HOJAS INFORMATIVAS
25 de abril de 2003
CAMBIAN
DRÁSTICAMENTE LAS CONDICIONES DE LOS PRESOS DE
BLACK BEACH
En
la mañana del pasado martes, día 22, el
presidente del parlamento guineano, Salomón
Nguema Owono, citó a un grupo de mujeres de los
presos de Black Beach para anunciarles que las
condiciones de aquellos iban a mejorar
sustancialmente. Podrían recibir visitas, comida
preparada por sus familias, medicamentos etc. y
se les permitiría salir al patio de la cárcel.
En
la tarde del mismo día 22 Julián Ondó Nculu,
responsable de la seguridad del presidente
guineano y conocido torturador, reunió en el
patio de Black Beach a los presos del juicio de
mayo-junio de 2002. Les comunicó que a partir de
ese momento podrán estar en el patio de la
cárcel durante todas las horas que quieran y
solo tendrían que subir a las celdas para
dormir. Podrán recibir comida, libros, visitas y
todo tipo de comunicaciones. Se mostró "muy
preocupado" por la situación de los
detenidos y les ofreció que llamasen por
teléfono en ese mismo momento a sus familias
mediante el teléfono móvil que llevaba consigo.
Buena parte de los detenidos así lo hicieron.
El
miércoles y el jueves han podido visitar a los
presos sus mujeres, sus hijos y en algún caso
incluso personas sin relación familiar directa
con ellos.
Fuentes
bien informadas nos indican que todo esto
responde a la peculiar lectura que los dirigentes
guineanos han hecho de la invasión
anglo-americana a Iraq. En un determinando
momento el dictador guineano ha llamado a
"estar alertas" por si la riqueza
petrolera del país podría despertar las
apetencias de algunas de las potencias mundiales.
La conciencia de mantener un régimen dictatorial
execrable ha disparado los temores de los
jerarcas guineanos de que podrían llegar a ser
tratados como los dirigentes del régimen de
Sadam Hussein y parece haberles llevado a
intentar suprimir lo más rápidamente posible,
no el propio régimen, naturalmente, sino sus
aspectos más rechazables.
Junto
con esta lectura de la política exterior
norteamericana, el régimen habría tomado nota
de las recientes advertencias del presidente
francés que, en la última reunión de la
"francofonía" celebrada en París,
advirtió a los máximos dignatarios africanos
que "No hay democracia sin
alternancia".
Frente
a estas gestos (entendidos como advertencias por
Obiang y los suyos), las autoridades españolas
se han mostrado dispuestas a infundirles
tranquilidad, aceptando cambiar la normalización
de las relaciones entre los dos países y el
olvido de sus excesos (y crímenes) más
recientes, a cambio de medidas de mejora
sobre la situación de los presos de Black Beach
que (parece) podrían llegar a su puesta en
libertad.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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