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HOJAS INFORMATIVAS

5 de Enero de 2003

  LAS AUTORIDADES GUINEANAS NIEGAN EL VISADO DE ENTRADA AL DIPUTADO DEL PARLAMENTO BALEAR CECILI BUALE I RAMIS   

NO M'HAN DEIXAT VIATJAR A GUINEA (NO ME HAN DEJADO VIAJAR A GUINEA)
Per a la teva informació, et faig arribar el text d'aquesta carta que he remès al President de la República de Guinea Equatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, per haver-me denegat el Visat d'entrada en aquell país, exemple i model de la democràcia implantada en territoris de l'Àfrica negra.... Salut. CIL.

Excmo. Sr. D. Teodoro Obiang Nguema Mbasogo
Presidente de la República de Guinea Ecuatorial
Malabo – Isla de Bioko

Mallorca, 3 de enero de 2003.

    Excmo. Sr.:

    Con gran disgusto de mi parte, me veo en la obligación de tener que dirigirme a V.E., con el ánimo de informarle sobre unos hechos que considero deben llegar a su conocimiento.
    Le escribo desde Mallorca, una isla, como la de Bioko, situada en medio del Mar Mediterráneo, adonde han llegado y en donde han fijado su lugar de residencia no pocos guineanos y guineanas que han hallado en ella un lugar acogedor donde afincarse.
    El primero de todos los guineanos que llegó a la isla fue mi padre, un guineano nacido en Basilé Bubi el 14 de diciembre de 1911. Se llamaba Andrés Buele Siesa “Sipotó”, y, hasta los 18 años de edad estuvo con los padres misioneros de Banapá.
Como figuraba en el Libro 2 de Bautismos, “Andrés B. Sipotó, que nació en Basilé Bubi, fue bautizado por el R.P. Juan Mercader en Basilé, a un año de edad, con fecha 25 de diciembre de 1912. Es hijo de Buele y de Siesá. Fueron padrinos Ambrosio Bolekiá”.
    Según constaba en el Libro de Confirmaciones, folio 29, “En el año del Señor de mil novecientos trece y a los treinta y un días de Agosto, el Ilmo. P. Armengol Coll, Vicario Apostólico de Fernando Poo, administró el Sacramento de la Confirmación, en la capilla de Zaragoza (Sampaka), dependiente en la Misión de Banapá, al indígena Andrés Sipotó, hijo de Buele y de Siesa, natural de Zaragoza, siendo padrino D. Jesús Mallo, natural de Chia (Huesca) y residente en Zaragoza.”
    Mi padre llegó a Mallorca en el año 1929. Se instaló en la isla. Trabajó como empleado doméstico en casa de una de las familias señoriales de la capital. Se casó con mi madre, una mallorquina campesina, que había nacido en uno de los pueblos más pequeños de la isla, llamado Ariany. Se puso a ejercer como funcionario subalterno en la Excma. Diputación Provincial de Balears, plaza que ocupó hasta que le llegó la hora de jubilarse.
    Mi padre Andrés y mi madre Mª del Carme contrajeron matrimonio canónico en una de las iglesias de la ciudad de Palma el 12 de septiembre de 1943, previo consentimiento, escrito y firmado, de mi bisabuela paterna, la guineana Bekosi Bolapa, natural de Sampaka.
    Por aquel entonces, mis abuelos ya habían fallecido. Así figuraba en documento manuscrito de la Misión de Banapá: “Don Cecirio Buelé falleció en el poblado de Basilé Bubi. Ignorando la fecha de dicha defunción por no consignarse en los registros de aquellas fechas los que fallecían sin recibir el Sto. Bautismo. Aunque falleció en Basilé, pertenecía como vecino a Zaragoza”.
    Mis padres llegaron a tener tres hijos, una hija, siete nietas y un nieto.
    Mi madre Mª del Carme falleció en Mallorca el 14 de junio de 1987. Mi padre Andrés murió en la misma isla el 12 de octubre de 1999, a la edad de 87 años. Los restos mortales de ambos reposan juntos en el Cementerio Municipal de Palma.
    Pocos meses después del fallecimiento de mi padre, llegó a nuestro conocimiento que, en el poblado de Sampaka, próximo a la ciudad de Malabo en la isla de Bioko, seguía viviendo una de sus hermanas, de quien pudimos obtener algunas fotografías que conservamos con mucho cariño en nuestro poder.
    El hecho se produjo como resultado de la visita efectuada a la isla de Bioko por un periodista mallorquín, a quien, después de mostrar las fotos de mi padre a alguna gente mayor del poblado de Sampaka, hubo quien le dijo: “Este señor se llama Andrés y tiene una hermana que vive en el poblado”. Ello sucedía el año pasado.
    En cuanto llegó a nuestra familia dicha noticia, nos pusimos en contacto con la Embajada española en Malabo, con el fin de realizar los pertinentes trámites burocráticos que nos permitieran acceder hasta la isla de Bioko.
    Lo estuvimos planeando y proyectando durante más de seis meses: con agencias de viaje, con compañías aéreas, con el Consulado de la República de Guinea Ecuatorial, con la Embajada de Guinea en Madrid, con el Obispado de Mallorca, con la Embajada de España en Malabo...
    Habíamos previsto que cinco personas, miembros de la familia Buele, saliéramos de la isla de Mallorca, en la madrugada del 3 de enero, con destino a Malabo.
Lo teníamos todo a punto: las vacunas internacionales prescritas y ya administradas, los billetes de ida y vuelta en avión, las reservas de hoteles en Malabo y en Bata, las solicitudes de Visado ante la Embajada de Guinea…
    Nuestra intención era conocer y pisar la tierra que había visto nacer a mi padre, acercarnos hasta donde viven miembros de nuestra familia – de quienes nunca habíamos tenido noticia alguna -, visitar y recorrer la isla de Bioko (Fernando Poo); como también el territorio continental de Mbini (Río Muni), donde pensábamos visitar a la Hermana Nkuna (Magdalena Arbona), una misionera mallorquina que trabaja desde hace años en el poblado de Buenos Aires (Bata-Niefan).
    Cuál no tenía que ser nuestra gran sorpresa, al comprobar que el pasaporte mío, que habíamos hecho llegar a la Embajada de Guinea en España para que se tramitara el correspondiente Visado, demoraba en llegar a mis manos.
Después de ponerme en contacto telefónico con la Embajada de Guinea Ecuatorial en Madrid, se me hacía saber que se me había denegado dicho Visado y que no se me permitía viajar hasta la isla de Bioko.
    No podíamos dar crédito a lo que se nos comunicaba: se estaba denegando el Visado a una de las cinco personas que lo habíamos solicitado, mientras las otras cuatro ya lo tenían concedido y en su poder hacía varios días.
Precisamente se denegaba el Visado al hijo mayor del guineano Andrés Buele Siesa, mientras había sido concedido a su esposa, a dos sobrinas y a una prima... Nos resultaba del todo inexplicable.
    Por toda respuesta no pudimos conseguir otra que la procedente de la Embajada de Guinea Ecuatorial en Madrid. Al intentar retomar, con toda urgencia, el contacto telefónico con su titular D. Pastor Michá, el Jefe de la Sección de Tramitación de Visados, D. Domingo, me hizo saber que el señor Embajador no firmaría aquel Visado, puesto que ya se había negado a firmarlo el Cónsul General… Dicho funcionario guineano me confirmó, una vez más y en un tono muy enérgico, que no se me iba a autorizar el viaje a Guinea Ecuatorial.
    Según se me comunicó, sólo cuatro de los cinco visados habían obtenido el visto bueno del Consulado General de la República de Guinea Ecuatorial en el Archipiélago Canario, sellados y firmados por el Cónsul General D. Florencio Ngua Ona. Quien había aducido para denegar la autorización, un motivo tan inexplicable como: “que el apellido ‘Buele’ no es de nacionalidad española (como indicaba mi solicitud) sino guineana…”
    Sin acabar de comprender nada de lo ocurrido, se lo comuniqué de inmediato al resto de familiares que pensaban viajar conmigo aquella misma noche, quienes, al unísono, tomaron la decisión de no viajar tampoco hasta Guinea, al tratarse de un viaje de carácter estrictamente familiar que había sido planeado conjuntamente.

    Señor Presidente, en mi condición de ciudadano europeo que siempre ha mirado con muy buenos ojos, con gran simpatía y con mucho amor unas tierras como las que conforman en la actualidad la República de Guinea Ecuatorial, quiero manifestarle a V.E. mi profundo disgusto por el trato que hemos recibido el mismísimo día que habíamos decidido realizar nuestro primer viaje a ese país que V.E. preside.
    No dudo comprenderá nuestro más que destrozado estado de ánimo, y que hará todo lo posible para que, casos como éste, no vuelvan a repetirse nunca más. En bien de la nación guineana que V.E. preside, y en bien de la población guineana que siempre seguiremos considerando como una verdadera hermana.
    A pesar de todo lo sucedido, nuestra familia no ha perdido aún las esperanzas. Seguiremos confiando en la benevolencia de V.E., a la espera de que dé las órdenes oportunas para que se reconsidere la decisión adoptada y se nos autorice a visitar Guinea Ecuatorial en una próxima oportunidad.
    Atentamente,

    Cecili Buele i Ramis,
    Diputat del PSM-Entesa Nacionalista
    al Parlament de les Illes Balears.
 
COPIA DE LA CARTA HA SIDO REMITIDA A:

- Excmo. Sr. D. Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, Presidente de la República de Guinea Ecuatorial.
- Excm i  Rvdm. Mons. Teodor Úbeda Gramaje, Bisbe de Mallorca
- Excmo. Sr. Ministro de Asuntos Exteriores del Reino de España
- Excmo. Sr. Ministro de Medio Ambiente del Reino de España
- Excmo. Sr. D. José Riera, Embajador de España en Guinea Ecuatorial
- Excmo. Sr. D. Pastor Michá, Embajador de Guinea Ecuatorial en Madrid

Editado y distribuido por ASODEGUE

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