"Cuando
los críticos analizan cómo las fuerzas y procesos de
globalización afectan la cultura, una de las tendencias
usuales es establecer una división entre lo global y lo
local, o lo que Hardt y Negri llaman “la falsa dicotomía” de
lo local como el espacio exclusivo de resistencia frente a
discursos hegemónicos y procesos de homogeneización. Por el
contrario, estos autores sugieren que lo importante es
prestar atención a cómo las dos categorías, la globalización
y la localización funcionan como un régimen para producir
identidad y diferencia a varios niveles (Empire
44-5). En este ensayo propongo analizar cómo procesos
globales como la migración y el exilio producen espacios
locales culturales y sociales tal como se manifiestan en la
producción artística reciente de la escritora
guineoecuatoriana María Nsué (1945).(1)
Sus experiencias vitales como una miembro de la comunidad
guineana exiliada en España, y su fuerte compromiso con las
condiciones políticas y sociales de su país de origen se
ponen en evidencia en sus creaciones artísticas que son
producidas manejando los dos sistemas globales de
comunicación y distribución, y ámbitos de referencia y
contenidos locales. Más específicamente, la propuesta que se
avanza es que Nsué participa en lo que Edward Said denomina
la cultura global dirigida por personas migrantes y
exiliadas que negocian conflictos mundiales reales y
materiales, y que producen una visión humanística de la vida
a través de la puesta en práctica de su imaginación (332-6).
Producidos y comercializados en España, la colección de
cuentos titulada Relatos (1999) y el disco
compacto Mbayah (1997) de María Nsué presentan
críticas concretas de la situación política y económica de
Guinea Ecuatorial, al mismo tiempo que muestran un proceso
de traducción, interpretación y adaptación de temas
culturales y medios que expresan y facilitan la
reconstrucción de su cultura y supera puntos de vista
locales tradicionales sobre afiliaciones étnicas, de género
y nacionales limitadoras.
De hecho, la obra de esta autora
muestra que el contexto global de flujo de personas por el
mundo, como migrantes económicos, políticos y culturales,
puede poner de relieve la realidad social concretamente
africana. Así las preocupaciones locales de las gentes de su
país son expuestas en sus ejercicios creativos con el
propósito de mejorar la realidad colectiva de su pueblo, y
de África en general, precisamente porque en su cultura se
exige que la imaginación se ponga al servicio de la sociedad
de la que procede. Según ella, “Me
dirijo a todos como un reto que pretende unir los mundos a
través de la comunicación. Si no nos hablamos, no nos
conoceremos y los escritores tenemos mucho que hacer en el
campo de la comunicación entre las culturas, sobre todo, en
estos momentos de racismos, xenofobias y violencias (N’gom
“Novelística”103). (2)
En este sentido su creación coincide con lo que el crítico
Abiola Irele señala que es la función principal de la
literatura africana:
The imaginative
writing in particular stands both as a direct representation
of the concrete facts of our collective experience and as a
reconstruction, in the form of images, of the states of
consciousness induced by that experience: the very process
of symbolic projection reveals itself as a means of drawing
this experience more fully and intimately within the
collective self, so as to enable us to comprehend its
meaning for ourselves in the immediate present and for the
future. (African Experience 2)
[Traducción no literal: La escritura
imaginativa funciona como una representación directa de los
hechos concretos de nuestra experiencia colectiva y como
reconstrucción, bajo la forma de imágenes, de los estados de
conciencia inducidos por esa experiencia: el proceso de
proyección simbólica se revela como medio para lograr la
representación de esta experiencia de la forma más completa
e intima dentro del mismo colectivo, para permitirnos
entender lo que significa para nosotros tanto en el presente
inmediato como en el futuro].
Esta labor social de la actividad
creativa es específicamente importante en el mundo del que
procede María Nsué ya que, como afirma su colega Donato
Ndongo, la palabra arte no existe en las lenguas guineanas,
porque la noción de la fuerza vital da por supuesto que todo
trabajo o manifestación conceptualmente artística debe
producir belleza al tiempo que utilidad. Y al revés, que
todo utensilio debe ser bello para ser funcional (Antología
35). De este modo la obra de María Nsué cumple el doble reto
que Ndongo articulaba para el escritor guineano de hoy,
Por un lado, ha
sustituido o está llamado a sustituir, a su antepasado el
juglar como depositario, mantenedor y transmisor del
patrimonio histórico-literario de su pueblo; y por otro, se
esfuerza, o debe esforzarse, por crear una literatura nueva,
original y personal, producto de su contemporaneidad, que
recoja para las generaciones venideras la esencia de su
siglo (23).
Estas dos preocupaciones, unidas
a una revaloración del papel de la mujer africana son temas
centrales en la obra de Nsué. De hecho, es necesario señalar
que si de la literatura de Guinea Ecuatorial se conoce muy
poco, de la literatura escrita por mujeres de ese país se
conoce menos. (3)
María Nsué se hizo famosa como autora de la novela
Ekomo (1985), que fue anunciada en el momento de su
publicación como la primera novela de temas africanos
escrita en español. Ekomo es el nombre del esposo de la
narradora, quien cuenta la historia de su matrimonio y
viudez, la vida diaria de una pequeña comunidad en Guinea
Ecuatorial y los modos en que ésta es interrumpida por
fenómenos paranormales. La novela ofrece al lector una
visión de la cosmogonía de la región,
comentando sobre aspectos culturales como la danza, la
música, la medicina tradicional, y sobre instituciones
sociales como el matrimonio y ciertos grupos religiosos. La
importancia de las creencias africanas fang es un tema
central del libro, estableciendo a veces comparaciones y
contrastes con prácticas occidentales.(4)El
texto, escrito en español, también muestra una fuerte
influencia del lenguaje oral y de ciertas expresiones que
reflejan la transmisión de la sabiduría popular.

La siguiente obra creativa de
María Nsué es el disco compacto Mbayah (1997),
en el que la autora en colaboración con músicos de casi
todos los grupos étnicos de Guinea Ecuatorial (fang, bubi,
ndowé), por un lado recupera leyendas y música tradicional,
y por otro escribe canciones que reflejan aspectos actuales
de la realidad de Guinea o de los inmigrantes guineanos que
viven en España.(5)
Finalmente en el año 1999, Nsué publicó su libro de
narraciones breves Relatos que, como indica en
el prólogo, se inspira en “la sabiduría ancestral como la
eterna canción de los pueblos en las voces cascadas de sus
ancianos, que, como las piedras, son los únicos que conocen
la verdadera historia de los tiempos” (9), indicando el
lugar de preferencia que da a la tradición. Estas dos obras
recientes son el enfoque de este ensayo por dos razones
principales: primero, mientras la novela Ekomo
ha recibido cierta atención por ser la primera obra de
literatura publicada en el corpus literario de Guinea
Ecuatorial desde la independencia de la nación en 1968, el
trabajo posterior de Nsué ha carecido del comentario crítico
que se merece, y segundo, la forma creativa de los relatos y
el disco facilitan la continuación y el mantenimiento de la
tradición oral que caracteriza a la cultura fang africana de
la autora. Sin embargo, cuando María Nsué sacó a la luz su
disco Mbayah en 1997, la elección de esta forma
artística fue puesta en contraste con la obra literaria que
le había dado fama antes, ¿Por qué un disco en lugar de otra
novela u otro ejercicio literario? ¿Qué
tipo de música presentaba Mbayah?
¿Qué temas desarrollaba?

Mbayah
responde a la necesidad de dar a conocer la cultura y las
gentes de su país a una audiencia amplia que no esté
familiarizada con Guinea Ecuatorial. Para ello, la grabación
incorpora además de las letras de las canciones un
CD Rom interactivo con varias secciones que
presentan aspectos como: la historia y la geografía del país
con fotografías de varios pueblos y de los músicos y
cantantes que participan en el disco, una explicación
antropológica de las culturas de Guinea Ecuatorial, los
instrumentos musicales que se tocan y los sonidos
particulares de cada uno.(6)
La parte central del disco está ocupada por “Mbayah,” la
leyenda del sauce llorón, escrita y cantada por Nsué con
acompañamiento de música tradicional del país. El resto del
disco se reparte entre once canciones, algunas de la
escritora, y otras creadas por cantantes de Guinea
Ecuatorial que viven y desarrollan sus carreras en España:
Las Hijas del Sol, Barón Ya Buk-Lu, Muana Sinepi, Daniela
Imendgi. Este tipo de colaboración entre artistas
pertenecientes a las diferentes culturas del país africano
contribuye de manera definitiva a la función principal del
disco de servir de presentación de la riqueza cultural de
aquella nación, ambos para la población peninsular que
desconoce ampliamente las circunstancias y características
de su ex-colonia, y para el resto del mundo.(7)
Al mismo tiempo, este trabajo común puede considerarse una
contraposición y respuesta a la política divisiva que el
clan Esangui en poder en Guinea Ecuatorial promovió entre
los varios grupos étnicos del país. (8)
Específicamente la leyenda “Mbayah,”
que proporciona el título del disco y ocupa un tercio del
mismo (15 minutos), desarrolla la historia de Oyono, su
hermana gemela Abeng y del padre de los dos, Essuma, quien
“es un semidios que vive entre los hombres. Patriarca y
polígamo... ha engendrado cientos de hijos varones pero sólo
una hembra.” La historia presenta el sacrificio de la única
hija de Essuma, Abeng, a los dioses como un mal necesario
para lograr la prosperidad de todos los hijos del semidios.
Oyono, que es una persona muy sensible, ve el espíritu de su
hermana y después de darse cuenta de que ella ha muerto por
él y sus hermanos, intenta alcanzarla y muere también,
transformándose en un “sauce llorón.” La creación de esta
leyenda, recientemente escrita por Nsué a la manera antigua
y cantada con música tradicional, está conectada con la
realidad presente de Guinea Ecuatorial cuando el narrador
compara el liderazgo de Essuma a la actuación de los
políticos contemporáneos. Por ejemplo, la narración dice que
“había quienes, como su padre, se
yerguen en jefes y, orgullosos de su poder, no se preocupan
ni poco ni mucho del porqué estamos aquí y nos obligan a
obedecerles en su papel de amos del mundo,” lo cual
parece ser una referencia a la dictadura de Macías
(1968-1979) y al gobierno posterior de su sobrino Obiang
quien desde que tomó el poder en 1979 continúa su control
autoritario del país. De hecho, esta frase puede conectarse
de modo claro con lo que los observadores políticos
denominan actividades fraudulentas en las que los derechos
humanos son abusados con regularidad y los líderes de
oposición son amenazados, encerrados en prisión o se ven
obligados a huir del país (Clarke 13). De
hecho, la autora y los músicos que colaboran con ella forman
parte de la comunidad de guineanos expatriados en España,
que salieron del país como consecuencia de la situación
política que es explicada en detalle por McSherry:
He [Macías]
executed a classic purge of the opposition, especially
targeting traditional leaders and intellectuals. His reign
of terror killed or forced into exile between a third and a
half of the country’s population […] Teodoro Obiang Nguema,
Macias’ nephew, initiated a violent and successful coup in
1979 and came to power under the title “liberator.” His
regime ended the reign of terror but continued the police
state and dictatorial apparatus installed by Macias. Obiang
remains in power to this day, his ruling Esangui clan
retaining almost complete control of the country. Human
rights groups routinely describe him as one of the world’s
worst dictators, pointing to gross human rights abuses and
tight restrictions on civil and political freedoms (24-5).
[Traducción no literal: Macías llevó a
cabo una purga de la oposición, especialmente contra
dirigentes tradicionales e intelectuales. Eliminó o forzó a
partir para el exilio a una proporción de entre un tercio y
la mitad de la población del país. Teodoro Obiang Nguema,
sobrino de Macías, dio un golpe de estado victorioso en 1979
y subió al poder con el titulo de "libertador". Su régimen
terminó con el reinado del terror pero mantuvo el estado
policial y el aparato dictatorial creado por Macías. Obiang
sigue actualmente en el poder y el clan Esangui mantiene el
control casi completo del país. Los grupos de defensa de los
derechos humanos se refieren a él como uno de los peores
dictadores del mundo, señalando sus abusos contra los
derechos humanos y las restricciones de las libertades
civiles y políticas]
Este fondo histórico provee
razones claras para que estos artistas se comprometan con la
realidad de sus pueblos y su nación desde el exterior,
usando medios globales de comunicación para fomentar el
conocimiento de esos abusos.
Otro aspecto que merece atención
en el análisis de la leyenda “Mbayah” son las referencias
que hace a la interpretación creativa de la vida, y la
invitación del narrador a la audiencia a participar de ella.
Oyono, que no está de acuerdo con el mandato de su padre
comprende al final que “soñar tiene un precio,” pagando con
su vida cuando intenta rescatar el espíritu de su hermana.
Oyono se distingue del resto de la sociedad en la que vive
porque cuestiona las razones que motivan a los humanos a
vivir en la tierra. Esta búsqueda es extendida a la
audiencia cuando el narrador la incorpora en su discurso al
afirmar que “todos seguimos inquietos al desconocer la razón
de nuestro nacimiento.” Con el uso de los pronombres
“nosotros” y “nos,” todos, Oyono y los receptores pueden
participar en la búsqueda del significado de la vida. Más
aún, cuando se considera que la leyenda ofrece la moral de
que esta exploración “nos hace sentir una urgente necesidad
de pertenecer eternamente a la tierra, cuando en realidad
todo es un sueño en el que el más necio es aquél que
pretende ser y aspirar a más,” el compromiso de la historia
se hace doble: con la realidad específica de Guinea
Ecuatorial (donde los que abusan del poder aspiran a más), y
con la visión filosófica tradicional de que la vida es un
sueño, recordatorio que puede ser beneficioso a mucha gente.

Las hijas del sol
Esta orientación pedagógica y
moral proporciona un factor psicológico importante para la
comunidad porque según indica Jacint Creus “más que el
placer estético, la diversión, el entretenimiento, la
leyenda va mucho más allá, e intenta descubrir en el oyente
los misterios de la memoria colectiva con una finalidad
evidente: lograr una mayor cohesión entre cada individuo y
el grupo” (62). De este modo, cuando se escucha la leyenda,
la comunidad referida de guineanos puede ser recreada
activamente, no importa el lugar en que se encuentre. Por
otro lado, su reproducción en un medio popular y en una
lengua global como el español
provee una traducción y
transmisión de la cultura local guineana a la comunidad
global. A pesar de la transformación sufrida, porque el
lenguaje y tipo de comunicación occidentales utilizados
nunca van a servir de sustituto del lenguaje y de los modos
de comunicación indígenas (que exigen el uso de la palabra
hablada y el intercambio cara a cara, además del uso de
múltiples sentidos para codificar y descodificar el
significado), el mantenimiento del propósito de la
recitación de la leyenda, acompañada
de los tambores y la campana, los dos instrumentos “que
hablan” africanos, indican que el valor del lenguaje y sus
textos para afirmar relaciones sociales se promueven aquí.
La labor de establecimiento de
comunidad entre el cantante y su audiencia se observa
también en otras canciones que desarrollan temas
contemporáneos como la número cinco “Ofuâs”
cantada por Barón Ya Buk-Lu, que se refiere a la experiencia
común de sufrir los abusos económicos de sus líderes
políticos, y las canciones dos “Mbam” y nueve “Muana” que
comentan la dislocación cultural que los guineanos sienten
en su nueva sociedad de residencia. Ya Buk-Lu se dirige a
sus compatriotas invocándoles como si estuvieran
inmediatamente próximos a él (lo que contribuye a la
recreación mental del concepto de grupo), con el propósito
de dialogar sobre el despotismo del gobierno guineano:
Llenad los
bolsillos
y pensad en el pueblo
Hoy estamos aquí,
amigos,
para hablar
de nuestras vidas y sus problemas.
A veces
el futuro depende del pasado.
Preparados, adelante!
Las frases “llenad los bolsillos/
y pensad en el pueblo” hacen claras referencias a lo que se
ha denominado la cleptocracia del clan Esangui, de modo que
según el economista Fernando Muakuku como en el régimen de
Macías, con Obiang “La ley se sustituye por el capricho del
presidente y sus allegados hasta extender dicha situación a
privilegios intolerables a favor de los ciudadanos
pertenecientes al distrito del que es originario el
presidente” (77-78). La intensa personalización de la
autoridad y la rapacidad de los miembros del gobierno,
vistas en otros países africanos, se radicaliza aquí hasta
el punto de que según Wood, es uno de los pocos estados que
puede calificarse sin lugar a dudas de criminal (553-4). El
que ya se llama el “Kwait de África” desde que se descubrió
petróleo en sus costas en 1995 ha tenido el crecimiento
económico más rápido del mundo en años recientes, con lo que
“economic growth has averaged around 41 percent per-annum
[…] but few oil rents have been invested in programs to
improve the quality of life for the people, with spending on
health services averaging a mere 1.23 percent of GDP” (McSherry
25). [El crecimiento económico ha
mantenido un promedio de en torno al 41 por ciento anual,
pero una parte muy reducida de los beneficios del petróleo
se ha destinado a mejorar la calidad de vida de la
población. Los gastos para servicios sociales no han
superado el 1,23 por ciento del PIB]El
control del país por la familia presidencial y su séquito
hace que los beneficios económicos se reflejen únicamente en
sus propias cuentas bancarias en el extranjero, raramente
alcanzando la población nacional (Barnes 5). Una de las
consecuencias inmediatas de esta corrupción es que la
mayoría de los ciudadanos sobreviven practicando una
agricultura de subsistencia (Wood 553) o se ven obligados a
emigrar, eligiendo como destinos más populares los países
vecinos de Camerún y Gabón, o la antigua metrópolis en
España.

Baron
Las canciones segunda “Mbam” y
novena “Muana” se refieren a la dislocación cultural y
étnica que sienten en la península, que a veces alcanza
fuertes niveles de racismo, incomprensión y desigualdad de
poder económico y social. La canción “Mbam” compuesta por
Nsué se destaca por el reto que la autora dirige a la
sociedad que la oprime:
No soy como todo
el mundo
no comprendo esta forma de mirar
Somos de distinto
color
¿por qué esa insistencia en mirar?
Mbam
¿tienes algún problema?
Tú tienes tu color, yo tengo el mío
¿por qué esa insistencia en mirar?
Mbam
si soy distinta a tí
a tí qué más te da
Con estas alusiones a la
diferencia establecida por los españoles entre ellos y los
guineanos, la autora pone en evidencia los mecanismos de
opresión manejados por el proceso de exotismo que se basa en
variedades pigmentarias, las cuáles han incrementado en
frecuencia en España en los últimos treinta años a medida
que esta sociedad se ve transformada por la creciente
presencia de inmigrantes del llamado tercer mundo. En la
canción la autora declara la experiencia personal de ser
observada por la mirada insistente del otro que parece
desear controlarla, y la transfiere al campo de lo social
cuando interpela a la audiencia peninsular u occidental,
indicando las áreas que necesitan mejorarse “si soy distinta
a tí/a tí qué más te da.” En este sentido, la labor de Nsué
puede compararse a la de Ngugi Wa Thiongo quien afirmó que
sus novelas más recientes habían sido escritas con la
intención de ser leídas en voz alta, porque mezclaban
conscientemente los estilos orales y los escritos para
conectar con una audiencia kenyata semi-alfabetizada, y para
hacer más efectiva la labor del intelectual como personaje
público que participa activamente en el análisis y la
construcción de su sociedad (Sullivan 181).
La popularidad de estos mensajes
determinada por lo común en la experiencia de los cantantes
y su audiencia imaginada se debe asimismo al hecho de que la
música puede ser un arte muy popular al ser accesible a un
gran número de gente, incluso si no tiene una educación
formal académica. La música es un medio artístico efectivo
en cuanto a su recepción porque primero, es entretenimiento
y después ofrece un lenguaje común –el de la música – que
facilita la unión y el diálogo entre gentes con lenguas
diferentes, especialmente relevante en este caso siendo los
cantantes de etnia fang, bubi y ndowé. El disco muestra que
la música es trans-étnica porque al elaborar un lenguaje
nuevo facilita la comunicación de pueblos diversos, que
incluso cuando asumen sus elementos distintivos no permiten
que estos se erijan en una barrera. Y finalmente, como
señala el crítico George Lipsitz, esta colaboración es
llamativa porque “The dialogue of the African diaspora
informs the politics and culture of countries across the
globe. It draws upon ancient traditions and modern
technologies, on situated knowledge and a nomadic
sensibility” (44). [El
dialogo de la diáspora africana influye en la política y la
cultura de países a través de todo el planeta. Mezcla
tradiciones antiguas y tecnologías modernas basandose en
conocimientos establecidos y una sensibilidad nómada].
Es decir, que la música
aparece como una mediadora entre la ideología de los
artistas y sus experiencias materiales, permitiendo que se
hable de la emigración, la dictadura, el racismo a través de
sus ritmos y las letras de las canciones, haciendo posible
la construcción de un imaginario social deseado y positivo a
través de este arte. Además, al presentar una
epistemología informada por la tradición africana el medio
oral del disco permite la transmisión directa de estilos
orales africanos al público moderno por un medio popular. En
definitiva, a pesar de las grandes diferencias entre la
tradición oral africana y la comunicación oral presentada
por el disco, hay que reconocer que este medio facilita la
pervivencia de lo tradicional y enfatiza el punto común de
la importancia que las creaciones artísticas tienen entre
las sociedades africanas para promover el bien común.
La obra de María Nsué muestra un
esfuerzo consciente por hacer un arte que sea accesible al
público local y global cuando se considera que su obra
siguiente es una colección de historias breves, algunas de
ellas publicadas anteriormente en periódicos y revistas
varias en España y Europa (Relatos 7). Apoyando
la interpretación de que los relatos breves ofrecen la
posibilidad de tener una audiencia más amplia que la de una
novela por ejemplo, la crítica F. O. Balogun sugiere que por
su estilo, brevedad y a veces tono didáctico, son más
accesibles en un mundo cada vez más rápido y difícil de
abarcar (173-4). De hecho, los relatos cortos parecen tener
en común con la novela el hecho de que nacen con frecuencia
de tradiciones orales y leyendas que el pueblo conoce aunque
la forma y el desarrollo difieran. La novela, un género
popular en la literatura africana por su capacidad de
hacerse flexible y moldearse a los intereses del autor,
según algunos críticos es estimada por los escritores pero
no tanto por los lectores, porque requiere que éstos tengan
una formación similar a la del escritor, la cual es
normalmente superior a la del público general africano. El
relato funciona entonces como un género intermedio entre la
tradición oral y la novela, con la posibilidad de renovar
estas dos formas y de presentar una variedad de conceptos,
ya que como indica la crítica Ada U. Azodo:
African classical
tradition then finds its renewal in the short story because
in a familiar way this genre puts in the context of today a
number of subjects relevant to traditional and modern
African values. It shows how economic, political, religious
and social situations relate to pre-colonial Africa,
colonialism, neo-colonial independence, apartheid,
indigenous and imported religions. (“Surviving”)
[Traducción no literal: La tradición
africana clásica se renueva en el cuento porque este género
pone en relación tradición y modernidad. Muestra situaciones
económicas, políticas, religiosas y sociales que se
relacionan en el África precolonial, durante el
colonialismo, la independencia neocolonial, el apartheid,
con religiones indígenas e importadas]
Todos estos temas indicados,
tratados desde un punto de vista local, son examinados en
los 16 cuentos presentados en Relatos. Con una
extensión de 2 a 55 páginas, las historias presentan “myths,
legends, and explorations of fantasy, all held together by
the fictionalization of the struggles of the people of
Equatorial Guinea” (Lewis 80). [mitos,
leyendas y elaboraciones fantásticas, todo ello unido por
las ficciones creadas en torno a las luchas del pueblo de
Guinea Ecuatorial].Más
específicamente, la colección desarrolla tres núcleos
temáticos locales que dialogan con la representación global
de Guinea Ecuatorial, de modo similar al disco, y que se van
a examinar a continuación: el mantenimiento de conocimientos
y técnicas culturales tradicionales interpretados desde una
perspectiva contemporánea, el compromiso con la realidad
económica y política opresiva de ese país, y una
interpretación feminista africana de Nsué, quien llama la
atención a la importante labor transformadora de las mujeres
en su medio cultural.
La relectura de la tradición en
Relatos funciona de dos modos: a través de la
retransmisión de proverbios, refranes, historias y fábulas
que tienen mensajes de validez actual, y por medio del uso
de técnicas de comunicación oral que promueven una conexión
entre el productor del mensaje y sus receptores. Como Marvin
Lewis ha apuntado certeramente dos títulos, “El halcón
hambriento” y “El leopardo curioso” recogen fábulas sobre
animales con la función didáctica de transmitir una moraleja
sobre cómo un enemigo silencioso es más peligroso que uno
expreso en la primera, y sobre la importancia de conocer
bien a los enemigos en la segunda (76). De este modo María
Nsué contribuye a mantener la altísima popularidad que las
fábulas de animales disfrutan entre el pueblo fang. Según
los críticos Bibang y Riquelme sus características
definitorias son: primero, el de presentar un argumento
simulado de una acción humana protagonizada por animales del
bosque, siendo célebres el leopardo y la tortuga, que para
los fang son símbolos de la imperfección y la perfección
humanas respectivamente, y segundo, el de tener un propósito
alegórico con efectos jocosos y morales (6-7).

De modo similar las historias
restantes muestran características usuales de la cuentística
fang en la que se incorporan animales del bosque, seres
quiméricos y personajes pícaros para presentar la
cotidianidad social en la que se revelan temas como “la
amistad, el amor paterno-materno, la orfandad, la gratitud,
la hospitalidad, el respeto a los mayores, a los ancianos,
la astucia, la envidia, la mentira” (Bibang 7-8). Así “El
rey soy yo, yo soy el rey” muestra la historia de Ndong
(nombre de uno de los héroes populares de las saga de los
fang) y sus dos hermanos que, a pesar de ser hijos de un
rey, se ven maltratados por lo que salen a buscarse su
destino por el mundo. Sus viajes les muestran múltiples
estilos de vida, incluso un país con xenofobia (posible
metáfora de las experiencias de los guineanos en exilio), y
les ofrecen variadas aventuras en las que siempre son
ayudados por personajes femeninos de la selva con poderes
mágicos. Al final terminan casándose felizmente, de modo
poligámico, y siendo reconocidos como líderes de un pueblo
donde se les valora. Por su lado, el cuento más largo de la
colección “El hijo del diablo” (55 páginas) desarrolla la
historia de un pueblo que era tan feliz que se olvidó del
mal, hasta que éste reapareció en la forma de un hombre
extraño, tras cuyas visitas los niños de la comunidad
empezaban a desaparecer. Tanto en este título como en el
anterior la personificación del diablo y sus atributos
supernaturales, o la aparición de personajes todopoderosos
entran en diálogo con la importancia de lo mágico en el
mundo fang. En este sentido, estos cuentos están impregnados
de una percepción animista del mundo, la cual es uno de los
aspectos más apreciados por los narradores guineanos en
opinión de Ndongo, y que él mismo define como “aquello que
se oculta en las cosas, las vivifica, convirtiéndolo todo en
animado […] Para poder influir sobre ellos, el hombre
recurre a la magia o la hechicería a través de su tótem o de
los conjuros maléficos, instituyendo de este modo una serie
de relaciones en base a normas tabúes” (17). El cultivo de
esta concepción animista en los cuentos sirve el propósito
de mantenerla viva, perpetuando este modo de percepción
tradicionalmente africana, y el de presentarla al público
lector para que se familiarice con ella, a nivel nacional y
global.
Esta conexión con el conocimiento
heredado de los mayores se muestra también en el uso de
estructuras fraseológicas típicas de Guinea y de otras que
reflejan discursivamente el propósito de comunicación al
incorporar a la audiencia a través del uso de pronombres y
verbos. Del mismo modo que el contador de cuentos, el
escritor africano de relatos cortos mantiene la atención de
su audiencia/lector con la belleza de su narración, dando
placer al mismo tiempo que enseña la moral y las creencias
de la comunidad, de su raza y de su nación (Ngara 31). En
Relatos se usan expresiones que invocan al
lector, o quizás oyente, en el discurso de la narración,
enfatizando aspectos que se consideran importantes en la
historia. Por ejemplo, en el cuento “El hijo del diablo” el
narrador explica que “Al marcharse el sol hacia el ocaso
dejaba su firma de sangre en el firmamento para recordar a
los vivientes que la vida es justa y que todo lo que da, lo
cobra. Nadie se enteró de ello hasta el momento en que llegó
la mañana que nos ocupa” (120). La reflexión sobre la
experiencia de la vida justa y justiciera parece pertenecer
a la sabiduría tradicional, pero su continuación con el
comentario del narrador omnisciente “nadie se enteró,” y la
llamada de atención sobre el momento importante en que
ocurre la acción “la mañana que nos ocupa,” la construcción
sintáctica y el uso del pronombre de primera persona plural
acentúan el mensaje trascendental del relato: lo subrepticio
de la penetración del mal, y la necesidad de que el narrador
y el receptor se unan al mismo nivel, traspasando el mundo
del cuento para responder a situaciones similares reales,
tales como el Nguemismo que visto metafóricamente en el
cuento afecta las vidas de guineanos en su país y el
extranjero.
Otro ejemplo muy claro de este
tipo de técnicas es el fragmento en el que el narrador crea
dos niveles dentro del mismo mundo narrativo que permiten el
acercamiento de la audiencia de maneras diferentes: “Lo
sucedido se contaba de pueblo en pueblo, y a miles de
kilómetros a la redonda, las madres advertían a sus hijos
que no se alejasen del hogar, poniéndoles como ejemplo lo
que pasaba a nuestros protagonistas” (127). Aquí, el
narrador acerca la historia al receptor en dos etapas: de un
modo inmediato con la introducción de los personajes
primarios “nuestros protagonistas,” y de un modo secundario
a través de la familia y las personas del pueblo que rodean
a estos personajes. Estos dos modos de atracción de la
audiencia tienen el efecto de hacer más verosímil la acción
que se presenta, ya que ofrecen un contexto que el receptor
puede analizar, diferenciándolo de las ataduras emocionales
que ha establecido con los protagonistas en un acercamiento
inicial. En esta consciente preocupación por acercar el
mundo del relato al receptor, María Nsué ofrece aún un
ejemplo más claro y contundente de diálogo con la audiencia.
Este caso se presenta al final de “El rey soy yo, yo soy el
rey” incluyendo una carta firmada por la propia escritora,
en la que se dirige al “Querido lector” y le pide su
“opinión o veredicto, si es que ha tenido la amabilidad de
seguir esta historia paso a paso” (98). Esta interpelación
al receptor del cuento articula dos elementos: la forma
epistolar que recrea un movimiento dialógico, y la
comunicación oral tradicional en la que el cuentista
requiere una reacción de su audiencia para facilitar la
efectividad de las enseñanzas de la narración. Así este
texto de Nsué ofrece múltiples puntos de coincidencia con
otros escritos africanos que recogen discursos orales, en el
modo en que “The written text not only offers the implied
reader a series of positions in relation to itself, it also
suggests how the act of reading should proceed and
stimulates the actual reader to retain a consciousness, even
in the most absorbing narratives, of his or her performance
as a reader” (Barber 265). Por eso, aunque la escritora
firme la carta con su nombre propio en el cuento, el énfasis
que pone en la comunión con sus receptores, disminuye su voz
autorial a favor de su posición de comentarista e
instigadora social. Y sobre todo, esta técnica hace posible
que la historia de ambiente guineano se haga interesante no
sólo para el lector local, sino también para el
metropolitano u otro hispanohablante que lea el libro, quién
a través de la imaginación puede participar en la recreación
de ese mundo.
De modo similar al disco, María
Nsué revisa también los contextos sociales y políticos de
Guinea Ecuatorial, en los que destaca la destrucción de los
derechos humanos bajo la dictadura de Macías y el gobierno
autoritario de Obiang. Varios de los relatos hablan de gente
viviendo “en un país de sombras” (111), y cómo “las
acusaciones y las torturas se volvieron cosas comunes, así
como los encarcelamientos” (126). Concretamente, el cuento
“El hijo del diablo” muestra simbólicamente cómo el dominio
de la familia Nguema puede perpetuarse si los ciudadanos
pierden la noción de su dignidad en la búsqueda de medios de
supervivencia. En el cuento los habitantes son vistos como
“condenados, [que] trabajaban afanosamente sin carcelero
porque, embrutecidos, sin la razón, sin el alma y sin la
inteligencia, se habían convertido en un destartalado
ejército de zombis de rostros embrutecidos por el hambre, el
trabajo y la estupidez propia de aquellos que, habiendo
nacido como humanos, el destino los convirtió en bestias”
(145). Esta condición de zombis de la población nacional,
siguiendo la interpretación de Nsué, se conecta de modo
claro con la dificultad que los ciudadanos guineanos tienen
de alterar su destino por la vía política dado que las
elecciones fraudulentas que se repiten en el país nunca van
a mostrar sus preferencias. Aunque en 1991 se legalizó
técnicamente la multiplicidad de partidos políticos, debido
a la radicalización del autoritarismo de Obiang en las
elecciones presidenciales de 1996, aquél todavía ganó un 97
por ciento de los votos, resultados que se repitieron en
2002, en un proceso que todos los observadores políticos
nacionales e internacionales calificaron de “fraude
completo” (Wood 549). Esta situación se ve empeorada
asimismo cuando, en aras de beneficios económicos como los
proporcionados por el petróleo, grandes potencias
occidentales descuidan su compromiso con los derechos
humanos y reestablecen alianzas con gobiernos dictatoriales
como el de Obiang. En palabras de Barnes,
Equatorial Guinea
is instructive. At the same time that experts warned the U.S.
government not to repeat Cold War mistakes of propping up
dictators, the State Department authorized a private, for-profit
military company of former Pentagon officers to work with
President Nguema to strengthen Equatorial Guinea’s Coast
Guard and its ability to protect offshore oil operations
being conducted by Exxon. Nguema came to power through a
coup; he leads a one-party state; and he has been charged
with glaring human rights abuses. Yet relations with
Equatorial Guinea were reestablished at the urging of oil
companies, and military expertise was provided to help them.
(11)
[Traducción no literal: El caso de Guinea
Ecuatorial es instructivo. Al mismo tiempo que los expertos
advirtieron al gobierno estadounidense que no repitiese los
errores de la guerra fría apoyando dictadores, el Pentágono
autorizó a una empresa privada, creada por antiguos
militares norteamericanos, para que colaborasen con el
presidente Nguema reforzando la seguridad de las costas y
protegiendo las operaciones de explotación petrolera
conducidas por Exxon. Nguema subió al poder por medio de un
golpe de Estado, dirige un estado de partido único y ha sido
acusado de violar los derechos humanos. Se restablecieron
las relaciones con Guinea Ecuatorial con el impulso de las
compañías petroleras y se le proporcionó el adiestramiento
militar para ayudarlas]
Confrontando tal situación de
opresión económica y social, el arte de Nsué ofrece una
representación alternativa a la dominante de la población
local y diaspórica de Guinea Ecuatorial, que puede tener
impacto global.
Pero a pesar de la carga que
deben sobreponer los guineanos no todos los cuentos
presentan una visión desilusionada o amarga. Así, “Canción
eterna” y “Los negocios del ángel” ofrecen una
interpretación positiva para el futuro al reflexionar sobre
la inocencia y energía vital de los niños, manifestada en
simples actos que buscan atraer la atención de los adultos.
Por su parte, en otros relatos como “En una mañana
cualquiera,” la visión dominante es irónica, de modo que el
humor se usa como método de análisis por el narrador, y de
liberación y dominio por los personajes. Aquí, con la
disculpa de un fuego que acosa la ciudad, la narradora
femenina sale a la calle para comprobar cómo se desarrollan
los esfuerzos de salvación de la población, y del edificio
de la Presidencia que parece ser el más afectado. En su
camino la protagonista escucha los comentarios críticos de
sus conciudadanos sobre política, religión y sobre todo
economía. El incendio es importante para todos ya que al
afectar la residencia del presidente de la nación, los
bomberos utilizan los máximos dispositivos de seguridad,
haciendo alardes de modernidad, pero solamente obtienen “un
chorrito de agua” totalmente inefectivo (17). El ejercicio
irrisorio de apagar las llamas, realizado por “primos del
presidente,” pone en evidencia la retórica de progreso hueca
difundida por los organismos oficiales. Por otro lado, el
hecho de que en el revuelo del incendio los ciudadanos
acaben pisando la fotografía enmarcada del presidente, y que
le identifiquen como “el chico de la foto” indica de modo
inmediato la inaccesibilidad personal de esta figura (se
impone gráficamente a la población, pero no les gobierna
justamente), al mismo tiempo que muestra cómo el pueblo usa
la ironía, y la autora lo valora, para superar el miedo
fomentado por el clan Esangui como arma de dominio (el
tratamiento de “chico” para designar al presidente no acepta
sino que reduce su posición social). Con estas escenas, el
humor se transforma en una visión de resistencia que afirma
la capacidad humana de sobrevivir en situaciones absolutas
como la censura que ha dominado Guinea por varias décadas.
Finalmente el relato “El baúl de
dólares” es uno de los más logrados por el modo en que
muestra el valor de la imaginación y su uso por las mujeres,
un grupo que recibe con frecuencia poco crédito social. “El
baúl” presenta a la anciana Elee quien reacciona contra las
tácticas abusivas de los soldados que fuerzan a todos los
ciudadanos a salir a la calle para el desfile del presidente
y afirma que ella va a protestar esa orden porque “desde que
sé que no se puede decir nada, parece que me picara la
lengua” (33). Esta actitud se extiende a varias otras
mujeres que rechazan de modo franco y directo el estado de
queda impuesto por el ejército como se puede ver en la
siguiente cita que dice, “Al volverse, vieron a un grupo de
militares que las apuntaban con sus armas. Las mujeres les
miraron despectivamente y sin respeto: ¿qué queréis?” (35).
Con esta frase significativa, que desmitifica el proceso de
dominio, acompañada del gesto físico que indica el rechazo
de su procedencia, las mujeres confrontan abiertamente su
opresión y establecen de modo efectivo que no aceptan ser
víctimas. Esta reacción podría ser aplicada sin duda como
una respuesta a las dos circunstancias que coinciden en el
caso, el hecho de que los hombres usen su autoridad militar
extralimitándose, y la condición de varones de sus
opresores. Pero es sin duda, el plan de hacerse ricas de las
sobrinas de Elee el que muestra la habilidad de subvertir el
sistema a través del uso de la imaginación. Después de saber
que el presidente da una fiesta a altos dignatarios
extranjeros en palacio, y que las mujeres de otros países se
visten de modo más discreto que las del séquito
presidencial, las sobrinas alquilan trajes que las hagan
pasar por invitadas. Efectivamente, usando la confusión de
la música y la multitud del desfile, ellas entran y
participan en la fiesta sin ser descubiertas, llevándose
incluso, de vuelta a su casa, una cantidad de dólares. Esta
historia exagerada en la que la invención de las mujeres
tiene un premio, presenta una crítica soterrada y graciosa
de cómo los gobernantes de Guinea han convertido el país en
un estado criminal a través de la escena en la que el
presidente saca dólares de un baúl al final de la fiesta y
los reparte azarosamente entre los extranjeros sin permitir
que los guineanos participen en el botín. Esta acción alude
también, como se ha indicado anteriormente, a la connivencia
de los gobiernos extranjeros que cierran los ojos a los
abusos en el país a cambio de las ganancias económicas (por
los contratos de petróleo) o “la lluvia de dinero” que el
presidente Obiang ofrece caprichosamente a costa de su
pueblo, tema que aparece desarrollado con frecuencia por los
guineanos en la diáspora, entre ellos Nsué.(9)
Por otro lado, “El baúl de los
dólares” está protagonizado por mujeres fuertes: Elee y sus
sobrinas destacan por la posición activa que toman frente a
marcos opresivos, económicos, sociales, de género. Este tipo
de personaje femenino aparece con frecuencia en los relatos
y las canciones de la autora: baste recordar, la narradora
observadora de “El rey soy yo, yo soy el rey,” las niñas y
la madre de “Canción eterna” y “Los negocios del ángel,”
Abeng, la mujer sacrificada en “Mbayah” la leyenda del sauce
llorón, o las mujeres con poderes mágicos que facilitan las
aventuras de otros personajes. La asiduidad con que se
presentan como conductoras de la acción o proveedoras de
soluciones a problemas plantea la posibilidad de considerar
la obra de Nsué como feminista, relacionándola así con un
movimiento global de valoración de la mujer.
A pesar de que en una entrevista
con el profesor M’bare N’gom la escritora contestó que no le
gustaba identificarse con el feminismo porque le parecía que
era una invención de la cultura occidental y no respondía a
la larga historia de participación activa de las mujeres
africanas en la historia de sus pueblos, mi opinión es que
su obra podría ser calificada como tal sin lugar a dudas si
se maneja la terminología con precaución (“Novelística”102).

Probablemente la reticencia de la
autora se deba al hecho de que hablar de feminismo en África
es problemático con frecuencia por dos razones principales:
se imponen modelos de feminismo euroamericanos fundados en
experiencias vitales y filosóficas muy diferentes a las
africanas, y existe una larga tradición de un feminismo
africano que raramente fue reconocido como tal porque se
pensaba que sus modos de actuar formaban parte de la
tradición, y catalogados como tradicionales no se les
consideraba liberadores o lo suficientemente importantes. En
la actualidad, algunas críticas revisionistas están
ampliando los esquemas del feminismo para que
expliquen de modo fiel y complejo la realidad africana, y
presten atención a una estética femenina africana
particular, en la que la escritura establece una continuidad
formal y temática con el arte oral. Esta progresión ofrece
según Boyce Davis una evaluación de imágenes y estereotipos
femeninos, al presentar una visión alternativa a la que
mayoritariamente han proporcionado los escritores africanos,
un examen de temas comunes a las escritoras africanas (la
maternidad, la experiencia de la poligamia, la opresión del
colonialismo), y una consciencia de la incorporación de
temas y formas de la literatura oral, enriquecida por la
participación de la mujer como creadora, como
intérprete/ejecutante y como sujeto (Ngambika
14-17). De hecho, el concepto y la acción del feminismo
africano podrían verse ejerciendo una influencia a múltiples
niveles de la sociedad si se toman como modelo las pautas
que la crítica Filomina Chioma Steady distingue para definir
el feminismo africano:
African feminism
combines racial, sexual, class, and cultural dimensions of
oppression to produce a more inclusive brand of feminism
through which women are viewed first and foremost as human,
rather than sexual, beings. It can be
defined as that ideology that encompasses freedom from
oppression based on the political, economic, social and
cultural manifestations of racial, cultural, sexual and
class biases [...] It can be argued that this type of
feminism has the potential of emphasizing the totality of
human experience, portraying the strength and resilience of
the human spirit and resounding with optimism for the total
liberation of humanity. African feminism is, in short,
humanistic feminism (4).
[Traducción no literal: El feminismo
africano combina componentes raciales, sexuales, de clase y
las dimensiones culturales de la opresión hasta producir una
forma más global de feminismo en el que las mujeres son
vistas, ante todo, como seres humanos. El feminismo
africano será, en breve un feminismo humanista]
Asumiendo esta visión del feminismo, la dignificación del
género femenino se ve como íntimamente ligada a la total
transformación de la realidad africana, insistiendo en una
vivencia comunitaria—de la humanidad—de tal cambio. Esta
interpretación parece ser compartida por otras guineanas que
viven en el exilio, ya que como expresa Remei Sipi al
comentar su labor organizadora de varios grupos de mujeres
africanas en Barcelona: “Las guineanas que residimos en
España no hemos desconectado con nuestro país. En la medida
de las posibilidades los lazos que mantenemos son muy
estrechos, tanto a nivel individual como colectivo.
Prestando ayuda a las del interior” (45). De modo similar, a
través de su obra Nsúe indica que el conocimiento y la
reforma del marco cultural, social, económico y político en
el que la mujer africana desempeña sus actividades forma una
parte inextricable del proceso de renovación necesario para
lograr la mejoría de la mujer, haciendo posible una
definición feminista bajo términos africanos de la obra
creativa de esta autora.
Para
concluir, la obra creativa de María Nsué muestra un fuerte
compromiso con su cultura y pueblo local guineano al exponer
formas de opresión como el neocolonialismo y el abuso de
derechos humanos que sufren los ciudadanos de Guinea
Ecuatorial dentro del país y en la diáspora. La llamada a
una acción social de cambio se ha definido como una de las
funciones principales de su creación literaria y musical,
especialmente a través de la revitalización de las
tradiciones orales de su pueblo y sus modos de comunicación,
que usualmente exigen la participación de la audiencia. La
concentración artística en la experiencia y la voz de
mujeres realza el conocimiento que se tiene de las
africanas, al mismo tiempo que representa a todo el pueblo
en el que se inscribe la práctica femenina. En definitiva,
María Nsué ha demostrado que es posible fomentar y mantener
culturas locales como la suya étnica fang, o la nacional de
Guinea Ecuatorial a través de medios globales como relatos y
discos, facilitando que sus oyentes y lectores enriquezcan
sus mundos con estas representaciones de culturas tan poco
conocidas.
Notas
(1). Guinea Ecuatorial se sitúa en el centro oeste del
continente africano, y es el único país subsahariano que
tiene el español como lengua oficial (además del francés),
dado que fue una colonia de España hasta el 12 de octubre de
1968, fecha en la que obtuvo su independencia. A partir de
ese momento, sin embargo, las relaciones entre la
ex-metrópolis y la nueva nación postcolonial se deterioraron
rápidamente porque su primer presidente Macías Nguema,
elegido democráticamente, se convirtió en uno de los peores
dictadores que África ha conocido en el siglo XX. Como
indica Max Liniger-Goumaz, “from 1969 to 1976” the list of
victims of the life-time President and ‘sole miracle of
Equatorial Guinea’ included 600 men, women and minors, not
mentioning the more than 120,000 exiles” (95). A pesar de
sus crímenes, los medios de comunicación mundiales han
prestado muy poca atención a Guinea Ecuatorial y sus
líderes. La presencia de María Nsué en España se explica por
este contexto político de fondo, ya que su padre fue
asesinado por ser miembro de un partido de la oposición en
los comienzos del dominio Maciísta. La vida de Nsué se ha
desarrollado en su mayoría en el exilio en España, con
visitas a su país de origen con cierta frecuencia.
(2). Esta
motivación está claramente expuesta en su entrevista con
M’bare N’gom cuando afirma que “Mi padre, fue uno de mis
grandes amigos y el que me dijo que no escribiera nunca como
una europea porque mi país necesitaba una escritora”
(“Novelística” 102).
(3). En su
primera antología de la literatura guineana de 1984, Donato
Ndongo realiza una exhaustiva labor de recogida de todos los
textos de calidad producidos en el país hasta el momento por
autores indígenas y solamente recoge los nombres de dos
mujeres: la escritora de cuentos Raquel Ilonbé y de María
Nsué (de un total de 24 autores). Más tarde Trinidad
Morgades Besari ha escrito la obra teatral Antígona
y recientemente Guillermina Mekuy ha publicado la novela
El llanto de la perra (2005), pero el número y
la popularidad de las escritoras guineanas es todavía muy
carente.
(4). Los
fang son el grupo étnico dominante en Guinea Ecuatorial y se
han distinguido por ser el grupo más resistente a la
penetración de poderes coloniales en el país. Repartidos
también por los territorios de Camerún y Gabón formaron
grupos como “Alar Ayong” para unirse entre ellos y enfrentar
este proceso.
(5). El
disco Mbayah fue originalmente producido en
1997 por la casa de música alternativa Nubenegra en España,
y se dirigió a un público de habla hispana. En enero de 2000
se produjo y comercializó una segunda versión dirigida al
público de habla inglesa: aunque la mayoría de los elementos
se mantuvieron, la portada y comentarios presentando el país
y su cultura fueron alterados. Estas adaptaciones demuestran
el motivo de popularizar la cultura de Guinea Ecuatorial en
el mundo.
(6).
Ciertamente el formato del disco compacto hace posible que
todos estos elementos poco usuales en una compilación
musical sean incorporados.
(7). Como
explica el historiador Max-Liniger Goumaz, tras la
independencia de Guinea de España y la toma de poder de
Macías, que se convirtió rápidamente en un dictador, el
gobierno español no permitió que se publicara en ningún
espacio de prensa ninguna noticia procedente de la antigua
colonia entre los años 1970 y 1976 (31). Esta situación
provocó un aislamiento profundo entre los dos países y el
posterior desconocimiento de tales relaciones históricas por
el público español.
(8). Aunque
existen varios grupos étnicos en Guinea Ecuatorial como los
fang, bubi, ndowé, bengas, annoboneses y otros, los primeros
son los más numerosos (75%-80%). Mientras los bubi residen
en la isla de Bioko, donde se encuentra la capital Malabo, y
los fang viven predominantemente en la zona continental del
país, con los gobiernos de los Nguema éstos han pasado a
controlar el país totalmente, desplazando de modo radical a
los bubi que habían tenido un mayor contacto con los
colonizadores y otros poderes occidentales. Varios
historiadores llaman la atención a cómo el clan Esangui de
los Nguema utilizó las diferencias étnicas entre los grupos
para acentuar las rivalidades, y así erigirse en el grupo de
mayor poder político y económico. En el disco, la
colaboración entre las Hijas del Sol (bubis) y María Nsué y
Barón Ya Buk-lu (fang) es meritoria en este sentido porque
afirma las posibilidades de superar los antagonismos
fomentados en Guinea.
(9). Véanse
por ejemplo, algunas de las canciones de las Hijas del Sol,
procedentes de la Isla de Bioko, o múltiples artículos
publicados por Donato Ndongo.
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