HOJAS INFORMATIVAS
3
de Enero de 2005
El
gobierno paga por recibir información de Manuel Moto
Tomo Mangué
Fuentes de Malabo indican que el gobierno guineano, a través
del notario Pedro Nsue Elá, está buscando información de
Manuel Moto Tomo Mangué, ex-embajador guineano y en la
actualidad residente en Canadá. Nsue Elá ofrece tres
millones de francos CFA a quien le proporcione esta información.
Manuel Moto Tomo Mangué es hermano de Gabriel Pedro Tomo, Mayo,
ex-diputado del PDGE por el distrito de Wel-Nzas que se
exiló a finales de 2003 y reside actualmente en nuestro país.
Manuel Moto había abandonado Guinea en 2002 para vivir en
Canadá, país del que son naturales su mujer y sus hijos; con
anteriorioridad había ocupado el puesto de primer secretario
en las embajadas guineanas en Pekín y la UE. Desde 1999 a
2002 fue embajador en Pekín.
La persecución de familiares de Cipriano Nguema Mbá y
Gabriel Pedro Tomo, Mayo, dentro y fuera del país,
ocupa buena parte de la actividad de las "fuerzas de
seguridad" guineanas.
¿Quien
cambia a quien? Las petroleras norteamericanas en Guinea
Ecuatorial
[Ken
Silverstein, Los Angeles Times, 18 diciembre 2004]
Con el título de "Oil Firms' Rich Concessions to
Tainted African Ruler Probed", Los Ángeles Times,
publicó del pasado día 18 el artículo siguiente:
"Hace
6 años, el Presidente de Guinea Ecuatorial fue invitado a
participar en una operación
difícil, destinada a explotar con una de las grandes empresas
petroleras norteamericanas, las escasas reservas de su país.
La Mobil Oil Corp. propuso a este dirigente del
África Occidental invertir en una de sus operaciones
comerciales la cantidad de $2,300, según indican documentos
de la compañía que, el mes pasado, fueron avalados por un
subcomité del Senado.
En la actualidad, también según la compañía, esa
inversión está valorada en $645,000.La Mobil Oil Corp.,
ahora parte de la Exxon Mobil Corp., no ha sido la única
en compartir los beneficios con el Presidente Teodoro Obiang
Nguema Mbasogo, cuyo régimen político ha sido acusado de
corrupción generalizada y de violación de los derechos
humanos.
Los vínculos comerciales entre Obiang y siete empresas
petroleras norteamericanas, entre los que se incluyen acciones
inmobiliarias o facilidades de inversión en la producción de
energía, son objeto de una investigación por parte de la Securities
and Exchange Comission (Comisión de Seguridad e
Intercambio); se investiga tanto a las compañías como a los
abogados que intervinieron en esas operaciones.
Abogados expertos en la Foreign Corrupt Practices
Act (Acta contra las Prácticas de Corrupción en el
Extranjero) afirman que esta es la mayor investigación
llevada a cabo sobre las prácticas de la industria del petróleo,
desde que se aprobó la ley en 1977.
Las exploraciones de las empresas petroleras
norteamericanas en Guinea Ecuatorial, hasta entonces un oscuro
país productor de cacao, comenzaron a tener éxito a finales
de la década de los 90, en el momento en el que los EEUU
buscaban nuevas fuentes con las que responder a la creciente
demanda de petróleo en el extranjero, alejadas de la
turbulenta zona del Oriente Medio.
Sus esfuerzos se han intensificado tras los ataques del
11-S y tras la invasión de Irak llevada a cabo el pasado año.
La búsqueda de energía impulsó a Washington y a la
industria del petróleo a establecer nuevas relaciones con la
Unión Soviética y con África Occidental, zonas en las que
los datos sobre corrupción y violación de los derechos
humanos no difieren sustancialmente de los correspondientes a
los países de Oriente Medio, tradicionales suministradores de
los EEUU.
Según la Foreign Corrupt Practices Act (Acta
contra las Prácticas de Corrupción en el Extranjero), las
empresas americanas pueden establecer relaciones comerciales
con altos funcionarios de un gobierno, pero no pueden hacer
donaciones a personas que puedan, mediante practicas de abuso
de poder, ayudarles a conseguir o mantener acuerdos
comerciales.
La investigación del Gobierno de los EEUU sobre las
relaciones comerciales con Guinea Ecuatorial concluyó con la
investigación sobre blanqueo de dinero llevada a cabo por un
Subcomité de investigación Permanente del Senado que se había
iniciado en 2003. Se investigaron todas las cuentas corrientes
abiertas por aquel país en el Riggs Bank de Washington.
Según el informe presentado por el Senado, en la mas
importante de estas cuentas había cientos de millones de dólares
procedentes de los beneficios del petróleo [correspondientes
al estado guineano], depositados en ella por las compañías
americanas.
Este informe, junto con documentos pertenecientes a
diferentes grupos de presión, a un grupo empresarial y a
interrogatorios hechos a funcionarios de los EEUU, indican que
las compañías firmaron contratos de millones de dólares con
Obiang y familiares suyos, y les ayudaron a obtener apoyo político
en Washington.
Las compañías petroleras propiciaron la presencia de
Obiang en Washington y también el encuentro entre miembros de
la administración Bush y altos funcionarios del régimen de
Obiang. Presionaron igualmente para que se reabriera la
Embajada de EEUU en Malabo, la capital de Guinea Ecuatorial,
que permanecía cerrada desde 1995. Este cierre se debía en
parte a las gravísimas violaciones de los derechos humanos
que tienen lugar en dicho país.
En 2003, la administración Bush reabrió la embajada,
con argumentos sobre la necesidad de proteger las inversiones
estadounidenses y al creciente número de empleados
pertenecientes a la industria petrolera norteamericana
residentes en aquel país.
Con una producción diaria de 370,000 barriles y unas
reservas estimadas en 1,1 billones, Guinea Ecuatorial es el
tercer país productor de petróleo del África sub-sahariana,
una región que proporciona el 15% de las importaciones de
crudo de EEUU, y que
en 2015 podría alcanzar el 25%.
Las compañías petroleras norteamericanas
operan prácticamente en todos los ámbitos de la
producción energética de Guinea Ecuatorial y han invertido
en este país alrededor de 5 billones de dólares.
Stephen Hayes, Presidente del Consejo Corporativo de África
(Corporate Council on Africa, CCA), que cuenta
con representantes de todas las empresas con intereses en
aquel continente, ha declarado que las compañías petroleras
“se sentirían mucho más felices con un gobierno más
transparente” en Guinea Ecuatorial, pero que estaban
obligadas a “depender de los deseos” de los gobiernos
anfitriones. “La única opción es: ¿nos quedamos con el
crudo, o ignoramos que existe? Porque en estos momentos, con
la actual demanda de energía, si ignorásemos una de las mayores fuentes petroleras del mundo,
si no la explotásemos nosotros, se la quedaría cualquier
otro país en perjuicio nuestro”.
Exxon Mobil, Amerada Hess Corp., Marathon Oil Corp.
y Chevron Texaco Corp. han declarado que sus
actividades en Guinea Ecuatorial cumplen con el Acta contra
las Prácticas de Corrupción en el Extranjero (Foreign
Corrupt Practices Act) o FCPA.
Otras 3 empresas bajo investigación, CMS Energy
Corp., Noble Energy Inc., y Devon Energy
Corp., han rechazado hacer cualquier comentario al
respecto, al igual que la Embajada de Guinea Ecuatorial en
Washington y el Riggs Bank.
“Las compañías petroleras forman, básicamente, una
sociedad con el dictador (Obiang) y su familia”, afirmó el
senador Carl Levin de Michigan, líder de los demócratas del
Subcomité Permanente al diario The Times. “Ni
nuestras empresas con actividades en el extranjero, ni
nuestros bancos aquí, en EEUU, deben contribuir a un caso de
corrupción”.
Guinea Ecuatorial tiene el tamaño del Estado de
Maryland, aproximadamente, y una población empobrecida de
400,000 habitantes. El país está gobernado por Obiang desde
1979, fecha en la que arrebató el poder a su tiránico tío y
ordenó su ejecución.
El dictador, de 62 años de edad, ha sido reelegido en
2 ocasiones en elecciones empañadas por acusaciones de
fraude. En 1996 obtuvo el 99% de los votos, y el 97% en el
2002.
Las violaciones de los derechos humanos en Guinea
Ecuatorial “han sido debidamente documentadas y han sido
objeto de condenas internacionales”, según una nota de la
banca Riggs de 2002.
Aún así, esa misma nota predice que “Cualquier duda
de los EEUU respecto a Guinea
Ecuatorial será temporal, dada la creciente importancia del
sector petrolero”.
Si no se encuentran nuevas reservas, las fuentes
de energía del país comenzarán a agotarse en el año 2020,
dando al régimen de Obiang un tiempo limitado para utilizar
los ingresos procedentes del crudo en la mejoría de las
condiciones de vida de su población. No existe evidencia
alguna de que estas mejorías se estén llevando a cabo.
El Departamento de Energía informó en octubre que el
gobierno guineano parecía haberse apropiado indebidamente de
los beneficios generados por las fuentes energéticas de su país
y que, “su fracaso para invertir estos beneficios en el
desarrollo…ha minado cualquier tipo de progreso económico o
social”.
El Departamento de Estado, en su informe sobre Derechos
Humanos del 2004, afirma que las Fuerzas de Seguridad del
Estado han “cometido numerosos abusos, incluyendo la
tortura.” Pero otro informe del mismo departamento publicado
el pasado otoño indica que “con el aumento de inversiones
estadounidenses, las relaciones entre EEUU y el gobierno de
Guinea Ecuatorial han sido calificadas de positivas y
constructivas.”
Las compañías petroleras estadounidenses, tras
comenzar su producción de crudo en Guinea Ecuatorial,
depositaron los beneficios correspondientes a ese país
en una cuenta abierta por el régimen de Obiang en el Riggs
Bank. El pasado año, el diario The Times informó
de la existencia de esta cuenta, sobre la que Obiang tenía
control absoluto, provocando una inmediata investigación
dirigida por el Departamento del Tesoro (Treasury
Department) junto con el Subcomité Permanente del Senado.
Encontraron, a su vez, que Obiang tenía una cuenta en
Las Bahamas con 16 millones de dólares, y que era
precisamente el Riggs Bank quien le había asesorado para que
la abriera. A su vez, el presidente había comprado dos fincas
en el área de Washington, habiendo pagado 2,6 millones de dólares
en efectivo por una de ellas. En una nota interna del Riggs
Bank obtenida por el Senado, se indicaba que el responsable en
el banco de la cuenta de la familia de Obiang había aumentado
el límite diario de la tarjeta de crédito de la mujer del
presidente hasta los 10.000 dólares. Según una anotación
del propio banquero, “el límite de 2,500 dólares es
insuficiente para cubrir sus necesidades”.
El hijo mayor de Obiang, Teodorín, aspira a
suceder a su padre y actualmente, ocupa el cargo de Ministro
de Infraestructura. En octubre vendió su casa de Beverly
Hills por 7,7 millones de dólares, y pasa la mayor parte del
tiempo en Paris, cuidad en la que reside en un hotel de lujo y
en la que mantiene una pequeña flota de coches deportivos.
En mayo, la Oficina para el control de Divisas del
Departamento del Tesoro (Treasury Department Office of the
Comptroller of the Currency) multó al Riggs Bank con 25
millones de dólares por su gestión de las cuentas de Guinea
Ecuatorial, argumentando que el banco no había informado de
ninguna transacción sospechosa. El rastro del dinero de las
cuentas del Riggs Bank condujo a los investigadores hasta los
numerosos holdings empresariales de Obiang en sectores de la
energía, construcción, hoteles, supermercados, cacao,
agricultura, empresas farmacéuticas, telecomunicaciones,
inmobiliarias y discográficas.
Teodorín, que previamente había sido Ministro
de Medioambiente, posee una compañía que tiene el derecho
exclusivo de exportación de madera del país. Este negocio le
reportó en 1999 ingresos por valor de 26,8 millones de dólares,
según unas notas del Riggs Bank.
Conforme al informe del Senado, Obiang y algunos
miembros de su familia están relacionados con un conjunto de
empresas poco claras y mantienen contratos con las compañías
petroleras estadounidenses muy favorables para ellos en la
mayoría de los casos.
En las Normas Generales Internas de Exxon Mobil
copiadas del Acta contra las Prácticas de Corrupción en el
Extranjero (FCPA) y remitidas al Senado, se indica que
cualquier socio extranjero, sin experiencia previa o sin otra
cualificación aparente que no sea su capacidad para influir
en la política de su gobierno, debe ser marcado con una
“bandera roja” (red flag).
El Vicepresidente Ejecutivo de la Exxon Mobil,
Andrew Swiger, compareció en julio ante el Subcomité del
Senado. Se le preguntó si la compañía de holding del
presidente Obiang había establecido con su empresa una
sociedad de colaboración para comerciar con productos técnicos,
a lo que respondió “No estoy al tanto de ninguna”.
La biografía oficial de Obiang en la página web de su
país no indica que tenga experiencia ni en la industria del
petróleo, ni en ningún otro ámbito comercial.
La Exxon Mobil pagó a Obiang y a su mujer un
total de 366.000 dólares por diversos contratos de
arrendamientos de terrenos y por las operaciones comerciales
derivadas de éstos, según el informe del Senado.
Hay otras transacciones bajo investigación federal:
-
Exxon Mobil y Amerada Hess pagaron cerca
de 1 millón de dólares a Sonavi, una empresa de seguridad
privada dirigida por Armegol Ondo
Nguema, hermano del Presidente Obiang y Jefe de
Seguridad del Estado. El Departamento de Estado ha
identificado a Nguema como torturador.
-
Amerada Hess pagó a funcionarios del gobierno y
a familiares de éstos más de 2 millones de dólares por
construcción y alquiler de oficinas. Alrededor de un cuarto
de esta suma se pagó a un
hijo de Obiang de 14 años de edad. Marathon Oil
ha pagado o ha acordado pagar a Obiang más de 2 millones de dólares
por la adquisición de terrenos para la expansión de sus
operaciones comerciales en Guinea Ecuatorial.
-
En dos transacciones realizadas en 1996 y 1998, la
compañía de holding controlada por Obiang recibió una
oferta de inversión, ahora valorada en 29 millones de dólares,
para tomar parte en unas empresas que Marathon Oil
heredó cuando en el 2002 compró CMS (CMS Energy´s
Equatorial Guinea holdings). Según el informe del Senado,
Obiang obtuvo su participación a través de GEOCAM, una
empresa de energía de control estatal que está asociada con
otras y de la que posee el 25% de las acciones.
-
GEOCAM no pagó cantidad alguna de dinero por la compra
de sus acciones iniciales. La compañía de holding de Obiang
ha obtenido un total de 1 millón de dólares netos en pagos
de dividendos procedentes de estas dos operaciones en esos dos
años , según el informe del Senado.
Alexandra Wrage, de TRACE, una asociación sin ánimo
de lucro, que asesora a las corporaciones en el cumplimiento
de la FCPA, ha afirmado que hasta ahora ninguna investigación
había analizado las actividades económicas de todas estas
compañías petroleras. Wrage indica que las compañías deben
asegurarse de que sus operaciones en el extranjero no son
meros vehículos para ingresar dinero en las cuentas de los
gobiernos. Wrage dice también que “Si se trata de una
decisión particular y la empresa [la empresa extranjera] no
está contribuyendo con dinero o con experiencia técnica, nos
encontramos ante un caso evidente de bandera roja”.
Un abogado de Washington, que ha declarado bajo
anonimato, dijo que si una empresa es consciente de que una
transacción puede violar las normas de la FCPA, puede
solicitar asesoramiento al Departamento de Justicia “Es un
proceso engorroso…pero en determinados casos recomiendo a
los clientes que los lleven a cabo”, afirmó.
Los vínculos comerciales entre Obiang y Exxon
Mobil, Marathon y Amerada Hess son objeto de una
intensa investigación. Exxon Mobil se negó a informar
si había solicitado asesoramiento con respecto a
Guinea Ecuatorial. Las otras dos compañías declararon que no
lo habían solicitado.
Cuando se preguntó a Exxon Mobil
sobre sus tratos comerciales en Guinea Ecuatorial,
remitió a una declaración de su Vicepresidente Ejecutivo,
Swiger, ante el Senado, en la que indicaba que muchos negocios
en ese país “tienen alguna relación de tipo familiar con
altos funcionarios del gobierno”, pero que las operaciones
realizadas por su compañía habían cumplido
estrictamente con las leyes de EEUU y del país
africano.
En unas declaraciones al diario The Times, Amerada
Hess afirmo que Triton Energy Ltd., empresa que
compró en 2002, era la responsable de la mayor parte de las
actividades analizadas por los investigadores. “No creemos
que la compañía…haya tomado parte en ninguna de las
actividades que han violado la FCPA”.
Marathon declaró no estar al tanto de que
Obiang tuviese participaciones en sus proyectos hasta este
verano. Con respecto a los contratos arrendatarios, Marathon
afirma pagar los precios justos establecidos por el mercado, y
que no tiene otra opción que negociar con Obiang ya que este
es dueño de los terrenos que la compañía necesita.
Walter Internacional, una pequeña compañía
con sede en Houston, fue la primera empresa energética
estadounidense en llegar a Guinea Ecuatorial. Comenzó con un
pequeño campo de extracción de gas natural a finales de
1991.
El Informe Anual de Derechos Humanos del Departamento
de Estado hecho público a principios de 1993 indicaba que las
fuerzas de seguridad guineanas torturaron a varios estudiantes en el curso de una redada
llevada a cabo contra opositores político de Obiang que se
había producido el año anterior.
John Bennett, que entonces era embajador de EEUU,
redactó el borrador del informe sobre Guinea Ecuatorial. En
una entrevista realizada más tarde afirmó que ejecutivos de Walter
Internacional le habían criticado por la dureza de sus
palabras. Le dijeron “¿No te das cuenta de que lo que
acabas de decir no hará más que dificultarnos las cosas con
el gobierno [guineano]”, recuerda. Poco después Bennett
recibió una amenaza de muerte anónima. Según sus
indicaciones hay testigos que afirmaron que la amenaza había
sido entregada por un alto funcionario del Gobierno de Obiang.
Walter Internacional, que más tarde vendió sus
holdings de Guinea Ecuatorial a Marathon, no quiso
hacer ningún comentario al respecto.
La administración Clinton cerró la Embajada de EEUU
en 1995. Pero meses más tarde, Mobil descubrió un
importante yacimiento en aguas de Guinea Ecuatorial. El régimen
de Obiang autorizó su explotación a Mobil, y los
contratos comerciales que siguieron a esta autorización le
suponen el 90% de los beneficios producidos por el petróleo,
una cantidad muy superior a la media internacional.
En 1998 Mobil donó 65,000 dólares para
financiar al Instituto de Estrategias Democráticas,
una organización con sede en Virginia fundada por el Gobierno
de Guinea Ecuatorial.
“Obiang no estaba satisfecho con las elecciones de
1996 y de la acogida que tuvieron sus resultados”, afirma
Bruce McColm, director de este Instituto. “También
me dijo que quería mejorar la situación de los Derechos
Humanos”.
McColm indica que él ofrece asesoramiento sobre
elecciones y derechos humanos en Guinea Ecuatorial. En el año
2000, mandó observadores para controlar las elecciones
municipales; declararon que habían sido libres y justas. Un
informe de Naciones Unidas, por el contrario, señaló que el
voto estuvo caracterizado por la omnipresencia de miembros del
partido gobernante… y por la intimidatoria presencia de las
fuerzas armadas”.
La industria petrolera, con el
apoyo del Consejo Corporativo de África (CCA),
ha patrocinado eventos en los que se honra a Obiang como los
habidos en el New York’s Tavern on the Green o el Hotel St.
Regis de Washington.
En febrero del 2002, durante un almuerzo en el
Army-Navy Club de Washington, Swiger, Vicepresidente Ejecutivo
de Exxon Mobil, alabó el compromiso político de la
política del régimen de Obiang, que “beneficiará al país
y a sus habitantes”.
El Consejo Corporativo de África publicó un manual de
inversiones para Guinea Ecuatorial, pagado por 6 compañías
petroleras, en el que se afirmaba que el régimen de Obiang ha
sabido cómo fomentar la diversidad política y cómo tratar
los problemas de los Derechos Humanos.
Hayes, perteneciente al Consejo Corporativo, reconoció
que los homenajes a Obiang pueden “parecer una explosión de
afectos”, pero afirmó que su grupo no ha ejercido nunca
presiones para que Obiang esté en el poder. Según Hayes,
“establecer vínculos con gobiernos problemáticos en lugar
de condenarlos al ostracismo, suele
proporcionar más oportunidades para cambiar la situación
a medio o largo plazo”. Indicó que las presiones que las compañías
pueden ejercer sobre los gobiernos extranjeros para que lleven
a cabo reformas tienen límites. ”Está siempre presente el
temor de que los contratos se rompan ¿Podrían ser más
valientes las compañías? Quizás.”
El mayor éxito de la industria petrolera en Washington
respecto a Guinea Ecuatorial, ha sido la reapertura de la
Embajada de EEUU en Malabo.
La campaña fue coordinada por K. Riva Levinson de BKSH
& Associates, que previamente había trabajado para el régimen
de Obiang. Triton y Amerada Hess contribuyeron a
la campaña de presión, según Levinson.
“La mayor parte de las concesiones de gas y de crudo
de Guinea Ecuatorial realizadas
hasta la fecha, se han otorgado a empresas
estadounidenses”, según declaró Levinson a la administración
Bush en 2001. “Esto contrasta evidentemente con la actuación
de los países vecinos de la región, en los que Estados
Unidos está en minoría en relación con sus competidores
europeos”.
Poco tiempo después la administración anunció que la
Embajada de EEUU volvería a abrir sus puertas, lo que ha
acabado sucediendo en 2003. En este mismo año se anunció que Niels Marquardt,
embajador en el vecino Camerún, otro país problemático con
una gran riqueza petrolera, sería a su vez embajador en
Guinea Ecuatorial.
Un alto funcionario del Departamento de Estado,
manifestó bajo anonimato, que la administración Bush estaba
obligando al régimen de Obiang a “adoptar una política más
amistosa hacia sus ciudadanos. Para conseguirlo, y obtener
facilidades para los importantes intereses estadounidenses, es
mejor intentar persuadir al gobierno que darle la espalda en
cada oportunidad”.
En junio, Obiang acudió a Washington para encontrarse
con el Secretario de Estado, Colin Powell, y con el Secretario
de Energía, Spencer Abraham. Dos meses después, ambos países
firmaron un memorando acordando aumentar la presencia de EEUU
en el sector petrolero y de gas de Guinea Ecuatorial.
En una conferencia del Consejo Corporativo de África
en Houston el pasado 30 de noviembre, Mary Fleming,
perteneciente a la organización para África del
Departamento de Estado declaró que le había
impresionado el paralelismo entre los primeros días del boom
petrolero de Alaska y los de Guinea Ecuatorial. Citó como
elementos de esa coincidencia “la excitación por el
descubrimiento” y la importancia de que el gobierno
garantice “el reparto de la riqueza entre sus ciudadanos”.
Por su parte, Steve Guidry, ejecutivo de Marathon,
declaró que su compañía cree que el régimen de Obiang
tiene “la voluntad y el deseo…de actuar correctamente”.
FIN
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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