Una valiosa fuente para conocer la
situación y evolución de Guinea durante estos años en el
contexto internacional de la guerra, más que en aspectos
concretos de su coyuntura interior, está constituida por los
informes de los servicios consulares y diplomáticos británicos
que se conservan en el Public Record Office de Londres
(7) El canal habitual de información y correspondencia
funcionaba a partir del Consulado británico en Fernando Poo
hacia el Gobierno de Nigeria en Lagos, y de éste al Secretariado
de Colonias en Londres; en otras ocasiones las noticias se
transmitían a través dcl Encargado de Negocios en Monrovia o del
Cónsul General en Camerún. En todo caso, la administración
británica parecía seguir muy de cerca la situación en Guinea y
su evolución, no sólo durante la guerra mundial, sino también
antes a lo largo de la guerra civil española, por lo que tales
momentos pueden conocerse, en lo que es posible, mediante tales
informes. En este sentido hay una serie de puntos que centran la
atención y el interés durante estos años del conflicto mundial>
y en especial en los primeros de la guerra, entre 1939 y 1943:
1. Sobre la neutralidad y la actitud
de las autoridades coloniales españolas ante la guerra.
2. Sobre la actitud hacia los
británicos y los aliados, y las relaciones con sus países.
3. Sobre las actividades de los
alemanes.
4. Sobre las condiciones de trabajo,
con especial referencia a los trabajadores nigerianos.
5. Sobre la situación militar de la
colonia, y
6. Sobre la situación
político-social de la colonia.
En relación con el primer punto,
sobre la política de neutralidad y la actitud de las
autoridades españolas ante la guerra, las decisiones
están tomadas desde los primeros momentos del conflicto, con
fecha 27 de septiembre de 1939, el vicecónsul británico en
Fernando Poo informa al Gobernador de Nigeria que “el Gobernador
General ha informado que ha tomado todas las posibles
precauciones para preservar la estricta neutralidad” (8) y el 18
de octubre insiste en “la actitud de las autoridades españolas
ante la guerra de estricta neutralidad, con un sentimiento
general marcadamente pro-británico, no ocultándose las simpatías
hasta la declaración de neutralidad”, y pone como ejemplo de
imparcialidad el movimiento de buques (9); aunque también se
informa que la reacción local hacia los éxitos militares
alemanes es de júbilo entre los militares y los falangistas.
En septiembre de 1940, junto al reagrupamiento
y la concentración de alemanes, hay noticias de una movilización
parcial en Río Muni y que 150 españoles y 700 nativos están
dispuestos y armados, dentro de un plan de preparación militar
en la que participa el buque “Calvo Sotelo”. Ambos movimientos
tienden a montar medidas de defensa en Rio Muni especialmente,
en las que colaboran los alemanes. Se informa también que la
opinión española local está plenamente convencida de que una
declaración de guerra por España contra Gran Bretaña era sólo
cuestión de días; pero la oposición local a la entrada de España
en la guerra va cobrando fuerza.
En octubre de 1940 el fracaso del intento
alemán por invadir Inglaterra parece influir en la opinión de
los españoles de la colonia, y según un miembro de la Falange
local parece cada vez más claro que “el 90 por 100 de los
españoles son indiferentes u opuestos a la Falange pro-Eje”’, y
la mayoría de los españoles sólo desean mantenerse en la
situación de paz. Por otro lado, el periódico falangista
Ebano continúa reclamando Gibraltar y las colonias
africanas para España, manteniendo una marcada actitud
pro-Eje. También se informa que las autoridades españolas
coloniales han empleado a un francés de Vichy, de Duala, para
registrar los programas de radio de Duala, Brazzaville,
Leopoldville y Cotonou (10).
Sobre la situación en Fernando Poo se informa
en noviembre de 1940 que el nuevo gobernador de la lsla, el
capitán Díaz, es germanófilo, y que existen indicios de un
comercio de material de guerra (11) y armas en Santa Isabel. Y
que han de cesar las relaciones de la colonia con Duala, ya que
no se reconoce el gobierno de Francia libre; en efecto, el 4 de
noviembre de 1940 se informa que el gobierno de Madrid ha
mandado a las autoridades locales que cesen todos los contactos
con el Camerún francés, ya que el gobierno español considera al
gobierno de la Francia libre como una rebelión contra Vichy.
Dias después, el buque «Calvo Sotelo» lleva a Santa Isabel desde
Bata a ocho franceses de Vichy, marineros del «Bougainville»,
que se ha visto implicado en las operaciones próximas a
Libreville, y que han sido acogidos como internados de guerra en
Fernando Poo; también a comienzos de 1941, otros nueve marineros
franceses escaparon de un campo de prisioneros en Gabón y se
refugiaron en Río Muni. En diciembre de 1940, las autoridades
españolas realizan una vigilancia especial en las costas de la
isla, tanto en las playas del oeste, norte y este, como en las
zonas próximas, ante posibles desembarcos.
En junio de 1941 se señala que el control
británico sólo permite las exportaciones limitadas de cacao de
Femando Poo —corno ocurrió con los casos de los buques “Dómine”
y “Escolano”, entre fines de 1940 y comienzos de 1941—, al mismo
tiempo que sobre la delicada situación que atraviesa la isla
existen temores y rumores entre la población de una pronta
invasión por tropas británicas y francesas (12) Estos
temores se intensifican a lo largo de 1942, con el transcurso de
la guerra, y en noviembre de ese año informa el Cónsul en Duala
al Foreign Office sobre las reacciones en la colonia a los
sucesos en África del Norte 13, en el sentido de que «la actitud
de Femando Poo y Guinea española puede ser resumida en general
como de gran temor a que España pueda ser arrastrada a la guerra
como resultado de la ofensiva anglo-americana en el norte de
África».

Hitler y Franco
— Sobre la actitud hacia los
británicos y los aliados, segundo punto antes citado, de los
informes referidos y en principio, se detecta, como ha quedado
reflejado, «un sentimiento general marcadamente pro-británico,
no ocultándose las simpatías hasta la declaración de
neutralidad». Pero por otro lado, en 1940 se hace notar la
actitud antibritánica del periódico Ebano, junto con las
medidas de precaución en defensa militar ante una posible
invasión aliada.
En octubre de 1940, las autoridades españolas
se muestran contrarias a los esfuerzos del Consulado británico
para propagar el boletín de noticias de la B. B. C. entre
algunos británicos de la isla, y para que no llegue a los
africanos, y aun admitiendo el derecho del Consulado a hacerlo,
le ponen obstrucciones en numerosas ocasiones y la Policía
vigila las actividades de este tipo.
En noviembre de 1940 el Vicecónsul francés es
acusado de espionaje y son limitadas las actividades del
Consulado francés, que llega a ser cerrado por sus relaciones
con las autoridades de la Francia libre en Duala.
Más adelante, en febrero de 1943, se produce
la detención en San Carlos de un capellán británico y el arresto
del Cónsul de Liberia, de nacionalidad española, por referencias
inamistosas en una carta a la Administración local (14).
El Cónsul en Duala informa sobre las
relaciones anglo-españolas en junio de 1943, que tales
relaciones con las autoridades españolas están lejos de ser
cordiales: «en primer lugar por las simpatías pro-Eje del
Gobernador General, pero también agravadas, entre otras cosas,
por las informaciones de la E. E. C. y las restricciones
españolas. Los súbditos británicos en Santa Isabel tienen
limitaciones de viajar, que no se aplican a alemanes y
portugueses, con el argumento de que son zonas militares» (15).
En julio de 1943 se transmite igualmente una queja sobre la
discriminación contra los intereses británicos en Fernando Poo
(16).
— Respecto a las informaciones sobre
las actividades alemanas en Guinea, las noticias y los
datos que se transmiten por el Consulado británico parecen
contener una cierta dosis de subjetividad. Así, el 10 de agosto
de 1940 informa del incidente provocado por seis nacionalistas
alemanes en una exposición fotográfica celebrada en el local del
Consulado de Fernando Poo, y por el que el Secretario General
español ofreció disculpa tras la protesta británica (17). Otros
informes recogen, también en agosto de 1940, los rumores sobre
el ofrecimiento alemán de comprar cacao de la Guinea española y
la presencia de submarinos de Vichy en Duala francés.
Igualmente, en noviembre de 1940 se da noticia de que el
periódico Der Adler circula libremente por la isla con
subtítulos en español.
Este mismo año de 1940, en el mes de
septiembre, se informa sobre la organización de concentraciones
de grupos de alemanes nacionalistas y en edad militar —parece
que unos 42 en Bata y 40 en Río Benito— para colaborar con las
autoridades españolas en la disposición de medidas de defensa en
Río Muni. En octubre se transmite la noticia de que muchos
comerciantes españoles están llegando a Guinea por cuenta de las
firmas alemanas; la Agencia Fortuny Limitada y el Banco Exterior
de España permiten que este comercio se haga en su propio
nombre, aunque la firma alemana Moritz ha cesado de exportar
cacao y café, mientras que otras firmas y agentes que comercian
son Antonio Macías Casanova y Drumen, S. A.
En diciembre del mismo año de 1940 se conoce
que algunos alemanes de Camerún y franceses de Vichy son
evacuados a Cotonou por un avión francés que hace repetidas
escalas en Bata.
También se informa sobre la presencia de
italianos en Guinea (18) en enero de 1941 parece que no
superaban el número de cien, contándose en Santa Isabel entre 50
y 60 procedentes del buque “Duquesa de Aosta”, y otros del
Camerún francés, mientras que igualmente se señala que no
existen intereses comerciales italianos en Guinea.
— Sobre las condiciones de
trabajo, y en especial la situación de los trabajadores
nigerianos en Guinea, existen numerosos informes que ofrecen
datos precisos en relación con este asunto, que aparece como uno
de los vitales, tanto en el orden económico y social como en el
político, por las implicaciones que conlleva, de la vida de
Guinea durante estos años. Así, en un escrito de agosto de 1939
elaborado por el Gobierno de Nigeria y dirigido al Secretario de
Estado para las colonias se resumen los más importantes aspectos
de la situación entonces existente en este sentido (19):Fernando
Poo es, en muy amplia medida, dependiente de Nigeria en la mano
de obra necesaria para cultivar sus plantaciones de cacao y
café, que constituyen la principal riqueza de la isla; el número
de trabajadores nigerianos empleados en las plantaciones es
aproximadamente de unos 6.100, a los que hay que añadir entre
500 y 600 nigerianos más que trabajan en las ciudades, y se
estima que la inmigración hacia Fernando Poo ha sido últimamente
de unos 2400 por año. Los métodos de reclutamiento e
incorporación de los nigerianos al trabajo en Fernando Poo son
ilícitos e irregulares, siendo condenados por el Gobierno
español de la colonia, que desea regularizar la situación.
La importancia del número de trabajadores
nigerianos en la economía de Fernando Poo se valora al
englobarlos en las cifras generales de la población recogidas
también en los informes, que dan los datos de: 1.250 europeos,
6.100 trabajadores nigerianos, 500 en las ciudades y 25.000
nativos.
La situación se mantiene, y así, durante
octubre de 1940, consta que unos 1.000 nuevos trabajadores
nigerianos llegaron a Fernando Poo por medio de canoas,
considerándose que es la más numerosa cantidad conocida hasta
entonces nunca antes ocurrida, y en consecuencia algunos han
atendido ofertas de trabajo para ir a Río Muni.
— Sobre la situación militar
de la colonia, según los informes británicos de 1939, es muy
deficiente (20) : respecto a las fuerzas militares de tierra se
señala que después de la guerra civil española existen pocas
tropas europeas en la isla y en la colonia, no pasando su número
de 100 en Santa Isabel; la Guardia Colonial en Fernando Poo, se
añade, está formada por unos 150 nativos con oficiales europeos,
estando la mayoría estacionados en Santa Isabel, pero también se
encuentran distribuidos en pequeños puestos sobre la isla para
atender especialmente las necesidades de policía y seguridad. Se
registra sólo un buque de guerra en Santa Isabel, el “Malaspina”,
de unas 1200 toneladas. Casi no hay fortificaciones militares,
ni baterías, ni bases de submarinos en la isla. Tampoco hay
aviación milita, aunque sí cuenta la isla con un aeródromo.
En 1940 comienzan a llegar los abastecimientos
de material militar y naval de guerra, alcanzando en torno a 697
toneladas en Fernando Poo durante un año, y similar cantidad
para Río Muni. En septiembre de 1940 la Gaceta oficial local
anuncia un llamamiento militar, que afecta a unos 50 españoles
en Guinea que continúan con su trabajo y dedican parte de su
tiempo a la instrucción militar. En noviembre de 1940, los
falangistas son desposeídos de sus armas por orden de Madrid,
interpretándose como explicación de este hecho que ésta es una
de las medidas tomadas por Franco para contener los sentimientos
pro-alemanes entre la Falange.
En enero de 1943 circulan informes aliados
sobre un reforzamiento militar en Fernando Poo (21). “R. Pleven,
del Comité Nacional Francés, informa al Foreign Office que el
Estado Mayor del general De Gaulle tiene noticias de que en
diciembre de 1942 se ha señalado la presencia de importantes
refuerzos españoles en Santa Isabel, que ha sido confirmado en
enero de 1943 con la indicación de un sensible aumento de los
contingentes de tropas europeas e indígenas en la región.”
— Sobre aspectos de la situación
socio-política de la colonia, el
citado informe de agosto de 1939 recoge datos sobre los
extranjeros residentes en el país y las tendencias de la opinión
pública (22). En cuanto al número de extranjeros en la isla, hay
gran cantidad de portugueses que se dedican a los cultivos y
tienen poca influencia. Entre los alemanes hay unos cinco en la
isla, que están dedicados al comercio de cacao y café, y también
hay otros tantos que son doctores que estudian la medicina
tropical en el Hospital de San Carlos; la colonia alemana parece
no encontrarse particularmente organizada, y buques alemanes
recalan en el puerto de Santa Isabel unas tres veces al mes,
aunque realizan escaso comercio. Los pocos miembros de la
colonia inglesa —cuatro— estaban mal vistos durante la guerra
civil, pero ahora son tan populares como los alemanes, si no
mas.
En relación con la opinión pública, se estima
que sólo un 30 por 100 de la población española es pro-Franco en
sus sentimientos, un 30 por 100 son indiferentes y un 40 por 100
están contra el actual régimen español; el gran número de
catalanes en la isla explica el escaso porcentaje de partidarios
de Franco. Parece también que, en caso de guerra en Europa, la
isla desearía mantenerse dentro de la neutralidad señalada por
España, aunque no parece existir una idea clara de cómo podría
defenderse la isla por sí misma, y algunos sectores creen que
puede ser tomada por los británicos y los franceses.
Ya proclamada la guerra, en 1940 se informa
que los portugueses y los españoles tienden a ser pro-aliados o
neutrales en sus sentimientos. Los alemanes de Fernando Poo y
Río Muni y los marinos italianos del «Duquesa de Aosta»
participan en las medidas de defensa con las autoridades
españolas. El periódico local Ebano, publicación oficial
falangista, continúa con sus noticias antibritánicas.
En diciembre de 1940 se observan patrullas
militares recorriendo las calles de Santa Isabel, y en los
últimos días de 1940 y comienzos de 1941 circulan rumores e
informes sobre la existencia de un movimiento de rebelión en
Fernando Poo y en las Islas Canarias (23).
* * *
En los años finales de la guerra,
entre mediados de 1943 y 1944-1945, los testimonios documentales
son también numerosos y ricos en noticias sobre la situación en
Guinea, evolucionando ésta lentamente y de forma paralela al
desarrollo lejano del conflicto, en el sentido de experimentar
una moderada aproximación hacia los aliados, y especialmente
hacia los británicos, con los que se busca regular la cuestión
de los trabajadores nigerianos.
A mitad de 1943 la imagen que dan los informes
británicos sobre la situación guineana es crítica. Así, el
Cónsul General en Duala, S. C. Lawrence, tras una visita a la
colonia en junio de ese año, informa al Embajador británico en
Madrid, S. Hoare (24) sobre las dos cuestiones que
principalmente le preocupan y que estima se encuentran
relacionadas entre si: la situación política en Fernando Poo
y la cuestión de los trabajadores nigerianos.
Respecto a la primera, escribe sobre «el
régimen de terror y opresión que caracteriza la presente
administración de la isla», añadiendo que las restricciones son
más opresivas en la colonia que en la propia España y que el
Gobierno local realiza pocos esfuerzos para disimular la
naturaleza específicamente antibritánica de sus medidas y
regulaciones, y que siente la pequeña comunidad británica en
Santa Isabel, compuesta por cinco personas, como las
dificultades para la distribución de los boletines de la B. B.
C. y la exclusión del periódico local Ebano, que sólo publica
comunicados alemanes e italianos, así como el talante de boicot
social que sienten, que no es total y quizá comienza a mostrar
signos de relajación. Tanto el Gobernador General como el Jefe
de la Policía dirigen la política antibritánica de la colonia, y
el citado Gobernador tiene oposición entre algunos habitantes
españoles de la colonia, pero no tanto porque sean decididamente
pro-aliados, sino porque ellos mismos sufren las restricciones y
la opresión de la actual administración.
En relación con el asunto de los trabajadores
nigerianos, en el marco colonial de las relaciones
hispano-británicas en estos años de la guerra, se destaca, y así
lo recoge el informe citado, la firma en diciembre de 1942 de un
acuerdo entre Nigeria y los Territorios españoles del Golfo de
Guinea, con el propósito, por parte de España, de obtener un
reclutamiento regular de trabajadores agrícolas, y de Nigeria,
de salvaguardar el bienestar de sus individuos. La situación de
la isla en cuanto a población en estos momentos era de unos
23.000 habitantes, que se distribuían según los datos que se
incluyen en este documento —aunque deben ser sometidos a
revisión— de esta manera: 1) Europeos: españoles, 1.000;
portugueses, 500; alemanes, 25; ingleses, 4. 2) Africanos:
nigerianos, 17.000; cameruneses, 2.000, y bubis, 2.500.
El informe se extiende en consideraciones
sobre el tratado y su aplicación, el contrato de trabajo, el
desarrollo de las condiciones del tratado, el tráfico de canoas,
las comunicaciones, los castigos y una conclusión en la que se
escribe que puede decirse que las condiciones de trabajo son
algo improvisadas contando con la avaricia de las autoridades, a
las que el Consulado intenta poner justicia, para concluir que “bajo
el actual régimen español, sin embargo, ningún avance radical
tendrá lugar en las condiciones de trabajo”.
El nuevo informe de noviembre de 1943 (25)
contiene datos que parecen reflejar una mejor disposición por
parte de las autoridades coloniales hacia los británicos; así,
cuando comunica, entre otras cosas, que nuevos boletines de la
B. B. C. en español han sido publicados por el Consulado y
distribuidos libremente sin que se produjeran protestas por
parte del Gobierno colonial. También se informa de la próxima
salida de las tropas europeas y moras en la colonia, que se
atribuye a gestiones del Embajador británico en Madrid con el
general Franco. Se considera igualmente que los principales
problemas de la colonia en este momento son la necesidad de
comida, trabajo y gasolina; algunas de estas cuestiones
están incluidas en el reciente Tratado con Nigeria, pero las
relaciones entre ambos países, sobre todo en relación con los
trabajadores nigerianos y el contrabando, siguen presentando
dificultades, llegando a elaborarse un informe sobre el
«Comercio ilícito entre Nigeria y Fernando Poo”, que tiene el
carácter de secreto, y, por otro lado, los acontecimientos
derivados del control comercial a causa de la guerra parecen
«mover una animosidad contra los alemanes locales”.
Este talante parece mantenerse durante 1944:
en octubre de este año se informa que aunque entre la población
parecen ir en aumento las simpatías en favor de los aliados,
“los círculos del Gobernador General y los miembros de la
Falange siguen siendo pro-nazis y no han cambiado. El periódico
local Ébano continúa presentando una visión de la guerra
favorable a los alemanes, con noticias desde Berlín” (26).
Asimismo, en un informe político a través del Cónsul en Duala,
de la misma fecha, se dice que «de las noticias recibidas de
Fernando Poo parece que entre la población de las islas las
simpatías en favor de los aliados van en aumento ante las
recientes victorias en Europa” (27)
Por último, un asunto vinculado tanto a la
situación en la colonia como a las relaciones con los británicos
durante el conflicto es el del contrabando entre Fernando Poo y
Nigeria, sobre el que hay numerosos escritos e informes a lo
largo de 1944 y 1945. En enero de este último año hay un informe
más para el tratamiento del tema del contrabando, sobre el que
se señala «que las autoridades españolas no hacen nada por
impedirlo, e incluso parece que algunas se benefician de él»
(28).
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(*) Este trabajo fue presentado como
comunicación al I Simposio sobre España y la Segunda Guerra
Mundial celebrado en Madrid en octubre de 1983. Lo publicamos
conforme a la versión aparecida en
Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea, VI-1985. Edit.
Univ. Complutense.
NOTAS:
(1) Gonzalo Sanz Casas: «Neutralidad
o beligerancia: la Primera Guerra Mundial y la Guinea Española»,
I Coloquio de Madrid, 1981; J. U. Martínez Carreras, «Guinea
Ecuatorial española en el contexto colonial de la primera mitad
del siglo XX», II Coloquio de Madrid, 1982.
(2) Enrique Cerezo Román. «La Guinea
Ecuatorial española y las relaciones internacionales en la
guerra de 1914-1918», 1981; Mª Soledad de Mateo Menéndez,
"Guinea Española durante la Primera Guerra Mundial", 1981.
(3) René Pélissicr: «Los territorios
españoles de África», Madrid, C. S. I. C., 1964.
(4) Donato Ndongo Bidyogo. «Historia
y tragedia de Guinea Ecuatorial», Madrid, Ed. Cambio 16, 1977.
(5) Jesús Manel Segorbe, "Guinea
Española entre 1939 y 1945», 1982; Paloma Rodríguez Peláez, «La
imagen de Guinea Ecuatorial en la nueva España nacional
(1940-1945)», 1983; Mercedes Romero Gallego: «Guinea, de
provincia a la independencia, a través de la prensa española»,
1984.
(6) M. Liniger-Goumaz: «La Guinée
Equatoriale. Un pays meconnu», París, L’Harmattan, 1979.
(7) FO 371.
(8) FO 371/23171/1939.
(9) FO 371/23171/1939.
(10) FO 371/26922/1940.
(11) FO 371/24528/1940.
(12) FO 371/26922/1941.
(13) FO 371/31267/1942.
(14) FO 371/34771/1943.
(15) FO 371/34771/1943.
(16) FO 371/34772/1943.
(17) FO 371/24528/1940.
(18) FO
371/26922/1941.
(19) FO
371/23171/1939: «Report on employment of Nigerian Labour in
Fernando Poo”.
(20) FO 371/23171/1939.
(21) FO 371/34771/1943.
(22) FO 371/23171/1939.
(23) FO 371/26922/1940.
(24) FO 371/34771/1943
(25) FO 371/34772/1943.
(26) FO 371/39661/1944.
(27) FO 371/39661/1944.
(28) FO 371/49598/1945.