|
HOJAS INFORMATIVAS
11 de diciembre de 2003
LO
QUE NO PUEDE SER Y ADEMÁS ES IMPOSIBLE. LA
"ESPANTÁ" DE TEODORO OBIANG NGUEMA
A
primeras horas de la noche del martes las
agencias de prensa anunciaron la escala técnica
en Madrid de Teodoro Obiang Nguema. La entrevista
Obiang-Aznar era una iniciativa guineana aceptada
en Moncloa con su benevolencia
habitual en las relaciones con aquel régimen
dictatorial. Poco más de doce horas después la
escala y la entrevista quedaron anuladas también
por iniciativa de Obiang.
¿Cuales
fueron las razones? La versión oficial guineana,
perfectamente increíble, alude a "razones
de agenda". Otras versiones que circulan,
van desde las razones políticas y
psicológicas (Obiang tiene problemas internos y
no quiere aparecer por España en esas
condiciones) a las sanitarias (Obiang padece una
enfermedad que necesita curas urgentes e
imprevistas. Esta enfermedad no sería el cáncer
de próstata, más previsible en sus
tratamientos, sino el sida). El dictador guineano
ha mantenido, sin embargo, su entrevista de ayer
con Chirac y el tema principal de lo hablado con
el presidente francés sería el contencioso con
Gabón sobre el islote de Mbañé, un asunto
sobre el que España parece disponer de
contundentes pruebas históricas favorables a
Guinea...
¿Por
qué las relaciones España-Guinea están siempre
sometidas a los exabruptos y las brusquedades de
Obiang y los suyos? Puede haber razones
personales (psicológicas) ligadas a las
brusquedades habituales de los dictadores,
pero en nuestra opinión se trata de razones
políticas e históricas. Las relaciones
entre ambos países sólo serán estables
cuando sus regímenes políticos sean
democráticos. Tras un proceso de
independencia poco organizado y boicoteado
por una parte de la administración española,
los años de coexistencia de las dos dictaduras
(la de Franco y la de Macías) fueron años de
tensiones disimuladas ante la opinión pública
tras el velo de la "materia reservada".
La democracia española ha ensayado tres
políticas distintas con Obiang: la de la
complacencia en el período de UCD, la oposición
moderada en los años del PSOE y la espera
anhelante de los favores del dictador con los
gobiernos del PP. Obiang y los suyos no quieren
la presencia española, la "mirada"
española, en Guinea; una "mirada"
que su pueblo identifica con las
reivindicaciones democráticas. Obiang cede
con excesiva frecuencia a las tentaciones de
una política antiespañola, a la que quiere
disfrazar de anticolonialismo, uno
de los escasos elementos
legitimadores con los que cree contar su
régimen dictatorial.
La
administración española ha prodigado en los
últimos años las señales que apuntan a Obiang
como "su hombre en Malabo". El actual
embajador español en Guinea, don Carlos Robles
Fraga, aparece en público como un
auténtico forofo del régimen guineano... Nada
es suficiente. En menos de quince días hemos
pasado del exceso de las condecoraciones a la
Ministra y al Secretario de Estado de Asuntos
Exteriores, a la "espantá" de la Moncloa...
Editado
y distribuido por ASODEGUE
Índice Noticias
|