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HOJAS  INFORMATIVAS

 

31 de diciembre de 2007

Una docena de ecuatoguineanos denuncian trato desconsiderado por parte de la policía de Alcalá de Henares

   Según las primeras noticias, entre diez y doce ecuatoguineanos presentaron denuncias en el día de ayer en el juzgado de Alcalá de Henares como consecuencia del trato desconsiderado del que habrían sido objeto por miembros de la policía local de esa ciudad y de la policía nacional.

   Según nuestras noticias un grupo de ecuatoguineanos, unos cuarenta, se reunió en un pub de Alcalá de Henares para celebrar las fiestas de Navidad. Todo fue normal hasta poco después de las tres de la mañana, momento en el que, sin previo aviso, miembros de la policía local alcalaína se personaron en el local y arrojaron en su interior gases lacrimógenos.

   Los reunidos tuvieron que salir precipitadamente y, ya fuera del local, recriminaron a los policías su comportamiento. Los policías locales, según nuestras fuentes, mostraron durante toda su actuación una actitud claramente desconsiderada, con expresiones racistas ("negratas") dirigidas a los ecuatoguineanos. ("Vaya suerte que tengo, esta noche aquí con estos negratas de mierda", fue alguna de las expresiones utilizadas por los policías).

   Aunque en ningún momento se produjeron situaciones de violencia por parte de los guineanos, por las razones que fuera, la policía local recurrió a la policía nacional que se hizo presente con quince efectivos.

   Durante la discusión los policías golpearon en la cabeza a uno de los ecuatoguineanos produciéndole heridas de las que tuvo que ser atendido en una Casa de Socorro. Esta misma persona, junto con otra (una mujer joven) que estaba indocumentada fueron detenidas y presentadas ante el juzgado con la acusación de "resistencia a la autoridad". Se les puso en libertad a primeras horas de la tarde pero a la mujer indocumentada se la trasladó a un "centro para extranjeros" que se utiliza como paso previo a la expulsión del país.  

   Entre diez y doce de los ecuatoguineanos implicados presentaron denuncias contra la policía en el juzgado de Alcalá de Henares. 

 

"Guinea Ecuatorial, marca registrada"

por César Kopoború Tokule

   Lamentos, lloros, clamores etc. son los que se escuchan siempre en tertulias entre guineo ecuatorianos. Muchos son nuestros sueños y poco firme nuestra voluntad para hacerlos realidad; entre tanto quemamos etapas en la esperanza de no se sabe qué milagro ha de aparecer para que nos traiga una vida mejor.

   ¿Cuántos se sienten realmente guineo ecuatorianos, qué es ser guineo ecuatoriano, en qué se considera uno guineo ecuatoriano, qué valores nos unen o distancian? Guineo ecuatorianos, ¿porqué? Miles de cuestiones bullen en la mente de uno que le gustaría compartir con los demás.

   Pueblo, nación, país, estado y territorio son conceptos que muchas veces, según la definición o consideración que los demos, pueden hacer cambiar nuestras formas de ser y de ver el mundo; sobre todo cuando nos encontramos en situaciones de precariedad e impotencia ante las adversidades. Sin entrar en la definición de las palabras antes mencionadas, y respetando las consideraciones de cada cual, centrémonos en el nombre Guinea Ecuatorial como identidad adquirida a la que respondemos; aunque, a veces, a regañadientes.

    Si dejamos volar nuestra mente, mirando el entorno, haciendo juicios de valor, encontraremos inquietudes que nos invitan hacer una reflexión más profunda sobre nuestra realidad identitaria. Una realidad que exige respuestas, ocupación, sacrificio y voluntad; puesto que no es sólo la unión en censo de territorios la que hace un País, Estado o Nación, con mayúsculas, sino más bien la sociabilidad de las personas que configura su amalgama.

   De la observación y análisis del entorno, se pueden tomar como ejemplos, tres casos de valores socio-políticos que demuestran la conciencia solidaria entre connacionales:

    - En el escenario español, en los últimos meses del año dos mil siete, encontramos el caso de la menor (inmigrante ecuatoriana) agredida en un metro de Barcelona. La reacción de sus paisanos no se hizo esperar. Solidarios, se manifestaron exigiendo justicia y respeto a la dignidad de las personas, sin tener en cuenta el grupo etnolingüístico, región, provincia o distrito del que provenía la joven en su país de origen. Hubo, incluso, pronunciamientos de su representación consular.

   - Cito también el reclamo de los españoles a la presunción de inocencia de sus conciudadanos en el caso del presunto secuestro de niños chadianos por una ONG francesa. A pesar de la gravedad de los hechos imputados, partiendo solamente de un análisis lógico en relación a la implicación de los suyos en el caso, exigieron con firmeza la inmediata liberación y evacuación de los españoles envueltos en el asunto; incluso, antes de ser oídos en declaración por la justicia.

   - El otro ejemplo, es el ya famoso caso del “porqué no te callas”. En la cumbre Iberoamericana el Presidente Chávez arremete contra el ex presidente español, José Mª Aznar y los representantes españoles en la cumbre, el Rey, Don Juan Carlos de Borbón y el actual presidente José L. Rodríguez Zapatero, de forma inmediata, defienden con vigor a Aznar, exigiendo respeto al Estado español y sus instituciones.

   Ante estas evidencias, uno se pregunta: ¿si fueran guineo ecuatorianos, cual sería la reacción? La respuesta es un contundente silencio. No se habría hecho nada, todo quedaría, en el mejor de los casos, en un ¡qué pena!, ¡lo siento!, ¡qué se va ha hacer! y un largo etc. de expresiones de indiferencia y pasividad; porque hasta ahora no hemos asimilado la consciencia de nación. Seguimos respondiendo al concepto de nación creado por otro.

   El reciente caso del asesinato de Eusebio Ebulabate, un menor de origen guineo ecuatoriano en Palma de Mallorca, confirma esa falta de conciencia nacional. En este sonado caso por los medios de comunicación española, no hubo ningún pronunciamiento de su comunidad de origen. Este tipo de actitud muestra, una vez más, que los guineo-ecuatorianos, por ejemplo los residentes en España, tienen problemas de arraigo y de identidad. Se funden y hacen masa en la masa española.

   Sabemos que los estados africanos se han formado bajo los intereses de los “colonizadores”, haciendo una unión de registros territoriales con todo lo que en estos se movía, sin tener en cuenta la existencia e idiosincrasia de los seres humanos que los habitan. Cada registro debería llevar un nombre con el que identificarlo. En lo que nos toca, el nombre de nuestro registro es Guinea Ecuatorial y con él nos hemos identificado todos. Es una realidad que, aunque impuesta, marca nuestro guión de vida.

   Guinea Ecuatorial es el registro de los territorios unidos por los intereses de España, y hasta hoy sigue la costumbre de llamarlo la madre patria. Desde esta realidad, entendamos que esta es una unión de naciones en la que se ha trabajado en menosprecio de las estructuras primarias que le han dado su razón de ser: pueblo ambo, fang, combe, bobbe y bisio. Si bien ya no cabe dar vueltas al asunto de porqué nos unieron a la fuerza sin tener en cuenta nuestros valores y costumbres, para no seguir atascados en la razón del pasado, es necesario predicar una Guinea Ecuatorial distinta de la de la razón del registro de territorios. Debemos hacer ya un país con valores solidarios de respeto a la dignidad de las personas y fomentar el desarrollo de las partes que lo forman.

   Si no nos ponemos a trabajamos por un buen entendimiento entre las partes que conforman nuestro País, Guinea Ecuatorial seguirá respondiendo a nivel internacional con el carácter de su nombre de registro; cuando en su propio escenario no será más que una yuxtaposición de territorios de personas sin ilusiones ni esperanzas que garanticen un futuro estable en unidad.

   Para lograr estos objetivos, es deber de cada uno de nosotros implicarse en la verdadera consigna “por una Guinea mejor” que dé valor a un sentimiento patriótico que vele por el bienestar de las personas y procure su armonioso desarrollo. Guinea Ecuatorial debe ser para los guineo-ecuatorianos y todos aquellos que aún sin serlo, viven en ella cumpliendo normas saludables de convivencia y procuran su desarrollo.

   Estemos donde estemos, busquemos la manera de relacionarnos porque, sólo así podremos conocernos, aceptarnos y ejercitar la tolerancia y el respeto recíproco.  En esta práctica de convivencia, nacerá el verdadero espíritu patriótico que lime las diferencias y hace grande a las personas y a los países. 

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

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