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HOJAS INFORMATIVAS
13
de diciembre de 2005
Otra vez
sobre las viviendas sociales
El diario
Notre Voie (Abidjan)
publicó el pasado día 10 la noticia siguiente firmada por Gomon
Edmond: "La construcción de 2000 viviendas y el
acondicionamiento del terreno urbano correspondiente en Guinea
Ecuatorial han sido el objeto de la firma de un acuerdo entre
Sonavi Vivienda y URB, una empresa de Guinea Ecuatorial y el
Bureau national d'études techniques et de développement (BNETD)
de Costa de Marfil.
El acto tuvo lugar el
jueves 8 de diciembre en la sede del BNETD, en Abidjan Cocody.
El coste de los trabajos se estima en 44.000 millones de FCFA.
Los trabajos durarán tres años. La función del BNETD será
aportar asistencia técnica a la Sociedad Nacional de
Adjudicación de Viviendas y Urbanismo (Sonavi Vivienda y URB)
para la aprobación de los anteproyectos y otros documentos del
operador o el acondicionador, el control de la conformidad de
las obras de acuerdo con las especificaciones técnicas y las
prestaciones de acuerdo con el proyecto aprobado y las
recepciones, provisional y definitiva, de los trabajos.
El director general
del BNETD, Ahoua Don Mello, se congratuló de la firma del
acuerdo. Manifestó que el Presidente Laurent Gbagbo está
decidido a que los países africanos se beneficien de la
experiencia de esta organización teniendo en cuenta las
competencias y las cualidades de sus recursos humanos. "Este
acuerdo es la expresión de una nueva etapa del BNETD y también
de la cooperación sur-sur. A partir de este acuerdo vamos a
reforzar la cooperación con Guinea Ecuatorial", anunció. Según
su opinión, el desarrollo de Costa de Marfil debe servir de
ejemplo para los países africanos.
El director general
de la Sonavi Vivienda y URB, Owono Ncara Agapito, por su parte,
espera que con el concurso del BNETD, los trabajos comiencen en
el plazo de tres meses. "El BNETD está vinculado con el Estado
marfileño, estamos satisfechos con el contrato", concluyó".
Hasta aquí la noticia
de Notre Voie.
El gobierno
guineano presupuesta todos los años la construcción de 2000
viviendas sociales, pero no construye ninguna. Han construido
pisos que acaban en manos de militares o de personas ligadas a
la Presidencia (entre ellas los hermanos de Obiang), pero
ninguna vivienda social. Este año se había comprometido a
construirlas y entregarlas a partir de Navidad, la noticia del
diario de Abidjan indica que las obras comenzarán en seis meses.
El pasado 16 de junio
decíamos: "La radio nacional guineana ha anunciado recientemente
que van a ser derribadas las viviendas existentes en Malabo
entre la policía y el antiguo cine Jardín y en los terrenos del
antiguo dispensario de medicamentos para construir "viviendas
sociales". Aquellos de los desalojados que dispongan de títulos
de propiedad sobre los terrenos que ocupan serán indemnizados.
La vivienda es un gravísimo
problema en la capital del país a la que acuden cada vez más
guineanos empujados por el espejismo del petróleo y la ruina del
campo. Cada vez que se libera un espacio, porque se derriba o se
deja de utilizar un edificio, es ocupado casi inmediatamente por
personas que no tienen vivienda y que, naturalmente carecen de
títulos de propiedad sobre los terrenos que ocupan. El régimen
guineano carece de política de viviendas (como de cualquier otra
política social) y anuncia, pero nunca cumple, la construcción
de viviendas sociales.
En uno de los últimos debates
habidos en el Parlamento guineano el diputado de CPDS Celestino
Bacale interpeló al ministro del ramo sobre la construcción de
viviendas sociales. El político opositor aportó datos
suficientes para demostrar que las viviendas sociales eran pocas
y acaban siendo ocupadas por ocupadas por altos cargos del
gobierno y del ejército. Sintiéndose acorralado el Ministro,
Aniceto Ebiaca, dijo: "Esas personas, ¿no son también guineanos?
Pues si son guineanos tendrán también derecho a viviendas
sociales". Queda claro".
Seguiremos
atentamente la evolución de este asunto. Tanto en lo que hace al
importe total del proyecto, a la calidad y los plazos de la
ejecución y al destino final de las viviendas.
Reunión de la
Organización Mundial del Comercio (1)
La agencia IPS ha distribuido
desde Washington, el pasado día 9, el siguiente despacho,
titulado ¿Las mismas promesas vacías?, del
que es autor
Emad Mekay: "La
conferencia ministerial de la OMC, que se celebrará la semana
próxima en Hong Kong, no ayudará a los pobres del mundo a salir
de sus penurias, como prometen los países industriales y las
instituciones financieras internacionales.
Al menos eso es lo que aseguran organizaciones internacionales
de la sociedad civil y expertos, para quienes la liberalización
comercial no resultará un catalizador del desarrollo del Sur.
"Lo que estaba destinado a ser una 'ronda de desarrollo'" de
negociaciones multilaterales de comercio "cambió su curso, con
poderosos intereses como los de la Unión Europea (UE) y Estados
Unidos demandando más y más concesiones de los países pobres,
pero dándoles muy poco a cambio", sostuvo la organización
humanitaria Oxfam.
La Ronda de Desarrollo de Doha fue convocada en la conferencia
ministerial de la OMC (Organización Mundial del Comercio) de
2001, en la capital de Qatar.
Los ministros de 148 países se reunirán desde el próximo martes
hasta el domingo 18 en la sexta conferencia de la OMC. Estas
deliberaciones son un paso crítico en el proceso de
liberalización del comercio mundial, tras el fracaso de la
quinta conferencia, celebrada en Cancún, México, en 2003.
El fin de la actual ronda de negociaciones está previsto para
diciembre de 2006.
Uno de los principales puntos de conflicto son los subsidios
agrícolas que los países ricos ofrecen a sus productores, y que
perjudican al Sur en desarrollo al reducir los precios
internacionales y obstaculizar su ingreso a los mercados del
Norte.
Los ministros negociarán también la remoción de las barreras al
comercio de servicios.
La semana pasada, la OMC publicó un memorándum que enfatiza en la
necesidad de una conferencia exitosa para el desarrollo del Sur.
Pero las organizaciones de la sociedad civil replicaron que ese
documento ofrece pocas garantías de que eso suceda.
"El texto está lleno de retórica vacía sobre desarrollo", dijo el
centro de estudios Instituto para la Política Agrícola y
Comercial (IATP), con sede en Estados Unidos. "Ninguno de los
compromisos propuestos va a lo profundo. Este acuerdo deja peor
a los países más pobres, que son la mayoría de los miembros de
la OMC."
Existe un creciente consenso entre economistas, organizaciones de
la sociedad civil y naciones en desarrollo: los beneficios de la
liberalización comercial han sido salvajemente exagerados.
Desde este punto de vista, aseguran, las negociaciones revirtieron
la intención original de la Ronda de Doha, y en realidad
aumentará el desequilibrio entre países ricos y países pobres.
Quienes formulan esas críticas no solo apuntan contra la OMC, sino
también contra el Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional, que siempre han alentado la liberalización
comercial.
"La actual ronda de negociaciones no trata lo que era su objetivo
original: ayudar a los países en desarrollo", dijo el presidente
de la filial estadounidense de Oxfam, Raymond C. Offenheiser.
"Lo que hoy está sobre la mesa no promueve el desarrollo, e
incluso podría hacer más mal que bien. Los países pobres no
deberían firmar tal acuerdo."
El presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, defendió el
miércoles un estudio de la institución según el cual la
"liberalización plena del comercio" ofrecería a todo el planeta
una ganancia anual de 300.000 millones de dólares para 2015.
Según el estudio, 86.000 millones corresponderían a los países del
Sur, y por esa razón, aseguró Wolfowitz, los ministros de esas
naciones deberían firmar un acuerdo en Hong Kong.
"Esas cifras pueden crecer a medida que los productores de países
pobres aprovechen los nuevos mercados", sostuvo.
Pero el instituto académico Centro de Investigación Económica y
Política (CEPR), radicado en Washington, calculó que esos
300.000 millones de dólares representa apenas 0,7 por ciento del
producto interno bruto mundial de 2015, lo cual convierte la
cifra en insignificante.
"Un país que tenga un ingreso anual por habitante de 1.000 dólares
en 2015, sin liberalización comercial, logrará un ingreso de
1.007 si la hay", explicó el codirector del CEPR, Mark Weisbrot.
Otros escenarios más realistas previstos por el propio Banco
Mundial se refieren a ganancias adicionales anuales de entre
17.900 y 119.300 millones de dólares, es decir entre 0,04 y 0,28
por ciento del producto mundial, agregó Weisbrot.
"Es extraño ver tan exagerado el potencial de la Ronda de Doha,
incluso más allá de lo que la investigación económica
convencional indica", advirtió.
Organizaciones humanitarias advierten que la Unión Europea, Japón y
Estados Unidos no practican la libertad comercial que predican,
pues pagan más de 250.000 millones de dólares anuales en apoyo a
su agricultura.
Por otra parte, activistas aseguran que las grandes corporaciones
transnacionales son la principal fuerza motriz del sistema
mundial de comercio y que son las que tienen más que ganar de la
liberalización.
Apenas 500 compañías concentran alrededor de dos tercios del
comercio mundial. Y 40 por ciento de ese intercambio se registra
entre esas mismas compañías.
Aunque las 200 principales compañías mundiales representan un
cuarto de la actividad económica del planeta, solo emplean menos
de uno por ciento de la fuerza de trabajo.
"El valor del libre comercio sin cortapisas como solución para la
pobreza es un mito", dijo la activista Ronnie Hall, de Amigos de
la Tierra Internacional. "Lo que ahora necesitamos es detener
las negociaciones y revisar urgentemente el impacto de las
reglas internacionales de comercio en el empobrecimiento y el
ambiente." ( (FIN/2005)
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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