HOJAS INFORMATIVAS
26
de abril de 2001
D
E C L A R A C I O N
UNA
RESOLUCIÓN HISTÓRICA E INADMISIBLE
La
resolución adoptada por la Comisión de Derechos Humanos de
Naciones Unidas y hecha pública el pasado día 20 es un
triunfo político de la dictadura que desde hace más de
veinte años padece el pueblo de Guinea Ecuatorial. Por
primera desde 1979 un documento de Naciones Unidas incluye
más elogios que reproches o recomendaciones a un régimen que
se caracteriza por la corrupción, la arbitrariedad y la
resistencia a cualquier cambio democrático.
El
texto final de la resolución presentado por la delegación de
Kenia (en nombre de los estados del Grupo Africano) e
inspirado (en algunas partes literalmente dictado) por la
delegación guineana tiene, en nuestra opinión, las
características siguientes:
-Es
un texto muy poco respetuoso con la verdad. No es verdad
que en Guinea se esté garantizando la "libertad de
información, la libertad de opinión y expresión y el
derecho de la prensa libre" (punto 2.c). No es verdad que
el gobierno guineano haya indultado el pasado 30 de abril a 50
presos y reducido considerablemente las penas a otros 85: el
número de indultados no pasa de 15 y las reducciones de penas
se reducen a dos años para condenas de diez, veinte y treinta
años. Invitamos al gobierno guineano, a la delegación de
Kenia o a cualquier otra instancia a que publique la relación
de nombres de esos 50 indultados. Es cierto que el
gobierno de Guinea celebró elecciones el 28 de mayo de 2000,
pero carecían de las mínimas garantías por lo que fueron
boicoteadas por la oposición. No es verdad que el gobierno de
Guinea haya adoptado medida alguna para "consolidar la
independencia del Parlamento y fortalecer la Comisión
Nacional de Derechos Humanos como institución encargada de
proteger y defender los derechos Humanos": el parlamento
de Guinea es un parlamento monocolor, una institución títere
del dictador, plegada permanentemente a sus maniobras y
carente de cualquier competencia. Tampoco es verdad, como
veremos más adelante, que el gobierno "vele" por
"los derechos sociales y económicos de sus
ciudadanos"...
En
los distintos párrafos de la resolución se mezclan
instituciones fantasmas como la Comisión Nacional de Derechos
Humanos, el Centro de Promoción de los Derechos Humanos y la
Democracia cuyas actividades son perfectamente desconocidas y
se habla con aparente seriedad de un "plan de acción en
materia de derechos humanos" y de un "programa de
gestión de los asuntos públicos presentado al PNUD": en
realidad la oficina del PNUD en Malabo negoció en su día con
el gobierno guineano un programa de gobernabilidad completo
que fue rechazado por el PDGE ya que suponía una profunda
reforma de las instituciones del Estado. La situación de
debilidad que ha padecido la oficina del PNUD en Malabo hace
suponer que el documento inicial haya sido modificado a
voluntad del partido del gobierno hasta permitir su
"aprobación" en el año 2000.
-Es
un texto destinado a coartar las futuras actividades del
Representante Especial. Se insiste en varios párrafos en
la necesidad de que coordine sus actividades con las del
gobierno guineano y sus supuestos planes en torno a los
derechos humanos. Se proporcionan así instrumentos para que
la administración de Guinea, limite e incluso rechace
aquellas gestiones o conclusiones del Representante Especial
que no convengan a sus intereses.
-Es
un texto que asume explícitamente las ideas presentadas por
el ministro Rubén Mayé en su discurso plagado de insultos
para Naciones Unidas y para su Representante Especial. Se
asume la idea central (el pretexto central, dentro de un
discurso intolerable) de que las deficiencias en los derechos
humanos en Guinea resultan de la falta de asistencia técnica
por parte de Naciones Unidas: la administración guineana
lleva 22 años (veintidós) recibiendo asistencia
técnica sobre estos asuntos sin que se hayan logrado mejoras
sustanciales. Las
insuficiencias en este ámbito se deben a la falta de voluntad
política de las autoridades de Guinea.
-Es
un texto técnicamente inadecuado. Parece dirigido a un
país que asumiese las últimas fases de su transición a la
democracia, en la que los distintos agentes de ese proceso
hubiesen mostrado su voluntad de confluir en ella. Nada de
esto sucede en Guinea.
Es
cierto que se han incluido algunos (pocos) párrafos que para
algunas de las delegaciones presentes en los debates de la
Comisión hacen "admisible" el texto. Se refieren al
mantenimiento de la figura del Representante Especial y a las
recomendaciones relativas a la adhesión a la Convención
contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes, a la independencia de la Justicia, a la libertad
de desplazamientos y a la mejora de las condiciones de vida
(punto 1,h). Sin que nos parezcan despreciables ninguno de
estos puntos, estimamos que la resolución en su conjunto
está destinada a convertirse en un importante instrumento de
propaganda y desinformación de la dictadura guineana.
La
responsabilidad política fundamental, de acuerdo con las ONGs
que se han representado en los debates, correspondería a las
delegaciones de España, Estados Unidos y del Grupo Africano.
Sobre
los dos últimos no vamos a insistir mucho. El Grupo Africano
sigue empeñado en hacernos creer que confunde la defensa de
la soberanía nacional con la protección a regímenes
dictatoriales, asentados sobre la miseria y la privación de
las libertades mínimas para sus pueblos. Basándose en esta
idea las distintas instancias interestatales africanas van
convirtiéndose cada vez más en auténticos "clubs de
dictadores".
Los
Estados Unidos, impulsados por el importante "lobby"
pro-Obiang (que integran fundamentalmente empresas
petroleras), avalan cada vez con más frecuencia a la
dictadura guineana. Nuestra organización ha difundido tomas
de posición recientes en este sentido del Departamento de
Estado norteamericano. Sin embargo, el pasado fin de semana
visitó Guinea, desde su embajada en Yaundé, un grupo de
funcionarios norteamericanos. En los contactos con la
oposición democrática, manifestaron su intención de inducir
en el país un cambio en la legislación laboral. Apoyándose
en un programa con fondos proporcionados por el Senado
norteamericano (400.000 dólares USA) analizarán la
legislación laboral guineana, formarán cuadros sindicales y
aconsejarán a las empresas norteamericanas que implanten un
modelo de relaciones laborales "admisible", lejos de
la situación actual en la que las contrataciones se hacen
mediante empresas intermediarias controladas por miembros del
régimen que se apropian, además, de la mitad de los sueldos
que pagan las petroleras. Los funcionarios norteamericanos
prometieron que la actual situación (tan distinta de la que
nos cuenta la Resolución de Naciones Unidas) aparecerá
reflejada en el informe anual que sobre los derechos humanos
publica el Departamento de Estado de su país. Se
comprometieron también a gestionar la visita de una
delegación de la OIT para que analice la situación actual y
sus posibles mejoras...
¿Qué
decir de la posición española? El pasado 13 de abril el
diario ABC publicaba una amplia reseña de la visita del
secretario de Estado de Cooperación Internacional, Miguel
Angel Cortés, a Guinea. En ella se hablaba explícitamente de
la intención del Gobierno español de "tratar de que el
informe que sobre Guinea Ecuatorial hará público
próximamente en Ginebra la Comisión de Derechos Humanos de
las Naciones Unidas no sea excesivamente desfavorable"
(para el gobierno guineano se entiende).
Caben
dos posibilidades, o la representación española en Ginebra
"no ha controlado" suficientemente la situación o
las declaraciones del secretario de Estado eran en realidad un
aviso preparatorio de lo que iba a suceder. Nosotros queremos
inclinarnos por esta segunda posibilidad.
En
los contactos mantenidos en Ginebra por miembros de la
oposición democrática con países integrantes de la UE y con
representación en la Comisión de Derechos Humanos (Suecia y
Holanda, por ejemplo), se les transmitió por enésima vez la
idea de los países europeos estaban pendientes de las
indicaciones de la delegación española (encabezada por
Iñigo de Palacios) para establecer su posición respecto a
los temas guineanos. ¿Cuál es la política actual de España
hacia Guinea?
Lamentamos
decir que la política actual, que se presenta como nueva,
tiene todos los rasgos de la peor política de siempre. Se
pretende inducir en Guinea "seguridad jurídica"
para los inversores españoles mientras se ayuda al gobierno
de Guinea a burlar instituciones tan respetables como la
Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Se pretende
comprometer a Obiang haciéndole favores (sustituyendo al
estado guineano en sus obligaciones básicas, como la sanidad
o la cultura; o proporcionándole bazas de propaganda como la
resolución objeto de esta declaración) cuando es de sobra
sabido que el dictador no respeta este tipo de compromisos.
Las referencias a los derechos humanos o a las libertades
públicas, aparecen en las declaraciones de los políticos
españoles, pero no están en las agendas de sus reuniones con
los dirigentes guineanos.
Según
nuestras noticias el Bloque Nacionalista Gallego (BNG)
presentó el pasado día 18 una pregunta ante la Mesa del
Congreso de los Diputados en la que se pide respuesta escrita
a estas dos preguntas: ¿Qué líneas maestras orientan las
relaciones del Gobierno con Guinea Ecuatorial? ¿Vincula el
Gobierno el incremento de las relaciones con Guinea
Ecuatorial, al respeto de los derechos humanos, y de las
libertades democráticas, por parte del Gobierno de ese
Estado?. El PSOE e Izquierda Unida nos han manifestado
también su intención de interpelar al gobierno español en
este mismo sentido.
Queremos
insistir a todas las fuerzas políticas del arco parlamentario
de nuestro país en la utilidad de los distintos mecanismos de
control a su alcance para conocer e influir en la política
española hacia Guinea. Nos parecería importante, en este
mismo sentido, volver a crear instancias unitarias que
favorezcan ese trabajo.
Hacemos
también un llamamiento a organizaciones como Amnistía
Internacional y Médicos Sin Frontera para que trabajen en el
sentido de mitigar la utilización propagandística que hará
sin duda el gobierno de Guinea de esta resolución de Naciones
Unidas.
Queremos
acabar diciendo que nuestra posición respecto de la política
española hacia Guinea sigue siendo la de exigir que se
incluyan en ella, con una valoración estratégica, medidas
que permitan avanzar en la consolidación de un ámbito de
libertades en Guinea, que permitan la expresión libre de las
distintas manifestaciones políticas del pueblo guineano, de
modo tal que estas opciones puedan ocupar la parte que les
corresponda en las instituciones de su país.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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