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HOJAS INFORMATIVAS
22
de diciembre de 2006
Plácido Micó:
"Los compromisos de Obiang no tienen credibilidad"
Diagonal.web
publica hoy la siguiente entrevista, firmada por Carlos
Rico:"A pesar de haber sido encarcelado en dos ocasiones por
su actividad política, Plácido Micó (líder del principal
partido de la oposición guineana) denuncia a DIAGONAL las
mentiras de la dictadura en la antigua colonia española.
DIAGONAL: ¿Cuál es la situación actual de los
Derechos Humanos en Guinea Ecuatorial?
PLÁCIDO MICÓ: La situación sigue siendo muy mala.
El Gobierno de Guinea continúa violando derechos políticos
en un clima de total impunidad. Se detiene a los disidentes,
hay encarcelamientos arbitrarios, palizas, torturas, etc.
Esta situación incluso ha empeorado a partir de 2002 cuando,
tras la presión de los lobbies americanos del petróleo, la
ONU no renovó el mandato del relator especial en Guinea que
venía denunciando las violaciones de Derechos Humanos, lo
cual fue interpretado por Obiang como una autorización de la
comunidad internacional para incrementar su represión hacia
la oposición.
D.: A pesar de ser el tercer productor de petróleo
de África subsahariana, Guinea aparece en los últimos
puestos del mundo en cuanto a los índices de desarrollo
humano... ¿Cuál es el nivel de corrupción del régimen?
P.M.: La corrupción afecta a todas las instancias
del régimen y está haciendo estragos en el país. El problema
es que el Gobierno está tan atrapado en el entramado de
corrupción que es incapaz de salir del mismo. Buena parte de
los presupuestos se destinan a pagar a altos cargos que,
además de sus sueldos en el Gobierno, cobran auténticas
fortunas por estar al frente de los consejos de
administración de las empresas públicas sin hacer nada. Por
otro lado, las empresas adjudicatarias de obras públicas
están también en manos de los afines al régimen, con lo que
desaparece cualquier posibilidad de controlar sus
actuaciones.
En lo que
respecta al tema del petróleo, hay una decidida voluntad de
Obiang y sus allegados para hacerse con los beneficios que
genera su explotación en detrimento del resto de la
población, evidentemente con la complicidad de las
multinacionales que lo extraen, mayoritariamente americanas,
como ExxonMobil, Chevron-Texaco, Marathon, etc. La esperanza
de que la situación pueda mejorar pasa por la presión de los
organismos internacionales para aumentar la transparencia y
sacar a la luz la corrupción. En esto, los gobiernos
europeos podrían ayudar más porque buena parte del dinero
que los dirigentes guineanos están robando a su pueblo
descansa en bancos e inversiones inmobiliarias en países
democráticos, como se vio con el escándalo del dinero
ocultado por Obiang en el banco Riggs.
D.: El Gobierno español argumenta que el
estrechamiento de relaciones con el régimen guineano es la
mejor estrategia para poder influir en su progresiva
democratización...
P.M.: Lo que hay que preguntarse es si esta
estrategia es sincera. Si es sincera, habría que darle un
voto de confianza para ver si produce resultados concretos
en un plazo breve de tiempo, de cuatro o cinco meses. España
nos ha dicho en muchas ocasiones que no podía hacer gran
cosa a favor de la democratización porque carecía de
elementos de presión contra Obiang. Desconozco qué elementos
puede tener ahora pero, en cualquier caso, nosotros queremos
que España, Estados Unidos y la Unión Europea tengan el tema
de la democratización de Guinea Ecuatorial en su agenda.
D.: A ese respecto, ¿tienen alguna credibilidad los
compromisos asumidos por Obiang ante Zapatero con respecto a
la democratización, liberación de presos políticos,
redistribución de la riqueza, etc?
P.M.: Cualquier compromiso de Obiang ante la
comunidad internacional no me merece ninguna credibilidad.
Son muchos años de promesas incumplidas hechas sólo para
ganar tiempo. Otra cosa es que el representante de un
Gobierno democrático como el español diga públicamente que
hay un compromiso sobre el que se va a trabajar para
conseguir resultados. Ahí sí que doy un voto de confianza,
ya que esas declaraciones pueden constituir un elemento de
exigencia concreta en un momento dado. Por otra parte,
mantener la esperanza en que la situación en Guinea
Ecuatorial pueda cambiar en el futuro es la única manera de
seguir peleando en condiciones tan duras como las que
vivimos los opositores dentro del país.
D.: Zapatero señaló que las próximas convocatorias
electorales de 2008 y 2009 serían un momento clave para
comprobar el grado de cumplimiento de esos compromisos...
P.M.: Las elecciones de 2008 y 2009 en Guinea
serán, efectivamente, una buena ocasión para evaluar las
perspectivas anunciadas por los dos gobiernos. Pero el
juicio hay que empezar a hacerlo en los próximos meses. El
Gobierno guineano debería formular a lo largo de 2007 una
invitación a los países e instituciones de la comunidad
internacional especializadas en asistencia electoral, cosa
que Obiang nunca ha hecho. Diseñar un programa de actuación
y movilizar los recursos para garantizar la limpieza del
proceso electoral requiere que esa invitación formal se
curse en los próximos dos o tres meses. Si eso se produce y,
al mismo tiempo, se instala en el país un clima de respeto a
la libertad de los partidos políticos para ejercer la
oposición, podríamos decir que existiría una perspectiva
diferente a la que ha habido en convocatorias previas. En
caso contrario, sería un claro signo de que las próximas
elecciones no van a ser diferentes de farsas anteriores".
[http://www.diagonalperiodico.net/article2722.html]
Remei Sipi: "El mayor reto de la mujer africana en España es
la soledad"
La página digital de
El Correo publica hoy la siguiente entrevista que
firma Gerardo Elorriaga: "Como guineana, la reciente
visita del presidente Obiang no admite medias tintas.
«Yo no le hubiera recibido. Es una figura
impresentable», asegura Remei Sipi Mayo. Sin embargo,
entiende las razones de sus anfitriones españoles.
«Hay temas económicos de por medio». De hecho, Guinea
es un gran productor de petróleo. En su calidad de
opositora, llama a la paciencia y a la esperanza de un
radical cambio político.
Remei Sipi Mayo tiene la nacionalidad española y
vive en Barcelona. Cuando llegó a Cataluña, hace ya
treinta años, este privilegio y los conocimientos del
idioma facilitaron su incorporación al mercado del
trabajo. Sin embargo, no quiere hablar de integración
sin aclarar lo que significa este concepto. «Si
pretendemos que sea asimilar, es decir, dejar de ser
de un continente diferente y renunciar a sus
especificidades culturales, yo diría que no estoy
integrada», defiende con determinación. «En cambio, si
entendemos como asumir derechos y deberes consagrados
por una Constitución democrática, sí. En cualquier
caso, se precisa un consenso y, a partir de ahí,
abordar el problema».
Funcionaria de la administración autonómica, es
autora de varios ensayos sobre los flujos provenientes
del África subsahariana y preside un colectivo que
defiende su futuro en España. «Se llama E'Waiso Ipola,
que quiere decir mujer espabílate y dignifícate». Ha
participado en la cuarta edición de las jornadas sobre
derechos humanos, organizadas por el Fondo 0,7% de la
Universidad del País Vasco, y que han tenido como
objetivo la relación entre la pobreza y la condición
femenina. «Lo vamos teniendo mejor, que no más fácil,
por una cuestión de solidaridad entre nosotras, entre
las que venimos de fuera y las nativas, porque nos
necesitamos», indica. En opinión de esta guineana, sin
el servicio doméstico que proporcionan las extranjeras
las mujeres locales no podrían trabajar fuera. «Somos
una cadena de cuidadoras».
Riesgo de exclusión
No obstante, la situación de las inmigrantes
africanas es compleja. «En España, el primero y el
mayor de los retos que se plantean es el de la
soledad», advierte. «Es una larga situación de duelo
porque no hay resorte para compartir. Se hallan fuera
de su entorno, sin parientes a los que acudir y
demandar auxilio, y en riesgo de exclusión. Se trata
de una situación muy difícil en el plano psicológico».
A diferencia de lo que ocurre en Latinoamérica, los
hombres toman la iniciativa más allá del Sahara y
emprenden la aventura europea. Tras haber carecido
tradicionalmente de voz ni voto, ajena a la educación
y, a menudo, a la propiedad, la esposa se convierte en
la única responsable de toda la familia en hogares con
una media de seis hijos; administra los escasos
recursos y cuida de pequeños y mayores. Su papel es
determinante sobre todo en el campo, donde la mano de
obra masculina empieza a escasear. Se calcula que en
estos momentos entre el 60% y 80% de la producción
alimentaria está generada por mujeres, que también
participan activamente en su comercialización.
A menudo, la necesidad apremiante de fondos obliga
a plantearse la partida hacia el Norte. El desarraigo
se une al peligro de caer en las redes de la
prostitución, que demandan jóvenes subsaharianas y
muchachas provenientes de los países del Este.
La reagrupación familiar conlleva inconvenientes.
«Si consigues un empleo, aunque sea en la economía
sumergida, en un país en el que existen derechos que
se ponen en práctica, la mujer obtiene un nuevo
estatus que no es bien recibido en un ámbito
patriarcal», arguye . «El marido está desconcertado,
es consciente de que está perdiendo el poder y se
generan tensiones. ¿La solución? Los enfrentamientos
se solventan cuando se trasmite la democracia al
núcleo familiar».
[http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/prensa/20061222/sociedad/mayor-reto-mujer-africana_20061222.html]
Nostalgia
"En Guinea Ecuatorial
hace mucho calor. Por eso resulta extraño imaginar a
los habitantes de esta antigua colonia española
cantando villancicos y disfrutando de un ambiente
navideño bajo un sol de justicia. "La Navidad
coincide en Guinea en la estación seca", explica
Lorena, que lleva 15 años en España y tiene una
tienda de alimentación en Zaragoza.
Debido a ese pasado
colonial, la Navidad se celebra como en la
península, aunque con matices. Las tradiciones
varían en función de si se pertenece a la etnia
bubi, procedente fundamentalmente de las islas de
Guinea, o a la etnia fan, afincada principalmente en
la parte del país continental.
Uno de los rituales
navideños más característico de los bubi es el
bonkó. "Aparecen unos cabezudos parecidos a
los que salen aquí en fiestas, aunque con fuego en
el casco", explica Lorena, miembro de esta
etnia. La gente se reúne en una especie de
"peñas, como las de aquí, en las que se baila y
canta al ritmo de los tambores".
La etnia fan
también tiene sus tradiciones. Los tíos maternos
están obligados a pagar en Navidad algo a los
sobrinos: una gallina, un pato... Algo relacionado
con la gastronomía. "Lo emblemático en los fan es
la gallina, por eso se ofrece a las visitas gallina
con salsa de cacahuete", explica Fermín, amigo
de Lorena y pertenenciente a esta etnia. Esta
tradición está tan arraigada, que se sigue
"incluso en Europa", asegura. A cambio, los
sobrinos, al final de cada mes, pagan algo (una
cerveza, por ejemplo) a sus tíos maternos.
Los ecuatoguineanos
conservan villancicos en castellano, pero también
han traducido a sus lenguas vernáculas algunos temas
y tienen, igualmente, canciones para estas fechas
creadas en sus dialectos. "Hay una misa de
Navidad que se canta en todas las fechas
significativas de esta época", explica Fermín.
En Guinea
Ecuatorial no tienen nieve en Navidad --están a más
de 40 grados-- ni Papá Noel. "A nosotros nos
visitan los Reyes Magos. Y ponemos belén y árbol,
aunque prevalece el belén porque somos católicos",
explica Lorena.
Pero la festividad
más importante tanto para los fan como para los bubi
es la Nochevieja, cuando la familia entera se reúne
para compartir su tiempo y para dar gracias por las
cosas buenas del año que sale. Para combatir el
malestar de Año Nuevo preparan el pepe soup,
un caldo de pescado muy picante. "Levanta a un
muerto", advierte riendo Lorena".
Fuente: El
Periódico de Aragón, 22 de diciembre 2006. "Al
calor de las fiestas", Nuey Montero Sanz.
Donato Ondó Ondó y
Guillermo Nguema Elá
Definitivamente podemos asegurar que Donato Ondó
Ondó no está enfermo en este momento. Por contra
Guillermo Nguema Elá, también dirigente de FDR y
también encarcelado en Black Beach, lleva quince
días sin poder recibir la atención médica necesaria
para la hipertensión que padece.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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