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28
de octubre de 2003
CPDS
CONVERGENCIA PARA LA DEMOCRACIA SOCIAL DE GUINEA ECUATORIAL
XXII
CONGRESO DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA
SAU
PAULO (BRASIL), 27 - 29 DE OCTUBRE DEL 2003
NOVENO
PANEL
REFORZANDO
EL PODER DE LA GENTE: FORTALECIENDO LAS INSTITUCIONES DEMOCRÁTICAS
Y LA SOCIEDAD CIVIL
DISCURSO
DEL SECRETARIO GENERAL DE CPDS, PLÁCIDO MICÓ ABOGO, AL PLENO DEL
CONGRESO
Sr.
Presidente,
Compañeros
todos,
Al
abordar el tema del fortalecimiento de las instituciones
democráticas y la sociedad civil con la vista puesta en el
continente africano, creo que es de justicia distinguir la
situación de aquellos países que ya están y que avanzan con mas o
menos rapidez, con más o menos dificultades en el sistema
democrático, de aquellos otros, como es el caso de mi país Guinea
Ecuatorial, que siguen sumidos bajo regímenes dictatoriales. Si en
los primeros cabe hablar de reforzamiento o consolidación de la
democracia y de las instituciones a ella inherentes, en los segundos
de lo que hay que hablar es de cómo romper las cadenas de la
opresión y de la violación sistemática de los derechos humanos.
Señor
Presidente, queridos compañeros, seame permitido a modo de somera
presentación decirles que, Guinea Ecuatorial es un país del
África central, situado en el Golfo de Guinea, con una superficie
de 28.051 Km 2 y una población de 516.000 habitantes. Se
independizó de España, antigua potencia colonial el 12 de octubre
de 1968. Durante los 11 primeros años de la independencia sufrió
la sangrienta dictadura de Francisco Macías Nguema, derrocado en
1979 por su sobrino y entonces ministro de defensa Teodoro Obiang
Nguema, quien desde entonces, o sea 24 años después, sigue al
frente de la segunda dictadura nguemista.
Guinea
Ecuatorial, desde que en el año 1994 inició la explotación del
petróleo, ha dejado de ser un país desconocido y poco atractivo,
dada su actual posición de tercer país productor de crudo del
África Subsahariana, tras de Nigeria y Ángola, superando
actualmente la cifra de 300.000 barriles diarios, que extraen
empresas norteamericanas como la Exxon-Mobil, Marathon, Triton entre
otras.
No
compartimos la afirmación según la cual la democracia se hace
inviable si faltan recursos económicos y financieros, sobre todo
cuando con ello se quiere vender la falsedad de que el dinero, la
riqueza y el mercado generan la democracia, pues, Guinea Ecuatorial
es un ejemplo claro de cómo la abundancia de recursos en manos de
un poder autoritario y corrupto constituye un severo obstáculo a la
democracia y una desgracia para el pueblo. Guinea Ecuatorial es uno
de los países que nominalmente más crecen en el mundo, una media
de 40% anual en los últimos 7 años) y a pesar de ello, el país
sigue sin escuelas y sin asistencia sanitaria; en la capital Malabo
no hay agua corriente y los cortes en el suministro de electricidad
son constantes; no hay ningún sólo órgano de prensa, ninguna
librería en todo el país; no hay legalizado ningún sólo
sindicato de trabajadores, ni asociaciones o corporaciones
profesionales, ..etc. La situación de miseria de la población ha
aumentado de hecho ya que apenas un 2 % de la población acapara el
90% de los recursos del país. En definitiva, que con el petróleo
en nuestro país no ha llegado ni la democracia, ni la sociedad
civil ni el respeto a los derechos humanos, sino todo lo contrario,
la frustración de las reivindicaciones y de la legitima aspiración
de nuestro pueblo a la libertad, todo ello con la complicidad cuando
no el apoyo directo de las empresas petroleras y de los gobiernos de
países democráticos con intereses en estas.
Las
reivindicaciones por un cambio democrático en mi país datan del
año 1990. En 1993 como consecuencia de presiones internas y
externas, el régimen reconoció, sólo formalmente, la existencia
de 13 formaciones políticas, a la vez que ponía en marcha su
verdadero proyecto político: la reimplantación de un sistema de
partido único de hecho, revestido de multipartidismo. La prueba es
que a pesar del reconocimiento legal de las fuerzas políticas de la
oposición, sus dirigentes y militantes lo mismo que la población
en general ha seguido siendo en estos 10 años presa de la violencia
del régimen, que de forma sistemática procede a detenciones
arbitrarias, encarcelamientos sin juicios, confinamientos
extrajudiciales, asesinatos, torturas ..etc. Así se explica que hoy
en día el único partido que queda en la oposición a la dictadura
en mi país sea CPDS, mientras que lo que quedaba de los demás han
pasado todos a integrarse en el gobierno del partido gubernamental.
Señor
Presidente, precisamente yo mismo acabo de ser víctima una vez más
de esta represión del régimen, que me ha tenido encarcelado
durante 14 meses, en unas condiciones crueles e inhumanas,
juntamente con otras 56 personas, de las que 2 fallecieron como
consecuencia de las torturas sufridas y de las duras condiciones de
encarcelamiento. Nos han mantenido en unas celdas de a penas 1,5
metros cuadrados de superficie, encerrado las 24 horas del día,
aislado totalmente del mundo, privado de cualquier tipo de
comunicación con la familia e incluso con los demás presos,
obligado a dormir sobre un suelo duro sucio, húmedo, enmohecido y
con todo tipo de bichos: arañas cucarachas, hormigas, ratas,
cangrejos ..etc , sin atención médica ni de ningún otro tipo,
pasando hambre y sed lo que era utilizado como un elemento más de
tortura, física y psíquica contra mí y los demás, con la
pretensión acabar con mi resistencia a la dictadura y de dinamitar
nuestra formación política. De hecho, en estas duras condiciones
de vida, el régimen no tuvo ningún empacho en ofrecerme entrar a
formar parte de su gobierno como condición para ponerme en
libertad.
El
pasado 8 de agosto, como consecuencia de la presión internacional,
y de forma especial de los partidos hermanos de la gran familia
socialista y del secretario General Luis Ayala, fui liberado
mediante un indulto presidencial, juntamente con otros 17 presos
políticos. Quede pues constancia mi agradecimiento a todos y en
particular al Partido Socialista Obrero Español PSOE y el Partido
Socialista Francés, por el apoyo y solidaridad que me ha sido
dispensado en todo este tiempo a la vez que pido que nuestra
organización siga apoyando la liberación de los demás presos
políticos que siguen en las cárceles de mi país y la lucha por la
democratización de nuestro pueblo.
A
parte de la represión sistemática de la oposición, el otro
instrumento utilizado por el régimen para bloquear el proceso de
democratización, ha sido el fraude electoral, aspecto este sobre el
que creemos, Señor presidente, deberíamos prestar una mayor
atención:
El
régimen ha organizado desde 1993 seis convocatorias electorales -
dos legislativas, 1993 y 1989; dos municipales 1995 y 2000; y dos
presidenciales 1996 y 2002 - que a juicio de todos han sido unas
auténticas farsas y, a excepción de las municipales de 1995 en las
que se implicaron los donantes en el proceso de preparación, todas
se han celebrado sin asistencia alguna de la comunidad
internacional.
Próximamente,
entre los meses de marzo y abril de 2004, el régimen va a convocar
nuevas elecciones legislativas en el país, y pretenderá como
siempre, llevarlas a cabo en las condiciones más oscuras posibles,
es decir sin observación internacional. Nuestro partido está
preparado y decido a tomar parte en los comicios pero, a la vez,
hace un vibrante llamamiento a la comunidad internacional en general
y a los partidos miembros de nuestra internacional, algunos de los
cuales ejercen responsabilidades de gobierno en muchos países, para
que contribuyan en la medida de sus posibilidades a que dicho
proceso electoral pueda celebrarse con garantías de transparencia,
objetividad y con respeto al veredicto de las urnas. Condiciones que
de cumplirse podemos afirmar que la victoria sería nuestra.
Nosotros
consideramos que el elemento esencial de la democracia real, es el
método de selección de los dirigentes, o sea, las elecciones. Las
elecciones constituyen el alfa y omega de la democracia. Allí donde
el ciudadano, más bien súbdito, no tiene posibilidad real de
elegir a sus dirigentes o de ser elegido, no hay democracia, no hay
posibilidad de desarrollo y sí en cambio una seria amena para la
paz, la estabilidad y la seguridad del país en cuestión y del
mundo en general.
La
lucha por la democracia en países bajo regímenes autoritario como
es el caso de Guinea Ecuatorial, se resume y se condensa en la lucha
por unas elecciones transparentes, lo que a su vez conlleva
necesariamente a la lucha y protección de los derechos y libertades
fundamentales de las personas. Luchar por unas elecciones
transparentes implica no sólo hacer efectivo el derecho fundamental
a ser elector y elegido, sino también el respeto a la libertad
de pensamiento y de opinión (al garantizar la libre
expresión del credo político de cada uno de los actores que
concurren), la libertad de información (que garantiza
el libre acceso a los medios de comunicación sociales en
condiciones de igualdad de todos los actores políticos a la vez que
permite al ciudadano estar informado de la situación y problemas
políticos, económicos y sociales de su interés), la
libertad de movimiento y circulación (que garantiza el
acceso de todos a todas partes del país unos para comunicar su
mensaje y otros para recibirlo, sin que sean objeto de detenciones
arbitrarias); el derecho fundamental a la integridad física,
(que protege a los actores políticos y demás ciudadanos a no ser
detenidos, encarcelados, maltratados físicamente y asesinados por
parte de los agentes de la autoridad)....etc.
La
lucha por unas elecciones transparentes implica que el poder debe
responder de su gestión política ante el pueblo, sin lo cual
huelga hablar de transparencia en la gestión de los recursos del
Estado y pierde sentido hablar de la buena gobernabilidad,
expresión un tanto eufemística, al parecer acuñada para eludir la
exigencia de democracia en nuestros países.
La
lucha por unas elecciones transparentes, con una implicación
directa de la comunidad internacional donde haga falta, debe ser
vista a nuestro juicio como la mejor diplomacia preventiva, con la
que se eliminaría de raíz una de las principales causas de muchos
de los conflictos en África ya que, se evitaría la progresiva
degradación y el estallido final de situaciones conflictivas
latentes como la que hoy en día se vive en Guinea Ecuatorial.
La
prevención de los conflictos no puede reducirse al envío de las
llamadas tropas de pacificación, que conlleva la movilización de
decenas de miles de hombres y de ingentes recursos materiales y
financieros cuando ya se han producido enormes e irreparables
perdidas materiales y de vidas humanas. Muchos de los conflictos que
hoy ensangrentan el continente africano, se hubieran evitado si la
comunidad internacional en el momento oportuno hubiese tenido la
voluntad política y el coraje de implicarse y presionar lo
suficiente para conseguir unas elecciones transparentes. Lo cual
hubiera requerido muchos menos recursos tanto humanos como
materiales y financieros, que los requeridos para las intervenciones
de pacificación posteriores.
Lamentamos
la trágica paradoja que resulta del hecho de que, la comunidad
internacional, por ejemplo a ONU o la UE, se resista a ofrecer
asistencia electoral en situaciones como la de nuestro país, ya sea
alegando la falta de presupuesto disponible o argumentando sobre la
poca gravedad de la situación dada la escasez de muertes violentas,
(porque muertes las hay por el hambre, la falta de asistencia
sanitaria, la falta de medicamentos, accidentes laborales y de otros
tipos que bien podrían evitarse, ... etc) o sea, que en realidad
aplican una política que no tiene nada de preventiva sino que
precisamente espera intervenir cuando el conflicto ya ha estallado.
Esto no debe seguir siendo así. Desde la internacional socialista,
debemos apostar claramente por una implicación más directa y
comprometida de la comunidad internacional en la organización de
elecciones transparentes en países carentes de instituciones
adecuadas para ello, y en consecuencia a parte de seguir apostando
por la creación y consolidación de las llamadas comisiones
electorales independientes, debemos defender la organización de las
elecciones de forma directa por la Organización de las Naciones
Unidades, en aquellos países donde no existe la mínima confianza
entre los actores políticos ni en la imparcialidad y objetividad de
las instituciones.
Señor
presidente,
La
corrupción y la consecuente falta de transparencia en la gestión
pública constituye un serio obstáculo al avance de la democracia y
el desarrollo de los pueblos a la vez que es uno de los grandes
males del continente africano y de otras partes del mundo; un
incentivo para que sátrapas de todo tipo se aferen al poder
mientras saquean y esquilman los recursos de sus empobrecidas
poblaciones para el beneficio personal y familiar, pero también, de
los grupos de intereses y empresas multinacionales de los países
ricos y democráticos. Creemos que la Internacional Socialista debe
comprometerse en la lucha contra la corrupción como un corolario
más de su lucha contra la pobreza y a favor de la abolición de la
deuda, pues, la corrupción no sólo es la principal causa de la
pobreza de nuestros países sino que gran parte de la deuda que hoy
en día pesa sobre nuestros pueblos no es sino un tributo a la
corrupción. Creemos por ello que la Internacional Socialista
debería sumarse a la campaña iniciada por el Primer Ministro Tony
Blair, de la transparencia Global, para que las multinacionales que
explotan los recursos naturales de nuestros países se vean
obligadas a hacer público el dinero que pagan a nuestros Estados,
como un paso ineludible para la exigencia de transparencia.
En
la misma línea de preocupación del párrafo anterior, resulta
admirable y digno de elogio la rapidez y eficacia de la comunidad
internacional, puesta de manifiesto al desmantelar en pocos meses el
entramado financiero del grupo Al Quaeda, pero, por lo mismo resulta
incomprensible que corruptos dictadores por todos conocidos,
mantengan tranquilamente multimillonarias cuentas en
establecimientos bancarios de los países democráticos, fruto del
robo y del saque a sus pueblos, sin que a esta parte nadie haga nada
por poner fin a dicha situación, creemos que la internacional
Socialista debería organizar una campaña para que estos fondos
sean congelados y sobre todo para que los países democráticos no
sigan siendo los receptores de un dinero que es precisamente fruto,
en muchos casos del ejercicio de un terrorismo de Estado. Ello
sería una gran contribución a la causa de la democracia, del
respeto a los derechos humanos y al desarrollo de los pueblos.
Muchas
gracias
Sâo
Paulo, a 28 de octubre del 2003.
Editado y
distribuido por ASODEGUE
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