, es el
principal productor de petróleo del
continente.
Los dos principales sindicatos nigerianos,
el Congreso de Sindicatos (TUC) y el
Congreso del Trabajo de Nigeria (NLC),
convocaron la huelga después de que el
Gobierno anunciara el Día de Año Nuevo la
retirada de un subsidio al combustible.

Huelga
general en Nigeria
La medida provocó que el precio de la
gasolina se disparara de 0,40 dólares a 1,30
dólares el litro, con el consecuente aumento
del coste de la gran mayoría de productos y
servicios, en especial del transporte.
El Parlamento de Nigeria reclamó este
domingo al Gobierno, en una votación
extraordinaria, que mantuviera el subsidio
para evitar la huelga general.
En un discurso televisado a la nación un día
antes, el presidente nigeriano, Goodluck
Jonathan, intentó explicar esa decisión, que
forma parte de un paquete de medidas de
ajuste.
Jonathan pidió comprensión a los ciudadanos
ante las medidas de ajuste, que incluyen la
reducción del 25 por ciento en el salario
base de los funcionarios y recortes en los
gastos estatales, además de la retirada de
las subvenciones a los carburantes.
Sin embargo, el llamamiento del presidente
cayó en saco roto y el paro se dejó notar a
primera hora hoy en el país.
Así, un grupo de manifestantes bloqueó hoy
con neumáticos de camiones la autopista
Lagos-Ibadan, que une Lagos, capital
económica nigeriana, con otras ciudades, lo
que impidió la circulación viaria.
También en Lagos, muchas oficinas, bancos y
escuelas permanecieron cerrados.
El incremento del precio del combustible es
una medida muy impopular en Nigeria, donde
los ciudadanos creen que es su derecho
disfrutar de un coste bajo de la gasolina
por ser una nación muy rica en petróleo.
Para impedir posibles disturbios, la Policía
ha desplegado más de 23.000 agentes en el
estado de Lagos, cuya capital es la ciudad
del mismo nombre, toda vez que se han
decretado despliegues similares en el resto
del país.
El paro se produce en un contexto de
inseguridad por los recientes ataques contra
iglesias y cristianos en el norte, de
mayoría musulmana, atribuidos al grupo
terrorista islámico Boko Haram, que han
causado decenas de muertos.
En una misa oficiada este domingo en Abuya,
la capital administrativa, Jonathan
reconoció la gravedad de la situación, al
afirmar que es peor que la guerra civil que
sufrió el país entre 1967 y 1970, y aseguró
que los radicales islámicos se han
infiltrado en su Gobierno y otras
instituciones del Estado.
"En la guerra civil sabíamos e incluso
podíamos predecir de dónde venía el enemigo
(...), pero el desafío de hoy es más
complicado. Algunos de ellos (supuestos
miembros de Boko Haram) están en el brazo
ejecutivo del Gobierno", indicó el
presidente nigeriano.
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