3
de agosto de 2004
EL
EMBAJADOR GUINEANO VOLVERÁ EL DOMINGO A MADRID
Fuentes de absoluta solvencia nos informan que ha quedado
resuelto el contencioso que en los últimos días ha
enfrentado a los gobiernos de Guinea Ecuatorial y España.
La visita del senador Juan José Laborda al dictador
guineano ha permitido restaurar la normalidad en las
relaciones entre los dos países. Como consecuencia de esta
nueva situación el embajador guineano en España, José Ela,
volverá a Madrid el próximo fin de semana.
Juan José Laborda, acompañado por el embajador español en
Malabo, Carlos Robles Fraga, celebró en la mañana de
ayer una reunión de dos horas con Obiang en la que el
dirigente guineano expresó su interés por mantener y
estrechar las relaciones con España.
En fechas recientes habían corrido rumores sobre la posible
ruptura de relaciones entre los dos países que han quedado
desmentidos tras la reunión de ayer. Quedan también
desmentidas las posibles medidas del gobierno español
contra Severo Moto, dirigente del Partido del Progreso, que
se habían anunciado en algunos medios de nuestro país.
ANIVERSARIO
DEL "GOLPE DE LIBERTAD": ASCENSOS A MILITARES Y
LOS DISCURSOS "DE SIEMPRE"
La conmemoración del golpe de estado ("el golpe de
libertad" según la fraseología del régimen) que llevó
al poder al dictador guineano está teniendo lugar en Bata
con muy pocas novedades en los discursos y muchos ascensos
entre los militares.
Obiang se ha autoascendido a capitán general, "por el
esfuerzo físico, intelectual y táctico-combativo" a
que ha dado lugar desde su puesto de "comandante en
jefe de las fuerzas armadas y de la seguridad del
Estado". El decreto de ascenso va firmado por el propio
dictador. Antonio Mba Nguema, hermano de Obiang, y Melanio
Ebendeng (ministro de Defensa y consejero de la Presidencia
para temas de Seguridad, respectivamente) han sido
promovidos al grado de teniente general. También han sido
ascendidos otros dos hermanos del dictador, Armengol Ondó
Nguema a general de división y Inocencio Ngomo Ondó a vice-almirante.
Junto con los ascensos, se ha gratificado a los militares
pagándoles (este mes) doble sueldo.
Obiang ha pronunciado dos discursos, ayer durante la
inauguración de una central eléctrica y hoy en el acto
oficial de conmemoración del 3 de agosto. Han sido
discursos coincidentes. El dictador se ha referido a los
"enemigos internos y externos" (ha hablado de la
"invasión de mercenarios" del 7 de marzo) y a la
necesidad de la población de "estar atenta frente a
sus actividades". Ha acusado de "envidiosos"
a quienes critican la situación en Guinea y se ha atrevido
a responsabilizar a grupos de funcionarios de la corrupción
que se da en el país. La sombra del informe del Senado
norteamericano se ha hecho sentir más aún cuando ha dicho
que había quienes se preguntaban a donde iba a parar el
dinero del petróleo. "¿Con qué pagamos el dinero de
las calles y de las carreteras, de esta central eléctrica?
¿De donde viene este dinero, de donaciones?", se ha
preguntado a su vez. Ha vuelto a referirse a los "años
de paz" que representa su régimen frente a la colonia
y a los "once años de mala memoria" (la dictadura
de Macías) y ha terminado su discurso de hoy diciendo que
"quien piense que en Guinea se vive mal, puede irse a
Camerún o a Gabón donde verá lo que es vivir realmente
mal". Ha dicho que en Guinea hay oportunidades para
todos y que en la situación actual del país "no
prospera quien no quiere trabajar".
Son discursos decepcionantes, "a la defensiva", en
los que no se enuncia otra política que no sea el puro
continuismo y, desde luego, sin alusiones a medidas
liberalizadoras, ni a la puesta en libertad de los presos
políticos. El régimen guineano vive una crisis profunda y
no es capaz, ni tan siquiera de pensar, medidas que lo
saquen de ella.