El
régimen que gobierna Guinea Ecuatorial mantiene en el penal de
Black-Beach, situado en la zona presidencial, a un número
importante de ciudadanos . Dichos ciudadanos son presos de
conciencia. Como en la época colonial, cuando fue construido, este
penal sigue siendo guardado por una guardia represora: la Seguridad
Presidencial del Señor Obiang, el más represor de todos los
cuerpos armados de Guinea Ecuatorial.
El
14/03/2002, el Presidente Obiang lanzaba una oleada de
detenciones extrajudiciales de dirigentes y supuestos miembros de la
oposición, principalmente del partido político Fuerza Demócrata
Republicana (FDR) y sus familiares, pero también de los partidos
Convergencia para la Democracia Social (CPDS) y Unión Popular (UP),
antes de someterlos a un juicio político y condenarlos, sin causa
justificada, a varios años de prisión. Un verdadero acto de
terrorismo de Estado. Inexplicablemente, fue el preciso momento que
eligió esta Comisión para sustraer a Guinea Ecuatorial del
seguimiento establecido sobre este país desde 1979 en materia de
violación sistemática y constante de los derechos humanos. Dos
condenados en este juicio han muerto por consecuencia de los malos
tratos recibidos en la cárcel : Juan Asumu Sima y
Juan Ondo Nguema. Los demás siguen en la cárcel y muchos de
ellos sufren torturas: Lorenzo Asú Nguema, Roque Nve Nso,
Salomón Ovenga, etc.
Durante
el juicio, quedó claro que el tribunal actuaba obedeciendo
instrucciones directas del régimen cuando se vio que la acusación
se basaba sola y exclusivamente en unas declaraciones obtenidas bajo
tortura. Las marcas de tortura eran visibles en casi todos los
encausados. Muchos de ellos no pudieron firmar sus supuestas
declaraciones porque tenían los miembros fracturados. Y fue
ilustrativo el hecho de que el Presidente del tribunal impidiera
hablar de dichas torturas, como también fue ilustrativo que el
propio Fiscal de la República actuase de fiscal durante el juicio.
La
asistencia de las familias a los encarcelados es la que suele
atenuar las duras condiciones de supervivencia en este penal,
debidas al estado de los locales, a su modo de funcionamiento y a
las personas que lo guardan. Sin embargo, actualmente, dicha
asistencia ya no es posible a causa de los impedimentos impuestos
por los cuerpos represores del régimen. Los presos, incomunicados
en las celdas, ya no reciben visitas ni asistencia y/o comida de los
familiares con regularidad. Estas circunstancias suponen un
agravante en sus injustas penas, no contemplado en las sentencias.
Vemos,
pues, que estos presos sufren penas que, además de ser injustas, no
corresponden a las sentencias, porque éstas son un mero formalismo:
han sido dictadas por el régimen a través de una autoridad
judicial testaferro, para quitarse de en medio a unos dirigentes
políticos molestos. Esto explica también que no se hayan tratado
los recursos que los defensores quisieron interponer a dichas
sentencias; ni se han atendido las protestas presentadas por el
endurecimiento de las condiciones de encarcelamiento.
Dichas
torturas fueron practicadas antes y durante el juicio por altas
autoridades del régimen y colaboradores directos de Obiang.
Cabe destacar, entre varios otros aspectos, que muchas de estas
detenciones se realizaron en el distrito de Mongomo, y fueron
dirigidas por Francisco Mba Mendama, alias Efepulé, jefe
militar de dicha zona. Este señor fue condenado en un juicio
público celebrado en Bata en agosto de 1999 por el asesinato de Julián
Esono Bibang el 03/01/1999, ex-embajador de Guinea Ecuatorial en
Francia, y en lugar de cumplir con su condena, fue rehabilitado en
sus funciones y ascendido de grado militar para seguir con su labor
represiva que, como en el caso de Julián Esono, puede llegar hasta
el asesinato.
Por
todo ello:
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Denunciamos
enérgicamente el mantenimiento en prisión de