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31
de enero de 2003
UNA
PRIORIDAD ESTRATÉGICA: OFENSIVA SOBRE EL ORO NEGRO AFRICANO
Región
prescindible hasta hace poco a los ojos de Washington, Africa se
está convirtiendo en una prioridad estratégica para los Estados
Unidos. En la preparación de su guerra contra Irak, la
administración Bush reelabora el mapa de sus aprovisionamientos de
petróleo. El continente negro, con sus reservas de buena calidad,
resguardado de los grandes conflictos, podría proporcionar de aquí
al 2020, el 25% del bruto americano. En los principales países
petroleros – Nigeria, Guinea Ecuatorial, Angola... – Washington
multiplica los gestos, sitúa consejeros militares y compañías
petroleras.
JEAN-CRISTOPHE
SERVANT, periodista.
Mientras
los Estados Unidos preparan sus armas contra Irak, están empeñados
en otra batalla, también estratégica, a varios miles de
kilómetros del Golfo Pérsico. Esta "ofensiva tranquila",
de acuerdo con la expresión del diario nigeriano The Vanguard
(1), está dirigida "a no molestar, por un lado, a los
aliados del Oriente Medio y por otro a corregir una idea
generalizada, según la cual a América sólo le interesan de Africa,
sus recursos naturales" (2) y hace referencia al petróleo
subsahariano. Según Walter Kansteiner, subsecretario de Estado
norteamericano encargado de los Asuntos Africanos, el petróleo del
continente negro "se ha convertido en un asunto de interés
estratégico nacional para los Estados Unidos" (3). Por su
parte el influyente senador republicano de California Ed Royce,
presidente del Subcomité para Africa del Comité de relaciones
exteriores de la Cámara de Representantes, ha declarado que "el
petróleo africano debería considerarse como una prioridad de la
seguridad nacional tras del 11 de septiembre"(4).
Resta
por oficializar esta política en el Congreso y en la Casa Blanca. A
la espera de que tal cosa se produzca, el proceso parece confirmado
por múltiples intervenciones, discretas pero significativas, en los
países productores, entre ellas el apoyo proporcionado a las
conversaciones de paz en Sudan, a comienzos del 2002, y la
invitación discreta, dirigida a Nigeria para que abandone la
Organización de Paises Exportadores de Petróleo (OPEP). Además,
Colin Powell ha realizado en 2002 una visita histórica a Gabón –
la primera de un Secretario de Estado norteamericano –, mientras
que el presidente George Bush ofreció un desayuno, también
emblemático, el 13 de septiembre de 2002, a diez jefes de Estado
del Africa Central. Por último, un alto responsable del comando
militar de los Estados Unidos en Europa, el general Carlton Fulford,
se desplazó en julio de 2002 a Sao Tomé y Príncipe, para estudiar
los problemas de seguridad de los operadores petroleros en el golfo
de Guinea y la posibilidad de instalar en esta zona un nuevo
subcomando militar regional americano, inspirado en el que existe en
Corea del Sur.
Este
rebrote de interés por Africa – respecto a la que el candidato
Bush explicaba en el 2000 que "no era una prioridad
estratégica nacional" – se explica por los optimistas
cálculos de producción previstos. La Conferencia de Naciones
Unidas para el Comercio y el Desarrollo (CNUCED) estima las reservas
totales del continente en 80 mil millones de barriles de petróleo,
es decir el 8 % de las reservas mundiales de bruto (5) y según las
previsiones del National Intelligence Council americano, los Estados
Unidos podrían importar del Africa subsahariana el 25% de su
petróleo frente al 16% actual.
Control
sobre Guinea Ecuatorial
En
este momento el Africa negra, con más de 4 millones de barriles de
petróleo diarios produce tanto como Irán, Venezuela y México
juntos. Su producción ha aumentado un 36% en los últimos años,
frente a un 16% en otros continentes. Sudán que ha empezado a
exportar su petróleo hace tres años, extrae actualmente 186.000
barriles por día (6). Nigeria – primer exportador africano de
bruto – debería aumentar su producción diaria de 2,2 a 3
millones de barriles de aquí al 2007, antes de conseguir 4,42
millones en el 2020. Angola, segundo gran productor continental, que
ha salido en la primavera de 2002 de quince años de guerra civil,
debería de aquí a esa misma fecha, multiplicar por dos su
producción y alcanzar los 3,28 millones de barriles. En este mismo
periodo de tiempo, las aguas de Guinea Ecuatorial, que detentan hoy
el récord mundial (junto con Angola) de permisos de investigación
petrolera en curso, podrían permitir a este país, de aquí al
2020, convertirse en el tercer productor africano de bruto (por
delante del Congo y de Gabón) y proporcionarle 740.000
barriles/día.
Prometedores,
los yacimientos africanos presentan también ventajas políticas
ciertas: por una parte, todos los países, excepto Nigeria, están
fuera de la OPEP "a la que Norteamérica, empeñada en una
estrategia a largo plazo, busca debilitar privándola de algunos de
los países emergentes" (7). Por otra, como señala Robert
Murphy, consejero para Africa del Departamento de Estado, estas
reservas petroleras son fundamentalmente "offshore... a
cubierto de eventuales conflictos políticos y sociales. Las
tensiones políticas o cualquier otro tipo de desordenes que
pudieran darse en los países africanos productores de petróleo
tienen pocas posibilidades de adquirir un carácter regional o
ideológico capaz de desembocar en un nuevo embargo".
El
golfo de Guinea, que cuenta con unas reservas de 24 mil millones de
barriles de petróleo, debería alcanzar el primer puesto en la
producción mundial en offshore de aguas profundas. Por último, las
reservas del interior del continente alcanzarán directamente la
costa atlántica – con la excepción de las que procedan de la de
los campos sudaneses – por medio del oleoducto Chad-Camerún que
drenará 250.000 barriles diarios hacia el Atlántico.
Para
las petroleras americanas (tanto las dos gigantes Exxon-Mobil
Corporation y Chevron-Texaco Corporation como las más modestas
Amerada Hess, Marathon u Ocean Energy) que deberán invertir allí
en 2003 más de 10 mil millones de dólares, el Africa petrolera era
ya claramente una prioridad geopolítica mucho antes del 11 de
septiembre de 2001. Lo hicieron saber, en marzo de 2000, al
Subcomité para Africa de la Cámara de Representantes durante una
reunión dedicada a las potencialidades energéticas de ese
continente. El Institute for Advanced Strategie and Political
Studies (IASPS) (8)tomó buena nota de ello. Creado en 1984 en
Jerusalén, este think tank está próximo al partido de la
derecha israelí Likud, favorable a una estrategia de
desimplicación respecto al petróleo sudanés, y a los
neoconservadores norteamericanos.
La
victoria de George W. Bush fue también la de los petroleros tejanos
y, tras el 11 de septiembre, las ideas del IASPS empiezan a abrirse
camino entre los consejeros de energía de la administración y,
más ampliamente entre los "halcones" de la Casa Blanca.
El 25 de enero de 2002 el IASPS organizó un seminario al que
asistieron Walter Kansteiner y varios miembros de la administración
Bush (tales como Barry Schutz, especialista en Africa, o el teniente
coronel Karen Kwiatkowksi, oficial del ejército del aire
dependiente de la oficina del Secretario de Defensa), miembros del
Congreso (por ejemplo William Jefferson, representante de Luisiana)
y también consultores internacionales, representantes de la
industria petrolera y de grupos de inversores. En esta sesión
nació el African Oil Policy Initiative Group (AOPIG),
interconexión entre las esferas pública y privada, así como un
Libro Blanco titulado African
Oil. A Priority for US National Security and African Development (9).
El
mensaje dirigido por los petroleros a la administración Bush es en
este caso particularmente claro: "If you lead, we´ll follow
(Si vosotros mostráis el camino, nosotros iremos
detrás)". Tras este seminario la política energética del
gobierno americano muestra signos evidentes de la influencia de este
lobby. Una vez explicada esa política, en mayo último, por Richard
Cheney esto se ha hecho evidente. Para el vicepresidente
norteamericano, "el petróleo africano por su alta calidad y
su baja tasa de azufre supone una notable ampliación del mercado
para las refinerías de la costa este". Más recientemente,
la AOPIG ha vuelto a jugar sus buenos oficios en Nigeria – donde
se suceden incidentes políticos y sociales en la región norte del
país – en el marco de una misión conducida en Lagos por "el
evangelista petrolero" (10) Michael Wihbey a mediados de julio.
Oficialmente habría estado destinada a promover una Comisión del
Golfo de Guinea destinada a reunir a todos los estados petroleros de
esta subregión, oficiosamente su objetivo habría sido plantear la
salida de Nigeria de la OPEP, rumor que fue desmentido finalmente
por Abuja.
"Para
evitar los errores cometidos en el Golfo Pérsico", el
Libro Blanco de la AOPIG plantea, entre otras medidas, prestar más
atención a la transparencia en la declaración de los ingresos
obtenidos del petróleo y ampliar las facilidades aduaneras
ofrecidas anteriormente por Norteamérica a los países africanos.
Plantea también una prudente implicación y control por parte de
los Estados Unidos a favor de la anulación de la deuda. Si estas
intenciones hubieran de "convertirse un día en una
autentica política americana" (11) habría muchas otras
cosas por hacer. Petróleo y "buen gobierno" siguen siendo
efectivamente antinómicos. En un texto publicado en julio de 2002,
la Asociación de las Conferencias Episcopales del Africa Central (ACERAC),
recuerda "la complicidad existente entre las compañías
petroleras y los responsables políticos de la región" y
también la forma en la que "los ingresos procedentes del
petróleo se utilizan para mantener los regímenes en el poder"
(12). Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), en Angola,
país en el que la empresa Chevron controla el 75% de la producción
petrolera, los futungo (camarilla compradore cercana
al poder) habrían desviado en su favor, en 2001, más del 30% de
los beneficios del maná petrolero. Sin embargo, es uno de los más
pequeños países productores de petróleo el que resume más
claramente la forma en la que los Estados Unidos están en vías de
redistribuir sus cartas petroleras: Guinea Ecuatorial. En este
"Kuwait africano", en el que el Producto Interior
Bruto (PIB) ha crecido un 70% en 2001 y que dispone de unas reservas
estimadas de dos mil millones de barriles de petróleo, los Estados
Unidos se disponen a reabrir un consulado (cerrado bajo la
administración Clinton por razones presupuestarias) y a excluir a
Guinea Ecuatorial de la lista de 14 países africanos con malas
notas en materia de derechos humanos.
Es
cierto que este país, descrito por el informe anual de la CIA como
una nación gestionada "por unos dirigentes sin ley que
tienen secuestrada la economía nacional", dispone de un
embajador en Estados Unidos (cuñado del presidente Teodoro Obiang)
que asistió al forum del IASPS. Es cierto también, recuerda una
notable investigación de The Nation (13), que dos tercios de
las concesiones petroleras en Guinea Ecuatorial han sido concedidas
a operadoras norteamericanas que tienen "lazos estrechos con
la administración Bush". El patrón de la petrolera CMS
Energy, William McCornick, contribuyó con 100.000 dólares a la
ceremonia de la investidura presidencial de George W. Bush. Por su
parte, Ocean Energy, otra sociedad petrolera activa en el Golfo de
Guinea cuenta como consultor en Malabo a Chester Norris, que fue
embajador de los Estados Unidos con el gobierno de Bush-padre. Para
completar este marco, digno de una república bananera, los
yacimientos offshore de Guinea Ecuatorial serán defendidos
próximamente por guardacostas formados por la Military Professional
Ressources Inc, empresa privada por altos cargos retirados del
Pentágono (presente en América Latina como subcontratista en el
marco del Plan Colombia). Tal como resume la embajada de Guinea
Ecuatorial en Whashington, "son las compañías petroleras
las que informan al Departamento de Estado sobre lo que sucede en
nuestro país". La visita que George Bush tiene previsto
efectuar a Africa en la primavera del 2003 – que comenzará por
Nigeria – podría ser histórica en más de un aspecto.
___________________________________
(1)
The Vanguard, Lagos, 30 de septiembre 2002.
(2)
James Dao, "In Quietly Courting Africa, US Like the Dowry: Oil",
The New York Times, 18 septiembre 2002.
(3)
Conferencia del IASPS, 25 de enero de 2002, www.iasps.org.
(4)
Conferencia del IASPS, op. cit.
(5)
Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo:
"Los servicios energéticos en el comercio internacional y su
incidencia en el desarrollo", junio 2001. http://www.unctad.org.
(6)
Ver Gérard Prunier: "Paix introuvable au Sudan", Le
Monde diplomatique, diciembre 2002.
(7)
Roger Diwan, de la Petroleum Finance Company, The New York Times,
18 septiembre de 2002.
(8)
http://www.iasps.org.
(9)
Que puede consultarse ampliamente, junto con las críticas de los
internautas, en http://www.marekinc.com/BustEcolUSAO61301.html.
(10)
Leer "US Leads Oil Boom in "Other Gulf", Associated
Press, 19 septiembre 2002.
(11)
Malcolm E. Fabibyi, The Wisdom in Remaining with Opec, en
http://www.gamji.com
(12)
Conferencia Episcopal de las Iglesias del Africa Central: "L´Eglise
et la pauvreté en Afrique centrale: le cas du pétrole", julio
de 2002. http://www.eireview.org.
(13)
Ken
Silverstein, "Oil Politics in the Kuwait of Africa·, The
Nation, Nueva York, 22 de abril de 2002
Editado y
distribuido por ASODEGUE
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